UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SINALOA 
 

                           
                           
                 FILOSOFÍA 
                 SEXTO SEMESTRE 
                    Plan 2006 
                          
                          
          Coordinación Estatal de Filosofía 
                           
                           
                           
                           
     Dirección General de Escuelas Preparatorias 
                           
                              Culiacán Rosales, diciembre de 2009 
UNIDAD I

INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA Y A
 LOS PROBLEMAS DEL FILOSOFAR
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CAPíTULO      1

                                 LA FILOSOFÍA

                            Yo no sé quién me ha puesto en el mundo, ni qué es el mun-
                        do, ni qué soy yo. Me rodean los espacios inmensos, y me en-
                        cuentro atrapado en un rincón de esta vasta extensión, sin sa-
                        ber por qué. No veo más que infinitudes por todas partes, que
                        me envuelven como a un átomo. Y sólo sé que al salir de este
                        mundo puedo caer para siempre en la nada, o en las manos de
                        un Dios irritado.
.~
                                                   BLAISE   PASCAL,   Pensamientos

           La piedra filosofal no existe. Se puede encontrar en la fantasía lite-
     raria de Harry Potter, pero es inútil buscarla en el mundo real. En cam-
     bio, lo que sí existe y podemos encontrar en el mundo real es la filoso-
     fía: una forma de pensar que, si no convierte en oro lo que toca, indaga
     a fondo el sentido de la vida, alumbra verdades esenciales que ilumi-
     nan el camino, y nos enriquece con esa forma superior de libertad.


     1.   Para empezar

           Llegas a la filosofía con una edad perfecta para pensar: diecisiete
     años. Pero antes de pensar te preocupan otras veinte cosas: la música
     y el cine, la movida y los amigos, el deporte y el carnet de conducir, la
     liga de fútbol y la ropa de marca ... Tu generación se parece poco a
     la de tus padres. Habéis sido criados por esa niñera televisiva experta
     en banalidades y truculencias. Habéis crecido arrullados por los cua-
     renta principales y ensordecidos por el rock duro. Estáis acostum-
     brados, desde hace años, a pasar medio verano en el extranjero y a
     navegar por Internet. Como era de esperar, no sois de izquierdas ni de
     derechas, sino de El Corte Inglés. Ahora que empieza el curso, os pica
16                          rn.osoría   MíNIMA
                                                                                                          EL CONOCIMIENTO
                                                                                                                                                        17
   todavía la arena de mar; pero dentro de un mes ya estaréis soñando
                                                                               nos hablan de ella, alcanzan verdades complementarias y convergen_
   con bajar las pistas de Astún en Navidad. Sabéis vivir.                  . tes, nunca incompatibles entre sí.                              .
       Hoy miráis a vuestro profesor de filosofía, nuevo para vosotros,
                                                                                    La relación entre Dios y el hombre es la cuestión central de las
  con mezcla de curiosidad y cansancio anticipado. Si se atreviera a de-
                                                                              mitologías y las religiones, y uno de los temas fundamentales de la fi-
  ciros que la gran pregunta humana, cien por cien filosófica, es «¿por
                                                                              losofía. Pero mitología, filosofía y religión son formas diferentes de
  qué el ser y no la nada?», os dejaría bastante descolocados. Porque la
                                                                              interpretar esa relación. La filosofía parte de la ignorancia y de la ob-
  gran pregunta que todos tenéis en la cabeza el primer día de clase, y
                                                                              servación de la realidad para llegar por razonamiento, no por fe, a to-
  quizá antes, es «¿para qué rayos sirve esta asignatura?». Si supiérais
                                                                              das sus conclusiones. Las tres grandes religiones monoteístas parten
  expresarlo con más propiedad preguntaríais qué pinta la filosofía en
                                                                              de una revelación divina que consideran verdadera. Judíos, musul-
  un mundo donde la última palabra parece que la tienen la ciencia, la
                                                                              manes y cristianos otorgan su fe al Dios que habla del hombre y de sí
  técnica y los medios de comunicación.
                                                                             mismo en la Biblia. ¿Es razonable esa fe? Cuando el primer misione-
       El nuevo profesor, si quiere ganar una batalla que parece perdida
                                                                             ro cris~iano pisó ~uelo inglés, se cuenta que el rey de aquel lugar, muy
  de antemano, podrá plantear que la vida quizá consista en mantener-
                                                                             perplejo, convoco una asamblea de sabios para decidir si acoger o no
 se a flote en medio de un mar agitado por grandes incógnitas, y que
                                                                             la nueva doctrina. Durante la sesión se levantó uno de los consejeros
 no tenemos más remedio que interpretar nuestra situación: yeso es           y dijo:
 filosofar. Pues vivir en el mundo y no aspirar a comprenderlo es vivir
 como puro animal. Por eso se ha dicho que, en el hombre, todo lo que
                                                                                     Majestad: Imagina la escena que voy a describir. Estás sentado a la
 no es filosofía es sonambulismo. De hecho, por su constitución inteli-
                                                                                 mesa, cenando en compañía de tus mejores vasallos. Es invierno. La
 gente, no puede el hombre renunciar a poseer una visión completa de
                                                                                 chimenea encendida caldea el ambiente. Fuera arrecia una tormenta
 la realidad: por qué existe el universo, la especie humana, el amor, el
                                                                                 de lluvia y nieve. De improviso, un pajarillo se cuela por un ventanuco,
 dolor, la muerte ...
                                                                                 revolotea por la estancia y sale por un tragaluz. ¿Verdad que es muy
       Después, con mucho tacto, el-profesor evitará citar -a Kant o a           breve el tiempo que permanece en la sala, antes de desaparecer para
 Platón (es pronto todavía), y se contentará con una reflexión mucho             siempre en la negrura de la noche? Así es, en mi opinión, la vida huma-
 más light. Por ejemplo, de Michael Ende: «Sospecho que la realidad              na. No sabemos qué la precede ni qué la seguirá. Si la nueva doctrina
 puede ser solamente la primera planta de un enorme edificio con in-             ofrece alguna certeza al respecto, bienvenida sea.
 numerables pisos por encima y bajo tierra.» Si no es un gran pensa-
 miento, es una buena imagen, capaz de captar la imaginación del                  La fe es una forma de conocer que no se apoya en la evidencia de
personal y socavar su escepticismo preconcebido. Ahora el profesor           lo que se ve, sino en la credibilidad del que ha visto lo que nosotros no
recurre a un científico de moda. ¿Sabéis quién es Stephen Hawking?           vemos. No hemos visto a Sócrates ni hemos estado en Madagascar,
 Claro que sí: un astrónomo listo como Einstein, tristemente conde-          pero resulta muy razonable creer el testimonio unánime de testigos
nado a silla perpetua por esclerosis múltiple. Pues resulta que Haw-         que sí han estado y han visto. La misma credibilidad es la que otorga-
king, al final de su ensayo Historia del tiempo, afirma que la ciencia      mos a los que vieron y escucharon a Jesucristo. Pascal nos recuerda
jamás será capaz de responder a la última de las preguntas: por qué el      que Jesucristo nos resulta imprescindible por el simple hecho de es-
universo se ha tomado la molestia de existir. Si esto es así, tendremos     tar embarcados en una existencia abocada a la muerte. Carecemos de
que buscar respuestas más allá dé la ciencia.                               pruebas para asegurar que después de la muerte no hay nada. En
                                                                            cambio, Cristo es el único hombre de quien se afirma con rigor histó-
                                                                            rico que atravesó el túnel de la muerte y regresó para declarar sobre
2.    Mitología, filosofía y religión                                       el más allá. Antes y después de Cristo, los cielos y la tierra callan
                                                                            como muertos, pero el cristianismo habla desde el hecho histórico de
     Precisamente porque el ser humano vive inmerso en una reali-          la resurrección de Cristo. Es, por ello, la única religión que no se basa
dad repleta de incógnitas, está obligado a interpretar su situación.       en una doctrina.
Esa interpretación puede ser mitológica, religiosa, científica o filosó-         Todo lo dicho es compatible con otra afirmación fundamental: es
fica: grandes formas de conocimiento que, si respetan la realidad y        la razón quien cree, la misma razón que resuelve un problema mate-
18                          FILOSOFÍA.MÍNIMA
                                                                                                           EL CONOCIMIENTO
                                                                                                                                                           19
mático, hace una valoración estética o emite un juicio moral. No te-
nemos una razón para razonar y otra facultad para creer. Es la raz~n           se convierte en cosmogonía, es decir, en explicacióm mítica de la gé-
                                                                               nesis del universo a partir del Caos originario, que fue el primero en
quien cree, justamente porque creer le parece razona~le. Creer: afir-·         aparecer.
ma San Agustín, no es otra cosa que pensar con la razon y asentir con
la voluntad. «Todo el que cree, piensa. Porque la fe, si lo que se cree              Es claro que la mentalidad mitológica, centrada en el capricho
no se piensa, es nula.» Así se entiende que una razón débil. o pere~o-          de los dioses, es incompatible con la científica, pues la ciencia se
sa no favorece la fe. Al contrario, corre peligro de ser reducida a mito        constituye sobre el hallazgo de leyes naturales constantes, de regula-
o superstición. Por lo mismo, una razón que ignore laprofundidad?e              ridades que rigen el dinamismo universal. Pero, si el mito es ficticio
la fe, no conseguirá dirigir la mirada hacia la radicalidad de la eXIS-         en sus recursos literarios, el fondo de lo que explica aspira a desvelar
tencia. De nuevo es Pascal-un hombre que ocupa un puesto de ho-                 grandes verdades sobre la realidad entera y la condición humana.
nor en la historia de la filosofía y de la ciencia- quien asegura que          Así, los mitos de Prorneteo, de Cronos, de Narciso, de Eros, de Sísifo
una razón que no reconoce la existencia de infinidad de cuestiones              o de Pandora pueden ser esencialmente verdaderos. Los presocráti-
que la sobrepasan, es una razón débil. Y también:                              cos fueron los primeros en separar la forma literaria del mito y su
                                                                               fondo de verdad. Después, los sofistas admitieron la narración mito-
          Hay que saber dudar cuando sea necesario, tener certeza cuando       lógica como envoltura de la verdad filosófica. En la misma línea, Pla-
      sea necesario, someterse cuando sea necesario. Quien no hace esto no     tón consideró el mito como un modo literario de expresar ciertas ver-
      entiende la fuerza de la razón.                                          dades que escapan inevitablemente al razonamiento y a la experien-
                                                                               cia. De hecho, consideramos esencialmente verdaderos los análisis
                                                                              de la condición humana que el filósofo ateniense lleva a cabo en los
3. La verdad de los mitos                                                     bellísimos mitos de la caverna y del carro alado.
                                                                                    Pierre Grimal, en la introducción a su célebre Diccionario de mi-
      Llamamos «mito» al relato fantástico de sucesos qué se refieren         tología, resume así la enseñanza de los mitos:
 a un pasado o a un futuro remoto eimprecíso: el origen del cosmos, el
 origen del hombre y de los dioses, el destino del ho~bre despué~ de la               Hoy se admite de buen grado que expresan, ocultándolas con ma-
 muerte, etc. En Grecia, a través de complejas relaciones entre dioses,           yor o menor transparencia, realidades de diverso orden, inseparables
hombres y fuerzas del destino, el mito ofrecía respuestas globale~ so-            de las estructuras profundas de la sociedad y del espíritu humano.
bre la condición humana y el cosmos én su conjunto. La mentahdad                  Bajo sus distintas formas, encarnarían impulsos esenciales y secretas
mitológica personifica las fuerzas naturales (torme~tas, vi.entos, fue-           aspiraciones. Contendrían, por ejemplo, lecciones políticas, adverten-
                                                                                  cias y consejos, inteligibles para quienes sepan leerlos en su verdad
go, etc.) en divinidades cuya presencia y poder se deja sentír constan-
                                                                                  profunda. En ellos encontraríamos, en fin, una especie de radiografía
temente en el curso de los acontecimientos: Zeus lanza rayos y true-
                                                                                  de los antiguos (o eternos) estadios de la condición humana.
nos desde las alturas del Olimpo, el tridente de Poseidón provoca las
tempestades marinas, el sol es transportado por el dora?o carro de
Apolo. Además, la vida de los hombres, la su~rte de las clUdad~s, las        4. Del mito allogos
guerras y las paces, están estrechamente VInculadas a los dioses.
Y,puesto que la voluntad de los dioses es libre y caprichosa, los fe~ó-
menos naturales y también la historia de cada persona y de las SOCIe-             Veamos ahora en qué consiste la explicación racional. El paso
dades humanas son en gran medida imprevisibles.                              del mito allogos, como tradicionalmente ha sido denominado el trán-
     La mitología griega está perfectamente recogida en los. gran?es         sito de la mitología a la racionalidad, es un mérito de los filósofos
poemas de Homero y Hesíodo. Se sabe que la Iliada ~ l~ O~lsea. ~Jer-         griegos. Ellos son los primeros en sustituir el azar por la necesidad,
cieron entre los griegos un influjo análogo al que la Biblia ejerció en-     intuyendo que las cosas suceden cuando y como tienen que suceder:
tre los judíos, al no haber en Grecia textos sagrados. La Teogonía de        una sencilla intuición que está en los cimientos de toda la cultura oc-
                                                                             cidental.
Hesíodo cuenta el nacimiento de todos los dioses. Y, puesto que mu-
chos dioses personifican partes y fenómenos del cosmos, la teogonía              Esta idea de necesidad tiene su origen en la misma permanencia
                                                                             y constancia que se observa en los fenómenos naturales: el agua
20                           FILOSOFÍA   MíNIMA
                                                                                                            EL CONOCIMIENTO·
                                                                                                                                                        21
 siempre se solidifica y deshiela a temperaturas determinadas, siendo          blar de un cosmos ordenado legalmente, el primero en vislumbrar la
 agua en ambos casos; a través de los cambios que convierten al niño           gran interdependencia de todo el mundo visible, desde las profundi-
 en joven, en hombre maduro y en anciano, permanece el mismo ser               dades de la tierra hasta las estrellas. Él aplica por primera vez la pala-
 humano; asimismo, hombres de diferentes razas y culturas son igual-           bra cosmos a todo el universo, y lo reconoce como un enorme sistema
 mente hombres. Ese ser que permanece constante a través de los                regido por una ley poderosa.
 diversos cambios mencionados fue denominado por los griegos esen-                  Otros pueblos orientales alcanzaron un elevado nivel de civiliza-
 cia (eidos). La esencia es, por tanto, el fundamento de la unidad de las      ción antes que los griegos, pero sólo las categorías mentales de los fi-
 cosas frente a la multiplicidad de individuos, de estados y de aparien-       lósofos presocráticos han hecho posible la ciencia y, en cierto senti-
 cias.
                                                                               do, la han engendrado. Admitir esto significa reconocer a los helenos
       Para conocer la esencia, la inteligencia humana debe llegar, a          una aportación excepcional a la historia de la cultura humana.
 través de las cualidades sensibles de un ser, a lo que tiene de común
 con los demás seres de su especie. Para los sentidos, una balanza ro-
mana y una balanza electrónica no tienen nada en común. Sólo la                5.   Amor a la sabiduría
mente aprecia que, en esencia, al margen de sus diferencias de color,
tamaño y forma, son objetos iguales: por realizar la misma función,                  El significado etimológico de filosofía es «amor a la sabiduría».
ambas son igualmente balanzas. Conocer las esencias será, desde los             Sophia para los griegos, sapientia para los latinos, la sabiduría es lo
griegos, conocer lo que verdaderamente son las cosas, lo que hay en             que todos los filósofos han buscado. Tiene mucho que ver con el pen-
ellas de constitutivo y permanente bajo la mutabilidad de las aparien-          samiento, con la inteligencia, con el conocimiento de la realidad.
cias. Y ya hemos dicho que es la razón quien descubre lo esencial, lo           Pero es un tipo de saber que ninguna demostración prueba, que nin-
común, lo permanente, más allá del carácter plural, cambiante y apa-           gún laboratorio analiza o verifica, que ninguna titulación universita-
rente captado por los sentidos.                                 _              ria puede acreditar. Descartes escribió que la sabiduría es «juzgar co-
       El descubrimiento de lo permanente y común nos permite clasi-           rrectamente para obrar correctamente». Yeso no es una ciencia ni
ficar los seres del universo en varios grupos: minerales, vegetales,           una técnica, decía Aristóteles. Es un curioso tipo de saber práctico:
animales y hombres. En ese proceso de profundización y simplifica-             no tanto un saber pensar como un saber vivir. Por eso se equivoca
ción, los filósofos presocráticos llegan a la osadía de suponer que            quien confunde filosofía con erudición y aburrimiento.
toda la realidad se reduce, en último término, a uno o muy pocos ele-               La sabiduría es un conocimiento que, más allá de los números y
mentos. Nacidos casi todos en las colonias griegas de Asia Menor (Jo-          las demostraciones científicas, apunta al arte de vivir. Filosofamos
nia), en el siglo VI antes de Cristo, la reflexión de los jonios se concen-    porque queremos una vida más equilibrada, más lúcida, más libre,
tró en la determinación de los componentes básicos de la materia.              más ... humana. Deseamos vivir serenos, sin falsas ilusiones y menti-
Esta línea de investigación ha sido uno de los principales motores del         ras. Está claro que jamás alcanzaremos plenamente esa meta, pero
progreso científico, y constituye un aspecto fundamental para enten-           eso no impide que nos aproximemos a ella. Kant escribió que la filo-
der el orden natural. En efecto, la enorme variedad del mundo real             sofía es, para el hombre, un esfuerzo constante por alcanzar la sabi-
queda explicada, en buena parte, cuando se determina la existencia            duría. Se trata de pensar mejor para vivir mejor. Si la filosofía es ese
de unos mismos componentes básicos que dan razón de la multiplici-            trabajo, la sabiduría es ese reposo.
dad de los fenómenos. Piensan los presocráticos que el principio ra-                Por eso la filosofía es útil a cualquier edad. Si estudias física, ma-
dical (arie) que permanece inmutable a través de todos los cambios            temáticas, informática o solfeo, ¿por qué no vas a estudiar filosofía?
puede ser el agua (Tales), el aire.'(Anaxírnenes), el fuego (Heráclito),      Está claro que has de ganarte la vida, pero eso no te dispensa de vivir-
la tierra (Jenófanes), los cuatro elementos a la vez (Empédocles), los        la. ¿Y cómo vas a vivir de forma inteligente sin tiempo para reflexio-
átomos (Demócrito), las semillas (Anaxágoras).                                nar sobre la vida, sin preguntarte por ella, sin razonar y argumentar
      Estas explicaciones pueden parecer demasiado simplistas, pero           de la forma más radical y rigurosa posible? Nunca es demasiado
fueron un paso importante hacia el reconocimiento de una unidad               tarde ni demasiado pronto para filosofar, decía Epicuro, pues nunca
básica de composición en todas las cosas. Junto a la idea de uni-             es demasiado pronto ni demasiado tarde para ser feliz. En su Apolo-
dad encontramos la de estructura. Anaximandro es el primero en ha-            gía de Sócrates, Platón pone en boca de su maestro estas palabras:
22                           FILOSOFíA      MíNIMA                                                                EL CONOCIMIENTO                            23
          Sería indigno por mi parte, atenienses, que después de haber obe-              1. Cuando la Revolución Francesa proclama el triple ideal de li-
     decido a nuestros generales luchando y arriesgando la vida en las bata-       bertad, igualdad y fraternidad, está defendiendo tres grandes valores
     llas de Anfípolis, Potidea y Delos, abandonase ahora por miedo a la           que nadie se atrevería a identificar como realidades científicas, y que
     muerte la misión de vivir filosofando que el dios me ha encomendado           todos reconocerán como ejes fundamentales de la existencia humana.
     [...]. Porque temer la muerte es tenerse por sabio sin serlo, pues es              2. El psiquiatra austríaco Viktor Frankl dedujo de toda su expe-
     creer que se sabe lo que no se sabe. Quiero decir que nadie conoce la         riencia carcelaria que la causa de los campos de concentración alema-
     muerte, ni sabe si ella es el mayor bien para el hombre, pero todos la te-    nes no fueron los ministerios nazi de Berlín, sino la filosofía nihilista del
     men como si supieran de cierto que es el peor de los males [...]. Por tan-
                                                                                   siglo XIX. El nihilismo despoja al hombre de su naturaleza, lo ve como
     to, pienso seguir hablando con todo el mundo, intentando persuadir a
                                                                                   un producto de la historia cambiante, como un simple animal evolucio-
     viejos y jóvenes de que lo primero no es el cuidado del cuerpo ni el acu-
     mular riquezas, sino el cuidado y mejoramiento del alma, [oo.] y nunca        nado, primo del mono. Si es así, ¿por qué hacer discriminación entre
     obraré de otro modo, aunque tuviese que sufrir mil muertes.                   parientes? Si al mono se le puede enjaular en un zoológico, al hombre se
                                                                                  le podrá encarcelar en un campo de exterminio o recluir en un «hospital
      Desde Sócrates y Platón entendemos la filosofía como sabiduría,             psiquiátrico». Si el hombre es un animal más y hacemos jabones con
como una reflexión sobre la conducta humana orientada a resolver                  grasa animal, ¿por qué no hacerlos con grasa humana?
algunos problemas fundamentales: cómo llevar las riendas de la pro-                     3. Entre una época histórica que admite la esclavitud y otra que
pia conducta superando nuestra constitutiva animalidad; cómo inte-                no la admite, la diferencia está originada por una idea sobre el hom-
grar los intereses individuales en un proyecto común que haga posi-               bre. Pero la igualdad radical del género humano no es precisamente
ble la convivencia social; cómo alcanzar la felicidad. Una felicidad              una idea científica, y tampoco su igual dignidad. En nuestros días, su
que estoicos y epicúreos concebirán más tarde como tranquilidad de                olvido ha llevado a consecuencias lamentables corno el racismo o los
espíritu, y que dará origen a la célebre expresión tomarse las cosas              genocidios. Porque, si no somos iguales y nadie nos ha concedido de-
con filosofía. En una de sus Epístolas a Lucillo, Séneca -escribe:                rechos inviolables, la ley imperante ha de ser la del más fuerte.
                                     .'!'

         La filosofía no es una actividad agradable al público, ni se presta a
     la ostentación. No se funda en las palabras, sino en las obras. Ni se em-    6.   Utilidad de la filosofía
     plea para que transcurra el día con algún entretenimiento o para elimi-                              ;



     nar el fastidio del ocio: configura' y.modela el espíritu, ordena la vida,         Los ejemplos anteriores evidencian que la vida humana está
     rige las acciones, muestra lo que se debe hacer y lo que se debe omitir,      asentada sobre bases inmateriales cuyo estudio compete a la filoso-
     se sienta en el timón y a través de los peligros dirige el rumbo de los       fía. Ello también salta a la vista cuando constatamos que cualquier
     que vacilan. Sin ella nadie puede vivir sin temor, nadie con seguridad;       actividad humana presenta un aspecto técnico y otro moral. El do-
     innumerables sucesos acaecen cada hora que exigen un consejo, y éste          minio técnico de un arma de fuego, de una cámara de vídeo o del len-
     hay que recabarlo de ella.                                                    guaje escrito no suprime nunca la moralidad de su uso: un buen tira-
                                                                                   dor puede asesinar, se puede filmar algo que degrade al actor y al
      Séneca y Epicuro nos dicen que la sabiduría nos libra de las pa-             espectador, y cualquier escritor puede mentir. Los ejemplos se multi-
siones y de los temores, nos hace indiferentes al dolor y al placer, nos          plican en una época en la que los avances técnicos en campos como la
alcanza la serenidad de ánimo y nos vuelve imperturbables.       Ello se          comunicación, la biomedicina o la fabricación de armamento ponen
consigue por el camino expresado magistralmente       en la fórmula es-           al alcance de sus protagonistas posibilidades insospechadas. Por ser
toica sustine et abstine: «soporta y renuncia».                                   lo moral un terreno extracientífico, quien quiera condenar el abuso
      Desde otro ángulo, la sabiduría es un saber último y universal              de esos medios técnicos sólo podrá hacerlo desde un criterio que se
acerca de la realidad. Un saber que no se queda en lo físico y busca              alcanza con la filosofía, pues la bondad o maldad de los actos huma-
esa cara oculta de lo real que no se aprecia con los sentidos, pero que           nos son aspectos inmateriales y fuera del alcance de los métodos ex-
la inteligencia capta como radicalmente importante. Los hallazgos                 perimentales de las ciencias.
realizados en esa cara oculta han sido siempre decisivos. Veamos al-                    Todo esto pone de manifiesto la importantísima     utilidad de la fi-
gunos ejemplos:                                                                   losofía. Si la dimensión práctica de la ciencia es la técnica, la dimen-
24                            FILOSOFíA MíNIMA                                                                   EL CONOCIMIENTO                             25
sión práctica de la filosofía es la configuración de la conducta huma-               sólo pueden ofrecerse explicaciones más o menos verosímiles. Esta
na: de las personas singulares y del colectivo social. Para ello no es               situación lleva a grandes científicos a reconocer las limitaciones de la
necesario que todos sepan filosofía. El hombre de la calle no es un ex-             ciencia. Einstein declara que en la armonía de las leyes que rigen
perto en termodinámica ni en electrónica, pero el ordenador, el reloj,              la naturaleza «se manifiesta una racionalidad tan grande que, en
el ascensor, el televisor o ~l automóvil que usa a diario no han podido             comparación con ella, toda la capacidad del pensamiento humano se
ser construidos sin un conocimiento riguroso de esas materias. El                   convierte en insignificante destello». ¿Hasta dónde llega la filosofía?
hombre de la calle tampoco es un experto en filosofía, pero el grado                Ciertamente, no elabora una concepción exacta del mundo, pero con-
de libertad social que posee o de justicia que le ampara, el acuerdo                sigue no olvidar el problema del sentido último de la realidad. Porque
común sobre los valores que todos deben respetar o el régimen políti-               el mundo es, pero no se basta: está ontológicamente mutilado. Y es
co en el que vive son cuestiones que sólo han podido ser resueltas tras             misión de la filosofía buscar al mundo su integridad. La historia, mu-
siglos de reflexión filosófica. Aunque él lo ignore, es así.                        chas veces, no sabe quién pintó, quién escribió, quién construyo ...,
     Por tanto, la filosofía configura la vida. No es lo mismo pensar               pero afirma la existencia de artistas anónimos. Tampoco la filosofía
que la conciencia es un pegote cultural o que, por el contrario, es la              sabe quién ha diseñado un mundo a la medida del hombre. No lo
brújula que señala un norte invisible pero auténtico: el deber moral.               sabe de forma precisa, pero sabe que detrás de esa ignorancia no se
En el primer caso, todo estaría permitido; en el segundo, lo que se                 esconde la nada, sino el secreto fundamento de lo real. Los grandes
puede quedaría subordinado a lo que se debe. Esta distinción esencial               filósofos han sido hombres obsesionados por esa curiosidad, auténti-
hace de la filosofía algo imprescindible, y se suma al célebre argu-                cos amantes de la sabiduría. Todas sus soluciones han sido siempre
mento que Platón escribió en su Carta VII:                                          provisionales, pero han nacido de una verdad decisiva: la experiencia
                                                                                    de la gran ausencia. Pues al salir al mundo y contemplarlo, se les ha
          Cuanto más conocía yo a los políticos y estudiaba las leyes y las cos-    hecho patente lo que Descartes llamaba «el sello del Artista».
     tumbres, más difícil me parecía administrar bien los asuntos del Esta-              En última instancia, la explicación de los límites del conocimiento
     do. El derecho y la moral se hallaban corrompidos, y aquella situación        científico y filosófico puede formularse con estas palabras de Etienne
     donde todo iba a la deriva me producía vértigo. Entonces me sentí irre-       Gilson: «Lo que el conocimiento capta en el objeto es real. Pero lo real
     sistiblemente movido a cultivar la verdadera filosofía y a proclamar que
                                                                                   es inagotable y, aun cuando llegara a discernir todos sus detalles, toda-
     sólo su luz puede mostrar dónde está la justicia en la vida pública y en la
                                                                                   'LÍale saldría al paso el misterio de su existencia misma.»
     privada, convencido de que no acabarán las desgracias humanas hasta
     que filósofos de verdad ocupen los cargos públicos, o hasta que, por una
     gracia divina, los políticos se conviertan en auténticos filósofos.
                                                                                   8.   La filosofía en su historia

7.   Alcance del conocimiento filosófico .                                              Filosofar es pensar a fondo. Pero nadie puede lograrlo de verdad
                                                                                   sin apoyarse en el pensamiento de los grandes filósofos del pasado.
         La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá        Por ello, en esta introducción a la filosofía, las referencias a la trayec-
     nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy pa-          toria del pensamiento filosófico son necesarias y constantes.
     rece inexplicable; pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos             Los pitagóricos, por ejemplo, en el inicio mismo de la filosofía
     que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo misterioso.          llevan a cabo un descubrimiento trascendental: que los números for-
                                                                                   man parte de la esencia de las cosas. Los sonidos y la música podían
                                                      GREGORIO   MARAÑÓN
                                                                                   traducirse en magnitudes numéricas, igual que el año, las estaciones,
                                                                                   los meses y los días, los ciclos del desarrollo biológico y los distintos
     Tanto las ciencias como la filosofía llegan a verdades ciertas.               fenómenos de la vida. Ahora el elemento principal en la composición
Y; cuando   no pueden hacerlo, intuyen soluciones más o menos oscu-                de la realidad -arjé- ya no será el agua, el aire u otro componente
ras. Las incógnitas son patrimonio común: ningún científico se atre-               material. El descubrimiento de que todas las cosas reflejan un orden
ve a decir en qué consisten exactamente la materia, la energía o la luz,           y unas magnitudes que se pueden expresar numéricamente produjo
y sobre el origen del universo o la diversificación de especies vivas              una impresión extraordinaria y constituyó un paso de gigante en el
26                          FILOSOFíA MíNIMA

 desarrollo intelectual de Occidente. El mundo deja de estar domina-
 do por potencias oscuras e indescifrables, pues el número expresa
 orden, racionalidad y verdad. Dos mil años más tarde, Galileo repetía
y confirmaba la genial intuición pitagórica: que el universo es un
gran libro abierto, escrito en el lenguaje de la matemática y de la geo-
metría.
      La reflexión filosófica siempre es hija de su tiempo. En el siglo de
Pericles hubiera sido imposible una discusión sobre la experimenta-
ción con embriones humanos, pues tal posibilidad ni siquiera existía.
Sin embargo, la libertad política real, estrenada por entonces, hizo
que Platón y Aristóteles iniciaran en la República y la Política el gran
debate sobre la democracia y las demás formas de gobierno. En con-
creto, Platón, desengañado por la injusta muerte de Sócrates y por la
derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso, escribió la República
para denunciar los defectos de la democracia. Después de dos mile-
nios, al hilo de sus experiencias históricas, Marx escribiría El capital
para denunciar los efectos perversos del capitalismo, y Popper La so-
ciedad abierta y sus enemigos para denunciar, a su vez, el totalitaris-
mo marxista.
     Especialmente hija de su tiempo es la reflexión filosófica sobre la
ambivalencia del progreso científico y tecnológico. Por u!:a parte, co-
nocimiento, liberación ybienestan Por otra, bombas atómicas y acci-
dentes nucleares, contaminación "masiva, experimentación        inhuma-
na y tecnologías de la muerte como Auschwitz y el Gulag.
Advertencia previa


     El propósito de este libro es por un lado muy modesto y
 por otro desmesuradamente ambicioso.

     Modesto porque se contentaría con servir como lectura
 inicial para alumnos de bachillerato que deben acercarse por
primera -y quizá última- vez a los temas básicos de la filo-
sofía occidental, planteados no de forma histórica sino como       ';;!:JI'
preguntas o problemas vitales. En este sentido, pretende
atender fielmente aunque con cierto díscolo sesgo personal a
las indicaciones sobre esta asignatura dictadas por las admi-
nistraciones educativas.

      Pero también desmesuradamente ambicioso, puesto que
 no renuncia a servir como invitación o proemio a la filosofía
 para cualquier profano interesado en conocer algo de esta ve-
 nerable tradición intelectual nacida en Grecia. Sobre todo me
 dirijo a quienes no se preocupan tanto por ella sólo en cuan-
to venerable tradición sino como un modo de reflexión aún         .:;¡¡;
vigente, que puede serles útil en sus perplejidades cotidianas.
No se trata primordialmente de saber cómo se las arreglaba
Sócrates para vivir mejor en Atenas hace veinticinco siglos,
sino cómo podemos nosotros comprender y disfrutar mejor           'f;S!'
la existencia en tanto contemporáneos de Internet, del sida y
de las tarjetas de crédito.
12                       LAS PREGUNTAS DE LA VIDA                                                             ADVERTENCIA PREVIA                     13

         Para ello, sin duda, tendremos que remontamos en oca-                                Pero ¿no son precisamente esas lecciones lo que cuadra dar
     siones hasta las lecciones de Sócrates o de otros insignes                               en el bachillerato? Y ¿acaso no es un gran atrevimiento creer
     maestros pero sin limitarnos a levantar acta más o menos crí-                            que uno puede guardar el tono accesible del que pretende ser
     tica de sus sucesivos descubrimientos. La filosofía no puede                             comprendido por adolescentes sin dejar por ello de tratarles
.?, ser solamente un catálogo de opiniones prestigiosas. Más                                  como iguales y sin renunciar tampoco a ser útil a otros lecto-
     bien lo contrario, si atendemos por esta vez a la opinión                                res no menos neófitos pero adultos? Pues tal es mi atrevida
     «prestigiosa» de Ortega y Gasset: «La filosofía es idealmente                            pretensión, en efecto. Me reconforto recordando que, según
    lo contrario de la noticia, de la erudición.»! Desde luego la fi-                         el poeta surrealista René Crevel, «ningún atrevimiento es
#' losofía es un estudio, no un puñado de ocurrencias de tertu-                               fatal».
    lia, y por tanto requiere aprendizaje y preparación. Pero pen-
~ sar filosóficamente no es repetir pensamientos ajenos, por
    mucho que nuestras propias reflexiones estén apoyadas en
    ellos y sean conscientes de esta deuda necesaria. Ciertas in-
    troducciones a la filosofía son como tratados de ciclismo que
    se limitasen a rememorar los nombres y las gestas de los ven-
    cedores del Tour de Francia. Me propongo intentar aquí en-
e" señar a montar en bicicleta y hasta dar ejemplo pedaleando
    yo mismo, por lejos que estén mis capacidades de las de Eddy
    Merckx o Miguel Induráin.

       Pero el lector tiene que intentar pedalear también conmi-
   go o incluso contra mí. En estas páginas no se ofrece una
   guía concluyente de pensamientos necesariamente válidos
   sino un itinerario personal de búsqueda y tanteo. Al final de
   cada capítulo se propone un memorándum de cuestiones
   para que el lector repita por sí mismo la indagación que aca-
   ba de leer, lo que quizá le llevará a conclusiones opuestas.
   Nada más necesario que este ejercicio, porque la filosofía no
   es la revelación hecha por quien lo sabe todo al ignorante,
   sino el diálogo entre iguales que se hacen cómplices en su
   mutuo sometimiento a la fuerza de la razón y no a la razón'
   de la fuerza.

       En una palabra, léase lo que sigue como una invitación a                           V
   filosofar y no como un repertorio de lecciones de filosofía.

       1. Meditaciones del Quijote, de J. Ortega y Gasset, Alianza Editorial,   Madrid.
!
I




                           INTRODUCCIÓN

                El por qué de la filosofía

                   Árbol de sangre, el hombre siente, piensa, florece
                   y da frutos insólitos: palabras.
                   Se enlazan lo sentido y lo pensado,
                   tocamos las ideas: son cuerpos y son húmeros.
                                                        OCTAVIO PAZ




         ¿Tiene sentido empeñarse hoy, a finales del siglo xx o co-
     mienzos del XXI, en mantener la filosofía. como una asignatu-
    ra más del bachillerato? ¿Se trata de una mera supervivencia
    del pasado, que los conservadores ensalzan por su prestigio
    tradicional pero que los progresistas -y lás personas prácticas
    deben mirar con justificada impaciencia? ¿Pueden los jóve-
    nes, adolescentes más bien, niños incluso, sacar algo en lim-
    pio de lo que a su edad debe resultarles un galimatías? ¿No se
    limitarán en el mejor de los casos a memorizar unas cuantas
    fórmulas pedantes que luego repetirán como papagayos? Qui-
    zá la filosofía interese a unos pocos, a los que tienen vocación
    filosófica, si es que tal cosa aún existe, pero ésos ya tendrán
    en cualquier caso tiempo de descubrirla más adelante. En-
    tonces, ¿por qué imponérsela a todos en la educación secun- "~
    daria? ¿No es una pérdida de tiempo caprichosa y reacciona-
    ria, dado lo sobrecargado de los programas actuales de ba-
    chillerato?
16                       LAS PREGUNTAS DE LA VIDA
                                                                                               INTRODUCCIÓN                          17
        Lo curioso es que los primeros adversarios de la filosofía     En el fondo los filósofos se empeñan en hablar de lo que no
    le reprochaban precisamente ser «cosa de niños», adecuada          saben: el propio Sócrates lo reconocía así, cuando dijo «sólo
    como pasatiempo formativo en los primeros años pero im-            sé que no sé nada». Si no sabe nada, ¿para qué vamos a es-
    propia de adultos hechos y derechos. Por ejemplo, Calicles,      . cucharle, seamos jóvenes o maduros? Lo que tenemos que
    que pretende rebatir la opinión de Sócrates de que «es mejor       hacer es aprender de los que saben, no de los que no saben.
   padecer una injusticia que causarla». Según Calicles, lo ver-       Sobre todo hoy en día, cuando las ciencias han adelantado
    daderamente justo, digan lo que quieran las leyes, es que los      tanto y ya sabemos cómo funcionan la mayoría de las co-
   más fuertes se impongan a los débiles, los que valen más a          sas... y cómo hacer funcionar otras, inventadas por científi-
   los que valen menos y los capaces a los incapaces. La ley dirá      cos aplicados.
   que es peor cometer una injusticia que sufrirla pero lo natu-
   ral es considerar peor sufrirla que cometerla. Lo demás son           Así pues, en la época actual, la de los grandes descubri-
   tiquismiquis filosóficos,para los que guarda el ya adulto Ca-     mientos técnicos, en el mundo del microchip y del acelerador
   licles todo su desprecio: «La filosofía es ciertamente, amigo     de partículas, en el reino de Internet y la televisión digital ...
   Sócrates, una ocupación grata, si uno se dedica a ella con        ¿qué información podemos recibir de la filosofía? La única
   mesura en los años juveniles, pero cuando se atiende a ella       respuesta que nos resignaremos a dar es la que hubiera pro-.
   más tiempo del debido es la ruina de los hornbres.»" Calicles     bablemente ofrecido el propio Sócrates: ninguna. Nos infor-
   no ve nada de malo aparentemente en enseñar filosofía a los       man las ciencias de la naturaleza, los técnicos, los periódicos,
  jóvenes aunque considera el vicio de filosofar un pecado rui-      algunos programas de televisión... pero no hay información
  noso cuando ya se ha crecido. Digo «aparentemente» porque          «filosófica». Según señaló Ortega, antes citado, la filosofía es
  no podemos olvidar que Sócrates fue condenado a beber la           incompatible con las noticias y la información está hecha de
  cicuta acusado de corromper a los jóvenes seduciéndoles con        noticias. Muy bien, pero ¿es información lo único que busca-
  su pensamiento y su palabra. A fin de cuentas, si la filosofía     mos para entendernos mejor a nosotros mismos y lo que nos
. desapareciese del todo, para chicos y grandes, el enérgico Ca-     rodea? Supongamos que recibimos una noticia cualquiera,
  licles -partidario de la razón del más fuerte- no se llevaría      ésta por ejemplo: un número x de personas muere diaria-
  gran disgusto...                                     .
                                                                     mente de hambre en todo el mundo. Y nosotros, recibida la
                                                                     información, preguntamos (o nos preguntamos) qué debemos
    Si se quieren resumir todos los reproches contra la filo-        pensar de tal suceso. Recabaremos opiniones, algunas de las
sofía en cuatro palabras, bastan éstas: no sirve para nada.          cuales nos dirán que tales muertes se deben a desajustes en el
Los filósofos se empeñan en saber más que nadie de todo lo           ciclo macroeconómico global, otras hablarán de la superpo-
imaginable aunque en realidad no son más que charlatanes             blación del planeta, algunos clamarán contra el injusto repar-
amigos de la vacua palabrería. Y entonces, ¿quién sabe de            to de los bienes entre posesores y desposeídos, o invocarán la
verdad lo que hay que saber sobre el mundo y la sociedad?            voluntad de Dios, o la fatalidad del destino ... Y no faltará al-
Pues los científicos, los técnicos, los especialistas, los que       guna persona sencilla y cándida, nuestro portero o el quios:
son capaces de dar informaciones válidas sobre la realidad.          quera que nos vende la prensa, para comentar: «iEn que
                                                                     mundo vivimos!»Entonces nosotros, como un eco pero cam-
                                                                     biando la exclamación por la interrogación, nos preguntare-
    2. Gorgias, de Platón, 481c a 484d.                              mos: «Eso: ¿en qué mundo vivimos?»
18                 LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                              INTRODUCCIÓN                         19

      No hay respuesta científica para esta última pregunta,        Imaginemos que nos situamos en el museo del Prado frente a
  porque evidentemente no nos conformaremos con respuestas          uno de sus cuadros más célebres, El jardín de las delicias de
  como «vivimos en el planeta Tierra», «vivimos precisamente        Hieronyrnus Bosch, llamado El Bosco. ¿Qué formas de enten-
  en un mundo en el que x personas mueren diariamente de            dimiento podemos tener de esa obra maestra? Cabe en primer
  hambre», ni siquiera con que se nos diga que «vivimos en un       lugar que realicemos un análisis físico-químico de la textura
  mundo muy injusto» o «un mundo maldito por Dios a causa           del lienzo empleado por el pintor, de la composición de los di-
  de los pecados de los humanos» (¿por qué es injusto lo que        versos pigmentos que sobre él se extienden o incluso que uti-
  pasa?, ¿en qué consiste la maldición divina y quién la certifi-   licemos los rayos X para localizar rastros de otras imágenes o
  ca?, etc.). En una palabra, no queremos más información so-       esbozos ocultos bajo la pintura principal. A fin de cuentas, el
  bre lo que pasa sino saber qué significa la información que te-   cuadro es un objeto material, una cosa entre las demás cosas
  nemos, cómo debemos interpretarla y relacionarla con otras        que puede ser pesada, medida, anali~a?a, desmenuzada: etc.
 informaciones anteriores o simultáneas, qué supone todo ello       Pero también es, sin duda, una superficie donde por medio de
 en la consideración general de la realidad en que vivimos,         colores y formas se representan cierto número de figuras. De
 cómo podemos o debemos comportamos en la situación así             modo que para entender el cuadro también cabe realizar el
 establecida. Éstas son precisamente las preguntas a las que        inventario completo de todos los personajes y escenas que
 atiende lo que vamos a llamar filosofía. Digamos que se dan        aparecen en él, sean personas, animales, engendros demonía-
 tres niveles distintos de entendimiento:                           cos, vegetales, cosas, etc., así como dejar constancia de su dis-
                                                                    tribución en cada uno de los tres cuerpos del tríptico. Sin em-
    a) la información, que nos presenta los hechos y los me-        bargo, tantos muñecos y maravillas no son meramente gra-
canismos primarios de lo que sucede;                                tuitos ni aparecieron un día porque sí sobre la superficie de la
    b) el conocimiento, que reflexiona sobre la información         tela. Otra manera de entender la obra será dejar constancia
recibida, jerarquiza su importancia significativa y busca prin-     de que su autor (al que los contemporáneos también se refe-
cipios generales para ordenarla;                                    rían con el nombre de Jeroen Van Aeken) nació en 1450 y mu-
                                                                    rió en 1516. Fue un destacado pintor de la escuela flamenca,
    c) la sabiduría, que vincula el conocimiento con las op-        cuyo estilo directo, rápido y de tonos delicados marca el final
ciones vitales o valores que podemos elegir, intentando esta-       de la pintura medieval. Los temas que representa, sin embar-
blecer cómo vivir mejor de acuerdo con lo que sabemos.              go, pertenecen al mundo religioso y simbólico de la Edad Me-
                                                                    dia, aunque interpretado con gran libertad subjetiva. Una la-
    Creo que la ciencia se mueve entre el nivel a) y el b) de co-   bor paciente puede desentrañar -o intentar desentrañar-        el
nocimiento, mientras que la filosofía opera entre el b) y el c).    contenido alegórico de muchas de sus imágenes según la
De modo que no hay información propiamente filosófica,              iconografía de la época; el resto bien podría ser elucidado
pero sí puede haber conocimiento filosófico y nos gustaría          de acuerdo con la hermenéutica onírica del psicoanálisis de
llegar a que hubiese también sabiduría filosófica. ¿Es posible      Freud. Por otra parte, El jardín de las delicias es una obra del
lograr tal cosa? Sobre todo: ¿se puede enseñar tal cosa? -          período medio en la producción del artista, como f:as tenta-
                                                                    ciones de san Antonio conservadas en el Museo de LIsboa, an-
    Busquemos otra perspectiva a partir de un nuevo ejemplo         tes de que cambiase la escala de representación y la disposi-
o, por decirlo con más exactitud, utilizando una metáfora.          ción de las figuras en sus cuadros posteriores, etc.
20                  LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                                INTRODUCCIÓN                         21

            Aún podríamos imaginar otra vía para entender el cua-         cimiento tiene necesariamente un sujeto, un protagonista hu-
       dro, una perspectiva que no ignorase ni descartase ninguna         mano. La ciencia aspira a conocer lo que hay y 10 que sucede;
       de las antenores pero que pretendiera abarcarlas juntamente        la filosofía se pone a reflexionar sobre cómo cuenta para no-
       en l~ medida de 10 posible, aspirando a comprenderlo en su         sotros 10 que sabemos que sucede y 10 que hay. La ciencia
       totalzdad ...I?esde este punto de vista más ambicioso, El jardín   multiplica las perspectivas y las áreas de conocimiento, es de-
       de las delzczas es un objeto material pero también un testimo-     cir fragmenta y especializa el saber; la filosofía se empeña en
       nio histórico, una lección mitológica, una sátira de las ambi-     relacionarlo todo con todo 10 demás, intentando enmarcar los
       ciones humanas y una expresión plástica de la personalidad         saberes en un panorama teórico que sobrevuele la diversidad
      má~ re.c?nd~ta de su autor. Sobre todo, es algo profundamen-        desde esa aventura unitaria que es pensar, o sea ser humanos.
      te significatívo que nos interpela personalmente a cada uno de      La ciencia desmonta las apariencias de 10 real en elementos
      quienes 10 vemos tantos siglos después de que fuera pintado         teóricos invisibles, ondulatorios o corpusculares, matematiza-
      que se refiere a cuanto sabemos, fantaseamos o deseamos de          bles, en elementos abstractos inadvertidos; sin ignorar ni des-
      la realidad y que nos remite a las demás formas simbólicas o        deñar ese análisis, la filosofía rescata la realidad humanamen-
      artísticas de habitar el mundo, a cuanto nos hace pensar, reír      te vital de lo aparente, en la que transcurre la peripecia de
     o cantar, a la condición vital que compartimos todos los hu-         nuestra existencia concreta (v. gr.: la ciencia nos revela que los
     manos tanto vivos como muertos o aún no nacidos ... Esta úl-         árboles y las mesas están compuestos de electrones, neutro-
     tima perspectiva, que nos lleva desde 10 que es el cuadro a lo       nes, etc., pero la filosofía, sin minimizar esa revelación, nos
     que somos nosotros, y luego a 10 que es la realidad toda para        devuelve a una realidad humana entre árboles y mesas). La
     reto~~r de nuevo al cuadro mismo, será el ángulo de consi-           ciencia busca saberes y no meras suposiciones; la filosofía
     deración qu~ podemos llamar filosófico. Y, claro está, hay           quiere saber 10 que supone para nosotros el conjunto de nues-
     una perspectIva de entendimiento filosófico sobre cada cosa          tros saberes ... ¡y hasta si son verdaderos saberes o ignoran-
     no exclusivamente sobre las obras maestras de la pintura:            cias disfrazadas! Porque la filosofía suele preguntarse princi-
                                                                          palmente sobre cuestiones que los científicos (y por supuesto
         Volvamos otra vez a intentar precisar la diferencia esen-        la gente corriente) dan ya por supuestas o evidentes. Lo apun-
     cial entre ciencia y filosofía. Lo primero que salta a la vista no   ta bien Thomas Nagel, actualmente profesor de filosofía en
     e~ lo que las distingue sino 10 que las asemeja: tanto la cien-      una universidad de Nueva York: «La principal ocupación de la
     cia como la filosofía intentan contestar preguntas suscitadas        filosofía es cuestionar y aclarar algunas ideas muy comunes
    por l~ realida~. De hecho, en sus orígenes, ciencia y filosofía       que todos nosotros usamos cada día sin pensar sobre ellas.
    est~v~eron umdas y sólo a 10 largo de los siglos la física, la        Un historiador puede preguntarse qué sucedió en tal momen-
    química, la astronomía o la psicología se fueron independi-           to del pasado, pero un filósofo preguntará: ¿qué es el tiempo?
    zando de su común matriz filosófica. En la actualidad las             Un matemático puede investigar las relaciones entre los nú-
    ci,encias p~etenden. explicar cómo están hechas las cos~s y           meros pero un filósofo preguntará: ¿qué es un número? Un
    como funcionan, rmentras que la filosofía se centra más bien          físico se preguntará de qué están hechos los átomos o qué ex-
    en 10 que significan para nosotros; la ciencia debe adoptar el        plica la gravedad, pero un filósofo preguntará: ¿cómo pode-
    p~nto de vista impersonal para hablar sobre todos los temas           mos saber que hay algo fuera de nuestras mentes? Un psicó-
    (¡mcluso cuando estudia a las personas misrnasl), mientras            logo puede investigar cómo los niños aprenden un lenguaje,
    que la filosofía siempre permanece consciente de que el cono-         pero un filósofo preguntará: ¿por qué una palabra significa




