El Viernes Santo conmemora la Pasión y Muerte de Jesús, día en que no se celebra la misa pero sí una liturgia centrada en su muerte que incluye lecturas bíblicas, adoración de la cruz y comunión.
Viernes SantoLa cruzfue, en la época de Jesús, el instrumento de muerte más humillante. Por eso, la imagen del Cristo crucificado se convierte en "escándalo para los judíos y locura para los paganos"(1 Cor 1,23).
2.
El Viernes Santoconmemoramos la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesús, por ello no se celebra la Santa Misa, sin embargo hay una serie de celebraciones propias del día. Este día no hay celebración eucarística, pero tenemos la acción litúrgica después de medio día para conmemorar la pasión y la muerte de Cristo.
3.
La corona deespinas,el látigo, los clavos, la lanza, la caña con vinagre...No tenemos eucaristía, pero si una celebración litúrgica de la muerte del Señor.Una celebración de la palabra que concluye con la adoración de la cruz y con la comunión eucarística.Es una celebración centrada en la muerte del Señor.
4.
Proclamamos el misteriode la Cruz, en las lecturas de la Palabra de Dios.Invocamos la salvación del mundo por la fuerza de la Cruz.Adoramos la Cruz del Señor Jesús.Participamos del misterio de esa Cruz, del cuerpo entregado, comulgando de El.
5.
Siguiendo la CelebraciónEntrada– postración del sacerdote (humillación, dolor y tristeza del ser humano)Liturgia de la Palabra – proclamación de la pasión como momento central del día. Presencia del acontecimiento de la cruz, del amor de Cristo, del triunfo contra el pecado la muerte.
6.
Oración universal –con la confianza puesta en el Único Mediador, pedimos al Padre la salvación para todo el mundo.Adoración de la cruz – adoración solemne de la cruz, en la cual el Señor Jesús, muriendo nos reconcilió.La comunión y despojo nuevamente del altar.
7.
El Viernes Santono es día de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio redentor del que brotó la salvación. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un sacerdote que consuma su ofrenda, que libera y reconcilia, por eso nuestra alegría.