Los griegos idealizaron el cuerpo humano en su escultura y pintura, representando la perfección de la forma y la proporción. Los romanos continuaron esta tradición y desarrollaron importantes avances en anatomía, como los estudios de Galeno sobre el cuerpo y sus funciones. Leonardo da Vinci también hizo contribuciones destacadas al diseccionar cadáveres y crear representaciones anatómicas precisas como el Hombre de Vitruvio.