Tras la pérdida de las últimas colonias en 1898, España entró en un período de inestabilidad política y social que llevó al declive del turno dinástico entre partidos entre 1898 y 1917. La crisis de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera entre 1917 y 1931 profundizaron la conflictividad. Las elecciones municipales de 1931 funcionaron como plebiscito que llevó al exilio del rey Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República. El bienio reformista entre 1931 y 1933 implementó reformas democratizadoras