La malvada reina convirtió a los once príncipes en cisnes salvajes para deshacerse de ellos, dejando solo a Elisa. Elisa trabajó incansablemente tejiendo camisas de ortiga para romper el hechizo, y cuando terminó y les lanzó las camisas, los príncipes recuperaron su forma humana. El amor incondicional de Elisa por sus hermanos finalmente derrotó a la maldad de la reina.