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Iberos y celtas en la Península Ibérica

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    Iberos y celtas en la Península Ibérica Iberos y celtas en la Península Ibérica Presentation Transcript

    • Los pueblos prerromanos. Tartessos, íberos y celtas. José Carlos García González Prof. de la Sección Bilingüe de Poznan.
    • Tartessos.
      • La información que tenemos sobre Tartessos es muy escasa y se debe a algunas fuentes griegas y romanas y unos pocos descubrimientos arqueológicos.
      • Se trata de una ciudad o Estado, muy desarrollado según las fuentes antiguas, cuyo eje central se sitúa en el valle del Guadalquivir, extendiendo su influencia por la Andalucía occidental y el sur del actual Portugal.
    • Tartessos.
      • Este “reino de Tartessos” tiene sus comienzos en el primer milenio a.C., aunque no se desarrolla totalmente hasta el 750 y mantuvo relaciones comerciales con fenicios y griegos.
      • Su etapa de mayor esplendor corresponde con los siglos IX y VII a.C., etapa en que los fenicios se asentaron en las factorías costeras para adquirir metales (oro, plata, hierro y estaño) a cambio de productos elaborados que compraba la élite de Tartessos.
    • Tartessos.
      • Según las fuentes escritas, Tartessos tenía una economía agrícola y ganadera muy próspera y conoció un gran desarrollo de la minería y del comercio, convirtiéndose en un centro fundamental del comercio de metales al dominar los yacimientos mineros de Riotinto y Sierra Morena.
      • Los intercambios comerciales con los fenicios y con los griegos debieron contribuir a la evolución de la sociedad tartessica, que se vio influenciada a nivel cultural y socioeconómico.
      • El reino de Tartessos alcanzó gran fama de prosperidad en el mundo antiguo por sus riquezas por su activo comercio que conectaba con el Próximo Oriente, Grecia y las Islas Británicas.
    • Tartessos.
      • A partir del siglo VI a.C. Tartessos entra en una fase de decadencia y, a partir del siglo V a.C., desaparecen las referencias a Tartessos como reino y los textos empiezan a denominar la región como Turdetania.
      • Entre las causas de la desaparición de Tartessos existen varias posibilidades: por un lado, el posible agotamiento de las vetas de mineral que explotaban; por otro, la sustitución de los fenicios por los cartagineses como potencia comercial en el Mediterráneo occidental, cartagineses que llevarán a cabo una política más agresiva, tendente a dominar la ruta de los metales; tensiones sociales dentro del reino de Tartessos…
    • Los íberos.
      • Los íberos eran descendientes de los pobladores neolíticos de la costa mediterránea. Agrupados en tribus independientes, hablaban variantes de una misma lengua pre-indoeuropea y que compartían rasgos culturales comunes.
      • El término íberos, por lo tanto, agrupa a pueblos muy diversos: turdetanos, layetanos, ilergetes, edetanos…, pero que guardan cierta homogeneidad cultural, ciertas características comunes frente a los pueblos celtas que pueblan el resto de la Península.
    • Los íberos.
      • Podemos situar los orígenes de la cultura ibérica hacia mediados del primer milenio a.C.
      • La cultura ibérica se extendía por todo el área levantina, desde Pirineos hasta Cádiz (aunque su zona de influencia abarca una importante franja interior, desde el Valle del Ebro al Guadalquivir).
    • Los íberos.
      • Los íberos presentan una cultura más o menos homogénea, marcada por las influencias griegas y cartaginesas.
      • Aunque también eran ganaderos, la economía era de base agrícola (trilogía mediterránea: cereales, vid y olivo), con utensilios agrícolas muy desarrollados.
      • También era muy importante la minería y metalurgia y, además, fabricaban productos artesanales como la cerámica, muy elaborada y con influencias orientales.
    • Los íberos.
      • Esta rica economía y el interés de otros pueblos mediterráneos en el comercio de metales y materias primas, llevará a los íberos a desarrollar un comercio muy activo, con relaciones comerciales con áreas muy alejadas: griegos, fenicios, cartagineses…
      • En este contexto, entre los siglos V y III a.C., los pueblos íbero llegaron a un elevado grado de desarrollo social y político. Aunque eran sociedades tribales, la mayoría estaban dirigidos por una élite aristocrática que controlaba la producción campesina y ejercía su dominio mediante la fuerza militar.
