El documento presenta una historia sobre cómo los gritos y la ira se propagan de una persona a otra como en un círculo. Este círculo se interrumpe cuando la madre del médico responde con calma, comprensión y cariño en lugar de enojo. El documento argumenta que las emociones están influenciadas por los demás pero también podemos controlar nuestras propias reacciones. Propone un método de "anclaje" para asociar estímulos positivos con emociones y así evitar reacciones negativas.