CERP DEL ESTE
Federenka Gutiérrez
Jules Michelet
FEFA
11/08/2015
Reseña del libro “La bruja”
Federenka Gutiérrez 2015
Nació en París en 1798, con los últimos
jadeos de la Revolución Francesa, arribó al
mundo en el c...
Federenka Gutiérrez 2015
cátedras de filosofía e historia de esta institución y, durante dos años, estuvo
impartiendo amba...
Federenka Gutiérrez 2015
potros, calabozos, catacumbas y monjes perversos y lujuriosos. Un ejemplo de
ello es su obra La B...
Federenka Gutiérrez 2015
seguidor de las ideas ilustradas de Rousseau (1712-1778) y de las propuestas
educativas del pedag...
Federenka Gutiérrez 2015
“La bruja”
Michelet comienza a escribir su obra en el invierno de 1861, inspirado por las
enseñan...
Federenka Gutiérrez 2015
curanderas, como pilares de una comunidad que las contiene y odia; que necesita
de ellas ávidamen...
Federenka Gutiérrez 2015
familia tienen una base que es la mujer, la cual va jugando varios papeles y role
Mientras que la...
Federenka Gutiérrez 2015
La vida para ella y su esposo es más difícil día con día. El señor feudal y su corte
se vuelven c...
Federenka Gutiérrez 2015
que rayan en el delirio, el exterminio sistemático de regiones enteras se vuelven la
norma.
El hi...
Federenka Gutiérrez 2015
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=michelet-jules
Bibliografía:
JULES MICHELET. La ...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

COMENTARIO DE LIBRO LA BRUJA DE MICHELET

240 visualizaciones

Publicado el

JULES MICHELET. La bruja. Un estudio de las superticioens en la edad media.

Publicado en: Educación
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
240
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
30
Acciones
Compartido
0
Descargas
4
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

