El Señor designó a otros setenta y dos « Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.  ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.  En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: «El Reino de Dios está cerca de ustedes». Evangelio de Lucas 10,1-9 DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!».
Los dos discursos misioneros DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Lucas presenta dos discursos misioneros, a diferencia de Mateo, que menciona sólo uno (Mt 10,1-16). El  primer discurso  (Lc 9,1-6) Lucas lo toma del Evangelio de Marcos (Mc 6,7-13) y va dirigido a  los Doce . El  segundo discurso  (Lc 10,1-12) lo habría tomado de otra fuente (más antigua)  de  dichos de Jesús  [Q] y va dirigido a  « otros setenta y dos ». Envío de los  Doce  (Lc 9,1-6) Envío de los  setenta y dos  (Lc 10,1-12) Presenta por separado  los dos discursos misioneros Integra en uno solo  los dos discursos misioneros Envío de los  Doce  (Mt 10,1-16) Mc 6,7-13 + Q 10,1-12 Mc 6,7-13  ↔   Q 10,1-12  MATEO LUCAS FUENTE de dichos MARCOS
«M e llaman  PERRO  y visto una capa doble y rústica, cargo un bolso sobre los hombros y llevo un bastón en la mano... pues vivo, no conforme a lo que opina la gente, sino de acuerdo a la naturaleza, libre bajo Zeus» (Pseudo Diógenes,  Epístola  7). «He aquí que Dios os envía a uno para mostraros con su ejemplo que esto es posible. «Miradme, estoy sin cobijo, sin patria, sin recursos, sin esclavos. Duermo en el duro suelo. No tengo mujer, ni hijos, ni palacio de gobernador, sino tan sólo la tierra y el cielo y este viejo manto. ¿Y qué es lo que me falta? ¿No me encuentro sin penas ni temores? ¿No soy libre?» (Epicteto,  Charlas  III,22,45ss). Con frecuencia se ha señalado la semejanza entre la austeridad de los enviados de Jesús y de los filósofos itinerantes de su época. Tanto misioneros del Evangelio como los filósofos cínicos (escuela fundada por Diógenes) asumían el desprendimiento como una forma silenciosa de testimoniar la verdadera riqueza del hombre: DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». « No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino» (Lc 10,4). Desprendidos en una sociedad consumista Diógenes vivía en un tonel.
Testigos de la generosidad de Dios Sin embargo, el aspecto que más sobresale en el desprendimiento de los filósofos cínicos es su libertad frente a las imposiciones de la cultura y frente a la opinión pública. Por eso el término  «cínico» pasó a designar al que no le importa lo que pudieran sentir o pensar los demás. En cambio, el desprendimiento apostólico buscaba manifestar la Buena Noticia de bondad de Dios que ellos anunciaban, y a la que se confiaban enteramente. « Llevar una túnica sola es preferible a necesitar dos y no usar nada más que una capa es preferible a usar una túnica. Así, también, andar descalzo es mejor que usar sandalias, si uno puede hacerlo, pues llevar sandalias está muy cerca de vivir atado, pero caminar descalzo da gran libertad y gracia a los pies una vez que se acostumbran »  (Musonio Rufo,  Fragmento  XIX). Discípulos de Jesús Filósofos itinerantes Testimonio de la  GRATUIDAD  del don de Dios Vivir los valores del Reino AUTARQUÍA (Autodominio) Vivir según la naturaleza DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!».
Permanezcan en esa misma casa DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Otra diferencia importante es que el filósofo llevaba una bolsa para recoger el pan que mendigaba. En cambio Jesús manda no llevar alforja. Tiene que  aceptar la mesa  en la casa que lo recibe. « No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario» (Lc 10,4-7). La comensalidad busca algo más que el mantenimiento del misionero. Busca edificar una comunidad sobre valores como la  hospitalidad  y la  apertura  de la propia mesa. Lo importante en esa práctica es que la casa abra sus puertas para  recibir la paz  y no sólo que ella brinde al mensajero un poco de pan desde la puerta. El filósofo itinerante que pregona su enseñanza en los espacios públicos, allí mismo mendiga el pan. Se dirige a  individuos . El misionero llega hasta la casa para que a ella llegue el Reino de Dios. Intenta que se forme una  comunidad  con un modo de relación según la misericordia de Dios.
