El documento trata sobre la historia del lavado de manos como medida para prevenir la transmisión de infecciones, desde los descubrimientos de Semmelweis y Lister en el siglo XIX hasta las prácticas actuales. Explica que las manos albergan tres tipos de flora microbiana (residente, transitoria e infecciosa) y que el lavado adecuado, especialmente con jabón antiséptico, reduce la carga microbiana transitoria preveniendo la transmisión de patógenos entre pacientes.