El documento presenta estrategias para implementar el aula inversa (flipped learning) y la evaluación formativa en la enseñanza, destacando la importancia del diálogo entre profesores y alumnos para rediseñar las interacciones educativas. Se sugiere un plan de acción que incluye la preparación previa de materiales, el uso de herramientas tecnológicas para monitorear el estudio de los alumnos y la evaluación continua para mejorar la metodología. Además, se enfatizan técnicas de motivación como la gamificación y la retroalimentación para fomentar el aprendizaje autónomo y la participación activa del alumnado.