}
22                       LAS PREGUNTAS       DE LA VIDA
                                                                                                        INTRODUCCIÓN                         23
  algo? Cualquiera puede preguntarse si está mal colarse en el                ponderlas -siempre insatisfactoria:n:ente- es el empeño de
  cine sin pagar, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una ac-               la filosofía. Históricamente ha sucedido que algunas pregun-
  ción es buena o rnala?»!
                                                                              tas empezaron siendo competencia de la filosofía -la natu-
                                                                              raleza y movimiento de los astros, por ejemplo- y luego pa-
       En cualquier caso, tanto las ciencias como las filosofías              saron a recibir solución científica. En otros casos, cuestiones
   contestan a preguntas suscitadas por lo real. Pero a tales pre-            en apariencia científicamente solventadas volvieron después
   guntas las ciencias brindan soluciones, es decir, contestacio-             a ser tratadas desde nuevas perspectivas científicas, estimula-
   nes que satisfacen de tal modo la cuestión planteada que la                das por dudas filosóficas (el paso de la geometría euclidiana
   anulan y disuelven. Cuando una contestación científica fun-                a las geometrías no euclidianas, por ejemplo). Deslindar qué
   ciona como tal ya no tiene sentido insistir en la pregunta, que            preguntas parecen hoy pertenecer al primero y cuáles al se-
   deja de ser interesante (una vez establecido que la composi-               gundo grupo es una de las tareas críticas más impo~antes de
  ción del agua es H 20 deja de interesarnos seguir preguntando               los filósofos... y de los científicos. Es probable que CIertos as-
  por la composición del agua y este conocimiento deroga au-                  pectos de las preguntas a las que hoy atiende la filosofía reci-
  tomáticamente las otras soluciones propuestas por científicos               ban mañana solución científica, y es seguro que las futuras
  anteriores, aunque abre la posibilidad de nuevos interrogan-                soluciones científicas ayudarán decisivamente en el replan-
  tes). En cambio, la filosofía no brinda soluciones sino res-                teamiento de las respuestas filosóficas venideras, así como no
 puestas, las cuales no anulan las preguntas pero nos permiten                sería la primera vez que la tarea de los filósofos haya orienta-
 convivir racionalmente con ellas aunque sigamos planteándo-                  do o dado inspiración a algunos científicos. No tiene por qué
 noslas una y otra vez: por muchas respuestas filosóficas que                 haber oposición irreductible, ni mucho menos mutuo menos-
.conozcamos a la pregunta que inquiere sobre qué es la justi-                 precio, entre ciencia y filosofía, tal como creen los malos
 cia o qué es el tiempo, nunca dejaremos de preguntarnos por                  científicos y los malos filósofos. De 10 único que podemos es-
 el tiempo o la justicia ni descartaremos como ociosas o «su-                 tar ciertos es que jamás ni la ciencia ni la filosofía carecerán
 peradas» las respuestas dadas a esas cuestiones por filósofos                de preguntas a las que intentar responder ...
 anteriores. Las respuestas filosóficas no solucionan las pre-
 guntas de lo real (aunque a veces algunos filósofos lo hayan                     Pero hay otra diferencia importante entre ciencia y filoso-
 creído así...) sino que más bien cultivan la pregunta, resaltan              fía, que ya no se refiere a los resultados de ambas sino al
10 esencial de ese preguntar y nos ayudan a seguir pregun-                    modo de llegar hasta ellos. Un científico puede utilizar las so-
tándonos, a preguntar cada vez mejor, a humanizarnos en la                    luciones halladas por científicos anteriores sin necesidad de
convivencia perpetua con la interrogación. Porque, ¿qué es el                 recorrer por sí mismo todos los razonamientos, cálculos y ex-
hombre sino el animal que pregunta y que seguirá preguntan-                   perimentos que llevaron a descubrirlas; pero cuando alguien
do más allá de cualquier respuesta imaginable?
                                                                              quiere filosofar no puede contentars~ con aceptar las respu~s-
                                                                              tas de otros filósofos o citar su autondad como argumento In-
    Hay preguntas que admiten solución satisfactoria y tales                  controvertible: ninguna respuesta filosófica sera válida para él
preguntas son las que se hace la ciencia; otras creemos impo-                 si no vuelve a recorrer por sí mismo el camino trazado por
sible que lleguen a ser nunca totalmente solucionadas y res-                  sus antecesores o intenta otro nuevo apoyado en esas pers-
                                                                              pectivas ajenas que habrá debido considerar personalmente.
   3. What does it all mean>, de T. Nagel, Oxford University Press, Oxford.   En una palabra, el itinerario filosófico tiene que ser pensado
24                 LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                              INTRODUCCIÓN                        25
 individualmente por cada cual, aunque parta de una muy rica        expertos no puedan resguardar del vendaval d: n:is interro-·
 tradición intelectual. Los logros de la ciencia están a disposi-   gaciones. No es lo mismo sa?er de veras. que limitarse a re-
 ción de quien quiera consultarlos, pero los de la filosofía sólo   petir lo que comúnment~ se tiene por sab.ldo. Saber que no se
 sirven a quien se decide a meditarlos por sí mismo.                sabe es preferible a considerar como sabido lo que no hemos
                                                                    pensado a fondo nosotros mismos. Una vida sin examen, es
      Dicho de modo más radical, no sé si excesivamente radi-       decir la vida de quien no sopesa las respuestas que se le ofre-
 cal: los avances científicos tienen como objetivo mejorar          cen para las preguntas esenciales ni trata de responderlas
 nuestro conocimiento colectivo de la realidad, mientras que        personalmente, no merece la pena de vivirse.» O sea que la fi-
 filosofar ayuda a transformar y ampliar la visión personal del     losofía, antes de proponer teorías que resuelvan nuestras per-
 mundo de quien se dedica a esa tarea. Uno puede investigar         plejidades, debe quedarse perpleja. Antes de ofrecer las res-
 científicamente por otro, pero no puede pensar filosófi-           puestas verdaderas, debe dejar claro por qué nole convencen
 camente por otro ... aunque los grandes filósofos tanto nos        las respuestas falsas. Una cosa es saber después de haber
 hayan a todos ayudado a pensar. Quizá podríamos añadir             pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes
que los descubrimientos de la ciencia hacen más fácil la ta-        que nadie discute para no tener qu.e pensar. Antes de llegar a
rea de los científicos posteriores, mientras que las aportacio-     saber, filosofar es defenderse de quienes creen saber y no ha-
nes de los filósofos hacen cada vez más complejo (aunque            cen sino repetir errores ajenos. Aún más importante que es-
también más rico) el empeño de quienes se ponen a pensar            tablecer conocimientos es ser capaz de criticar lo que cono-
después que ellos. Por eso probablemente Kant observó que           cemos malo no conocemos aunque creamos conocerlo: antes
no se puede enseñar filosofía sino sólo a filosofar: porque no      de saber por qué afirma lo que afirma, el filósofo debe saber
se trata de transmitir un saber ya concluido por otros que          al menos por qué duda de lo que afirman los demás o por qué
cualquiera puede aprenderse como quien se aprende las ca-           no se decide a afirmar a su vez. Y esta función negativa, de-
pitales de Europa, sino de un método, es decir un camino            fensiva, crítica, ya tiene un valor en sí misma, aunque no va-
para el pensamiento, una forma de mirar y de argumentar.            yamos más allá y aunque en el mundo de los que creen que
                                                                    saben el filósofo sea el único que acepta no saber pero cono-
     «Sólo sé que no sé nada», comenta Sócrates, y se trata de      ce al menos su ignorancia.
 una afirmación que hay que tomar -a partir de lo que Platón
 y Jenofonte contaron acerca de quien la profirió- de modo              .Enseñar a filosofar aún, a finales del siglo xx, cuando
 irónico. «Sólo sé que no sé nada» debe entenderse como: «No        tod~ el mundo parece que no quiere más que soluciones in-
me satisfacen ninguno de los saberes de los que vosotros es-        mediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aven-
táis tan contentos. Si saber consiste en eso, yo no debo saber      turan hacia lo insoluble resultan tan incómodas? Planteemos
nada porque veo objeciones y falta de fundamento en vues-           de otro modo la cuestión: ¿acaso no es humanizar de forma
tras certezas. Pero por lo menos sé que no sé, es decir que en-     plena la principal tarea de la educación?, ¿hay otra dimen-
cuentro argumentos para no fiarme de lo que comúnmente se           sión más propiamente humana, más necesariamente humana
llama saber. Quizá vosotros sepáis verdaderamente tantas co-        que la inquietud que desde hace siglos lleva ~ filosofar?, ¿~ue-
sas como parece y, si es así, deberíais ser capaces de respon-      de la educación prescindir de ella y seguir SIendo humamza-
der mis preguntas y aclarar mis dudas. Examinemos juntos lo         dora en el sentido libre y antidogmático que necesita la so-
que suele llamarse saber y desechemos cuanto los supuestos          ciedad democrática en la que queremos vivir?
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F11oso:f{a                                                                                                                                Introci      cción
                               ,
  INTRODUCCION
                                                                                   "1
 LA OUE5TIÓ    ,                                                                        se pueden cuantificar. Sin embargo, dado
 DE LA FILOSOFIA                                                                        que todos los conocemos íntimamente,
  * La filosofía cODsis~e, en                                                           la mayor parte de nosotros sabe qué tipo
                                                                                                                                         CURIOSIDAD
 ~'rmiJ1os muy seDcillos, en ser                                                        de pensamientos suele tener. Nos pasamos
                                                                                                                                         Necesidad básica del
 curioso y hacerse pregun~as. Se                                                        la mayor parte de nuestra vida pensando,
                                                                                                                                         ser humano de saber
  vieDe hacieDdo filosofía, ~al                                                         y ALGUNOS DE NUESTROS PENSAMIE. ro MÁS
                                                                                                                                         más acerca de sí
  como la eD~eDdemos los                                                                CIARO     SURGEN   DE UN CUESTIO    AM1ENTO      mismo y de su entorno
  occideD~ales, desde hace UDOS                                                         DE NUESTRA      PERSONA Y DEL MUNDO     QUE      PREGUNTAS
- 3.000 afics. Pero ¿qué ~ipo de                                                        NOS RODE.A...                                    Ideas que guían nuestra
 preguDtas   hao n los filósofos?                                                                                                        curiosidad hacia las
 ¿Cuáles son las res:pues~as que                                                        SEXO Y CONSUMO                                   respuestas

 obtienen y qué tieneD que ver                                                          * Las preguntas     que nos hacemos a diario
 oODtigo? Preguntas y más                                                               son TAN POCO EXCEPCIONALES que suelen
 pregunt s. Pues b1eD, empecemos                           filosofía  en forma          pasar inadvertidas. Nuestra curiosidad
 por lo má.s básico.                                           de preguntas             innata se ha visto reemplazada en nuestra
                                                                                                                     .      .
                                                                                        mente por cuestiones ID'" premíanres,
                                                                                        como el consumo, el sexo o ambos, Sin
                                   HOMO CURIOSUS                                                                                       La caja de andan
                                                                                        embargo, si.nos paramos a pensar un
                                                                                        instante, nos sorprenderá la cantidad          Si bien según la

                                   *    Las preguntas son una                           de preguntas que nos hacemos
                                                                                                                                        mitología fue la
                                                                                                                                       curiosidad de Pan dora
      los pen amientos
                                   parte fundamental de la                              constantemente.    Por ejemplo, en un día      la que desencadenó todos
      son mucho mál> que           vida humana. La necesidad                            cualquiera, nos preguntamos: «¿Qué             los males del mundo,
       monedas:   l s on
      el banco entero      1   ,   de saber más, de superar las                         hora es?» o «¿Debena ir a ver                  hoy 'e cree que no
                                   limitaciones de nuestra                              a mi madre?», o bien                           puede haber progreso
  Amantes                                                                                                                              humano sin un
                                   situación presente y explorar                        «¿Estoy seguro
  de la sabiduría                                                                                                                      ("u stlonamiento.
                                   el «más allá» desconocido                            de que quiero ir
  La palabra filosofía                                                                                                                 El psicólogo suizo Jean
                                   no sólo otorga más                                   a ver a                                        Piaget sostenía que todo
  se deriva de dos
                                    moción e interés a la vida
                                                                        ze.s una
                                                                                        mi madre?» La                                    nuestro saber adulto
  términos griegos:
                                   humana, sino también un              muleta?         lista de                                           sobre el mundo se
  «filo~. que significa
                                   sentido. DE ESTA CURIOSIDAD     EMANA lA             preguntas                                            basa en una
  «amar», y «sofía~.. que
                                                                                                                                             curiosidad innata por
  significa ~ablduría)).            lAYOR PARTE DE NUESTROS    PENSAMlENTOS             que se
                                                                                                                                          nuestro entorno; por
  Buscar respuestas                COTID1ANOS.  De hecho, ccuánro de ellos              hace
                                                                                                                                       tanto, sin curíostdad los
  a preguntas filosóficas          son preguntas? Evidentemente, es                     una persona                                    seres humanos
  equivale a amar
                                   imposible saberlo con precisión. Los                 mientras anda por                              permanecerían en la
  la sabiduría.                                                                                                            ¿qué
                                   pensarnienros,   a diferencia del dinero, no         la calle es inrerrnínable.       hora es?
                                                                                                                                       ignorancla.

 6                                                                                                                                                             7
Fi     os o rr a
                                                                                                                                      Introducci-ón




 DIFERENTES TIPOS                                                                más compleja que cualquier respuesta a una
DE PREGUJlT S                                                                    preguma relacionada con un animal
Antes de proseguir, es preciso                                                   doméstico, y por consiguiente la primera
se!a1 r que hay preguntas y                                                      requerirá mucho más tiempo y esfuerzo que
preguntas. Esta distinción                                                       la segunda.                                      cuida de tu animal
                                                                                                                                   dOllléstico y deja
se debe a que las cuestiones                                                                                                       que la inflaoión
 que n~a preocupan no son todas                                                  ¿QUIÉN PUEDE                                       se arregle sola

·de la misma índole. La idea de                                                  RESPONDER A LAS                                 Las grandes
 qu.e existen preguntas mucho                                                    GRANDES PREGUNTAS?                              preguntas
 más importantes que otras                                                       *     En el actual mercado de preguntas,        Parece no haber
corresponde a una clasificación                           me he dejado            las relativas a animales domésticos sólo se    consenso sobre el modo
                                                        el reloj eD casa
que hemos ido viendo d sde niftos.                                                encuentran en tienduchas, junto con            de responder a muchas
l1ientr s algunas son realmente                                                   preguntas sobre PATATAS FRITAS o lABORES       de las grandes
sign!fi.cat .•. a, otras no tiene la menor
              v                                                                   DE BRICOLATE. Son las preguntas de             preguntas del mundo
"trascendel3cia.                                                                                                                 contemporáneo.    Est~
                                                                                  baratija del mundo moderno y por tamo
                                                                                                                                 significa qu   suelen dar
                                                                                  no hay una gran demanda de respuestas.         lugar a encarnizadas
                                                                                 *    Bromas aparte, hay que señalar algo        disputas entre los
                                                                                  importante: Dado que cuesta tanto responder    distintos grupos de
                                 ECONOMíA                                        a las grandes preguntas de la vida, cuando      poder.                   ,
                                 FRENTE A HÁMSTERES                              necesitamos una respuesta solemos recurrir
                                                                                                                                             ¿cu.'-~es son
                                                                                                                                            las p:reglUltas
                                                                                                                                               realmente
                                                                                 a quien tiene los recursos para encontrarlas.
        'S& no era una
       pregunta digna            *    Las grandes preguntas podrían              *    Lo que impide a la mayoría responder
                                                                                                                                            illlportantes?


                                  definirse como aquellas que, al requerir       a las grandes preguntas del mundo
                                 más tiempo, dinero o esfuerzo, nos              contemporáneo es una «falta de
                                 resultan más gratificames cuando damos          información». De hecho, para un
                                 con la re puesta. Por ejemplo, la pregunta      número creciente de personas,
      GRANDES· PRECUNTAS
                                 ¡<¿Cómodebería el gobierno controlar            el «tamaño» de una pregunta
    .Pn:gunfas   que por su
                                 la inflad' n?» es una pregunta much mis         equivale a su «contenido en
    envergadura requieren
    formas ínusuales de          importante que «¿Cómo debo cuidar de            información». Cuanto más
    pensar                       mi hámster?»                                    {(grande>¡es la pregunta, más
    PEQUEÑAS PRECUNTfS           *   Ello no significa que t dos deberíamos      intensa es la búsqueda de
    Son las convenciona es       PREOCUPARNOS POR LA 1 JFL CIÓ    Y OESuro'lR    inJomzución necesaria para
    ql1~ se pueffl;n responder
                                 ; NUESTRO  f-UMSTER. Lo que quiero decir es   responderla, lo cual es un
    factlmentt" uttltzando el
    sentido común
                                 que cualquier respuesta a la pregunta de        factor lmp rtante a la hora
                                 cómo dirigir una economía moderna será          de clasificar las pregumas.
8
                                                                                                                                                          9
Piloso:f'ia                                                                                                                    In"trod1Lcción




                                                                          PREGUNTAS
                                Las preguntas técnicas son                EN CONFLICTO
PREGUNTAS TECNICAS
                                &que~las cuya respuesta requiere          *   Hemos hecho una distinción
                                la adquisición de información y           importante, que resulta crucial
Preguntas      cuya
respuesta      requiere
                                el análisis de la misma. Suelen           para comprender la naturaleza
la búsqueda                     ser de tal envergadura que se             y el propósito de la filosofía.
si ·temática     de             necesitan ejércitos enteros de            SE TRATA DE LA DISTINCIÓN ENTRE
información                     «expertos» para recoger los               LO <<tÉCNICO» Y LO «COTIDIANO».
 INFORMACIóN                    datos y administrar los                   También se puede concebir en
.Hechos fácilmente
                                cuestionarios.                            términos de «ciencia frente a
codificados      en datos
ExPERTOS
                                                                          sentido común» o «control frente
Personas      capacitadas   .                                             a libertad» o «Estado frente a
para hallar respuestas                                                    sociedad civil». Para
¡l. preguntas técnicas'         PREGUNTAS            COTIDIANAS           comprender la filosofía es
                                                                          preciso ver que estas dos clases
                                         *     Debido a que las grandes   de preguntas están, en cierto sentido,             ¿seré rico
                                                                                                                              y famoso
                                             preguntas son competencia    reñidas.                                           algÚn día?

                                              de poderosos experto ,
                                              nuestras preguntas          ,LA DIVISIÓN                                  Mundos diferentes
                                             cotidianas y mundanas nos     EN LA CULTURA                                Las preguntal> que. surgen
                                           parecen insignificantes.        MODERNA                                      de nuestras vidas
                                        Las preguntas que se pueden       *    En realidad sólo existen dos tipos       cotidianas son totalmente
                                responder sin esa búsqueda exhaustiva     básicos de preguntas: las técnicas            diferentes de las que se

                                de información podrían consid rarse       y las cotidianas. Cualquier pregunta          plantean en las ciencias
                                                                                                                        técnicas. De hecho. e!
                                COTlDIAt'JAS. Las preguntas que           que no sea técnica es cotidiana,
                                                                                                                        mundo de la cíencta
                                he mencionado con anterioridad            y viceversa. Esta división refleja el hecho
                                                                                                                        y el mundo cotidiano
                                sobre la hora, los animales               de que el mundo modemo está,                  de! sentido común son
                                domésticos o las obligaciones             sociológícamcnte hablando, dividido           antagonistas,   y el primero
                                familiares entran en esta categoría.      en do culturas antagonistas: la experta       siempre ha intentado

                                Son las preguntas que suelen              y la «proJana>~. La mayoría de las            subsanar las deficiencias
                                                                                                                        del segUlldo. Por ejemplo.
                                acaparar nuestra mente la mayor           preguntas cotidianas son «profanas».
                                                                                                                        gracias a la cíencta,   ya
                                parte de nuestra vida; por                 Nos gusta responderlas nosotros m' 'IDOS     no creemos que el Sol
                                consiguiente, casi todas las              y suele m lestamos que otras personas,        gira alrededor de la
  preguntau grand~s             preguntas que nos hacemos                 sobre roda los expertos, intenten             Tierra, a pesar de 1 s
     y pe qu.eñaa
                                son cotidianas.                           inmiscuirse.                                  apariencias.


10                                                                                                                                                   11
Filoso.fía
                                                                                                                                                Introduccián




  EL PODER DE LOS EXPERTOS                                                                .LA TRASCENDENCIA DE LAS
  * Podríamos decir que la creenci                                                         PREGUNTAS COTIDIANAS
 más signi1'icativa del mundo                                                              *  Afortunadamente, casi todos creemos
 moderno es que los expertos,                                                              que nuestras preguntas cotidianas son
 armados con su arsenal de                                                                 importantes, al menos para nosotros.
 conocimientos técnicos, pueden                                                            EN OCASIONES, ADQUIEREN UNA ENVERGADURA
 resolver todos los grandes problemas                                                      Y UNA TRASCENDENCIA TALES QUE PARECEN
 de la vida. Esta fe,   001110 cualquier                                                   Ai'J"UIAR POR COMPLETO CUALQUIER OTRA              el sentido común
                                                                                                                                                arx:ojllxá luz
 otra, pertenece a una casta sacerdotal                                                    CUESTIÓN.
 y, comosucede con todas, ésta tiene                                ¿se derretirá
 un credo que le sirve de base.                                  el hielo polar con
                                                                  el calentamiento
                                                                    de la Tierra?

                                   MÁS ALLÁ                                                                                                TECNOCRACIA
                                   DE LOS. TECNÓCRATl                            S                                                         StJcie acles
                                                                                                                                           gohernadas por
                                                                                                             ¿qué es
                                                                                                                                           récntcos     y .
                                   * Los sumos sacerdotes de la modernidad                                 el.tiempo?
                                                                                                                                           administradores
                                    creen que las únicas preguntas trascendentales                                                         TECNócRATAs
                                    de la vida humana son las técnicas. Por eso se         *   A veces, después de preguntarnos            Poderosos técnicos
                                   les suele llamar «tecnó raras».                         qué hora es, sé nos puede ocurrir la            y adminé.·úadores

       Juegos de poder             *    Este tipo de personas considera que la            preguma {(¿Qué es el tiempo?>;. O bien,          altamente cualificados
                                                                                                                                           responsables de
                                   mayoría de las prelruntas cotidianas on                 tras decidir que deberíamos ir a ver a
   Numerosos         sociólogos                                                                                                            tornar las decisiones
                                   tan mundanas y triviales que no vale la                nuestra madre, podríamos pre ntarnos             importantes de las
afirman que las sociedades
                                   pena examinarlas detenidamente y sólo              1   {{¿Quévida e e "él evar?». EsTAS                 sociedades modernas
 modernas    son sociedades.
      de información      en las   se interesa por aquellas cuestiones                i   PREGU¡"fA PARECEN CASI BÁSICAS. Son las          SENTIDO COMúN
      que el poder político        cotidianas que son lo bastant co 1Pl.EIA5              preguntas fllndamentales de la vida cotidiana.   Conoctmrentc
                                                                                                                                           «cotídlanoe  sobre
   corresponde       a aquellos    E lNSTRUC11VAS COMO PARA CONVElmR5E           EN       Está claro que no se trata de pregumns
que poseen los suficientes                                                                                                                 nosotros mismos
                                   PREGUNTAS TÉCNTCAS.                                    técnicas, ya que por mucho datos que
      recursos económicos                                                                                                                  y sobre' nuestro
                                                                                          rengamos para hallar una respuesta, no           entorno
        e intelectuales     para
        hacer uso de dicha
                                                                                          lograremos encon rrarla.                         PREGUNTAS
   lnformactorr.      Son, por                                                            *    De hecho, nos hemos planteado               COTIDIANAS
       lo tanto, so íedades                                                               U 'A PREGUNTA R.:DlCUvfENTE DISTINTA,          Preguntas     que surgen
                                                                                                                                           de la vida liiaría y    S~
           preocupadas por                                                                que se saje del ámbito técnico del
        cuestiones     técnica .                                                                                                           pueden responder
                                                                                          tecnócrata y requiere un planteamiento           uttlízando    el sentid.,
   donde el poder está en
                                                                                          inusual para obtener una re'puesta               común
   manos dc los expertos.
                                        e~perto~:   ¿tienen   siempre   razón?            satisfactoria.

                                                                                                                                                                       13
FilosoXía                                                                                                                         In~roducción




PREGUllTAS                                                                    ¿QUÉ ES LO                                     Requisitos
FIL6s0FIC S                                                                   QUE NOS HACE                                   del filósofo
* Las   preguntas que no son                                                  HUMANOS?                                       No necesitas ser un
competencia de los tecnócratas                                                *   ¿CÓMO       HA INTENTADO RESPONDER         experto para ser filósofo.

se pueden llamar preguntas                                                    A ESAS PREGUJ¡lAS                 Desde
                                                                                                      U F1LOSOFIA?          Si bien algunos          filósofos

                                                                              una perspectiva histórica, vemos que           se consideran       expertos
filosó~icas. Su objetivo no es
                                                                                                                             en la materia, hacer
adqui:dr información sino :más                                                lo ha hecho utilizando sus propios
                                                                                                                             filosofía no requiere
bien lo que podríamos llamar                                                  métodos y planteamientos.                      experiencia     ni formación
sabiduría. Los filósofos son                                                  Normalmente, los filósofos se sirven           especiales.     Sólo     se
amantes de la sab·dur!a.                                                      de un procedimiento que s conoce               necesita una mente

                                                             loo griegos se
                                                                              como reflexión. Esta capacidad de              abierta       inquisitiva.
                                                            miraron primero                                                  La filosofía es la
                                                                              rcjlexionar sobre la natw'QleZQ del ser
~Q.DOS sQiI10S                  TODO ES GRI~GO                 el ombligo     humano y de su entorno Se deriva del hecho
                                                                                                                             «dtsclpltna» que se
pn913..QFOS                                                                                                                  dedica al estudio         de
                                                                              ele que los seres humanos                      las preguntas
Las preguntas
filosÓÚdlS son una
                                * Para la inmensa mayoría de los              paseen una
                                                                              «conciencia», que
                                                                                                                             fundamentales de la vida
                                                                                                                             í, como «disciplina~.
variante especial     de: las   filósofos, poseer sabiduría equivale
                                a conocer y dejarse guiar por la «verdad».    les permite                                    aspira a ofrecer
pregl,l1ltas cotidianas.
                                                                              «distanciarse: de                              respuestas     razonables
Son las únicas que"             Pero la verdad de los filósofos nada tiene
                                                                                                                             y coherentes      a estas
aspiran a trascender            que ver con la opinión del momento,           sus preocupaciones
                                                                                                                             pr~gunlas. Pero estas
nuestras preocupaciones
                                con esa «verdad» que se fragua en             inmediatas                                     respuestas     no pretenden
mundanas      para que                                                        y mirar Su entorno
                                la mente de políticos. periodistas                                                           necesariamente
veamos el mundo y
                                y académicos, y que va cambiando              de una Jonna                                   proporcionar
nuestro ser tal como
son. libres de los              con las circunstancias. De hecho,             más serena y                                   información       a quienes

                                                                              desapasionada _                                las estudian,     al menos
avatares y prejuicios      de   el filósofo se opone a los «amantes                                     rei"~exión: mas
la vida diaria. Y lo que        de las opiniones»           si mpre busco
                                                                              *   Es como si            que una imagen
                                                                                                         en un e apc j c
                                                                                                                             en la acepción
                                                                                                                             del término.
                                                                                                                                                    habitual
                                                                                                                                               Su objetivo
es más importante.
                                ( «filodoxoi»,                                tuviéramos U
                                                               la verdad                                                     es gu     rte para que
dado que l s preguntas                                                        «espejo .interno» que nos
                                como 1 s llamaban                                                                            llegues a comprenderte
filosóficas   son también
                                los griegos),                                 permite CONTROUR NUESTROS ACTO-=.              mejor a ti mismo           y   el
cotidianas.   todos
                                                                              PENSAMIE,     TOS   y PERCEPCIONES.     Para   mundo que te rodea.
somos filósofos en              y considera
algtin momento        de        esas verdades                                 los filósofos, la reflexión es este
nuestra vida, como              pasajeras como                                «mirar hacia dentro». no
sostiene el filosofo                                                          impulsados puI una necesidad de
                                mentiras
italiano Anton o
                                consensuada de                                autocontrol (o vanidad), sino para hallar
Crams('j.
                                un determinado                                respuestas sobre la naturaleza de la vida
                                momento.                                      humana.
'F'i.~oso:ria
                                                                                                                                     In"t ro d u. e e i 6 n




                         VERDADES FUBDAl1EIlTALES
                         * La reflexión      es UIlaforma
                                                                            Independencia    de Estados Unidos, «estas
                                                                            verdades son evidentes», yes LA
                         especulativa      de pensamiento que
                                                                            REFLEXl.ÓN lo que nos permite hacer
                         busca lo evidente, lo proí'Ulldameme
                                                                            afirmaciones tan contundentes.
                         obvio o, comodicen los filósofos,
                           las características  necesarias                                                                       ~.Ji:¡:_STORI,¡.
                               de la vida humana. La reflexión                                                                   DE LA FILOSOFh
                                es por consiguiente el t.ipo                                                                    Este libro es la hIStoria
                                 de p nSam1ento que busca                                                                       de cómo -105 -filósofos
                                     aquellas   cosas de la vida                                                                se han esforzado por
                                   humana que d ben ser verdad,                                                                 alcanzar la sahiduría.
                           los í'UIlda:mentoso presuposiciones                                                                  Algunos se han vuelto
                                                                                                                                locos. otros se lian
    ¿dónde está esa
                         esenciales de todas nuestr s formas
                                                                                                                                vista ~rsegurdos y
 verda.d fUndaJnenta~?   de ser cotidianas.
                                                                                                                                otros se han convertida
                                                                                                                                en poderosas e -
                                                                                                                                inflUyentes figuras de
                           PROFUNDAS                                                                                            la .políticiEs la.
                           EVIDENCIAS                                           bueno,   por hoy ya hemos tratado   el asunto   historia d la
                                .•......                                                        d.e la filosof:ía
                                                                                                                                prodigiosa curiosidad

                           *    Por ejemplo, si reflexionas unos            MÁS ALLÁ DE LA'
                                                                                                                                humana. Si te:sientes
                                                                                                                                lnsa~fedlo .,
                           instantes, tal vez intuirás que EL TIEMPO DEBE   INFORMACION                                         deSencantado con la
                           TE ER TRES DlMENSIO
                           FUTURO.
                                                  ES: PA ADO, PRESENTE y
                                     También puede llegar a la
                                                                            *   Las preguntas filosóficas figuran entre
                                                                                                                                forma en que el mundo
                                                                                                                                moderno proporcíona
                                                                            las fundamentales de la vida cotidiana. Al
                           conclusión de que U FEL1ClDAD ES EL                                                                 respuesta' a las
                                                                            no ser técnicas, su respuesta no viene dada         grandes prcgun as, v..u
                           PROPÓSITc FlJNDAMEN1AL   DE LA VIDA. No se
                                                                            por los e.'.'¡)erros. Son preguntas que surgen     bien encamínado para
                           llega a estas verdades tras un trabajo de                                                            convertirte en filósofo.
                                                                            de los problemas de la e.'(Ístencia diaria
                           investigación largo y laborioso, y no
                                                                            y pueden parecer tan extrañas y
                           necesitas ser un experto para dar con
                                                                            desconcerrames        que escapan a cualquier
                          ellas. Pero una vez has reflexionado obre
                                                                            e.,xplicación.
                          estas cuestiones verás fue has descubierto
                          algo evidente y sin embargo muy profundo.
                                                                            *   Con todo, algunas personas han
                                                                            intentado hallar respuestas. Al rellexionar en
                           * Algunas    le m esrras acticudcs morales
                                                                            profundidad sobre este tipo de pregunras,
                            bá~icas se Justifican de ste modo. como
                                                                            se han esf rzado por trascender la búsqueda
                             las ideas 'obre los derechos humanos
                                                                             le «mera Información» y perseguir un
                          Como die la Declaración de                                                                            :filosofía: una       nueva
                                                                            estado del ser superior, «más sabio».                  :forme. de mirar

16
                                                                                                                                                        17
Filoso:fía
                                                                                                                                            Introdacción


~~EJOS/!i~~~
se !l~~i1;I!LP..Jl¡g.!t
 . -~ambj.!!.X'.J!~!!O          HAZ UllA PREGUllTA TOIlTA                  EL ATAQUE                                                   Filisteos
     1<.oªb:jJJ,~?
                                * Las  preguntas no sólo se deben          DE LOS FILISTEOS                                            La palabra «filisteo .• se
                               clasificar según lo importantes
                               o informativas que sean, como
                                                                           *   El filisteo considera que 10                            originó en la Alemania del
                                                                                                                                       siglo XVIII, donde los
                                                                           importante son las preguntas
                                                                                                                                       estudiantes llamaban
                               intentan hacer los tecnócratas.             prácticas de la vida cotidiana, no las                      «filisteos» a los ciudadanos
                               ~ambién Se pueden clasificar según lo       intelectuales, y acusa al tecnócrata y                      incultos. Desde entonces se
                               tontas que Sean. Todos hemos hecho y        al filósofo de intelectualizar demasiado                    utilizan para acslgnar a las
                               o!do preguntas muy tontas, que nos          y buscar problemas allí donde no                            personas que carecen de
                               han resultado embara~osas. Algunas          los hay.                                                    sensibilidad para todo lo
                               ~rsonas    (llamémoslas filisteas)          *   EL FfLlSTEO REZA EN EL ALTA ..
                                                                                                           ~
                                                                                                                                       relacionado con la C1¡!tU ra.

                               opinan que las pr guntas filosóficas        DEL SE:--lTIDO   COMÚN.   Tanto el tecnócrata
                               pertenecen a esta catesor!a.                como el filósofo son considerado unos
                                                                           infieles intelectua es, y es preciso
                                                                            oponerse a ellos para impedir que su
                                                                            basura contamine los pozos de la
  UN P "RDlDA                                                              -existencía diaria.
                                                                                                          •
  DE T IMPO
   ---_ "'""'-----
                 ...•.
                                                                           ¿SON UNOS
  * Para- el fllhieo,           las                                        VAGOS LOS
  lJregu'ltas filosóficas on                                               FILÓSOFOS?
  sendllamente ridículas. Son el
  tipo de. pregunta que haría un
                                                                           *   La razón por la cual el filisteo
                                                                            e opone a los filósofos es que,
  niño pequeño, y cualquiera .                                             a sus ojos, son intelectuales vagos
  que se pase la vida pensand                                              e inmaduros que se pasan el día
  en ellas acabará mal. Las
                                                                           pensando y resultan incapaces de actuar.
  respuestas a las preguntas                                               Para los trabajadores de este mundo, z:o
  filosóficas no pa~                                                       hay nada peor que la 'holgazanería y la
  facturas, no rep-aran la veJ.ja
                                                                           futilidad, Y si no' deshiciéramos              de
  ni mejomn nuestra vida
                                                                           esos perezosos,
  s€:,'ual, ::lsí que ¿par.:t qué                                         el mundo
  molestamos             en buscarlas?
                                                                           mejorana mucho.
  *, Sóll      un estúpido o un niño
                                                    los r11óso!os ~on
                                                    pe ore3 qu.e lli1os
                                                         pe q eñas
                                                                           ¿Qué se puede
                                                                                                                                        y tecnócratas
 malg, sraría su valioso tiempo en algo tan                                pensar de este
 inútil. y, a ojos del Iilisteo, el filósofo es                                                                                         h.•cea preguntas
                                                                                                       '!lÍ.3~llte_ trabll.io
                                                                                                                   un
                                                                           tipo de                                                      tontas
                                                                                                         de......YlU_dlld .• ...Y~g9
 ambas cosas.
                                                                           afirmaciones?
la                                                                                                                                                            19
                                                                                                                                             •
F:l.l~so:ria                                                                                                Introdu.    cción




 CUE5TIOJl'.AJlIEllTO                                                                                   El reino
 CO~IDIAlfO                                                                                             de la filosofía
 * El famoso fi16sofo austriaco                                                                         Hacer filosofía
                                                                                                        requiere pues cierto
Ludwig Wittgenstein escribi6
                                                                                                        cuestionamienfo del
que «la filosofía com1en¡¡a
                                                                                                        mundo, una especie
con el asombro». y las                                                                                  de asombro
preguntas filosóficas tienen                                                                            permanente antes esas
su ori,en en e808 ertra!loB                                                                             cosas quc:.la gente
momeDtoa de la T~da                                                                                     común da por sentadas.
                                                                                                        Para entrar en el reino
cotidiana que pos recuerdan
                                                                                                        de la filosofía. uno debe
a la inocencia de la                                                                                    volverse niño, y es- más
·infancia.                                                                                              fácil que un autobús
                                                                                                        pase por el ojo de una-
                                                                                                        cerradura que un '
                    CURJOSIDAD DE NIÑO                                                                  tecnócrata o fi!¡ teo
                                                                                                        entre- en el reino de la-
                                                                                                        filosofía. Y mucho peor
                              nos filósofos, como el
                                                                                                        para ellos, dice el
                    amen ano WILLARD VáN ORMAN QVINE                                                    filósofo.
                    ( amo veremos más adelante algunos
                    filósofos suelen tener nombres
                    sorprendentes), han comparado,
                  . como los filisteos, las preguntas
                    que hacen los filósofos a las que hacen
                    los niños pequeños. Y hemos de
                    reconocer que existe una SI.MILITUD
                   5IGNTFlCATNA.
                   *-  Todos hemos quedado perplejos
                   alguna vez cuando un niño nos
                   ha preguntado «qué es) esto o lo otro.
                   Preguntas como «Mamá, équé son los         UNA IDEA
                   colores?» o «Papá, ¿qué son los            ESPERANZADORA
                   sueños?» suden obtener respuestas          *   Según el filósofo, el mundo es como
                   evasivas y poco convincentes. En este      es por alguna razón. Y el hecho de
                   sentida, el filósofo debe darle la razón   preguntarnos por qué es así puede damos
                   al filisteo:                               algunas ideas para mejorarlo.

;1.0
Piloso:fia
                               ¡;                                                                                                          Introd.ucción
                  1.~~
                 ¡.J,~~             '1

                          ~-
                                    TIPOS FILOSÓFIOOS                                 «(¿CÓMO   LO SABES?».Si te contestara que
                                    Para complicar todavía más las                   había sollado que un enorme platillo volante
                                    cosas, los filósofos se definen                  aterrizaba en su jardín, harías muy bien en
                                    según el tipo de pregunta que                    remar que está como una cabra.
                                    plantean. Exis"ten cuatro clases                  *   Esto se debe a que los sueños ya
                                    de preguntas filosóficas y por                   no se consideran una fuente fidedigna
                                    tanto cuatro grupos básicos de                   de conocimiento, y la epistemología
                                    filósofos.                                       estudia precisamente qué tipas de
                                                                                     experiencias son auténticas fuentes de
                                                                                                                                            los señores
                                                                                     conocimiento.
                                                                   , .                                                                   ertraterr(lstres
                                                                                                                                         te invitan a una
    ¿QUÉ Y CÓMO?                                                                                                                        barbacoa el. sábado



    '*   Primero están las preguntas sobre               M.."TAFtSICA                                                                   J.&ºCIQ..~
                                                                                                                                        !?~_JIll3T R:IA
    lanaturaleza básica de las cosas, lo que            F11osofiJ que intenta
                                                        definir y catalogar todo                                                        La filosofía se suele
    son en realidad. Se las llama preguntas
                                                        aquello que existe                                                              dividir en cuatro
    metafísicas. (T¿Qué es el tiempo?»                  EPISTEMOLOGíA                                                                   períodos históricos:
    sería un buen -ejemplo, pues intenta                Filosofía que intenta                                                           clásico. medieval,
    COI ocer la naturaleza del tiempo.                  mostrar cómo los                                                                moderno y
   *     En segundo lugar están las                     individuos pueden
                                                                   10 que
                                                                                          ¿debemos creer todo 11>que nos dicen
                                                                                                   o ponerlo en duda?
                                                                                                                                        posrnoderno.    Se   dice
   preguntas sobre nociones de                         conocer              existe                                                      que la filosofía
                                                       inCA                                                                             moderna tiene sus
   conocimiento o creencia. Se llaman
                                                       Filosofía que define la       ÉTICA Y POLÍTICA                                   orígenes eÍI los
   preguntas' epist~mológicas y no
   '             se centran en lo que hay
                                                       naturaleza de una vida
                                                       virtuosa
                                                                                     *      En tercer lugar están las preguntas         Itlosofos del
                                                                                                                                        siglo XVI. René
 V                                                                                    sobre la naturaleza de una vida buena y
. ~.         y,        (que es una                     POI1nCA
                                                                                      virtuosa. Se las llama preguntas éticas           Descartes y Thomas
 .        ,1    ~       •preocupación                   Estudio de la forma ,                                                           Hobbes, y la filosofía
                                                                                      y se centran en el problema moral de qué
'~f:{:,~                 ~etafísica) sino en
                                                      . ideal de So jedad
                                                                                      vida deberíamos llevar. La mayoría de
                                                                                                                                        posmoderna en las

    (/:!;t ..
            ,:".:         como podemos
                                                       h.u:maIla
                                                                                      nosotros ya ha considerado alguna vez este tipo
                                                                                                                                        ideas radicales que
                                                                                                                                        surgieron en las
      -,          'averiguar       cosas sobre lo                                     ele IJreg¡.mta, y pm- tanto ya somos unos         contraculturas de la
                       que hay                                                       jHósofos moral¡;s bastante competentes.            década de 1960.
                    *          Por ejemplo, si                                       *     Por último están las preguntas obre la
                   alguien dij era que el                                             naturaleza de una sociedad justa, esto es,
                    mundo ha sido invadido                                            cómo deberla organizarse cualquier
 ¿por qué tengo la     por extraterrestres,                                           sociedad humana. Las plantean los
cabeza tan grande?     podrías preguntarle            ¿existo      realmente?
                                                                                      ftlósofo políticos.
¿hanvisto,   ¡;,. este'
r'"   homb,re?    "'
"


                 .Filoso:fia                                                                                                                       v: , .' ,
                                                                                                                                          -r:    ';'¿con                                                                                                                                                                                                     in t ro          d u ce
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              t.:
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             i1ó ~,
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              -r,

                                                                                                 ..                                                                                                                                                                                                  F
                                                           --',       •
                                                                                              :-~ ~.
                                                                                                         ~li
                                                                                                                                                                                                                                                                              -1.. •.
                                                                                                                                                                                                                                                                                        "A   f.'         r·

,(               'Qui 'lIcis                                      J>EPW
                                                                                                                                                                                                         .'-i·

                                                                                                                                                                                                          ?.,:¿~,
                                                                                                                                                                                                    ;c6riversación'informal y abordarlo de la
                                                                                                                                                                                                                                                          -«:         ,                                              ,               "
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           Vuelve; filosofía
                 EL FUTURO                                                           '.,~.                                                                                                                                                                                                                                                               'r'
                 ';         "               '.                                                                                                                                                      ~:?n~~a.forma, abierta y'relajada, conque                                                                                               La filosofia se ha mostrado
                 '~ La liuima
                  ..;
                        parle del libro
                            e   _r'l                  :.
                                                                                                                                                                                                    " o',:             ,-          'd"
                                                                                                                                                                                                    - antendrías una conversación coti iana                               ,                                                                ,pasiva.frente a los' ataques.
        trata sobre' el presente. El "                                                                                                                                                                                                                                                                                                      sufridos, a'lo larg.o de la.~
                                                                                                                                                                                                     (con personas, que' tecaenbien). -', ..                                                                                                                                                          .' .
                                                                                                                                                                                                                                                •                     "        ~   ,                      -ÓÓ;               "




                                                                                                                                                                                                         ,"                          .,'                                                                         '                          historia Y·por eso está a
        oapítul,oseis; ,«Pase :tinal»"
        trat~Íi~i es-tado de'la
                                                                                                                                                                                                     "*, 'Aun así,'la idea de leer. un libro de -.                                                                                       ,;puntQ ~~desapar:cer como _
         .                                                        ;                                                                                                                                "filo~~fí~puede de~pertár ciérto'p~v~r Y:.        "
                                                                                                                                                                                                                                                      discip,lina.;Ahora e~ el' '''',
        fil:osOfía' en el' siglo :xi,                                                                                                                                                                ei:hazoülélus~ en las per~ohas de mente, " moment~d~"defén'derse Y' de.                                                                                                                                 ,c

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                                                                                                                                                                                                                                                                                 < :
" -',,'"iif~S,OfO~  iue ~osti~~en que l~, ,~~.~
                                             ..                                                                                                                                                      {;n:ten esta' ~si?eci~~,d~
                                                                                                                                                                                                                              "fobia hacia la." . '" E!1-rso~a.s'<íu~::Cad(ypt~~ ,,',
                                                                                                                                                                                                                                                                               :
     " fil.osotía 'e~tá to~ando a su fin. "                                                                                                                                                              ';, ' .                   . '                                                                                  ,           .. ,-~fihsofíás» qué .i~d'licen~al
                                                                                                                                                              ¿qué nos depara
 •    _~,.                                        .• : ',.~                  .~   ,(f:...-     _.....          ..••               ;::
                                                                                                                                                                -eI :futuro?                                             q~e
                                                                                                                                                                                                "fí¡<?'~ofía,,,re.comiendo' se-practiquen :                                                                                               odi~.haciá u~O~iSn~'y
- '-';,.J!;l'·O&]jÍ'tUlo.
                       finai, '«Lavidaes
                                                                                                                                                                                               ':algunas 'técnicas de relajaciónantes de                                                                                                 . hacia I~Vida.·Cu¡¡lquier .
         ~.IJ!&ra:Villoá"»,,'Consid~r.il~spe.~Sp~otiva~ de fUturo.-                                                                                                                            ,,¡:~~pezar;Aquí tienes una .."     -     ",                                                                                                fi!6;ofí~ ~digná'dfser", ""
         ,cie'¡a:fl~osofía' e inten'ta most~arcómo' er'filosqt.ar "                                                                                                                            ,,">.                  i'            '.,                                                                                                    considerada como-taideberta
     ;. no é~ ~ÓlC?'~~ter~s~nt~,ensí mls,ot,sino' q~'e" " ,                                                                                                                                                                                                                                                                              . libe'r~rnos de esosi~nta;1u"a5 . ":""
          o:onstituye:..unaparle vitiÚ de' cualqili'er oultura d'onde
             .          ~~_ .          ~ '-:-: '.'.
                                             ,                                                           ' ,"          .•. I '
                                                                                                                         '        .....     ~,     _.~/      ",        .
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           de la era, moderna.
         el indi"!iduo Pueda llevar una' vida; plena a.e sentido.'
                                  .,,'.',
                                       "          ,-(          ,                                                                                                  -,   ,        '



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          .UnadlseUlpa                                                             ;,
                                                                                                 PALABRÁS:  . , " '>"  ,                                                                                                                                                                                                                   --           ~-     ..•.   ,


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           A! ser éste, un Itbro- m~y .
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          _         .1· -   _~<~.:.               t,.   -.
                                                                                                ,RE,C;ONFQHTANtES :.:,                                                                                                                                                                                                                       breve•.no he 'R:rd¡d~',if!duír -
                                                                                                  PA~¡ 'F:JLO>SOF,O~ICOS                                                                                                                                                                                                                    a algu~os 'filósofos . ," ' .
                                                                                                                                                      ,{
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          , interesantes:' 'fe pído '
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         , disculpas si, no figura eri.él
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           ,tu Íirósofó 'favorito; pero '
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         'mevi obligado ~·'hacér'u,n.a
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            dura se1ección:Así: son las. '
                                                                                                                                                                                                                      ,dllja              que.t-e cuente la)historiá
                                                                                                                                                                                                                        . ' ,            'de la :filoso:fia ..••• ' "                                                                   ,cosas en filosofía.           '"

                                                                                                                                                                                    _   -41·                     -

                                                                                                                                                                                    "'~<~,
                                                                                                                                                                                                                       Ó.   ,/,."    --     •       /..                                       ,,:
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    "




                                                                                                                                                                                        HELAlAT~...                                                                                     ('
                                                                                                                                                                                        , ~'*' úmbate,
                                                                                                                                                                                             T                  cierta lo? ojos y después
                                                                                                                                                                                                ve ¿o~céntrándote en' el sonido
                                                                                                                                                                                                de tu respiración. Imagínate' que ur:
                                                                                                                                                                                                anciano que dice ser filósofo te va
                         , .
                                                                                                                                                                                                acontar un cuento. Tras haberte           . "-
                           es mi libro                                                                                                                                                          imaginado la esseI1a',llevántate y empieza
                            y escribo
                        'lo que quiero                                                                                                                                                          a lee~ este libro.'     r:
                                                                                                                                                                                               f,    '                                               •• .....:.   t



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            ~7 '
1. ¿QUE ES EL CONOCIMIENTO?


