INTRODUCCIÓN
El vómito se define como la expulsión forzada
del contenido gástrico por la boca. Se trata de un hecho
prominente de muchas enfermedades de la infancia y
con frecuencia es el síntoma principal (p. ej., este-
nosis pilórica), aunque también pueda formar parte
de un contexto semiológico más amplio (p. ej., sep-
ticemia). Su presencia debe alertar al pediatra para
dilucidar si forma parte de un proceso benigno auto-
limitado o si es la forma de presentación de una enfer-
medad grave o por lo menos relevante.
El vómito debe distinguirse de la regurgitación,
que se refiere al desplazamiento sin esfuerzo del con-
tenido gástrico hacia el esófago y la cavidad oral, como
ocurre con el reflujo gastroesofágico fisiológico.
Tambiéndebediferenciarsedelarumiaciónomere-
cismo, que es un trastorno psicoafectivo y disfuncional
por el cual el niño se complace en degustar y deglutir
el alimento retornado desde el estómago voluntariamen-
te. Como sucede con otros trastornos, la edad de pre-
sentación del vómito constituye una pista esencial a la
hora de plantear un diagnóstico diferencial (Tabla I).
Los vómitos son especialmente frecuentes en los
recién nacidos y lactantes en relación con la inmadu-
rez (centros nerviosos, peristaltismo, escasa capaci-
dad gástrica, inmadurez de la barrera antirreflujo, etc.),
frecuentes errores dietéticos, malformaciones e infec-
ciones, alimentación líquida, postura horizontal y aero-
fagia fisiológica.
Las anomalías congénitas, genéticas y metabóli-
cas son comúnmente diagnosticadas en el período neo-
natal, mientras que las alteraciones pépticas, infeccio-
sas y psicogénicas son más prominentes a medida que
aumenta la edad. La intolerancia alimenticia y el re-
chazo de las tomas con/sin vómitos constituyen un
síntoma común de cardiopatías, nefropatías, metabo-
lopatías y trastornos genéticos y neuromusculares,
pero también del abuso infantil y síndrome de Mün-
chausen por poderes.
El pediatra debe estar alerta para establecer el
complejo diagnóstico diferencial y no debe asumir
simplemente que todos los lactantes que vomitan tie-
nen reflujo gastroesofágico.
ABORDAJE DIAGNÓSTICO
Es muy importante realizar una valoración clíni-
ca apropiada, cualquiera que sea la edad del niño, por-
que no pocas veces las consecuencias del vómito
requieren una acción médica inmediata.
En la historia clínica deben destacarse los siguien-
tes aspectos:
Historia alimenticia
– Cantidad/frecuencia (sobrealimentación).
– Técnica (errores en la preparación).
– Posición/comportamiento durante la alimenta-
ción. los vómitos
– Atragantamiento, tos, arqueamiento, rechazo de
la toma, disconfort.
Patrón del vómito
– Aspecto.Alimenticios (blancos), mucosos o gle-
rosos (verdes), biliosos (amarilloverdosos), feca-
loideos (marrones) o hemáticos (rojos: sangre
fresca; en posos de café: sangre digerida).
– Relación con la ingesta. Concomitantes (atresia
de esófago), inmediatos (reflujo gastroesofági-
co), tardíos (mucofagia) y de estasis (obstruccio-
nes digestivas, íleo funcional).
– Frecuencia/cantidad. Leves, continuos, cíclicos.
– Fuerza. Babeante y continuo pero escaso (reflu-
jo), con cierta fuerza (obstrucción digestiva), náu-
Manejo del niño vomitador
Juan José Díaz, Carlos Bousoño García, Eduardo Ramos Polo
Hospital Central de Asturias. Oviedo.
20
172 Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica SEGHNP-AEP
TABLA I. Etiología de los vómitos.
