El documento aborda la problemática de la degradación del suelo en Bolivia, destacando que el 51% sufre erosión y la deforestación ha afectado más de 2,7 millones de hectáreas. Se enfatiza la importancia de implementar un plan nacional de uso de suelos y el desarrollo de un sistema de información y monitoreo de suelos (SISBOL) como acciones clave para mejorar la gestión sostenible de los recursos naturales. Además, se mencionan desafíos como la escasa financiación y la necesidad de fortalecer la institucionalidad en la materia.