      El conocimiento es producto del conocer. Conocer es averiguar,
 mediante el ejercicio del intelecto, la naturaleza, cualidades y relaoio-
 nes de las cosas y del propio ser; comprende, a la vez, percibir y en-
 tender; es una relación entre la mente humana y el ambiente natural
 y psíquico en que el ser se debate. Si no existiera la vida biológica, no
 existiría el conocer. Un mundo desprovisto de seres pensantes no ne-
 cesitaría una teoría del conocer.
       ¿Qué debe considerarse primero, la teoría del conocimiento o la
  teoría de 10 real? Wah1 (1) piensa que en primer lugar debe dilucidar.
  se qué es 10 que constituye la realidad; pero acepta que ambas teorías
 están muy entrecruzadas, y recuerda que Kant -para quien la teoría "
 de los límites del conocimiento era 10 primario-- necesitó distinguir
 el fenómeno del noúmeno, 10 que equivale a postular una teoría de la
 realidad.
      En un nivel ingenuo, 10 percibido se considera como real; la men-
  te no distingue entre el sujeto que percibe y el objeto percibido. A
  medida que el pensami~nto se toma más sofisticado, el hombre com-
  prende que no todo 10 percibido es real. En sueños y alucinaciones
 percibe cosas que no son ciertas. De este modo se hace necesaria una
 investigación del conocimiento. La teoría del conocimiento, como tal,
 surge con Locke. Pero toda la filosofía anterior contiene meditacio-
 nes sobre esta facultad del ser.
      Los presocráticos asumían' que en el universo rige el orden, y que
 entre la mente humana y el universo existe una relación de similitud;
 por la cual el intelecto puede descubrir la razón, del orden en el mun-
 do. Heráclito dirigió su atención al aspecto cambiante de la realidad;
 según él, todo está en el flujo constante' del devenir. Los eleáticos
desconfiaron de los sentidos físicos; para ellos sólo es real la realidad
pensada, y así postularon la unidad entre 10 pensado y 10 real. Sócra-
tes buscó, en los primeros diálogos, definiciones perfectas que permitie-
ran distinguir la naturaleza de las cosas. A pesar de su constante pes-
14                   LA NATURALEZA     DEL CONOCER
                                                                                                        ¿QUE ES EL CONOCIMIENTO?
                                                                                                                                                          15
    quisa, ninguna definición lo satisfizo. Ya el escepticismo tenía raíces
                                                                                          La filosofía moderna comienza con René Descartes. En Descartes,
    en Gorgias, Protágoras y los sofistas. Sócrates las fortaleció. De sus
                                                                                     en Spinoza y en Leibniz encontramos un apriorismo pleno, que sirve
    dudas sobre la definición de las virtudes, la escuela de Megara saca.
                                                                                      de fundamento a la correspondencia entre el razonamiento humano y
   ría la conclusión de que el juicio es imposible. Los atomistas dívidie-
                                                                                     ciertos aspectos de la realidad, o sea, entre las categorías del conocí-
   ron la esfera de Parménides en fragmentos, los átomos; Platón 'la di-
                                                                                     miento y las del ser (Hartmann). Estos racionalistas ven en la razón la
   vidió en múltiples ideas. Protágoras había sostenido que la verdad es
                                                                                     fuente principal del conocimiento. En la Reforma del entendimiento,
   relativa, ya que el hombre es la medida de todas las cosas: todo lo
                                                                                     Spinoza distingue tres formas del conocer: primero, la experiencia
   que parece ser, es. En el Teeteto, Platón lo lleva a aceptar que una
                                                                                     vaga que es el conocimiento empírico; segundo, el conocimiento ra-
   opinión no es más cierta que otra, sino más conveniente. Ya esto es
                                                                                     cional, constituido por términos independientes, que se asemeja baso
   un anticipo del moderno pragmatismo. En el Carmides, Platón sostie-
                                                                                     tante a la dianoia platónica, a lo que en Platón constituye el conoci-
   ne que no existe conocimiento si no hay algo conocido. El conocí-
                                                                                     miento científico; y tercero, el conocimiento basado en la unifica.
   miento es siempre de algo. Con este aserto el filósofo se adelanta a la
                                                                                    ción de los términos, algo similar a las noesis de Platón.
  intencionalidad de los escolásticos y más tarde de Husserl. En el Fe.
                                                                                          Frente a los pensadores racionalistas de este primer período de la
  dón y en el Menón esboza su teoría de la reminiscencia, que es su ma-
                                                                                    filosofía moderna surgieron los empiristas. En Descartes y Leibniz el
  nera de señalar el carácter a priori del conocimiento y, por tanto, la
                                                                                    racionalismo descansa en la intuición intelectual, algo similar a las
  posibilidad de las ideas innatas. También el Fedón muestra cómo las
                                                                                    ideas innatas. En cambio, el empirismo parte de los hechos concretos.
  ideas son sugeridas por la sensación: las sensaciones evocan en el espí-
                                                                                    La única fuente del saber humano, dicen, es la experiencia. Su fun-
 ritu una realidad independiente de la sensación. El habla popular así
                                                                                    dador en la época moderna es John Locke (1632-1704), que combate
 lo reconoce cuando distingue entre "oír y escuchar" o entre "ver y
                                                                                   fuertemente la teoría cartesiana de las ideas innatas. El espíritu, para
 mirar". El conocer no es pasivo; comprende la actividad del espíritu.
                                                                                    comenzar, es una tabula rasa que la experiencia va llenando con los
 A partir del Sofista, Platón define la verdad como la correspondencia
                                                                                    trazos de su vivencia; existe una experiencia externa (la sensación) y
 entre el pensamiento y la realidad. En La República, en el famoso sí-
                                                                                   una experiencia interna (la reflexión). Las ideas simples surgen de la
 mil de la caverna, señala las cuatro etapas por las cuales el ser progre-
                                                                                   percepción, y la mente, por asociación, funda las ideas complejas. De
 sa de las meras opiniones a la verdad verdadera. Es, pues, claro que
                                                                                   percepciones simples surgen las representaciones generales, o sea los
 aunque los antiguos griegos no dejaran una teoría formal del conoci-
                                                                                   conceptos. El pensamiento no añade nada a lo percibido, pero en la
 miento, sus obras tocan diversos aspectos de est~ temática.
                                                                                   reflexión une las ideas de la experiencia. Locke admite que algunas
       Epicuro, fiel a la doctrina de Demócrito, insiste en las emisiones          ideas, como la idea de Dios y las ideas básicas de la matemática, son
   que, procedentes del objeto, llegan al sujeto; los estoicos, en cambio,         independientes de la existencia. Al así admitir verdades a priori infrin-
   postulan las nociones comunes que, siendo anteriores a la experiencia,          ge el principio empirista. Hume, que continúa y amplía la tradición
   nos permiten captarla. Pero lo más importante de los estoicos, en lo            empírica, también piensa que las ideas matemáticas son a priori. En
. que al conocimiento se refiere, es la afirmación de la voluntad. Un              estas limitaciones de los más connotados empíricos, uno compren-
  juicio implica una afirmación, que es un acto voluntario.                        de que el principio fundamental de la pura experiencia no es sufi-
                                                                                   ciente para fundamentar todo el conocimiento. Pero en su curso
     San Agustín, al igual que la patrística. de su época, recibió la he.
                                                                                   histórico esta escuela filosófica se fue ampliando: Hobbes añadió a la
 rencia platónica a través del neoplatonismo. No le fue difícil armoni-
                                                                                   percepción la asociación de ideas, Locke reconoció que existen ideas
 zar a Platón con la doctrina religiosa, ya que bastaba con colocar las            de reflexión, y Hume, la importancia del hábito, que es un proceso
Ideas platónicas en el Espíritu divino, convirtiendo las esencias idea.            mental. Los empíricos del siglo XIX añadieron las ideas de la evolu-
les en pensamientos de Dios. Santo Tomás, como Platón y Aristóteles,               ción y de la herencia, que usaron para justificar la universalidad y ne-
afirma que la verdad sólo existe en relación con el entendimiento.                 cesidad de los conceptos.
Las cosas, por sí y en sí, no son ni falsas ni ciertas; la certidumbre o
la no certidumbre surge del entendimiento y no de las cosas. La ver.                     Cuando Hume no pudo justificar el principio de la causalidad,
dad es la adecuación de la cosa con el entendimiento.                         .1   porque no veía que fuese una idea analítica o que se percibiera el
                                                                                   nexo de unión entre causa y efecto, Kant despertó de lo que llamó su
16                    LA NATURALEZA      DEL CONOCER
                                                                                                       ¿QUE ES EL CONOCIMIENTO?                            17
   "sueño dogmático". Comprendió que la ciencia natural no es posible
                                                                                     tos, aun los más inanimados, cuando influyen los unos en los otros,
   si no se reconoce este principio fundamental. Su filosofía es su con.
                                                                                     se conocen. Para Alexander, la única diferencia entre el conocer de
   testación al problema planteado por Hume. Contrario a los empíricos,
                                                                                     los seres vivos y este conocer implícito de la materia inerte es la pre-
   no considera que lo que está en la mente sea la reproducción de las
                                                                                     sencia de la conciencia. El conocer, para el pensador inglés, es un ca.
   cosas tal como son en sí; en cierto modo, la verdad es creada por no.
                                                                                    so de copresencia. Se produce cuando hay copresencia de la concien-
  sotros. Al poner las percepciones bajo nuestras formas de intuición y
                                                                                    cia y de la cosa. Como las últimas investigaciones biológicas demues-
  bajo las categorías del entendimiento, las transformamos. No conoce-
                                                                                    tran que los animales pueden, limitadamente, aprender y recordar,
  mos jamás el mundo real, el mundo inteligible de Platón el de la cosa-
       »                                                    ,                       surge entonces la posibilidad de cierto grado de conciencia en los ani-
   en-SI;lo que conocemos es el mundo aparente de la experiencia diaria,            males no humanos.
  transformado y ordenado según nuestra peculiar manera de captarlo
                                                                                         Etienne Gilson dijo con razón que "toda justificación del conoci-
 y asociarlo. Al ordenar los fenómenos, les hemos impuesto una co-                  miento presupone el conocimiento". Es posible que no exista una so-
 rrespondencia entre ellos y nuestro espíritu. Frente a la posición kan.            lución final y que, como los filósofos presocráticos, tengamos siem-
 tiana existen tres alternativas o soluciones distintas al problema del             pre que partir de unos supuestos que, por ser primeros principios, es-
 conocimiento. A saber, que el espíritu crea lo percibido (la tesis kan-            tán fuera de toda posible derivación. Como bien lo señaló Ortega y
 tiana), o que la percepción nos revela lo existente real (la tesis empi-           Gasset (3), en esto reside, fundamentalmente, la deducción trascen-
 rista), o que existe una correspondencia entre lo percibido y lo real,            dental de Kant. Lo que garantiza la validez de los principios no es
 que es fundamentalmente la tesis de Spinoza y de Leibniz.                         una evidencia racional o lógica, sino la íntima intuición de su necesi-
       Kant investigó la validez lógica del conocimiento. En el acto del           dad. No obstante, el estudio cuidadoso de las distintas cuestiones que
   conocer se enfrentan el sujeto y el objeto. En el sujeto se produce             surgen en la teoría del conocimiento enriquecerá nuestra compren.
   una imagen del objeto. Es en este momento cuando surge la pregunta              sión de múltiples problemas filosóficos.
   crucial: ¿es la imagen una copia fiel del objeto, o ha sido alterada por              A muchos pensadores les ha parecido un sueño imposible captar
  el recipiente? ¿Puede el sujeto aprehender·realmente el objeto? ¿Aca.            la realidad o la verdad mediante el despliegue de la facultad intelec-
  so el sujeto determina el objeto, como creía Kant? En adición al co-             tual. Bergson pensaba que el pensamiento "diseca" y destruye la reali-
  nocimiento racional, que se basa en conceptos y es de naturaleza me-             dad, al hacer abstracción de ella; una idea similar es la de Bradley. Es-
,diata, ¿existe también un conocimiento intuitivo, y por lo tanto de              tos filósofos alegan que el pensamiento por su propia naturaleza es
  índole inmediata? ¿En qué sentido el conocimiento es cierto? Si exís-           inadecuado para captar la verdad: lo que capta son aspectos y frag-
  te la verdad, ¿cómo podemos conocerla? ¿Acaso consiste en la con.               mentos de la verdad. Para Bradley el pensamiento es de relaciones, y
 cordancia lógica del pensamiento consigo mismo, y no en su concor-               la realidad, por ser un todo, no es de relaciones. Toda relación, estric-
 dancia con el objeto? Estos son los grandes interrogantes que la teo-'           tamente, es una abstracción. Existe un dualismo insuperable entre el
 ría del conocimiento trata de contestar.                                         pensamiento y la realidad (4): en cualquier cosa coexisten dos aspec-
      El gran progreso alcanzado por las Ciencias físico·matemáticas en           tos distintos, el "eso" y el "qué". El "qué" es el contenido de la cosa;
 la Edad Moderna alimentó la idea de que la filosofía podía ser tamo              el "eso" es la existencia de la cosa. La existencia, Bradley mantiene,
 bién ciencia. Al calor de esta tendencia la teoría del conocimiento pa-          no es una cualidad y por eso no puede resumirse en ideas: de ahí que
recía desviarse hacia una forma de psicologismo. Pero ciertos proble-             inevitablemente exista una distancia entre pensamiento y realidad. Ni
mas en el campo mismo de las ciencias experimentales han afectado                 el pensamiento ni la realidad pueden por sí mismos darnos la verdad;
su status gnoseológico, y han surgido nuevos problemas para la teoría         .
                                                                              r
                                                                                  la verdad, para Bradley, reside en lo que él llamó "lo absoluto", en
del c0n.0cimiento. El desarrollo de las geometrías no-euclidianas y de            que se fusionan el pensamiento, la realidad, la voluntad, el deseo y la
l~ teona de la relatividad, ¿cómo afecta la concepción kantiana del               sensación. Su teoría, como todas las demás concepciones de lo abso-
tiempo y el espaci?? Y la psicología de la Gestalt, ¿cambia las viejas            luto, no ha gozado de popularidad entre los filósofos de este siglo.
Ideas sobre el percibir? Al amparo de estos nuevos problemas han sur-             Pero es interesante citarla, al menos como prueba de que en la incer-
gido nuevos enfoques. Para Alexander (2) el conocimiento es más                   tidumbre sobre lo que constituye el saber y el mundo real, ninguna
vasto y general que lo que se ha pensado; los objetos, todos los obje-            de las antiguas teorías desaparece por completo. Así, el mundo ideal
18                 . LA NATURALEZA      DEL CONOCER
                                                                              r
                                                                              I
                                                                              i
                                                                                                      ¿QUE ES EL CONOCIMIENTO?                         19
     del p~ato~~~o. rear,arece en el idealismo extremo de Bradley y en las         es buscar la contestación a una pregunta. Por lo tanto, es un proceso.
    esencias eidéticas de Husserl. Aunque nada de esto contribuye di-              Rechazó-la lógica proposicional de Russell por creer que una proposí-
    r~ctamente a,una definición del conocimiento, la supervivencia de las         .ción sólo existe como contestación a una pregunta, que es "cierta"
    diversas teorías ayuda a situar el problema que nos interesa en su ver-        únicamente cuando contesta adecuadamente, es decir, en términos
    dadera magnitud.                                                               que permiten continuar preguntando. Por eso, la "verdad" de una
        , C?nocer es poseer una creencia justificada como cierta, pero esto        proposición es cierta sólo en relación a una pesquisa. De este modo
    es umcamente una posibilidad, ideal. En la práctica, lo que llamamos           difiere de Russell. En su Essay on Metaphysics (1940) niega que la
    "ver?~" es algo ,muy elusivo, que varía según las circunstancias. La           metafísica sea la ciencia del puro ser. Una "última" verdad que no se
    ap~~~on del espíritu de los muertos es "real" para muchos pueblos              funde en alguna cualidad o condición sería vacua, y por lo tanto, no
   prímítívos, pero es objeto de serias dudas para los hombres de cultu-           sería algo: sería la nada. De la nada, nada puede surgir, arguye. La
   ras más avanzadas. Estas creencias primitivas en cambio permiten a              metafísica versa sobre las suposiciones fundamentales en que comien-
   esos pueblos vivir una vida ordenada. De modo que la diferencia en-             za todo conocimiento.
   tre creer y saber no es absoluta; depende, en gran medida, de las es-                Dato curioso en tomo del conocer: todos los conglomerados so-
   ~cturm: culturales. El ser humano en su largo ascenso a la civiliza-            ciales que han existido, .sin excepción, han creído que "sabían", que'
   c~?n h~ ~do acumulando conocimientos y creencias, útiles para la ac-            eran capaces de distinguir el bien del mal, y de hecho, poseían cos-
   c~ono ~~es para organizar conceptualmente el caos de la experiencia.            tumbres, ritos y reglas suficientes para sobrevivir en su ambiente.
   SI se divide ~l conocimiento entre las ideas que describen la realidad          Hoy menospreciamos las creencias de los pueblos primitivos, y sin
   y las necesanas para manipular la realidad, encontraremos que las pri-          embargo, esos pueblos vivieron o viven ordenadamente, de acuerdo
  meras, ~ueden variar grandemente entre dos culturas distintas, pero              con usos ancestrales. Visto .desde este ángulo, el conocimiento es la
  son válidas dentro de esas culturas porque permiten una visión orde-             cultura, y todos esos pueblos están dotados de una cultura propia. Si
   nada de ~u.mun?~i .mientras que las segundas, que bregan con la reali- .        se aceptan estas ideas, desembocamos en un relativismo que también
  ~ad empmca, dirigidas a la acción, tienden a ser similares en las dis-           le cerraría las puertas a la posibilidad de un conocimiento verídico,
  tintas culturas. Dos culturas diferentes no pueden tener ideas distin-           igual en todo tiempo y lugar. Al aproximamos al problema del cono-
  tas sobre la mejo~ época para sembrar un cultivo, a no ser que se justí-         cer, es necesario recordar que entre las numerosas teorías sobre su na-
  ~quen por condícíones del clima. En cambio, pueden diferir sobre el              turaleza está la que afirma la posibilidad de un conocimiento único
  ntual c~~,que honran a sus muertos, sin que por eso se ponga en peli-            como meta del saber, ideal del conocimiento que nos legaron los grie-
 gro su visión cosmo-religiosa de la existencia.                                   gos del período clásico, y que desde entonces ha co~stituido el hil,o
       E.l .conocimiento puede ser inferido o no inferido. Si es inferido,         de Ariadna con que la civilización occidental se ha onentado a traves
.se .o~gma en ~ sensación inmediata; si no es inferido, surge de la in-            del aparente caos del mundo y de la historia. Otras civilizaciones han
 ~l~lOn y, pOSIblemente, de ideas innatas que vienen en el código ge-              sido naturalistas: les bastó afrontar la realidad en actitud pragmática.
 netico. Bertrand Russell ha intentado distinguir entre el conocimien-             En los pueblos occidentales ha prevalecido un enfoque intelectual,
 to po~ familiaridad (acquaintance) y el conocimiento por descripción              que los ha llevado a la crítica del propio conocimiento. Hemos vivido
 tdescripttons; esta distinción es falsa, puesto que la "familiaridad"             la angustia de dudar de la validez del propio juicio, actitud escéptica
 con un objeto o un concepto conlleva la asociación con un patrón                  que el hombre primitivo nunca ha compartido. El presente ensa~o. es-
mental.previo. La familiaridad nunca es simple, sino que depende de                tá encaminado a situar el problema del conocer dentro de los límites
complejas estruc~as mentales. Respecto. del conocimiento por des-                  de las posibilidades humanas. De ahí su título: Naturaleza del conocer.
cnpcl~n, baste senalar que una descripción nunca es completa; de he-
cho, SI fuera comple.ta ten?ria que incluir al universo entero. Colling-
wood,. en su Autoblograf¡a (1939), narra cómo rechazó el realismo
de quienes como Moore y Cook Wilson condenaban el idealismo de
~~dley y ?e Berkeley, asumiendo o adscribiéndoles a éstos una ver-
sion no existente de sus pensamientos. "Conocer", dice Collingwood,
13. APARIENCIA Y REALIDAD


     "La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hom-
     bre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón. "
                                                  Samuel16, lb. 6-7, 10-13a.
             La distinción entre lo aparente y lo real es muy difícil de hacer.
         Consiste en distinguir lo que las cosas parecen ser de lo que en verdad
        son. La apariencia es el aspecto que ofrece una Cosa de inmediato y
        está sujeta a los problemas que surgen de la validez de los sentidos y
        de la naturaleza de la percepción. Los escépticos, desde los tiempos
        de Carnéades y de Pirrón, han estudiado estos problemas. No hay du-
        da de que en ocasiones interpretamos erróneamente lo que los sentí-
....;;-dog.revelan. Los tropos de Enesidemo y dé Agripa son válidos, aun-
       que no aceptemos -como ellos-' que siempre nos equivoquemos.
           La cuestión de lo "real" va más allá de estos problemas, y se pue-
       de resumir en una pregunta: si percibiéramos correctamente, ¿estaría-
       mos percibiendo realmente lo que las cosas son en sí, o únicamente
      una visión incompleta o defectuosa de lo que en realidad son? La apa-
      riencia es el fenómeno, lo que captan los sentidos. La verdadera iden-
      tidad del ser puede ser el conjunto de sus apariencias, o puede ser al-
     go más allá de esas apariencias. Según Kant, los sentidos sólo captan
     apariencias; a estos existentes los llamó fenómenos, en contraste con
     la realidad de la cosa-en-sí, que nunca captamos, y que Kant llamó
    noumenon, Hemos citado a Kant como ejemplo de esta distinción,
    pero el problema de la realidad de lo aparente surge también en otros
    filósofos.
      En su célebre símil de la caverna, Platón esbozó la situación con
 claridad. Con esta alegoría el filósofo ilustra las limitaciones de la ex-
 periencia empírica y del conocimiento humano. Los hombres son,
 dice, prisioneros de las apariencias; no pueden ver la verdad porque
 dependen de los sentidos. Por eso el símil comienza: "Y ahora -'dijo
 Sócrates- oigamos la siguiente parábola sobre la educación y la ígno-
86                    LA NATURALEZA DEL CONOCER

     ranc~a co~o. un cuadro de la condición humana. Imagínense a la hu-                                 APARIENCIA y REALIDAD                           87:
     manidad viviendo en una caverna subterránea". Para entender el han-
     d? significado de esa parábola es necesario conocer lo que sobre el         mas superado los límites de la opinión y estamos en la etapa de Día-
     BIen se expresa en la parte final del libro VI de La República. En esa      noia, que en castellano llamaríamos el entendimiento ... En la etapa
     parte de la discusión, Sócrates describe las etapas que el hombre ha        de dianoia el entendimiento trabaja con las cosas sensibles, pero las
     de recorrer para ascender al Bien y al verdadero conocimiento (Rep          considera como meros símbolos de una realidad superior que no es
     5.09 d). El símil de l~ caverna (Rep., 514a-521b) describe las limi~:       sensible ... El entendimiento (dianoía) razona mediante hipótesis ... En
     ciones de la percepcion.                                                    el más alto grado de mentalidad, el grado cuarto, que Platón llama
         L?s hombres están encadenados por la nuca y por los pies, en la         Noesis y que traducimos como 'razón', ya no se usa la hipótesis". Es
     oscundad de la caverna, como símbolo del mundo sensual percibido            un estado más allá de lo empírico, en el que la mente alcanza el pano-
    por los ojos (517b). Platón relata las etapas por las cuales la sensuali-    rama de las causas incausadas. "En esta etapa las propiedades de un
     dad debe pasar en un anhelo progresivo por alcanzar "la visión del al-      objeto se entenderían en términos de leyes o formas eternas de la na-
    ma" (ibíd., 519b, 527d, 532b). El prisionero se yergue mueve el cue-         turaleza, y el carácter individual de las cosas se desvanecería. El ascen-
    llo, ve por vez primera la luz, y cada paso que da le es doloroso (ibíd.,    so en el conocimiento, desde la oscuridad hasta la luz, es, según Pla-
    ~15c). Cuando p~r f~ se libera de sus cadenas, está confundido y se          tón, progreso en la unidad del conocimiento (sinoptikos)".       .'
    s~ente mal. Necesita tiempo para adaptarse a condiciones de vida dis-            El conflicto' entre apariencia y realidad afloró temprano entre los
    tintas. Su malestar es tan grande que al principio le parece que el         presocráticos. Heráclito sostuvo el constante devenir de las cosas. To-
   mund? de cadenas y de oscuridad en donde yacía era preferible. An-           do cambia: el día da paso a la noche, la semilla produce un árbol, la
   tes vela las cosas reflejadas y deformes, en las sombras de la caverna;      erosión destruye las montañas, el espíritu siente las variaciones en sus
   al verlas a la luz del sol, tal cual parecen ser, le es difícil aceptar lo   sentimientos. Nada es estable: "En los mismos ríos ingresamos y no
   q~e ve. Pero en su lento progreso llega a captar la idea del verdadero       ingresamos, estamos y no estamos" (frag. 49a); nadie se baña dos ve-
   BIen. El hombre, nos dice Platón por boca.de Sócrates, está prisioñe-        ces en el mismo río (frag., 12). ¿Cuál es la sustancia de las cosas? ¿Es
   ro en el cerco de sus sentidos físicos. Necesita liberarse de esa visión     algo permanente o es algo ilusorio y transitorio? La percepción del
. falsa (ibíd., 517b) para poder "ver" la verdad. La búsqueda del cono-         cambio y de la permanencia son experiencias contradictorias implíci-
  cimiento es esta dolorosa marcha de la caverna a la luz: es decir de          tas en todas las vivencias que tenemos del mundo. Por una dialéctica
  las apariencias a la realidad.                                         '      del espíritu, la tesis heracliteana del devenir produjo el sistema opues-
      . En otro pasaje memorable de La República (509 d], Platón des-           to de los eleáticos, que mantenían la teoría de la estabilidad y perma-
  cnbe los pas~s ~rogresivos de la inteligencia en la búsqueda del ver-         nencia del ser. Parménides rechazó la posibilidad del cambio, basán-
  dadero conocímíento. Describe cuatro etapas de distinto tamaño que            dose en argumentos lógicos. Nada puede ser y no ser a un mismo
  represe~u:n los grados del saber, y en cada una de ellas las cosas' apa-      tiempo. En la Metafísica (98Gb, 19-28) Aristóteles dice: "Con respec-
  recen distmtas a la me?te. El grado más bajo es el de las conjeturas,         to a Parménides, parece que habla con un conocímíento más profun-
  meras sombras ~ ~fleJos de las cosas. Más confiable es el próximo             do de las cosas. Persuadido de que fuera del ser, el no ser es nada, ad-
  grado del ~OnOCImlento,donde se perciben directamente los objetos             mite que el ser es necesariamente uno, y que no hay ninguna otra co-
 y se adquieren creencias basadas en la percepción. Juntas estas dos            sa más que el ser".
 etapas del juicio forman el mundo de la opinión (Doxa). Algunas opi-                La teoría atómica de Leucipo y de Demócrito fue un esfuerzo
 manes pueden tener algo de verdad, pero los objetos de la opinión              por conciliar el devenir de Heráclito con la permanente unicidad del
 son. perecederos y a veces contradictorios: "Forman el constante de-           ser postulada por Parménides y sus -eleáticos. Adoptaron la idea jóni-'
 vemr de las cosas, el proceloso vaivén de lo aparente. El ser, insatisfe-      ca de una sola sustancia primaria en el cosmos, pero para evitar el in-
 cho con este panorama cambiante de las 'cosas, al buscar estabilidad           movilismo de los eleáticos postularon la existencia del vacío. Trans-
en el mundo de las apariencias, comienza a conocer la necesidad de              firieron a cada átomo los predicados del uno de Parménides, pero re-
las ~ormas eternas, las Ideas perfectas y fijas. Este es un movimiento          conocieron el no-ser (el vacío) para poder explicar la multiplicidad
hacía lo real y lo verdadero. Cuando comenzamos a hacer esto , he-'             del mundo. De este modo, Leucipo y Demócrito ofrecieron una solu-
                                                                                ción original al problema de la permanencia y del cambio. Su teoría
                                                                                atómica reconoce realidad únicamente a los átomos y a sus desplaza-
88                   LA NATURALEZA DEL CONOCER
                                                                                                   APARIENCIA    y REALIDAD                          89
  mientas en el vacío; lo que los sentidos perciben, un mundo de cua-
  lidades diversas, es una apariencia engañosa. Las soluciones propues-        facultad de contribuir o transformar lo recibido. Esta es una de las
  tas por Anaxágoras con sus "semillas" o por EmpédocIes con sus cua-          mayores limitaciones de su pensamiento. La función cerebral, lo que
  tro elementos (tierra, agua, aire y fuego) son, fundamentalmente,            llamamos "conciencia de las cosas", no es una mera percepción pasi-
  muy similares al atomismo; la diferencia consiste en que en vez de           va. La conciencia, como bien lo han señalado Brentano y Meinong, es
  una sola sustancia primaria (el átomo), éstos multiplican el número          la percepción de algo distinto de sí misma. Tener una idea, percibir o
  de sustancias primarias.                                                     prever algo, significa ir más allá de la propia conciencia para confron-
      Platón vivió la dialéctica del cambio y la permanencia. En cierto        tar un objeto independiente o una situación distinta. Kant, en su filo-
  sentido, su Teoría de las Ideas es un esfuerzo por mediar en esta con-       sofía crítica postuló la naturaleza activa de la mente, en contraste
  troversia. Heráclito, con su énfasis en el eterno devenir, había puesto      con Locke, y por eso, tan temprano como en la "Introducción" a la
                                                                               Crítica de la razón pura nos anuncia: "oo. bien podría suceder que
  en duda la posibilidad del conocimiento. Si todo cambia, si nada per-
                                                                               aun nuestro conocimiento de la experiencia fuera una composición
  manece estable, no es posible una ciencia que permita predecir los
                                                                               de lo que recibimos por impresiones sensibles y de lo que aplicamos
 procesos de la naturaleza. La ciencia requiere un mundo de leyes y de
                                                                               por nuestra propia facultad de conocer (simplemente excitada por la
 cualidades estables. Por eso es posible repetir un experimento y espe-
                                                                              impresión sensible) y que no podamos distinguir este hecho hasta que
 rar los mismos resultados que la vez anterior; si todo consiste en un
                                                                              una larga práctica nos habilite para separar esos dos elementos" (B2).
 flujo permanente, no es posible una ciencia de leyes fijas, porque en
                                                                              El perceptor, al contribuir a la formación del concepto, evidencia la
 el flujo constante no subsiste el objeto firme que pueda ser materia
                                                                              función activa del cerebro.
 de observación y experimento. Platón buscó ansiosamente, en medio
                                                                                   El idealista inglés F. H. Bradley, a principios de este siglo, publi-
 del devenir de las cosas, un objeto fijo que pudiera conocerse. Había
                                                                              ~ó un libro, Appearance and Reality, que aún retiene cierta actuali-
 aprendido de Sócrates que existen las puras esencias que nunca cam-
                                                                              dad. La obra está dividida en dos libros; en el primero, dedicado a la
 bian; JOseleáticos le enseñaron que el mundo sensorial es mera apa-
                                                                              apariencia, Bradley discute sus características contradictorias; el se-
riencia, que lo permanente y estable está iriás allá del mundo de los
                                                                              gundo se refiere a lo que Bradley entendía por el ab~;>luto. E~ argu-
sentidos. Sobre estas bases Platón desarrolló su idealismo: lo aparente
                                                                              mento principal gira alrededor del concepto de relación, que el con-
no es lo real; lo que los sentidos captan es únicamente una copia im-
perfecta de lo real; lo real está en un mundo trascendente que no se          sidera que nos lleva a grandes contradicciones lógicas, por lo .cual
                                                                              "condena la mayoría de las apariencias fenoménicas", ya que el tiem-
alcanza mediante los sentidos humanos. Se perciben las apariencias,
                                                                              po, el espacio, la causalidad y el ego implican rela~ione~. E? el segu?-
pero sólo la mente puede captar, imperfectamente, las formas eternas.
                                                                              do libro alega que la realidad no puede ser contradictona, smo consis-
Esta teoría explica, pero no elimina, la diferencia entre lo real y 10
aparente.                                                                     tente y armónica. Lo real, que es lo absoluto, debe de ser de tal m~-
                                                                              do que la aparente pluralidad y las aparentes relaciones que se expen-
      La metafísica ha aspirado a conocer la realidad última de las co-
                                                                              mentan sean únicamente diferencias dentro de una unidad, tal cual
 sas. A los filósofos les preocupan los conceptos de existencia y de
 realidad, el "este" y el "qué" de las cosas. Han deseado distinguir la       Bradley alega que es la experiencia inmediata con que co~ienza el
 constitución real en contraste con la apariencia de 10 real. En la per-      conocimiento. Como el pensamiento está hecho de abstracciones, lo
 cepción existe la tendencia a identificar la imagen de la cosa con su        absoluto lo trasciende. Sólo en la mente sabemos cómo es 10 real. El
 significado; es necesario un esfuerzo para separar la imagen, el signifi-    sistema de Bradley es un monismo, y como todo monismo, descansa
                                                                              sobre la teoría de las relaciones internas.
 cado y el objeto. ¿Cómo conocemos los .objetos externos? Para Lo-
cke, el conocimiento consiste en las propias ideas y en la percepción              De acuerdo con la doctrina de las relaciones internas, ciertas rela-
de una coherencia entre estas ideas. De acuerdo con esta filosofía,          ciones son internas en el sentido de que si no existieran esas relacio-
                                       a
nunca se conoce "la realidad", sino 10 más, una imagen mental de             nes la cosa no sería 10 que es. Por ejemplo, un marido se encuentra
                                                                             en ia relación de "ser casado"; si no lo estuviera, no sería un marido.
esa realidad. Además, como las "ideas" de Locke son la impresión en
la mente de lo que se recibe' a través de los sentidos, la función de la     Por lo tanto , la relación de "estar casado" es interna a él. En contras-
                                                                                                                                                    ,
mente resulta puramente pasiva; Locke no le reconoce al cerebro la           te, una relación externa es aquella que si no existiera no afectarla a
                                                                             los términos de la proposición. Otro ejemplo: "Ser publicado antes
90                    LA NATURALEZA       DEL CONOCER

de 1550" es interno a ser un incunable; pero que el incunable esté
ahora sobre la ,mesa ,es un.a relación externa, porque si no estuviera
sobre la mesa aun sena un mcunable . La doctrina de las re 1aClOnesin-
                                                                   .   ..
temas es .fundamental a c~alqÚer concepción monista del mundo y
por eso figura .en la ñlosoffa de Hegel. Si esta teoría es cierta, y ha 'si.       1,
do muy debatida, el pluralismo que se observa en la aparí            . d 1
mundo es pura ficción.                                        anencia e




                                                                                                        14. DE LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA


                                                                                               Es difícil definir lo que significa esencia, como término filosófico.
                                                                                           La voz tiene connotaciones diversas cuando la emplean distintos pen-
                                                                                           sadores y escuelas. En su uso más frecuente, expresa la naturaleza de
                                                                                        . las cosas, lo permanente e invariable en ellas, lo que el ser es: equivale
                                                                                           al griego oiuna, raíz del verbo €'waL; en sentido metafísico nombra la
                                                                                          realidad fundamental detrás de lo aparente. Algunos teólogos usan
                                                                                          esencia como sinónimo de sustancia, de aquello por lo cual la cosa
                                                                                          subsiste, de lo que constituye su ser. Hobbes afirma que "la esencia
                                              'r
                                                                                          de una cosa es aquel accidente por el cual le damos cierto nombre a
                                                                                          la cosa, o el accidente que determina su sujeto". Negó que la defini-
                                                                                          ción constituya la esencia de una cosa (De corpore, Il, 8, 23). Para él,
                                                                                          las definiciones son de los nombres que se dan a las cosas, y no de las
                                                                                          cosas mismas, por lo cual no se revelan en ellas las esencias. Locke
                                                                                          compartió varias de estas ideas, pero distinguía entre la esencia real
                                                                                          y la nominal. La nominal abarca aquellas propiedades que justifican
                                                                                          el nombre; la real es a la que se refieren los que opinan que las cosas
                                                                               I
                                                                               I          poseen una constitución real pero desconocida, y que de esta consti-
                                                                               I          tución surgen las cualidades sensibles que la distinguen: "oo. sólo supo-
                                                                               I          nemos la existencia de las esencias reales, sin precisamente saber lo
                                                                               l.         que son; pero las esencias nominales son lo que las une a la especie,
                                                                                          de las cuales ellas se suponen fundamento y causa" (Ensayo, m, 6,6).
                                                                                               Aunque Platón consideró las Ideas como modelos ideales, y pue-
                                                                                          de esto tomarse por esencias, fue Aristóteles el primero que distinguió
                                                                                          las esencias con claridad. Para él, la esencia es "el qué" de la cosa,
                                                                                          que explica lo que la cosa es. También considera que la esencia puede
                                                                                         ser el predicado que define la cosa. En el primer caso, la esencia es
                                                                                          "real"; en el segundo, "conceptual". Pero no todos los predicados
                                                                                         pueden considerarse esenciales: decir que "el perro es bravo", condi-
                                                                                         ciona pero no define al perro. En este caso, "bravo" es un predicado
                                                                                         accidental, no esencial.
                                                                                               Hobbes y Locke acusaron a Aristóteles de confundir el significa-
92                  LA NATURALEZA     DEL CONOCER
                                                                                                      DE LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA                         93
   do de ~a expresió? ~on la naturaleza del objeto que esa expresión
                                                                                     nente lugar. Para Husserl y sus continuadores en la fenomenología,
   caractenza. Para Anstoteles la esencia de Un objeto es lo que se ex-
                                                                                     las esencias no son realidades metafísicas pero tampoco son coricep.
   ~resa. ~n el coric~pto del objeto, es decir, el concepto bajo el cual se          tos o ideas mentales: "son unidades ideales de significación" que se'
   identifica ese objeto como lo que es. Lo nominal y lo real no pueden              dan a la conciencia, es decir, universales concretos que en vez de reali-
   separarse por completo. La forma es el elemento necesario de una co-              dad poseen idealidad. Su pensamiento desemboca en la idea de que lo
  sa, en contraste con la materia y su composición. En La metafísica                 universal tiene un contenido ideal. Avanza hacia lo dado, para descu-
  (~031a) declara que " ... la definición es la expresión de la misma esen-   l· .
                                                                              I
                                                                                     brir que cada objeto sensible e individual posee una esencia. El estu-
  CIa de lo~ seres, y que la esencia es algo propio en exclusividad de las           dio de las esencias está constituido por una intuición que Husserl lla-
  substancias o, al menos, es en máximo grado primera y absolutamen-                 ma "la visión del eidos". De los continuadores de Husserl el más no-
  te suyo". En ~stóteles la esencia es sinónimo de la naturaleza de la               table ha sido Max Scheler (1874-1928). Scheler considera que existe
  cosa; esto equivale a identificar la esencia con lo que contesta la pre-           el conocimiento a priori; pero, distinto de Kant, lo a priori no son jui-
  gunta, ¿~ue es es~ cosa? Es obvio que para el Estagirita el ser de las             cios sino esencias. Igual que Husserl, Scheler afirmó que las esencias
  C?sas está contenido en su definición: la definición describe la esen-             nos son dadas, por lo cual son realidades objetivas y eternas, no abs-
 CIa,que equivale a su especie.
                                                                                     tracciones del pensamiento humano. Esta actitud concuerda con la
      Los qu~,creen que la esencia es un universal, la reducen a una me-             tesis de Santayana, en la fase tardía de su pensamiento. Para Scheler
 ra abstracción, y esto no es aceptado por muchos. Los realistas extre-              la teoría del conocimiento es parte de una teoría más abarcadora,
 mos opinan que la esencia es un constitutivo metafísico de la realidad              que se ocupa de las "conexiones objetivas entre las' ~sen~ias".. ~sta
 Temprano, en San Agustín, la esencia se asoció al ser: "esencia se di-              teoría entre otras concomitancias, postula una experiencia religiosa
ce de aquello que es ser..." (Sobre la Trinidad). Santo Tomás de Aqui-               original: lo divino pertenece a las esencias primordiales que se ~~ a
 no afirma en Sobre el ente y la esencia, que la esencia es aquello por              la conciencia humana. La metafísica no puede fundamentar la religión,
lo cual y en .10. cu~ la Cosa tiene ser. Santq Tomás es uno de los pri-              como quedó demostrado tras los esfuerzos de la Edad Media, pero
~ero,s que dIStinguIeron con precisión entre esencia y existencia. Se-               Scheler reconoce lo divino como evidente en las esencias primarias
~n el, una s.ustan~ia es un compuesto; es una esencia a la que le ha                 que el ser descubre. Sus ideas guardan alguna similitud .co~ la tesis de
SIdo.dad~ e~IStencla. Al darle esse a una essentia se obtiene una sus-               Otto, en lo que se refiere a la innata naturaleza del sentimiento ~or lo
tan~la: Siguiendo esta ?n~a de pensamiento, para Francisco Suarez y                  divino. Por éstas, entre otras razones, el problema de las esencias ha
Christian Wolff los múltiples existentes que constituyen el mundo
                                                                                     cobrado actualidad en este siglo.
s?n una c.olecci.ónde esencias a las cuales Dios ha conferido existen-                    La esencia denota la naturaleza básica e invariable de una cosa, o
CIa.La exístencía es, pues, contingente.
                                                                                     de un sentimiento; su naturaleza real, en contraste con lo que es acci-
      Duns Escoto afirma que la esencia puede considerarse en tres for-              dente, fenómeno o ilusión. Se refiere a lo que una sustancia es, a lo
  ~as distintas: en sí misma, que es su aspecto metafísico; en lo real               que constituye su ser, a aquello por virtud de lo que es. Esta idea de
 singular que, c?nstituye su estado físico; o en el pensamiento, que es              las esencias tiene una larga y accidentada historia. En Aristóteles su
 su as~ect.o lógico. Para Guillermo de Occam esencia y existencia son                Tt eón, su 1'0 Tt ev E tvat , quod quid erat, su quiddity, al igual
 dos términos que significan la misma cosa, una al modo de un verbo,                 que sus definiciones y su concepto de la fon;za, son m~eras diversas
 l~ otra al m?d~ de un nombre. Leibniz enseñaba que toda esencia                     de denotar esencia. Había heredado de Platon la Teona de las Ideas,
 tien?~ po~ SI misma a la existencia. En La ciencia de la lógica, Hegel              que en forma alterada jamás rechazó. En Platón las formas ideales
 escn.blO: La esencia es la verdad del ser"·, que ocupa un lugar inter-              son puras esencias, y su participación en la materia da origen a t~do
medio entre el ser y el concepto: "su movimiento se efectúa del ser al               lo existente. En la teoría aristotélica de la potencia y su actualización,
c?ncepto". Así se.·f~~a una tríada: ser, esencia, concepto. La esen-                 la esencia es lo posible que aún no es, y su actualización es lo que
CIa se desarrolla dialecticamente en tres fases: primero es esencia sim-             crea el existente. Entre los escolásticos ovata y realitas s~ usaron ca-
ple, ~ue ~parece como reflexión; luego es esencia que emerge a la exis-              mo términos para señalar esencias. Kant en ocasiones uso l~ palabra
tencia; fm~men~ se ::evela. omo unidad, antes de pasar al concepto.
                             c                                                       realitas en este sentido. Los posibles y los inteligibles de LeIbnIZ son
     En la filosofla mas recíents el tema de las esencias ocupa promi-               esencias. Si nos olvidamos de las nomenclaturas diversas, podemos
DE LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA                        95
  94                    LA NATURALEZA      DEL CONOCER
                                                                                    espacio y del tiempo. Por lo tanto, la existencia es empírica, mientras
 decn: que sie,m~,rehay ,':~n eso" ~un quod, un elemento fáctico, y a la            que el ser verdadero es noumenal, esa cosa-en-sí que nunca podemos
 ve~, Junto a el, un que , un quid, que responde como esencia.                      conocer.
                                                                                          En Karl Jaspers la existencia es el universo interno en que senti-
      ~a distinció? entre esencia y existencia, originalmente hecha por
                                                                                    mos una multitud de experiencias que no se pueden reducir a catego-
  Platon, ha domma~o .el pensamiento occidental desde su principio.
                                                                                    rías ni se pueden objetivar; es un paso en el salto trascendental que
  En ~a.P~eba Ontológica la existencia se deriva de la esencia. Leibniz,
                                                                                    hacemos para explorar lo que está más allá de uno; en este sentido,
 al dividir todas las ~~oposiciones entre verdades de razón y verdades
 de hecho, comprendió que la existencia no es un predicado ordinario,               Jaspers a veces usa existencia como sinónimo de alma. Para Heidegger
                                                                                    la existencia consiste en-ser-en-este-mundo. En Jaspers, tanto como
 pero. n? se dio cuenta cabal de las grandes implicaciones de este des-
                                                                                    en Kierkegaard y Marcel, la existencia nos es dada y nos relaciona con
 c~brumento. Kant" en cambio, sí lo entendió, y sobre esta base rE!'ÍU-
                                                                                    un mundo no-categórico, opuesto al mundo del intelecto.
 to ~aprueba ontologica. Descartes y Hegel la defendieron. En la filo-
                                                                                          Jacques Maritaín en La existencia y el existente alega que Santo
 s?fIa mod~rna, generalments, esencia es algo así como una hípósta-
                                                                                    Tomás 'de Aquino fue el primer filósofo existencialista. Su metafísica
 SIS. e S~bslsten~la, en tanto se le puede considerar como aislada de
     d
                                                                                    trata de explicar la existencia de las cosas y los cambios que sufren.
 eXISt,enCla. n CIertas filosofías recientes la esencia ha perdido su pri-
             E
                                                                                    Su propósito era conocer a Dios, pero como Dios está fuera de la ex-
 macI~, como, en Sartr~, quien sostiene que la existencia precede a la
                                                                                    periencia humana, sólo lo logramos conocer indirectamente, en tanto
 esencia, Es ~olo a partir de la fenomenología de Husserl que el asunto
 de las esencias ha vuelto a ser importante.                          .             comprendamos la relación de los objetos de la experiencia con el fun-
                                                                                    damento de su existencia. Por eso su metafísica se centra en el análi-
   . Exis~ implica tener ser en un tiempo y espacio específico. La                  sis de la existencia finita. La metafísica debe considerar tanto las esen-
e~IS~ncla es .un estado factual; la misma raíz de la palabra, existens,             cias como la existencia; y a este respecto Santo Tomás fue más allá de
signiñca ~urgrr, aparecer. Por lo tanto, existir es surgir, tener sustan-           la posición aristotélica.
CIa objetiva. E~ la ~osofía clásica siempre-se asumió que la esen~ia                      Husserl, como ya se señaló, le ha dado gran importancia a las esen-
precede a la eXIStencI~,de modo similar a como el plano de una casa             ,
                                                                                "    cias. Después de la "primera reducción fenomenológica" debemos
precede a su construccíón. En ciertas filosofías existenciales, última-             realizar otra reducción para descubrir la esencia, o sea, la estructura
mente, s~ ha negado esto, y se ha sostenido que el hombre construye                  que queda después de la primera reducción. Como usa el término ei-
sus propias esencias y por eso es responsable de lo que hace.                        dos para estructura, él llama a esta segunda reducción "la reducción
      ~on frecuencia se considera que existir es sinónimo de ser pero                eidética". Para Husserl estas esencias o formas son los límites que de-
 lo .cIert~ es. que son distintos, porque generalmente se piensa ~ue la              terminan la posible estructura de cualquier existente.
 existencia tiene su base en algo más primordial que ella misma. Hel-
 d        .                                                       .         .              Una de las posiciones más interesantes es la de George Santayana.
   e~ger piensa que la existencia surge del no-ser; los escolásticos la atri-        En El reino del ser describe cuatro maneras distintas del ser: como
 buían a causas 'p~evias. Existir es convertir en realidad lo posible. En-           materia, como esencia, como verdad y como espíritu. Cree que cuan-
 tre los neoplatomco~ la existencia es una caída, fuera dellogos y del               do se lleva el escepticismo a sus últimas posibilidades, sólo nos queda
~~o. Descartes C~IDl~?Za filosofía con el concepto de existencia:
                              su                                                     la creencia en las esencias, o sea, en ciertas cualidades que aunque no
  .p~e.nso,luego existo icogito ergo sum) ..Leibniz pensaba que la po-               se pueda decir que existan, tampoco se pueden negar, porque las
sI~ilI~ad no puede P?r SI sola actualizarse en existentes; se necesita               comprobamos en nuestra propia inmediata intuición. No se les puede
ana?Irle ~g.o, algo asi como cuando la intervención divina le añade la               reconocer existencia ya que el escepticismo extremo niega realidad
razon sU!I~Iente que la objetiva. Creía que todo está latente en la                  a las ideas en la mente y a la existencia de la materia como tal, pero
mente. divma, pero que únicamente algunas de esas posibilidades se                   no se puede negar el hecho -estético si se quiere-' del despliegue de
~~tualizan, de acuerdo con sus grados de perfección. Si sólo los posi-               ias esencias en la intuición. Las esencias, entonces, quedan como mo-
   es con mayor grado de perfección se actualizan, la existencia tiene                dos primarios e incontestables del ser. El hombre, según Santayana,
su fundamen~ en ~ocompleto de su esencia. Kant disintió, al soste-                    llevado por lo que él llama "fe animal" y partiendo de las esencias,
~er que la ;~IStenCla no es una perfección. Para Kant la existencia es                construye su imagen del mundo, que responde a sus necesidades vita-
 enomenológíea, no real; es la factualidad del ser en el contexto del
.~   ,.




                                                                                                                 MENTE Y CUERPO                              145
                                                                                          percepciones, que se suceden con inconcebible rapidez, y están en
                                                                                          perpetuo flujo y movimiento", pero en el "Apéndice" de esta obra
                                                                                          admite que no había logrado explicar "la verdadera sencillez e identi-
                                                                                          dad" de la mente. Así ha sido con muchas de las especulaciones en
                                                                                          tomo de este problema: terminan sin conseguir una explicación satis-
                                                                                          factoria. Se ha pensado, con razón, que la memoria sea el nexo que
                                                                                          une los distintos contenidos mentales; pero la memoria en sí presupo-
                                                                                          ne la mente, y por eso el involucrar la memoria en cualquier explica-
                                   25. MENTE Y CUERPO                                     ción de la mente resulta en un argumento circular.
                                                                                              ¿Qué es en definitiva la mente? Generalmente se consideran co-
                                                                                         mo "mentales" las ideas y los sentimientos, tales como nuestras espe-
                 ¿Se puede distinguir entre la mente y el cuerpo? ¿Es la mente un        ranzas, los temores que sentimos, las memorias y recuerdos, los actos
            concepto metafísico, o es un nombre para la actividad cerebral? ¿Cuál        de raciocinio y los de evaluar, etc. En fin, una serie de entes privati-
            es la relación entre la mente y el cerebro? A lo largo de los siglos este    vos, no públicos, que se conocen únicamente por medio de la intros-
           problema ha preocupado a filósofos y teólogos. Desde que Herófilo             pección y que no obedecen a las leyes mecanicistas. Ryle ha puesto
           postuló que la inteligencia es una función del tejido nervioso, se ha         en duda que los actos considerados inteligentes, es decir, mentales,
           especulado mucho sobre la relación entre la mente y el cerebro. Los           sean productos de una entidad existente. El cree que son meras pala-
           argumentos son confusos. Es' cierto que una lesión en determinada             bras usadas para describir el comportamiento humano. No obstante,
           área de la corteza cerebral interfiere con la ideación ordinaria, pero        la idea de la mente como entidad distinta del cuerpo es bien antigua.
           también es cierto que en otros casos con extenso daño en el tejido            Ocurre en las mitologías y cosmologías de tribus primitivas y de pue-
           nervioso las funciones mentales no s~ ven comprometidas. éomo ha              blos remotos en el tiempo, en los cuales se postula un ser -mente o
          hay duda de que existe algún tipo de relación entre el cerebro y la            alma- distinto del cuerpo material. Esta idea, en su forma moderna,
          mente, dos ideas distintas se han ofrecido a modo de explicación.              como mente, se remonta a los grandes sistemas de la filosofía griega.
          Muchos consideran que la mentalidad es un epifenómeno cerebral, y              Su versión moderna se concreta en el pensamiento de Descartes,
          que las ideas son fruto de procesos materiales en el cerebro, aunque           quien explicó todo lo existente en función de dos sustancias distintas:
          en el estado actual del conocimiento no 'sea posible mostrar experi-          la sustancia mental que piensa y la sustancia corporal que está exten-
          mentalmente esa relación. Otros, como William James, ya anterior-             dida en el espacio. El ser humano, según él, está compuesto de ambas.
          mente citado, han sugerido que el cerebro pueda no ser un origina-            Creyó que ambas sustancias se intercomunicaban por mediación de la
          dar de ideas, sino un órgano para captar las ideas que le llegan del ex-      glándula pineal. Al rechazarse casi unánimemente esta explicación,
          terior, tal como una radio capta las ondas del sonido. También, pensa-        surgió con toda su fuerza el problema de explicar por qué sucesos tan
          dores como Spinoza niegan que lo mental y lo físico sean entidades            dispares como los mentales y los físicos se pueden afectar mutuamen-
          distintas. Alegan que son atributos diferentes de una misma sustancia.        te. No es factible creer que los eventos físicos y mentales se impli-
          Por lo tanto, el problema de la mente y del cuerpo resulta un seudo-          quen entre sí de tal modo que dado lo uno, lo otro resulte cierto. En
          problema.                              .                                      cada persona se producen estados mentales, pero la fisiología no ex-
                Platón fue el primero en distinguir entre la mente y el cuerpo, al      plica a qué se deben. Podría pensarse que un estado mental· ocurre
          creer que la mente podía existir fuera del cuerpo. Plotino postulaba          provocado por otro estado mental, pero esto, aunque sea cierto, no
          que la mente poseía la facultad de abandonar el cuerpo, y en algunos          explica el problema. Queda siempre por explicar el efecto de lo meno
          casos, volver a él. San Agustín elaboró estas ideas para adaptarlas a su      tal sobre el cuerpo, o viceversa. El epifenomenalista sostiene que los
          concepto del. alma, considerada distinta del cuerpo que la alberga. Pe-       fenómenos mentales nunca causan cambios físicos, sino que son úni-
          ro el primero en ofrecer una teoría sistemática fue Descartes.                camente los síntomas de procesos físicos. Esta teoría ignora los esta-
                Elproblemaesantiguo y profundo. Hume, en el Tratado (1, iv, 6),         dos emocionales en que se manifiestan subsíguíéntemente .cambióS'·
          sostuvo que la mente "no es nada más que una serie de diferentes              orgánicos, como, por ejemplo, las muecas ante un dolor o el temblor
146                  LA NATURALEZA      DEL CONOCER                                                  MENTE Y CUERPO                             147
 al sentir miedo. Lo crucial sería conocer el nexo entre uno y otro es-
                                                                              uno se limita a la introspección, le está vedado el estudio de los ani-
 tado. La dificultad nace de que al estudiar un fenómeno mental no se
                                                                              males, de los niños, de los dementes y aun de otras personas.
 depende de la evidencia de los sentidos ffsicos sino de algo que se ex-
                                                                                   El conductismo, primero con J. B. Watson y luego con psicólo-
 perimenta dentro del cuerpo. Existen teorías monistas, como la de
                                                                               gos más recientes como B. F. Skinner, asume que los estímulos exter-
 Spinoza, que consideran lo mental y lo físico como atributos de una          nos motivan los cambios de conducta en el organismo. En su forma
 misma sustancia, es decir, como aspectos de algo que no es ni mental
                                                                              más radical, elimina la mente y reduce la conducta a la relación entre
 ni físico. Para Spinoza toda la sustancia, su Deus siua natura, posee        un estímulo y una respuesta. Cree eliminar la mente, pero no lo logra.
 ambos atributos. En su época se combatió esta teoría por sus impli-
                                                                              Aun en los casos en que las respuestas parecen estar más directamen-
 caciones panteístas, pero ha sido revivida en muchas filosofías poste-
                                                                              te ligadas a un estímulo, es posible detectar un proceso mental subya-
riores. Spencer, en vez de apelar como Spinoza a Dios, apeló a "lo
                                                                              cente. Por ejemplo, si llueve y busco el paraguas, es obvio que he
desconocido". Sostenía que la diferencia entre lo mental y lo físico
                                                                              pensado que me puedo mojar, que el paraguas sirve para evitarlo y
es básicamente la de experimentar los datos desde dentro o desde
                                                                              otras ideas por el estilo. Hacia 1960, algunos psicólogos pensaron que
afuera del cuerpo. En vista de tan diversas opiniones, es posible pen-
                                                                              la descripción de un fenómeno mental se puede frasear como una hi-
sar que los conceptos de "mente" y de "cuerpo" sean conceptos últi-
                                                                              pótesis del tipo "si llueve, busco el paraguas". Esa manera de frasear
mos , únicos , imposibles de ser analizados en componentes más sim-
                                                                  ,
                                                                              un acto, eliminando la mención de la mente, olvida que una hipótesis
ples. De hecho, como señaló Merleau-Ponty, uno percibe mas de lo
                                                                             es ya un proceso mental. El conductismo no explica ni elimina el pro-
que ve, más de lo que se puede analizar en términos de ondas de luz
                                                                              blema de la mente y del cuerpo.
y de la retina; uno percibe cosas; el acto de ver está lleno de intencio-
                                                                                  C. Lloyd Margan (1852-1936) estudió las características mentales
nalidad; vemos lo que buscamos, y al buscarlo mostramos conocerlo
                                                                             sin apelar a criterios mecanicistas ni finalistas. No pensaba que los
de antemano. El organismo encuentra un medio al que ya ha incorpo-
                                                                             procesos biológicos pudieran explicarse enteramente en términos físi-
rado significación. Merleau-Ponty insistía en que toda experiencia
                                                                             co-químicos, o que la fisiología baste para aclarar la conducta animal.
perceptiva conlleva referencia a un mun~o que tras~iende la concien-
                                                                             Era enemigo de explicaciones teleológicas. Creía que en cualquier pa-
cia y que ese mundo es real, pero que denva su se~tl~o de u~ Lebens-
                                                                             trón de conducta concurren eventos físicos y mentales, pero que és-
welt primordial, ignorado por la ciencia de los últimos SIglos, qu~
                                                                             tos son la manifestación de un proceso natural subyacente de carác-
ahora la fenomenología trata de rescatar. Posiblemente, no sea facti-
                                                                             ter evolutivo. Contrario a Darwin, no aceptaba que la evolución fuese
ble el análisis exhaustivo de estos conceptos y de ahí se derivan los
                                                                            un proceso continuo. Sostuvo que en ciertos puntos críticos de la
problemas que confrontamos. La diversidad de opiniones en tomo de
                                                                             evolución orgánica aparecen, inesperadamente, cualidades nuevas y
este asunto es tan grande que C. D. Broad, en un libro importante (1),
                                                                             distintas, que llamó "emergentes". Estas cualidades surgen en lo que
menciona diecisiete teorías metafísicas distintas para explicar la rela-
                                                                            ya existe, pero son totalmente nuevas e inesperadas: no pueden pre-
ción entre la mente y el cuerpo.
                                                                            decirse ni caen dentro de ninguna ley conocida. La mente es una de
     Los psicólogos del siglo XIX estudiaron la mente por medio de la       estas cualidades emergentes. En su opinión, la evolución se produce
introspección, reduciendo así el campo de esta disciplina a observacio-     por saltos y no por un desarrollo continuo; estos "saltos" son un mis-
nes privativas que no se pueden corroborar por otros observadores.          terio sin explicación, a no ser que aceptemos un propósito divino, si
James B. Watson (1913) sostuvo que si la psicología aspiraba a ser          es que creemos en un Dios.
una ciencia verdadera tenía que cambiar sus métodos y estudiar a los              El filósofo inglés Samuel Alexander (1859-1938), siguiendo la
individuos en función de su comportamiento, que puede ser observa-          pauta de Margan, consideró la mente como resultado de un proceso
do por investigadores distintos. Para poder constituirse en ciencia, sus    emergente en la naturaleza. Afirmó que la materia física, que él llamó
datos han de ser objetivos, sujetos a comprobación y cuantificación.        "el espacio-tiempo", en el curso de su evolución ascendente, en distin-
Por lo tanto, el estudio de la mente no es propio de la psicología. El      tos niveles, manüiesta nuevas cualidades que son impredecibles. La
conductismo surgió como un esfuerzo por generalizar y objetivar             mente es una cualidad nueva que emerge en el reino del espacio-tiem-
los estudios de la conducta humana. Además, Watson señaló que si            po. Afirmó que cie:t0s procesos conscie~~s ocurren ~n el mismo ~s-
                                                                            pacio y al mismo tiempo que procesos flSICOS      complejos del orgams-
148                   LA NATURALEZA      DEL CONOCER

  mo. La correlación entre mente y cuerpo consiste en que el mismo
  proceso, considerado subjetivamente, aparece como mental; objetiva-
  mente, es neurológico; La primera y más sencilla crítica a estas ideas-
  es que la ciencia no ha podido demostrar la simultaneidad entre la idea
  y los procesos físicos cerebrales que esta hipótesis requiere.
      Alexander (2) creía que la relación entre lo conocido y el que co-
  noce es una de "copresencia". Esta idea de copresencia, considerada
  en un contexto más amplio, es muy interesante. Cuando en una solu-
  ción química una molécula reacciona con otra molécula distinta, la
  conoce. A través de todo el ámbito material, impera el mismo tipo de
 conocimiento. El árbol que crece recto, buscando el sol necesario pa-
 ra la fotosíntesis, y dirige sus raíces a la tierra, en busca de agua y de
 otros nutrientes, también "conoce" sus necesidades y lo que le con-
 viene. No es necesario postular la emergencia de la mente tan tardía-
 mente como en la evolución de los primates. Es necesario reformar
 nuestra visión de las cosas para comprender que la habilidad de cono-
 cer, el uso ordinario de la mente, es una propiedad general de la ma-
 teria. La conducta ordenada que se evidencia en la copresencia es un
 atributo no sólo de la materia viva sino de todo lo inorgánico. Lo que.
nos ha sucedido es un error de presunción y de teología. El Horno sa-
piens se ha descrito a sí mismo como distinto de todos los de;nás exis-
tentes. Ha interpretado el ser "hecho-a semejanza de Dios" en un sen-
tido absoluto, no comprendiendo que si él es producto de Dios tamo
bién lo son todas las demás cosas y seres que pueblan el universo, y
que por lo tanto, no es extraño que en menor o mayor grado, el ser
humano comparta ciertas de sus caractenstícas con todos los demás
existentes.




