La fotografía anaglífica produce una ilusión de tres dimensiones al superponer dos imágenes ligeramente diferentes, una teñida de azul y la otra de rojo, que cuando se ven a través de gafas con filtros de colores correspondientes dan la sensación de profundidad al cerebro. Esta técnica imita el proceso natural de visión estereoscópica humana y fue desarrollada por Louis Ducos du Hauron en 1891.