A partir del 13 de diciembre de 2014, los restaurantes deben informar sobre los alérgenos alimentarios en sus platos, lo que permite a los alérgicos alimentarios elegir con más confianza. Los establecimientos deberán implementar planes de control para evitar contaminaciones cruzadas y gestionar adecuadamente los productos con alérgenos. Esto proporciona una mayor seguridad a los clientes con alergias al comer fuera de casa.