La Virgen María sufre al ver a su hijo Jesús condenado a muerte y cargar con la cruz hacia el Calvario. Siente un gran dolor al ver a Jesús caer tres veces y ser despojado de sus ropas antes de ser clavado en la cruz, donde muere. Después, María recibe el cuerpo sin vida de Jesús y lo besa y acaricia antes de que sea colocado en el sepulcro.