TEMA 2: DESARROLLO DEL NEOLÍTICO PENINSULAR (PAG. 41)
RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 1
1.- LOS PRIMEROS FOCOS NEOLÍTICOS
Desde comienzos del VII milenio BP, aparecen los primeros focos neolíticos de la Península Ibérica con
cerámicas decoradas. Quedan definidos en dos contextos diferenciados, el de las cerámicas cardiales y el de las
cerámicas impresas y a la almagra, con sus respectivas áreas de distribución (Pág. 33).
Las dataciones de C-14 relacionan ambos grupos como contemporáneos, pero hay otros elementos que son
característicos de comunidades neolíticas primitivas, como sus sistemas de cultivo y pastoreo.
1.1 LOS CULTIVOS
En los estudios de los restos carpológicos de almacenamiento de semillas, frutos, cereales y leguminosas
cultivados, que parecían corresponder a una cosecha, llamó la atención la gran variedad y mezcla de especies que
aparecían: esto se interpretó como indicador de cultivos muy primitivos, en pequeñas parcelas de terreno y con
diversidad de especies que reducirían el riesgo de malas cosechas. Más adelante se fue reduciendo el número de
especies, por una selección de las más rentables, en general trigos y cebadas, más fáciles de trillar. El C-14 arroja
unas fecha del VII milenio a.C. para estos primeros cultivos en cuevas y poblados, y su penetración hacia el
interior fue mucho antes de lo que se creía. (Pág. 42).
1.2 EL PASTOREO
El pastoreo parece indicar en los primeros momentos un gran predominio de los ovicápridos, pudiéndose
estudiar restos fecales (coprolitos), huesos de animales y pastos.
Muchas cuevas se dedicaban a la estabulación y se ha comprobado su utilización como corral en el neolítico
cardial, con saneamiento periódico de los excrementos mediante el fuego, del que quedan lechos de ceniza y del
pasto almacenado. Pronto se añadieron las otras dos especies domésticas, bóvidos y suidos, que es posible se
domesticaran a partir de sus antecedentes salvajes locales.
Cada vez son más numerosos los ejemplos de las cuevas-redil, lo que hace pensar que en muchos casos, las
cuevas eran de ocupación y refugio temporal, dedicadas a guarecer el ganado, más que a una ocupación
doméstica continuada.
1.3 EL UTILLAJE
Aporta grandes novedades, ya que se tuvo que adecuar a las nuevas actividades y necesidades. Los
materiales líticos tallados tienen tendencia a ser de carácter laminar, a partir de núcleos preparados para obtener
hojas alargadas, de filos rectos, que se suelen llamar cuchillos por su funcionalidad cortante, que en ocasiones
muestran huellas de uso de corte de vegetales (siega), carne, pieles o cueros. (Pág. 44). Hojas con muescas o
perforadores aguzados servirían para trabajar madera, huesos y piedra. Armaduras geométricas interpretadas
como piezas de hoz y puntas de flecha. La piedra pulimentada sirvió para fabricar hachas y azuelas para trabajar
la tierra o desbastar madera y hueso, y los percutores y mazas para actividades de percusión y machacado o
molienda.
También objetos de adorno como los bellísimos brazaletes de pizarra y caliza, a veces muy anchos y
decorados con estrías, revelan una gran maestría en el vaciado y pulimento del bloque de piedra; o los vaciados
en valvas de conchas. Las cuentas de collar y colgantes de caliza, concha o hueso. Las areniscas y otras rocas
abrasivas se prepararon y utilizaron como piedras de moler o para pulimentar objetos de piedra, madera o hueso.
Sin duda fue la cerámica la gran novedad. Tanto la cerámica cardial como la inciso-impresa andaluza,
muestran una calidad en su elaboración y una riqueza decorativa, que revelan el resultado de una larga tradición.