Recién nacidos
Lactobezoar
Atresia intestinal*
Estenosis intestinal
Malrotación
Vólvulo
Íleo meconial
Tapón meconial
Hirschprung
Ano imperforado
Hernia incarcerada
Enterocolitis
Necrotizante
RGE
Íleo paralítico
Peritonitis
Alergia a la leche
Sepsis
Meningitis
Hidrocefalia
Querníctero
Hematoma subdural
Edema cerebral
EIM
– Ciclo urea
– Antic. orgánicos
Hiper. suprarrenal
Tetania neonatal
Uropatía obstructiva
Insuf. renal
Obstrucción
Trastornos
gastrointestinales
infecciosos/
inflamatorios
Infecciones
extradigestivas
Trastornos
neurológicos
Trastornos
metabólicos y
endocrinos
Trastornos renales
Intoxicaciones
Psicogénicos
Lactantes
Cuerpos extraños
Estenosis pilórica*
Malrotación (vólvulo)
Duplicación
Invaginación
Divertículo de Meckel
Hirschprung
Hernia incarcerada
GEA*
RGE
Pancreatitis
Apendicitis
Celíaca
Íleo paralítico
Peritonitis
Sepsis
Meningitis
Otitis media
Neumonía
Tos ferina
Hepatitis. ITU
Hidrocefalia
Hematoma subdural
Hemorragia intracraneal
Masas: absceso tumor, etc.
EIM
– Galactosemia
– Int. fructosa
Insuf. suprarrenal
Acidosis metabólica
Uropatía obstructiva
Insuf. renal
Aspirina
Teofilina
Digoxina
Hierro
Rumiación
Niños mayores
Cuerpos extraños
Hematoma duodenal
Malrotación
(Vólvulo)
Duplicación
Invaginación*
Divertículo de
Hirschprung
Hernia incarcerada
Adherencias
GEA*
Úlcus péptico
Meningitis
Otitis media
Faringitis
Neumonía
Hepatitis
ITU
Hematoma subdural
Hemorragia intracraneal
Tumor cerebral
Otras masas
Migraña
Cinetosis
Encef. hipertensiva
Insuf. suprarrenal,
Cetoacidosis diabética
S. Reye
Uropatía obstructiva
Insuf. renal
Idem
+ plomo; alimentos
ipecacuana, etc.
Vómitos cíclicos
Anorexia nerviosa
Bulimia
Embarazo
*Indica la causa más común dentro del subgrupo.
RGE: reflujo gastroesofágico; ITU: infección urinaria; EIM: error innato del metabolismo; GEA: gastroenteritis.
seas previas (infecciones), a chorro (hipertensión
intracraneal).
– Carácter. Mantenido y estable (reflujo), progre-
sivo (estenosis pilórica, íleo), irregulares, recidi-
vante (vómito cíclico, procesos ORL).
– Asociación. Fiebre, dolor, letargia, diarrea, mele-
nas, síntomas respiratorios.
– Secuencias lógicas. El vómito matutino tempra-
no es sugerente de reflujo gastroesofágico, pero
también aparece en la hipertensión intracraneal.
El vómito que empeora con la ingesta es más
común en las alteraciones del tracto digestivo
superior. El vómito de alimentos no digeridos
puede ser debido a una acalasia. El vómito pro-
yectivo puede ser una señal de una obstrucción a
nivel del estómago (estenosis hipertrófica de pílo-
ro, bandas antrales) o del duodeno (páncreas anu-
lar, duplicaciones) o más distal (malrotación). La
presencia de ictericia iría a favor de una hepati-
tis o de una enfermedad de la vesícula biliar. Tener
siempre presente que a cualquier edad los vómi-
tos biliosos van a favor de una obstrucción in-
testinal, aunque en recién nacidos y lactantes pue-
dan deberse también a infección sistémica.
– Signos de alarma. Vómito bilioso; hemorragia
gastointestinal; vómito violento; comienzo del
vómito después de los 6 meses de vida; fallo de
medro; diarrea/estreñimiento; letargia; hepatos-
pleno-megalia; fontanela abombada; macro/
microcefalia; crisis cerebrales; dolor abdominal/
distensión; fiebre en agujas.
Historia médica anterior
Prematuridad.Alteración del crecimiento y desa-
rrollo. Cirugía u hospitalización previa. Despistaje
metabólico. Enfermedades recurrentes. Cromosomo-
patías. SIDA.
Historia psicosocial
Estrés. Depresión. Simulación. Münchausen por
poderes. Deformación de la imagen corporal. Escasa
autoestima. Embarazo.
Historia familiar
Enfermedad significativa gastrointestinal. Otras
(metabólicas, alérgicas, etc.).
