LA UNIVERSIDAD ENTRE LA DIALECTICA
DE SUS ACTORES Y EL PODER POR EL CONOCIMIENTO.
Héctor Luis Morales
Sociólogo
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LAS LECCIONES DE LA HISTORIA
La historia nos señala que la universidad nace como tal durante la edad media en Europa.
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universidades cumplieron un dob...
Pero la dialéctica propia de la universidad, que nace de la relación de dos actores
fundamentales, maestros-alumnos, gener...
PODER Y PARTICIPACION
En resumen, la institución universitaria ha tenido, a través de la historia, un papel muy
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Finalmente, y que además es de gran importancia, la discusión debe superar las luchas
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En esta ponencia se busca la reflexión acerca del sentido de la universidad, en general, y de la UTFSM en particular. Para este efecto se retoman hitos históricos del nacimiento de la universidad en diferentes épocas de la historia, sus transformaciones durante las diversas revoluciones: francesa, soviética, industrial, hasta nuestros días. Se mencionan las fases que marcaron el origen de la UTFSM, como obra de filantropía, su inserción en sistema financiero de la familia Edwards, el proceso de reforma de 1968, el paso durante la dictadura y su administración desde 1990 a la fecha.

Autor Hector Luis Morales

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La universidad entre la dialectica de sus actores y el poder del conocimiento

  1. 1. LA UNIVERSIDAD ENTRE LA DIALECTICA DE SUS ACTORES Y EL PODER POR EL CONOCIMIENTO. Héctor Luis Morales Sociólogo Profesor pph Departamento de Ingeniería Informática hectorluis.morales@gmail.com RESUMEN En esta ponencia se busca la reflexión acerca del sentido de la universidad, en general, y de la UTFSM en particular. Para este efecto se retoman hitos históricos del nacimiento de la universidad en diferentes épocas de la historia, sus transformaciones durante las diversas revoluciones: francesa, soviética, industrial, hasta nuestros días. Se mencionan las fases que marcaron el origen de la UTFSM, como obra de filantropía, su inserción en sistema financiero de la familia Edwards, el proceso de reforma de 1968, el paso durante la dictadura y su administración desde 1990 a la fecha. El análisis se orientará en seguida a revisar los modos en que, en esta evolución, se responde diferenciadamente a tres preguntas: a) ¿De quien es la universidad? Quien tiene el poder? b) ¿Para qué sirve la universidad? Funcionalidad y dialécticas. c) ¿A quienes sirve? Personas, profesiones, rentabilidad. Las respuestas a estas preguntas nos llevarán a conocer la dialéctica permanente en torno al control de la institución universitaria, sea desde los ángulos del poder exterior: estados, iglesias, partidos, grupos financieros o ideológicos, sea desde el interior entre grupos que la componen: jerarquía, profesores, investigadores, estudiantes, personal de apoyo. La dialéctica fundante es la relación profesor-estudiante y el control que los maestros han tenido en la transmisión del conocimiento y en la “certificación” de los avances. Pero la acompañan las dialécticas o luchas por el desarrollo de las investigaciones, por la participación en las instancias de decisión según ponderaciones diversas, por la gestión de los recursos en el caso de las instituciones de lucros directos o disfrazados, por la manipulación de parte de grupos de presión diversos. El sistema institucionalidad universitario contiene siempre un germen dialectico. Las estructuras manifiestas deben considerarlos.