Aparece ex novo, plenamente formada, como una importación recién llegada con las gentes que trajeron los
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cultivos y la domesticación. No aparece documentada en la península en sus fases experimentales, al contrario
que en el caso de los objetos metálicos. (Pág. 46).
El contexto cardial y andaluz son contemporáneos, ya que en ambos casos, sus técnicas de pastas, acabado
y cocción son de gran calidad. También se asemejan sus formas, de tendencia globular o esférica, con ollas,
cuencos, vasitos y botellas con cuello, garrafas de almacenamiento de fondos convexos, que fácilmente
asentarían en los suelos de tierra.
Los tipos de asas y pitorros son semejantes en ambos contextos y parecen corresponder a sociedades con
necesidades y hábitos semejantes, lo que parece indicar un origen común de estas primeras comunidades.
Los objetos de hueso, punzones, espátulas, agujas o adornos e incluso cucharas, peines y matrices para
decorar cerámica, muestran una técnica muy desarrollada. Gracias a las excepcionales condiciones de
conservación de la madera en el poblado lacustre de La Draga de Bañolas (Gerona), sabemos hasta que punto fue
importante el trabajo de la madera. (Pág. 48 hasta 53).
2.- EL NEOLÍTICO AVANZADO DE
CERÁMICAS LISAS
A partir de mediados del V milenio BP, la generalización de las formas de vida neolítica, junto con la
instalación de poblados al aire libre más o menos permanentes, se difunde por toda la geografía peninsular. Hay
un cambio en los ajuares domésticos. Las vajillas cerámicas son de formas muy variadas: jarras de
almacenamiento, ollas y vasos de cocina, tacitas con o sin asas para beber, y sobre todo, platos, fuentes para
servir y consumir los alimentos, que parecen reflejar nuevos usos alimenticios y de relación social en el ámbito
familiar. Muy peculiares son las fuentes y cazuelas de boca cuadrangular, que a veces aparecen en sepulturas de
los “sepulcros de fosa”. (Pág. 54).
Las pastas cerámicas suelen ser finas con acabados lisos bruñidos e incluso engobes de distintas
tonalidades. Las decoraciones son escasas, reservadas a casos especiales, y realizadas con finas incisiones
después de la cocción. En raras ocasiones se decoran con temas lineales o en zigzag, pintados en rojo u ocre.
Destaca una mayor variedad en las materias primas. Los objetos de adorno revisten gran importancia y al
parecer, su uso tiene también un valor de prestigio y quizás apotropaico. Estos hábitos dieron lugar a una
intensificación de los intercambios cada vez más amplios y a mayor distancia.
También se produjo una evolución en el ámbito ideológico, reflejado en el arte mueble y en abrigos o
cuevas, con representaciones naturalistas y simbólicas, que pueden llegar a estilizaciones y esquematismo. La
cerámica refleja en algunas decoraciones, este sentido simbólico junto al naturalista. (Pág. 55). La presencia de
un arte mueble, relacionado con la vida de ultratumba, acompaña a un doble ritual funerario, individual, en fosas,
cistas o covachas con pozo, o de enterramientos múltiples en cuevas sepulcrales, naturales o artificiales
(hipogeos), o en sepulturas megalíticas, formando necrópolis fuera del poblado en general.
2.1 LA CULTURA DE LOS SEPULCROS DE FOSA
A lo largo y ancho de la Península, esta fase avanzada de neolítico, presenta caracteres distintos, así se
determinó el grupo de los “sepulcros de fosa” en Cataluña. Destaca la extensión de sus necrópolis de inhumación
individual, a veces con ricas ofrendas funerarias: cerámicas, seguramente con alimentos y bebida, espátulas y
punzones de hueso pulimentado, hachas y azuelas de rocas eruptivas, a veces de gran tamaño; industria de sílex
de gran calidad. Adornos variados de concha, hueso, dientes perforados, colmillos de jabalí y sobre todo,
magníficos collares de grandes cuentas de piedra verde (según Plinio calaíta). (Pág. 56 y 57).
