Este documento describe un episodio del Evangelio de Juan en el que Jesús evita condenar a una mujer sorprendida en adulterio. Los escribas y fariseos desafían a Jesús a condenarla según la ley de Moisés, pero él les dice a ellos que quien esté libre de pecado arroje la primera piedra, haciéndolos retirarse. Luego Jesús le dice a la mujer que tampoco la condena y la exhorta a no pecar más.