El período intertestamentario comprende los 400 años entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Durante este tiempo, Palestina estuvo bajo el dominio sucesivo de los persas, los griegos y los romanos. Estos imperios influyeron en la cultura judía y llevaron a una mayor dispersión del pueblo judío. El período terminó con la conquista romana de Palestina en el año 63 a.C., poniendo fin a la independencia judía pero permitiendo cierta autonomía religiosa bajo el dominio romano.