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Las sepulturas estaban excavadas en profundas capas de arcilla muy aptas para la fabricación de tejas y
ladrillos. Se situaban en las llanuras más fértiles y de forma continuada, seguramente en amplios asentamientos,
dedicado a la agricultura y abandonando las cuevas como lugar de habitación permanente.
La dispersión de la calaíta de Gavá nos señala el camino del valle del Ebro hasta la Meseta, apareciendo en
poblados con sepulturas de fosa y también en megalitos de la provincia de Burgos.
2.2 LA CULTURA DE ALMERÍA
En el sureste peninsular se encuentra una facies neolítica anterior a “Los Millares”, caracterizada por
poblados en llanura, con viviendas excavadas en parte en el suelo, pequeñas sepulturas circulares y cerámicas
lisas de formas variadas de almacenaje y vajilla, una rica industria de sílex y hueso, adornos de conchas y piedra
verde. Fechados por TL en mediados del IV milenio BP.
2.3 LA CULTURA DE LOS SILOS
En el valle del Guadalquivir se desarrolló la llamada “cultura de los silos”, debido a que los restos
arqueológicos de sus poblados se detectan por la presencia de fosas (silos) rellenas en general de desperdicios,
cubetas y zanjas de drenaje, defensa o delimitación del recinto habitado. En las cerámicas lisas, destacan por su
abundancia, los platos y fuentes con bordes de distintos tipos, aparte de las vasijas de almacenamiento y cocina.
Al parecer fue importante la actividad ganadera de bóvidos, habiéndose encontrado un posible lugar de culto
relacionado con esta actividad en Martos (Jaén).
Este tipo de instalaciones con estructuras de las que sólo quedan restos de fosas, silos o zanjas, se dan en
otras zonas peninsulares de la Meseta, el valle del Ebro, Valencia y Andalucía. En otros tiempos a estos restos se
los calificaba como “fondos de cabaña”, pero sólo se han individualizado en excavaciones más extensas en las
zonas de campiña. (Pág. 59).
3.- ESTRATEGIAS DE OCUPACIÓN DEL
TERRITORIO
En los primeros tiempos del Neolítico tuvieron gran importancia las cuevas como lugar de habitación y de
almacenamiento o refugio más o menos temporal. En muchos casos, este aspecto troglodítico, se debe a un
oportunismo más que a un hábito. Hay que tener en cuenta que es más fácil la localización de un yacimiento
arqueológico en cueva que al aire libre. El estudio de las cuevas ha sido del mayor interés para el conocimiento
del neolítico en los primeros tiempos de la investigación: como Can Sadurní (Barcelona), Vaquera (Segovia) y
Cendres en Alicante.
Los poblados se documentan desde el Neolítico antiguo sobre todo en Cataluña y área valenciana,
generalizándose desde el Neolítico reciente, destacando el poblado de la Draga (Gerona) del Neolítico antiguo
cardial, con un interesante utillaje y estructuras en madera; ocupa unos 8000 m² y se ha podido reconstruir su
paisaje forestal junto al lago y las plantas acuáticas que se han conservado en piezas de cestería. En las zonas
costeras gaditanas se han localizado extensos establecimientos (Papa Uvas) dedicados a la agricultura y pastoreo,
pero también a la pesca y marisqueo, lo que explica el carácter estacional de algunos. En el norte de Huelva hay
un desarrollo del Neolítico en relación con el primer megalitismo; algo parecido ocurre en algunos poblados de
Extremadura y Portugal, en los que hay una ocupación del Neolítico reciente, previa a los poblados fortificados y
al uso de la metalurgia. (Pág. 61).