                                                        (
EL DESCUBRIMIENTO      DEL SER                  153
                                                                                 to, se convierte en el nudo gordiano de la filosoffa griega". (1) La uni-
                                                                                 dad que los jónicos postulaban era puramente material; en Parméni-
                                                                                 des y los eleáticos por primera vez se hace explícita una unidad racio-
                                                                                 nal. El precursor, Jenófanes,afirmaba que todo es Uno; el dios y lo
                                                                                creado: todo es Uno. Sobre esta base, Parménides.de Elea escribió su
                                                                                gran obra, Sobre la Naturaleza, de la cual se conservan 19 fragmentos
                                                                                y cerca de 130 versos en hexámetro. En este libro cimero se postula
                                                                                y defiende un monismo de índole racional. Por eso Aristóteles (2) de-
                                                                                clara: "Persuadido de que fuera del ser, el no-ser es nada, admite que
                  27. EL DESCUBRIMIENTO DEL SER                                 el ser es necesariamente uno, y que no hay ninguna otra cosa más que
                                                                                el ser". El Estagirita se refiere a los fragmentos II y III de Parménides:
                                                                                "Porque no podrías jamás llegar a conocer el no-ser -cosa imposible-
         En esta cuestión como en tantas otras materias, los antiguos grie-     y ni siquiera expresarlo en palabras ... porque el pensar y el ser son
     gos fueron los primeros. Heredaron los mitos y poemas épicos de un         una misma cosa". De este modo Parménides establece la identidad
     pasado que casi habían olvidado. Poseían una tierra dividida por           entre el pensamiento y el ser, y coloca al ser en la región de lo inteli-
     montañaS en regiones aisladas, en las cuales era posible desarrollar un    gible. Este profundo pensamiento inicia un modo nuevo de ver el
     alto grado de particularismo. Se enfrentaban a culturas mayores, co-       mundo, a través de implicaciones lógicas. Establece la ley de contra-
    mo las de los acadios y los babilonios. Pero privados del sentido his-      dicción como fundamento de la lógica. "Su descubrimiento de la on-
    tórico, vivían a plenitud la fugacidad del presente. Inmersos en este      tología del ser debió parecerle a sus contemporáneos algo muy gran-
    eterno presente, contemplaron el cielo y la tierra; los montes y el mar,   de; quizás por eso Sócrates lo consideró augusto y terrible en su gran-
    la diversidad de las formas de vida y de los útiles que el hombre crea.    deza. Pensó que tal vez no lo entendía. Platón dedicó su vida a esta-
    En la inmediatez de lo múltiple, déspertar~n a la inmensidad del           blecer el tema del ser, y así Parménides se convirtió en el primer me-
    mundo. Sintieron, raro fenómeno, que los diversos entes que los ro-        tafísico de la historia". (3)
    deaban no debían de ser casos aislados de una multiplicidad caótica.
   'Aspiraron a encontrar un coínlÍri"denominador; una sustancia básica             Parménides postuló la identidad entre el ser y el pensar; como el
                                                                               ser lo incluye todo, este todo no puede ser exterior a uno mismo por-
   de la cual todo lo existente hubiera surgido, Buscaban la unidad en lo
                                                                               que la evidencia de los sentidos es imita y no alcanza nunca a un to-
   diverso. Por eso, el problema delser está implícito en toda la especu-
   lación de los presocráticos. Tales de Mileto, Anaximandro y. Anaxí-         do; por lo tanto, la noción del ser permanece interna a uno y de este
   menes buscaron la sustancia primigenia en su experiencia cotidiana,         modo reside en el pensar. Podríamos decir que el origen del ser es
  Tales creyó que era el agua, "todo está hecho de agua"; Anaximan-            una intuición metafísica, que expresa la potencial infinitud de un
                                                                               pensamiento que se actualiza imperfectamente.
  dro pensó que era el infinito; Anaxímenes consideró que era el aire, y
  Heráclito, el fuego. En, estos comienzos del pensamiento antiguo late            La sola palabra "ser" excluye "la nada". En "el ser es, y el no-ser
  la búsqueda de un principio primigenio, unificador de lo múltiple en         no es" de Parménides reside la esencial raíz del acto metafísico sin
  lo uno. Aún no lo llamaban "el Ser", pero ante el caos de la experien- .     cuya noción los otros actos del pensamiento pierden validez. La no-
  cia sensible, sentían la necesidad de la unidad que le confiriese senti-     ción del ser es la única afirmación que puede enunciarse sin estar uno
                                                                               obligado a poder negarla.
 do. La escuela itálica, con Pitágoras a su cabeza, creyó hallarla en los
 números. Finalmente, fueron los eleáticos los que le dieron al proble-
 ma la nomenclatura con que ha llegado hasta nuestros días.           .
        La escuela de Mileto había introducido en el pensamiento jónico
 un monismo de base material. "Si todo surge de lo Uno -llámese al
::Dn¡fel'agua,.~t ~iuto: el~o        él fuego- ¿cómo es que lo Uno ori-
 gina la multiplicidad de las formas individuales? El problema de lo
 uno y de lo'múltiple, del ser y d~l devenir, del reposoy del movimien-
,1
                                                                                                                                                             I


                                                                                                                                                         !,
                                                                                                                                                         I
                                                                                                                                                         I




                                                                                                          ¿QUE ES EL SER?                        155

                                                                             que debe ser. Deviene lo que aún no es; lo que es no necesita devenir.
                                                                             Lo aparente puede no ser real, mientras que lo que es, es. Tanto el
                                                                             devenir como la apariencia pertenecen al existente, no son en sí. Del
                                                                             mismo modo, el ser se manifiesta en el pensamiento pero no es el
                                                                             pensamiento; el pensar nos ofrece una posible representación del ser.
                                                                             El argumento de Heidegger es convincente: el ser no es un concepto
                                                                             vacío, y esto explica la importancia que ha tenido en el quehacer filo-
                                                                             sófico.
                        28. ¿QUE ES EL SER?                                       Heidegger distingue la esencial düerencia entre "el Ser" y "los se-
                                                                             res". El Ser no es un ser, sino aquello que actualiza a los seres ante el
                                                                             hombre, y a los hombres entre sí. Como comenta Lévinas (Décou-
       Esta pregunta ha motivado apreciaciones distintas a lo largo de       urant l'existence avec Husserl et Heidegger, París, 1967), "El Ser no
 la historia de la filosofía. Por ejemplo, Martín Heidegger la considera     es, porque si existiera sería un ser, cuando en verdad es la fuente de
 la pregunta fundamental de la metafísica: ¿Por qué existe algo en vez       la existencia en todos los seres, l'euénement meme d'étre de tous les
 de nada?, y concluye su obra Der Satz ocm Grund así: "Esta es la             étants", Desde 1929 en adelante, Heidegger señaló cada vez más que
 pregunta. Esta es la pregunta de alcance mundial para el pensamiento.       esconder al Ser detrás de los seres implica la realidad del no-8er; en
 Su contestación decidirá el futuro de la tierra y de la existencia del      último análisis el Ser es lo que emerge como una epifanía de la Nada.
 hombre sobre la tierra". Por vía de contraste, John Dewey opinó que         El descubrimiento del Ser revela la verdad, lo que Heidegger llama
 la cuestión del ser es sólo el residuo de una vieja dicotomía entre el      aletheia. En su filosofía el ser-aquí (Dasein) se descubre a sí mismo
 mundo sensible y uno suprasensible, libre del desgaste y de la tempo-        cuando se enfrenta con lo real. El mundo al cual los seres son lanza-
 ralidad. También pensó que la práctica de abstraer principios genera-        dos estaba ahí antes que ellos, y seguirá después de ellos. Nuestro
 les de las experiencias diarias ha contribuido a crear el problema del      Dasein es inseparable de este mundo que, como Heidegger explica,
ser. En Hegel el puro ser "es la pura indeterminación y el vacío", y         deriva en parte su significado de nuestro Dasein. Nunca sabremos con
por lo tanto, es todo lo existente y a la vez nada. Hegel en su Lógica       qué fin hemos sido proyectados a la existencia; únicamente lo entre-
afirma: "Por eso, la nada es la misma determinación , es decir , lo mis-     vemos en función de nuestra eventual muerte. La temporalidad es el
mo que el puro ser" (lII, 78). Al ser, parser el concepto más univer-        signüicado primordial del Dasein, ya que es un ser finito, un-ser-haci~-
sal, se lo considera como el más vacío de los conceptos, ya que "el          la-muerte (Sein-zum-Tode). Morir es algo que solamente cada Dasein
ser" de una cosa no especifica nada sobre esa cosa. Apenas le añadi-         puede experimentar; nadie le puede quitar la experiencia única de su
mos determinaciones que lo enriquezcan, limitamos su extensión ló-           muerte. El poeta Rainer Maria Rilke influye sobre Heidegger a través
gica, pues si se dice que es rojo no es amarillo ni de ningún otro color ,
     .                                                                        de Los Cuadernos de Malte Laurids Brigge. Rilke descubre en lo ab-
y SI es plano no es redondo, etc. El ser de cada cosa es su estrato ori-      soluto de la muerte la nota absoluta del ser, y así, muerte y vida se
ginario, desprovisto de las propiedades que lo caracterizan como tal          hermanan en el abismo infinito de su angustia.
cosa. En este sentido, el ser comprende lo real, lo posible y lo imagi-
nario, tanto como el pasado, el presente y el futuro, y lo temporal y
lo atemporal. Es lo indüerenciado en la raíz de lo diferenciado, y es-
tá por encima de la düerencia entre lo abstracto y lo concreto. El ser
es, en verdad, una intuición primaria en la que están comprendidas
todas las posibilidades de la experiencia.
      Estamos, pues, ante una cuestión en que aun los más grandes filó-
sofos difieren marcadamente. Pero el ser no es realmente un concep-
to tan vacío ya que, como afirma Heidegger, (1) lo podemos distin-
guir del devenir y de lo aparente, también del pensamiento y de lo
SER, EXISTENCIA, REALIDAD                          157
                                                                               ción del ser y de la existencia, de los seres entre sí; establecen la dife-
                                                                               rencia entre mi ser y mi existencia. El tiempo y el espacio son condi-
                                                                               ciones necesarias para actualizar la posibilidad; sin ellos, no cabria ex-
                                                                               plicar el cambio y el devenir. Es en esta posibilidad donde reside la raíz
                                                                               lógica de la libertad. El tiempo fundamenta el porvenir; el espacio
                                                                               permite la vida social.
                                                                                    Tanto el espacio como el tiempo requieren el reconocimiento de
                                                                               la Nada. Sin la Nada, sin el vacío entre uno y otro segmento del tiem-
                                                                               po o del espacio, no sería posible la progresión que estos .concept?S
                  29. SER, EXISTENCIA, REALIDAD                                implican. Sin embargo, la Nada resulta un concep~ imposible, se~
                                                                               lo señaló Parménides hace veinticinco siglos. ¿Como es que advem-
                                                                               mas a una idea tan contradictoria, por no decir imposible? Surge en
      De algún modo resulta necesario distinguir entre el ser, la exis-        la objetivación de la experiencia empírica y se convierte en realidad
  tencia y la realidad. Cualquiera de estas voces implica a las otras dos.     metafísica. Mas nunca nos satisface por completo. Ortega y Gasset (7)
  Cuando hablamos del "ser" pensamos en un absoluto que comprende              opina que, históricamente, "el Ser fue s~cado,de la Nada~'. "El hom-
 el todo, y del cual el "yo" pensante es una de sus múltiples manifes-         bre mete en el Universo la Nada que 'no, habla en el Umverso. y al
 taciones. La "existencia" se refiere a un estado inmerso en la tempo-         choque con esta introducción del no-Ente, el Universo de la: co~as se
 ralidad. La "realidad" nos remite a un dato impuesto desde fuera de           transfigura en el Universo de los Entes". Y con sobrada razon anade:
 la conciencia y que ésta capta. Pero ser, existencia y realidad son vo-       "En efecto , la Nada es un monstruo lógico: es un predicado que no
                                                                                                                      .
 cablos que dirigen la intencionalidad de la conciencia a un absoluto          tiene sujeto. Por supuesto el Ente es otro monstruo, porque es un su-
 que nunca logramos captar en todo lo inmenso de su extensión. El              jeto que no tiene auténtico predicado". Pero el "invento" resultó útil.
 ser es la fuente común de la existencia y de la realidad. La mera exis-       Para poder explicar la experiencia de los sentidos, Demócrito intro-
 tencia nos revela el horizonte del ser. Cuando el "yo" se reconoce in-        dujo la noción del Vacío (la Nada). De este modo sus átomos podían
 merso en el ser del todo, se establece la dualidad de existencia y reali-     cambiar de posición. Así justificó la posibilidad del movimiento y del
 dad. Por el "yo" estamos insertos en la totalidad del ser: descubrimos        cambio.         .
 a la vez la finitud e infinitud del ser.      .                                    Mientras mi "yo" es subjetivo, la existencia es objetiva y se cum-
      El ser se nos revela en la experiencia de la existencia. En ella reco-   ple en el espacio y en el tiempo. Pero mi existencia no es idéntica a
 nocemos nuestro ser, y la línea divisoria entre "yo" y el mundo de            mi ser; mi ser nunca se realiza por completo, posee una extensión ló-
las cosas. El "yo" hunde sus raíces en el ser y hace del ser la sustancia      gica más amplia que la existencia, que siempre es una realización par-
 del propio "yo". En el ser laten todas las posiblidades de la existencia,     cial. Lo que los otros seres vivos ven como mi existencia, es únicamen-
ya que el ser es el todo. A mi "yo" le corresponde elegir entre esas           te una apariencia. Mi verdadero "yo", mi íntimo ser, sólo se actualiza
infinitas posiblídadss aquellas que constituirán mi esencia. Esta elec-        parcialmente en la esencia que forjo en mi vivir. El poder darme a mí
ción no es completamente libre: la herencia, el medio y hasta la casua-         mismo una esencia revela la libertad inherente a la vida. Mi ser está
lidad intervienen para limitar la libertad de elegir, pero dentro de esas      lanzado al mundo en medio de sus propias posibilidades, para que,
limitaciones existe mi libertad para escoger. Mientras las esencias de          dentro de ciertas limitaciones, yo mismo decida lo que debo ser. La
las demás cosas están preformadas porque son naturalezas realizadas,           existencia hunde sus raíces en el ser infinito, pero al ser lanzada al
mi esencia está siempre -mientras vivo- en proceso de hacerse. El              mundo, está inserta en el espacio y en el tiempo, y adviene a la tem-
mundo del puro ser es infinito; el mundo de mi ser, de mi existencia,          poralidad de la vida y de la muerte.             .
está limitado por condiciones temporales y espaciales.                              La realidad es una manifestación parcial del ser: lo manifiesto
     Por el tiempo, penetramos en el futuro y sus posibilidades; por la        que se nos da. Mientras la existencia es un acto de libertad en el que
dimensión del espacio, advenimos al reconocimiento de las cosas y de           el "yo" elige entre sus posibilidades, la realidad es objetiva, válida pa-
los otros seres vivos. El espacio y el tiempo hacen posible la separa-          ra mí y para otros, pero limitada a lo dado que observamos y sobre lo
158                   LA NATURALEZA       DEL CONOCER
                                                                                                    SER, EXISTENCIA,   REALIDAD                      159
   cual "yo" puedo actuar. De.este modo, la existencia encuentra lo real
                                                                                 varias razones: 1) al ser eterno e incausado, está ~era del tiempo: La
   como un límite a su acción. La existencia surge del ser pero se reco-
                                                                                 existencia como hemos señalado, es una categoría temporal; 2) SI es-
   noce a sí misma en su contacto con la realidad. La existencia se reali-
                                                                                 tuviera en' el tiempo, es decir, si "existiera", sería una cosa, y lo in~
   za en la intimidad - subjetiva del ser y se llama vida; la realidad , en lo
                                 .
                                                                                 causado está necesariamente fuera de la cadena de las causas, y 3) SI
   que nos es dado. Aunque el ser es el fundamento tanto de la existen-
                                                                                 tuviera existencia, tendría fin y esto contradice la id~a de ~a ca~a
   cia como de la realidad, la ciencia únicamente se ocupa de lo real es
   decir, del ser realizado.                                               '     suprema y eterna. El Ser Supremo, pues, no tiene vida, existencia:
                                                                                 simple y grandiosamente, es. Da el ser a todas las cosas, lo cual lo ex-
       La existencia surge del ser pero se reconoce a sí misma en su con-
  tacto con la realidad. Las grandes posibilidades de la vida mental,            cluye del campo de la existencia.                   ..
  como el conocer yel querer, son en su origen una potencialidad falta                El. ser-en-sí no tiene un contenido que lo diferencie ya que es un
                                                                                 todo mí absoluto. Pero al exteriorizarse en el "yo" individual, actua-
  de contenido, que requiere contacto con lo rea! para actualizarse. La
  realidad' es siempre la realidad de una cosa, o de una apariencia , o de       liza parcialmente lo que es en potencia, dando origen al intelecto y al
 un fenomeno. Nunca la captamos en todas sus posibilidades; los pro-             querer. Toda acción del "yo" compren~e al intelecto y al querer~ en
 gr~SOSdel conocimiento revelan su espesor infinito; pero, aun con los           el intelecto reside un contenido potencial; en el querer, la actualiza-
 mas avanzados instrumentos de la ciencia, sólo captamos una vista               ción de ese contenido. De modo que la axiología resulta de la ontol?-
 más de ella, nunca todo su espesor. No debe pensarse que la realidad            gía. La única diferencia es que las categorías d~ la ontología son te~-
 sea sólo la realidad física. Los distintos estados mentales y subjetivos        ricas mientras que las de la axiología son prácticas. Por tanto, las ~n-
 son también parte de ella. La realidad, en sus cambiantes formas, es            meras conciernen al ser en su interioridad; las segundas, a la actualiza-
 el horizonte en que el ser se actualiza en la existencia.                       ción de sus posibilidades. Al distinguir el inte.lect~del querer, parece-
                                                                                 mos reconocer un desdoblamiento de la conciencia, En efecto, el des-
       En todo caso, el ser puro será la causa incausada, eterna; todos          doblamiento es la ley fundamental de la conciencia.y lo que ésta en-
  los demás seres existen únicamente por su participación en ese-princi-
                                                                                 tonces nos revela es una identidad profunda entre el intelecto y. l~ vo-
  pio incausado. Sólo los diversos "yoe~' individuales poseen existen-           luntad que se manifiesta en el querer. El ser se nos presenta distinto
  cia, por su ubicación en el tiempo y en el espacio; y únicamente el            del fenómeno y, puesto que no es la cosa-en-sí q~e postuló Kant, que
  "yo" reconoce al ser dado, es decir, a lo real. El "yo" es partícipe del       no puede entrar en los razonamientos de la ~azon pura, debe d~ ""
  ser infinito en posibilidades; necesita su encuentro con el "otro", que        resultado de un acto afirmativo que lo determine. P?r es~ s~ maníñes-
  es lo real, para conocerse a sí mismo en el espacio y en el tiempo.            ta en nuestras vidas como una afirmación de la razon practica: No ol-
  Con su acción sobre lo real le da contenido a su ser. Así, de este en-         videmos que Kant reservó a la razón práctica el reino de l~ libertad.
  cuentro, surge el arte, el conocimiento y la vida social. En lo perece-        Esto nos lleva a concluir que el ser individual es acto, y medianu: este
  dero de su existencia, el ser individual forja su mundo y sus esencias.        acto logra realizar sus posibilidades y definir su esencia. La af~a-
 La existencia del "yo" y la presencia de la realidad generan el idealis-        ción del "yo" resulta un acto de la voluntad, y la voluntad no es Cl~-
 mo y el materialismo. Pero cada una de estas filosofías es solamente
                                                                                 ga como creyó Schopenhauer, sino que responde al querer, es dec~,
 una visión imperfecta de la ontología del ser. En verdad, el estudio
                                                                                 al deseo de lograr un fin. Este fin sólo puede ser el deseo de actuali-
 y la percepción del ser como tal, da origen a la ontología y a la meta-
                                                                                 zar lo que en potencia es el ser.
 física; el concepto y la naturaleza de la existencia, origina la fenome-
 nología y la psicología; la realidad se estudia en las ciencias naturales.           Desde el punto de vista gramatical, la voz "ser" llena varias fun-
      Por largo tiempo la teología y la filosofía han debatido sobre la          ciones distintas. Es nombre, como cuando se habla del ser ,de las co-
existencia de Dios. Las discusiones en' torno de la prueba ontológica            sas' es verbo cuando se dice "Dios es" o "Yo soy"; y es la copula que
son bien conocidas. Se arguye que en el Ser Perfecto la existencia y la          un~ un atributo a un sujeto, por ejemplo, en "Juan es h~:nbre" ..En
esencia se confunden obligadamente. Aunque nacida en la teología,                su forma intransitiva equivale a "haber" o a "existir". "Ser se entien-
Santo Tomás negó esta prueba; igual fue la opinión de Kant, con su               de a veces como la esencia, o la existencia, o como un ente, o como
famoso ejemplo de los cien thalers, A nuestro modo de ver, el Ser Su-            la sustancia. Pero ningún sentido lo agota. Los griegos expres~on
premo, la causa incausada, no puede participar de la existencia por              "ser" mediante Tó /Jv. Al intentar traducirlo al latín, ~e ~escubno ~o
                                                                                 difícil que resulta traducir un nombre por un verbo. Anstoteles habla
160                    LA NATURALEZA DEL CONOCER                                                  SER, EXISTENCIA, REALIDAD                         161
     señalado la diferencia entre. el ser y el hecho de que algo sea; así sur-         ¿Es el ser un predicado? Los predicados se refieren a propiedades
     gió en el Medioevo, entre los escolásticos; la distinción entre el ser y    que permiten distinguir entre dos entes, o compararlos. El ser no es
    el ente. El ser es lo que hace que el ente sea. Hubo quienes señalaron       una propiedad en este sentido porque no es lógicamente posible para
     que el ser es un concepto tan general que sólo se puede decir de él         dos objetos tener o no tener ser; tampoco dos objetos se asemejan
     que es, tal como Yavé le dice a Moisés: "Yo soy el que soy" (Exodo,         por ambos tener ser, ya que la propiedad de existir no se puede com-
    III). Santo Tomás aceptó de Avicena que el ser es un trascendental,          partir entre dos. El ser no es ni género ni propiedad. Santo Tomás así
    presente en todos los seres y trascendiéndolos; el ser no se reduce ni       lo creía. Además, aceptó que lo que las cosas son ;u esencia- es dis-
    a lo particular ni a lo universal. Los tomistas siguieron la idea aristo-    tinto de que sean, su existencia. Por eso rechazó el Argumento Onto-
    télica de que "el ser se dice de muchas maneras" (tesis de analogía),        lógico. Este fue también el criterio de Kant, para quien el ser no es
    y defendieron la univocidad del ser. Heidegger (1) entiende que las          un predicado real.
     palabras son una revelación de las cosas, y que la esencia y el ser se           Aristóteles se preocupó por establecer una suprema ciencia meta-
    nos descubren por primera vez en la magia del idioma; considera que          física que en vez de estudiar las naturalezas diversas de lo múltiple es-
    la distinción entre "existente" y "ser" es de dudoso valor. La distinción    tudie un principio común a todas las naturalezas. Creyó encontrarla
    se efectúa en el pensamiento, según él; basta conocer al existente que       en el estudio del ser. El ser, pensó, no es un atributo que pertenezca a
    se nos revela de inmediato en el lenguaje. Su método consiste en el          todos los entes precisamente del mismo modo. El ser fundamental de
    análisis etimológico de voces griegas y alemanas, usando unas etimo-         todos los seres es la sustancia, y las diversas cosas se diferencian por
    logías que los lingüistas han considerado muy arbitrarias.                   estar en relaciones distintas con la sustancia, bien sea por sus cualida-
         ¿Cómo es que estudiando lo finito hemos de llegar a entender el         des sus relaciones, etc. Existen, dijo, tres órdenes distíntos de cosas:
    Ser? Estamos rodeados de cosas que son, y nos preguntamos el por             las que poseen existencias separadas y están sujetas a cambios, las qu~
   qué de su ser. Este es el tema perenne de Heidegger. (2) Un concepto          están libres de cambios pero existen únicamente como aspectos ven-
   del ser sólo será posible si en alguna inarticulada pero esencial mane-       ficables de lo concreto real, y las que tienen existencias separadas y
   ra ya entendemos lo que buscamos. :~        Así en la pregunta Tt' Tbv OV     están libres de cambios. Estos tres órdenes de cosas se estudian res-
   (¿Qué son las cosas?) ya lo entendemos". (3) Al preguntar qué es el           pectivamente en la física, la matemática y la teología o metafísica.
   ser estamos bucando definir formalmente lo que "como seres huma-              (Met. E, 1). De este modo, fundamentó y justificó la existencia de la
   nos ya y siempre hemos comprendido". "La voz 'el Ser' es de signi-            metafísica como la ciencia del ser qua ser.
   ficado indefinido pero definitivamente la entendemos 'Ser' resulta                  Le preocupó también el problema metafísico de si existen sustan-
   a la vez totalmente indeterminada y tambié~ altamente determinada"            cias no-sensibles, como los universales, los entes matemáticos y el ser-
   (4). Para entender el Ser, hemos de conocer nuestro previo entendi-           como-tal. Contrario a Platón, sostuvo que no son sustancias. Unica-
   miento del ser. En todo pronunciamiento a diario lo añrmamos; es-             mente reconoció como sustancia no-sensible a Dios (el motor inmó-
  tá en la raíz más profunda de nuestra finitud. El programa fundamen-           vil), a las inteligencias que mueven las esferas ~l~etarias y. al el~m?~-
  tal de la metafísica es entender el ser de que se pregunta, que de al-          to activo de la inteligencia humana que, segun el, al monr el indivi-
  guna manera ya sabe lo que es el ser. Esta es la "ontología fundamen-           duo, subsiste con vida aparte. Si el ser es un nombre, denota una pro-
  tal (Fundamentalontologie)" de Heidegger, que se mueve del Ser a la             piedad de todo lo que existe; sería el género supremo. Aristóteles sos-
  finitud, como fundamento del ser humano, y al tiempo como base                  tuvo que, aunque sea el más general de los conceptos, no .debe,~os
. de este fundamento. Este es el programa del cual Sein und Zeit debió            considerarlo como el más elevado de los géneros. El ser anstotélico
  constituir la primera parte. El ser es lo que es permanente. Heidegger          puede ser: 1) de todo 10 que es, poseyendo la máxima extensión; 2)
  lo define como "permanencia presente (Bestandigkeit in Anwesen.                 o superior a todos los géneros y principio de ellos, en cuyo caso s~
  heit)". Pero entre los griegos el problema del ser se movió siempre en          trata del ser increado. Si hablamos del ser increado nos, estamos refi-
  el horizonte del tiempo. Para los griegos oVTwt   ov   (lo real real) fue lo    riendo a Dios. La cuestión del ser, entonces, nos conduce al problema
  áé ov, lo siempre real, es decir, lo eterno. Sólo por esta razón,               de la existencia de Dios. ¿Existe un Ser supremo, libre de limitacio-
 Heidegger insiste en Sein und Zeit que el tiempo es el concepto fun-             nes? En tal caso entre Dios y el mundo existiría un abismo infran-
 damental.(5)                                               .                     queable, o una escala descendente de grados de menor perfección. Es-
'1
  162                   LA NATURALEZA DEL CONOCE:R
                                                                                                     SER. EXISTENCIA.   REALIDAD
                                                                                                                                                      1~
  ta segunda posibilidad fue grandemente desarrollada en la patrística y
  en la escolástica. El neoplatonismo había postulado las emanaciones             el sentido "del ser" está implícito. Queda por dilucidar las funciones
  generatrices que van de lo Uno a lo múltiple, pero fuemayorniente el
 Liber de causis, el que influyó en esta interpretación. Este libro, atri-
 buido a Aristóteles por Alejandro de Hales entre otros, pero que aho-
                                                                             1    distintas que cumple la cópula en las proposiciones.
                                                                                       En el Sofista, Platón hace una crítica cabal del eleaticismo. Afir-
                                                                                  mar que algo no es, parece decir que ese algo no existe. Pero en el
 ra se sabe que es producto de la influencia de Proclo, establece una             mero acto de negarle existencia, estamos hablando "como si fuera de
 escala metafísica entre el Ser increado, eterno y perfecto que es (Dios)         algo". Además, si no podemos hablar de lo que no es. nos estamos
 el Uno y los seres creados, que en el esquema van originándose en los            negando hablar del error, de la ilusión y de tantas otras cosas "que no
 superiores y a su vez comunican el ser a sus inferiores. De este modo            son". Es obvio que el dictum de Parménides nos envuelve en contra-
 toda la. creación se organiza jerárquicamente según grados de perfec-            dicciones y problemas, amén de negar el cambio y el movimiento.
 ción.                                                                            Platón sostiene que el reposo es, y que el movimiento también es
                                                                                  (24ge-25ge). El movimiento es movimiento, pero el movimiento no
       De la existencia de los seres imperfectos no puede dudarse. La             es reposo. "De manera que el movimiento es una cosa y no es otra
   evidencia de los sentidos lo atestigua; pero, en adición de los múlti-         cosa. Al decir que algo no es, no le negamos existencia; únicamente
  ples entes que pueblan el mundo; ¿existe también un ser-en-sí que               señalamos que es algo distinto de lo que es. El no-ser se puede afir-
  justifique la pregunta qué es el ser? ¿Es el ser una intuición primaria         mar de todas las cosas, en cuanto son una cosa y no otra. Platón,
  del espíritu humano? Si hablamos de entes, ¿cuáles son los entes? Mi.           pues, convirtió la distinción entre el ser y el no-ser en un problema
  ramos a nuestro alrededor y vemos agua y sol, vegetación y animales,       t    lingüístico ... La conclusión platónica es que hay que distinguir dos
  sillas y mesas. Todos esos entes, ¿participan del ser? El problema se      j    usos distintos de la cópula es: el uso afirmativo (lógico) y su uso exis-
  vuelve más complejo cuando pensamos en los números reales, en el           1    tencial ... El error (6) de Parménides fue usar la cópula sólo en sentido
  cero, en los números negativos e imaginarios tan útiles en las ciencias         existencial". Es obvio lo que comprende su uso existencial; falta acla-
  exactas. ¿Cuál es el ser de esos entes matemáticos? De hecho ,usamns
                                                 ~                                rar sus otros usos lógicos. Cuando decimos "Einstein es el padre de la
  el vocablo "ser" para caracterizar entes abstractos, como los números      1    relatividad" la cópula denota identidad; pero existen otras funciones
  o las posibilidades: "Existen dos posibilidades"; "Dos más dos son              que ella cumple. De Margan, en las Transactions de Cambridge, seña-
 cuatro", etc. Si aplicamos a estos entes la voz "son", estamos sugirien-
 do que existe un dominio del ser, de lo real, más extenso que el de
                                                                             r    la que puede implicar una relación transitiva; por ejemplo, si S es
                                                                                  igual a P, y P es igual a Q, entonces S es igual a Q, porque "igualdad"
.los existentes empíricos. Los que creen que "el ser" constituye un gé-           es una condición transitiva; pero si S ama a P y P ama a Q, no es cíer-
 nero, incluyen estos entes abstractos en el género; al hacerlo, les reco-        to que S ame a Q, porque en este caso "amar" no es una cualidad
 nocen realidad, a la manera de las ideas platónicas. Pero el obstáculo           transitiva. De modo que la relación entre S y P vana según de lo que
 a considerar "el ser;' como género es grande: buscámos alguna carac-             se trate. En resumen, la cúpula puede significar existencia, identidad
 terística común a todo lo que es, y que, por lo tanto, caracterice al            o ser transitiva; como cumple funciones tan diversas, ella conserva una .
 ser y no a las cosas particulares, y no la hallamos.                             relación con el ser, pero no es el ser, sino que indica diversos estados
                                                                                  del ser. La plenitud del ser no se expresa jamás en ningún postulado:
     Una proposición generalmente consiste en un sujeto y un atribu-              está siempre más allá de lo que los sentidos y el lenguaje pueden cap~
 to, unidos por la cópula. En tal caso el ser no es el sujeto, ya que para        taro Es un absoluto trascendental.
 definirlo se necesita algún atributo; no es, tampoco, el atributo por-
 que éste es siempre un accidente limitado a ciertas cosas. Pero, ¿será
entonces la cópula? La cópula es el vínculo de todos los sujetos posi-
bles'y de todas las ~tacionesposibles.      Puede, quizás, objetarse que
la copula no es esencial a una proposición, y que toda proposición
puede reducirse a una forma de atribución. Pero a esto contestamos
que en esos casos está implícita una afirmación sobre el ser mismo de
la acción que se afirma. Así, pues, parece que es en la cópula donde
CAPÍTULO DÉCIMO                  Preguntemos a cualquiera cómo es su vida cotidiana. Qui-
                                 zá opte por respondemos enumerando diversas actividades:
Perdidos en el tiempo            «A las ocho, me levanto; a las ocho y media, desayuno; a las
                                 nueve, entro a trabajar, erc.» Otro puede preferir un estilo
                                 más impresionista: «¡No tengo tiempo para nada!» Los habrá
                                 que prefieran la confidencia: «Salgo desde hace dos meses
                                 con una chica y ahora por fin soy feliz.» Seguro que escucha-
                                 remos también a algunos nostálgicos: «No hago más que
                                 acordarme de cuando éramos pequeños y jugábamos en la
                                 playa.» Si el interrogado es un anciano, preparémosnos al
                                 suspiro: «Yo ya me tomo la vida sin prisas, porque [para el
                                 tiempo que me queda!. .. » Y todo así: «Hace diez años que no
                                 me suben el sueldo, desde que murió Franco se respira mejor,
                                 ya no somos tan jóvenes como antes, ¡mañana empieza la pri-
                                 mavera!, etc.» Nadie logrará hablar de sí mismo, de su vida,
                                 de lo que quiere o teme, de lo que le rodea, sin referirse in-
                                 mediatamente al tiempo. Sin indicaciones cronológicas de al-
                                 gún tipo resultamos ininteligibles e inexpresables.

                                     Por tanto se debería suponer que nada nos es tan conoci-
                                 do y familiar que el tiempo, del cual echamos mano constan-
                                 temente para hablar de nosotros mismos, de lo que hacemos
                                 y de lo que nos pasa. Sin embargo, con el tiempo nos ocurre
                                 lo mismo que con el ordenador, el fax, el vídeo y tantos otros




                        .-::..
                        .
244                 LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                            PERDIDOS   EN EL TIEMPO
                                                                                                                                  245
 aparatos que tenemos en casa: sabemos cómo utilizarlos y no         tes», «hace un rato». En una palabra, se trata de un viejo
 podemos ya vivir sin ellos, pero si se nos pregunta por qué         «ahora», en el cual sin duda han nacido y han muerto miles
 funcionan y en qué consisten (qué son) no nos queda otro re-        de personas, se han hecho caricias, se han tenido sueños, se
 medio que encogemos de hombros. Aunque a diferencia de              han cruzado promesas, se han adquirido y olvidado conoci-
 nuestra ignorancia electrodoméstica, el desconcierto sobre el       mientos, etc. Fue, pero ya no es: pasó. ¿En qué otro «ahora»
 tiempo viene de muy antiguo ... ¡como no podía ser menos!          podría fijarme? ¿En el que está a punto de llegar? Pero ése
 Quizá haya sido una mente tan preclara y tan sincera como la       aún no está y sería peregrino intentar atraparlo antes de que
 de san Agustín, allá por los comienzos del siglo v de nuestra      llegase. Cuando pretendo «fijar» el tiempo en su «ahora», lo
 era, quien lo ha expresado de un modo que aún sigue resul-         que consigo es conmemorar un «ahora» que ya no es o pre-
 tando estrictamente válido: «¿Qué es, pues, el tiempo? Sé          venir un «ahora» que aún no es. Paradójicamente, el momen-
bien lo que es, si no se me pregunta. Pero cuando quiero ex-        to pasado que ya no está y el momento futuro que todavía no
plicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Pero me atrevo a        está parecen más manejables que el instante presente, que se
decir que sé con certeza que si nada pasara no habría tiempo       desvanece en cuanto se presenta o, mejor dicho, en cuanto in-
pasado. Y si nada existiera, no habría tiempo presente» (Con-      tento fijarme en él. Al presente lo vemos venir y lo vemos ale-
fesiones, XI, 14).                                                 jarse pero nunca lo vemos estar. Y ¿cómo podemos determi-
                                                                   nar qué cosa «es» lo que nunca «está»?
    Dice Agustín de Hipona: si me lo preguntan. Pero en éste
como en tantos otros casos de la reflexión filosófica hay que            Vamos a intentarlo de nuevo. El tiempo es un potro salva-
entender «si me lo pregunto», porque el diálogo con los otros       je difícil de montar, porque en cuanto queremos damos cuen-
no es más que la ocasión o la provocación a dialogar con uno        ta nos descabalga y lo vemos alejarse haciendo corvetas. Pero
mismo, es decir a pensar. Dentro de cada uno están todas las        no debemos dejarnos engañar por la reducción a lo infinitesi-
voces y también es cierto que pensamos entre todos (recuér-         mal de la actualidad vivida. Según Zenón de Elea, el veloz
dese lo que dijimos ya en el capítulo segundo). Pues bien: re-      Aquiles nunca podrá alcanzar a la pausada tortuga, por poca
sulta que sé lo que es el tiempo mientras no me lo preguntan        ventaja que en la carrera conceda a ésta: si la distancia que
ni me lo pregunto, o sea mientras no necesito demostrar que         les separa es por ejemplo de veinte centímetros, Aquiles ten-
lo sé. Luego empiezan las dificultades y el gran enigma.            drá que tardar un brevísimo lapso en recorrerlos; en ese tiem-
                                                                   pecito, la tortuga irá un poco más allá, estableciendo una
    ¿Qué tiene de «enigmático» el tiempo? ¿Por qué resulta         nueva separación entre ambos; también Aquiles la recorrerá
tan difícil de pensar? Porque para pensar algo hay que fijarse     con celeridad extrema, pero siempre invertirá en tan corto
en ello y fijarlo, pero el tiempo no se deja fijar, resulta ina-   viaje alguna fracción de tiempo, aprovechado por el obstina-
prensible, no hay modo de verlo «quieto» ... ¡ni siquiera ima-     do quelonio para alejarse a rastras: tan cerca, tan lejos, el bi-
ginariamente! Supongamos que intento fijarme en el tiempo          charraco fugitivo permanece lentamente inasequible ... y sin
según pasa, deteniendo el momento transitorio tal como el          embargo, maldita sea, sabemos que Aquiles atrapa a la tortu-
Fausto de Goethe quiso ordenar un día a cierto instante:           ga aunque no consigamos explicar convincentemente cómo
«[Detentel, ¡eres tan hermoso ...!» Pero ¿en qué momento po-       se las arregla para cumplir tal hazaña. De igual modo, sabe-
dré fijarme? Pues en este mismo: ¡ahora! Sin embargo, ese          mos también que vivimos el presente y que «ahora» es preci-
«ahora» está ahora ya pasado, ya no no es «ahora» sino «an-        samente ahora, no más pronto ni más tarde. Lo sabemos,
246                 LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                          PERDIDOS   EN EL TIEMPO              247

 desde luego: en cambio «pensarlo» ya resulta más complica-           cambio, se resiste a esa determinación, perdiéndose inmedia-
 do... como reconocía el bueno de san Agustín.                        tamente cuando pretendo dar cuenta de él. Para fijar tanta
                                                                      movilidad deberé poner en conexión el instante buscado con
      Es sorprendente, según ya indicó muy bien Hegel, que            otro movimiento de tipo distinto que sirva como referencia a
  aquello de lo que parece que podemos estar más seguros, lo          mi interlocutor: «¿Cuándo será ahora?» Respuesta: «Cuando
  que tenemos más a mano, lo que desafía al escepticismo,lo que      yo baje el brazo, cuando la manecilla del reloj llegue a las
  estamos tentados a denominar como «concreto» -«ahora»              doce, cuando avistemos el barco que regresa de Delfos (así se
  «aquí», «esto»...- se vacía por completo de contenido cuan-        determinó el "ahora" de la ejecución de Sócrates), cuando el
  do intentamos someterlo al pensamiento. Estamos segurísi-          caballo cruce aquel poste, cuando la niña tenga su primera
  mas de estar aquí, pero resulta que todos los «aquí» se pare-      menstruación, cuando muera el dictador, etc.» Como ya vio
 cen tanto que en seguida necesitan alguna precisión más. A la       Aristóteles en su Física la noción de tiempo está ligada in-
 pregunta «¿dónde?» no basta con responder «aquí», pues tal          trínsecamente a la del :novimiento de los seres, entendiendo
 respuesta es un índice subjetivo y -como ya indicamos en el         este término en toda su extensión: desplazamiento de un lu-
 capítulo segundo- la tarea racional consiste en intentar            gar a otro, modificación de estado (v. gr.: aumento o dismi-
 c.ombinar el punto de vista meramente subjetivo con el obje-        nución de temperatura, cambios de color), nacimiento y
 tIVO.Por tanto, tendré que intentar responder algo más: «Es-        muerte, envejecimiento, aumento o disminución, etc. El tiem-
 toy aquí, en mi cuarto, en tal calle de tal ciudad, en tal país,   po pasa porque las cosas pasan o a las cosas les pasan otras
 en tales coordenadas, etc.» Según vaya ganando contenido, la       cosas. Donde nada pueda pasar no podrá hablarse de ,«tiem-
 ampliación de mi «aquí» irá perdiendo certidumbre: quizá           po». Por ejemplo, en la aritmética: a la pregunta «¿cuando?»
 me equivoco de calle o de provincia, de latitud o de longitud,     no podemos responder «cuando dos y dos sean cuatro» por-
 pero nunca puedo equivocarme cuando digo simplemente               que tal relación existe siempre, sin que ningún cambio pueda
 «aquí». Lo mismo ocurre cuando aseguro «esto» mientras,            afectarla. ¿Diremos que es eterna? Para evitar esta palabra de
 por ejemplo, señalo con el dedo o -aún mejor- doy unos             linaje teológico, quizá sea mejor decir que es «intemporal».
golpecitos en el objeto indicado. No hay duda de que «esto es       Las verdades lógicas o matemáticas están «fuera» del tiempo
esto»; pero para pensar adecuadamente qué es esto y por qué         aunque de ellas nos ocupemos seres con los que el ti~rr;potie-
no es aquello otro, debo decir que se trata de una mesa, he-        ne muchísimo que ver. Demasiado, como luego se dirá,
cha de nogal, acabada hace cincuenta años p'0r un artesano
llamado ... etc., una serie de nociones que van llenando «esto»         Conscientes del tiempo y de la dificultad para pensarlo,
de contenido aunque también aumentando las posibilida-              los humanos hemos ingeniado muy diversas ~aneras ~e ~sta-
des de duda o error. Nunca fallo si, a fuerza de querer ser         blecer ese paso que jamás se detiene. Es deCIr:f?rmas diver-
concreto, digo lo más abstracto: «Esto es esto.» Pero cuando        sas de medir el tiempo. Pero ¿qué estamos «midiendo» cuan-
quiero ser concreto de verdad ·para explicarle lo que tengo de-     do medimos el tiempo? 'Cómo «medir» algo que no sabemos
                                                                                             <'.            • al    '
lante a un ausente es cuando me las veo y me las deseo.             apenas lo que es? Medir el tiempo equiv e mas o menos a
                                                                    determinar el plazo de los cambios que nos afectan, ~ noso-
   De todas formas, por lo menos «aquí» o «esto» permane-           tros, a nuestras actividades y al mundo en que habIt.amos.
cen en su sitio mientras procuro dar el paso desde la mera          Pero como tales cambios pueden ser de numerosos t~po~y
subjetividad a lo intersubjetiva objetivado. El «ahora», en         como las medidas que les aplicamos responden a cntenos
248                     LAS PREGUNTAS      DE LA VIDA                                            PERDIDOS   EN EL TIEMPO                 249