COMENTARIO DE LIBRO LA BRUJA DE MICHELET

  1. 1. CERP DEL ESTE Federenka Gutiérrez Jules Michelet FEFA 11/08/2015 Reseña del libro “La bruja”
  2. 2. Federenka Gutiérrez 2015 Nació en París en 1798, con los últimos jadeos de la Revolución Francesa, arribó al mundo en el coro de una iglesia en la que su padre había instalado una imprenta durante el período revolucionario conocido como "el Terror". En su primera infancia, el pequeño Jules pasó grandes desgracias derivadas de la pobreza en que había quedado hundida su familia a raíz de la llegada al poder de Napoleón (1769-1821), cuyo despótico gobierno había limitado y censurado el mercado editorial, con el subsiguiente perjuicio para el gremio de impresores. Su vida académica. A pesar que su padre lucho por sacar adelante su pequeña empresa, tuvo que renunciar a este negocio y aceptó un mediocre empleo como contable, con el que ganó lo suficiente para enviar al pequeño Jules al prestigioso Collège Charlemagne de París; los profesores Villemain y Leclerc indicaron con prontitud las asombrosas dotes intelectuales de su joven alumno, quien sobresalió en el estudio de las disciplinas humanísticas y, particularmente, de la literatura y la retórica. En 1819, a los veinte años de edad, Jules Michelet ya había obtenido el grado de doctor en Letras, título al que accedió tras la lectura su tesis, que daba cuenta de su constante interés por la Antigüedad clásica greco-latina, estaba centrada en las Vidas paralelas del biógrafo griego Plutarco. Al abrir la Escuela Preparatoria (que venía a ocupar el vacío dejado por la desaparición de la antigua Escuela Normal), Jules Michelet concurrió a las
  3. 3. Federenka Gutiérrez 2015 cátedras de filosofía e historia de esta institución y, durante dos años, estuvo impartiendo ambas materias; pero se le aconsejó que renunciara a la cátedra de filosofía para que pudiera consagrarse de lleno a la enseñanza de historia antigua, asignatura en la que ya era considerado una autoridad mundial. Volcado, así, en esta disciplina, a comienzos de los años treinta dio a la imprenta la primera parte de su magnífica Histoire romaine (Historia romana, 1831), centrada en el período republicano de la Roma Antigua. A su regreso a Francia tras dicho recorrido por Italia, coincidiendo con la Revolución liberal de 1830 y la reorganización de la Escuela Normal, Jules Michelet fue nombrado en este centro de enseñanza catedrático de historia medieval y moderna. ¿Quién fue Michelet para un estudiante de historia? Uno de los historiadores franceses más reconocidos. Fue el primero que intenta realizar una narrativa de la Revolución Francesa, que es aún texto canónico para quien quiera adentrarse en el conocimiento del país galo. No se centró solo en sujetos y hechos de la revolución sino que busco la explicación en la Edad Media, perspectivo de analizar y describir los fenómenos acercase a la religión y a la mística para acercarse a la Edad Media. El historiador trató ese periodo oscuro como una edad en donde la ignorancia y la barbarie reinaban. Para él (como para muchos), el mundo occidental no comenzó su avance sino hasta que llegó el renacimiento. Pone en primer lugar en su narración a la multitud revolucionaria y el campesinado. Escribe para la multitud, le escribía a la multitud para que la herencia de la revolución callera en ella. Trabaja con temas folclóricos, las mujeres gracias a él aparecen por primera vez en los relatos históricos (“Las mujeres de la Revolución”), su narración es solo política. Lo cierto es que la obra en general de Jules Michelet perpetúa la idea de que toda la Edad Media (476-1450), fue un agujero negro en la historia de occidente, una época llena de hachazos, inquisidores locos, derechos de pernada, barbacoas brujeriles, señores feudales sanguinarios, cruzadas, mujeres objeto,
  4. 4. Federenka Gutiérrez 2015 potros, calabozos, catacumbas y monjes perversos y lujuriosos. Un ejemplo de ello es su obra La Bruja De este legado es que los franceses son especialistas en historia medieval. Michelet, de unos años para acá, ha sido duramente criticado por otros medievalistas por sus métodos poco rigurosos de investigación: generalmente hacía sus estudios de memoria, citando y mencionando libros y documentos que había consultado años atrás. Se puede afirmar que el define el campo de estudio del historiador, la importancia del archivo, como archivista del archivo general de la nación, tuvo acceso a muchos documentos que nadie había accedido. Debido a esto podemos decir que con Michelet se forma y reforman las historias nacionales. Introduce una dimensión muy importante no sé habla de devenir humano sin hablar de espacio geográfico, donde ocurren los hechos. Es el comienzo del determinismo geográfico. Tuvo una vida prolongada y sinuosa, es expulsado cuando toma el poder Luis Bonaparte, Napoleón III. En última etapa de vida comienza a escribir sobre libros sobre la naturaleza., de esta etapa de madurez , imprimió un novedoso giro a su escritura y dio a la imprenta algunas obras tan bellas y emotivas como L'oiseau (El pájaro, 1856), L'insecte (El insecto, 1859), La mer (El mar, 1861) y La montagne (La montaña, 1868), en las que su descripción de seres y fenómenos naturales alcanza altas cotas de refinamiento lírico, al tiempo que deja entrever la sensibilidad de un espíritu libre y sutil, pero traspasado por el sentimiento religioso. Dicha dimensión espiritual de su trabajo se aprecia también, bien es verdad que algo más atenuada, en otras obras suyas como L'amour (El amor, 1858), La femme (La mujer, 1859) y Nos fils (Nuestros hijos, 1869), en las que, siempre bajo el acicate del amor de Athanaïs, se reveló como un agudo y solvente filósofo moralista,