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4.- OBTENCIÓN E INTERCAMBIO DE
MATERIAS PRIMAS
4.1 EVOLUCIÓN SOCIAL
A partir del mediados del VI milenio BP, la expansión del neolítico supuso la implicación de poblaciones
indígenas en amplios territorios, creándose una gran complejidad social, en la que a unos patrones económicos
de producción de bienes, se suman tradiciones muy fuertes y diversas, que dieron lugar a un mecanismo de
oferta y demanda. Esta relación no se limitó a contactos pasajeros, sino que se pudieron crear lazos más
estrechos y familiares.
Ya se ha visto que el Neolítico de cerámicas lisas tuvo un carácter paneuropeo y es evidente la relación de
grupos de los sepulcros de fosa con otros europeos de Francia, Bretaña y Suiza, con tipos de necrópolis y ajuares
semejantes.
4.1 EXPLOTACIONES Y MANUFACTURAS
La gran diversidad de manufacturas demandadas por las sociedades neolíticas desde sus inicios, dio lugar a
una explotación del medio más próximo, en busca de estas materias, tanto para el utillaje (cada vez más exigente
y efectivo) como para objetos suntuarios.
Se ha excavado una extensa mina neolítica para obtención de sílex en Casa Montero (Madrid),
documentándose 3.500 pozos verticales de hasta 7 metros de profundidad por uno de anchura (Pág. 63 y 64).
Gran interés tienen las conocidas minas neolíticas de Can Tintoré en Gavá, dedicadas a la explotación de
variscita férrica (piedra verde para cuentas de collar característica de los ajuares de sepulcros de fosa), que
alcanzó gran demanda en el Neolítico reciente, desde Bretaña por Francia a toda la Península Ibérica (Pág. 65). Su
valor incentivaría la búsqueda de filones de piedra verde, y no hay que olvidar que en nuestro sureste y sur de
Portugal, había minas de azurita y cuprita, óxidos de cobre, que por su color pudieron ser objeto de atención y
manipulación. Esto explicaría que las primeras manufacturas de cobre batido fueran muy tempranas en Portugal
y Almería (Pág. 66).

Tema 2 desarrollo del neolìtico p.i

  • 1.
    TEMA 2: DESARROLLODEL NEOLÍTICO PENINSULAR (PAG. 41) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 1 1.- LOS PRIMEROS FOCOS NEOLÍTICOS Desde comienzos del VII milenio BP, aparecen los primeros focos neolíticos de la Península Ibérica con cerámicas decoradas. Quedan definidos en dos contextos diferenciados, el de las cerámicas cardiales y el de las cerámicas impresas y a la almagra, con sus respectivas áreas de distribución (Pág. 33). Las dataciones de C-14 relacionan ambos grupos como contemporáneos, pero hay otros elementos que son característicos de comunidades neolíticas primitivas, como sus sistemas de cultivo y pastoreo. 1.1 LOS CULTIVOS En los estudios de los restos carpológicos de almacenamiento de semillas, frutos, cereales y leguminosas cultivados, que parecían corresponder a una cosecha, llamó la atención la gran variedad y mezcla de especies que aparecían: esto se interpretó como indicador de cultivos muy primitivos, en pequeñas parcelas de terreno y con diversidad de especies que reducirían el riesgo de malas cosechas. Más adelante se fue reduciendo el número de especies, por una selección de las más rentables, en general trigos y cebadas, más fáciles de trillar. El C-14 arroja unas fecha del VII milenio a.C. para estos primeros cultivos en cuevas y poblados, y su penetración hacia el interior fue mucho antes de lo que se creía. (Pág. 42). 