Acoger la presencia de Dios DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». La tradición judía desarrollará un pensamiento muy semejante. Acoger al prójimo en su mesa, especialmente si es un discípulo de sabios, es acoger la  SHEKINÁ , es decir, la presencia divina: «Es mayor acoger a los viajeros que recibir la divina presencia » (Talmud,  Shebuot   35b). «Cuando existía el Templo se usaba altar para la expiación, pero ahora, desde que no hay Templo, para la expiación se usa la mesa » (Talmud,  Menajot  97a). «Rabí Eliezer ben Jacob decía: El que recibe a un discípulo de los sabios en su casa y le permite disfrutar de sus bienes, esto le es tenido en cuenta por la Escritura como si hubiera ofrecido el sacrificio diario » (Talmud,  Berajot  10b). La tradición cristiana añadirá algunas normas de discernimiento « Quien, pues, viniere a vosotros enseñándoos todo lo dicho anteriormente, a ése acogedle. Pero si el que enseña se pervirtió y enseñare otra doctrina para la disolución, no le escuchéis. Mas si enseña en la manera de aumentar la justicia y ciencia del Señor, ¡acogedle como al Señor! En cuanto a los apóstoles y profetas, proceded así conforme al Evangelio. Todo apóstol que llegue a vosotros, ha de ser recibido como el Señor. Pero no se quedará por más de un día o dos, si hace falta. Si se queda tres días, es un falso profeta. Al partir, el apóstol no aceptará nada sino pan para sustentarse hasta llegar a otro hospedaje. Si pidiere dinero, es un falso profeta» (Didakhé XI,1-6).
Animarse a abrir el corazón DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Las casas a las que Jesús envía a los discípulos estaban formadas por familias que padecían las consecuencias de las transformaciones económicas y del proceso de urbanización de Galilea. Las familias, caracterizadas por dar desinteresadamente, por compartir la casa y la mesa, por ayudar a los enfermos y perdonar las deudas o pagar las que haya podido contraer alguno de sus miembros, corrían el peligro de cerrarse sobre sí mismas para garantizar su propia seguridad. En esa situación los discípulos son enviados para anunciar con sus gestos la paternidad de Dios, que los invita a revitalizar los valores tradicionales de la solidaridad. Los invita a recibir el Reino como un espacio de nueva fraternidad. También nosotros hoy tendemos a cerrar las puertas de nuestro hogar por temor a la inseguridad y a ciertas imposiciones culturales. Y también estamos invitados a abrir nuestro corazón al mensaje evangélico. Éste tiene siempre algo nuevo para decirnos, algo más para proponernos, algo que siempre nos resultará extraño y sorprendente, si nos animamos a escucharlo con sinceridad.

14.paz para esta casa

  • 1.
    El Señor designóa otros setenta y dos « Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: «El Reino de Dios está cerca de ustedes». Evangelio de Lucas 10,1-9 DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!».
  • 2.
    Los dos discursosmisioneros DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Lucas presenta dos discursos misioneros, a diferencia de Mateo, que menciona sólo uno (Mt 10,1-16). El primer discurso (Lc 9,1-6) Lucas lo toma del Evangelio de Marcos (Mc 6,7-13) y va dirigido a los Doce . El segundo discurso (Lc 10,1-12) lo habría tomado de otra fuente (más antigua) de dichos de Jesús [Q] y va dirigido a « otros setenta y dos ». Envío de los Doce (Lc 9,1-6) Envío de los setenta y dos (Lc 10,1-12) Presenta por separado los dos discursos misioneros Integra en uno solo los dos discursos misioneros Envío de los Doce (Mt 10,1-16) Mc 6,7-13 + Q 10,1-12 Mc 6,7-13 ↔ Q 10,1-12 MATEO LUCAS FUENTE de dichos MARCOS
  • 3.
    «M e llaman PERRO y visto una capa doble y rústica, cargo un bolso sobre los hombros y llevo un bastón en la mano... pues vivo, no conforme a lo que opina la gente, sino de acuerdo a la naturaleza, libre bajo Zeus» (Pseudo Diógenes, Epístola 7). «He aquí que Dios os envía a uno para mostraros con su ejemplo que esto es posible. «Miradme, estoy sin cobijo, sin patria, sin recursos, sin esclavos. Duermo en el duro suelo. No tengo mujer, ni hijos, ni palacio de gobernador, sino tan sólo la tierra y el cielo y este viejo manto. ¿Y qué es lo que me falta? ¿No me encuentro sin penas ni temores? ¿No soy libre?» (Epicteto, Charlas III,22,45ss). Con frecuencia se ha señalado la semejanza entre la austeridad de los enviados de Jesús y de los filósofos itinerantes de su época. Tanto misioneros del Evangelio como los filósofos cínicos (escuela fundada por Diógenes) asumían el desprendimiento como una forma silenciosa de testimoniar la verdadera riqueza del hombre: DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». « No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino» (Lc 10,4). Desprendidos en una sociedad consumista Diógenes vivía en un tonel.
  • 4.