  2. 2. LAS LECCIONES DE LA HISTORIA La historia nos señala que la universidad nace como tal durante la edad media en Europa. Especial mención se debe hacer a la de Bolonia, en la actual Italia, fundada en el año 1088, como una agrupación de estudiantes, partiendo de las escuelas municipales. Es la universidad más antigua del mundo occidental y está entre las grandes universidades europeas como las de Oxford, París o Salamanca, creadas a propósito de su ejemplo. Así le siguen Coimbra en 1290, Paris en 1200, Heidelberg en 1386, Lovaina en 1425. De acuerdo con la organización social de la época, estas fueron resultado de un proceso de desarrollo en que operaban conjuntamente la iglesia católica, especialmente a través de las abadías o monasterios, los poderes feudales y los nacientes movimientos ciudadanos provenientes de los “burgos” o ciudades autónomas. De tal manera que la universidad no se constituyó solamente como un espacio de reproducción de un sistema dominante, sino que fue plataforma de cambio a través del ejercicio activo de las diversas disciplinas: teología, filosofía, letras, medicina y de movimientos sociales que iniciaban cambios filosóficos, religiosos con trasfondo político. Muchas de las llamadas “herejías” o doctrinas no aceptadas por el magisterio de la iglesia nacieron en algunas de estas universidades. Las universidades nacen como “comunidades de maestros y alumnos” y en esas comunidades aparecerán los grandes temas de innovación, como por ejemplo la aplicación del realismo aristotélico a la filosofía y la teología, hecha por Santo Tomas de Aquino, en París entre 1242 y 1456, dominadas hasta entonces por el idealismo platónico- agustiniano; o bien los grandes avances de la anatomía y la medicina en Bolonia. La revolución francesa realiza una batalla frontal contra el antiguo régimen y las instituciones medioevales, desarmando sus estructuras y denunciando sus vicios, entre las cuales estaban las universidades. Posteriormente Napoleón reiniciará un nuevo tipo de institución, más centrada en la profesionalización de quienes deberían impulsar la revolución industrial, los “ingenieros”. Sería “le polytechnique” y las escuelas normales. Aplicando asimismo un fuerte control del estado en la selección de maestros y estudiantes, en la definición de las carreras y de sus disciplinas. Será el comienzo de las universidades oficiales que reemplazarían a las tradicionales, en muchos casos dominadas por la jerarquía eclesiástica. Con la independencia de América Latina nacieron universidades “estatales” , en base a los colegios mayores heredados de la colonia, que marcarían en los diversos países la presencia y el rol dominante de las democracias, inspiradas en la revolución francesa, pero abriendo nuevamente un espacio en que surgirían numerosos movimientos contestatarios, sea contra las ideologías dominantes, sea contra grupos políticos de las elites en el poder. Al mismo tiempo surgen instituciones de enseñanza superior en forma paralela a las oficiales, como un movimiento de recuperación del rol de religiones o ideologías que no estaban en ese momento en las instancias de poder político, muchas de las cuales se transformarán progresivamente en centros de influencia política y económica. Según Ricoeur, citado por Luis Scherz, habrían además universidades del espíritu (o humboldtianas), que realzan el derecho de la persona humana a buscar la verdad, organizándose libre y comunitariamente para ello, y las universidades del poder (o napoleónicas) que tienen el deber impuesto por la sociedad para que se constituyan en instrumentos de producción o en moldes oficiales de vaciado cultural.
  3. 3. En el desarrollo de los llamados países socialistas, en la primera mitad del siglo XX, las universidades cumplieron un doble rol: instrumentos de socialización de los principios del marxismo y base de investigaciones de apoyo al desarrollo industrial, agrícola y militar, de acuerdo con la planificación central de cada uno de los países de esa tendencia. Hubo universidades más o más tecnológicas; otras más centradas en la formación de cuadros de países extranjeros, especialmente de Africa y Latinoamérica. LA DIALECTICA DE FINES MANIFIESTOS Y FINES LATENTES. Es preciso distinguir entre los fines manifiestos, declarados y los fines latentes u ocultos que se podrían reconocer en el análisis de la institución universitaria. Los fines declarados son expuestos generalmente en los estatutos y las declaraciones de principios, esos que se urge expresar en los procesos de acreditación. En primera instancia se suele colocar el desarrollo de las ciencias, la formación de la juventud y el servicio a la nación. En muchos casos, otras universidades dejan establecidas relaciones con doctrinas religiosas, como es el caso de universidades vinculadas a iglesias, o bien a grupos de librepensamiento. Se entiende, entonces, que en la discusión de la pregunta” para qué sirve la universidad”, hay una primera veta que estudiar y estos son los objetivos declarados y aquellos latentes o que se asoman en algunas declaraciones. Pero la universidad sirve además a muchos otros fines que no son siempre visibles y que en general no pueden ser controlados por las instancias de poder. Estos fines son los que los maestros o estudiantes aportan desde sus propios espacios sociales, ideológicos o políticos y que se suelen instalar en la vida universitaria. La revisión de los papeles o avisos publicados en los murales de las universidades marca la presencia y las actividades de esos grupos. En ciertos períodos de la historia se ha visto como esos grupos crecen y controlan instancias importantes de la vida universitaria, generalmente en el sentido político, ideológico o religioso. Entre los fines latentes hay igualmente espacios que son ocupados por los miembros de las instituciones como plataformas de desarrollo personal, sea en lo humano, lo político o lo científico. El prestigio y los medios institucionales permiten que surjan personalidades que adquieren notoriedad por su quehacer académico, pertenecen a la institución pero son algo también distinto y a veces suelen crear otras instancias en el orden científico, económico o político. Finalmente es preciso decir que un fin a veces declarado expresamente es la obtención de lucro, por mecanismos diversos y que indudablemente crean la base de mecanismos de control en la selección de maestros, de estudiantes y de tratamiento de los problemas de la ciencia y de las ideas. Como se entiende del punto anterior, hay un campo muy amplio de revisión de los actores a quienes sirve la universidad. En cuyo caso se puede igualmente decir que hay respuestas manifiestas y otras que no lo son. En la tradición histórica podemos decir que emperadores, reyes, duques, cardenales o papas han promovido la creación de universidades en distintas épocas como instrumentos que sirvan a los objetivos de sus reinos.