  5. 5. Federenka Gutiérrez 2015 seguidor de las ideas ilustradas de Rousseau (1712-1778) y de las propuestas educativas del pedagogo suizo Pestalozzi (1746-1827). A pesar de esta entrega permanente a su vocación de estudioso e investigador, desde la pérdida de Alsacia y Lorena Jules Michelet había dejado de ser ese intelectual animoso y combativo, capaz de afrontar los proyectos más laboriosos y de mostrar en ellos abiertamente todo el alcance liberal y democrático de su ideología. Francamente abatido por los acontecimientos que le amargaban la vejez, se retiró en busca de sosiego y aislamiento a la tranquila localidad provenzal de Hyères, en la que perdió la vida a comienzos de 1874.
  6. 6. Federenka Gutiérrez 2015 “La bruja” Michelet comienza a escribir su obra en el invierno de 1861, inspirado por las enseñanzas de su esposa. Años antes, en el invierno de 1853, el historiador se encontraba en una profunda depresión consecuencia del fracaso de la segunda república francesa, y sólo la sensibilidad de su mujer, Athenaïs, lo salva. Junto a ella lee el libro de la naturaleza: los pájaros, los insectos, el campo y la armonía natural del mundo, además de que le devela los secretos del bosque y del mar. Michelet, entusiasmado, deja la elaboración de su magna obra, y se consagra al estudio de la hechicería medieval. La “historia de una tragedia, cuya heroína era una mujer a la vez reverenciada y perseguida: la bruja”, realizando un estudio de las supersticiones en la Edad Media, un libro que cabalga entre la elaboración literaria y el dato histórico. La obra, fue recibida, al parecer con mucho interés, se vendió rápidamente, sería por la época en la que salió, al lado de obras como “Los miserables” de Lacroix y cuando se dio la compra de los derechos de “Las flores del mal” de Baudelaire. El éxito de “La bruja” es de escándalo. El método, la filosofía de este libro, verdaderamente sin precedentes, sorprende a los lectores, incluso a los mejor dispuestos de la época. Esta frase de Michelet resume la como el autor se expresa de las mujeres en la obra “La mujer es el milagro de las contradicciones divinas”. Para el autor la bruja ya sean real o el residuo de su exaltación por lo femenino, son quizás las más encantadoras de las letras francesas. En su obra las vemos como madres y
  7. 7. Federenka Gutiérrez 2015 curanderas, como pilares de una comunidad que las contiene y odia; que necesita de ellas ávidamente. Sus violencias son tan femeninas, tan desmesuradas y sentimentales, que dejan la impresión de ser vehículos de la furia insensata de los elementos. Para Michelet, las brujas son como las tormentas: benéficas y a la vez terribles. Su espíritu puede entenderse pero sus fines permanecen ocultos. La obra está dividida en dos partes. En el primera parte, Michelet deja el rigor del estudioso y narra, con las herramientas propias del prosista, la historia de la bruja, la hechicera prototípica. Al parecer el demonio siempre ha habitado el mundo, sólo que con diferentes nombres, representaciones. Antiguamente era un dios, o eran dioses, porque se habla de demonios en plural. Pero al llegar un dios único y poderoso que se impone a todo lo que había existido anteriormente, y al momento de que los creyentes de ese nuevo dios ridiculizan, persiguen, castigan, tratan de exterminar todo lo que tenga que ver con otros ritos y cultos. Los antiguos dioses huyen, se esconden se encojen tratando de salvarse a sí mismos y a su tarea entre la naturaleza y el humano. Encuentra protección en la mujer, que antiguamente jugaba un papel importante en las religiones politeístas-precristianas y antiguas. Lo acoge en su hogar, el cual está lejos de los centros de actividad urbana, en el bosque, lugar donde se puede guardar la relación entre demonio, naturaleza y dioses paganos. Se encuentra una especie de dignificación del pueblo, todo cuanto sucede, ocurre por, de y para él. A partir de él se hacen las cosas, hay una caracterización del pueblo como original y sin tiempo, y se compara con la monotonía del culto religioso cristiano. El pueblo y su rito guardaban relación entre la naturaleza, vegetal y animal, además de tener una identificación con ciertas bestias, el más representativo es el burro. Este animal tenía su propia conmemoración, que se convirtió a su vez en la de los locos y la de los niños. Pero por qué el burro, y no otro animal. La respuesta está en sus características, trabajador, noble, terco, el hombre no es muy diferente del burro. La sociedad y la
  8. 8. Federenka Gutiérrez 2015 familia tienen una base que es la mujer, la cual va jugando varios papeles y role Mientras que la Virgen, la mujer ideal, se iba elevando de siglo en siglo, la mujer real iba contando muy poco, cada vez menos, para estas masas rústicas, esta mezcla de hombres y rebaños. Miserable fatalidad, que no cambió hasta que llegó la desaparición de las casas, hasta que se tuvo valor para vivir aparte, en caseríos, o para ir a cultivar las tierras fértiles un poco más lejos y para construir chozas en los claros del bosque. El hogar aislado creó la verdadera familia. El nido hizo al pájaro. Desde entonces ya no fueron cosas, sino almas. Había nacido la mujer como centro de su familia. Ella en un inicio es la mujer campesina, noble e inocente, casada con el siervo que obedece al gran señor, y se enfrenta a