1.2 EL PASTOREO El pastoreo parece indicar en los primeros momentos un gran predominio de los ovicápridos, pudiéndose estudiar restos fecales (coprolitos), huesos de animales y pastos. Muchas cuevas se dedicaban a la estabulación y se ha comprobado su utilización como corral en el neolítico cardial, con saneamiento periódico de los excrementos mediante el fuego, del que quedan lechos de ceniza y del pasto almacenado. Pronto se añadieron las otras dos especies domésticas, bóvidos y suidos, que es posible se domesticaran a partir de sus antecedentes salvajes locales. Cada vez son más numerosos los ejemplos de las cuevas-redil, lo que hace pensar que en muchos casos, las cuevas eran de ocupación y refugio temporal, dedicadas a guarecer el ganado, más que a una ocupación doméstica continuada. 1.3 EL UTILLAJE Aporta grandes novedades, ya que se tuvo que adecuar a las nuevas actividades y necesidades. Los materiales líticos tallados tienen tendencia a ser de carácter laminar, a partir de núcleos preparados para obtener hojas alargadas, de filos rectos, que se suelen llamar cuchillos por su funcionalidad cortante, que en ocasiones muestran huellas de uso de corte de vegetales (siega), carne, pieles o cueros. (Pág. 44). Hojas con muescas o perforadores aguzados servirían para trabajar madera, huesos y piedra. Armaduras geométricas interpretadas como piezas de hoz y puntas de flecha. La piedra pulimentada sirvió para fabricar hachas y azuelas para trabajar la tierra o desbastar madera y hueso, y los percutores y mazas para actividades de percusión y machacado o molienda. También objetos de adorno como los bellísimos brazaletes de pizarra y caliza, a veces muy anchos y decorados con estrías, revelan una gran maestría en el vaciado y pulimento del bloque de piedra; o los vaciados en valvas de conchas. Las cuentas de collar y colgantes de caliza, concha o hueso. Las areniscas y otras rocas abrasivas se prepararon y utilizaron como piedras de moler o para pulimentar objetos de piedra, madera o hueso. Sin duda fue la cerámica la gran novedad. Tanto la cerámica cardial como la inciso-impresa andaluza, muestran una calidad en su elaboración y una riqueza decorativa, que revelan el resultado de una larga tradición. Aparece ex novo, plenamente formada, como una importación recién llegada con las gentes que trajeron los
  • 2.
    TEMA 2: DESARROLLODEL NEOLÍTICO PENINSULAR (PAG. 41) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 2 cultivos y la domesticación. No aparece documentada en la península en sus fases experimentales, al contrario que en el caso de los objetos metálicos. (Pág. 46). El contexto cardial y andaluz son contemporáneos, ya que en ambos casos, sus técnicas de pastas, acabado y cocción son de gran calidad. También se asemejan sus formas, de tendencia globular o esférica, con ollas, cuencos, vasitos y botellas con cuello, garrafas de almacenamiento de fondos convexos, que fácilmente asentarían en los suelos de tierra. Los tipos de asas y pitorros son semejantes en ambos contextos y parecen corresponder a sociedades con necesidades y hábitos semejantes, lo que parece indicar un origen común de estas primeras comunidades. Los objetos de hueso, punzones, espátulas, agujas o adornos e incluso cucharas, peines y matrices para decorar cerámica, muestran una técnica muy desarrollada. Gracias a las excepcionales condiciones de conservación de la madera en el poblado lacustre de La Draga de Bañolas (Gerona), sabemos hasta que punto fue importante el trabajo de la madera. (Pág. 48 hasta 53). 2.- EL NEOLÍTICO AVANZADO DE CERÁMICAS LISAS A partir de mediados del V milenio BP, la generalización de las formas de vida neolítica, junto con la instalación de poblados al aire libre más o menos permanentes, se difunde por toda la geografía peninsular. Hay un cambio en los ajuares domésticos. Las vajillas cerámicas son de formas muy variadas: jarras de almacenamiento, ollas y vasos de cocina, tacitas con o sin asas para beber, y sobre todo, platos, fuentes para servir y consumir los alimentos, que parecen reflejar nuevos usos alimenticios y de relación social en el ámbito familiar. Muy peculiares son las fuentes y cazuelas