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  1. 1. 3. LA PENÍNSULA IBÉRICA EN LA EDAD MEDIA: AL-ANDALUS3.1 Evolución política: conquista, Emirato y Califato de CórdobaConquista musulmana y pueblos invasores (711-756). Las últimas décadas del siglo VII y la primera del siglo VIII fueron testigos de una profundacrisis en la España visigoda. El aspecto más visible de la misma era la debilidad de la monarquía,ya que el carácter electivo del trono condujo a frecuentes intrigas y rivalidades entre distintosbandos. El rey visigodo Witiza había decidido que su hijo, Agila, le sucediera en el trono, pero murióantes de asegurar la descendencia a su hijo (710). El duque de la Bética, Rodrigo, encabezó unarevuelta nobiliaria y se proclamó rey. Los partidarios de Witiza pidieron ayuda a los musulmanes delnorte de África y un ejército musulmán del Magreb, formado por soldados bereberes y dirigido poroficiales árabes (Tariq y Musa) venció en el 711 a Rodrigo en Guadalete. En el 720 dominaban laPenínsula, excepto la franja cantábrica en donde se habían refugiado los restos del ejército deRodrigo que consiguieron vencer a los musulmanes en Covadonga. La conquista se llevó a cabo mediante capitulaciones o pactos con las diferentes comunidadesy la nobleza hispano-visigoda. Unos años más tarde, en el 732, fueron derrotados en Poitiers por eldirigente franco Carlos Martel, lo que supuso el punto final del intento islamita de adentrarse enterritorio de la Europa cristiana. La conquista musulmana de Hispania se desarrolló con suma facilidad y sin apenasresistencia. La mayoría de la población no estaba interesada en defender a una monarquía con la queno se sentía identificada. Muchos miembros de la nobleza hispanogoda pactaron su rendición acambio de que se respetaran sus derechos y tierras (Pacto de Teodomiro) y los musulmanes fuerontolerantes con cristianos y judíos, al fin y al cabo, “gentes del Libro” (Antiguo testamento). Finalizada la conquista no faltaron las disputas entre los vencedores, entre árabes ybereberes, o entre los distintos clanes y tribus árabes. A las diferencias étnicas hay que añadir lastensiones provocadas por el reparto de tierras, beneficioso para la minoría dirigente árabe.Precisamente en el 741, para intentar sofocar una revuelta bereber, llegaron refuerzos procedentes deSiria, los cuales, una vez cumplida su misión, se establecieron en distintos territorios del surpeninsular. El gobierno de Al-Ándalus, que había establecido la capital en Córdoba, estaba dirigido porun emir, el cual obedecía las órdenes del califa, instalado en Damasco. Entre los años 714 y 756, 1
  2. 2. fase conocida como la del Emirato dependiente, se sucedieron en el gobierno de al-Ándalus nadamenos que veinte emires.El Emirato y el Califato de Córdoba (756-1031) A mediados del siglo VIII se produjo una conmoción en el mundo musulmán. Los Omeyas,familia en la que había recaído la dirección del Islam, fueron eliminados de forma violenta por losAbasíes. Un miembro de la familia Omeya, que pudo escapar de la tragedia, se instaló en tierrashispanas y con ayuda de sus partidarios se hizo con el poder. Se trataba de Abderramán I (756-788),con quien se inicia la etapa del Emirato independiente. Durante esta etapa se consolidó el poder del Islam en Hispania: se organizó la divisiónterritorial del emirato en provincias o coras y un eficaz aparato administrativo, el ejército seprofesionalizó con tropas mercenarias, alejadas de las disputas internas entre los distintos gruposárabes, se organizaron campañas o aceifas contra los cristianos del norte para evitar que éstosprogresaran hacia el sur. Sin embargo también se produjeron conflictos frecuentes entre el podercentral y los gobernadores de las marcas (provincias fronterizas) y con los muladíes (cristianosconvertidos al islam) y los mozárabes (hispano-godos que se mantuvieron fieles al cristianismo). Abderramán III (912- 961) accedió al gobierno del emirato cuando la autoridad de losemires apenas se ejercía en Córdoba y su comarca. Con grandes dotes políticas, militares yorganizativas, se propuso como primera tarea la pacificación y reunificación de al-Ándalus. En elaño 929, terminada la guerra civil y reestablecida la autoridad del emir, Abderramán III