Examen físico
El examen físico es de vital importancia ya que
nos ayuda a descubrir posibles etiologías y a cons-
tatar que el desarrollo del niño se está realizando de
forma adecuada, con lo cual la valoración del esta-
do nutritivo ocupa un lugar importante. Asimismo
debe valorarse el estado de hidratación y la presen-
cia de signos de afectación general como fiebre, pos-
tración, etc.
Estudios complementarios
Contamos con medios exploratorios que nos ayu-
darán en nuestras tareas diagnósticas pero que debe-
mos utilizar de forma racional y juiciosa, orientados
por los datos obtenidos en la historia clínica y el exa-
men físico. En cuanto a la analítica, deben realizar-
se hemograma, electrólitos, bicarbonato, urea, crea-
tinina y glucemia en sangre (en ciertos casos, además,
aminotransferasas, amilasa, amoniemia y galactitiol).
Elemental y sedimento, glucosuria y cuerpos cetó-
nicos en orina (ocasionalmente despistaje de tóxicos,
catecolaminas, substancias reductoras, ácidos orgáni-
cos y porfirinas). Pruebas alérgicas y EEG en algu-
nos casos, dirigidos por la anamnesis y la exploración.
Los estudios de imagen son de gran utilidad, y
debemos destacar por su eficacia la ecografía abdo-
minal, cuya aportación en el diagnóstico de la este-
nosis hipertrófica de piloro es relevante por su efi-
cacia. Las radiografías simples de abdomen en decú-
bito supino y en bipedestación o en decúbito lateral
izquierdo son de utilidad para diagnosticar
malformaciones anatómicas congénitas o lesiones
obstructivas. El estudio del tránsito gastrointestinal
intestinal con papilla baritada es de utilidad cuan-
do se sospechan anomalías anatómicas altas o pro-
cesos que obstruyen el tracto de salida del estoma-
go. El enema de bario es de ayuda en caso de sos-
pechar una obstrucción intestinal. Otros estudios de
imágenes más sofisticados, como la gammagrafía
con isótopos marcados, escáner y RNM abdominal,
manometría digestiva y urografía intravenosa, se
deben emplear en casos seleccionados. Las endos-
copias digestivas alta y baja tienen su papel en caso
de sospecha de una esofagitis, úlcera gastroduode-
nal, enfermedad inflamatoria intestinal o anomalías
anatómicas.
173Manejo del niño vomitador
TRATAMIENTO
No es aconsejable el empleo de fármacos an-
tieméticos sin antes haber indagado la etiología de los
vómitos en el niño. Muchas veces el vómito supone
una ventaja que permite incluso la supervivencia, pro-
moviendo la expulsión rápida de un tóxico.
Los antieméticos están en general contraindica-
dos en las anomalías intestinales estructurales del trac-
to gastrointestinal o emergencias quirúrgicas tales
como la estenosis pilórica, apendicitis aguda, litiasis
renal, obstrucción intestinal o lesiones expansivas in-
tracraneales.
Su empleo, por el contrario, puede estar indicado
en caso de cinetosis, postoperatorios, quimioterapia del
cáncer, síndrome de vómitos cíclicos y trastornos de la
motilidad intestinal, como enfermedad por reflujo
gastroesofágico y gastroparesia. Un reciente metaaná-
lisis indica que el uso de ondansetrón en niños con
vómitos secundarios a gastroenteritis aguda, dismi-
nuye el riesgo de vómitos persistentes, el uso de flui-
dos intravenosos y el ingreso hospitalario en estos niños.
Apesar de estar ampliamente generalizado su uso,
la eficacia de los procinéticos (domperidona, meto-
clopramida, eritromicina) en el tratamiento de los
vómitos por RGE es bastante relativa.
En el tratamiento de la enfermedad por mareo o
cinetosis puede ser útil emplear antihistamínicos como
difenhidramina o prometazina, mientras que la hios-
ciamina se usa como profilaxis.
Para pacientes vomitadores en periodo postope-
ratorio o tratados con quimioterapia son útiles la meto-
clopramida, los antagonistas 5HT3 (ondansetron y gra-
nisetron) y las benzodiacepinas (loracepan, midazolam).
En caso de vómitos cíclicos pueden resultar úti-
les el propanolol, ciproheptadina o amitriptilina como
profilaxis y los triptanes y sedantes (lorazepam, difen-
hidramina, clorpromacina) en las crisis.