de boca cuadrangular, que a veces aparecen en sepulturas de los “sepulcros de fosa”. (Pág. 54). Las pastas cerámicas suelen ser finas con acabados lisos bruñidos e incluso engobes de distintas tonalidades. Las decoraciones son escasas, reservadas a casos especiales, y realizadas con finas incisiones después de la cocción. En raras ocasiones se decoran con temas lineales o en zigzag, pintados en rojo u ocre. Destaca una mayor variedad en las materias primas. Los objetos de adorno revisten gran importancia y al parecer, su uso tiene también un valor de prestigio y quizás apotropaico. Estos hábitos dieron lugar a una intensificación de los intercambios cada vez más amplios y a mayor distancia. También se produjo una evolución en el ámbito ideológico, reflejado en el arte mueble y en abrigos o cuevas, con representaciones naturalistas y simbólicas, que pueden llegar a estilizaciones y esquematismo. La cerámica refleja en algunas decoraciones, este sentido simbólico junto al naturalista. (Pág. 55). La presencia de un arte mueble, relacionado con la vida de ultratumba, acompaña a un doble ritual funerario, individual, en fosas, cistas o covachas con pozo, o de enterramientos múltiples en cuevas sepulcrales, naturales o artificiales (hipogeos), o en sepulturas megalíticas, formando necrópolis fuera del poblado en general. 2.1 LA CULTURA DE LOS SEPULCROS DE FOSA A lo largo y ancho de la Península, esta fase avanzada de neolítico, presenta caracteres distintos, así se determinó el grupo de los “sepulcros de fosa” en Cataluña. Destaca la extensión de sus necrópolis de inhumación individual, a veces con ricas ofrendas funerarias: cerámicas, seguramente con alimentos y bebida, espátulas y punzones de hueso pulimentado, hachas y azuelas de rocas eruptivas, a veces de gran tamaño; industria de sílex de gran calidad. Adornos variados de concha, hueso, dientes perforados, colmillos de jabalí y sobre todo, magníficos collares de grandes cuentas de piedra verde (según Plinio calaíta). (Pág. 56 y 57).
  • 3.
    TEMA 2: DESARROLLODEL NEOLÍTICO PENINSULAR (PAG. 41) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 3 Las sepulturas estaban excavadas en profundas capas de arcilla muy aptas para la fabricación de tejas y ladrillos. Se situaban en las llanuras más fértiles y de forma continuada, seguramente en amplios asentamientos, dedicado a la agricultura y abandonando las cuevas como lugar de habitación permanente. La dispersión de la calaíta de Gavá nos señala el camino del valle del Ebro hasta la Meseta, apareciendo en poblados con sepulturas de fosa y también en megalitos de la provincia de Burgos. 2.2 LA CULTURA DE ALMERÍA En el sureste peninsular se encuentra una facies neolítica anterior a “Los Millares”, caracterizada por poblados en llanura, con viviendas excavadas en parte en el suelo, pequeñas sepulturas circulares y cerámicas lisas de formas variadas de almacenaje y vajilla, una rica industria de sílex y hueso, adornos de conchas y piedra verde. Fechados por TL en mediados del IV milenio BP. 2.3 LA CULTURA DE LOS SILOS En el valle del Guadalquivir se desarrolló la llamada “cultura de los silos”, debido a que los restos arqueológicos de sus poblados se detectan por la presencia de fosas (silos) rellenas en general de desperdicios, cubetas y zanjas de drenaje, defensa o delimitación del recinto habitado. En las cerámicas lisas, destacan por su abundancia, los platos y fuentes con bordes de distintos tipos, aparte de las vasijas de almacenamiento y cocina. Al parecer fue importante la actividad ganadera de bóvidos, habiéndose encontrado un posible lugar de culto relacionado con esta actividad en Martos (Jaén). Este tipo de instalaciones con estructuras de las que sólo quedan restos de fosas, silos o zanjas, se dan en otras zonas peninsulares de la Meseta, el valle del Ebro, Valencia y Andalucía. En otros tiempos a estos restos se los calificaba como “fondos de cabaña”, pero sólo se han individualizado en excavaciones más extensas en las zonas de campiña. (Pág. 59). 