El ser y el no ser, conviviendo en el universo de los sentidos
Alguna vez, si bien es cierto que no todos y no en todos los casos, nos hemos
sentido atrapados por unas cuantas líneas o conjuntos de palabras que nos van
haciendo eco en la memoria. Frías e inflexibles, las letras se conjugan con
espacios blancos que van tejiendo mundos pasados, mundos posibles, pero sobre
todo melodías visuales que pueden producir infinidad de sensaciones.
Es la poesía un lugar en que luz y oscuridad, alegría y tristeza, armonía y
desenfreno y vida y muerte, se conjugan de una forma tan cómplice como
enemiga, al punto que parecen producir cortocircuitos en el sistema nervioso del
lector ferviente. La realidad se trastoca entonces y es la fantasía quien parece
tomar su lugar, y pese a que el éxtasis puede llegar a ser lo más excelso, el lector
sabe que las palabras terminan en silencios y la fantasía en ojos abiertos.
Ya en la antigüedad los filósofos entendían el poder de la palabra, Parménides,
uno de los primeros preocupados por la retórica, sabía que la realidad es algo
subjetivo y que para entender el mundo no se podía confiar en los sentidos, sino
que era necesario acudir a la razón.
Es precisamente haciendo gala de su capacidad racional que postula que todo es
y que lo que no es no puede siquiera ser pensado, y que pensar en lo que no es,
sería entonces vivir en el mundo de la opinión, que carece de la verdad. Ahora
bien, ¿cómo puede caber en la poesía lugar de la fantasía, el ser? Analicemos un
fragmento de un poeta de nuestra época:
Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, que tú escapes- José Lezama Lima
Que alguien escape no es nada nuevo para nosotros, habitualmente la luz escapa
de la oscuridad y viceversa, el abrigo ayuda a escapar del frío y levantarse
temprano de llegar tarde, pero ¿cómo puede una estrella recién cortada hacer
preguntas? Y al mismo tiempo ¿cómo puede mojar sus puntas en una estrella
enemiga?. Sabemos que el cambio es un fenómeno de gran cantidad de cosas en
el universo, no obstante no es lógico que un objeto inanimado nos hable y mucho
menos que intencionalmente vaya mojando sus puntas en otro que considera su
enemigo.
¿Sería entonces el ser de las cosas nombradas en el poema, cuestionable
siguiendo la línea de pensamiento de Parménides? Pareciera. Él se refiere a que
es inconveniente tomar por la vía de la opinión pues conduce al equívoco, pero en
ese sentido se refiere a la búsqueda de lo que no es, porque todo es, ya que
‘nada, no la hay’. Una de las ideas claras que expresa en el poema es que lo que
no es ni siquiera puede ser dicho con palabras, es decir, la posibilidad de nombrar
algo, justifica su existencia, además, lo que no es no puede siquiera ser pensado.
En ese sentido en el poema de Lezama, aunque metáforas, es expresado y
referido por y hacia algo que es, y las imágenes que se producen con las palabras,
bien sean sensibles o visuales, son manifestación de una categoría en la que hay
ser; dado que nos apartamos del mundo racional para obtenerlas y ya que son
imágenes en tanto que nombres que las expresan, son.
Después de Parménides, aparecerá un filósofo que expresará por las mismas vías
del uso de la razón y la lógica que nada es. Gorgias de Leontini, establecerá que
Nada es o que nada existe, aunque si resultase que es, no podría conocerse, pero
aún si pudiese conocerse, sería incomunicable. Revisemos el mismo poema a la
luz de Gorgias:
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Partamos del postulado del pensador de que si algo es, debería ser eterno y como
eterno infinito, pero el infinito es imposible ya que ni puede estar en algún lugar (es
infinito), ni en sí mismo; lo que no está en ningún lugar, no es, pero en el caso del
poeta y de sus palabras, sí poseen un espacio ¿serían entonces?. No, ya que lo
único que puede ser es lo infinito, y tanto palabras como poetas deberían de haber
tenido un comienzo.
Y sin embargo si otorgamos existencia artificial a los entes del poema, tampoco
podríamos conocerlos, ya que nada es más de lo que no es; aún si pudiésemos
imaginar lo que dice el poema caeríamos en el error de imaginar algo que no es.
Ahora bien, si hiciésemos cognoscible el contenido del poema tampoco podríamos
comunicarlo ya que las palabras en tanto que representan imágenes, conducen al
equívoco de modo que nada que yo exprese mediante ellas constituye la misma
realidad, serían meras aproximaciones como se indicará en el caso de los colores,
que son colores enfrascados en palabras que no representan su esencia.
Regresando al poema, todos tenemos una idea de lo que es y la forma que tiene
una estrella, la cosa se hace más compleja cuando lo que se va a decir es que esa
estrella está cortada y va mojando sus puntas en otra, que es enemiga. En mi
caso particular, imaginé una estrella de mar sangrando y pueda que para el autor,
nada cerca esté mi interpretación de las imágenes que hubo en su cabeza al
momento de escribir.
¿Damos entonces por sentada una contradicción que da categoría de absurdo al
poema?. Tampoco, ya habíamos dicho que la poesía es un lugar en que los
extremos convergen y se concilian; más bien debemos tener claro que para
sentirla debemos estar dispuestos a otorgar existencia a todo cuanto ella propone
y a navegar por diversas dimensiones; pese a que nos hallemos atravesando
latitudes elevadas, no dejar de tener en cuenta que tenemos un cordón que nos
ata al suelo.
Podemos entonces afirmar que mediante la lógica racional es posible demostrar lo
indemostrable y darle categoría de verdad siempre y cuando establezcamos los
argumentos necesarios y suficientes para ello.

Alguna vez

  • 1.