    • Los íberos.
      • Era, por tanto, una sociedad con una élite militar que debía tener también el poder económico, controlando así el poder político. No llegarán a generarse auténticos reinos, aunque durante la conquista romana se llegó a alianzas entre tribus, formándose ejércitos confederados al mando de un caudillo común.
      • La exaltación de los valores guerreros se ve en las tumbas, con ajuares funerarios con gran cantidad de armas (como la famosa falcata ibérica).
    • Los íberos.
      • Se trata, por tanto, de una cultura muy desarrollada, que utilizaba moneda y escritura propias y que llegó a construir ciudades extensas, amuralladas y situadas en zonas altas. Se ve incluso, cierto desarrollo de la planificación urbana
      • También tenían una religión compleja, con exvotos, ofrendas y con multitud de dioses. También a nivel religioso de hace evidente las influencias fenicias, griegas y cartaginesas.
    • Los celtas.
      • Los celtas ocupaban el centro, norte y oeste peninsular (es decir, toda la Península Ibérica menos el levante y el sur mediterráneo).
      • En realidad se trata de un conjunto muy variado de pueblos, con culturas bastante diversas y que no forman una verdadera cultura homogénea, aunque sí tienen ciertos rasgos comunes.
      • En general, al estar alejada de la influencia de los colonizadores fenicios, griegos y cartagineses, el área celta estaba más atrasada.
      • No obstante, había grandes diferencias de desarrollo entre unos pueblos y otros: los más cercanos a los pueblos íberos estaban algo más desarrollados, mientras que los más lejanos, especialmente los del norte (galaicos, astures, cántabros y vascones) tenían un bajo nivel de desarrollo debido a su aislamiento geográfico.
      • Pese a todo, los celtas realizaron algunas aportaciones importantes: en primer lugar, su lengua, de origen indoeuropeo; además, conocían el arado y tenían una ganadería bastante desarrollada; finalmente, también extendieron el uso del hierro.
    • Los celtas.
      • Los orígenes de los pueblos celtas se remontan a Los pueblos indoeuropeos, que comienzan a atravesar los Pirineos en el I milenio a.C., pero no será hasta los siglos VIII y VI a.C., cuando gentes de origen indoeuropeo aparecen asentados en la mayor parte de la Península Ibérica, mezclándose con los pueblos preexistentes. Es a estos pueblos a los que llamamos celtas.
    • Los celtas.
      • Los celtas eran agricultores y ganaderos, con una agricultura de secano y una gran importancia de la ganadería, tal y como atestigua el arte, como el ejemplo de los verracos.
      • Sin embargo, tenían una metalurgia del hierro bastante avanzada, al igual que la artesanía textil.
      • Su mayor aislamiento hizo que el comercio fuera escaso y sin moneda. No tendrán moneda ni escritura propia (comenzarán a usar moneda y escritura cuando empiecen a tener contacto con los romanos).
    • Los celtas.
      • Tenían una cultura guerrera: los saqueos y el pillaje con los pueblos vecinos eran frecuentes; además, tenían instituciones guerreras como el hospitium y la clientela.
      • Los ajuares con armas y los testimonios de los historiadores evidencian también el carácter guerrero de la sociedad celta.
      • En cuanto sus estructuras sociales eran muy primitivas y se basaban en grupos de parentesco como clanes y linajes. Su organización social era tribal, basada en lazos de sangre y dirigida por una élite de guerreros.
    • Los celtas.
      • No existían gobernantes que dictaran leyes, sino caudillos militares y consejos de ancianos. El poder se basaba en gran medida en el prestigio personal.
      • En cuanto a las leyes, no estaban escritas, sino que se respetaba la costumbre (leyes consuetudinarias).
      • Finalmente, hay que decir que los castros celtas (siempre amurallados), pocas veces llegaban a formar verdaderas ciudades.