decidióautoproclamarse “califa y príncipe de los creyentes”, seguramente para afirmar la hegemonía deCórdoba ante los reinos norteafricanos surgidos de la fragmentación de Bagdad. La segunda parte desu gobierno la dedicó a combatir a los reinos cristianos del norte, que habían aprovechado lasdisputas internas de al-Ándalus para avanzar a través de la meseta norte hasta la línea del Duero. Abderramán III legó a sus sucesores un estado fuerte y el califato de Córdoba era la mayorpotencia islámica del momento. Pero este esplendor no descansó sólo en las notables personalidadesde Abderramán III, su hijo al-Hakam II (961-976) o Hixam II (976-1003) o Almanzor (978-1002)sino también en la prosperidad económica, la eficaz agricultura musulmana y el auge urbano,comercial y mercantil. Al-hakam II murió siendo su hijo un niño de doce años, éste subió al poder con el nombre deHixam II, pero su primer ministro (o hachib) Almanzor se hizo con todo el poder. Durante sus añosde mandato emprendió más de cincuenta expediciones a territorios cristianos en busca de botín.Cuando murió Almanzor le sucedió su hijo Abd al-Malik al Muzafar que prosiguió la obra de supadre, murió misteriosamente y le sucedió su hermano Abd al-Rahmán Sanchuelo, que intentó que2
  3. 3. Hixam II le nombrara su sucesor. Las empresas que emprendieron fracasaron, el califa abdicó ySanchuelo fue asesinado. Los enfrentamientos entre los aspirantes al califato y el constante aumento de los impuestosprecipitaron la caída. También contribuyó a ello la acción de los cristianos, sea como milicia alservicio de uno de los bandos rivales, sea organizando expediciones para saquear ciudadesandalusíes. Como consecuencia, un consejo de notables reunido en Córdoba decretó en el año 1031la abolición del califato, que se fragmentó en reinos independientes, los Reinos de Taifas.3.2 La crisis del siglo XI: los reinos de taifas e imperios norteafricanos.Los Reinos de Taifas Al Ándalus se fragmentó en un mosaico de pequeños reinos, los llamados Reinos deTaifas, término que significa bandería. Inicialmente fueron 26, aunque progresivamente los máspoderosos absorbieron a los más débiles A su frente se hallaban en unas zonas los dirigentesberéberes, en otras los eslavos, en otras familias de origen árabe e incluso muladíes. Dichos reinostuvieron una vida muy corta, ligeramente superior al medio siglo, pues fueron barridos por losinvasores almorávides. Las taifas más importantes fueron la de Zaragoza, la de Badajoz, de Toledo, de Granada y deSevilla. La formación de los taifas facilitó el progreso político y la expansión de los reinos cristianosdel norte. A pesar de la descentralización y de las luchas internas, se mantuvo la actividad económicaque contrastaba con la debilidad militar, hecho que aprovecharon los reinos cristianos para cobrarimpuestos (parias) en oro y armar así a sus propios ejércitos para llevar a cabo sus próximasconquistas. En los territorios musulmanes se mantenía una economía rica y activa, gran cantidad deartesanos producían artículos metálicos, de joyería, de vidrio, textiles…la gente que vivía en Al-Ándalus disfrutaba de un nivel de vida bueno comparado con el resto de península o los musulmanesdel norte de África o de la península arábiga. El hundimiento del califato y la proclamación de los reinos Taifas puede entenderse tambiéncomo una reacción anti-árabe. Ninguna de las actuales dinastías tenía un origen árabe. Este periodocoincide también con un tiempo de extraordinaria floración intelectual. Las rivalidades políticas yculturales de muchas Taifas y la reacción contra la influencia cultural de Oriente Próximo,estimularon la cultura nacional de Al-Ándalus. Los príncipes rivalizaban por tener los mejoresmúsicos, poetas, diplomáticos y cronistas. Los dirigentes de las taifas no tuvieron más remedio que 3
  4. 4. elevar los impuestos para mantener esta situación, lo que motivó un creciente descontento entre lapoblación de sus dominios. El creciente poder militar cristiano amenazaba seriamente a estos reinos, la caída de Toledoconvenció al rey de la Taifa de Sevilla a pedir ayuda al poderoso estado almorávide del Norte deÁfrica, su líder Yusuf cruzó el estrecho y derrotó a Alfonso VI en Sagrajas (Badajoz) en 1086.Después de esta victoria la amenaza cristiana persistía por lo que los almorávides fueron más allá desus objetivos (frenar el avance cristiano) y decidieron quedarse en Al-Ándalus y restaurar los modosde vida más estrictos del Islam.Los imperios norteafricanos. Tras la caída de Toledo y ante el avance de los cristianos, los musulmanes de Al-Ándalusllaman en su auxilio al poderoso imperio que los almorávides habían creado en el norte de África yque había tenido un gran éxito entre los musulmanes que habitaban las tierras del actual Marruecos,Mauritania, la cuenca del Senegal y parte de Argelia.Al finalizar el poder almorávide, otro imperio procedente también de África vendrá a ocupar sulugar, los almohades. Veremos ahora más detenidamente quienes eran y como organizaron elterritorio que ocuparon.• Almorávides El movimiento almorávide había surgido en el extremo suroccidental del desierto del Sahara,entre tribus camelleras, como un movimiento de renovación islámica a partir de los principios máspuros y estrictos del Islam. Llevaron su celo religioso a extremos de dureza increíble y fueron los quedifundieron el ideal de guerra santa o yihad.Habían constituido a mediados del siglo XI un imperio en la zona occidental del norte de África concapital en Marrakech y acudieron a tierras de al-Ándalus llamados por algunos reyes taifas. En el año1085 Alfonso VI, rey de Castilla y León, había conquistado Toledo, pero un año después fuederrotado por los almorávides en Sagrajas (Mérida), que incorporaron a su dominio a los diversosreinos taifas y frenaron el avance cristiano, aunque no lograron recuperar la bien fortificada Toledo.Será el Cid el primero en derrotar en Valencia a los ejércitos almorávides y frenar temporalmente suavance por levante. A la muerte del Cid Valencia volvió a ser reconquistada por los almorávides.(Rodrigo Díaz de Vivar en el 1081 ofreció sus servicios, tras una disputa con Alfonso VI, como jefemilitar al rey musulmán de Zaragoza. A pesar de su estrecha asociación con los musulmanes, fueadoptado por los cristianos como modelo de hazañas heroicas.)Con los almorávides al-Ándalus volvía a estar unificado, pero el rigorismo religioso supuso lapersecución de las minorías cristiana y judía y la vida cultural e intelectual sufrió un notable4
  5. 5. retroceso con respecto a etapas anteriores. La pérdida de la taifa de Zaragoza fue el punto de partidadel retroceso almorávide y en pocos años su imperio se desmembró en nuevos reinos taifas.• Almohades. Una nueva etapa de reunificación se produjo con la llegada de los almohades, también de origenafricano. Almohade era el nombre de otra secta dentro del Islam, que se convirtió en un movimientopolítico-militar y acabó conquistando los dominios de los almorávides en el norte de África y al-Ándalus. No llegaron reclamados por los reinos de taifas, sino con el afán de destruir lo que quedabadel imperio almorávide y vencieron a Alfonso VIII, rey de Castilla, en la batalla de Alarcos en 1195,pero en el año 1212 una coalición de reinos cristianos los derrotó en las Navas de Tolosa (Jaén),acontecimiento que sirvió para hundir definitivamente al poder almohade.Los almohades establecieron su capital en Sevilla, ciudad que embellecieron, la Giralda y la Torredel Oro son de esta época. El fin del poder almohade condujo a una tercera división de al-Ándalus en taifas. Pero elempuje cristiano era cada vez más importante y el territorio musulmán fue conquistadoprogresivamente, excepto el pequeño reino nazarí de Granada, que se convirtió en el último reductodel Islam, hasta 1492, y refugio de los musulmanes que huían de los lugares conquistados por loscristianos.3.3.La organización económica y social La civilización hispano-árabe fue la más desarrollada de la época en Europa desde un punto devista económico y social.• Economía Al-Ándalus se integró plenamente en el circuito económico del mundo islámico, beneficiándosede su intensa actividad y riqueza. El rasgo más significativo, es el importante papel quedesempeñaron las ciudades como grandes centros de consumo, que estimulaban las actividadesartesanales y mercantiles. La base de la economía siguió siendo la agricultura, pero con notables mejoras respecto ala época visigoda: se perfeccionaron las técnicas de regadío y se introdujeron nuevos cultivos comoel arroz, el azafrán, la berenjena, los agrios, la caña de azúcar, la palmera o el algodón. Tambiénadquirió gran importancia la sericultura (cultivo de la morera y cría de gusanos de seda). En la producción artesanal destacaba la industria textil, en especial los tejidos de seda, delos cuales los más conocidos eran los brocados cordobeses, o los tejidos de lino, que se fabricaban en 5