BIBLIOGRAFÍA
1. DeCamp LR, Byerley JS, Doshi N, Steiner MJ.Use
of antiemetic agents in acute gastroenteritis: a syste-
matic review and metaanalysis.Arch Pediatr Adolesc
Med. 2008; 162: 85865.
2. Green M. Regurgitation and vomiting. En: Green M.
Pediatric Diagnosis. Interpretation of symptoms and
signs in children and adolescents. 6ª Ed. Philadelphia,
Pensylvania: WB Saunders; 1998. p. 212-223.
3. Li BUK. Approach to the child with acute, chronic,
or cyclic vomiting. En: Rudolph’s Pediatric. 19 edi-
ción. Prentice Hall International, 1996; 1026-1028.
4. Liacouras ACH. Vomiting. En: Schwarts WM (ed.).
The 5 minute pediatric consult. Williams and Wilkins;
1997. p. 64-65.
5. Li BU, Lefevre F, Chelimsky GG,et al.North Ameri-
can Society for Pediatric Gastroenterology, Hepato-
logy, and Nutrition consensus statement on the diag-
nosis and management of cyclic vomiting syndrome.
J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2008; 47: 379-93.
6. NASPGN. Guidelines for Evaluation and treatment of
gastroesophageal reflux in infants and children. J Pediatr
Gastroenterol Nutr 2001; 32(Supl 2): S131.
7. Vómitos en la infancia: ¿tranquilizar, estar alerta o efec-
tuar interconsulta?. Pediatrics in Review (edición en
español) 2008; 29: 283-292.
8. Sondheimer JM. Vomiting. En: Walker WA, Durie PR,
Hamilton JR, WalkerSmith JA, Watkins JB. Pediatric
Gastrointestinal Disease. 3ª Ed. Ontario: BC Decker;
2000. p. 97-102.
9. Vega A, González Herrero M, Herrero Rey S, Cante-
ra E,Alonso Franch M. Estudio del vómito en el niño.
Reflujo gastroesofágico. Estenosis hipertrófica del pílo-
ro. En: Brines J, Crespo M, Cruz M, DelgadoA, Gara-
gorri JMª, Hernández M, Ruza FJ (eds.). Manual del
Residente de Pediatría y sus áreas específicas. Vol. I.
Madrid: AEP; 1992. p. 531-538.
10. Rasquin A, DiLorenzo C, Forbes D, et al. Childhood
functional gastrointestinal disorders: Chlid/adolescent.
Gastroenterology 2006; 130: 1527-1537.
174 Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica SEGHNP-AEP

Vomitos

  • 1.
    INTRODUCCIÓN El vómito sedefine como la expulsión forzada del contenido gástrico por la boca. Se trata de un hecho prominente de muchas enfermedades de la infancia y con frecuencia es el síntoma principal (p. ej., este- nosis pilórica), aunque también pueda formar parte de un contexto semiológico más amplio (p. ej., sep- ticemia). Su presencia debe alertar al pediatra para dilucidar si forma parte de un proceso benigno auto- limitado o si es la forma de presentación de una enfer- medad grave o por lo menos relevante. El vómito debe distinguirse de la regurgitación, que se refiere al desplazamiento sin esfuerzo del con- tenido gástrico hacia el esófago y la cavidad oral, como ocurre con el reflujo gastroesofágico fisiológico. Tambiéndebediferenciarsedelarumiaciónomere- cismo, que es un trastorno psicoafectivo y disfuncional por el cual el niño se complace en degustar y deglutir el alimento retornado desde el estómago voluntariamen- te. Como sucede con otros trastornos, la edad de pre- sentación del vómito constituye una pista esencial a la hora de plantear un diagnóstico diferencial (Tabla I). Los vómitos son especialmente frecuentes en los recién nacidos y lactantes en relación con la inmadu- rez (centros nerviosos, peristaltismo, escasa capaci- dad gástrica, inmadurez de la barrera antirreflujo, etc.), frecuentes errores dietéticos, malformaciones e infec- ciones, alimentación líquida, postura horizontal y aero- fagia fisiológica. Las anomalías congénitas, genéticas y metabóli- cas son comúnmente diagnosticadas en el período neo- natal, mientras que las alteraciones pépticas, infeccio- sas y psicogénicas