Este documento argumenta que la abstinencia es la única forma efectiva de prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual entre adolescentes. Señala que los programas de educación sexual en las escuelas han fracasado en reducir estas tasas y en cambio han promovido la actividad sexual. El documento concluye que solo enseñar sobre la abstinencia y la moralidad puede prevenir de manera efectiva estos problemas de salud entre los jóvenes.