muy diferentes, es imposible en realidad hablar de un solo                   fluviales o de las mareas, hasta desembocar en los actuales
«tiempo»: tendremos que resignamos a que haya diversos                       cronógrafos de precisión. A veces un acontecimiento históri-
«tiempos», según los cambios observados y las pautas de me-                  co (una batalla, el nacimiento de Jesucristo) basta para esta-
dición utilizadas. Y también según la urgencia social de con-                blecer un signo indicativo en el flujo temporal. Depende de
trolar ciertos cambios por encima de todos los restantes.                    las actividades que el grupo deba llevar a cabo, de la memo-
                                                                             ria compartida que guarde de su pasado o del nivel científico
     Los filósofos, y junto con ellos la gente común, tendemos               de las observaciones que realice en el mundo natural. No ne-
a pensar que la intuición del tiempo que pasa es algo «natu-                 cesita la misma exactitud en la determinación del instante el
ral» que se da del mismo modo en todos los seres humanos.                    campesino o el cazador que el obrero industrial de la socie-
Resulta una forma de pensamiento «atemporal», «ahistórica»,                  dad moderna. La medida del tiempo es siempre un punto de
que peca precisamente contra el concepto mismo que intenta                   encuentro social en el que se armonizan los miembros del
establecer. Un autor que se ha dedicado profundamente a re-                  grupo de acuerdo con determinados objetivos compartidos: a
flexionar sobre la antropología y sociología de las costumbres,              veces basta que florezcan los campos o que vuelvan los pája-
Norbert Elias, demuestra convincentemente que solemos ab-                    ros (lo que no siempre ocurre en plazos idénticos), en otras
solutizar como «naturales»las formas de temporalidad que en                  ocasiones deben establecer recurrencias precisas que tengan
realidad corresponden a nuestra cultura y nuestra época his-                 que ver con mecanismos abstractos y no admitan alteración o
tórica." Los grupos humanos se han orientado temporalmente                   excepciones, como el tiempo de nuestros relojes mecánicos.
de manera muy diversa. Establecer los ritmos y plazos del
tiempo no responde a una curiosidad meramente teórica, sino                      En cualquier caso, las formas de medir el tiempo son con-
a la necesidad de acotar claramente el momento oportuno de                   venciones necesarias para establecer determinadas unanimi-
realizar ciertas actividades sociales (cosechas, cacerías, ritua-            dades socialmente imprescindibles. Sin medidas del tiempo
les religiosos) y también al afán de sincronizar tareas que de-              comunes (como sin baremos comunes para medir longitudes,
bemos llevar a cabo en común con los demás. La red de pre-                   cantidades o pesos) el funcionamiento del grupo social-ba-
cisiones temporales en que hoy nos movemos tiene la malla                    sado en la cooperación y el intercambio- se hace imposible.
muy fina, pero para Aristóteles o'san Agustín no contaban in-                Ciertos grupos sólo requieren medidas temporales muy laxas,
telectualmente tal cosa como los minutos o los segundos...                   en otros es de rigor la mayor exactitud; en las sociedades tra-
¡por no mencionar los nanosegundos de la física actual!                      dicionales lo importante es determinar los momentos de reu-
                                                                             nión de toda la colectividad, en las modernas cuenta sobre
    A determinados grupos humanos les ha bastado para                        todo la forma en la que cada cual organiza sus actividades
orientarse temporalmente decir «cuando hacía frío»; otros                    particulares. Desde luego tales pautas de medición caracteri-
hablan de «invierno» y después de «enero» o «febrero», de                    zan el tono peculiar de la relación con el tiempo dentro de un
meses, días, etc. Ciertas comunidades se han orientado por                   grupo. En las sociedades técnicamente desarrolladas, por
las fases de la luna (la alternancia «día» y «noche» supongo                 ejemplo, vivimos en un tiempo de precisión agobiante pero
que es la más común y antigua de todas las reglas tempora-                   también mucho más «privatizado» que en otras colectivida-
les), por la llegada de las lluvias, por la crecida de las aguas             des. No son tanto los hitos colectivos sino las relaciones entre
                                                                             particulares las que se ven sometidas a horarios estrictos. Por
   38. Sobre el tiempo, de N. Elias, Fondo de Cultura Económica,   México.
                                                                             lo demás, cada cual se orienta temporalmente a su gusto:
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cuanto más moderna es una gran ciudad, tanto más fácil por                Según ya hemos apuntado al comienzo, el «ahora» que
ejemplo resulta comer o hacer compras en cualquier momen-            responde a la pregunta «¿cuándo?» puede registrarse en cual-
to. Aun así, persisten algunos mojones colectivamente signifi-       quiera de las tres grandes zonas que se reparten nuestra com-
cativos, como el final del año o el comienzo de las vacaciones       prensión del tiempo: pasado, presente y futuro. Pero de las
estivales, y ciertas convenciones se cargan de significados          tres, dos de ellas -el pasado y el futuro- no tienen más que
trascendentes: pensemos en cuántas elucubraciones se están           una realidad digamos que «virtual». La vida siempre ocurre
haciendo en torno a un avatar del calendario tan fortuito            en el presente y fuera del presente nada es del todo real, nada
como el próximo cambio de milenio ...                                tiene efectos directos: no me herirá ninguna de las balas dis-
                                                                     paradas en la segunda guerra mundial ni me puedo broncear
     Ya adoptemos unas u otras medidas temporales, uno no            al sol del verano del año 2005. El guasón de Lewis Carroll in-
 puede dejar de pensar que existe además y al margen de ellas        ventó una rica mermelada que se podía comer cualquier día,
 un tiempo independiente de cualquier convención humana.             menos hoy: eso equivale a dejamos literalmente con la miel
 Es decir, que ciertos cambios naturales cumplen sus plazos          en los labios, porque lo que no puedo comer «hoy» -cual-
 sea cual fuere nuestra forma de orientarnos socialmente en lo       quiera que sea la fecha en el calendario de ese «hoy»- no lo
 temporal. Los astros tardan un determinado tiempo en reco-          podré paladear nunca. ¿Deberíamos, por tanto, desentender-
 rrer sus órbitas y las células tienen inscrita su propia fecha de    nos del pasado y del futuro para concentramos exclusiva-
 caducidad aunque nadie pueda establecerla precisamente: no           mente en el presente? ¿Hacemos mal en llenar nuestro pre-
por carecer de una medida exacta del giro de la Tierra en tor-        sente de las sombras del pasado y de las promesas del futuro?
no al sol logra ningún hombre vivir mil años ... Por arbitrarias      Tal es la opinión de Pascal, severo y lúcido moralista: «El pa-
que sean nuestras pautas de orientación temporal, en todas            sado no debe preocupamos, porque de él no podemos más
ellas ciertos acontecimientos preceden siempre e irreversible-        que lamentar nuestras faltas. Pero el porvenir nos debe afe~-
mente a otros, como el nacimiento de un padre al de sus hi-           tar aún menos, porque nada tiene que ver con nosotros y qUI-
jos o la siembra a la cosecha. Aunque la cosmología actual re-        zá no lleguemos nunca hasta él. El presente es el único tiem-
lativice nuestras formas de medir el tiempo a escala cósmica e        po verdaderamente nuestro y que debemos usar según man-
incluso se hable de una «creación» constante de espacio y             da Dios ... Sin embargo, el mundo es tan inquieto que no se
tiempo de acuerdo con la expansión del universo, nadie sos-           piensa casi nunca en el presente y en el instante que vivimos,
tiene a favor de tal perspectiva que la aparición del sol fuese       sino en el que viviremos. De modo que siempre estamos em-
posterior a la del resto de los planetas o que los mamíferos an-      peñados en vivir en lo venidero y nunca ,en vivi: ah?ra.» .(car-
tecedan evolutivamente a los dinosaurios. Además del tiempo           ta a Koannez, diciembre de 1656). No solo a mvel individual
«social», establecido por nuestras necesidades colectivas y las       los remordimientos del pasado o la desazón del futuro pue-
formas de medición que responden a ellas, debe existir algo            den pudrirnos el presente en que efectivamente vivimos: tam-
así como otro tiempo «natural» que a veces sirve como orien-          bién vemos que pueblos, naciones o colectividades sacrifican
tación del primero pero que en todo caso transcurre de modo            el presente «ahora» empeñándose en vengar o reparar agra-
independiente a las normas humanas. Sólo en fantasías sub-             vios pretéritos o sacrifican a las generaciones actuales en
versivas como A través del espejo, de Lewis Carroll, sucede            nombre del bienestar de las futuras (¿por qué dicho incierto
que primero se grite de dolor, luego se empiece a sangrar y fi-        bienestar debería ser preferible al de nuestros contemporá-
nalmente se sufra el pinchazo en un dedo ...                           neos?).
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     Si el pasado y el futuro abruman de tal modo nuestro pre-                          mientras que las futuras están envueltas en la oscuridad del
 sente, quizá debamos pensar que no son tan «pasado» y «fu-                             misterio, pero admiten y aun exigen para hacerse presentes
 turo» como parecen. Vamos, que el presente es también la                               nuestra intervención. Si nuestra condición humana es ante
 zona temporal donde pasado y futuro son reales, es decir, don-                         todo activa, parece que el futuro debe contar en nuestro pre-
 de pueden tener algún tipo de efectos (creo que podemos lla-                           sente más que el pasado .
.mar «real» solamente a lo que afecta de algún modo a otras
 realidades, nunca a lo que no sabríamos señalar el modo en                                 Contra esta opinión también pueden alzarse reservas: a la
 que su existencia modifica de hecho a cualquier otra cosa                              más dogmática la llamaremos doctrina del destino, ya la más
 existente). De nuevo es san Agustín el que plantea de forma                            hipotética se la suele denominar teoría de los futuros contin-
 más competente el asunto: «Tampocose puede decir con exac-                             gentes. Los creyentes en el destino -los filósofos estoicos,
 titud que sean tres los tiempos: pasado, presente y futuro. Ha-                        por ejemplo- sostienen que todos los acontecimientos futu-
 bría que decir con más propiedad que hay tres tiempos: un                              ros están rigurosamente determinados desde siempre, tal
 presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas pre-                           como lo estuvieron los pasados. Según Crisipo (siglo III a. J.C.,
 sentes y un presente de las cosas futuras. Estas tres cosas exis-                      citado por Aula Gelio, Noches Áticas, VII), «el destino es una
 ten de algún modo en el alma, pero no veo que' existan fuera                           disposición natural de todo, desde la eternidad, de como cada
 de ella. El presente de las cosas idas es la memoria. El de las                        cosa sigue y acompaña cada otra cosa, y tal disposición es in-
 cosas presentes es la percepción o la visión. Y el presente de                         violable». Por tanto el porvenir «está ya escrito», como suele
 las cosas futuras la espera.>" Tanto el pasado o el futuro tie-                        decirse: en realidad no hay futuro, porque no hay novedad ni
 nen efectos presentes porque están presentes en nuestro pre-                           incertidumbre en lo que ha de ocurrir, sólo ignorancia por
  sente. Mutilar el presente del recuerdo del pasado y de la ex-                        nuestra parte para preverlo. El orden universal se despliega
 pectativa del futuro es dejarlo sin espesor, sin «sustancia»...                        como una tela pintada que se va desenrollando paulatina-
                                                                                        mente pero donde nada puede aparecer, salvo lo que ya sabe-
    Sin embargo, nuestra relación con el pasado no es simé-                             mos que está representado previamente en ella. En ese cua-
trica a la que guardamos con el futuro. Más bien diríamos                               dro que se va desvelando poco a poco estamos también cada
que lo ya ocurrido nos afecta en el presente de modo opuesto                            uno de nosotros, con todos los incidentes que van a ocurrir-
a lo que va a ocurrir, siempre que caractericemos el presente
como el momento en que sucede la vida y tenemos que ac-
                                                                                    .
                                                                                    '
                                                                                        nos en la vida: por tanto no ya nuestra libertad sino nuestra
                                                                                        misma capacidad de acción (si por «acción» se entiende la
tuar. En el pasado se sitúa lo conocido que ya no podemos                               posibilidad de intervenir en el curso de lo real y no simple-
modificar; en el futuro está lo desconocido aún modificable.                            mente de seguirlo) quedan seriamente en entredicho. Se pue-
Ninguna de nuestras acciones puede cambiar el pasado, aun-                              den aplicar aquí mutatis mutandis algunas de las reflexiones
que todas pueden tenerlo en cuenta: en cambio, nada del fu-                             que hicimos en el capítulo sexto. Señalemos ahora solamente
turo podemos dar por descontado, aunque cualquiera de                                   que en cuanto desaparece el futuro -por predeterminado,
nuestras acciones influirá en su devenir. Diríamos que las co-.                         sea quien lo dispone Dios o la Naturaleza- se asfixia la li-
sas pasadas ya las tenemos a mano -aunque intangibles~,                                 bertad, que sólo puede respirar aires de porvenir.

      39. Confesiones, de Agustín de Hipona, trad. de P, Rodríguez de Santidrián,
                                                                                            Más sutil es el planteamiento aristotélico (en el capítu-
 Alianza Editorial, Madrid.                                                             lo IX del tratado De la interpretación), dirigido precisamente
254                     LAS PREGUNTAS DE LA VIDA                                                              PERDIDOS EN EL TIEMPO                              255

a defender la posibilidad de un futuro propiamente tal, es de-                      zamos» hacia el año 2000, estamos a una «distancia» de dos
cir abierto, frente a quienes por razones estrictamente lógicas                     siglos de -la Ilustración y el poeta Jorge Manrique dijo que
se puedan ver inclinados a negarlo. Supongamos que nos ha-                           «nuestras vidas [es decir, el transcurso temporal de nuestras
llamos aparentemente en vísperas de una gran batalla naval,                         vidas, F. S.] son los ríos que van a ?ar a la mar que es el mo-
Sobre tal eventualidad son posibles dos proposiciones: «ma-                         rir»... La comparación del tiempo con un «río» es particular-
ñana habrá una batalla naval» o «mañana no habrá una ba-                            mente repetida: es habitual referirnos a un «lapso» de tiem-
talla naval». Una de estas dos afirmaciones y sólo una es cier-                     po, palabra cuya etimología nos remite al latín labi, «fluir».
ta ya hoy, aunque no sepamos todavía cuál. Pero lo que es                           Pero el tiempo también puede ser una especie de «viento»
verdad es verdad in aeternum, puede recordamos un lógico                           .que sopla en las velas de la historia para llevamos hacia el fu-
implacable (¡hay gente para todol): por tanto, en alguna par-                       turo; y Walter Benjamin, comentando el cuadro de Paul Klee
te debe estar escrito ese futuro que convierte en verdadera -o                      Angelus novus -que representa a un ángel volando hacia
falsa a cada una de las proposiciones. Con un sentido común                         atrás-, lo imagina más bien como una auténtica tormenta
racionalista que produce alivio, Aristóteles sostiene en cam-                       que «desciende del Paraíso, se arremolina en sus alas y es tan
bio que lo único que hoyes verdadero es que «mañana habrá                           fuerte que el ángel no puede plegarlas. Esta tempestad lo
o no habrá una batalla naval», mientras que aún nó puede ser                        arrastra irremediablemente hacia _ futuro, al cual vuelve las
                                                                                                                         el
verdad ni que «mañana habrá una batalla» ni que «mañana                             espaldas, mientras el cúmulo de las ruinas sube ante él hacia
no habrá una batalla»." Es decir, lo verdadero «para maña-                          el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos -progreso»." La
na» es la duda entre dos o más posibilidades, no la certeza                         concepción judeocristiana del tiempo lo presenta como una
profética de una u otra. El futuro es «contingente» -puede                          flecha que avanza desde el Paraíso al Juicio Final de modo
ser así o de otro modo-, no fatal ni necesario. Lo que ocurra                       irreversible; en la versión laica de ese mito, a la que se refie--
mañana tendrá sin duda sus propias causas, entre las cuales                         re Benjamin, tal avance es un «progreso», es decir, viaja de lo
bien puede estar nuestra efectiva decisión humana de actuar                         peor a lo mejor; no faltan pesimistas que lo ven como una
que sólo intervendrá en lo real cuando la pongamos en prác-                         perpetua «decadencia» de signo opuesto.
tica y nunca antes. Ciertamente, puede haber futuros contin-
gentes que para nada dependan de acciones humanas. No nos                              Muchas otras culturas -y algunos autores dentro de la
limitamos pues a «leer»un futuro ya escrito sino que colabo-                       nuestra, como Giambattista Vico o Nietzsche- han preferido
ramos a escribirlo. Gracias, Aristóteles.                                          imaginar un tiempo cíclico, que se desplaza girando como
                                                                                   una rueda o que rota permanentemente sobre sí mismo, tra-
    Quizá estas formas de negación del futuro se deben en                          yendo una y otra vez lo mismo al escenario del presente. Un                          11
                                                                                                                                                                        1,
gran medida a una concepción espacial del tiempo. Cuando                           río, una flecha, una rueda, una tempestad, siempre algún tipo                        II
intentamos pensar el tiempo. empezamos por «imaginarlo» y                          de energía motriz que nos traslada desde un punto a otro si-                         li
                                                                                                                                                                        I!
es difícil -¿imposible?- tener «imágenes» que no sean espa-                        guiendo una trayectoria que se parece demasiado a las que                            l'
                                                                                                                                                                        ,1,

ciales. «Vemos»pasar el tiempo como algo que se traslada en                        realizamos a través del espacio. Por cierto, la ciencia ficción                      ';1
                                                                                                                                                                        ,11'


el espacio: el tiempo «corre»,se nos hace muy «largo», «avan-                      contemporánea se ha tomado literalmente lo de «viajarpor el                          "
                                                                                                                                                                        "




    40. Actualmente es tema de discusión si Aristóteles dice esto o quiere decir         41. Tesis de filosofía de la historia, de W. Benjamin, en Ensayos escogidos,
mañana «necesariamente» ...                                                        trad. de H. Murena, Ed. Sur, Buenos Aires.
256                 LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                              PERDIDOS   EN EL. TIEMPO                257 .

tiempo» y ha compuesto diversas novelas sobre el tema, des-             punto del espacio sólo cabe talo cual cosa definida, mientras
de la estupenda La máquina del tiempo de H. G. Wells hasta              que cualquier subdivisión del tiempo, por mínima que sea,
las invenciones de Poul Anderson, Ray Bradbury, las películas           abarca lo innumerable ... o lo infinito. Desde luego, la veloci-
del tipo Regreso al futuro y tantas otras variantes cada vez            dad de nuestros viajes por la superficie terráquea nos han
más sofisticadas que siguen añadiéndose a la nómina (re-                acostumbrado a suponer que en cierta medida nos trasladan
cuerdo también una candorosa serie televisiva de mi adoles-             también por el tiempo: el avión que parte de Madrid hacia
cencia, que me encantaba, protagonizada por David Hedison               Nueva York «gana» horas en su trayecto, de modo que cuan-
y llamada El túnel del tiempo ... en homenaje privado a la cual         do llegamos a la ciudad estadounidense y telefoneamos a
he escrito este capítulo, porque para reflexionar sobre el              nuestra familia sus relojes marcan varias horas más que el
tiempo me parece obligado partir de la memoria).                        nuestro (recuérdese la sorpresa final de la Vuelta al mundo en
                                                                       ochenta días de Julio Verne, cuando el aventurero Phileas
      Diversos pensadores han protestado contra esta «espacia-         Fogg descubre que después de todo ha logrado ganar su
lización» de lo temporal. En el primer tercio de nuestro siglo,        apuesta gracias a los cambios horarios debidos a la rotación
Henri Bergson contrapuso el tiempo «exteriorizado» de la vi-           de la Tierra). Pero tales «ganancias» o «pérdidas» horarias lo
sión cientifista y racionalista a la durée, la duración íntima-        son solamente en la medición convencional del tiempo, no en
mente vivida y continua que se resiste a cualquier fragmenta-          el tiempo mismo: el instante que vivo cuando hablo telefóni-
ción espacializante. Según Bergson, el «tiempo» de los físicos         camente con mi mujer a través del Atlántico es el mismo que
es algo parecido al «movimiento» que reproduce el cinemató-            vive ella, aunque ... ¿a ojos de quién? Tampoco «viajar» por el
grafo: una serie de fotogramas o «instantáneas» sucesivas que          tiempo podría ser nunca como trasladarse espacialmente ha-
el ojo humano capta como gestos, carreras, explosiones, etc.           cia adelante o hacia atrás, por mucho que los escritores de
Pero nosotros, que estamos' dentro de la película, sabemos .           ciencia ficción nos entretengan ingeniosamente especulando
que el movimiento no es verdaderamente una sucesión de                 con tal posibilidad. El problema no estriba solamente en los
instantes estáticos -¡la trampa de Zenón!- sino una «conti-           diversos absurdos que se propiciarían (vuelvo al pasado para
nuidad» que sólo tras haber sido asesinada puede diseccio-            estrangularme en la cuna e impedirme crecer, con lo cual
narse como la suma rapidísima de muchas paradas; del mis-             nunca llegaría a la edad en que he debido emprender mi via-
mo modo, el transcurso del tiempo no recorre una serie de             je; o viajo hacia el futuro para encontrarme conmigo mismo
estaciones intemporales -aquí, allá y aún más allá, siempre           y revelar a mi «yo»del porvenir esa travesía cronológica, que
en la misma carretera- sino que fluye sin trayecto previo,        "   ya debería conocer por haberla efectuado «antes» de llegar a
apareciendo en el mismo instante que desaparece a través de           tal encuentro, etc.). Todas estas contradicciones demuestran
nosotros: no nos transporta sino que nos traspasa.                    que los sucesivos «lugares» del tiempo no están simplemente
                                                                      yuxtapuestos como los «lugares» del espacio sino que tienen
   Hay otras muchas diferencias esenciales entre el movi-             una concatenación interna que no puede ser invertida sin
miento en el espacio y el pasar del tiempo. La más notable es         destruir lo propiamente «temporal» del tiempo mismo. Pero
que en cada lugar del espacio sólo puede encontrarse un               es que, además, cualquier «desplazamiento» temporal impli-
cuerpo, mientras que en cada instante del tiempo se hallan            caría también un lapso de tiempo, por breve que fuese, que
todos los cuerpos contemporáneos, desde la estrella más re-           no sabríamos si pertenece al pasado o al futuro ni cómo com-
mota a la hormiga que trepa por nuestro zapato. En cada               putarlo. Es decir, mientras viajamos por el espacio siempre
PERDIDOS   EN EL TIEMPO                259
258                LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA


podemos saber dónde estamos, pero durante el viaje temporal         sentido completo e intacto mientras nosotros somos tragados'
no estaríamos temporalmente en ningún sitio. Y es que, se-          por su remolino. ¿Es el tiempo el fugaz o más bien nosotros
gún parece, el tiempo no «está ahí» ya dado, como el espacio,       en él? La respuesta del poeta Pierre de Ronsard (s. XVI) certi-
para que lo recorramos, sino que más bien lo llevamos pues-         fica nuestra más íntima convicción:
to. Un poco más adelante volveremos sobre esta cuestión.
                                                                            Le temps s'en va, le temps s'en va, ma Dame,
     Aún se da otra diferencia importante entre espacio y tiem-             Las!, le temps non, mais nous nous en allons.
po, en la que insiste el pensador contemporáneo Cornelius
Castoriadis. En el espacio se nos ofrece lo distinto, pero es en            (El tiempo se va, el tiempo se va, señora,
el tiempo donde puede aparecer lo radicalmente otro, la ver-                ¡ay!,no el tiempo sino nosotros nos vamos.)
dadera alteridad. Abarcadas por el espacio se reproducen las
diversas formas de la identidad, pero el espíritu creador ma-           Queremos suponer que el tiempo pasa, pero en realidad
dura con el paso del tiempo y se yergue de pronto trayendo la       sabemos que el tiempo siempre está ahí, fluyendo aunque sin
auténtica novedad de lo no-idéntico, de lo literalmente «nun-       disminuir ni aumentar: lo que transcurre y decrece incesan-
ca visto», trátese de un poema, una herramienta, un hallazgo        temente no es el tiempo sino nuestro tiempo. Ahora bien, si
científico, una sinfonía, una ley o una revolución. Los anti-       lo propio del tiempo es ese pasar irremediable que, cuando lo
guos griegos hablaban del kairás, el momento propicio en el         consideramos en' términos absolutos, no afecta al tiempo
que se puede realizar lo antes imposible y donde aparece por        mismo pero en cambio nos atañe más bien 'a nosotros, ¿no
obra del ánimo humano la nueva «idea» que antes faltaba en          será acaso el tiempo nada más pero tampoco nada menos
el mapa del mundo real. Lo que cuenta de veras en la tempo-         que nuestra dimensión esencial? Algo así sospechó ya en su
ralidad es la siempre abierta 'posibilidad del kairos, el instan-   día el clarividente Agustín: «Me parece que el tiempo no es
te futuro que rompe con la rutina y lo previsible para inau-        otra cosa que una cierta extensión. Pero no sé de qué cosa.
gurar una perspectiva inédita de vida consciente en el univer-      Me pregunto si no será de la misma alma.» No es que noso-
so: el momento en que la imagina.ción se pone en práctica. En       tros midamos el tiempo sino que nos medimos a nosotros
el espacio podemos explorar lo desconocido y encontrar lo           mismos en el tiempo ... ¡ano ser que sea el tiempo el que nos
que aún no sabíamos que estaba allí, pero es en el tiempo           mide!
donde podemos dar a luz aquello que imaginamos en ruptu-
                                                                        Quizá entonces haya que replantear de nuevo la cuestión
ra con lo meramente constatable.
                                                                    del tiempo, vinculándolo de forma mucho más directa a
    E131 de diciembre de 1902, Jules Renard anota en su dia-        nuestra condición humana (o al menos a nuestra condición
rio: «Año,una rodaja cortada al tiempo y el tiempo sigue en-        «humana» tal como la entendemos los occidentales de la mo-
tero.» Más allá de las constataciones antropológicas sobre la       dernidad). Eso es precisamente lo que hace Martin Heidegger
forma de medir el tiempo y el distinto papel de la temporali-       en el libro de filosofía más celebrado y discutido del siglo xx,
dad en las culturas, más allá de las elucubraciones de los físi-    Ser y tiempo (1927). Ya tres años antes de publicar su obra
cos sobre el tiempo en el universo, lo que nos pasma viven-         máxima, Heidegger concluía una conferencia titulada «El
cialmente a los humanos es que el tiempo -ese algo ina-             concepto de tiempo» formulando de otro modo la vieja pre-
prensible que perpetuamente escapa- permanece en cierto             gunta: «¿Qué es el tiempo? se ha convertido en: ¿quién es el
260                LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                                   PERDIDOS     EN EL TIEMPO        261
tiempo? Más precisamente: ¿somos nosotros mismos el tiem-              nunca puede dejarnos indiferentes porque siempre se está
po? O aún con mayor precisión: ¿soy yo mi tiempo?» La res-             acabando: y el acecho de la muerte vuelve desgarradoramen-
puesta de Heidegger es afirmativa: lo que llama Dasein, el             te interesante el más insípido de los momentos.
existente humano, consiste precisamente en «tiempo», esa in-
consistencia transitoria. Su planteamiento coincide en lo sus-              Lo que nos ata definitivamente al tiempo y por tanto a la
tancial con la formulación a la par poética y reflexiva con la          mortalidad es nuestro cuerpo. En sus células se esconde el ve-
que Jorge Luis Borges concluye su ensayo titulado significati-          neno de relojería que poco a poco nos va corroyendo. Ese
vamente Nueva refutación del tiempo (un propósito metafísico            mortal tiempo que «somos» podemos suponer fundadamente
que desde luego no logra llevar a cabo): «El tiempo es un               que resulta un requisito fisiológico de los órganos que evolu-
río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me            tivamente corresponden a Gadauno de los miembros de nues-
destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume,            tra especie. En cuanto «producto» material, llevamos la fecha
pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real;             de caducidad inscrita en nuestros genes. Así nos lo aseguran
yo, desgraciadamente, soy Borges.»                                     los expertos: tengo sobre la mesa, por ejemplo, un estudio
                                                                       científico sobre el proceso de envejecimiento llamado El reloj
     y de este modo volvemos otra vez a tropezarnos con la             de la edad (de John J. Medina, Ed. Crítica), en el cual se ex-
 realidad insoslayable de la muerte, de la que partimos en el          plican los diversos pasos bioquímicos de tal proceso irrever-
 primer capítulo. Para Heidegger, como para Borges (jpor eso           sible. Estamos «programados» .para envejecer y morir. Some-
 quería refutar el tiempo!), estar hechos de tiempo significa          tidos a los achaques del cuerpo, constantemente sentimos
 estar abocados a la muerte, resbalar sin tregua hacia ella.           también miedo, sea un temor vago e inconcreto o apremiante
 [Qué poco nos importaría el tiempo en ninguna de sus for-             (quizá más vago e inconcreto al comienzo de nuestra vida
mas o medidas si nos creyésemos inmortales! Nos desenten-              consciente, para hacerse más apremiante con los años). Ese
deríamos de él como los niños pequeños, que nos dicen «¿te             miedo es el eco de la conciencia temporal de nuestro destino
acuerdas ayer...?» y se están refiriendo al verano pasado ... ¡O       de seres arrastrados hacia su fin, como explica muy bien
a esta misma mañana! La temporalidad es la conciencia de              Marcel Conche en su obra TIempo y destino: «Un Miedo difu-
nuestro tránsito hacia la muerte' y del tránsito hacia su aca-        so es el fondo afectivo de nuestro ser, la tonalidad afectiva
bamiento o ruina de las cosas que más amamos. Por eso nos             fundamental. El miedo siempre está ahí. Una nadería y tene-
urge, por eso nos angustia, por eso nos empuja a la melanco-          mos miedo, pues esa "nadería", ¿quién sabe?, quizá no es una
lía... o al desafío. A este respecto, da igual que vivamos mu-     ,. nadería, quizá es ya la muerte.» 42 y como es el cuerpo el que
chos o pocos años. Según cuenta Baltasar Gracián en El criti-         constantemente nos expone sin resguardo a la muerte por su
cón, cierto rey se disponía a construir un gran palacio pero       ~. propia naturaleza, en todas las épocas se ha cultivado entre
antes de comenzar quiso saber cuánto iba a vivir, para estar          los humanos la idea de que hay algo en nosotros no-corporal,
seguro de que la inversión merecía la pena. Sus astrólogos le         por tanto no-temporal, inalcanzable a las heridas e invulnera-
dijeron que viviría mil años y entonces el rey renunció a su          ble ante los procesos letales de la biología, algo inextenso,
proyecto, diciendo que para tan corto plazo cualquier choza           inexpugnable, opuesto en todo a las características corpora-
le podía bastar. Ser temporales (sabemos temporales) es               les, imperecedero. Y señala Marcel Conche: «La noción de es-
siempre vivir «poco», pero también proporciona un sabor
fuerte, intenso, a la brevedad vital que paladeamos. La vida              42. Temps et destin, de M. Conche, PUF, París.
262                 LAS PREGUNTAS   DE LA VIDA                                           PERDIDOS   EN EL TIEMPO                 263

píritu puro o de alma, como sustancia incorporal, indivisible,       en tiempo pasado o en la expectativa del futuro? ¿Por qué re-
etcétera, parece fruto del Miedo. El hombre tiene un miedo           currimos a movimientos para intentar precisar el instante tem-
tan profundo ante la muerte que se ha forjado una idea de sí        poral? ¿Son las formas de medir el tiempo algo intrínseco a la
mismo como hombre-sin-cuerpo = alma, para escapar a su               condición humana o tienen que ver con las diversas culturas y
destino, a la muerte.» Así el alma sería consciente del tiempo       las situaciones históricas de las sociedades? ¿ Por qué cada so-
sólo como algo que le ocurre al cuerpo, aunque mantenién-            ciedad establece medidas unánimes del tiempo para todos sus
dose ella misma a salvo de su perpetuo desgaste...                   socios? ¿Por qué el tiempo del hombre actual resulta junta-
                                                                     mente más agobiante y más «privado» que en otras culturas o
    Sin embargo, ¿puede estar realmente vivo lo que no debe          épocas? ¿Puede existir un tiempo más allá de las formas hu-
morir? Quizá nacer y morir no son solamente el comienzo y            manas de medirlo o de emplearlo socialmente? ¿TIenen la mis-
el final de nuestro destino sino un componente que se repite         ma «realidad» el pasado y el futuro que el presente? ¿Están
incesantemente a lo largo de toda nuestra existencia. En cada        también pasado y futuro incluidos en el presente? ¿Son el pa-
trayectoria vital la muerte del niño da paso al joven, la pérdi-     sado y el futuro lo mismo de relevantes para el hombre en
da de un amor o el acabamiento de una tarea nos proyectan            cuanto sujeto activo? ¿En qué sentido niega el futuro la teoría
hacia nuevas empresas, lo que se va es condición de lo que           fatalista del destino? ¿Por qué nuestras «imágenes» del tiempo
viene, no podríamos abrirnos a lo inédito -sea terrible o go-        son casi todas de tipo espacial? ¿Qué diferencia existe entre los
zoso- si no fuésemos despojados de lo antiguo. El futuro se        . instantes del tiempo y los lugares del espacio? ¿Podríamos «via-
abalanza hacia nosotros trayendo nuestro acabamiento pero            jar» a través del tiempo? ¿Es realmente el tiempo mismo lo que
también es la provincia desconocida en la que siempre esta-         pasa o somos nosotros los que pasamos temporalmente? ¿Está
mos entrando como .forzosos exploradores para descubrir              el ser humano esencialmente «hecho» de tiempo? ¿Qué relación
trampas y tesoros. De nueva recurramos al dictamen de un             existe entre nuestro interés por el problema del tiempo y nues-
poeta, esos grandes orientadores del pensamiento. Dice Wil-          tra preocupación por la muerte? ¿Es el cuerpo la única «parte»
liam Butler Yeats que «el hombre vive y muere muchas veces           de nosotros sometida al desgaste del tiempo? ¿Influye el miedo
entre sus dos eternidades». Esa alternancia de vida y muerte         a la muerte en nuestra tendencia a imaginar «algo» incorporal
 es precisamente aquello a lo que sin .renuncíar a nuestra li-       en nosotros? ¿Está realmente vivo lo que no puede morir? ¿De
bertad podemos llamar «destino humano», frente a la eterni-          qué forma nacimiento y muerte son ingredientes constantes de
 dad que nos excluye.                                                nuestra existencia temporal?


Da que pensar ...

      ¿ Podríamos dar cuenta -o damos cuenta-       de nuestra
vida sin recurrir a referencias temporales? ¿Acaso hay algo que
nos resulte más «familiar» que el tiempo? Sin embargo, ¿sabe-
mos realmente lo que es el tiempo? ¿En qué consiste la dificul-
tad para pensar el tiempo? ¿Podemos «fijar» el ahora, el mo-
mento presente? ¿Por qué resulta más fácil hablar del «ahora»
•••

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CAPÍTULO    3

                               LA LÓGICA


       En su búsqueda de la verdad, las ciencias y la filosofía deben pro-
  ceder con lógica. Por ello, después de haber explicado en qué consiste
 .el conocimiento científico y filosófico, conviene explicar qué son la
  lógica y la verdad.
       La lógica es el estudio de los procesos mentales que nos permiten
  entender la realidad (conceptos, juicios, razonamientos), y de las es-
 trategias empleadas para conocer de manera ordenada y eficaz la
 complejidad de lo real (análisis y síntesis, inducción y deducción, de-
 finición, división y clasificación).
      La lógica es un arte y una ciencia: el arte de razonar correcta-
 mente y la ciencia que estudia las reglas y los principios del razona-
 miento. Por su peculiar cometido, la lógica es el instrumento univer-
 sal de todas las ciencias y de la filosofía, y equivale a un necesario
 control de calidad que la inteligencia ejerce sobre sí misma.


 1. Sensación y percepción

      Los sentidos -vista, tacto, oído, gusto y olfato- son nuestras
 ventanas al mundo. Sentir es captar un estímulo -acústico, visual,
 olfativo ...- en nuestros circuitos nerviosos. Percibir, en cambio, es la
actividad mental que organiza e interpreta las sensaciones. Mientras
la sensación es un hecho receptivo y pasivo, la percepción es una res-
puesta activa que selecciona e interpreta las sensaciones. En la per-
cepción intervienen factores como la atención, la configuración de
los estímulos, la memoria y la imaginación.
      Ante la avalancha de estímulos que excitan constantemente
nuestros sentidos, la mente selecciona aquellos que más nos convie-
40                         FILosOFíA MíNIMA                                                               EL CONOCIMIENTO                            41
nen en cada momento. Ese proceso de selección recibe el nombre de               u oír algo, podemos preguntarnos qué es ese algo. No preguntamos
atención. Como es lógico, la atención depende de la intensidad del ~s-          por lo que vemos, sino precisamente por lo que no vemos. Pues las
tímulo. del estado del propio organismo y de las prioridades ~el s~]e-          cosas no se reducen a lo que de ellas se ve, y por eso se hace necesario
too Después de seleccionar los estímulos tiene lugar su orgaruzacI~n.           distinguir entre ver y entender. Eso explica que un niño, que ve lo
La hipótesis asociacionista propuesta por Wundt (1832-192.0) sostie-            mismo que su padre, tenga derecho a preguntar ¿qué es eso? Está cla-
ne que la percepción de una realidad es la sum~ de sensaciones. En              ro que entender no es lo mismo que sentir. Entender el calor no ca-
cambio, la Gestalt o «escuela de la forma» considera que la percep-            lienta, mientras que sentirlo, sí. Y si lo que entiendo es el fuego, mi
ción es una interpretación global que capta la realidad de una mane-           entendimiento no arde en llamas ni siente el menor calor. A diferen-
ra íntegra y significativa.                                          .         cia de lo que les ocurre a nuestras manos, nuestra inteligencia puede
     La Gestalt estudia la percepción como un proceso complejo, en             jugar con fuego sin quemarse. Ello es así porque lo que conoce son
el que intervienen cuatro leyes. La ley de la figura? el fondo. -la forma      formas conceptuales, y los conceptos son ultrasensoriales, es decir,
más elemental de organización de datos sensonales- afirma que la               inmateriales.
percepción empieza por delimitar una figura que destaca sobre un. fon-               Las preguntas sobre el qué no se contestan con los datos capta-
do. La ley de la proximidad explica la tendencia a integrar en una rm~ma       dos por el ojo o los demás sentidos. Como ya hemos dicho, el ojo ve,
imagen o configuración los objetos más próximos. La le,Yde la semejan-        pero no es de su incumbencia saber en qué consiste eso que ve. Esa es
za expresa la disposición a relacionar elementos semejantes. La ley de        incumbencia del entendimiento. La propia etimología latina de la pa-
clausura explica la tendencia a ver formas completas y ~ca~a?as donde         labra inteligencia nos aclara lo que venimos diciendo, pues intus lege-
sólo hav formas incompletas o sugeridas. La ley de la simplicidad cons-       re significa leer el interior, conocer en profundidad, saber lo que en el
tata la tendencia a distinguir las configuraciones más sencillas.             fondo es una cosa.
     La memoria es la facultad intelectual que retiene y recuerda el                Es propio de la materia presentarse ante nuestros ojos formali-
pasado. Si la percepción nos permite vivir el presente, la memoria            zada: esta combinación de cristal, cuero y metales es un reloj. Nues-
trae el pasado al presente en forma de recuerdos. Los recu~rdos son           tros sentidos captan los aspectos materiales, pero la inteligencia cap-
experiencias y conocimientos que hemos vivido y apre~dIdo, y que              ta, por medio del concepto, lo que en realidad tengo delante: una ma-
conservamos en forma de imágenes y conceptos. Gracias a la me-               quinaria para medir el tiempo. El concepto es la imagen que refleja
moria, por comparación con lo ya vivido, podemos interpretar                 en nuestro interior la exterioridad que nos rodea, pero no refleja la
mejor el presente. La memoria es la base del aprendizaje y un ele-           materialidad de las cosas, sino su esencia o función. Así, a diferencia
mento esencial de la psicología humana, pues nos per;nite con?c~r            de cualquier animal, si entiendo lo que es un reloj reconoceré como
y conservar nuestra propia identidad: sin ella no sabnamos que h~-           tales todas las máquinas o instrumentos que sirvan para medir el
cimas ayer, quiénes son nuestros padres, dónde vivimos, q~é ami-             tiempo, desde un panel electrónico hasta un reloj de arena. Es paten-
gos tenemos, quiénes somos ... La imaginación es la facultad mtele~-         te que el modo de ser de los conceptos en el entendimiento es un
tual capaz de recordar síntesis sensoriales. También puede combí-            modo de ser inmaterial, y por eso decíamos que entender lo que es el
nar creativamente imágenes.                                                  fuego no quema, y entender lo que es la muerte tampoco mata. De ahí
     La integración de sensaciones en la percepción no da como. re-         se puede concluir que la facultad de elaborar conceptos inmateriales
sultado un reflejo fiel de la reali~ad, pues hay otros factores que c~m-    ha de ser igualmente inmaterial.
dicionan nuestra percepción: la salud y la enfermedad, el c~~sanc~o ~              Lo que acabamos de decir pone de manifiesto que el concepto es
la rutina, el hambre y la sed, el estado de ánimo, la educación recibi-     una representación mental de una clase de seres u objetos unidos por
da, la opinión de los demás, etc.'                                          una característica común. Todo concepto tiene comprensión y exten-
                                                                            sión. Por comprensión entendemos el conjunto de notas que lo inte-
                                                                            gran. El concepto «ser humano» contiene como notas características
2.   La formación de conceptos                                              la animalidad, la racionalidad y la sociabilidad. La extensión indica el
                                                                            conjunto de individuos englobados en un concepto. Así, el concepto
     Conocemos el mundo a través de sensaciones que nos llegan por          «ser humano» es más extenso que «francés» y menos extenso que
los cinco sentidos. Pero más allá de la sensación que nos permite ver       «animal». La abstracción es el proceso mental que nos permite en-
                                                                                                                         .        ~
                                                                                                                             ~::
EL CONOCIMIENTO                             43
42                         FILOSOFÍA   MíNIMA
                                                                              derechos, des~rrollad~ con lógica implacable, llevó a Stalin, Hitler y
contrar los rasgos, esenciales y comunes a muchos seres, y formar los        _Mao a exterminar a millones de seres humanos. La lógica, por tanto
conceptos correspondientes.                                                   no se justifica por sí misma: ha de respetar la verdad.                   '
     La unión de dos o más conceptos según el esquema sujeto-                    . La lógica formal. se constituye en ciencia con Aristóteles y los es-
verbo-predicado da lugar a un juicio. La unión de juicios o proposi-          tOICOS. a Edad Media y la Edad Moderna sistematizaron la herencia
                                                                                      L
ciones en forma de premisas y conclusión da lugar a un razonamien-            clásica. A mediados del siglo XIX, esa lógica tradicional verá nacer la
to. Por los conceptos entendemos la realidad, y gracias a los juicios y       llamada lógica moderna, caracterizada por una simbolización similar
a los razonamientos nuestro conocimiento progresa.              --            a la que emplean las matemáticas. Así, la lógica formal tradicional se
                                                                              ha integrado en la lógica moderna, también llamada lógica simbólica
                                                                              y lógica matemática.
3.   Lógica formal

    Todo razonamiento consta de varias premisas y una conclusión              4.   Relaciones lógicas
que se deriva lógicamente de las premisas:
                                                                                 . Así c,o~o e~isten leyes físicas, químicas o biológicas, el pensa-
         Todohombre es mortal.                                                miento lógico tiene también sus leyes. Las más fundamentales son
         Sócrates es hombre.                                                  los llamados primeros principios, que actúan como base necesaria e
         Por tanto, Sócrates es mortal.                                       indemostrable de toda demostración. Son el principio de identidad
                                                                              (todo ser es igual a sí mismo), el de no contradicción (nada puede ser
     Premisas y conclusión son proposiciones enunciativas que pue-            y no ser al mismo tiempo y desde el mismo punto de vista), el de ter-
 den ser verdaderas o falsas. La lógica formal se ocupa únicamente del        cero e~cluido (entre el ser y el no ser no existe término medio), el de
 encadenamiento correcto entre la conclusión y las premisas, y por            causalidad (todo efecto tiene una causa) y el de razón suficiente (los
 eso un razonamiento puede ser lógico y falso al mismo tiempo:                efectos son proporcionados a las causas).
                                                                                    Aunque un razonamiento puede ser muy complejo, las relacio-
         Todohombre es francés.                                               ne~ lógicas entre proposic~ones pueden reducirse a cuatro tipos. En
         Sócrates es hombre.                                                   pnmer lugar, podemos afirmar o negar algo: iré a Madrid no iré a
         Por tanto, Sócrates es francés. •                                     Madrid. La regla de esta relación es la siguiente: si un enunciado es
                                                                               verdadero~ su negación es falsa, y viceversa. En segundo lugar, po-
      Por la misma razón, un razonamiento puede ser formalmente in-            demos umr.dos enunciados: iré a Madrid y pasaré a verte. La regla
 correcto (sin lógica) aunque la conclusión y las premisas sean verda-         correspondiente establece que la conjunción de dos proposiciones
 deras:    .                                                                   sólo es verdadera si ambas lo son, y es falsa en todos los demás ca-
                                                                               sos. La tercera relación es la disyunción: iré a Madrid o me quedaré
          Algunos hombres son europeos.                                        en Málaga. Su regla dice que una disyunción es falsa cuando ambos
          Algunos hombres son franceses. '                                     términos lo son, y verdadera en los demás casos. La cuarta relación
          Por tanto, los franceses soh europeos.                               es .la unión cO,ndicional, también llamada implicación: si voy a Ma-
                                                                               drid te llamare. Su regla establece que una implicación es falsa cun-
       Los tres juicios anteriores son verdaderos, pero la conclusión no       do el antecedente es verdadero y el consecuente falso, y es verdadera
  se deriva de las premisas. Eso significa que el razonamiento no es vá-       en los demás casos.
  lido, es ilógico: en realidad, no hay razonamiento. Es claro que el pro-           Todos los pasos mencionados se apoyan en la lógica básica de los
  greso en el conocimiento no sólo exige lógica, sino lógica y verdad. Si      primeros principios, punto de partida imprescindible e indemostra-
  falla cualquiera de las dos condiciones, en lugar de conocimiento hay        ble de cualquier demostración.
  ignorancia o error. La lógica sin verdad puede ser cómica, como la
  batalla de Don Quijote contra los molinos de viento, pero también
  puede ser trágica: una idea falsa sobre la dignidad del hombre y sus
EL CONOCIMIENTO                                45
44                          FILOSOFíA    MíNIMA

                                                                              6.   Falacias y sofismas
5.   Lógica informal
                                                                                      Ayerse hizo público que el paro creció en 189.300 personas en el
        -¿Es vuesa merced, por ventura, ladrón?
        -Sí -respondió él-, para servir a Dios y a las buenas gentes.              primer trimestre de este año, disminuyó la ocupación, se destruyó em-
                                                                                   pleo, se creó un total de 342.500 puestos de trabajo y aumentó la pobla-
                                        CERVANTES,   Rinconete y Cortadillo        ción activa, todo ello simultáneamente.
                                                                                                                                   LUIS IGNACIO PARADA
      Si la lógica formal estudia la conexión correcta entre las proposi-
ciones o juicios de un razonamiento, la lógica informal entiende y
                                                                                   En lógica informal se conoce como falacia toda argumentación
acepta esa corrección en un sentido amplio: el que usamos en la vida
                                                                              que parece correcta y no lo es. La falacia se llama sofisma cuando es
cotidiana en forma de diálogo argumentativo. Así justifica Aristóteles
la lógica informal en su Retórica: «Aunque tengamos la ciencia más            intencionada, y paralogismo cuando es involuntaria. Platón describió
exacta, no siempre será fácil persuadir a ciertos auditorios. En esos         a los sofistas griegos como especialistas en presentar argumentos fal-
                                                                              sos como verdaderos, y argumentos verdaderos como falsos. Desde
casos conviene expresarse en lenguaje coloquial.»
      La lógica informal, propia de la argumentación coloquial, acon-         entonces, sofisma ha significado falacia, argumento falso con apa-
seja usar premisas admitidas por los demás interlocutores, aclarar el         riencia de verdad. Aristóteles los estudió y recogió en un pequeño tra-
significado de lo que se dice, no forzar prematuramente la conclu-            tado: Argumentos sofísticos.
                                                                                   En todo sofisma hay una verdad aparente y un error oculto. Mu-
sión, llevar el peso de la pruéba cuando corresponda, no proporcio-
nar exceso de información, no mantener a toda costa una opinión sin           chos de esos erores están motivados por el significado ambiguo o equí-
pruebas suficientes, no cambiar de tema, explicarse con claridad,             voco que damos a las palabras. Si digo, por ejemplo, que ~(nosoy libre
                                                                              porque no puedo hacer todo lo que quiero», estoy confundiendo liber-
brevedad y orden.
      Además de las reglas menciondas, el diálogo argurnéntativo usa          tad con omnipotencia. Es el mismo equívoco al que recurre Don Qui-
                                                                              jote para conseguir la libertad de un grupo de condenados a galeras:
con intención retórica expresiones aseguradoras y protectoras, tér-
minos sesgados y definiciones persuasivas. Para presentar como se-
gura una opinión, protegerla de la crítica y ahorrarse explicaciones,                  Quiero rogar a estos señores guardianes y comisario sean servidos
se suele aducir que está científicamente probada, que es evidente y de              de desataros y dejaros ir en paz; que no faltarán otros que sirvan al rey,
sentido común, que casi todo el mundo la comparte ... Los términos                  en mejores ocasiones; porque me parece duro caso hacer esclavosa los
sesgados son palabras cargadas de connotaciones positivas o negati-                 que Dios y naturaleza hizo libres.
vas, según los puntos de vista -y también los prejuicios- de carác-
ter social, político o religioso del que los emplea y del que los escu-            Una segunda clase de sofismas aparece cuando las premisas no
 cha. Así, pueden usarse de forma sesgada palabras como nazi, judío,          tienen relación con la conclusión, y hacen que ésta sea irrelevante. Es
yanqui, indio, creyente, ateo, autoridad, feminismo, izquierdas, dere-        el caso del argumento ad horninem, donde se critica una verdad des-
 chas, militar, insumisión, tolerancia ... Las definiciones persuasivas       prestigiando a la persona que la sostiene: los nazis despreciaron el
 se usan para prestigiar o desprestigiar lo definido: se puede decir que      trabajo de Einstein en el terreno de la física tachándolo de «pensa-
 los teléfonos móviles son «fieles' y rápidos mensajeros de sus due-          miento judío». Lo contrario es el argumento de autoridad, que da por
 ños», pero también se los puede presentar como «las nuevas cadenas           válida una argumentación por el prestigio, el poder o la simpatía de
 de los nuevos esclavos».                                                     quien lo expone: un producto comercial se hace pasar por bueno por-
      La utilización de estas estrategias retóricas está justificada siem-    que su publicidad se apoya en la recomendación de un personaje fa-
 pre que estemos convencidos de su verdad, al tiempo que admitimos            moso. El argumento ad ignorantiam pretende la falsedad de un enun-
 el diálogo con interlocutores que expresan opiniones diferentes. El          ciado porque nadie ha conseguido probar su verdad, o bien que un
 fin de la retórica es convencer sin manipular.                               enunciado es verdadero porque nadie ha probado que sea falso: exis-
                                                                              ten el monstruo del lago Nes y el Yeti porque nadie ha probado que no
                                                                              existan.
FILOSOFíA   MíNIMA
                                                                                                              EL CONOCIMIENTO                                47
46
                                                                                     en el cielo, que no se descuida de castigar al malo, ni de premiar al bue-
     El argumento ad populum es demagógico y apela al sentimiento
                                                                                     no, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros
del público para lograr su asentimiento. Más que la verdad, el dema-
                                                                                     hombres, no yéndoles nada en ello.
gogo dice lo que el público quiere oír, y así promete en campaña elec-
toral conquistas imposibles de cumplir, pan y circo en el caso del ma-
                                                                                     La argument~ciónpost     hoc, ergo propter hoc, «después de, luego
gistrado romano, aprobado general en el caso de un profesor que
                                                                                a causa de», consiste en una falsa atribución de causalidad, al con-
quiere pasar por bueno. El argumento ex populo defiende un punto
                                                                                fundir la sucesión temporal con la relación causa-efecto. Así, de la
de vista alegando que todo el mundo es de la misma opinión. El.argu-
                                                                                semjanza morfológica entre los fósiles de diferentes especies que se
mento ad baculum (al bastón) se apoya en amenazas. Una argumen-
                                                                                suceden en el tiempo, se puede concluir precipitadamente su encade-
tación parecida, que se conoce como «pendiente resbaladiza» y se
                                                                                namiento causal. Sin embargo, la sucesión temporal entre dos fenó-
basa en el «efecto dominó», es la que amenaza con una probable con-
                                                                                menos A y B es una condición necesaria, pero no suficiente, para po-
secuencia mala. Esta retórica falaz la emplean de forma magistral al-
                                                                                der establecer entre ambos un nexo causal.
 gunos de los personajes de Shakespeare. Aparece, por ejemplo, en los
                                                                                   . En te~ce~ l~gar, podemos agrupar los sofismas formados por pre-
 discursos inolvidables de Bruto y Marco Antonio, tras la muerte de
                                                                                misas no Justificadas. En la petición de principio, al dar por demostra-
 César. Así justifica Bruto su asesinato:                                       da una premisa que no lo está -«el universo no tiene causa»-, la
                                                                                conclusión queda el su vez sin demostrar: «Dios no existe porque el
         Si hubiese alguno en esta asamblea que profesara entrañable amis-
     tad a César, a él le digo que el afecto de Bruto por César no era menor
                                                                                universo no tiene causa.» En el círculo vicioso hay una doble petición
     que el suyo. Y si entonces ese amigo preguntase por qué Bruto se alzó      de principio, pues se pretende que dos afirmaciones se prueben mu-
     contra César, ésta es mi contestación: «No porque amaba a César me-        tuamente: «Los futbolistas brasileños son los mejores porque son
     nos, sino porque amaba a Roma más.» ¿Preferiríais que César viviera y      brasileños.»
     morir todos esclavos, a que esté muerto César y todos vivir libres? Por-        Un sofisma típico es la generalización arbitraria, que pasa de la
     que César me apreciaba, le lloro; porque fue afortunado, le celebro;       comprobación de algunos a la generalización del todos: «Todos los
     como valiente, le honro; pero p~r ambicioso le maté. Lágrimas hay          hombres sois iguales.» La generalización más común es el reduccio-
     para su afecto, júbilo para su fortuna, honra para su valor, muerte para   nismo de tomar la parte por el todo para reducir artificialmente la
      su ambición. ¿Quién hay aquí tan abyecto que quiera ser esclavo? ¡Si      complejidad de una cuestión a la simplicidad de una de sus partes:
     hay alguno, que hable, pues a él he ofendido! ¿Quién hay aquí tan estú-    consta~ar, por ejemplo, los elementos químicos del cuerpo humano, y
      pido que no quiera ser romano? ¡Si hay alguno, que hable, pues a él he    concluir que el hombre es un mero compuesto químico. Viktor
      ofendido! ¿Quién hay aquí tan vil que no ame a su patria? ¡Si hay algu-   Frankl cuenta que su profesor de ciencias naturales, paseando por el
      no, que hable, pues a él he ofendido! Aguardo una respuesta.              aula, les decía: «La vida no es más que un proceso de combustión ...,
                                                                                un fenómeno de oxidación.»
       Otros argumentos falsos, dentro de este segundo tipo, apelan a la             Conviene aclarar que, de suyo, algunas de estas formas de argu-
 compasión del oyente: es el caso del estudiante que discute una mala           mentación informal no son falaces, pero de hecho son las formas que
 calificación apoyándose en sus difíciles circunstancias familiares.            más adoptan las falacias. Así, por ejemplo, el argumento de autori-
 Antes de ejercer el gobierno de la Ínsula Barataria, Don Quijote daba          dad no es necesariamente falaz: no es una falacia decir que «estapá-
 a Sancho Panza este atinado consejo: «Si alguna mujer hermosa vi-              gina del Quijote está bien escrita porque su autor es Cervantes». Ello
 niere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de        manifiesta que cabe un uso limpio de muchos recursos retóricos, y
 sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide.» Pero           también un uso más o menos falaz.
 el mismo Don Quijote, en el citado episodio de los forzados a galeras,
 apela falazmente a los sentimientos de los guardias. Tras razonar, a
 su manera, que «es duro hacer esclavos a los que Dios y naturaleza             7.   El método lógico y sus pasos
 hizo libres», añade:
                                                                                     Ya sabemos que la lógica estudia las estrategias que sigue la inte-
         Cuanto más, señores guardas, que estos pobres no han cometido          ligencia para conocer de manera ordenada y eficaz. Esas estrategias
      nada contra vosotros. Allá se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay
48                          FILOSOFíA   MíNIMA
                                                                                                         EL CONOCIMIENTO
                                                                                                                                                   49
vienen a ser los pasos que dan la filosofía y las ciencias para abrirse       ción real puede ser esencial e intrínseca (el hombre es un animal ra-
camino en la complejidad de lo real. En griego, camino se dice mé!~-         ciona!), ~xtrínseca (un reloj es una máquina para medir el tiempo),
do, y sus pasos principales son -como hemos ade!a~t.~do- el.~n~I-            descriptiva (el agua es una sustancia incolora, inodora e insípida),
sis y la síntesis, la inducción y la deducción, la definición, la división   genética (el bronce es una aleación de cobre, cinc y estaño), causal (la
y la clasificación.        .                                  .              Odisea es un poema escrito por Homero). En cualquier caso, la defi-
     Analizar es dividir un todo en las partes que lo constituyen, para      nición debe afectar sólo a lo definido (no puedo definir al hombre so-
facilitar su estudio de forma ordenada y minuciosa. Descartes pro-           lamente como animal), debe ser más clara que lo definido (no puedo
pondrá, entre las reglas básicas del método racional, "dividir todo          definir democracia como paradigma y cúspide de la evolución políti-
problema que se someta a estudio en tantas partes ~~nores como ~e~           ca), no debe ser negativa (europea es una persona que no es asiática),
posible y necesario para resolverlo mejor». La medicina, en su análi-        debe ser breve, y lo definido no puede entrar en la definición (culpa-
sis del cuerpo humano, realiza un estudio de cada uno de sus órga-           ble es quien ha incurrido en culpa).
nos. Desde su origen, la filosofía dividió su objeto de estudio en tres
grandes campos: el mundo (cosmología filo~ó~ca!, el ~o~b~e (antro-
pología filosófica) y Dios (teodicea). Cada dIscI~lma filosofica puede
subdividir, a su vez, su propio campo. Así, por ejemplo, la antropolo-
gía se convierte en ética cuando estudia la conducta humana, y en
psicología cuando analiza la interioridad anímica del ser human~.
     El análisis se contrapone a la síntesis, que supone la composi-
ción o integración de lo que hemos estudiado por separado. La re-
ducción analítica de lo complejo a sus elementos simples no es sufi-
ciente, pues ofrece un conocimiento fragmentado e ina,:ticulado, sin
mostrar la cohesión de la realidad. Por lo tanto, es preCISOrecompo-
ner los elementos en que ha sido dividida una realidad compleja. La
medicina no entenderá el cuerpo humano si no aprecia la coordina-
ción real entre sus órganos. La filosofía no entenderá la complejidad
de una acción libre si no es capaz de integrar la diversidad de sus raí-
ces intelectuales y volitivas con el condicionamiento biológico, senti-
mental, educativo y cultural.                                         .
     Análisis y síntesis son, con frecuencia, fases complementanas de
un mismo método analítico-sintético. Descartes lo expresa con exac-
titud: «Es preciso recorrer con un movimiento continuado e ininte-
numpido del pensamiento todas las cosas que se refieren a nuestro
fin, y abrazarlas mediante una enumeración suficiente y ord~~ada.»
A partir del análisis y de la síntesis, la inducción y la deducción son
las dos formas fundamentales de razonar, de hacer que nuestro cono-
cimiento de la realidad progrese y sea riguroso, tal y como hemos vis-
to en el tema anterior.
      Otra de las tareas fundamentales del método racional, que aspira
a la comprensión clara y distinta de la realidad, es la definición. Defi-
nir es acotar, delimitar, señalar los límites conceptuales de un ser res-
pecto a los demás. La definición puede ser etimológica (~~osofía sig-
nifica amor a la sabiduría) o real (filosofía es una reflexión sobre la
totalidad de lo que existe, por sus causas más radicales). La definí-
f 91




                                 CAPíTULO      12

                      LA CREACIÓN ARTÍSTICA

  1.   La estética

           El sentido de lo bello es un instinto inmortal, profundamente enrai-
       zado en el espíritu del hombre. Es el que le proporciona delicias en
       múltiples formas de sonidos, aromas y sentimientos entre los cuales
       habita. Y así como el lirio se refleja en el lago y los ojos de Amarilis en
       el espejo, así la mera repetición oral o escrita de esas formas, sonidos,
       colores, aromas y sentimientos es una duplicada fuente de placer.

