La planta Cannabis sativa contiene el cannabinoide tetrahidrocannabinol (THC) que causa efectos psicoactivos. El THC se absorbe rápidamente en los pulmones al fumar la marihuana y se distribuye en los tejidos, donde se almacena y libera lentamente. Esto prolonga sus efectos y puede detectarse en la orina semanas después. El THC actúa en receptores cerebrales similares a otras drogas, induciendo tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia.