El Protocolo de Kioto establece objetivos legalmente vinculantes para que las naciones industrializadas reduzcan al menos un 5% de sus emisiones de seis gases de efecto invernadero. Incluye mecanismos como el comercio de emisiones para facilitar el cumplimiento. También propone políticas como mejorar la eficiencia energética, proteger sumideros de carbono y fomentar energías renovables para promover el desarrollo sostenible.