    El ser yel no ser, conviviendo en el universo de los sentidos Alguna vez, si bien es cierto que no todos y no en todos los casos, nos hemos sentido atrapados por unas cuantas líneas o conjuntos de palabras que nos van haciendo eco en la memoria. Frías e inflexibles, las letras se conjugan con espacios blancos que van tejiendo mundos pasados, mundos posibles, pero sobre todo melodías visuales que pueden producir infinidad de sensaciones. Es la poesía un lugar en que luz y oscuridad, alegría y tristeza, armonía y desenfreno y vida y muerte, se conjugan de una forma tan cómplice como enemiga, al punto que parecen producir cortocircuitos en el sistema nervioso del lector ferviente. La realidad se trastoca entonces y es la fantasía quien parece tomar su lugar, y pese a que el éxtasis puede llegar a ser lo más excelso, el lector sabe que las palabras terminan en silencios y la fantasía en ojos abiertos. Ya en la antigüedad los filósofos entendían el poder de la palabra, Parménides, uno de los primeros preocupados por la retórica, sabía que la realidad es algo subjetivo y que para entender el mundo no se podía confiar en los sentidos, sino que era necesario acudir a la razón. Es precisamente haciendo gala de su capacidad racional que postula que todo es y que lo que no es no puede siquiera ser pensado, y que pensar en lo que no es, sería entonces vivir en el mundo de la opinión, que carece de la verdad. Ahora bien, ¿cómo puede caber en la poesía lugar de la fantasía, el ser? Analicemos un fragmento de un poeta de nuestra época: Ah, que tú escapes en el instante en el que ya habías alcanzado tu definición mejor. Ah, mi amiga, que tú no querías creer las preguntas de esa estrella recién cortada, que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga. Ah, que tú escapes- José Lezama Lima Que alguien escape no es nada nuevo para nosotros, habitualmente la luz escapa de la oscuridad y viceversa, el abrigo ayuda a escapar del frío y levantarse temprano de llegar tarde, pero ¿cómo puede una estrella recién cortada hacer preguntas? Y al mismo tiempo ¿cómo puede mojar sus puntas en una estrella enemiga?. Sabemos que el cambio es un fenómeno de gran cantidad de cosas en el universo, no obstante no es lógico que un objeto inanimado nos hable y mucho
  • 2.
    menos que intencionalmentevaya mojando sus puntas en otro que considera su enemigo. ¿Sería entonces el ser de las cosas nombradas en el poema, cuestionable siguiendo la línea de pensamiento de Parménides? Pareciera. Él se refiere a que es inconveniente tomar por la vía de la opinión pues conduce al equívoco, pero en ese sentido se refiere a la búsqueda de lo que no es, porque todo es, ya que ‘nada, no la hay’. Una de las ideas claras que expresa en el poema es que lo que no es ni siquiera puede ser dicho con palabras, es decir, la posibilidad de nombrar algo, justifica su existencia, además, lo que no es no puede siquiera ser pensado. En ese sentido en el poema de Lezama, aunque metáforas, es expresado y referido por y hacia algo que es, y las imágenes que se producen con las palabras, bien sean sensibles o visuales, son manifestación de una categoría en la que hay ser; dado que nos apartamos del mundo racional para obtenerlas y ya que son imágenes en tanto que nombres que las expresan, son. Después de Parménides, aparecerá un filósofo que expresará por las mismas vías del uso de la razón y la lógica que nada es. Gorgias de Leontini, establecerá que Nada es o que nada existe, aunque si resultase que es, no podría conocerse, pero aún si pudiese conocerse, sería incomunicable. Revisemos el mismo poema a la luz de Gorgias: Ah, mi amiga, que tú no querías creer las preguntas de esa estrella recién cortada, que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga. Partamos del postulado del pensador de que si algo es, debería ser eterno y como eterno infinito, pero el infinito es imposible ya que ni puede estar en algún lugar (es infinito), ni en sí mismo; lo que no está en ningún lugar, no es, pero en el caso del poeta y de sus palabras, sí poseen un espacio ¿serían entonces?. No, ya que lo único que puede ser es lo infinito, y tanto palabras como poetas deberían de haber tenido un comienzo. Y sin embargo si otorgamos existencia artificial a los entes del poema, tampoco podríamos conocerlos, ya que nada es más de lo que no es; aún si pudiésemos imaginar lo que dice el poema caeríamos en el error de imaginar algo que no es. Ahora bien, si hiciésemos cognoscible el contenido del poema tampoco podríamos comunicarlo ya que las palabras en tanto que representan imágenes, conducen al equívoco de modo que nada que yo exprese mediante ellas constituye la misma realidad, serían meras aproximaciones como se indicará en el caso de los colores,
  • 3.
    que son coloresenfrascados en palabras que no representan su esencia. Regresando al poema, todos tenemos una idea de lo que es y la forma que tiene una estrella, la cosa se hace más compleja cuando lo que se va a decir es que esa estrella está cortada y va mojando sus puntas en otra, que es enemiga. En mi caso particular, imaginé una estrella de mar sangrando y pueda que para el autor, nada cerca esté mi interpretación de las imágenes que hubo en su cabeza al momento de escribir. ¿Damos entonces por sentada una contradicción que da categoría de absurdo al poema?. Tampoco, ya habíamos dicho que la poesía es un lugar en que los extremos convergen y se concilian; más bien debemos tener claro que para sentirla debemos estar dispuestos a otorgar existencia a todo cuanto ella propone y a navegar por diversas dimensiones; pese a que nos hallemos atravesando latitudes elevadas, no dejar de tener en cuenta que tenemos un cordón que nos ata al suelo. Podemos entonces afirmar que mediante la lógica racional es posible demostrar lo indemostrable y darle categoría de verdad siempre y cuando establezcamos los argumentos necesarios y suficientes para ello.