La Primera Edad del Hierro en la península ibérica se caracteriza por la generalización de la metalurgia del hierro introducida por colonos fenicios y mercaderes griegos, y el desarrollo de culturas como Tartessos en el sur y la cultura castreña en el noroeste. Tartessos alcanza su apogeo entre los siglos VIII y VI a.C. gracias a los intensos vínculos comerciales con Fenicia, mientras la cultura castreña se define por sus poblados fortificados de viviendas de piedra conocidos