Un niño deportista debe comer una dieta equilibrada rica en calorías que incluya leche, carbohidratos, proteínas, vitaminas y grasas para tener energía y fortalecer los músculos. Se recomienda comer dos horas antes de hacer ejercicio y evitar azúcares antes de competir. Frutas, verduras, pescado, huevos y carnes magras son alimentos ideales, e hidratarse adecuadamente es clave para el rendimiento deportivo.