  4. 4. Pero la dialéctica propia de la universidad, que nace de la relación de dos actores fundamentales, maestros-alumnos, genera procesos que en muchos momentos atentan contra la estabilidad definida por las estructuras de poder, las que no logran controlar esos cambios. Serán quienes logren superar esas contradicciones quienes se constituirán en los líderes y eventualmente los controladores de las siguientes fases institucionales. La relación maestro-estudiante ha estado basada en el hecho de quien posee el conocimiento y lo entrega a quien no lo conoce. Pero esta condición ha estado cambiando con el desarrollo de las tecnologías de la información, poniendo al alcance de las masas los datos del conocimiento, de la investigación, de las ciencias. El maestro ya no es el poseedor exclusivo del conocimiento. Por eso mismo se dan fenómenos nuevos tales como el surgimiento de grandes empresas lideradas por innovadores que han renunciado a la institución universitaria, algunos de los cuales han vuelto a ellas para “enseñar” de su experiencia de vida, luego que la gran mayoría lo reconoce como seres extraordinarios. LA USM FRUTO MANIFIESTO DE UN PROYECTO DE FILANTROPIA En el caso de la USM, esta nace de la voluntad de un filántropo, quien fija los objetivos y condiciones en que debe llevarse a cabo la aplicación de su legado, especialmente en los siguientes puntos: 1. Comenzar por una escuela de artes y oficios 2. Continuar como una escuela de ingeniería 3. Los maestros deben ser extranjeros, durante los 10 primeros años.. 4. Los estudiantes deberán ser elegidos entre los mejores de las escuelas de comunas y provincia del país. 5. La instrucción debe ser laica. 6. La construcción, puesta en marcha y administración es confiada a sus albaceas. Estos puntos reflejan no solo un plan operativo, sino que además implican un conjunto de decisiones que marcan la estructura básica de la institución: se crea una universidad especializada en la ingeniería, independiente del estado, dedicada como herencia a la ciudad de Valparaíso, que dará cabida a los “desvalidos meritorios” seleccionados a través de país. Es lo declarado. Pero será dirigida por un conjunto de notables albaceas que posteriormente transpasaron progresivamente la responsabilidad financiera al estado, asumiendo los directivos el control académico, el financiero y el administrativo como parte de un grupo económico. Estos hechos generaron el conflicto de 1968 en que los estudiantes apoyados por algunos profesores, consiguieron que la dirección y administración de la USM sea constituida en una base de académicos con participación triestamental. Esto gracias al contexto político social de la época de los años setenta. Estos logros son desmontados durante los años de la dictadura militar y colocan a la universidad bajo la dependencia del gobierno militar, sometida a su poder. Con el regreso de la democracia se abren nuevamente los espacios de libertad restringiendo las decisiones solo a la academia. Situación que genera los conflictos actuales y que crea un escenario de lucha de poderes formales con poderes latentes que exigen reconocimiento.