  6. 6. Zaragoza. Otras actividades importantes fueron el trabajo de las pieles y el cuero, la cerámica, elvidrio, la fabricación de papel, de armas, o el trabajo del oro, la plata, el marfil y las piedraspreciosas. La actividad mercantil contaba con la existencia de dos tipos de monedas, una de oro, eldinar, y otra de plata, el dirhem. Al-Ándalus mantuvo un floreciente comercio exterior, ante todo conel resto de los países islámicos, aunque también con la Europa cristiana.Con los musulmanes las ciudades ocuparon un papel económico fundamental ya que eran grandescentros reconsumo que estimulaban la producción artesanal y el comercio. La otra función quedesempeñaba la ciudad era la religiosa y sobre todo la comercial. Las ciudades islámicas tenían lasiguiente estructura: o la medina, era donde se encontraba la mezquita mayor o la alcaicería, calles con comercios de lujo (seda, joyas…)y las alhóndigas que servían para almacenar mercancías y como alojamiento para los mercaderes o los barrios residenciales o los arrabales, barrios pegados a la muralla o extramuros o el zoco, espacio dedicado a mercado permanente o periódico• Organización social.La población de al-Ándalus era muy heterogénea. La mayoría eran musulmanes. Entre ellos hay quedistinguir a los árabes, minoritarios, a los que luego se unieron los sirios, que eran el grupodominante desde el punto de vista político y económico, constituían una auténtica aristocracia; losbereberes, bastante más numerosos, se arabizaron pero ocuparon, en general, posiciones inferiores,se establecieron en tierras más pobres, y los muladíes, hispanos que aceptaron la religión islámica,su número fue creciendo hasta alcanzar el 75% de toda la población de origen hispano. Dentro de los no musulmanes o dimníes, obligados a pagar impuestos especiales, estaban losjudíos y los mozárabes. Los judíos gozaron bajo el Islam de una gran tolerancia. Su cultura searabizó fuertemente lo que acentuó su papel de intermediarios entre la cultura árabe y la latina. Losmozárabes eran cristianos fuertemente arabizados, de ahí su nombre mostarab, que quiere decirmixto de árabe. Fueron disminuyendo en número, tanto por las conversiones al Islam, como por laemigración al norte a medida que avanzaba la reconquista. Las relaciones con los musulmanesempeoraron con el rigorismo religioso impuesto por almorávides y almohades.Los esclavos, podían tener orígenes distintos: o eslavos, prisioneros de origen europeo, algunos acabaron convirtiéndose en jefes militares o negros, procedentes de Sudán y que se empleaban en el servicio doméstico6
  7. 7. 3.4. El legado cultural Entre las diversas corrientes surgidas en el Islam desde finales del siglo VIII se impuso en al-Ándalus la doctrina malequí, caracterizada por su rigidez en la interpretación del Corán y suintransigencia. Esto limitó, en parte, el desarrollo del pensamiento especulativo.Sin embargo desde mediados del siglo IX y durante el siglo X al-Ándalus conoció un esplendorcultural en relación con la estabilidad política y el desarrollo económico. Otro factor importante fueel clima de libertad que se vivió con Abderramán III y, sobre todo, con su hijo y sucesor Al-HakanII, auténtico mecenas de las ciencias, las artes y las letras, que convirtió a Córdoba en un centrocultural de primer orden. Por otra parte, la España musulmana fue la vía de transmisión a occidente de la cienciagriega y de gran parte de la hindú, recuperadas y desarrolladas por los árabes. Un ejemplo muyimportante es la difusión del actual sistema de numeración, de origen indio, basado en el valorposicional de las cifras y la utilización del cero, más simple y operativo que el romano. Los árabesconformaron una cultura de síntesis, con elementos de las distintas civilizaciones, asimilaronconocimientos científicos y técnicos de países como China, India o Persia, así