El documento analiza la filosofía de Nicolás de Cusa, enfocándose en la relación entre la unidad divina y la pluralidad del universo, postulando que Dios, como causa de todo, integra la coincidencia de los opuestos. Aboga por una nueva lógica que supere las limitaciones del pensamiento aristotélico y permita un conocimiento absoluto de la divinidad a través de una visión intelectual. La creación se presenta como el despliegue de la esencia divina, donde cada ser refleja la infinitud de Dios.