  5. 5. PODER Y PARTICIPACION En resumen, la institución universitaria ha tenido, a través de la historia, un papel muy diverso según el contexto estructural de la sociedad dominante, siendo en ocasiones instrumento del poder político, económico o religioso, pero a la vez regenerándose muchas veces como un espacio de dialécticas surgidas en el desarrollo de las disciplinas y en los cambios sociales. La universidad depende así de poderes formales, pero genera nuevas formas de poder derivadas de la esencia propia del quehacer universitario, espacio de “diálogo” entre maestros y estudiantes, dialéctica que genera contradicciones que llevan a cambios sociales, doctrinales, disciplinarios. El poder en la universidad es, de esta manera, un tema recurrente, tanto en lo formal como en lo latente. Lo es en la formulación de las estructuras jerárquicas y administrativas y lo es en el campo académico, que es propiamente el núcleo del quehacer universitario y en el cual nace la “autoridad” como una forma superior de poder, no siempre reconocida o respetada. Pero también está el poder que tienen las estructuras paralelas o latentes, que no siempre se corresponden o son funcionales con las formas jerárquicas o burocráticas, o con la autoridad académica. Es lo que Paul Ricoeur y Alain Touraine ilustraron en sus artículos de 1968, en que analizaron el fondo del movimiento estudiantil de Europa, una rebelión de la base contra la rigidez estructural de las instituciones, pero también del pensamiento. “Prohibido prohibir” fue uno de los lemas de los estudiantes revolucionarios parisinos. Con notas similares a las explosiones de la revolución de 1789, o los de la “commune de Paris”, en 1871, la revuelta de 1968 puso en jaque a las estructuras dominantes, no solo a la institución universitaria. Sin embargo las contra-revolución fue también violenta y es un elemento que todo movimiento de cambios profundos debe considerar. DISCUSION CON UN PARADIGMA ABIERTO La discusión acerca de la triestamentalidad en una institución universitaria es, de esta manera, una discusión acerca de las formas en que la institución quiere constituirse y operar y de los grados de reconocimiento que se le quiere dar al conjunto de fuerzas que existen en la realidad. Si se acepta un sistema abierto en que la participación es reconocida ampliamente a estudiantes y colaboradores paraacadémicos, además de establecer grados de ponderación, como en la USM 1970, es indispensable dar las facilidades y establecer las exigencias que tal tipo de participación requiere de los diversos estamentos. Por el contrario, si el sistema de decisiones de poder se restringe a un solo estamento, es preciso que se tenga conciencia de los riesgos que este sistema contiene debido a la dialéctica latente de los otros sectores no integrados. Esta discusión debiera ser aprofundizada con la revisión y análisis de los diversos casos de movimientos universitarios y de los procesos de contrarreforma habidos en los tiempos modernos. El análisis debiera tomar en cuenta no solamente los chispazos que detonaron las diversas explosiones, sino también las causas que provocaron los climas o ambientes propicios para esas explosiones y movimientos, las racionalidades y fases de movilización y de sus actores, especialmente las formas de negociación y solución.(ROBBINS, 1997)
  6. 6. Finalmente, y que además es de gran importancia, la discusión debe superar las luchas internas de poder entre estamentos y segmentos, y elevarse al nivel de los valores y del rol de la universidad en la sociedad global, en general, y de la sociedad chilena en particular. En efecto, uno de los motores valóricos que la reforma de 1968 en la USM movilizaba a sus actores era la responsabilidad social de la universidad, temas que fueron reclamados en los discursos y declaraciones, especialmente en la Asamblea General de 1969-70, y que de sabidos se han callado y de callados se han olvidado. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS LOWENTHAL: Paul: L’ Université catholique aujourd’hui. Editions Academia, Louvain la Neuve, Bélgica. 1994 POZO CISTERNAS, Jaime: Universidad y Cultura, Cátedra Raúl Bitrán Nachary, Universidad de La Serena, 2001, La Serena ULS. ROBBINS, Stephen: “Comportamiento Organizacional”, Prentice Hall, Pearson, Mexico 1997, Capítulo 12. RICOEUR, Paul: Rebatir l’université. Le Monde, Paris,9 al 12 de junio, 1968. (Una traducción de este documento fue distribuido en la Asamblea General USM 1970) SCHERZ GARCIA, Luis: a)El camino de la revolución universitaria (Santiago: Editorial del Pacifico, 1969). b) La universidad del año 2000. Entre Napoleón y Humboldt, NUEVA SOCIEDAD NRO. 84 JULIO-AGOSTO 1986, PP. 91-99. TOURAINE, Alain: Naissance d’un movement étudiant, LE MONDE PARIS, 7-8 mai 1968. UTFSM Libro Monumental Aniversario: Hitos Fundamentales de su Historia. Valparaíso, Chile , 2000.- VALPARAISO, CHILE, Diciembre 2015.

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