son más prominentes a medida que aumenta la edad. La intolerancia alimenticia y el re- chazo de las tomas con/sin vómitos constituyen un síntoma común de cardiopatías, nefropatías, metabo- lopatías y trastornos genéticos y neuromusculares, pero también del abuso infantil y síndrome de Mün- chausen por poderes. El pediatra debe estar alerta para establecer el complejo diagnóstico diferencial y no debe asumir simplemente que todos los lactantes que vomitan tie- nen reflujo gastroesofágico. ABORDAJE DIAGNÓSTICO Es muy importante realizar una valoración clíni- ca apropiada, cualquiera que sea la edad del niño, por- que no pocas veces las consecuencias del vómito requieren una acción médica inmediata. En la historia clínica deben destacarse los siguien- tes aspectos: Historia alimenticia – Cantidad/frecuencia (sobrealimentación). – Técnica (errores en la preparación). – Posición/comportamiento durante la alimenta- ción. los vómitos – Atragantamiento, tos, arqueamiento, rechazo de la toma, disconfort. Patrón del vómito – Aspecto.Alimenticios (blancos), mucosos o gle- rosos (verdes), biliosos (amarilloverdosos), feca- loideos (marrones) o hemáticos (rojos: sangre fresca; en posos de café: sangre digerida). – Relación con la ingesta. Concomitantes (atresia de esófago), inmediatos (reflujo gastroesofági- co), tardíos (mucofagia) y de estasis (obstruccio- nes digestivas, íleo funcional). – Frecuencia/cantidad. Leves, continuos, cíclicos. – Fuerza. Babeante y continuo pero escaso (reflu- jo), con cierta fuerza (obstrucción digestiva), náu- Manejo del niño vomitador Juan José Díaz, Carlos Bousoño García, Eduardo Ramos Polo Hospital Central de Asturias. Oviedo. 20
  • 2.
    172 Protocolos diagnóstico-terapéuticosde Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica SEGHNP-AEP TABLA I. Etiología de los vómitos. Recién nacidos Lactobezoar Atresia intestinal* Estenosis intestinal Malrotación Vólvulo Íleo meconial Tapón meconial Hirschprung Ano imperforado Hernia incarcerada Enterocolitis Necrotizante RGE Íleo paralítico Peritonitis Alergia a la leche Sepsis Meningitis Hidrocefalia Querníctero Hematoma subdural Edema cerebral EIM – Ciclo urea – Antic. orgánicos Hiper. suprarrenal Tetania neonatal Uropatía obstructiva Insuf. renal Obstrucción Trastornos gastrointestinales infecciosos/ inflamatorios Infecciones extradigestivas Trastornos neurológicos Trastornos metabólicos y endocrinos Trastornos renales Intoxicaciones Psicogénicos Lactantes Cuerpos extraños Estenosis pilórica* Malrotación (vólvulo) Duplicación Invaginación Divertículo de Meckel Hirschprung Hernia incarcerada GEA* RGE Pancreatitis Apendicitis Celíaca Íleo paralítico Peritonitis Sepsis Meningitis Otitis media Neumonía Tos ferina Hepatitis. ITU Hidrocefalia Hematoma subdural Hemorragia intracraneal Masas: absceso tumor, etc. EIM – Galactosemia – Int. fructosa Insuf. suprarrenal Acidosis metabólica Uropatía obstructiva Insuf. renal Aspirina Teofilina Digoxina Hierro Rumiación Niños mayores Cuerpos extraños Hematoma duodenal Malrotación (Vólvulo) Duplicación Invaginación* Divertículo de Hirschprung Hernia incarcerada Adherencias GEA* Úlcus péptico Meningitis Otitis media Faringitis Neumonía Hepatitis ITU Hematoma subdural Hemorragia intracraneal Tumor cerebral Otras masas Migraña Cinetosis Encef. hipertensiva Insuf. suprarrenal, Cetoacidosis diabética S. Reye Uropatía obstructiva Insuf. renal Idem + plomo; alimentos ipecacuana, etc. Vómitos cíclicos Anorexia nerviosa Bulimia Embarazo *Indica la causa más común dentro del subgrupo. RGE: reflujo gastroesofágico; ITU: infección urinaria; EIM: error innato del metabolismo; GEA: gastroenteritis.
  • 3.
    seas previas (infecciones),a chorro (hipertensión intracraneal). – Carácter. Mantenido y estable (reflujo), progre- sivo (estenosis pilórica, íleo), irregulares, recidi- vante (vómito cíclico, procesos ORL). – Asociación. Fiebre, dolor, letargia, diarrea, mele- nas, síntomas respiratorios. – Secuencias lógicas. El vómito matutino tempra- no es sugerente de reflujo gastroesofágico, pero también aparece en la hipertensión intracraneal. El vómito que empeora con la ingesta es más común en las alteraciones del tracto digestivo superior. El vómito de alimentos no digeridos puede ser debido a una acalasia. El vómito pro- yectivo puede ser una señal de una obstrucción a nivel del estómago (estenosis hipertrófica de pílo- ro, bandas antrales) o del duodeno (páncreas anu- lar, duplicaciones) o más distal (malrotación). La presencia de ictericia iría a favor de una hepati- tis o de una enfermedad de la vesícula biliar. Tener siempre presente que a cualquier edad los vómi- tos biliosos van a favor de una obstrucción in- testinal, aunque en recién nacidos y lactantes pue- dan deberse también a infección sistémica. – Signos de alarma. Vómito bilioso; hemorragia gastointestinal; vómito violento; comienzo del vómito después de los 6 meses de vida; fallo de medro; diarrea/estreñimiento; letargia; hepatos- pleno-megalia; fontanela abombada; macro/ microcefalia; crisis cerebrales; dolor abdominal/ distensión; fiebre en agujas. Historia médica anterior Prematuridad.Alteración del crecimiento y desa- rrollo. Cirugía u hospitalización previa. Despistaje metabólico. Enfermedades recurrentes. Cromosomo- patías. SIDA. Historia psicosocial Estrés. Depresión. Simulación. Münchausen por poderes. Deformación de la imagen corporal. Escasa autoestima. Embarazo. Historia familiar Enfermedad significativa gastrointestinal. Otras (metabólicas, alérgicas, etc.). Examen físico El examen físico es de vital importancia ya que nos ayuda a descubrir posibles etiologías y a cons- tatar que el desarrollo del niño se está realizando de forma adecuada, con lo cual la valoración del esta- do nutritivo ocupa un lugar importante. Asimismo debe valorarse el estado de hidratación y la presen- cia de signos de afectación general como fiebre, pos- tración, etc. Estudios complementarios Contamos con medios exploratorios que nos ayu- darán en nuestras tareas diagnósticas pero que debe- mos utilizar de forma racional y juiciosa, orientados por los datos obtenidos en la historia clínica y el exa- men físico. En cuanto a la analítica, deben realizar- se hemograma, electrólitos, bicarbonato, urea, crea- tinina y glucemia en sangre (en ciertos casos, además, aminotransferasas, amilasa, amoniemia y galactitiol). Elemental y sedimento, glucosuria y cuerpos cetó- nicos en orina (ocasionalmente despistaje de tóxicos, catecolaminas, substancias reductoras, ácidos orgáni- cos y porfirinas). Pruebas alérgicas y EEG en algu- nos casos, dirigidos por la anamnesis y la exploración. Los estudios de imagen son de gran utilidad, y debemos destacar por su eficacia la ecografía abdo- minal, cuya aportación en el diagnóstico de la este- nosis hipertrófica de piloro es relevante por su efi- cacia. Las radiografías simples de abdomen en decú- bito supino y en bipedestación o en decúbito lateral izquierdo son de utilidad para diagnosticar malformaciones anatómicas congénitas o lesiones obstructivas. El estudio del tránsito gastrointestinal intestinal con papilla baritada es de utilidad cuan- do se sospechan anomalías anatómicas altas o pro- cesos que obstruyen el tracto de salida del estoma- go. El enema de bario es de ayuda en caso de sos- pechar una obstrucción intestinal. Otros estudios de imágenes más sofisticados, como la gammagrafía con isótopos marcados, escáner y RNM abdominal, manometría digestiva y urografía intravenosa, se deben emplear en casos seleccionados. Las endos- copias digestivas alta y baja tienen su papel en caso de sospecha de una esofagitis, úlcera gastroduode- nal, enfermedad inflamatoria intestinal o anomalías anatómicas. 173Manejo del niño vomitador
  • 4.