3.- ESTRATEGIAS DE OCUPACIÓN DEL TERRITORIO En los primeros tiempos del Neolítico tuvieron gran importancia las cuevas como lugar de habitación y de almacenamiento o refugio más o menos temporal. En muchos casos, este aspecto troglodítico, se debe a un oportunismo más que a un hábito. Hay que tener en cuenta que es más fácil la localización de un yacimiento arqueológico en cueva que al aire libre. El estudio de las cuevas ha sido del mayor interés para el conocimiento del neolítico en los primeros tiempos de la investigación: como Can Sadurní (Barcelona), Vaquera (Segovia) y Cendres en Alicante. Los poblados se documentan desde el Neolítico antiguo sobre todo en Cataluña y área valenciana, generalizándose desde el Neolítico reciente, destacando el poblado de la Draga (Gerona) del Neolítico antiguo cardial, con un interesante utillaje y estructuras en madera; ocupa unos 8000 m² y se ha podido reconstruir su paisaje forestal junto al lago y las plantas acuáticas que se han conservado en piezas de cestería. En las zonas costeras gaditanas se han localizado extensos establecimientos (Papa Uvas) dedicados a la agricultura y pastoreo, pero también a la pesca y marisqueo, lo que explica el carácter estacional de algunos. En el norte de Huelva hay un desarrollo del Neolítico en relación con el primer megalitismo; algo parecido ocurre en algunos poblados de Extremadura y Portugal, en los que hay una ocupación del Neolítico reciente, previa a los poblados fortificados y al uso de la metalurgia. (Pág. 61).
  • 4.
    TEMA 2: DESARROLLODEL NEOLÍTICO PENINSULAR (PAG. 41) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 4 4.- OBTENCIÓN E INTERCAMBIO DE MATERIAS PRIMAS 4.1 EVOLUCIÓN SOCIAL A partir del mediados del VI milenio BP, la expansión del neolítico supuso la implicación de poblaciones indígenas en amplios territorios, creándose una gran complejidad social, en la que a unos patrones económicos de producción de bienes, se suman tradiciones muy fuertes y diversas, que dieron lugar a un mecanismo de oferta y demanda. Esta relación no se limitó a contactos pasajeros, sino que se pudieron crear lazos más estrechos y familiares. Ya se ha visto que el Neolítico de cerámicas lisas tuvo un carácter paneuropeo y es evidente la relación de grupos de los sepulcros de fosa con otros europeos de Francia, Bretaña y Suiza, con tipos de necrópolis y ajuares semejantes. 4.1 EXPLOTACIONES Y MANUFACTURAS La gran diversidad de manufacturas demandadas por las sociedades neolíticas desde sus inicios, dio lugar a una explotación del medio más próximo, en busca de estas materias, tanto para el utillaje (cada vez más exigente y efectivo) como para objetos suntuarios. Se ha excavado una extensa mina neolítica para obtención de sílex en Casa Montero (Madrid), documentándose 3.500 pozos verticales de hasta 7 metros de profundidad por uno de anchura (Pág. 63 y 64). Gran interés tienen las conocidas minas neolíticas de Can Tintoré en Gavá, dedicadas a la explotación de variscita férrica (piedra verde para cuentas de collar característica de los ajuares de sepulcros de fosa), que alcanzó gran demanda en el Neolítico reciente, desde Bretaña por Francia a toda la Península Ibérica (Pág. 65). Su valor incentivaría la búsqueda de filones de piedra verde, y no hay que olvidar que en nuestro sureste y sur de Portugal, había minas de azurita y cuprita, óxidos de cobre, que por su color pudieron ser objeto de atención y manipulación. Esto explicaría que las primeras manufacturas de cobre batido fueran muy tempranas en Portugal y Almería (Pág. 66).