                                                          EDGAR Ar.LAN POE


        Los seres humanos estamos hechos para la belleza. No sólo para
   el alimento, el trabajo, el descanso, el conocimiento o el lenguaje.
  También y muy principalmente        para la belleza. Por eso nunca nos
  cansamos de admirar la primavera y el otoño, ni de contemplar la
  Vista de Delft o la Piedad de Miguel Ángel, ni de escuchar La flauta má-
  gica o a Paul MacCartney cantando Hey, Jude. Por estar hechos para
  la belleza buscamos, siempre y sobre todo, el amor. La llamada de la
  belleza no es una urgencia fisiológica, ni tiene valor biológico de su-
 perviviencia, pero es inequívoca y constante, y está estrechamente re-
 lacionada con la aspiración humana a la plenitud. Stendhal dijo mag-
 níficamente que «la belleza es una promesa de felicidad».
       La experiencia estética, tanto en la creación artística como en la
 contemplación de la belleza, tiene un alto valor ético y pedagógico,
 pues nos enseña y nos hace mejores. Platón decía que el alma huma-
·na, a través del amor a la belleza, se eleva desde sus carencias e im-
 perfecciones hasta la plenitud de la verdad y del bien: por eso la belle-
 za y el amor serán los objetos primeros del filosofar. Ello es posible,
 de entrada, porque el sentir humano es un sentir estético. La estética
LA ACCIÓN HUMANA                            183
182                         FILOSOFíA   MíNIMA

                                                                                Por tanto, no es la belleza lo que marca la diferencia, sino la crea tívi-
 (del griego aisthesis, sensación) es la reflexión sobre la capacidad hu-
                                                                                dad humana. Al análisis de ambas realidades -belleza y arte- dedi-
mana de sentir la belleza, que en su origen es siempre percibida por
                                                                                camos este capítulo .
los sentidos.                        .
     . El término «estética» lo empleó por primera vez Baumgarten, en
el siglo XVIII, con el significado de «teoría de la sensibilidad», confor-
                                                                                2.   La belleza corporal
me a su etimología griega. Sin haber llevado ese nombre la estética
existe desde la antigüedad como una reflexión sobre el arte y la belle-
                                                                                                    ¡Oh, Dios, y cuán fermosa
za, n;~zcl~da c~n la reflexión filosófica y moral, la historia del arte y                           viene Doña Endrina por la plaza!
la crítica literana. Su estudio se aborda desde diferentes ángulos jus-                             ¡Qué talle, qué donaire,
tamente porque la belleza presenta varias caras. De hecho, se predica                               qué alto cuello de garza!
de forma análoga de lo natural (un bello paisaje), de lo artificial (una                            Con saetas de amor fiere
hermo~a plaza), del cuerpo humano (una bellísima actriz) y de cier-                                 cuando los sus ojos alza.
tas acciones humanas (decimos que son hermosos el perdón y otros
gestos parecidos).                                                                    Platón, en el Banquete, nos dice que la belleza engendra el amor,
       La llamada de la belleza no parece responder a ninguna necesi-            que es «deseo de lo bello», De hecho, el ser humano nunca ve a sus
dad concreta. Los hombres primitivos hicieron cuencos de arcilla co-             semejantes como cuerpos neutros, sino como personas con diverso
cida para aplacar con más facilidad su hambre y su sed, y también               grado de belleza exterior e interior. Esa belleza de las personas que
para conservar y trasladar mejor la comida y la bebida. Lo que no sa-           nos rodean ronda constantemente la periferia de nuestra vida. Has-·
bemo~ e~ por qué adornaron sus vasijas con una cenefa de figuras                ta que un día, cierta belleza sensible nos deslumbra e irrumpe en el
~eo~etnca~. ~s~ decoración no sirve para nada, no cumple ninguna                centro mismo de nuestra sensibilidad. Una experiencia que define
finalidad biológica, y por eso mismo revela que los hombres no sólo             m~y bien Pedro Salinas cuando describe a la mujer como esa corpo-
buscan satisfacer sus necesidades, sino lograr también que las cosas            reidad mortal y rosa / donde el amor inventa un infinito. Transfigura-
sean o parezcan hermosas. Una necesidad, como hemos dicho, que                  do por la belleza corporal, ese cuerpo que un día se convertirá en tie-
no parece tener nada de fisiológica, y sí de espiritual.                        rra, en polvo, en humo, en sombra, en nada, exhibe un atractivo
      .Definir la belleza es posible e insatisfactorio al mismo tiempo,         extraordinario que da lugar a muchas de las mejores expresiones ar-
D~cIr, como se ha dicho, que lo bello se basa en la armonía y la sime-          tísticas de la humanidad. La historia de la pintura y de la literartura
tría, ? que se tra~a de un sentimiento subjetivo, o que es el resplandor        serían muy diferentes si no existiera la inflamación provocada por
del bien, es marufestar la indefinición del concepto. En su Crítica del         la belleza física: no existiría Cyrano sin Roxana, ni Calixto sin Meli-
juicio, Kant afirma que «es bello lo que complace universalmente sin            bea, ni Romeo sin Julieta, ni Don Quijote sin Dulcinea, ni Ulises sin
concepto». No quiere decir que todos coincidamos en estimar her-                Penélope, y el Arcipreste de Hita no hubiera escrito jamás los versos
mosas las mismas cosas, sino más bien que sólo llamamos «bello» a
                                                                               que abren este párrafo.
lo que sentimos que debe ser considerado así por todo el mundo. Si el                 El atractivo de la belleza corporal, con ser una experiencia uni-
concepto es lo que sirve para identificar y explicar una realidad deter-       versal, presenta cierto aspecto misterioso y desconcertante. Con de-
minada, afirmar que lo bello «1)0tiene concepto» significa que no              masiada frecuencia comprobamos que la conquista de esa belleza
tenemos un criterio seguro para identificiar y evalurar la belleza. Po-        deja un sabor agridulce. Pedro Salinas, reconocido como el poeta del
d~~os identificar conceptualmente un cielo estrellado y un templo              amor, escribe que los besos y las caricias se equivocan siempre y no
dórico, pero no tenemos una regla o un modelo que nos permita esta-            acaban donde dicen, es decir, no dan lo que prometen. En ese mismo
blecer si el cielo y el templo son hermosos, ni en qué medida, ni por          sentido, afirma Paul Claudel que la mujer es la promesa que no puede
qué lo son.                                                                .
                                                                               ser cumplida. ¿Por qué? Porque en realidad -nos dice Platón-la be-
       La estética tiene dos grandes ámbitos de estudio: la naturaleza y       lleza es la llamada de otro mundo para despertamos, desperezamos y
el arte. En ambos casos, lo que admiramos es la belleza. El arte es un         rescatamos de la caverna donde vivimos. En el diálogo Fedro, descri-
hecho específico del ser humano. Ni el nido del pájaro ni su bellísimo
                                                                               be así esa especie de éxtasis:
canto son obras de arte, porque no responden a su libertad creativa.
184                           FlLOSOFíA   MíNIMA                                                             LA ACCIÓN HUMANA                            185

          Cuando alguien, viendo la hermosura de este mundo y acordándo-             El bien en la conducta humana resulta atractivo y da lugar al afecto
      se de la verdadera, toma alas y,una vez alado, deseando emprender el       y a la amistad. El afecto es la primera forma de amar, la más fácil y uni-
      vuelo y no pudiendo, dirige sus miradas hacia arriba, como un pájaro,      versal, pues se reduce a la mera satisfacción de estar junto? La sustan-
      y descuida las cosas de esta tierra, se le acusa de estar loco. Ésta es,   cia del afecto es sencilla: una mirada, un tono de voz, un chiste, unos re-
      precisamente, la mejor de todas las formas de posesión divina [...], y,    cuerdos, una sonrisa, un paseo, una afición compartida. El afecto puede
      por participar de esta locura, se dice del que ama las cosas bellas que    surgir y arraigar sin exigir cualidades brillantes, pero requiere cierta do-
      está loco de amor.                                                         sis de sentido común, imaginación, paciencia y abnegación.
                                                                                      El afecto suele ser un condimento obligado de la buena literatura
     Platón intuye, como ya hemos visto en el capítulo 10, que el amor           y del buen cine. En la más célebre de sus novelas, Hemingway nos ha-
es la respuesta a las dos grandes preguntas existenciales -de dónde              bla de un viejo pescador que salía cada mañana en su bote y llevaba
venimos y adónde vamos-, pues nos hace sentir que el Ser Sagrado                 tres meses sin coger un pez. Un muchacho le había acompañado los
tiembla en el ser querido. Así lo expresa Miguel d'Ors en su poema               primeros cuarenta días, hasta que sus padres le ordenaron salir en
Esposa:                                                                          otro bote con más fortuna. Pero el viejo había enseñado al muchacho
                                                                                 a pescar desde niño, y el muchacho no lo olvidaba.
               Con tu mirada tibia
               alguien que no eres tú me está mirando: siento                            -Yo podría volver con usted. Hemos hecho algún dinero.
               confundido en el tuyo otro amor indecible.                                -No -dijo el viejo-. Tú sales en un bote que tiene buena suerte.
               Alguien me quiere en tus te quiero, alguien                            Sigue con ellos.
               acaricia mi vida con tus manos y pone
               en cada beso tuyo su latido.                                           Entristecía al muchacho ver al viejo regresar todas las tardes con
               Alguien que está fuera del tiempo, siempre                        las manos vacías, y siempre bajaba a ayudarle a descargar los apare-
               detrás del invisible umbral del aire.                             jos. Un día propuso al viejo tomar una cerveza en el puerto, y estuvie-
                                    .~
                                                                                 ron charlando.
     Platón explica que el auténtico arrebato amoroso transporta por
encima del espacio y del tiempo, de tal modo que el conmovido por la                     -¿Puedo ir a buscarle sardinas para mañana?
belleza desearía que el instante fuera eterno, y querría abandonar                       -No. Vea jugar al béisbol.
la vulgaridad del mundo y volar hacia la compañía de los dioses. Por                     -Si no puedo pescar con usted, me gustaría ayudarle de alguna
eso los dioses llaman a Eros «el que proporciona alas».                               forma.
                                                                                         -Me has pagado una cerveza-dijo el viejo-. Yaeres un hombre.

3.    La belleza y el bien                                                            Después marcharon juntos camino arriba hasta la cabaña d~l
                                                                                 viejo, mientras el lector se siente cautivado por la profunda humani-
     La estética griega, desde Sócrates, no duda en llamar hermosa a             dad de ese afecto.
la conducta humana buena. Así, de la unión de los adjetivos kalon
(hermoso) yagathon (bueno), surge el sustantivo kalokagathía: un                          -¿Q~é tiene para comer? -preguntó el muchacho al llegar a la ca-
término intraducible que identifica los conceptos de lo bello y lo                     baña.
bueno para definir el ideal de conducta, lo que los griegos entienden                     -Una cazuela de arroz amarillo con pescado. ¿Quieres un poco?
por excelencia humana. Si el 'Placer cumple los deseos básicos de                         -No. Comeré en casa.
comida, bebida, cobijo, comodidad o amor, la bondad de una con-
ducta no cumple ninguna de esas funciones, pero se nos impone ra-                      El muchacho sabía que no había ninguna cazuela de arroz ama-
cionalmente: no tenemos más remedio que aceptar que la vida hu-                  rillo con pescado.
mana resulta más digna cuando cualquiera de nosotros hace lo que
es debido y trata a los demás como personas, no como instrumentos                         -Déjeme traerle cuatro cebos frescos.
manipulables.                                                                             -Uno -dijo el viejo.
186                           FILOSOFíA   MíNIMA
                                                                                                                   LA ACCIÓN HUMANA
                                                                                                                                                                 187
           -Dos -replicó el muchacho.
                                                                                   bres y las cosas está cercano a la felicidad, y que el arte de vivir con-
           -Dos -aceptó el víejo->. ¿No los habrás robado?
                                                                                   siste en descubrir a las personas -siempre pocas- que pueden com-
           -Lo hubiera hecho. Pero éstos los compré.                               partir ese placer. Aristóteles lo expresó bellamente:
           -Gracias -dijo el viejo con sencillez.

      «Ahora vaya por las sardinas», dijo el muchacho, y añadió:                               Igual que nos resulta agradable la sensación de vivir;nos resulta
 «Abríguese, viejo. Recuerde que estamos en septiembre.» Cuando                            grata la compañía de nuestros amigos; y aquello en lo que ponemos el
                                                                                           atractivo de la vida es lo que deseamos compartir con ellos.
 volvió, el viejo estaba dormido en una silla, a la puerta de la cabaña.
 El sol se estaba poniendo. El muchacho cogió la frazada del viejo y se
 la echó sobre los hombros. El periódico yacía sobre sus rodillas y el             4.    La mímesis y el teatro
peso de sus brazos lo sujetaba allí contra la brisa del atardecer.
      Hasta aquí, el resumen de las primeras páginas de El viejo y el
                                                                                          E~ser ~u~ano es un infatigable forjador de historias. y lo es por
mar. Si el lector piensa qué es lo que hace surgir entre un pobre viejo y
                                                                                     ser anírnal imitador; que aprende y disfruta imitando lo que oye y lo
un muchacho ese entrañable afecto, encontrará en ambos un talante
                                                                                    que ve, lo que le admira y atrae. Desde los albores de la humanidad
hecho de optimismo, cordialidad y ganas de vivir. En un brevísimo y
                                                                                    por transmisión oral, los mayores educan y entretienen a los más jó~
magnífico retrato, Hemingway nos dirá del pescador que «todo en él
                                                                                    venes con historias menudas o grandiosas que alumbran el camino y
era viejo, salvo sus ojos, y éstos tenían el color mismo del mar y eran
alegres e invictos».                                                                enseñan lo que se debe hacer o evitar. Pueden ser narraciones reales o
                                                                                    ficticias, pero verosímiles en todo caso, que imitan la realidad y por
      De la amistad dice Aristóteles, nada sospechoso de sentimenta-                eso mismo son imitables.
lismo, que es lo más hermoso y necesario de la vida. La belleza de esa
                                                                                          Con la invención de la escritura, lo que sólo se podía contar para
peculiar relación humana -tratada ya en el capítulo lO-la pondera
                                                                                   ser escuchado por pocos, se escribe para ser leído por muchos. La
de manera muy especial Sócrates. Hay en su vida hechos y dichos vi-
                                                                                   modalidad más idónea para contar historias llegará a ser la novela.
gorosos, pero él mismo nos dice que la amistad es el centro de su
                                                                                   Con el teatro, lo que sólo podía ser escuchado o leído, ganará el rea-
vida. Y sus amigos le reconocen como el mejor en la amistad, tam-
                                                                                   lismo de la representación. Después del teatro vendrá el cine. En to-
bién cuando no es fácil tal reconocimiento: en la vejez, en la condena
                                                                                   das estas modalidades, desde el poema épico hasta el largometraje, el
a muerte, en la cárcel y en la hora de la cicuta. Jenofonte nos cuenta
                                                                                   afán de transmitir va unido a la voluntad de hacerlo bellamente: sur-
que el sofista Antifón intentó atraerse a-los amigos y alumnos de Só-
                                                                                   gen así los diferentes géneros literarios. De todos ellos, el teatro es el
crates, manifestando que la vida de éste no podía ser: feliz ni reco-
                                                                                  más atípico, pues no cabe en un libro y necesita un escenario: se es-
mendable, especialmente a causa de su gran pobreza. Esta fue la res-
puesta de Sócrates:                                                               cribe para ser representado, es decir, visto y oído. Además, no imita la
                                                                                  realidad por medio de un texto, sino real y físicamente por medio de
           -Antifón, así como a otro hombre le procura placer un buen caba-       actores de carne y hueso. Su intenso realismo, que proviene de su
       llo o un perro o un pájaro, a mí me deparan mayor satisfacción los bue-    ímítacíon (mímesis en griego y latín) hace que el espectador viva y
       nos amigos. Y si encuentro algo bueno se lo enseño a ellos; y los pre-     SIenta dentro de la escena, envuelto en una historia que le puede lle-
       sento unos a otros para que mutuamente salgan beneficiados en la vir-     var desde la evasión a la catarsis. Con frecuencia, quien va al teatro a
       tud. Con mis amigos saboreo los tesoros que los hombres sabios del        ver al hombre acaba viéndose a sí mismo. De esta manera, el teatro se
       pasado dejaron por escrito. Y cuando encontramos algo interesante lo      convierte en un acto de responsabilidad social, como lo concibieron
       recogemos y lo consideramos de gran provecho si puede ayudar a            los griegos. Así lo explica García Larca:
       otros.
                                                                                            El teatro es uno de los medios más expresivos, más útiles para edifi-
     En torno a Sócrates aparecen amigos verdaderos, sin sombra de                      car un país, el barómetro que registra su grandeza o su declive.Un tea-
intereses más bajos. y nosotros atesoramos esa amigable forma                           tro sensible y bien orientado en todos sus niveles, de la tragedia al vau-
de vivir, esa charlatanería culta sobre el gusto común por la excelen-                  deville, puede transformar en algunos años la sensibilidad de un pue-
cia. Sócrates nos dice que el placer de contemplar a fondo los ha m-                    blo. Mientras que un teatro donde el zueco sustituya a las alas puede



                                                                                                                                                                       1,:-
                                                                                                                                                                        'f
                                                                                                                                                                       l',
188                            FILoSOFíA MíNIMA                                                                LA ACCIÓN HUMANA                            189

       adormecer una nación entera. El teatro es una escuela de lágrimas y de                Nofue Zeus quien dio esa orden [...]. Y no creo que tus decretos
       risa; una tribuna abierta donde se puede defender la moral y hacer per-           tengan tanta fuerza que obliguen a transgredir las leyes no escritas e
       manentes las eternas leyes del corazón y los sentimientos del hombre.             inmutables de los dioses, siendo tú mortal. Esas leyes no son de hoyo
                                                                                         de ayer, pues siempre han tenido vigencia y nadie sabe cuándo apare-
      El teatro griego, sobre todo la tragedia, es una de las más altas                  cieron. Además, por temor a lo que piense un simple hombre no iba yo
 contribuciones culturales de los helenos. Si nos preguntamos por su                     a sufrir el castigo divino por su incumplimiento.
 sabiduria, hemos de reconocer, con asombro, que pone al alcance del
                                                                                        En su Poética, Aristóteles dice que la tragedia es la imitación (mí-
gran público la profundidad del pensamiento griego. Si nos pregunta-
                                                                                   mesis) de una acción humana completa, digna, noble y grandiosa.
mos por su belleza, hemos de responder que está asociada a la tensión
                                                                                   Debe inspirar en el público, terror ante las desgracias ineludibles del
en la que viven unos protagonistas enfrentados a situaciones límite.
                                                                                   Destino y compasión por el sufrimiento de nuestros semejantes. Esos
Son vidas zarandeadas por grandes pasiones y zozobras: amores y ce-
                                                                                   sentimientos logran la verdadera finalidad de la tragedia: la catarsis o
los, guerra y devastación, deportación y esclavitud, hospitalidad y de-
                                                                                   purificación del espectador. Raymond Bayer lo explica así:
samparo, ira y venganza, afán desmedido de poder, traición y lealtad,
ensañamiento y compasión, muerte de los hijos y de los padres ... Si en                     Contrariamente a Platón, quien ve en la tragedia, al igual que en la
la exhibición circense o deportiva admiramos las posibilidades ex-                      música, un ejercicio peligroso de las pasiones, acabando por expulsar
traordinarias del cuerpo humano, su evolución en los límites de la ve-                  a los artistas de su República, Aristóteles ve en las artes, y muy espe-
locidad y de la fuerza, con agilidad y coordinación inverosímiles, en la                cialmente en la tragedia, un medicamento catártico, un remedio con-
tragedia griega admiramos las posibilidades de la libertad humana en                    tra la demasía y el exceso, y vuelve continuamente sobre ellas como a
situaciones donde lo que está en juego es la propia vida.                               una de las concepciones más prudentes de su filosofía. A su manera,
      Veamos dos ejemplos. En Hécuba, de Euripides, asistimos a las                     las artes son elementos moderadores, que logran el justo medio.
desgracias de la reina de Troya, convertida en esclava tras la caída de
la ciudad. El coro de la obra, formado por otras mujeres esclavizadas,
no sólo presta su voz a la reina, sino también a todas las mujeres que             5.   La catarsis y el cine
sufran ese destino a lo largo de la historia. En gran medida, la gran-
deza y el valor de la tragedia griega radican precisamente en la facili-                Aunque el arte cinematográfico lleve nombre griego -de kineo
dad con la que universaliza sus asuntos. Así dice el lamento del coro:             (mover) y grafein (describir)-     su invención corresponde al siglo XIX,
                                                                                   y su apogeo al xx. Sin embargo, no es aventurado afirmar que la esté-
           Viento, viento marino que llevas por el mar henchido a las naves rá-    tica del cine cumple en nuestros días una función semejante a la que
       pidas que surcan las olas, ¿adónde me empujarás, desdichada de mí?          desempeñó el teatro entre los griegos. Ambas manifestaciones artísti-
       ¿A qué morada iré para ser esclava? [...]. ¡Ayde míyde mis hijos! ¡Ayde     cas, centradas casi por igual en la imitación escénica de la realidad,
       mis abuelos, que yacen en la tierra de la patria caída entre humo negro,    configuran, en sus respectivas épocas de esplendor, lo que hoy deno-
       presa de la lanza de los argivos! ¡Heme aquí, esclava en tierra extranje-   minamos cultura de masas y opinión pública. Si el teatro cumplió en
       ra, tras dejar el Asia conquistada por Europa, y de cambiar el Hades        la Grecia clásica, o en la España del Siglo de Oro, una función sociali-
       sólo por el lecho de un amo!                                                vadora de primer orden, al popularizar un modo de ser y de entender
                                                                                   la vida, el cine actual ha heredado esa función. Hasta tal punto que el
     De igual manera, la oposición entre el rey Creonte y Antígona refle-          análisis aristotélico de la catarsis -la gran virtualidad educativa de
ja esa otra oposición, tan frecuente, entre leyes humanas y leyes divinas,         la estética teatral-   es perfectamene aplicable al cine de calidad.
entre la ley y lo que hoy llamaríamos objeción de conciencia. Se resume                 La tragedia griega era mucho más de lo que hoy entendemos por
en unas palabras de Antígona a las que nadie puede negar su altura y su            obra de teatro. Allí no se representaban      historias entretenidas para
valor intemporal. Una vez más, un caso particular sirve para formular,             pasar el rato, sino acciones de gran calado, escogidas para conmover
definir y resolver una cuestión de alcance universal. Cuando Creonte               al espectador, configurar su corazón y hacer de él un ciudadano a la
pregunta a Antígona por qué ha desobedecido la orden de no sepultar y              medida de la polis. De la tragedia dirá Aristóteles que, mediante el te-
rendir honras fúnebres a su hermano, escucha esta respuesta:                       mor y la compasión que provoca, lleva a cabo la purgación de tales
190                          FILosoFíA   MíNIMA
                                                                                                              LA ACCIÓN HUMANA                               191
  sentimientos. Tal purgación puede entenderse como descarga de ten-
                                                                                conduce siempre a la ética, porqué nos habla de ese esfuerzo y de ese
  sión interior, semejante a la que muchos consiguen haciendo deporte
                                                                                arte de vivir, de lograr una conducta lógica y humana, no inhumana y
  o animando asu equipo en un estadio, y también riendo o llorando
                                                                                patológica.
 ante la gran pantalla. Pero hay otro sentido mucho más importante,
                                                                                     Nadie duda que la fuerza de la mímesis y de la catarsis puede ser
 que consiste en poner en su sitio los sentimientos fundamentales.
                                                                                un instrumento de manipulación. De hecho, si Platón desconfía de
       Para entender este significado de la catarsis -explica Ruiz Rete-
                                                                                los artistas es porque está convencido de su gran capacidad de seduc-
 gui en su ensayo Pulchrum-« es preciso reconocer que las emociones
                                                                                ción. El placer y el dolor son instrumentos excelentes para la forma-
 y las pasiones están con frecuencia «revueltas», de modo que los sen-
                                                                                ción social de las personas, y quien controla los mecanismos del pla-
 timientos que deberían expresar la armonía de la persona con su en-
                                                                                cer -y el arte es uno de ellos- controla en gran parte la educación de
 torno, resultan en realidad un factor de desorden. Así, por una peli-
                                                                                la ciudadanía. Por eso quería Platón desterrar a los artistas de su Re-
 grosa inadecuación entre los sentimientos y la realidad, lo bueno
                                                                                pública. Así lo explica Savater:
 puede parecer malo y lo malo, bueno, o podemos conmovernos por
 una trivialidad y quedar indiferentes ante algo grave: ¡El fin del mun-
                                                                                          Los artistas no le parecen a Platón candidatos idóneos a educado-
 do y yo con estos pelos!
                                                                                      res. Los más peligrosos de todos son quienes se ocupan en describir los
       Los griegos sabían que la educación, además de amueblar la ca-                 sentimientos, pasiones y destinos humanos, es decir los poetas épicos
beza con conceptos y fortalecer la voluntad con virtudes, ha de llegar                o los dramaturgos (sin lugar a dudas hoy Platón incluiría en este rango
hasta los sentimientos para configurarlos correctamente. Si el cono-                  a los novelistas y a los creadores cinematográficos) puesto que nada
cimiento requería lecciones y discursos, la sensibilidad necesitaba la                ejerce mayor seducción sobre los seres humanos que la representa-
 tragedia: una historia densa que induce las emociones que realmente                  ción, por ficticia o caprichosa que sea, del comportamiento vital de
corresponden a lo que representa. La tragedia presenta lo vil y lo he-                nuestros semejantes. Cualquier persona mínimamente adiestrada en
roico como vil y como heroico, y lo hace de tal manera que provoca                    el uso de la razón puede descubrir los fallos o las trampas de una argu-
las reacciones emotivas correspondientes:        lo vil resulta despreciable          mentación teórica [...], pero en cambio un buen artista puede hacer
y lo heroico atractivo, sin ambigüedad ni confusión. De forma pareci-                 «creíble» y hasta admirable cualquier tipo de vida incluso al más sofis-
da, el cine de calidad puede conseguir esos mismos efectos, pues es                   ticado de los espectadores.
un medio privilegiado de representar historias profundamente              hu-
manas. No sólo historias «edificantes», sino aquellas que muestren la
multiforme miseria humana conforme a la dignidad del actor y del                6.   La creación literaria
espectador: no con realismo fotográfico y morboso, sino de forma
que lo corrupto y depravado aparezca como tal, y que provoque la re-                     Sinbad es alto, robusto, y tiene andar de mucha gravedad, aunque
pulsa correspondiente.                 .                                             tenga la pierna derecha un poco más corta que la izquierda; tiene bar-
       Decíamos que podemos experimentar los efectos de la catarsis                  ba blanca muy espesa, sin partir, y casi todos los jueves con la navaja
en grandes películas. De hecho, la encontramos             en ese canto a la         de pulso le hace un redondeo, y para que se le vuelva en la punta, pone
amistad que es La fortuna de vivir; en la magnífica figura paterna de                por las noches rizadores de palosanto. Gasta siempre turbante de dril
                                                                                     tirando a marrón, y es cejijunto, y por debajo de la selva pilosa muestra
Matar un ruiseñor; en esos personajes solitarios y anodinos de Italia-
                                                                                     el alma por dos grandes ojos negros. Digo que muestra el alma por la
no para principiantes, transformados       al final por el amor; en la bús-
                                                                                     inocencia y el entusiasmo de su mirar, que los ojos suyos no callan
queda de la justicia en Vencedores y vencidos; en el respeto a la con-
                                                                                     nada, ni burlas ni veras, y se adelantan, cuando Sinbad habla, a las pa-
ciencia de Un hombre para la eternidad; en el sentido del dolor y de la              labras suyas, alertando, sonriendo, entristando. A veces se pudieran
muerte en Tierras de penumbra; en el amor de Cyrano; en la fortaleza                 ver países en fiesta en sus ojos. Tiene un hablar muy súbito, y va dicien-
de Gandhi; en la pasión de Amadeus; en las lágrimas de Ia jovencísi-                 do seguido y rápido, y se detiene y mete un silencio que puede ser de un
ma maestra de Ni uno menos; en la zozobra de ¡Corre, Lola, corre!;                   cuarto de hora.
en la compasión de Charles Chaplin por la chica ciega que vende
                                                                                                                                      ÁLVARo CUNQUEIRO,
claveles en Luces en la ciudad, con el más intenso y escueto de los fi-
                                                                                                                Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas
nales posibles ... La estética del buen cine, como la tragedia griega, nos
192                          FILosoFíA   MíNIMA
                                                                                                            LA ACCIÓN HUMANA
                                                                                                                                                        193
       El ser humano está constitutivamente llamado a conocer, y la li-
                                                                                  frasis del 2; el empleo de las tres personas gramaticales: me moriría
 teratura es una de sus ventanas al mundo. Una ventana con un atrac-
                                                                                   (yo), ríete (tú), torpe muchacho (él); la acentuación esdrújula repe-
 tivo peculiar, pues selecciona y embellece los aspectos más interesan-
                                                                                  tida al comienzo de los tres primeros versos. Por último, los dos sig-
 tes de la realidad. Cumple así una doble función, acuñada en un lema
                                                                                  nificados tan distintos del reír: ríete significa reírse de, es decir, no
 clásico: enseñar deleitando. La selección literaria apunta a los aspec-
                                                                                  hacer caso, despreciar; en cambio, tu risa es la manifestación más
tos esenciales de la condición humana: la amistad (El viento en los
                                                                                  bella de lo que eres tú, y también la metonimia que permite hablar
sauces), la libertad (El Señor de los anillos), el amor (Amor en cuatro           de ti poéticamente.
letras), el sufrimiento (Lazarillo de Tormes), la compasión (El viejo y el
                                                                                       La pregunta por la clave de la estética literaria, forzosamente ge-
mar), la lucha por la justicia (Mío Cid), la lucha contra la adversidad
                                                                                  neral y vaga, podemos concretarla en esta estrofa. ¿Por qué nos gus-
(Odisea), el misterio del mal (El Señor de las moscas), la muerte (Cin-
                                                                                 tan estos versos? ¿Dónde reside su belleza? De entrada, el amor es
co horas con Mario), la conciencia (Crimen y castigo).
                                                                                 uno de los aspectos más genuinos y atractivos de la vida humana. Por
      Además de seleccionar, la literatura embellece. No es lo mismo
                                                                                 otra parte, la ordenada distribución de los acentos y la repetición de
decir «te quiero mucho» que decir «si tú me dices ven, lo dejo todo»:
                                                                                 sonidos y palabras logra un ritmo insistente y pegadizo, aunque el
la intensidad y la originalidad marcan la diferencia. Se podría bus-
                                                                                 lector tal vez no lo aprecie. A ello se suma el empleo de un léxico sen-
car la intensidad diciendo «te quiero muchísimo», pero faltaría la
                                                                                 cillo, seleccionado y manejado con mucha habilidad, donde no faltan
magia de las palabras, el ropaje literario que hace decir a Neruda:
                                                                                los matices hiperbólicos que pillan al lector desprevenido y despier-
                                                                                tan su atención: ríete de la luna; niégame el pan; me moriría. En la con-
               Ríete de la luna, del día, de la noche.
                                                                                junción perfecta de fondo y forma -ideas envueltas en la magia del
               Ríete de este torpe muchacho que te quiere.
                                                                                lenguaje- es donde se logra la belleza literaria.
               Niégame el aire, el pan, la luz, la primavera ...
               Pero tu risa nunca, porque me moriría.                                 Para ser más exactos deberíamos hablar de «la difícil conjunción
                                                                                de fondo y forma», porque la creación literaria requiere, además de
      Frente al «te quiero muchísimo», esto suena mucho mejor. Y ese           una intelgencia despierta para leer e interpretar la realidad en pro-
 sonar mejor tiene dos secretos: la riqueza conceptual y el dominio de         fundidad, el dominio nada fácil de los recursos expresivos. Eso es lo
los recursos estilísticos. De entrada, el poeta expresa su amor con las        que logran en máximo grado los clásicos: escritores que han tratado
palabras más sencillas, con un lenguaje nada rebuscado. Todo es co-            las grandes cuestiones humanas antes, más y mejor que los demás.
tidiano y elemental, y al mismo tiempb imprescindible: la luz, el aire,        Todo en la historia humana, salvo los clásicos, envejece, pasa de              .I~
el pan, la primavera. Es como si quisiera decirnos que el amor es tam-         moda y queda sepultado en el olvido. Ellos permanecen porque dan
bién lo más simple y los más importante de la vida.                            con los problemas y las respuestas realmente universales, y porque
      La belleza de estos versos se muestra, de forma paradójica y ma-         aciertan a expresarse con una belleza esencial. Tarea nada fácil, de-
gistral, en la ausencia de adjetivos. Tan sólo uno, y aparentemente an-       cíamos. Los sabios de la Grecia clásica pensaban que los poemas ho-
tipoético: torpe muchacho. Así se desnuda el texto de todo artificio,         méricos representaban una hazaña más que humana de creación in-
quizá para evitar que su fuerza se pierda en la retórica. Una fuerza          telectual y literaria, inexplicable sin una especial inspiración divina.
maravillosamente resaltada por el contraste: el torpe muchacho tal            De hecho, la Iliada y la Odisea se cuentan sin discusión entre lo que la
vez no tiene nada en la vida, y si'lo tiene estaría dispuesto a perderlo      literatura mundial ha producido de más grande y bello. Estos anti-
con tal de ganar el amor de la muchacha. La intensidad de su senti-          guos cantos, tres veces milenarios, en su profunda humanidad han
                                                                             conmovido a los hombres de todos los tiempos.
miento no puede ser mayor: sin ti me moriría, viene a decir.
     Detrás de su aparente simplicidad, hay en esta estrofa una téc-                 Hoy nos asombra reflejarnos con nitidez en el espejo de los per-
nica consumada. Bastaría señalar que la musicalidad se consigue              sonajes homéricos. Tienen tres mil años y, sin embargo, son cultos e
por el intencionado predominio de palabras llanas y la repetición de         ignorantes, educados y groseros, pacientes y airados, valientes y co-
acentos en las sílabas 6, 9 y 13 de cada alejandrino; el paralelismo         bardes, astutos y simples, rudos y tiernos. Descubrimos que son
de los dos primeros versos; el imperativo de los tres primeros; las          como nosotros, pero en realidad es al revés: nosotros somos como
enumeraciones paralelas de los versos 1 y 3; la elipsis del 4; la perí-      ellos, estamos configurados porsu herencia. Caía el telón sobre la
                                                                                                                                                               ,
                                                                             Prehistoria. Terminaba el primer acto del gran teatro del mundo.
                                                                                                                                                              !i


                                                                                                                                                               "



                                                                                                                                                              t..
194                         FILOsoFíA MÍNIMA                                                                LA ACCIÓN HUMANA
                                                                                                                                                         195
y entonces apareció, totalmente imprevisto y por sorpresa, el primer            paz da un arte realista.» La exaltación formalista levanta una
artista de la cultura occidental. Homero es el primero en entender a            lla q~e ~n:pide ver la realidad: el significante abstracto nos p~a~ta-
fondo la complejidad de la vida yen expresarla con una forma litera-            del significado realista.                                          o ege
ria bellísima. Su gran creación se llama Ulises.                                     El.anhelo de libertad absoluta también condujo a la divinización
                                                                                del artista, y su rep~~a de la realidad tiene una lectura teológica: la
                                                                               naturaleza era tradiCIOnalmente interpretada como obra de D'
7.    Claves del arte moderno                                                  y la muerte de Dios arrastraba tras sí a la naturaleza. La hist~~S,
                                                                               ?el. arte podía, interpretarse ahora como la evolución del artista~
     «He querido establecer el derecho de atreverme a todo», dijo              imitador al artista-dios, que se libera de la mímesis y se convierte en
Gauguin. La modernidad surge con la idea de autonomía y su fervor              creador absoluto.
por la libertad. Ése es el marco de la radical innovación que protago-               La li,~ertad ~s el aspecto más sugestivo del arte moderno, pero su
niza la creación artística en el siglo xx, donde culmina el proceso de         plasrnación ha SIdo a menudo problemática. En nombre de la libera-
culto por lo nuevo y original iniciado en el Renacimiento. Así, lo que         c~on se Impuso el rechaz~ al pasado y a sus técnicas. El artista no po-
da sentido a la actividad de artistas como Tzara, Kandinsky, Warhol o          dI~ ~star coartado ~or, m~guna educación, y sustituye las técnicas
Beuys es la afirmación obsesiva de libertad creativa como valor máxi-          clásicas ~or su ~r?pIa tecmca, unipersonal y privada. Marina no pue-
mo, y esa libertad desligada de toda norma es una libertad ingeniosa:          de ser mas explícito:
«En nuestro tiempo, el arteya sólo puede ser un juego», dirá el pintor
Francis Bacon.                                                                          Los artistas, plásticos han incorporado a su arte todas las acciones
     Pretender una breve explicación del arte moderno roza la impru-                que se pueden infligir a un objeto: chorrearlo de pintura, empaquetar-
dencia, pues las muchas vanguardias, en su diversidad, hacen difícil                lo, amontonarlo, pegarlo, despegarlo, rascarlo, prensarlo, ahumarlo
una valoración global. La selva vanguardista poco tiene que ver con                 sem~r~rlo de bacte~as, a~u~alarlo, acribillarlo, quemarlo, sellarlo:
la identidad estética de los grandes estilos clásicos. Siñ embargo, la              plastifícarlo. ~o son ~ngemosIdades mías, y bien que lo siento [...). En
revolucionaria innovación del arte del siglo xx merece, al menos, un                cualqu~er encíclopedía de arte encontrará el lector los nombres técni-
intento de explicación en estas páginas. En ese intento viene en nues-              cos: dnpp~ng, emp~quetage, assemblage, collage, decollage, gratage, fu-
                                                                                    mage, etcetera, etcetera, etcétera.
tra ayuda el ensayo Elogio y refutación del ingenio, donde José Anto-
nio Marina nos dice que las claves de las vanguardias son la libertad y
el formalismo. La primera libertad del artista moderno es su desdén                  Puesto que la libertad subjetiva es el único valor, ella decide lo
por la realidad como modelo y por la técnica de los maestros. Todo             que es. arte. Con frase lapidaria dice Schwiter: «Todo lo que escupe
está ya pintado y todo está escrito. «He leído todos los libros. Tengo         un a~Ista es arte.)~ Duchamp fue el precursor de la devaluación ge-
más recuerdos que si tuviera mil años. ¡Yano hay más que decir!», ex-          nerahza~a del objeto. estético. Inventó los ready-made, objetos de
clama Verlaine. La realidad es tan poderosa y aplastante que es preci-         us~ comente convertidos en obras de arte por el gesto gratuito del
so devaluarla. «Se trata de desacreditar la realidad», escribió Salva-         artista. C?n su obra Fuente, un urinario enviado al Salón de los
dor Dalí.                    :                                                 Independientes en Nueva York, en 1917, quería demostrar que el
      Hasta el siglo xx, la creación artística transformaba la realidad.      mar~o -~~ m~seo o una galería de arte-liberaba          al objeto de su
La belleza era el resplandor de' unas formas que manifestaban la ac-          sentido utilitario.
ción de la libertad del artista sobre el mundo. Si esto siempre había               Estos juegos devaluadores eliminan los criterios artísticos y con-
sido así, ¿cómo podía el arte prescindir de la realidad? La respuesta         ducen al Pop Art: ya no hay diferencia entre la Gioconda y una botella
es la libertad: si el arte consigue fundarse sobre la libertad, la realidad   de C~ca-~ola. El artist~ convierte en obra de arte cualquier objeto
 se convertirá solamente en pretexto para la aparición de la forma des-       ~on solo firmarlo: «Yofirmo todo, billetes de banco, tickets de metro
vinculada. Esta devaluación de la realidad tiene que ver con su per-          incluso un niño nacido en Nueva York. Escribo encima Andy Warhol
 cepción negativa y problemática, propia de nuestra época. Como dijo          p~ra que se convierta en una obra de arte.» Hay que hacer lo nunca
 Paul Klee: «Cuanto más horripilante es el mundo -y éste es el caso           V1~t~,según una retórica del shock, del asombro, del ingenio, de lo
 hoy día-, el arte se hace más abstracto, mientras que un mundo en            atípico, de lo absurdo, de lo anómalo. La dinámica devaluadora nos
196                             FILosoFíA   MíNIMA


 lleva al          e pavera y al art minimal, que llega a ser insignificante en
 los dos seeeentídos del término: no tiene significación y no tiene sustan-
 cia. Año~       antes, Ortega había hablado del arte intrascendente.
      Si el     artista no dota de significado a SU obra para no coaccionar
 al espectassador; si le deja frente a un producto informe que debe inter-
pretar a ~u        manera, está dando paso a la ambigüedad como catego-
ría estétíczzca, La noción de «obra abierta» es otra novedad en la lógica
de la libezrrxtad desvinculada, y sólo la mirada del espectador la otor-
gará o n~       el carácter de arte. José Antonio Marina afirma que el fin
último deeeel arte contemporáneo no es crear belleza, sino libertad, y
concluye        que el formalismo artístico es la traducción plástica de la
ética forn::::::::::J.aI.