las difíciles condiciones de la vida en la época: la enfermedad, la muerte prematura, la indefensión ante el amo del feudo y los poderosos, eclesiásticos incluidos. Ella recrea las creencias de la religión natural, que durante los primeros tiempos del medievo conviven amigablemente con los preceptos de la religión católica. Para La bruja, cada fuente, cada pozo, cada árbol del bosque tiene un espíritu particular, un daemon en el más puro sentido griego, a los cuales ora y venera al igual que a los santos católicos. Dichos espíritus no son sino los dioses antiguos, la brava Diana, la tenebrosa Hécate, el cornado Cerunnos, quienes han decidido ocultarse en la floresta ante la expansión de la religión de la cruz. Pero, para ella, siguen presentes. Ninguna noche falta un pocillo con leche o miel para que se alimenten, ni una brasa en el hogar para que no sufran por el frío. Ellos, los espíritus, las hadas, las praxis, los elfos, los gnomos la escuchan, son su compañía. A ellos los siente, los percibe en la naturaleza. A diferencia de los santos católicos, son cercanos. No están en el cielo, sino a su alrededor.
  9. 9. Federenka Gutiérrez 2015 La vida para ella y su esposo es más difícil día con día. El señor feudal y su corte se vuelven cada día más agresivos, prepotentes y crueles. Cada mes el impuesto crece para costear las guerras y un ejército cada vez más abultado. La pobreza, ya antes invitada en casa, llama a su pariente la miseria. A ello, se aúnan las prerrogativas cada vez más grandes del amo. La tierra es de él, y por lo mismo, un día decide que la mujer del siervo es una extensión de su propiedad. Ella sufre los ultrajes, y desesperada, se refugia en sus espíritus. Uno de ellos en particular se le revela. Es el príncipe del mundo. Le enseña las lenguas antiguas, los mecanismos de la naturaleza y la manipulación de los mismos. Ella se vuelve poderosa, y se puede defender, puede proteger a su esposo y a su casa. Pero todo tiene un costo: la antes inocente mujer se corrompe, ahora es orgullosa, impúdica y arrogante. Ya no es la dulce aldeana que el esposo conoce y ama, y por lo mismo, un día él la abandona. Ahora el antiguo espíritu piadoso no lo es más, se rebela y obliga a la mujer a firmar un pacto. Se convierte en el amo, y ella, en su consorte. Ella obtiene más poder, pero es repudiada. Los demás aldeanos la miran con temor, le preguntan acerca de maleficios, le piden favores especiales, pero en el fondo la tratan como la proscrita que decidió ser. Llega el tiempo de los aquelarres, de la fusión de los cultos antiguos con la nueva religión demoniaca, y ella se convierte en la oficiante, en la papisa de la iglesia nocturna. La segunda parte de La Bruja, el libro segundo, se acerca más al estudio histórico. En él, Michelet da cuenta de la creación del Santo Oficio, de la edición del infame Maellus Malleficarium (El martillo de las brujas), y las circunstancias históricas de la caza y exterminio de las hechiceras. Ella ahora tiene una perfecta contraparte en el Inquisidor, hombre religioso, casi siempre dominico, bienintencionado y por lo mismo, terrible. Para él, la tortura que sufre la bruja sirve para purgar su alma; el fuego de la pira, para limpiarla. Así, destrozarla en la rueda o quemarla viva no son para el eclesiásticos sino actos de piedad. Es el tiempo de las denuncias. Los villanos, aterrados, comienzan a denunciar a sus conocidos antes de ser denunciados ellos mismos. Los juicios absurdos, las declaraciones y acusaciones
  10. 10. Federenka Gutiérrez 2015 que rayan en el delirio, el exterminio sistemático de regiones enteras se vuelven la norma. El historiador galo concluye su obra con la narración de algunos de los procesos más célebres de brujería: Gauffridi (1610), Loudon y Urbano Grandier (1632- 1634), Louviers (1633-1647), y el proceso de la Cadière (1730-1731), famosos por sus absurdos, sus contradicciones y sus -casi siempre-, trágicos desenlaces. En conclusión, La Bruja no es una obra rigurosa de historia, pero como obra literaria es un agrado, ya que no cumple con las rigurosidades. La Bruja no puede ser considerada un libro de historia aunque esté basado en documentos de la época. Para escribirlo Michelet deja a un lado la objetividad y se vuelve parte de su texto. Asume un narrador en tercera persona que está presente con sus juicios y sus opiniones en lo que está estudiando. Cuando el lector se adentra en La bruja, ahí está Michelet interpretando los datos, adelantando juicios, escandalizándose por lo que debería de estudiar más sobriamente. Me llamó la atención las menciones frecuentes que se hacen a Navarra, Castilla y Toledo, además del país Vasco, como lugares donde la figura de la bruja era importante, además por la relación que había con la inquisición española. La forma y el estilo de Michelet son increíblemente audaces, la obra es una historia realizada de forma de una narración, a lo que me refiero es que Jules hace parecer que conoce todo lo referente al tema, que el mismo lo es, como se decía en las primeras líneas de este trabajo, en el apartado biográfico, es devorador de historia, mientras la va recorriendo la traga, se convierte en ella. Según Michelet, La bruja, es su texto menos atacable, tanto por la información en la que se basa, como por el argumento. Web grafía:
  11. 11. Federenka Gutiérrez 2015 http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=michelet-jules Bibliografía: JULES MICHELET. La bruja. Un estudio de las supersticiones en la edad media. Akal ediciones. Madrid. 2004.

×