    Testigos de lagenerosidad de Dios Sin embargo, el aspecto que más sobresale en el desprendimiento de los filósofos cínicos es su libertad frente a las imposiciones de la cultura y frente a la opinión pública. Por eso el término «cínico» pasó a designar al que no le importa lo que pudieran sentir o pensar los demás. En cambio, el desprendimiento apostólico buscaba manifestar la Buena Noticia de bondad de Dios que ellos anunciaban, y a la que se confiaban enteramente. « Llevar una túnica sola es preferible a necesitar dos y no usar nada más que una capa es preferible a usar una túnica. Así, también, andar descalzo es mejor que usar sandalias, si uno puede hacerlo, pues llevar sandalias está muy cerca de vivir atado, pero caminar descalzo da gran libertad y gracia a los pies una vez que se acostumbran » (Musonio Rufo, Fragmento XIX). Discípulos de Jesús Filósofos itinerantes Testimonio de la GRATUIDAD del don de Dios Vivir los valores del Reino AUTARQUÍA (Autodominio) Vivir según la naturaleza DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!».
  • 5.
    Permanezcan en esamisma casa DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Otra diferencia importante es que el filósofo llevaba una bolsa para recoger el pan que mendigaba. En cambio Jesús manda no llevar alforja. Tiene que aceptar la mesa en la casa que lo recibe. « No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario» (Lc 10,4-7). La comensalidad busca algo más que el mantenimiento del misionero. Busca edificar una comunidad sobre valores como la hospitalidad y la apertura de la propia mesa. Lo importante en esa práctica es que la casa abra sus puertas para recibir la paz y no sólo que ella brinde al mensajero un poco de pan desde la puerta. El filósofo itinerante que pregona su enseñanza en los espacios públicos, allí mismo mendiga el pan. Se dirige a individuos . El misionero llega hasta la casa para que a ella llegue el Reino de Dios. Intenta que se forme una comunidad con un modo de relación según la misericordia de Dios.
  • 6.
    Acoger la presenciade Dios DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». La tradición judía desarrollará un pensamiento muy semejante. Acoger al prójimo en su mesa, especialmente si es un discípulo de sabios, es acoger la SHEKINÁ , es decir, la presencia divina: «Es mayor acoger a los viajeros que recibir la divina presencia » (Talmud, Shebuot 35b). «Cuando existía el Templo se usaba altar para la expiación, pero ahora, desde que no hay Templo, para la expiación se usa la mesa » (Talmud, Menajot 97a). «Rabí Eliezer ben Jacob decía: El que recibe a un discípulo de los sabios en su casa y le permite disfrutar de sus bienes, esto le es tenido en cuenta por la Escritura como si hubiera ofrecido el sacrificio diario » (Talmud, Berajot 10b). La tradición cristiana añadirá algunas normas de discernimiento « Quien, pues, viniere a vosotros enseñándoos todo lo dicho anteriormente, a ése acogedle. Pero si el que enseña se pervirtió y enseñare otra doctrina para la disolución, no le escuchéis. Mas si enseña en la manera de aumentar la justicia y ciencia del Señor, ¡acogedle como al Señor! En cuanto a los apóstoles y profetas, proceded así conforme al Evangelio. Todo apóstol que llegue a vosotros, ha de ser recibido como el Señor. Pero no se quedará por más de un día o dos, si hace falta. Si se queda tres días, es un falso profeta. Al partir, el apóstol no aceptará nada sino pan para sustentarse hasta llegar a otro hospedaje. Si pidiere dinero, es un falso profeta» (Didakhé XI,1-6).
  • 7.
    Animarse a abrirel corazón DOMINGO XIV – Tiempo ordinario «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Las casas a las que Jesús envía a los discípulos estaban formadas por familias que padecían las consecuencias de las transformaciones económicas y del proceso de urbanización de Galilea. Las familias, caracterizadas por dar desinteresadamente, por compartir la casa y la mesa, por ayudar a los enfermos y perdonar las deudas o pagar las que haya podido contraer alguno de sus miembros, corrían el peligro de cerrarse sobre sí mismas para garantizar su propia seguridad. En esa situación los discípulos son enviados para anunciar con sus gestos la paternidad de Dios, que los invita a revitalizar los valores tradicionales de la solidaridad. Los invita a recibir el Reino como un espacio de nueva fraternidad. También nosotros hoy tendemos a cerrar las puertas de nuestro hogar por temor a la inseguridad y a ciertas imposiciones culturales. Y también estamos invitados a abrir nuestro corazón al mensaje evangélico. Éste tiene siempre algo nuevo para decirnos, algo más para proponernos, algo que siempre nos resultará extraño y sorprendente, si nos animamos a escucharlo con sinceridad.