                                      .1
                                                                                  I
10. LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI


                           ¿Existen las ideas innatas? ¿Posee el hombre conocimientos que
                      no dependen de sus experiencias vividas? La cuestión de si existen o
                      no conocimientos innatos, o a priori, tiene una larga historia. Ya Pla-
                      tón, en su teoría de la reminiscencia, postuló.que obtenemos los tér-
                      minos universales no por vía de los sentidos, sino que la experiencia
       •             únicamente nos ayuda a recordar algo que hemos sabido en otras vi-
                     das. Por lo tanto, el conocimiento de estas cosas es innato, está po-
                     tencialmente en lamente antésde que la experiencia sensual sirva
LA NATURALEZA        para activarlo. Esto, constituye, en sentido kantiano, un argumento
                     trascendental. N-la "vez, la tesis platónica serviría para explicar por

 DEL CONOCER         qué ideas no derivadas de la experiencia se pueden aplicar a ella. Des-
                     cartesdistínguíó tres clases de ideas en la mente: las que se originan
                    en la experiencia, las que la mente construye con su propia actividad,
                    y las ideas innatas con que Dios equipa a la mente al nacer. Para Des-
                    cartes, las ideas innatas son ideas puras, no imágenes derivadas de la
       ~            experiencia sensual. Lo consideró obvio en el caso de la idea de Dios,
                    y con su argumento sobre la cera (Meditación II) creyó probar que la
  PAIDOS STUDIO     idea de extensión tampoco se deriva de los sentidos. Pensaba que estas
                   ideas contienen un elemento de lo infinito, de algo que no puede jus-
      básica'      tificarse basándose en sensaciones experimentadas. Creía que la men-
                   te utiliza las ideas innatas para organizar y darle sentido a los datos
                   de la experiencia, aun antes de estar consciente de ellas mediante la
                   reflexión. Lo innato, pues, está implícito en la experiencia ordinaria
                  prerreflexiva. Aun el niño, al nacer, sin saber que las tiene, las usa pa-
                  ra organizar sus primeras impresiones. De este modo, Descartes se
                  adelantó 'a una de las objeciones de Locke. -:
                        Sólo existen dos maneras de determinar la veracidad de una pro-
                  posición: a priori o a posteriori; es decir, antes o después de la expe-
                  riencia que nos llega por los sentidos. El conocimiento a priori es in-
                  dependiente y anterior a la experiencia. Se deduce de proposiciones
                  que parecen ser intuitivamente ciertas, o del análisis de conceptos. En
LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI                       63
62                   LA NATURALEZA      DEL CONOCER

                                                                                Kant, en la "Introducción" a la Crítica de la razón pura, dice que
el segundo de estos casos, las proposiciones a priori son analíticas, en
                                                                           "no poseemos ningún conocimiento que sea anterior a la experiencia",
las cuales el predicado está implícito en el sujeto. Por lo tanto estas
                                                                           y en la experiencia sensible comienza todo el saber, "pero si es ver-
proposiciones son tautológicas; no son informativas sobre la realidad
                                                                           dad que todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia,
sino sobre el análisis de conceptos: constituyen material de estudio
para la lingüística. Las otras proposiciones a priori, las que se dedu-    todos, sin embargo, no proceden de ella, pues bien podría suceder
                                                                           que aun nuestro conocimiento empírico fuera una composición de lo
~en de datos que parecen ser intuitivamente ciertos, se refieren a ideas
mnatas.                                                                    que recibimos por impresiones sensibles y de lo que aplicamos por
                                                                           nuestra propia facultad de conocer (simplemente excitada por la im-
    Las proposiciones. a posteriori son proposiciones de tacto; son un     presión sensible) y que no podamos distinguir este hecho hasta que
resulta~? de la expenencia, y por lo tanto, informativas; añaden in-       una larga práctica nos habilite para separar esos dos elementos" (B2).
forma~lOn sobre el sujeto. Conocer algo a posteriori significa conocer-     "Es, por tanto, a lo menos una cuestión que exige profundo examen
lo s~~n lo. re~elan los sentidos, y es, por tanto, contingente. Así lo     y que no podemos resolver a simple vista, la de saber si hay algún co-
admitía Leibniz, quien en sus Nuevos ensayos distinguió las "verda-        nocimiento de este género independiente de las experiencias y tam-
des de h~c~o" que ~on ~ p.oste:!ori, de las "verdades de razón" que         bién de toda impresión sensible. Llámase a este conocimiento a priori,
son a pnon; es decir, distinguió lo que se sabe por los sentidos de         y distínguese del empírico en que las fuentes del último son a poste-
lo qu~ no tiene su origen en la experiencia personal (Nuevos ensa-          riori, es decir, que las tiene en la experiencia". De este modo, Kant
y~~, libro .~V'.cap. 9). La distinción es entre lo empírico y lo no em-     sostuvo la distinción entre lo empírico y lo no empírico. En la "Intro-
~mco. L~1:JnlZpostul~ ~o so~amente la existencia de ideas innatas,          ducción" afirma que los juicios se pueden dividir entre analíticos y
smo también de proposiciones innatas.                                       sintéticos; esta división se asemeja bastante a la distinción entre a
     Pare~ería, s~perficialmente, que las ideas y conceptos a posteriori   priori y a posteriori, aunque no es exactamente igual. Kant se ve for-
~ podnan explicar exclusivamente apelando a los datos de los sen-           zado a añadir una tercera clase de juicios: los sintéticos a priori.
tidos. Mas esto presenta grandes dificúltades. No es de dudar que pa-
ra entender l? a posteriori la experiencia es necesaria: nadie puede           En el "Prefacio" (Axvii) de su magna obra, se pregunta: "¿Cuán-
                                                                           to pueden el entendimiento Y la razón saber aparte de toda la expe-
conocer el rojo S1no lo ve. Pero, ¿es esto suficiente? ¿Basta enseñar-
nos una muestra roja para uno usar el término correctamente? Como          riencia? Una proposición a priori, al pensarse, se piensa como 'nece-
muy adecuadamente lo explicó el filósofo inglés Charles Dunbar Broad       saria' y con 'estricta universalidad' " (B3-4). La experiencia no puede
para poder ~bstraer de los objetos una cualidad «-por ejemplo, lo rojo-:   darnos necesidad y universalidad. Toda proposición analítica es a
tenemos p~ero ~ue poseer la habilidad de reconocer y distinguir los        priori, y es cierta independientemente de la experiencia. Kant creyó
co~ores. S1 uno solo ve rojo, uno no sabría qué cosa es el rojo. Se re-    que existen juicios sintéticos a priori, necesarios para hacer posible la
quiere s~ber de antemano que se trata de "color". En este sentido, se      experiencia. De este modo, con Kant, la controversia sobre lo a priori
puede a;frrmar que se requieren ideas innatas para llegar al concepto      entra en una nueva fase. (1)
de lo rojo.                                                                     Como ejemplos de proposiciones innatas (a priori) pueden citarse:
"    Wittgenstein debió tener en mente algo similar cuando escribió:        "De nada, nada puede originarse"; "Dos más dos son cuatro"; "Igua-
  Uno ha de saber, o de poder hacer algo de antemano, para poder            les añadidos a iguales son iguales". El conocimiento científico, al re-
pre~ntar. e!, nombre de u~a cosa", (Phil. Invest., I, 30), y más adelan-    clamar que es una forma de conocimiento necesario y cierto en todo
te afirma: Podemos decír que solo-alguien que ya sepa cómo usar             lugar y tiempo, exhibe una universalidad que los sentidos no pueden
algo pue?e preguntar su ~ombre" (ibíd., 31). "Y ahora, creo, pode-          dar, y constituye, en su raíz, hasta donde sea cierta su alegación, co-
mos .decir:_Agustín descnbe el aprendizaje del lenguaje humano co-          nocimiento a priori. El principal argumento a favor del innatismo es
mo S1~11runo ambara a un país extraño y no entendiera el idioma de          que su conocimiento es un prerrequisito para poder aprender más.
ese pats; esto es, como si él ya poseyera un idioma, pero no éste. En       Esta idea, ~sbozada en lo anteriormente citado, la encontramos tamo
otras palabras: como si el niño pudiera ya pensar pero aún no supie-        bién en Malebranche, quien al reconocer que los chinos han desarro-
ra hablar" (ibíd., 32).                             '                       llado independientemente una aritmética y una geometría similares a
64                    LA NATURALEZA      DEL CONOCER                                                 LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI                       65
        las de los europeos, pensó que la universalidad de los conocimientos               de las ideas que tiene de ellas ... ¿Cómo podrá la mente, cuando percí-
        favorece creer que existen unas ideas comunes, implantadas en todas                be únicamente sus propias ideas, saber que ellas concuerdan con las
        las mentes.                                                                        cosas mismas?" Si esto es así, entonces no tenemos experiencia inme-
             Los empiristas británicos del siglo XVII y XVIII negaron la exis-             diata de los objetos externos, ni seguridad sobre su existencia. Si no
       tencia de ideas innatas, es decir, ideas no derivadas de los datos de los           existe experiencia efectiva de las cosas, la tesis empirista se debilita:
                                                                                   •   I
        sentidos. Locke (2) afirma que las llamadas ideas innatas no tienen                sólo podemos tener seguridad sobre nuestras propias ideas. A esta
       nada de innatas, ya que el infante al nacer no las posee y las tiene que            conclusión triste llegaron también Berkeley y Hume.
       aprender según crece. Locke no tiene dificultad en probar las fallas                     Leibniz aceptó de Descartes la existencia de ideas innatas, y en
       de ciertos argumentos que se ofrecen a favor del innatismo; por ejem-               sus Nuevos ensayos contesta las objeciones de Locke. Afirmó que
       plo, es falso que algunas ideas, como la idea de Dios, sean comunes a               además de ideas innatas también existen principios innatos. Sostenía
       todos los hombres, ya que los antropólogos han encontrado pueblos                   que al confrontarnos con una inferencia del tipo "P, entonces Q", no
      primitivos que carecen de esta idea. Del mismo modo, el argumento                    podríamos captar que Q se deriva de P si no tuviéramos ya como ne
       de que los principios matemáticos y la lógica son innatos está contra-              cesaria la proposición "Si P, entonces Q". Para deducir e inferir se
      dicho por la total ignorancia de los niños al nacer. Los criterios de                requieren unas premisas que no son resultado de la experiencia, sino
      Locke·se basan en la premisa de que la mente no posee nada de lo                     que la anteceden. Leibniz reconoce que el infante al nacer no posee
      cual no esté consciente. Hoy sabemos distinto: luego de Freud y del                  desarrollados los principios innatos, pero csee que trae consigo el me-
      psicoanálisis se sabe que gran parte del material mental es subcons-                 canismo para desarrollarlos, de manera que las ideas y los principios
      ciente o inconsciente. Leibniz, (3) en este sentido, se había adelanta-              innatos son una potencialidad al nacer.
I     do a su época con su doctrina de las percepciones subconscientes.
                                                                                                 Leibniz distinguió las verdades de razón de las de hecho, las de
            Locke (4) dice: " ... supongamos, entonces, que la mente sea, co-
                                                                                            razón siendo innatas. Hacia el final de su vida se inclinó a creer que
      mo se dice, un papel en blanco, limpio de toda inscripción, sin ningu-
                                                                                            todas las ideas son innatas. A la tesis empirista de que no hay nada en
      na idea. ¿Cómo llega a tenerlas? ¿De:dónde se hace la mente de ese
                                                                                            el intelecto que primero no haya estado en los sentidos, contestó:
     prodigioso cúmulo que la activa e ilimitada imaginación del hombre
                                                                                            "Excepto el intelecto mismo". En otra cita afirma (7) que "todos los
     ha pintado en ella en una variedad infinita? ¿De dónde recibe todos
                                                                                           pensamientos y actos del alma provienen de su propia profundidad,
     los materiales de la razón y del conocimiento?       A esto respondo con
                                                                                           sin ninguna posibilidad de que sean producto de los sentidos". En el
     una sola palabra, de la experiencia. En ella se funda todo nuestro co-
                                                                                           Discurso de metafísica (8) expresa que "toda predicación verdadera
     nocimiento, y de ella es de donde en última instancia se deriva". Cree
                                                                                           tiene algún fundamento en la naturaleza de las cosas ... que el predica-
     que todo nuestro conocimiento se funda y se origina en los datos de
                                                                                           do está en el sujeto", de modo que se aproxima a afirmar que todas
     los sentidos. Según él, las ideas que están en la mente se originan en
                                                                                           las proposiciones son analíticas (de razón) y tienen, por tanto, una
    la experiencia, bien en la experiencia de los sentidos, bien en la re-
                                                                                           raíz innata.
    flexión sobre estos datos; cree que antes de que alguna idea haya sido
                                                                                                David Hume continuó la tradición empírica británica. En la intro-
    transmitida a la mente por estas dos vías de la experiencia, la mente
                                                                                           ducción al Tratado (9) declara que "no es posible ir más allá de la ex-
    es una tabula rasa; o sea, que no hay nada en la mente que no pueda
                                                                                           periencia". Locke y Berkeley habían descrito todo el contenido de la
    atribuirse a esas dos fuentes de información; por lo tanto, no existe
                                                                                           mente como "ideas"; Hume las dividió entre "impresiones e ideas".
    en la mente ninguna idea que pueda considerarse innata. Su tesis
                                                                                           Las impresiones son los datos inmediatos de los sentidos y de la in-
    es clara: en el Ensayo (5) afirma que ."ninguna existencia de ninguna
                                                                                           trospección; las ideas son las imágenes en la memoria y la imagina-
    cosa fuera de nosotros, excepto la idea de Dios, puede conocerse más                   ción. A las impresiones y a las ideas se las distingue de acuerdo con su
    allá de lo que informan los sentidos".
                                                                                           "fuerza y vivacidad". Todas las ideas simples son copias de una impre-
        El pensamiento de Locke es un pensamiento incompleto. Creía                        sión simple, "uno nunca tiene una idea sin previamente haber tenido
    que las ideas son el único objeto inmediato de percepción, (6) y no el                 una impresión". En la sección 1 declara: "Todas las percepciones de
    objeto material que supuestamente    las produce: "Es evidente que la                  la mente humana se resuelven en dos clases distintas, que llamaré im-
    mente no conoce las cosas directamente, sino sólo por la intervención                  presiones e ideas ... cada idea simple posee una impresión simple que
66                   LA NATURALEZA DEL CONOCER

   se le asemeja, y cada impresión simple su correspondiente idea". " ....                        LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI                       67
   las impresiones simples siempre preceden a sus ideas correspondientes,
   pero nunca aparecen en el orden contrario". Y concluye: "no pode-                . Max Scheler negó la posibilidad del conocimiento puro; todo sa-
   mos formarnos una idea adecuada del sabor de una piña si no la he-               ber es pragmático, una forma de adaptación. Según él, existen tres cla-
   mos realmente probado". Alega que las porciones de cantidad o                   ses distintas de conocimiento: 1) el conocimiento científico, que es
   de número son materia de observación directa; ignora por completo               conocimiento de particulares, encaminado a lograr el dominio sobre
   la necesidad de un concepto de número. Para Hume, la aritmética y .             la naturaleza; los animales comparten con el ser humano este tipo de
   el álgebra son a priori porque alega que se pueden deducir estricta-            saber, y por eso se adaptan al ambiente y sobreviven; 2) el conoci-
   mente de verdades conocidas intuitivamente; pero Hume en ninguna                miento de las esencias y de las categorías del ser, un conocimiento de
   parte de sus obras explica lo que entiende por "intuición". Esta es             lo universal, algo similar al conocimiento metafísico en Aristóteles, y
  una de sus muchas lagunas.                                                       de lo que Husserl llamó "reducción eidética". Aunque el conocimien-
        Del campo de la teología nos vienen unas meditaciones muy inte-            to de las esencias puede originarse en la contemplación de un objeto
  resantes. Rudolf atto (10) en su célebre obra Lo santo identifica lo            particular, o de una construcción mental, este tipo de conocimiento
  sagrado con el sentimiento de inquietud y de espanto en que el ser               es independiente de la inducción y, por lo tan~~, es a pri~ri. ~onstitu-
  humano advierte el numen praesens; para este sentimiento, atto acu-              ye el conocimiento en que se basa la metafísica y la CIenCIa;no lo
  ña el término numinoso. La raíz del sentimiento de lo sagrado es este            poseen otras criaturas más que el hombre, porque es producto .de la
  sentimiento irracional, fascinador y portentoso, que unido a concep-             razón y constituye la differentia del ser humano; 3) el conocimiento
  tos que no son expresiones adecuadas del misterio, pero que sirven               de la realidad del ser en sí, principio indispensable para entender las
  para uso metafórico, da origen a las religiones en todos los tiempos             últimas cuestiones de la metafísica. Como se nota, a pesar de su prag-
  y lugares. Las ideas racionales de justicia y de responsabilidad moral           matismo Scheler no rechaza totalmente el innatismo.
  esquematizan lo tremendo del misterio divino. Para atto, los senti-                   Thomas Reid, en contestación a Hume, sostuvo que la distinción
 mientos numinosos son también cognoscitivos: nos permiten irituir                 entre sensación y percepción es importante. Si no se distingue entre
 una realidad fuera de nosotros. Si esto es así, entonces el espíritu es          ambas se oscurece toda discusión sobre esta materia. Las sensaciones
 autónomo y posee leyes propias, independientes del mundo físico.                 son los signos naturales de las cualidades percibidas; por eso, las sen-
 Por lo tanto, puede originar conceptos, principios, intuiciones y valo-          saciones sugieren la percepción. Pero la percepción es mucho más
 rizaciones que no se originan en la experiencia de los Sentidos. Se tra-         complicada que la sensación, comprende el. concepto ?el objeto ~ ~a
 taría de lo inmanente o a priori. Esta obra há sido objeto de intensa            creencia en su existencia. Tener una sensacion no equivale a percibir
 atención.                                                                        algo, como lo puede constatar quien experimenta .un ~olor. Kant ad-
      Otra aportación importante es la del filósofo norteamericano Cla-           mitió que el conocimiento comienza en la expenencia, pero que la
 rence Irving Lewis. Pensaba que todo conocimiento a priori se deriva             posibilidad de los juicios sintéticos a priori muestra .q~e todo el :ono-
 fundamentalmente del análisis de conceptos, pero no creía que los jui-           cimiento no se origina en la experiencia. El conocimíento comienza
 cios a priori y analíticos fuesen exclusivamente un asunto lingüístico.          en la información de los sentidos pero como comprende la posibili-
 Opinaba que los conceptos, las relaciones lógicas y las verdades a prio-         dad del juicio, no puede consistir únicamente en lo intuitivo: el juicio
ri que surgen de ellas son características propias de la mente, en con-           requiere conceptos. La ciencia no sería vi~bl~ s~no asumimos l~ exis:
traste con los datos crudos de la experiencia que serían ininteligibles           tencia del espacio, del tiempo y de los pnncipios que Kant atribuyo
sin los criterios a priori de clasificación que la mente provee para ha-          al entendimiento puro. Tampoco sería posible sin la confianza ente-
cer posible la experiencia. En un sentido kantiano, Lewis pensaba                 yes fijas de la naturaleza. Ninguno de estos requisitos puede originar-
que lo a priori o innato en la mente es necesario para descubrir u or-            se en la información que dan los sentidos físicos. La mente, por sus
ganizar las cosas que los sentidos parecen captar. La percepción requie-          propios mecanismos, es la que coloca a .la natur~eza. ~entro ~e un
re la necesaria conexión de conceptos. Las verdades analíticas, lejos             plan de reglas y condiciones de su propia de~rmm~clOn. Al fin .de
de ser triviales y de mero origen lingüístico, organizan la estructura            cuentas, para explicar la inteligencia y su funClOna~I1le~to necesita
                                                                                                                                                 se
del mundo según la experimentamos y conocemos.                               -+   postular mecanismos mentales anteriores a la expenencia,
                                                                                       En tiempos recientes, el problema de cómo el ser humano adquie-
                                                                                  re conocimientos válidos se ha enriquecido con el estudio de cómo s~
68                    LA NATURALEZA DEL CONOCER
                                                                                                       LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI                      69
  adquiere el lenguaje, que es uno de sus conocimientos más valiosos.
  En este campo se ha destacado la obra de Noam Chomsky. Chomsky
                                                                                  1
                                                                                  I
                                                                                       define "como el sistema de principios, condiciones y reglas que cons-
                                                                                       tituyen elementos o propiedades de todas las lenguas naturales, no
  (11) piensa "en la posibilidad de que el estudio del lenguaje nos per-          I    por simple casualidad sino por necesidad (por supuesto biológica, no
  mita descubrir los principios abstractos que gobiernan su estructura y          ~
                                                                                       lógica). Así, se puede expresar que GU expresa la esencia del lenguaje
  su uso, principios que son universales por necesidad biológica y no
                                                                                       humano ... Todas las lenguas humanas se conforman a la GU y difie-
  por un simple accidente histórico, y que derivan de las características .
                                                                                       ren las unas de las otras en cuanto a propiedades accidentales. Si fa-
  mentales de la especie... El lenguaje es un espejo de la mente en un
                                                                                       bricásemos una lengua que violara la GU, descubriríamos que no
  sentido profundo y significativo: es un producto de la inteligencia
                                                                                       puede ser aprendida ...". Y concluye: "La teoría lingüística, la teoría
  humana, creado de nuevo en cada individuo por operaciones que es-
                                                                                       de la GU, elaborada en la forma que hemos indicado, es una propie-
  tán fuera del alcance de la voluntad o la conciencia" (pág. 13). Cree
                                                                                       dad innata de la mente" (pág. 48). Llega hasta a añrmar que una hi-
  que "Un enfoque más fructífero desplaza el peso de la explicación de
                                                                                       pótesis útil del innatismo incluirá también un sistema de creencias,
 la estructura del mundo a la estructura de la mente: lo que podemos
                                                                                       expectativas y conocimientos relativo a la naturaleza y al comporta-
 saber está determinado por 'los modos de concepción en la compren-
                                                                                       miento de los objetos y todo lo relacionado con la estructura de la
 sión', en consecuencia lo que sabemos o lo que llegamos a creer de-
                                                                                       acción humana, y que estos sistemas pueden ser en su mayor parte in-
 pende de las experiencias específicas que evocan en nosotros alguna
                                                                                       conscientes y aun fuera del alcance de la introspección consciente
 parte del sistema cognitivo latente de la mente" (pág. 14). Cita a Cud-
                                                                                       (pág. 49). Recientemente se ha documentado la capacidad innata pa-
 worth quien dijo que la mente tiene "un poder cognitivo innato", y
                                                                                       ra reconocer distintos fonemas tScientific American, 1985, vol. 232,
 por eso, el conocimiento (11) "consiste en despertar y excitar los po-
                                                                                       pág. 46).
 deres activos internos de la mente", la cual "ejercita su propia activi-
 dad intrínseca" sobre los objetos que los sentidos le presentan y llega                    Vemos, pues, cómo por distintas vías el pensamiento reciente
 de este modo a "conocer o entender ... activamente una cosa por me-                   tiende a rehabilitar las ideas innatas, tan menospreciadas por la tradi-
 dio de los razonamientos de una razón abstracta, libre y universal''-                 ción empirista del siglo XVIII. En defensa de la posibilidad de lo a
                                                                                       priori, tan importante para evaluar el kantismo, vale anotar algunas
(pág. 15). Está de acuerdo con Gregory (12), quien observa que la
"velocidad con que los bebés llegan a asociar las propiedades de los                   ideas. Puede aceptarse que la evolución de la inteligencia muestra, en
objetos y aprenden a predecir las propiedades ocultas y acontecimien-                  nuevos niveles, nuevas capacidades. El estudio de la inteligencia ani-
tos futuros sería imposible a menos que una parte de la estructura del                 mal ha progresado enormemente en los. últimos años, y permite un
mundo fuera heredada, incorporada de alguna manera, en forma inna-                     enfoque más generoso de estos problemas. Los instintos son una
ta, al sistema nervioso".                                                              forma de memoria genética, constituyen parte obligatoria del código
                                                                                       genético. Tanto los animales como los seres humanos poseen este ti-
      Recuerda que la idea del innatismo, en forma larval, está presente               po de memoria. En lo que concierne al otro tipo de memoria, la me-
 en un empirista tan famoso como Hume, el cual "postuló una teoría                     moria individual, los animales superiores sólo tienen poca memoria
 relativa a 'los resortes y principios secretos que ponen en movimiento                individual. Esta nueva forma de función intelectual se manifiesta en
 la mente humana en sus operaciones' y, en su investigación sobre las                  los animales que conocen a sus amos, o que aprenden a hacer pruebas
 bases del conocimiento, señaló principios específicos que constituyen                 en los circos, o a-recordar un reflejo condicionado, como en los expe-
 'una clase de instintos naturales' " (pág.' 22). Por eso, Chomsky con-                rimentos de Pavlov. En comparación con estos animales, el hombre
  cluye que "toda teoría del aprendizaje digna de consideración entra-        (        posee la memoria individual muchísimo más desarrollada. Vale tam-
 ña una hipótesis innatista. Así, por ejemplo, la teoría de Hume pro-                  bién señalar que los animales poseen poca razón, pero que tienen al-
 pone estructuras innatas específicas de la mente y trata de explicar                 'guna. El hombre, en cambio, la tiene mucho más desarrollada. No
 todo el conocimiento humano sobre la base de dichas estructuras, lle-                 es absurdo sospechar que así como en un nivel más bajo los instintos
 gando incluso a postular un conocimiento inconsciente e innato"                       se transmiten hereditariamente, así también el cerebro humano al
.(págs. 23-24). Estas líneas de pensamiento, unidas a sus propias inves-               evolucionar a una forma superior, sea capaz de transmitir genética-
 tigaciones sobre las estructuras profundas del lenguaje, llevan a Choms-              mente reglas de estructura más complejas para organizar la experien-
 ky (pág. 42) a postular la existencia de una Gramática Universal, y la                cia. Estas serían las ideas a priori.
Fll                    por
                                        FIA
   Richard H. popkln, Ph. O.
  Profesor asociado de la Universidad   de íowa
                        y     -
       Avrum Stroll, Ph. D.
     Profesor asociado de la Universidad   de
              la Columbia Británica.




     UNA PUBLlCACION     MINERVA·DOUBLEDAY


  COMPAÑIA     GENERAL       DE EDICIONES,      S. A ..
                  MEXICO,    D. F.
SECCION VII
                            FILOSOFIA CONTEMPORANEA

     En esta sección final, examinaremos algunos de los ningún país del mundo civilizado era la filosofía vista
movimientos de la filosot'ía moderna. Con un estudio           con menos seriedad que en los Estados Unidos. La
selectivo del pragmatismo, varias formas de análisis           filosofía les parecía, probablemente,      demasiado remo-
filosófico y del existencislismo,      no estamos, por su- ta para los intereses de la joven y vigorosa nación.
puesto, siendo exhaustivos en todas sus posibilidades.             Los puntos de vista del siglo XIX de los calvinistas
Por otra parte, algunas formas de la filosofía tradicio-       de Nueva Inglaterra, por ejemplo, fueron la continua-
nal siguen interesando a las filosofías del siglo XX, y ción de una discusión filosófica inglesa, y el objetivo
aún tienen seguidores.                                         era la aplicación de esos puntos de vista a los proble-
 . Ahora bien, las primeras condiciones serán el ocu- mas que prevalecían                en la nueva sociedad. Aun el
parnos de aquellos adelantos humanos que tuvieron              hombre que era tal vez el más original metafísico en
efecto decisivo en las actividades filosóficas moder-          la historia estadounidense,    el gran predicador de Nue-
nas. El pragmatismo, por ejemplo, originado en los va Inglaterra, Jonathan Edwards, estaba grandemente
Estados Unidos, fue hondamente           influenciado por la influenciado por sus contemporáneos            europeos como
vida intelectual de ese país; el análisis filosófico ori-      John Locke, los platonistas de Cambridge, y posible-
ginado en Inglaterra y Viena, tuvo gran impacto en el mente, Nicolás Malebrl:Jnche. El siglo XVIII sintió el
imperio Británico, y, más recientemente,          en los Esta- impacto del iluminismo de los filósofos franceses, y,
dos Unidos; el existencietismo que tuvo sus raíces en al comenzar el siglo XI X, la influencia de los románti-
varias ideas del siglo XIX, ha tenido una influencia           cos alemanes por el final del siglo XVIII, la filosofía
relevante en el pensamiento de la Europa continental           "académica"     había llegado a ser versión estéril y rígi-
contemporánea,       especialmente    en Francia y Alerna- da de las ideas de los realistas escoceses de sentido
nia, y, recientemente,       ha recibido una considerable      común, cuyo propósito era refutar el "peligroso"
atención en el mundo de habla inglesá.                         escepticismo de David Hume.
                                                                   A mediados del siglo XI X hubo una serie de inorca-
                      PRAGMATISMO                              ciones de un resurgimiento       filosófico que repudiaría
                                                               al exhausto academismo y las tradiciones europeas.
     Al finalizar el siglo XI X se desarrolló en los Esta- Inmigrantes alemanes (refugiados del fracaso de su
dos Unidos un método de filosofía llamado "pragma-             revolución, en 1848) discípulos de Hegel que estaban
tismo" contra 'la tradición filosófica predominante       en- impresionados con las implicaciones de las nuevas teo-
tre los filósofos estadounidenses         (como William Ja- rías científicas especialmente        con la teoría de la evo-
 mes, Charles Saunders Pierce, John Dewey y E. C. S. lución, proveyeron el especial ímpetu para el resur-
Schiler) quienes sentían estéril, así como inútil, la gimiento.
 metafísica que florecía en Europa. Los pragmáticos            Conocidos como los hegelianos de San Luis, fundaron
sintieron que su método y teoría podría ser de gran el primer f-eriódico filosófico de los Estados Unidos,
utilidad para resolver los problemas intelectuales y           el "Journel of Speculative Philosophy" (Periódico de
ayudaría mucho al hombre a continuar su progreso.              filosofía especulativa),    que presentaba traducciones
     Antecedenres del Pragmatismo. Los Estados Uni·            de filósofos europeos contemporáneos,         y daba salida
dos, en donde este movimiento se desarrolló, estaba y audiencia para filósofos americanos que se aventura-
justamente empezando a despertar después de la Gue- ban con nuevos ensayos.
 rra Civil, su naciente potencial. Por mucho tiempo la              Wilfiam James. Entre este fermento intelectual,       el
 actividad de las filosofías estadounidenses         fue mera- hombre que contribuye          fundamentalmente       a este
 mente reflejo de las influencias europeas. Al empezar          nuevo movimiento filosófico, elpragmatismo, y desa-
 el siglo XI X un astuto observador de la escena esta- rrolló su sistema, fue William James (1842 - 1910)
dounidense,      Alexandre de Tocqueville, notó que en hermano del gran novelista Henry James, hijos de




                                                                                                                     96
FIL.OSOFfA

Henry James, Sr. que fue, a su vez, filósofo y hombre         cerían exactamente iguales. y no tendríamos indicios
de inmensos conocimientos. Entrenado como f(sico,             de cómo resolverlos. En el mejor caso, una creencia
enseñó en la Escuela de Medicina de Harvard, pero,            metafísica, como la antes mencionada. tal vez nos
más tarde, volvió su atención a la psicología, en cuyo        haría sentir felices o tristes, pero después de esto no
campo llegó a ser uno de los más importantes teóricos         tendría casi ningún valor práctico. No habría conse-
de su tiempo. De sus estudios de psicología, de hom-          cuencias posteriores para evaluar los méritos de tal
bre de vida religiosa e intelectual, James se interesó        teoría metafísica sobre la última naturaleza del uni-
ahora por la filosofía, llegando a ser profesor de filo-      verso. Juzgando que la función de la teoría trata con
sofía en Harvard, y el más avocado a llegar al pragma-        la experiencia los pragmatistas concluyen que una
tismo. ¿ Qué es el pragmatismo?       Pragmatismo es,         teoría es verdadera si funciona. Si preguntamos qué
principalmente un método para resolver o evaluar los          queremos dar a entender diciendo que una teoría da-
problemas intelectuales, y una teorla sobre las clases        da o alguna creencia es verdadera, los pragmatistas
de conocimiento que somos capaces de adquirir. Wi-            contestan que ha sido verificada y que se lleva bien
lIiam James compartió su disgusto por la actividad            con la experiencia. Por el contrario, la falsedad de
intelectual puramente teórica y se preguntó llanamen-         ciertas ideas está determinada mostrando o probando
te ¿cuál es el punto de teorizar? ¿qué diferencia ofre-       que fallan, o que no "funcionan" ante nuestra ex-
ce el teorizar? ¿por qué es importante tratar con              periencia.
problemas intelectuales que preocupan a los teó-                   Pragmatismo y ciencia. Este criterio de evaluación
ricos?                                                        de la verdad de las teorías, dicen los pragmatistas, es
      Valor práctico ("cash value"). Antes de determinar       esencialmente científico. Cuando un científico prue-
si cualquier declaración filosófica es verdadera James         ba una teoría, él escoge un experimento que pruebe si
 pensó que era necesario determinar el "valor prác-            la teoría funciona en condiciones específicas. Así, en
tico" de la declaración, esto es qué valor tienen y qué        la prueba de la vacuna de Salk contra el polio, el
diferencia habría si fuera verdadero. De acuerdo a la          método empleado fue ver si la vacuna funcionaba co-
teoría pragmática nuestra actividad intelectual, nues-         mo preventivo de la enfermedad. El éxito de los expe-
 tro filosofar, tiene como propósito intentar resolver         rimentos fue la base para declarar que la teoría era
 las dificultades que surgen en el curso de nuestros           verdadera.
 intentos de tratar con la experiencia. El valor práctico          El pragmatismo y la filosofía tradicional. Los prag-
 de nuestras ideas es el encontrarle el uso adecuado           máticos como William James se opusieron al tradicio-
 para el que las ideas nacieron. Mirando cualquier teo-        nal punto de vista de que la verdad de las ideas es una
 ría podemos preguntar ¿qué diferencia habría si la            propiedad independiente de la experiencia humana.
 creyéramos y qué consecuencias' se seguirían de mis            Filósofos como Platón, habían sostenido que una teo-
 actividades si yo actuara conforme a lo que dice la           ría era absolutamente verdadera independientemente
 teoría? Si una teoría no tiene valor práctico, significa      de que lo supiera alguien o no. El pragmatismo se
 que no habría la más ligera diferencia si uno creyera         opone a tal teoría de verdad, pues la única razón que
 que es falsa o verdadera, pues no afectaría nuestras          la gente tiene para llamar un punto de vista verdadero
 acciones.                                                     y a otro falso está en relación de cómo el punto de
      Las teorias como "instrumentos".    De acuerdo con       vista funciona en la experiencia humana, nunca en
 James, nuestras teorías son instrumentos que emplea-          relación a algunos estándares absolutos, independien-
  mos para resolver nuestros problemas con nuestra ex-         temente de toda experiencia humana. Nuestra única
  periencia, y así, las teorías pueden ser juzgadas en         base para juzgar las verdades absolutas de Platón,
  términos de su éxito al realizar sus funciones. Si uno        Descartes o cualquier otro filósofo racionalista es eva-
 está caminando en el bosque y pierde el camino, enton-         luándolas en razón de su efecto en aspectos concretos
  ces, de acuerdo al punto de vista pragmático, una            de la vida. James sosten/e que la única razón que
  forma de enfrentar la situación sería a través de la         tenemos para asegurar que algo es verdadero es si iun-
  actividad teórica. Tomando en cuenta datos como la          .ciona. Cualquier declaración sobre la independiente,
  posición del sol, la dirección en la que uno ha estado      objetiva y absoluta naturaleza de la verdad no tiene
  caminando y el propio conocimiento previo del terreo        significado, porque no podremos determinarlo por
  no, uno puede desarrollar una teoría de cómo puede          nuestros juicios y experiencia.
  uno liberarse de este apuro. El valor práctico de la            La verdad pragmática. Una consecuencia de la teo-
  teoría puede ser evaluado en términos de la posible         ría pragmática de la verdad es que la verdad es algo
  diferencia que puede haber si fuera falsa o verdadera.      que le sucede a una idea, más que ser una propiedad
   La teoría sería juzgada de acuerdo a si sirve como una     fija que estamos tratando de descubrir. Antes de que
  forma exitosa de enfrentar el problemaa.                    uno descubra si una idea, una teoría o una creencia
      El contraste de tales ejemplos en los que las teorías   funciona, no es ni falsa ni verdadera. A través del
.tienen obviamente consecuencias posteriores en la ex         proceso de probar el punto de vista en términos de
   periencia, muchas teorías filosóficas clásicas tienen      sus consecuencias y su compatibilidad con otras
   poco o ningún "valor práctico". ¿Qué diferencia ha-        creencias, la idea Ilegd a ser falsa o verdadera, o más
   bría .si uno creyera que el universo es realmente una      verdadera o menos verdadera. Así, antes del descu-
   vasta mente, O si uno creyera que esa teoría es falsa?     brimiento de América, el punto de vista de que "hay
   Los problemas inmediatos que uno enfrenta permane-         una gran masa de tierra tocalizada entre Europa .



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RICHARD      H. POPKIN    Y AVRUM      STRDLL

Asia", no era ni falsa ni verdadera. Sin embargo, co-                   puede concluir, por consiguiente,          que el robo al ban-
mo consecuencia        de los descubrimientos         de Colón y        co para solucionar      las dificultades      propias es "erró-
otros exploradores,       esta teoría lleg6 a ser verdadera.            neo".
Cuando este punto de vista lleg6 a ser verdadero, su                        El universo pluralista. Correspondiendo             a la teoría
hegaci6n llegó a ser una falsedad.                                     de la verdad y la bondad, James desarrolló una con-
     En el transcurso     del tiempo, las ideas tienen dife-            cepción peculiar del universo. Para comenzar,                 la ex-
rente desarrollo,     según sean empleadas en relaci6n a                periencia no es un objeto que examinamos,                 sino que
 los problemas y dificultades        que enfrenta el hombre,            es una "confusión zumbadora"            fuera de la cual dife-
como forma de tratar estas dificultades             y problemas,        renciamos los varios aspectos que llamamos "nosotros
 las ideas se vuelven verdaderas hasta donde ellas fun-                 mismos", "objetos físicos", etcétera. Esas diferencia-
cionen, y falsas si no lo hacen. Así, una idea puede                    ciones se hacen con referencia a los problemas o difi-
funcionar por largo tiempo, y entonces ser verdadera;                   cultades que surgen de la experiencia y que son escul-
 más tarde puede dejar de dar resultados satisfactorios                 pidas por la experiencia      como formas de resolver los
o ser verificada por experimentos             posteriores,    y así     problemas. La organización        y selecci6n de los hechos
 entonces llegar a ser falsa. Varias teorías científicas                que suceden en el universo relacionan nuestras necesi-
ahora descartadas       han tenido una carrera como esta.              .dades de resolver satisfactoriamente             los obstáculos
 La teoría química del flogisto funcionó muy bien por                   con acci6n exitosa. No hay un mundo fijo que sea
 mucho tiempo, pero después de ciertos experimentos,                    descubierto a través de la experiencia, sino, más bien,
en el siglo XVIII, no volvi6 a dar resultados satis-                    una continua búsqueda de soluciones posibles a las
factorios.                                                              dificultades.    Ningún concepto         aislado del universo
     La verdad, entonces,        no es algo estático e inva-            puede tomarse como una respuesta final. En vez de
riable sino que crece y se desarrolla con el tiempo.                    eso, el continuo desarrollo de nuestro conocimiento,
Varias veces en la historia del hombre, ciertas teorías                 representa la idea más comprensible            que tenemos del
e ideas pueden ser satisfactorias           para los problemas          mundo natural. Conforme nuevas formas de orqaniza-
que estén ocurriendo        entonces. Sin embargo, con ex-              ción y aspectos selectos de nuestra experiencia                  son
periencias y dificultades       posteriores,    por las cuales la       ensayados      emergen     nuevos aspectos          del universo.
verdad se extiende y crece para encontrarse              con nue-       Ambos, nuestro conocimiento           y el mundo, son mira-
vas condiciones.     Con toda seguridad, nunca se llevará               dos como poseedores de una cualidad de crecimiento
a cabo la culminaci6n         de este proceso que ha sido y             y desarrollo en evolución, para encontrar nuevas si-
será un continuo proceso de desarrollar nuevas ideas y                  tuaciones y nuevas necesidades.
de enfrentar nuevas situaciones.          El intento de los se-              Esta nueva concepción      del universo está en oposi-
res humanos de hacer frente a su universo, puede lle-                   ción directa a los más rígidos y envolventes esquemas
varlo a nuevas indagaciones que, a su vez lo guiarán a                  metafísicos de los filósofos primitivos. Los materialis-
nuevas teorías que serán falsas o verdaderas, más ver-                  tas, los idealistas y otros, ofrecen un cuadro del uni-
daderas o más falsas. En cada etapa del desarrollo sin                  verso en el cual ciertos hechos determinados              se difun-
final, lo que nosotros llamamos verdad será un incre-                  'den en todo tiempo. En contrate con esto, el pragma-
mentarse del siempre creciente grupo de ideas.                          tismo avizora un universo pluralista con muchas e/a-
    Pragmatismo y ética. Existe, también,               según Ja-       ses de caracter/sticas y posibilidades que no pueden
mes, una conexión        última entre la concepción           prag-     ser examinadas,     ni reveladas de una sola vez sino que
mática de la verdad y la noción de lo bueno. Puesto                     tiene que ser estudiado          tentativa mente conforme
que la verdad es aquello que funciona o da resultado                    emerge y se desarrolla.       Así como el proceso de la
satisfactorios   en términos de nuestra experiencia               lo    naturaleza    se devela, también nuestro entendimiento
que es verdad en esos términos se convierte ea lo que                   se desarrolla de manera progresiva.               '
es benéfico para nosotros creer o lo que es bueno; por                       Instrumentalismo.     En el siglo XX el punto de vista
lo que es una especie de teoría que puede desarro-                      del pragmatismo        prevaleciente      fue elaborado          por
llarse como una teoría pragmática. Una forma de de-                     John Dewey, que tal vez sea el pensador que ha teni-
terminar lo que es bueno y lo que es malo o correcto                    do mayor influencia        en los Estados Unidos en los
o erróneo es la misma que la empleada para determi-                     tiempos recientes, quien desarrolló una teor/a del co-
nar si una idea es verdadera o falsa. Así pues, dado un                 nacimiento esencialmente en términos del papel bio-
problema de conducta           humana podemos preguntar-                lógico V psicológico que juega el proceso del conoci-
nos" ¿pueden ciertas acciones ser correctas para resol-                 miente en los asuntos humanos, y por tanto, tretsn-
ver el tal problema?"         La respuesta a dicha pregunta             do de emplear esta concepción como gu/a para diri-
es juzgar en términos de si las acciones dan resultados                 gir la explicación de las actividades intelectuales hu-
satisfactorios  en la resolución de la dificultad. Si uno               manas en los problemas sociales contemporáneos.
pondera si la forma correcta para resolver el problema                      Concepto de Dewey de la experiencia y del pensa-
financiero es robar el banco, la soluci6n es pragmáti-                  miento. Según Dewey, lo que constituye                 nuestra ex-
ca. Aquí, con seguridad,' una cuidadosa evaluación de                   periencia bruta es la interacción          entre el organismo
las posibles consecuencias         del robo al banco, puede             biológico y su medio ambiente o entorno. La expe-
llevar a la conclusión de que la teoría no funciona por                 riencia no es un objeto conocido, sino, más bien, una
todas las desagradables       consecuencias      para uno, como         acción ejecutada. En el transcurso de las actividades
el ir a prisión y las consecuencias        de insatisfacción.    Se     de los organismos,      se encuentran       con situaciones en


                                                                                                                                           98
FILOSOFIA


las cuales no puede actuar. El pensamiento surge co-            mente firme", que era temperamental mente inclinada
mo un gula en esas situaciones perturbadoras, para              a no creer nada, excepto la evidencia científica. Ellas
trabajar con hipótesis o como gula de futuras accio-            estaban más interesadas en no arriesgarse sosteniendo
nes. Los méritos de esos actos intelectuales es deter-          posibles falsas creencias, que en sostener algunas que
minar por un criterio práctico, por cuál de los orga-           si se volvieran realidad (verdad), serían muy placente-
nismos puede ahora funcionar de nuevo satisfactoria-            ras, pero para las cuales no había mucha evidencia a
mente. El pensamiento, especialmente el pensamiento             mano. Por otro lado, había otro grupo, la "gente de
cientlfico,   es un instrumento   para resolver los proble-     mente blanda" que quiere creer, y que quiere creer
mas. La ocurrencia de conjuntos de problemas de una             cosas sobre el mundo que las haga felices ¿cuál grupo
reacción en cadena de una actividad mental dirigida             es el correcto? Un análisis praqmético, sugiere James,
hacia el descubrimiento de una solución funcional de            reveló que era cuestión de qué actitud funcionara me-
las dificultades que confronta el organismo.                    joro Si uno puede mirar el problema de la creencia
      Gran parte de la filosofía primitiva, decía Dewey,        fuera de los dogmas esto es, sin preocuparse sobre si
es un obstáculo a la tarea de resolver problemas. Sepa-          una creencia es verdadera o no, uno puede ver que
rando la teoría de la práctica y buscando soluciones             para alguna gente, ciertas creencias funcionan, esto es,
absolutas a preguntas filosóficas, los filósofos han es-         ciertas creencias cuando son aceptadas producen una
 capado casi completamente de las necesidades huma-              vida más satisfactoria. En tanto que estas creencias
 nas que se elevan ante el pensamiento, han tratado              funcionan como guías de la vida o como actitudes
 también de imponer ciertos esquemas rígidos al peno             satisfactorias, entonces. pragmáticamente hablando,
 samiento humano, y han rehusado permitir nuevas                 estas creencias son verdaderas para cierta-gente. Así,
 cfeencias y nuevas soluciones a los asuntos humanos.            James sentía, que su análisis pragmático podría solu-
  Lo que se necesita en nuestros días, insiste Dewey, es         cionar cuestiones de moral y creencia religiosa de los
                                                                 campos de la controversia teológica o de las del escru-
 la reconstrucción de la filosofía en términos de los
 prohlemas que ahora confrontarnos. En este papel, la            tinio científico.
 filosofía sería muy pronto un objeto obstruido de                    Dewey y la educación "progresiva". John Dewey
  poco o ningún valor en la inmediata ocupación de                miraba su tipo de pragmatismo como poseedor de
  nuestros días; pero, en su lugar, sería la fuerza direc-        futuras aplicaciones para nuestra sociedad. Un empleo
  tiva en el desarrollo de una nueva técnica instrumen-           de esta teoría estaba en el campo de la educación.
  tal para ayudar a la organización humana en sus pro-            Previas técnicas educacionales. sintió Dewey, fueron
  blemas con el medio ambiente, y en la construcción              dirigidas primeramente a inculcar una masa de infor-
  de un mundo nuevo en el que algunos de los proble-              mación objetiva en los estudiantes, sin darles ningún
   mas que ahora confrontamos serían gradualmente re-             medio de utilizarla. En lugar de esto, él propuso que
  sueltos.                                                        el sistema de educación debería tratar de desarrollar
       Algunas aplicaciones del pragmatismo. En térmi-             métodos para la solución de los problemas. Si el estu-
  nos del punto de vista más práctico de gran parte de            diante aprend ía cómo resolver problemas, posible-
   la cultura estadounidense, uno puede fácilmente ima-            mente estaría mejor preparado para vivir en nuestro
   ginar el atractivo que el pragmatismo tiene en este             siempre cambiante mundo con sus diversas perplej ida-
   país. Parte de su éxito s: debe a la aplicación de su           des.
   filosofía a ciertos problemas sociales. En general, el              Fuera de esta aplicación de la teoría de Dewey
   "primitivo praqmatisrno'I.de William James fue dirigi-          creció el movimiento de la educación progresiva. Me-
   do hacia la resolución de ciertas cuestiones indivi-           jor que entrenar a los niños en varias disciplinas el
   duales de creencias, mientras que el "posterior instru-         niño serta entrenado para ser confrontado con varias
    rnentalismo" de John Dewey estaba más relacinnado              situaciones para las cuales él tendría que desarrollar
   con las más amplias cuestiones raciales confrontadas            métodos para superar las dificultades que lo acosan.
    por los Estados Unidos en su rápido desarrollo en este         Aprendería, también, cómo hacer satisfactorios "ajus-
    siglo.                                                         tes" a su medio ambiente y así desarrollar varias for-
        Posiblemente, poseyendo esta herencia personal,            mas que lo ayudarían a resolver los más grandes pro-
    James se esforzó mucho en examinar las creencias               blemas del mundo social en que tendría que vivir.
    religiosas en términos pragmáticos. A despecho de los              Este tipo de educación entrenaría a la gente para
    teólogos, que insistían en la verdad de ciertas creen-         vivir en una sociedad democrática y fortificaría el
    cias religiosas y de las personas científicamente in-          desenvolvimiento de un tipo de organización social y
    fluenciadas que insistían en juzgar ciertos puntos de          política. Una sociedad democrática es aquella que es-
     vista religiosos por los últimos descubrimientos cientí-      tá en mejor posibilidad de confrontar las nuevas sltua-
     ficos, James estaba interesado en el "valor práctico"         ciones, y de tratar las nuevas soluciones ya que no
     de cada creencia. ¿Por qué la gente acepta ciertas            tiene una ideología rígida c preconcebida. Es esencial-
     creencias y otras no? y ¿qué influencia tiene en ellos         mente un sistema de organización social abierto a la
     esta creencia?                                                 exploración de nuevos medios de enfrentar dificulta-
        James en la creencia religiosa. En sus estudios, The        des. El estudiante entrenado en la solución de proble-
     Varieties of Religious Experience (Variedades de ex-           mas estará en posibilidad de ser un ciudadano activo
     periencias religiosas) y The Will to Believe (la volun-        de esa sociedad, utilizando sus técnicas para tratar
     tad de creer), James dice que había alguna "gente de           con problemas estará en posibilidad de ser un eluda-


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RICHARD     H. POPKIN    y AVRUM STROLL

dano activo de esa sociedad, utilizando        sus técnicas       veces la idea funcionará       con éxito, luego puede fallar
para tratar con problemas aún.no resueltos, en coope-             y después tener éxito nuevamente.               Se tendría que
ración' con el rnavor grupo social en su común bús-               esperar indefinidamente         para estar en posibilidad de
queda de formas satisfactorias      para tratar las dificul-      evaluar las consecuencias       de alguna creencia, y, entono
tades que obstruyan      el mejor funcionamiento       de la      ces, determinar     si funciona o no.
sociedad.                                                             Además algunos de los críticos sostienen que, al
    Algunas crttices al pragmatismo. A pesar de la evi-           evaluar el funcionamiento         de las ideas en términos de
dente atracción    del punto de vista pragmático         que      la satisfacción que ciertas creencias proporcionan             a la
sienten los estadounidenses       y su aparente éxito en          gente, toda clase de personales idiosincracias y prefe-
llegar a ser tal vez la filosoffa dominante     en los Esta-      rencias llegarían a ser lo normal para juzgar la verdad
dos Unidos, algunos filósofos han objetado esta teo-              o la falsedad. Alguna gente tal vez goce creyendo que
ría. Ellos han atacado la concepción       pragmática bási-       la Luna está hecha de queso verdad ¿sería esto verdad
ca de lo que constituye     el verdadero conocimiento,       y    sólo porque lo creyeran?         Los críticos arguyen que los
se han preguntado      si nosotros podremos       realmente       pragmatistas    están confundiendo         los problemas y sen-
evaluar las ideas en términos de su funcionamiento'               timientos humanos, que a menudo están involucrados
práctico. ¿Hasta qué punto, se preguntan, puede uno               en nuestra actitud hacia varias ideas, con el mérito de
decir si una idea funciona?      Si uno considera el ejem-        las ideas mismas;      y  están haciendo, del "ajuste"         hu-
plo anteriormente    ofrecido, del hombre que cree que            mano, la última meta de toda investigación,               en lugar
la forma de resolver sus problemas financieros era ro-            de buscar objetivamente        el conocimiento      puro.
bar un banco, esta idea puede funcionar algunas ve-                   Los pragmatistas,      en respuesta a estas objeciones
ces. Los pragmáticos     insisten en que uno carga en la          insisten en que no hay forma de investigar la verdad o
cuenta no s610 las consecuencias          inmediatas,    sino     falsedad de las teorías y de las creencias, excepto en
también    los efectos posteriores.      En respuesta,     los    términos de cómo ellas afectan a los seres humanos; y
crIticos hacen notar que uno nunca puede estar segu-              que sus críticos están introduciendo              oscuros están-
ro de si una idea funcionó, hasta saber sus consecuen-            dares artificiales que no tienen nada que ver con los
cias posteriores   que durarían     para siempre. Algunas         problemas reales de la experiencia humana,




                                          BIBLlOGRAFIA           DEL PRAGMATISMO


   Cohen,     Morris.   R., Studies    in Philosophy     and          Nagel Ernest,    Sovereign Resson, Glencoe, IlIinois,
Science, New York, 1949, Henry Holt. Contiene           algu-     1954, Free Press. Una reciente     declaración de la teo-
nas interesantes   críticas al pragmatismo,    especialmen-       ría pragmática    por uno de sus paladines.
te de los puntos   de vista de John Dewey.
                                                                      Russell,   Bertrand,   capítulo    sobre John     Dewey, en
    Dewey, John, Inteligence in the Modern World,                 A History of Western Pñttosophv, Nueva York, 1945,
por Joseph Ratner, Nueva York, 1939, Modern libra-                Simon and Schuster.     Una crítica bastante severa al
ry. Selecciones de los escritos de Dewey, y un ensayo             pragmatismo     por uno de los más conocidos filósofos
introductorio  del editor.                                        contemporáneos.

   Dewey, John, Reconstruction in Philosophy, Nue-
va York, 1951, Mentor. Una reimpresión    de uno de                  Schneider Herber W. A History of American Philo-
los más importantes    tratados  de la filosofía de               sopbv, Nueva York, 1946, Columbia University Press.
Dewey.                                                            Una excelente   perspectiva   del desarrollo   del pensa-
   James William, Essays in Pragmatism, Nueva York,               miento estadounidense,    especialmente    el movimiento
1948, Hafner. Una colección de algunas de las más                 pragmático.
famosas exposiciones de James.

   James William, Pragma.tism. A New Name for So-                     Wiener, Phillip P. Evolution and Founders of Prag-
rne Old Ways of Thinking, Nueva York, 1931, Long-                  matism. Cambridge,    Mass. 1949. Harvard University
mans Green. Una de las mejores exposiciones de sus                 Press. Un imp rtante estudio de los orígenes del prag-
puntos de vista.                                                   matismo estadoun idense.




                                                                                                                           100
ARNO ANZENBACHER




INTRODUCCIÓN
A LA FILOSOFÍA




       BARCELONA
   EDITORIAL HERDER
          1993
2.1. Posiciones de orientación fenomenológica

    El pensamiento fenomenológico lo han expuesto dos ilustres austriacos.
F. BRENTANO(1838-1917) lo preparó y E. HUSSERL(1859-1938) se convirtió
en su fundador y propulsor. La fenomenología se difundió sobre todo por Ale-
mania, Francia y los países del Benelux. Hacia 1960 la fenomenología era la
corriente filosófica más importante en esos Estados europeos. Desde entonces
su importancia ha ido decreciendo constantemente. Pero muchos de los conoci-
mientos, logrados dentro de esa concepción, representan un impulso perma-
nente para la filosofía: piénsese, por ejemplo, en el problema hermenéutico o en
los grandes análisis de los existencialistas con una orientación fenomenológica.

     Los principales representantes de la filosofía fenomenológica son: E. HUSSERL,
A. PFANDER, M. SCHELER, M. GEIGER, N. HARTMANN, D. VON HILDEBRAND, O. BEC-
KER, M. HEIDEGGER, E. STEIN, R. INGARDEN, H.G. GADAMER, 1.P. SARTRE,E. LEVl-
!'AS, E. FIN K, M. MERLEAU-PONTY, P. RICOEUR, H. REINER, L. LANDGREBE entre
otros.


2.1.1. El método fenomenológico (E. HUSSERL)

     Las «investigaciones lógicas» (1900-01) de E. HUSSERLse cuentan entre
.los libros básicos e innovadores de la filosofía del presente. Con esa su obra
 HUSSERLse convirtió en el fundador del método fenomenológico, uno de los
 más importantes de la investigación filosófica. El nombre «fenomenología)
 procede del griego phainetai (lo que se muestra o aparece). Con ello víene dado
 a la vez el programa del fenomenólogo: ¡Hay que llegar a las cosas mismas! y
 analizar lo que aparece. En lugar de las estériles discusiones sobre la teoría del
 conocimiento, de las últimas décadas del siglo XIX, la filosofía ha de volverse a
 lo que aparece, a lo que se da sin ninguna duda y que es elfenómeno. La feno-
 menología es la ciencia de los fenómenos.
     Fenómeno es, en primer término, todo aquello que aparece en la experien-
 cia. Puede tratarse de la experiencia externa, en la que se nos dan las cosas
 «externas» (casas, árboles, coches), y de la experiencia interna, en la que
 mediante la reflexión percibimos lo que ocurre «en nosotros» (deseos, temores,
 percepciones, deducciones). En ambos casos se «me da algo fenomenológico».
 Recordando el triángulo platónico (1.8.2 y 1.8.3), se podria tener una primera
 impresión de que HUSSERLtiene aquí ante los ojos únicamente lasensibilidad y
 que pretende entender la fenomenología como una ciencia empírica (cf.
 1.4.1.2). Sin embargo no es un empirista (alguien que considera el conoci-
 miento sensible como el único conocimiento). Más bien reprocha a los empiris-
 tas el que no tomen los fenómenos lo bastante en serio. En efecto, lo que se
 manifiesta (phainetai) en los fenómenos no es sólo lo sensible: en el análisis del
 fenómeno se echa de 'v'erque bajo lo sensible subyace algo no sensible. Vemos
 que en el pensamiento de HUSSERLprevalece un rasgo platónico.

     Vamos a intentar exponer la diferencia entre10 sensible y no sensible mediante un
ejemplo: veo dos vacas paciendo en un prado,y entonces llega una tercera vaca. ¿En
qué sentido veo ahora que dos más una son tres?A todas luces es para mí un dato no
sensible ni visible que «2 + 1 = 3» (un contenido matemático    evidente). La pura ecua-
                                                                                           102
ción i<2 + 1 = 3» no depende en modo alguno del hecho de que las vacas estén pacien-
      do. De hecho unas vacas paciendo son algo empírico, algo real e individual que puede
      cambiar a discreción, mientras que no es eso de ninguna manera i<2 + 1 = 3». Eso no se
      percibe, sino que se intuye. Unos actos perceptivos en los que se me dan unas vacas
      paciendo hacen tal vez que yo vea y comprenda que 2 + 1 son 3. Este i<2 + 1 = 3» se
      echa sí de ver en la percepción, pero no como algo perceptible. HUSSERL descubre. el
      fenómeno de lo no sensible (de modo similar a PLATÓN) ante todo en lo puramente for-
      mal de la lógica y de las matemáticas.

          Se advierte, pues, la ambivalencia de los fenómenos,         que es fundamental
      para toda la filosofía fenomenológica:

      o De   un lado está el estrato de lo empírico-real, visible en los actos perceptivos
         de nuestra sensibilidad. Ese estrato es básico (constituye la base de los
         fenómenos y «sostiene» el estrato segundo).
      O Del otro lado está el estrato de las esencias y contenidos esenciales. Se
        designa también como el estrato de los contenidos ideales o como el estrato
        de lo eidético (del griego eidos: idea, esencia, modelo). Es accesible a los
        actos espirituales, a las noesis (del griego noesis: conocimiento no sensible) y
        se capta en la «visión esencial».

           Esas esencias y contenidos esenciales no sólo se demuestran en el campo de lo
      lógico y lo matemático. Más bien se echan de ver en todas las experiencias también unas
      esencias materiales (de contenido). Un ejemplo: tengo un lápiz rojo, que sin duda es un
      objeto real; el color rojo del mismo me viene dado mediante un acto perceptivo sensible.
      Sin embargo la visión esencial no capta elrojo que hay ahí, sino la idea «rojo», la pura
      esencia común a todo lo rojo. Esa visión esencial es tan independiente de este rojo y de
       su deterrunado tono o matiz, como lo era la ecuación «2+ 1 = 3» de las vacas que pas-
       taban. N aturalmente que hay esencias de distinto grado. De la idea «rojo» puedo pasar
       a la de xcolor» y a la idea de «propiedad».

