La honestidad implica decir la verdad y actuar de acuerdo a lo que se piensa y se siente. Desde un punto de vista filosófico, existen diferentes niveles de honestidad, desde el más superficial que implica acciones para satisfacer deseos a corto plazo, hasta el más profundo que se basa en la empatía y comprensión de los demás. Una persona honesta muestra sinceramente sus sentimientos y cumple con sus deberes aunque nadie los juzgue.