El poema describe el viaje de Odiseo de regreso a su hogar en Ítaca como una búsqueda no solo externa sino también interior. Alienta al lector a hacer un viaje largo y lleno de experiencias, sin temor a obstáculos, y a mantener siempre la meta de Ítaca en mente como un símbolo del destino, no para enriquecerse materialmente sino para volverse sabio a través de las lecciones del camino.