    TRATAMIENTO No es aconsejableel empleo de fármacos an- tieméticos sin antes haber indagado la etiología de los vómitos en el niño. Muchas veces el vómito supone una ventaja que permite incluso la supervivencia, pro- moviendo la expulsión rápida de un tóxico. Los antieméticos están en general contraindica- dos en las anomalías intestinales estructurales del trac- to gastrointestinal o emergencias quirúrgicas tales como la estenosis pilórica, apendicitis aguda, litiasis renal, obstrucción intestinal o lesiones expansivas in- tracraneales. Su empleo, por el contrario, puede estar indicado en caso de cinetosis, postoperatorios, quimioterapia del cáncer, síndrome de vómitos cíclicos y trastornos de la motilidad intestinal, como enfermedad por reflujo gastroesofágico y gastroparesia. Un reciente metaaná- lisis indica que el uso de ondansetrón en niños con vómitos secundarios a gastroenteritis aguda, dismi- nuye el riesgo de vómitos persistentes, el uso de flui- dos intravenosos y el ingreso hospitalario en estos niños. Apesar de estar ampliamente generalizado su uso, la eficacia de los procinéticos (domperidona, meto- clopramida, eritromicina) en el tratamiento de los vómitos por RGE es bastante relativa. En el tratamiento de la enfermedad por mareo o cinetosis puede ser útil emplear antihistamínicos como difenhidramina o prometazina, mientras que la hios- ciamina se usa como profilaxis. Para pacientes vomitadores en periodo postope- ratorio o tratados con quimioterapia son útiles la meto- clopramida, los antagonistas 5HT3 (ondansetron y gra- nisetron) y las benzodiacepinas (loracepan, midazolam). En caso de vómitos cíclicos pueden resultar úti- les el propanolol, ciproheptadina o amitriptilina como profilaxis y los triptanes y sedantes (lorazepam, difen- hidramina, clorpromacina) en las crisis. BIBLIOGRAFÍA 1. DeCamp LR, Byerley JS, Doshi N, Steiner MJ.Use of antiemetic agents in acute gastroenteritis: a syste- matic review and metaanalysis.Arch Pediatr Adolesc Med. 2008; 162: 85865. 2. Green M. Regurgitation and vomiting. En: Green M. Pediatric Diagnosis. Interpretation of symptoms and signs in children and adolescents. 6ª Ed. Philadelphia, Pensylvania: WB Saunders; 1998. p. 212-223. 3. Li BUK. Approach to the child with acute, chronic, or cyclic vomiting. En: Rudolph’s Pediatric. 19 edi- ción. Prentice Hall International, 1996; 1026-1028. 4. Liacouras ACH. Vomiting. En: Schwarts WM (ed.). The 5 minute pediatric consult. Williams and Wilkins; 1997. p. 64-65. 5. Li BU, Lefevre F, Chelimsky GG,et al.North Ameri- can Society for Pediatric Gastroenterology, Hepato- logy, and Nutrition consensus statement on the diag- nosis and management of cyclic vomiting syndrome. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2008; 47: 379-93. 6. NASPGN. Guidelines for Evaluation and treatment of gastroesophageal reflux in infants and children. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2001; 32(Supl 2): S131. 7. Vómitos en la infancia: ¿tranquilizar, estar alerta o efec- tuar interconsulta?. Pediatrics in Review (edición en español) 2008; 29: 283-292. 8. Sondheimer JM. Vomiting. En: Walker WA, Durie PR, Hamilton JR, WalkerSmith JA, Watkins JB. Pediatric Gastrointestinal Disease. 3ª Ed. Ontario: BC Decker; 2000. p. 97-102. 9. Vega A, González Herrero M, Herrero Rey S, Cante- ra E,Alonso Franch M. Estudio del vómito en el niño. Reflujo gastroesofágico. Estenosis hipertrófica del pílo- ro. En: Brines J, Crespo M, Cruz M, DelgadoA, Gara- gorri JMª, Hernández M, Ruza FJ (eds.). Manual del Residente de Pediatría y sus áreas específicas. Vol. I. Madrid: AEP; 1992. p. 531-538. 10. Rasquin A, DiLorenzo C, Forbes D, et al. Childhood functional gastrointestinal disorders: Chlid/adolescent. Gastroenterology 2006; 130: 1527-1537. 174 Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica SEGHNP-AEP