alcanzaron un altodesarrollo en los ámbitos literarios, filosóficos, científicos y médicos.Con la caída del califato no decayó la importancia cultural de la España islámica. Las principalescortes compitieron en el mecenazgo y patrocinio de las artes y las ciencias. Sevilla fue famosa porsus poetas, comenzando por su rey Almotamid; Zaragoza por sus astrónomos; Toledo por suscientíficos. Es precisamente en este período cuando Ibn hazm escribió El collar de la paloma uno delos mejores tratados sobre el amor de la literatura universal. Muchas de las obras científicas fuerontraducidas al latín y difundidas por las escuelas de traductores de Toledo y del monasterio de Ripoll.Los almorávides y almohades, con su rigorismo e intolerancia religiosa no facilitaron el desarrollodel pensamiento. No obstante, en el siglo XII surgieron tres grandes figuras tanto de la medicinacomo de la filosofía y el pensamiento en general: los musulmanes Abentofail y Averroes, y el judíoMaimonides, que al final tuvo que emigrar. Los tres pretendieron conciliar el pensamientoaristotélico con sus respectivas concepciones religiosas y tuvieron una gran influencia en el occidentecristiano, en especial los comentarios de Averroes sobre Aristóteles, que difundieron el pensamientodel filósofo griego en Europa, y los libros sobre medicina de Maimonides.3.5. La mezquita y el palacio en el Arte Hispano-musulmán La arquitectura responde a las necesidades político-religiosas del Islam. Por este motivo losedificios más representativos son la mezquita, para la oración, y el palacio-fortaleza, centro político 7
  8. 8. neurálgico, y no se representan imágenes en los edificios religiosos debido a que la religión loprohíbe.• Sus características generales son: o El eclecticismo: reinterpreta el lenguaje artístico de las distintas culturas donde se asienta y crea un lenguaje peculiar: del arte romano y cristiano toma los soportes o columnas, arcos de medio punto y tipos de techumbres, del visigodo el arco de herradura, del arte bizantino y oriental la abundante decoración con mosaicos en muros y techumbres y del mundo persa el concepto de residencia palaciega rodeada de impresionantes jardines. Además, emplea arcos, apuntados, lobulados y entrecruzados y para las cubiertas, cúpulas califales (de nervios entrecruzados) y artesonados adintelados de madera con decoración geométrica. o La abundante decoración, que transforma materiales pobres (madera, paneles de yeso, azulejos) en una explosión de lujo y refinamiento: geométrica, de lacería (cintas o lazos), de ataurique (motivos vegetales estilizados), epigráfica (fragmentos del Corán) y mocárabes (prismas situados en las techumbres e intradós de los arcos que simulan estalactitas).• Los edificios más representativos son: o La mezquita de Córdoba, arte omeya y califal (VIII-XI): emplazada en una antigua iglesia visigoda, consta de un patio porticado o sahn; un alminar; una sala de oración (harán) de once naves con dos pisos de arquerías con alternancia cromática inspiradas en acueducto de Los Milagros; muro de la oración o qibla; el mirhab o nicho donde se sitúa el imán y por último la macxura, espacio reservado para el califa en la oración del viernes. Sufrió ampliaciones y fue mezquita de referencia para todo el territorio hispano. La de Toledo (Cristo de la luz) es pequeña y famosa por su decorativo exterior de ladrillos. o La arquitectura palaciega: Medina Azahara y la Alhambra. (Arte nazarí, ss XIII-XV). Es intimista por su sobriedad exterior y la profusión decorativa de interiores. La influencia persa y la climatología de Arabia contribuyeron al diseño de estas residencias como palacio y lugar para el descanso: la naturaleza --los jardines-- y el agua -- en movimiento o remansada como un espejo--, juegan dos papeles fundamentales. La Alhambra y Medina Azahara, en Córdoba, son dos ejemplos de esta arquitectura para los sentidos: oler los jardines del Generalife, escuchar el sonido del agua, ver como se proyectan las arquitecturas en los estanques que actúan como espejos. Las estancias privadas de la Alhambra (Salas de las Dos Hermanas o los Abencerrajes), abrían a conocidos patios (los Leones, los Arrayanes) y miradores (Daraxa).8

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