            Ahora podemos indicar en qué consiste el planteamiento             de la filosofía
       fenomenológica:     en la fenomenología se trata de analizar los fenómenos de tal
       modo que las esencias ideales y los contenidos esenciales se convierten en obje-
       tos dados. El objetivo de la fenomenología es un sistema puro (formal y mate-
       rial) de contenidos esenciales, que abarca a todas las disciplinas filosóficas. De
       ahí que a la filosofía fenomenológica se la denomina filosofia esencial. Las
       ciencias filosóficas son ciencias eidéticas (ciencias esenciales) en oposición a las
       ciencias empíricas (ciencias de los hechos).
            HUSSERL y los primeros fenomenólogo s pensaban que con el método feno-
       menológico se podía exponer y estudiar el reino de las esencias puras, ideales,
       supratemporales y ahistóricas. Por ello el método fenomenológico se fue mejo-
       rando y precisando cada vez más. Tenía que hacer posible una configuración
        nueva y definitiva de la filosofia. A eso tendían los fenomenólogo s, originaria-
        mente con tina orientación que no era ni la filosofía del ser (ontología) ni la filo-
        sofía del yo (filosofía transcendental; cf. 1.8.5). Lo que les interesaba. por ende



103
era analizar lo eidético-ideal en una dirección, que en cierto modo era una filo-
sofía del espíritu. Personalmente HUSSERL realizó pronto el cambio hacia una
fenomenología transcendental, mientras que otros fenomenólogos seguían una
tendencia más bien ontológica.
     La' fenomenología logró una gran importancia en el terreno de la filosofía
práctica. Ahí contaban estas ideas fundamentales: así corno existe un conoci-
miento (un «ver») fenomenológico de las esencias y contenidos esenciales, así
también existe un sentir fenomenológico de los valores y de las relaciones de
valor. Esencias y valores' constituyen por ello dos campos del ser puro e ideal.
A lafilosofia esencial (teórica) se le contrapone lafilosofia axiológica, que se
aplica en la ética y la estética. Los eticistas fenomenológicos más importantes
fueron M. SCHELER Y N. HARTMANN. El representante principal de la estética
fenomenológica fue R. INGARDEN.
      La posición filosófica de la fenomenología originaría hoy sólo la mantienen
muy pocos filósofos. Pese a lo cual, los grandes fenomenólogos han enrique-
 cido generosamente la filosofía actual: sus múltiples y cuidadosos análisis brin-
 dan un material abundantísimo a casi todas las disciplinas filosóficas. La exac-
 titud con que han sabido aplicar su método contribuyó a agudizar la visión del
 dato fenoménico.




                                                                                     104
2 ,2 . 3. .;: ncoposinsrno ae 1C'rrcu 1 ue '. lena
                '-'1 ÑE:0pOS¡r.lIl¡s,,,,,,-,   -'
                                             o

          La escuela neopositivista, que en buena parte se formó bajo la influencia del tratado
      de WITTGENSTEIN, presentó públicamente en 1929 con el escrito Wissenschaftliche
                         se
      Weltauffassung - Der Wiener Kreis (Concepción cientifica del mundo - el Circulo de
      Viena). Los representantes más importantes del mismo fueron: M. SCHLICK, O.
      NEURATH,R. CARNAP,V. KRAFT,H. HAHN,H. REICHENBACH, POPPER,H. FEIGL,
                                                                       K.
      etcétera.

           Los neo positivistas son empiristas lógicos. Además son cientiflstas radica-
      les. Para ellos las ciencias naturales y exactas son las ciencias por antonoma-
      sia. Todas las demás ciencias tienen que transformarse    en la únicaciencia uni-
      taria en el sentido que señala el método de las ciencias exactas de la naturaleza.
      Su propósito fundamental es reconstruir el sistema de las ciencias en definitiva
      con elementos:
      O vivencias elementales empiricas (sensibles),         y sus
      O conexiones logico-formales        f   c':. 2.2.2).
           Sobre la base de su cientifisrno se llaman neopositivistas y muchos de sur.
      seguidores se denominan        filósofos científicos. Dentro por completo de la
      doctrina de los tres estadios de COMTE(2.2.1) piensan que la verdadera
      (cientifica) filosofía sólo ahora ha sido posible. Y por eso condena también la
      mayor parte del quehacer filosófico desde PLATÓN a HEGEL como acientífico.
      Los grandes méritos del positivismo están, por una parte, en el terreno de la
      investigación lágico-formal y, por otra, en el de la metodología y la teoría de la
      ciencia. Seguidamente vamos a mostrar con un ejemplo cómo se ha desarro-
      llado la filosofía neo positivista.



      2.2.3.1. El criterio de sentido

          Se trata aqui del problema de bajo qué condicionamientos tienen pleno sen-
      tido científicamente unas afirmaciones. Según WITIGENSTEIN, la significación
      de una frase está en el método de su verificación.         Es decir: la significación   (el




105
sentido) de una frase está en el método con el que se puede mostrar cuándo es
verdadera y cuándo falsa. Para ello, según WITIGENSTEIN el neopositivismo,
                                                           y
sólo son admisibles unos métodos empíricos.
    R. CARNAP recoge esa idea y Ia precisa: una frase tiene sentido cuando
O no aparecen en ella palabras absurdas, o sea, palabras para las que no pue-
  den darse unas características empíricas, y
O cuando la frase está formada         con corrección sintáctica.

    Así pues, el primer criterio es empírico y el segundo lógico. Por lo que exis-
ten dos clases de afirmaciones sin sentido (o lo que es lo mismo, afirmaciones
que no pueden ser verdaderas ni falsas). En la primera se trata por consiguiente
de que aparecen palabras sin sentido en unas frases de formación sintáctica
correcta.

   CARNAP aduce un ejemplo: alguien utiliza el predicado babig (una palabra que
evidentemente carece de todo sentido) y divide las cosas en babig y no babig, Si se le
pregunta en qué condiciones puede calificarse de babig una cosa, responde que no lo
puede decir, pues que la condición de babig es una propiedad metafisica. Y, según
CARNAP, iguales a babig son también palabras como «Dios», lo «absoluto», la «nada»,
etc., que no tienen sentido. Para las frases, en que aparecen palabras de esa índole, no
hay ningún método de verificación. Por otra parte, se puede considerar como perfecta-
mente cargada de sentido la frase «en esta nube se sienta Júpiter». En efecto, si el trueno
se interpreta como el rugido de Júpiter, tendriamos una nota empírica para «Júpiter».


    En la clase segunda de afirmaciones absurdas entran las frases formadas
de modo contrario a la 'sintaxis, por ejemplo «César es un número primo» o
«la nada nadea» (Das Nichts nichtet, HEIDEGGER).
     Vemos con qué actitud se expresa aquí la actitud fundamental antirnetafisi-
ca. CARNAPquiere decir que, naturalmente, existen fuera de la ciencia otra)
actividades humanas, como por ejemplo la religión y el arte. Mas tales activida-
des no son ciencia ni pueden pretender serlo. El concepto de ciencia está conse-
cuentemente determinado por el cientifismo. Para CARNAP metafísica es la
expresión de un determinado sentimiento de la vida, que puede manifestarse
legítimamente de forma religiosa o artistica (cf. 1.4.2 y 1.4.3). Los metafísicos,
sin embargo, mezclan religión y poesía con ciencia, preparando unos productos
que cientificamente carecen de sentido y que tanto en el plano religioso como
artístico no tienen ningún valor. Son como músicos sin talento musical.
     Desde luego es una crítica transparente la que el neopositivismo hace de la
metafísica:
O empieza por establecer de manera acrítica un concepto de ciencia empírico y
  cientifista;
O a partir de ese concepto de ciencia establece un criterio de sentido;
O desenmascara como absurdo y sin sentido todo cuanto no responde a ese
  concepto de ciencia.

                                                                                              106
Esa primera concepción del criterio empírico de sentido es objeto de crítica
      por parte de K. POPPER,quien demuestra que sobre la base de ese criterio de
      sentido habría que consíderar absurdos no sólo los princípios metafísicos sino
      también muchos de los principíos de las ciencias de la naturaleza. Se recurre
      con ello a una vieja idea de D. HUME (1711-1776). El contenido esencial de la
      misma era éste: las ciencias de la naturaleza formulan unas leyes naturales
      como axiomas universales; ahora bien, unos axiomas universales y empíricos
       no son verificables. Y si el sentido de un principio es el método de su verifica-
       ción (empírica), esos principios universales y empíricos resultan absurdos.

          Un ejemplo: «todo cobre conduce la electricidad» es un principio universal y
      científico de la naturaleza. ¿Cómo puede verificarse? Que el cobre conduce la electrici-
      dad es algo que hasta ahora sólo se ha observado en una parte del cobre, mientras que
      existe otro mucho cobre que todavía no ha sido analizado bajo este aspecto. Es célebre
      el ejemplo de «todos los cisnes son blancos», cuando pudieron luego descubrirse tam-
      bién cisnes negros.

            ¿y cómo distingue POPPER los principios cientifico-naturales de los me-
      tafisicos? No mediante una posibilidad de verificación empírica, sino mediante
      lafalsabilidad empírica. Los axiomas científico-naturales (también los axiomas
      universales) son de tal índole que, mediante la observación, podrian demos-
      trarse como falsos. En Australia se encontraron cisnes negros; y se podria
      encontrar cobre que no condujese la electricidad. Sin embargo los principios
      metafísicos no son empíricamente falsables, por lo que resultan absurdos. Pero
      tampoco con ello se cerraba la discusión acerca del criterio de sentido, pues
      que, estando a la teoria de POPPER, todas las hipótesis existenciales serian ab-
       surdas o metafísicas: por ejemplo, la hipótesis de que existen todavia planetas
       no identificados.
            CARNAPensayó una nueva concepción del criterio de sentido sustituyendo
      la verificabilidad por la posibilidad de confirmación o revisibilídad. Con ello el
       criterio de sentido se hacia' esencialmente más tolerable. Y podría formularse
       asi:

           Para que una afirmación «pueda calificarse empíricamente de sensata. es necesario
           y suficiente que tal afirmación forme parte integrante de un lenguaje empírico, es
           decir, de un lenguaje construido con unas reglas precisas de sintaxis, cuyo con-
           junto de afirmaciones sea capaz de confirmación» (STEGMÜLLER, r. 410).

           Pero también esta concepción más tolerante hizo necesario un ablanda-
       miento. Se echó de ver que los denominados «conceptos disposicionales» (por
       ejemplo, «soluble en agua», «cargado de electricidad», «rornpible») e incluso
       conceptos como «longitud», «temperatura», «masa», «electrón», «función-e
       de Schródinger», etc., ofrecen dificultades. No pueden reducirse sin más o no
       pueden confirmarse con unos predicados básicos observables.
           G. PATZIGresume la problemática del criterio de sentido en los términos
       siguientes:



107
••. bien el criterio empirico de sentido es de por si una proposición absurda, por-
    0
 que no pertenece a ninguna de las dos clases de proposiciones con sentido, esta-
 blecidas por el mismo (es decir, que no es una proposición lógica ni tampoco em-
 pírica -una consecuencia que WITIGENSTEIN redujo valientemente al absurdo en
 su Tractatus, aplicándola a todos los principios filosóficos, incluyendo los suyos
 propios [cf. 2.2.2 conclusión]-; o bien es un simple proyecto de regulación del uso
 lingüístico; en cuyo caso nadie necesitaría regirse por él, si prefiere regirse por otro
uso lingüístico, como podría ser el tradicional. Tras el fracaso de ambas concep-
ciones quedan todavía otras dos: cabría entender el criterio empirico de sentido
cual confirmación del empleo efectivo de las expresiones «proposición con sen-
tido», «afirmación científica», etc. En tal caso sería ciertamente una proposición
empírica falsa. Finalmente, en el principio de CARNAP podría verse el intento de
trazar una linea divisoria clara, que discurre entre unas proposiciones lógico-mate-
máticas o empírico-científicas, de un lado, y las proposiciones de la metafísica, del
otro. Esta última exposición es la que, a mi entender, más se acerca a las intencio-
nes de CARNAP; aunque tampoco en esta interpretación puede que su intento no
se considere logrado: primero, porque la frontera por él trazada no discurre por
donde con buenas razones cabria suponer; y segundo, porque no basta con haber
trazado la frontera para calificar de absurdos unos principios metafísicos. (En
        2
CARNAp ,    116s.)




                                                                                            108
GIOV ANNI REALE Y DARlO ANTISERI




HISTORIA DEL PENSAMIENTO
 FILOSÓFICO Y CIENTÍFICO
            TOMO TERCERO


   DEL ROMANTICISMO       HASTA HOY




              BARCELONA
          EDITORIAL      HERDER
                  1992
ta: 1) la centralidad de la existencia como modo de ser del ente finito que
  es el hombre: 2) la trascendencia del ser (el mundo y/o Dios) con el cual se
  relaciona la existencia; 3) la posibilidad como modo de ser constitutivo de
  la existencia, y por lo tanto como categoría insubstituible para el análisis
  de la existencia misma.
        ¿Cómo se configura la noción de «existencia» en el interior del existen-
  cialismo? Lo primero que hay que señalar es que la existencia es algo
  constitutivo del sujeto que filosofa, y el único sujeto que filosofa es el
  hombre. Por eso, se trata de algo exclusivo del hombre, ya que el hombre
  es el único sujeto que filosofa. Además, la existencia es un modo de ser
  finito; es posibilidad, un «poder ser». La existencia, justamente, no es una
  esencia, algo dado por naturaleza, una realidad predeterminada         e inmodi-
  ficable. Las cosas y los animales son y continúan siendo lo que son. El
  hombre, empero, será aquello que él haya decidido ser. Su modo de ser
  -la existencia- es un «poder ser», un salir fuera -corno escribió Pietro
  Chiodi- hacia la decisión y la autoplasmación, un ex-sistere. La existencia
  es un «poder ser», y por ello, es «incertidumbre, problematicidad,         riesgo,
  decisión y empuje hacia delante». Sin embargo ¿empuje hacia dónde?
  Precisamente aquí, prosigue Chiodi, comienzan a dividirse las distintas
  tendencias del existencialismo, según las respuestas que ofrezcan a esta
  pregunta: Dios. el mundo, uno mismo, la libertad, o la nada.
        Una vez establecidos, aunque de forma sumaria. los precedentes ras-
   gos conceptuales. hay que dejar sentados unos cuantos elementos:
        1) El existencialismo, desde la perspectiva de la historia de las ideas,
   aparece como una de las manifestaciones de la gran crisis del hegelianis-
   mo, manifestaciones que se expresan a través del pesimismo de Schopen-
   hauer, el humanismo de Feuerbach y la filosofía de Nietzsche. Por otro
   lado, hallan una correspondencia      en la obra literaria de Dostoievski y de
   Kafka, penetradas de una problematicidad          humana muy profunda.
        2) En la raíz del existencialismo encontramos el pensamiento de Kier-
   kegaard, hasta el punto de que el existencialismo ha sido presentado como
   una especie de renacimiento kierkegaardiano.        El Comentario de la Carta a
   los Romanos del teólogo Karl Barth (1886-1968) es de 1919. y fue precisa-
   mente este escrito el que sirvió para difundir en Alemania ciertos temas
   kierkegaardianos.      poseedores de un sentido enormemente       trágico de la
   existencia y una lúcida conciencia de la radicalidad del maly de la nada.
   Barth escribió: «Si tengo algún sistema, consiste en tener siempre presen-
   te, en su significado positivo y negativo, la que Kierkegaard denominó la
   infinita diferencia cualitativa entre tiempo y eternidad. Dios está en el
   cielo y tú estás en la tierra. La relación entre este Dios y este hombre. la
   relación entre este hombre y este Dios. son para mí el único tema .de la
   Biblia y de la filosofía.»
        3) Si Kierkegaard es la raíz remota del existcncialismo , la fenomenolo-
    gía es su raíz más próxima. El existencialismo se articula mediante un
   continuado ejercicio de análisis de la existencia y de las relaciones de la
    existencia humana con el mundo de las cosas y el de los hombres. La
    humana existencia no puede y no debe ser deducida a priori: por el contra-
    rio. hay que describirla escrupulosamente      tal como se manifiesta a través
    de las diversas formas de la experiencia humana efectiva.
        4) El análisis de la existencia no sólo fue objeto de obras filosóficas.
111
CAPÍTULOXXI

                        EL EXISTENCIALISMO


                          1.   PRINCIPIOS   GENERALES


     El existencialismo o filosofía de la existencia es una amplia corriente
filosófica contemporánea       que se consolida en Europa inmediatamente
después de la primera guerra rnundia. se impone en el período que trans-
curre entre ambas guerras. y se expande hasta convertirse en una moda
durante las dos décadas siguientes a la segunda guerra mundial. Si tene-
mos en cuenta el momento en que nació y se desarrolló, de inmediato
comprenderemos        que el existencialismo expresa y se hace consciente de la
situación histórica de una Europa desgarrada física y moralmente por dos
guerras; de una humanidad europea que entre ambas guerras experimenta
 en muchos de sus territorios la pérdida de la libertad, ocasionada por
 regímenes totalitarios que con signos opuestos la atraviesan desde los
Urales hasta el Atlántico. desde el Báltico hasta Sicilia. La época del
existencialismo es una época de crisis: la crisis de aquel optimismo rornán-
 tico que durante todo el siglo XIX y la primera década del xx garantizaba el
 sentido de la historia, en nombre de la Razón. lo Absoluto. la idea o la
 humanidad. fundamentaba valores estables y aseguraba un progreso segu-
 ro e imparable. El idealismo, el positivismo y el marxismo son filosofías
 optimistas, que se jactan de haber captado el principio específico de la
 realidad y el sentido progresivo absoluto de la historia. En cambio. el
 existencialismo considera que el hombre es un ser finito. «arrojado al
 mundo». que se ve continuamente afectado por situaciones problemáticas
 o absurdas. El existencialismo se interesa justamente por el hombre. por
  el hombre en su singularidad. El hombre del existencialismo no es el
  objeto que sirve de ejemplo a una teoría. el miembro de una clase o un
  ejemplar de un género reemplazable por cualquier otro ejemplar del mis-
  mo género. El hombre que toma en consideración la filosofía de la exis-
  tencia tampoco es un mero instante del proceso de una razón ornnicorn-
  prensiva o una simple deducción del sistema. La existencia es algo imposi-
  ble de deducir; la realidad no se identifica con la racionalidad ni se reduce
  tampoco a ella.
       La no identificación entre realidad y racionalidad se ve acompañada
   por otros tres puntos que son característicos del pensamiento existencialis-

                                                                             110


                                                                                   j
Karl Jaspers

como en el caso de la analítica existencial que Heidegger lleva a cabo en
El ser y el tiempo mediante la aplicación del método fenomenológico,     sino
también fue tema de una vasta obra literaria (teatro, novela) que sobre
todo con Sartre, Camus y Simone de Beauvoir subrayó los rasgos menos
nobles, más tristes y más dolorosos de las vicisitudes humanas; y con
Gabriel Marcel, los rasgos más positivos de la experiencia de la persona
que se constituye mediante la disponibilidad a la trascendencia y la comu-
nidad con los otros.
     5) Los representantes    más prestigiosos del existencialismo son Martin
Heidegger (cuyo pensamiento ha sido expuesto en el capítulo anterior) y
 Karl Jaspers en Alemania; Jean-Paul Sartre, Gabriel Marcel, Maurice
 Merleau-Ponty y Albert Camus en Francia; Nicola Abbagnano en Italia.
     6) Dentro del panorama del existencialismo francés no debemos olvi-
dar que pasaron su exilio en París los dos principales representantes      del
existencialismo ruso: Shestov y Berdiaev. Lev Shestov (1866-1938), en
polémica contra las pretensiones de la razón y de la ciencia, defendió la
idea de una fe incondicionada. Nikolai Berdiaev (1874-1948) se opuso al
colectivismo comunista y al hedonismo individualista burgués, y trató de
que prevaleciese la noción de «persona humana» como combinación entre
un cristianismo auténtico y un socialismo auténtico.
    7) En Francia, asimismo, se dio una especie de renacimiento existen-
cialista de Hegel, aquel Hegel que en suFenomenología del espiritu afron-
ta los temas de la existencia: la finitud humana, la muerte, la relación con
los demás, etc. Los representantes más destacados de este «existencialis-
rno hegeliano» son Jean Wahl (nacido en 1888), autor deLa infelicidad de
la conciencia en la filosofia de Hegel; Alexandre Kojeve (nacido en 1902),
que en su Introducción a la lectura de Hegel (1947) identificó lo absoluto
hegeliano con el hombre en el mundo; y Jean Hyppolite (nacido en 1907),
que defendió en su Lógica y existencia (1953) que «el hombre existe como
el "estar ahí" natural en el que aparece la conciencia de sí universal del
ser».
    8) El absurdo de la existencia humana se ve expresado de manera
apasionante yconmovedora      en El mito de Sisifo (1943) de Albert Camus
; ILjI3-1960). Este, en El hombre en rebeldía (1951), auguró la «rebelión
metafísica. del hombre que «se yergue contra su propia condición y contra
toda la creación». Se trata de una defensa de aquella dignidad humana
que «no puede dejar que se envilezca en mí mismo y tampoco en los
demás».




                                                                                112
CAPÍTULO   XXXIV

                                 EL ESTRUCTURALISMO


      1.   EL   USO CIENTÍFICO   Y EL USO FILOSÓFICO   DEL TÉRMINO   «ESTRUCTURA»


      El término «estructura» circula hoy con normalidad en el seno del
  lenguaje de las ciencias naturales, las ciencias matemáticas y las ciencias
  histórico-sociales. Por ejemplo, hablamos de estructuras lógicas y de es-
  tructuras lingüísticas; hallamos en física la estructura nuclear del átomo, y
  en astrofísica estudiamos la estructura del universo; en matemática se
  habla de estructuras de pertenencia (en los conjuntos), de estructuras
  algebraicas (grupos, anillos, cuerpos, es decir, leyes de composición), y de
  estructuras espaciales o topológicas. En anatomía tenemos la estructura
  del cuerpo humano, y los sociólogos y economistas ponen de manifiesto
  las estructuras sociales y económicas; se estudian las estructuras molecula-
  res y químicas, y así sucesivamente. En líneas generales, y con la corres-
  pondiente cautela, podemos afirmar -siguiendo las huellas de Piaget- que
  una estructura es un sistema de transformaciones que se autorregulan.
  Una estructura, en esencia, es un conjunto de leyes que definen (e institu-
  yen) un ámbito de objetos o de entes (matemáticos, psicológicos, jurídi-
  cos, físicos, económicos, químicos, biológicos, sociales, etc.), establecien-
  do relaciones entre ellos y especificando sus conductas y/o sus formas de
  evolución típicas. Esto, en resumen, es lo que cabe decir acerca del uso de
  la noción de estructura en el interior de las ciencias.
      Sin embargo, existe también un uso filosófico o un conjunto de usos
  filosóficos del concepto de estructura. Se trata de los usos elaborados por
  pensadores como Lévi-Strauss, Althusser, Foucault y Lacan, quienes en-
  frentándose con el existencialismo, el subjetivismo idealista, el humanis-
  mo personalista, el historicismo y el empirismo crasamente factualista (y
  el error que éste manifiesta ante la teoría) dieron origen a un movimiento
  de pensamiento o mejor dicho a una actitud, precisan ente la actitud es-
  tructuralista, que propone soluciones muy distintas (a las propuestas por         t
  las filosofías que acabamos de mencionar) a los urgentes problemas filosó-        i
  ficos que hacen referencia al sujeto humano o «yo» (con su presunta
  libertad, su presunta responsabilidad y su presunto poder de hacer histo-
  ria) y al desarrollo de la historia humana (y su presunto sentido). En pocas
  palabras, los estructuralistas quisieron invertir la dirección de avance del
                                                                                    ,
                                                                                    




                                                                                    1
113
                                                                                    j
El término «estructura»

    . saber acerca del hombre: quisieron despojar al sujeto (al «yo»; la concien-
    . cia o el espíritu) y sus tan celebradas capacidades de libertad, autodeter-
      minación, autotrascendencia        y creatividad, en favor exclusivo de estructu-
      ras profundas e inconscientes, omnipresentes y omnideterminantes,             esto
      es, de estructuras omnívoras en relación con el «yo». El objetivo persegui-
      do consiste en convertir las ciencias humanas en científicas .. Lévi-Strauss
      escribe (en Criterios científicos en las disciplinas sociales y humanas,
      1964): «No existen por un lado las ciencias exactas y naturales, y por lo
      tanto las ciencias sociales y humanas. Hay dos modos de enfoque y sólo
      uno de ellos posee carácter científico: el de las ciencias exactas y naturales
      que estudian el mundo, y en el cual las ciencias humanas tratan de inspi-
      rarse cuando estudian el hombre en la medida en que forma parte del
       mundo. El otro enfoque, el de las ciencias sociales, emplea sin duda técni-
       cas procedentes de las ciencias exactas y naturales; pero las relaciones que
       vinculan las unas a las otras son extrínsecas, no intrínsecas. En compara-
       ción con las ciencias exactas y naturales, las ciencias sociales se hallan en la
       condición de clientes, mientras que las ciencias humanas aspiran a conver-
       tirse en alurnnas.» Sin embargo, cuando crecen estas alumnas que son las
       ciencias humanas, entonces se ve que éstas «pueden convertirse en ciencias
       sólo si dejan de ser humanas». Aquí nos encontramos con el punto clave
       que nos permite identificar con mayor precisión la actitud estructuralista.
       El estructuralismo, en efecto, no se presenta como un conjunto compacto
       de doctrinas (no existe una doctrina estructuralista);        se caracteriza más
       bien por una polémica colectiva que los estructuralistas           mantienen en
       contra del subjetivismo, el humanismo, el historicismo y el empirismo.
        Podríamos decir que el estructuralismo filosófico es un abanico de pro-
        puestas aisladas que hallan su unidad en una protesta común contra la
        exaltación del «yo» y la glorificación del finalismo de una historia humana
        llevada a cabo, guiada o concreada por el hombre y por su esfuerzo.
              Desarrollada en Francia a partir ,de la década de 1950, la protesta
        estructuralista tuvo como blanco más inmediato el existencialismo, cuyo
¡        humanismo (junto con el papel primordial que éste atribuye al «yo» con-
t        denado a ser libre y creador de historia) fue acusado, entre otras cosas, dt
         no ser científico y de mostrarse completamente refractario ante toda una
         serie de resultados científicos que de manera inequívoca proclaman 1<:


,
t

1
         falsedad de la imagen del hombre construida por el humanismo existencia
         lista, propuesta y defendida por todos los espiritualismos y todos los idea-
         lismos.
              La lingüística estructural, a partir de Saussure, ha mostrado los com-
         plejos mecanismos (fonológicos y sintácticos, etc.) de la estructura forma-
         da por el lenguaje, dentro de cuyas posibilidades se mueve nuestro pen-
         samiento; la etnolingüística (Sapir y Whorf) nos ha hecho ver cómo y
         en qué medida nuestra visión del mundo depende del lenguaje que habla-
         mos. El marxismo ha puesto de relieve el peso de la estructura económica
        .en.la construcción del individuo. de sus relaciones V de sus ideas. El

I                                                                                       114

J
El estructuralismo

   p.sicoanál~sis sumergió nuest~a mirada ~n la estructura inconsciente qu~
   nge ~os ~llos del co,~portamlento      consciente del «yo». La antropología y
   las ciencias etnográficas ponen en evidencia los sistemas compactos de
   reglas, v!1lores, ideas y mitos que nos conforman desde el nacimiento y nos
   acornpanan hasta la tumba. Una renovada historiografía, sobre todo bajo
    el esnmulo ueBacneíard (sun-üciÓn de «ruptura epistemológica» es un .
    elemento central), nos coloca ante una historia del saber en cuanto des-
    arrollo discontinuo de estructuras que informan el pensamiento, la praxis
    y las instituciones de diferentes épocas, y junto con ello, un desarrollo de
    segmentos culturales diferentes y separados de la historia del hombre.
         Ante estas cosas, frente a la lúcida conciencia de la presión constituida
    por la omnipresencia y la omnipotencia de estructuras psicológicas, eco-
    nómicas, epistémicas o psicológicas, y sociales, seguir hablando de un
    «sujeto»;. un «yo», una «conciencia» o un «espíritu» libre, responsable,
    creativo y hacedor de historia, es ignorancia, broma (antela que hay que
    sonreír) oun engaño procedente de un antiengaño (que hay que desve-
    lar). De este modo, el estructuralismo se configura como filosofía que
    pretende alzarse sobre nuevas conciencias científicas (lingüísticas, econó-
    micas, psicoanalíticas, etc.) y que lleva, a su vez, a ser conscientes de la
    reducción que padece la libertad en un mundo cada vez más administrado
    y organizado. Es la conciencia de los condicionamientos        que descubre el
    hombre, y -agregamos nosotros- de los obstáculos que él mismo ha llega-
    do a crearse y sigue creando en el camino de su iniciativa libre y creadora.
         Para sintetizar la cuestión, cabe decir que para el estructuralismo filo-
    sófico la categoría o noción fundamental no es el ser sino la relación, no es
    el sujeto sino la estructura. Los hombres, al igual que las piezas de ajedrez
    o las cartas de una baraja, y también del mismo modo que los entes
    lingüísticos, matemáticos o geométricos, no tienen significados y no exis-       I

    ten fuera de las relaciones que los instituyen, los constituyen y especifican
    su conducta. Los hombres, los sujetos, son formas y no substancias. El
    humanismo (y «el existencialismo es un humanismo», había afirmado Sar-
                                                                                     
    tre) exalta al hombre, pero no lo explica. En cambio, el estructuralismo
    pretende explicarlo. Al explicarlo, empero, el estructuralismo        proclama
    que el hombre ha muerto. Nietzsche afirmó que Dios había muerto, y hoy
    los estructuralistas afirman que el hombre ha muerto. Le habrían matado
    las ciencias humanas. La ciencia del hombre no es posible sin cancelar la
    conciencia del hombre. En El pensamiento salvaje, Lévi-Strauss escribió:
     «El fin último de las ciencias humanas no consiste en constituir al hombre,
    sino en disolverlo.»




115

Antologia De Filosofia

  • 1.
    UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SINALOA        FILOSOFÍA  SEXTO SEMESTRE  Plan 2006      Coordinación Estatal de Filosofía          Dirección General de Escuelas Preparatorias    Culiacán Rosales, diciembre de 2009 
  • 2.
    UNIDAD I INTRODUCCIÓN ALA FILOSOFÍA Y A LOS PROBLEMAS DEL FILOSOFAR
  • 3.
    /: Q ,~~v, , ' I -•. o •
  • 4.
    CAPíTULO 1 LA FILOSOFÍA Yo no sé quién me ha puesto en el mundo, ni qué es el mun- do, ni qué soy yo. Me rodean los espacios inmensos, y me en- cuentro atrapado en un rincón de esta vasta extensión, sin sa- ber por qué. No veo más que infinitudes por todas partes, que me envuelven como a un átomo. Y sólo sé que al salir de este mundo puedo caer para siempre en la nada, o en las manos de un Dios irritado. .~ BLAISE PASCAL, Pensamientos La piedra filosofal no existe. Se puede encontrar en la fantasía lite- raria de Harry Potter, pero es inútil buscarla en el mundo real. En cam- bio, lo que sí existe y podemos encontrar en el mundo real es la filoso- fía: una forma de pensar que, si no convierte en oro lo que toca, indaga a fondo el sentido de la vida, alumbra verdades esenciales que ilumi- nan el camino, y nos enriquece con esa forma superior de libertad. 1. Para empezar Llegas a la filosofía con una edad perfecta para pensar: diecisiete años. Pero antes de pensar te preocupan otras veinte cosas: la música y el cine, la movida y los amigos, el deporte y el carnet de conducir, la liga de fútbol y la ropa de marca ... Tu generación se parece poco a la de tus padres. Habéis sido criados por esa niñera televisiva experta en banalidades y truculencias. Habéis crecido arrullados por los cua- renta principales y ensordecidos por el rock duro. Estáis acostum- brados, desde hace años, a pasar medio verano en el extranjero y a navegar por Internet. Como era de esperar, no sois de izquierdas ni de derechas, sino de El Corte Inglés. Ahora que empieza el curso, os pica
  • 5.
    16 rn.osoría MíNIMA EL CONOCIMIENTO 17 todavía la arena de mar; pero dentro de un mes ya estaréis soñando nos hablan de ella, alcanzan verdades complementarias y convergen_ con bajar las pistas de Astún en Navidad. Sabéis vivir. . tes, nunca incompatibles entre sí. . Hoy miráis a vuestro profesor de filosofía, nuevo para vosotros, La relación entre Dios y el hombre es la cuestión central de las con mezcla de curiosidad y cansancio anticipado. Si se atreviera a de- mitologías y las religiones, y uno de los temas fundamentales de la fi- ciros que la gran pregunta humana, cien por cien filosófica, es «¿por losofía. Pero mitología, filosofía y religión son formas diferentes de qué el ser y no la nada?», os dejaría bastante descolocados. Porque la interpretar esa relación. La filosofía parte de la ignorancia y de la ob- gran pregunta que todos tenéis en la cabeza el primer día de clase, y servación de la realidad para llegar por razonamiento, no por fe, a to- quizá antes, es «¿para qué rayos sirve esta asignatura?». Si supiérais das sus conclusiones. Las tres grandes religiones monoteístas parten expresarlo con más propiedad preguntaríais qué pinta la filosofía en de una revelación divina que consideran verdadera. Judíos, musul- un mundo donde la última palabra parece que la tienen la ciencia, la manes y cristianos otorgan su fe al Dios que habla del hombre y de sí técnica y los medios de comunicación. mismo en la Biblia. ¿Es razonable esa fe? Cuando el primer misione- El nuevo profesor, si quiere ganar una batalla que parece perdida ro cris~iano pisó ~uelo inglés, se cuenta que el rey de aquel lugar, muy de antemano, podrá plantear que la vida quizá consista en mantener- perplejo, convoco una asamblea de sabios para decidir si acoger o no se a flote en medio de un mar agitado por grandes incógnitas, y que la nueva doctrina. Durante la sesión se levantó uno de los consejeros no tenemos más remedio que interpretar nuestra situación: yeso es y dijo: filosofar. Pues vivir en el mundo y no aspirar a comprenderlo es vivir como puro animal. Por eso se ha dicho que, en el hombre, todo lo que Majestad: Imagina la escena que voy a describir. Estás sentado a la no es filosofía es sonambulismo. De hecho, por su constitución inteli- mesa, cenando en compañía de tus mejores vasallos. Es invierno. La gente, no puede el hombre renunciar a poseer una visión completa de chimenea encendida caldea el ambiente. Fuera arrecia una tormenta la realidad: por qué existe el universo, la especie humana, el amor, el de lluvia y nieve. De improviso, un pajarillo se cuela por un ventanuco, dolor, la muerte ... revolotea por la estancia y sale por un tragaluz. ¿Verdad que es muy Después, con mucho tacto, el-profesor evitará citar -a Kant o a breve el tiempo que permanece en la sala, antes de desaparecer para Platón (es pronto todavía), y se contentará con una reflexión mucho siempre en la negrura de la noche? Así es, en mi opinión, la vida huma- más light. Por ejemplo, de Michael Ende: «Sospecho que la realidad na. No sabemos qué la precede ni qué la seguirá. Si la nueva doctrina puede ser solamente la primera planta de un enorme edificio con in- ofrece alguna certeza al respecto, bienvenida sea. numerables pisos por encima y bajo tierra.» Si no es un gran pensa- miento, es una buena imagen, capaz de captar la imaginación del La fe es una forma de conocer que no se apoya en la evidencia de personal y socavar su escepticismo preconcebido. Ahora el profesor lo que se ve, sino en la credibilidad del que ha visto lo que nosotros no recurre a un científico de moda. ¿Sabéis quién es Stephen Hawking? vemos. No hemos visto a Sócrates ni hemos estado en Madagascar, Claro que sí: un astrónomo listo como Einstein, tristemente conde- pero resulta muy razonable creer el testimonio unánime de testigos nado a silla perpetua por esclerosis múltiple. Pues resulta que Haw- que sí han estado y han visto. La misma credibilidad es la que otorga- king, al final de su ensayo Historia del tiempo, afirma que la ciencia mos a los que vieron y escucharon a Jesucristo. Pascal nos recuerda jamás será capaz de responder a la última de las preguntas: por qué el que Jesucristo nos resulta imprescindible por el simple hecho de es- universo se ha tomado la molestia de existir. Si esto es así, tendremos tar embarcados en una existencia abocada a la muerte. Carecemos de que buscar respuestas más allá dé la ciencia. pruebas para asegurar que después de la muerte no hay nada. En cambio, Cristo es el único hombre de quien se afirma con rigor histó- rico que atravesó el túnel de la muerte y regresó para declarar sobre 2. Mitología, filosofía y religión el más allá. Antes y después de Cristo, los cielos y la tierra callan como muertos, pero el cristianismo habla desde el hecho histórico de Precisamente porque el ser humano vive inmerso en una reali- la resurrección de Cristo. Es, por ello, la única religión que no se basa dad repleta de incógnitas, está obligado a interpretar su situación. en una doctrina. Esa interpretación puede ser mitológica, religiosa, científica o filosó- Todo lo dicho es compatible con otra afirmación fundamental: es fica: grandes formas de conocimiento que, si respetan la realidad y la razón quien cree, la misma razón que resuelve un problema mate-
  • 6.
    18 FILOSOFÍA.MÍNIMA EL CONOCIMIENTO 19 mático, hace una valoración estética o emite un juicio moral. No te- nemos una razón para razonar y otra facultad para creer. Es la raz~n se convierte en cosmogonía, es decir, en explicacióm mítica de la gé- nesis del universo a partir del Caos originario, que fue el primero en quien cree, justamente porque creer le parece razona~le. Creer: afir-· aparecer. ma San Agustín, no es otra cosa que pensar con la razon y asentir con la voluntad. «Todo el que cree, piensa. Porque la fe, si lo que se cree Es claro que la mentalidad mitológica, centrada en el capricho no se piensa, es nula.» Así se entiende que una razón débil. o pere~o- de los dioses, es incompatible con la científica, pues la ciencia se sa no favorece la fe. Al contrario, corre peligro de ser reducida a mito constituye sobre el hallazgo de leyes naturales constantes, de regula- o superstición. Por lo mismo, una razón que ignore laprofundidad?e ridades que rigen el dinamismo universal. Pero, si el mito es ficticio la fe, no conseguirá dirigir la mirada hacia la radicalidad de la eXIS- en sus recursos literarios, el fondo de lo que explica aspira a desvelar tencia. De nuevo es Pascal-un hombre que ocupa un puesto de ho- grandes verdades sobre la realidad entera y la condición humana. nor en la historia de la filosofía y de la ciencia- quien asegura que Así, los mitos de Prorneteo, de Cronos, de Narciso, de Eros, de Sísifo una razón que no reconoce la existencia de infinidad de cuestiones o de Pandora pueden ser esencialmente verdaderos. Los presocráti- que la sobrepasan, es una razón débil. Y también: cos fueron los primeros en separar la forma literaria del mito y su fondo de verdad. Después, los sofistas admitieron la narración mito- Hay que saber dudar cuando sea necesario, tener certeza cuando lógica como envoltura de la verdad filosófica. En la misma línea, Pla- sea necesario, someterse cuando sea necesario. Quien no hace esto no tón consideró el mito como un modo literario de expresar ciertas ver- entiende la fuerza de la razón. dades que escapan inevitablemente al razonamiento y a la experien- cia. De hecho, consideramos esencialmente verdaderos los análisis de la condición humana que el filósofo ateniense lleva a cabo en los 3. La verdad de los mitos bellísimos mitos de la caverna y del carro alado. Pierre Grimal, en la introducción a su célebre Diccionario de mi- Llamamos «mito» al relato fantástico de sucesos qué se refieren tología, resume así la enseñanza de los mitos: a un pasado o a un futuro remoto eimprecíso: el origen del cosmos, el origen del hombre y de los dioses, el destino del ho~bre despué~ de la Hoy se admite de buen grado que expresan, ocultándolas con ma- muerte, etc. En Grecia, a través de complejas relaciones entre dioses, yor o menor transparencia, realidades de diverso orden, inseparables hombres y fuerzas del destino, el mito ofrecía respuestas globale~ so- de las estructuras profundas de la sociedad y del espíritu humano. bre la condición humana y el cosmos én su conjunto. La mentahdad Bajo sus distintas formas, encarnarían impulsos esenciales y secretas mitológica personifica las fuerzas naturales (torme~tas, vi.entos, fue- aspiraciones. Contendrían, por ejemplo, lecciones políticas, adverten- cias y consejos, inteligibles para quienes sepan leerlos en su verdad go, etc.) en divinidades cuya presencia y poder se deja sentír constan- profunda. En ellos encontraríamos, en fin, una especie de radiografía temente en el curso de los acontecimientos: Zeus lanza rayos y true- de los antiguos (o eternos) estadios de la condición humana. nos desde las alturas del Olimpo, el tridente de Poseidón provoca las tempestades marinas, el sol es transportado por el dora?o carro de Apolo. Además, la vida de los hombres, la su~rte de las clUdad~s, las 4. Del mito allogos guerras y las paces, están estrechamente VInculadas a los dioses. Y,puesto que la voluntad de los dioses es libre y caprichosa, los fe~ó- menos naturales y también la historia de cada persona y de las SOCIe- Veamos ahora en qué consiste la explicación racional. El paso dades humanas son en gran medida imprevisibles. del mito allogos, como tradicionalmente ha sido denominado el trán- La mitología griega está perfectamente recogida en los. gran?es sito de la mitología a la racionalidad, es un mérito de los filósofos poemas de Homero y Hesíodo. Se sabe que la Iliada ~ l~ O~lsea. ~Jer- griegos. Ellos son los primeros en sustituir el azar por la necesidad, cieron entre los griegos un influjo análogo al que la Biblia ejerció en- intuyendo que las cosas suceden cuando y como tienen que suceder: tre los judíos, al no haber en Grecia textos sagrados. La Teogonía de una sencilla intuición que está en los cimientos de toda la cultura oc- cidental. Hesíodo cuenta el nacimiento de todos los dioses. Y, puesto que mu- chos dioses personifican partes y fenómenos del cosmos, la teogonía Esta idea de necesidad tiene su origen en la misma permanencia y constancia que se observa en los fenómenos naturales: el agua
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    20 FILOSOFÍA MíNIMA EL CONOCIMIENTO· 21 siempre se solidifica y deshiela a temperaturas determinadas, siendo blar de un cosmos ordenado legalmente, el primero en vislumbrar la agua en ambos casos; a través de los cambios que convierten al niño gran interdependencia de todo el mundo visible, desde las profundi- en joven, en hombre maduro y en anciano, permanece el mismo ser dades de la tierra hasta las estrellas. Él aplica por primera vez la pala- humano; asimismo, hombres de diferentes razas y culturas son igual- bra cosmos a todo el universo, y lo reconoce como un enorme sistema mente hombres. Ese ser que permanece constante a través de los regido por una ley poderosa. diversos cambios mencionados fue denominado por los griegos esen- Otros pueblos orientales alcanzaron un elevado nivel de civiliza- cia (eidos). La esencia es, por tanto, el fundamento de la unidad de las ción antes que los griegos, pero sólo las categorías mentales de los fi- cosas frente a la multiplicidad de individuos, de estados y de aparien- lósofos presocráticos han hecho posible la ciencia y, en cierto senti- cias. do, la han engendrado. Admitir esto significa reconocer a los helenos Para conocer la esencia, la inteligencia humana debe llegar, a una aportación excepcional a la historia de la cultura humana. través de las cualidades sensibles de un ser, a lo que tiene de común con los demás seres de su especie. Para los sentidos, una balanza ro- mana y una balanza electrónica no tienen nada en común. Sólo la 5. Amor a la sabiduría mente aprecia que, en esencia, al margen de sus diferencias de color, tamaño y forma, son objetos iguales: por realizar la misma función, El significado etimológico de filosofía es «amor a la sabiduría». ambas son igualmente balanzas. Conocer las esencias será, desde los Sophia para los griegos, sapientia para los latinos, la sabiduría es lo griegos, conocer lo que verdaderamente son las cosas, lo que hay en que todos los filósofos han buscado. Tiene mucho que ver con el pen- ellas de constitutivo y permanente bajo la mutabilidad de las aparien- samiento, con la inteligencia, con el conocimiento de la realidad. cias. Y ya hemos dicho que es la razón quien descubre lo esencial, lo Pero es un tipo de saber que ninguna demostración prueba, que nin- común, lo permanente, más allá del carácter plural, cambiante y apa- gún laboratorio analiza o verifica, que ninguna titulación universita- rente captado por los sentidos. _ ria puede acreditar. Descartes escribió que la sabiduría es «juzgar co- El descubrimiento de lo permanente y común nos permite clasi- rrectamente para obrar correctamente». Yeso no es una ciencia ni ficar los seres del universo en varios grupos: minerales, vegetales, una técnica, decía Aristóteles. Es un curioso tipo de saber práctico: animales y hombres. En ese proceso de profundización y simplifica- no tanto un saber pensar como un saber vivir. Por eso se equivoca ción, los filósofos presocráticos llegan a la osadía de suponer que quien confunde filosofía con erudición y aburrimiento. toda la realidad se reduce, en último término, a uno o muy pocos ele- La sabiduría es un conocimiento que, más allá de los números y mentos. Nacidos casi todos en las colonias griegas de Asia Menor (Jo- las demostraciones científicas, apunta al arte de vivir. Filosofamos nia), en el siglo VI antes de Cristo, la reflexión de los jonios se concen- porque queremos una vida más equilibrada, más lúcida, más libre, tró en la determinación de los componentes básicos de la materia. más ... humana. Deseamos vivir serenos, sin falsas ilusiones y menti- Esta línea de investigación ha sido uno de los principales motores del ras. Está claro que jamás alcanzaremos plenamente esa meta, pero progreso científico, y constituye un aspecto fundamental para enten- eso no impide que nos aproximemos a ella. Kant escribió que la filo- der el orden natural. En efecto, la enorme variedad del mundo real sofía es, para el hombre, un esfuerzo constante por alcanzar la sabi- queda explicada, en buena parte, cuando se determina la existencia duría. Se trata de pensar mejor para vivir mejor. Si la filosofía es ese de unos mismos componentes básicos que dan razón de la multiplici- trabajo, la sabiduría es ese reposo. dad de los fenómenos. Piensan los presocráticos que el principio ra- Por eso la filosofía es útil a cualquier edad. Si estudias física, ma- dical (arie) que permanece inmutable a través de todos los cambios temáticas, informática o solfeo, ¿por qué no vas a estudiar filosofía? puede ser el agua (Tales), el aire.'(Anaxírnenes), el fuego (Heráclito), Está claro que has de ganarte la vida, pero eso no te dispensa de vivir- la tierra (Jenófanes), los cuatro elementos a la vez (Empédocles), los la. ¿Y cómo vas a vivir de forma inteligente sin tiempo para reflexio- átomos (Demócrito), las semillas (Anaxágoras). nar sobre la vida, sin preguntarte por ella, sin razonar y argumentar Estas explicaciones pueden parecer demasiado simplistas, pero de la forma más radical y rigurosa posible? Nunca es demasiado fueron un paso importante hacia el reconocimiento de una unidad tarde ni demasiado pronto para filosofar, decía Epicuro, pues nunca básica de composición en todas las cosas. Junto a la idea de uni- es demasiado pronto ni demasiado tarde para ser feliz. En su Apolo- dad encontramos la de estructura. Anaximandro es el primero en ha- gía de Sócrates, Platón pone en boca de su maestro estas palabras:
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    22 FILOSOFíA MíNIMA EL CONOCIMIENTO 23 Sería indigno por mi parte, atenienses, que después de haber obe- 1. Cuando la Revolución Francesa proclama el triple ideal de li- decido a nuestros generales luchando y arriesgando la vida en las bata- bertad, igualdad y fraternidad, está defendiendo tres grandes valores llas de Anfípolis, Potidea y Delos, abandonase ahora por miedo a la que nadie se atrevería a identificar como realidades científicas, y que muerte la misión de vivir filosofando que el dios me ha encomendado todos reconocerán como ejes fundamentales de la existencia humana. [...]. Porque temer la muerte es tenerse por sabio sin serlo, pues es 2. El psiquiatra austríaco Viktor Frankl dedujo de toda su expe- creer que se sabe lo que no se sabe. Quiero decir que nadie conoce la riencia carcelaria que la causa de los campos de concentración alema- muerte, ni sabe si ella es el mayor bien para el hombre, pero todos la te- nes no fueron los ministerios nazi de Berlín, sino la filosofía nihilista del men como si supieran de cierto que es el peor de los males [...]. Por tan- siglo XIX. El nihilismo despoja al hombre de su naturaleza, lo ve como to, pienso seguir hablando con todo el mundo, intentando persuadir a un producto de la historia cambiante, como un simple animal evolucio- viejos y jóvenes de que lo primero no es el cuidado del cuerpo ni el acu- mular riquezas, sino el cuidado y mejoramiento del alma, [oo.] y nunca nado, primo del mono. Si es así, ¿por qué hacer discriminación entre obraré de otro modo, aunque tuviese que sufrir mil muertes. parientes? Si al mono se le puede enjaular en un zoológico, al hombre se le podrá encarcelar en un campo de exterminio o recluir en un «hospital Desde Sócrates y Platón entendemos la filosofía como sabiduría, psiquiátrico». Si el hombre es un animal más y hacemos jabones con como una reflexión sobre la conducta humana orientada a resolver grasa animal, ¿por qué no hacerlos con grasa humana? algunos problemas fundamentales: cómo llevar las riendas de la pro- 3. Entre una época histórica que admite la esclavitud y otra que pia conducta superando nuestra constitutiva animalidad; cómo inte- no la admite, la diferencia está originada por una idea sobre el hom- grar los intereses individuales en un proyecto común que haga posi- bre. Pero la igualdad radical del género humano no es precisamente ble la convivencia social; cómo alcanzar la felicidad. Una felicidad una idea científica, y tampoco su igual dignidad. En nuestros días, su que estoicos y epicúreos concebirán más tarde como tranquilidad de olvido ha llevado a consecuencias lamentables corno el racismo o los espíritu, y que dará origen a la célebre expresión tomarse las cosas genocidios. Porque, si no somos iguales y nadie nos ha concedido de- con filosofía. En una de sus Epístolas a Lucillo, Séneca -escribe: rechos inviolables, la ley imperante ha de ser la del más fuerte. .'!' La filosofía no es una actividad agradable al público, ni se presta a la ostentación. No se funda en las palabras, sino en las obras. Ni se em- 6. Utilidad de la filosofía plea para que transcurra el día con algún entretenimiento o para elimi- ; nar el fastidio del ocio: configura' y.modela el espíritu, ordena la vida, Los ejemplos anteriores evidencian que la vida humana está rige las acciones, muestra lo que se debe hacer y lo que se debe omitir, asentada sobre bases inmateriales cuyo estudio compete a la filoso- se sienta en el timón y a través de los peligros dirige el rumbo de los fía. Ello también salta a la vista cuando constatamos que cualquier que vacilan. Sin ella nadie puede vivir sin temor, nadie con seguridad; actividad humana presenta un aspecto técnico y otro moral. El do- innumerables sucesos acaecen cada hora que exigen un consejo, y éste minio técnico de un arma de fuego, de una cámara de vídeo o del len- hay que recabarlo de ella. guaje escrito no suprime nunca la moralidad de su uso: un buen tira- dor puede asesinar, se puede filmar algo que degrade al actor y al Séneca y Epicuro nos dicen que la sabiduría nos libra de las pa- espectador, y cualquier escritor puede mentir. Los ejemplos se multi- siones y de los temores, nos hace indiferentes al dolor y al placer, nos plican en una época en la que los avances técnicos en campos como la alcanza la serenidad de ánimo y nos vuelve imperturbables. Ello se comunicación, la biomedicina o la fabricación de armamento ponen consigue por el camino expresado magistralmente en la fórmula es- al alcance de sus protagonistas posibilidades insospechadas. Por ser toica sustine et abstine: «soporta y renuncia». lo moral un terreno extracientífico, quien quiera condenar el abuso Desde otro ángulo, la sabiduría es un saber último y universal de esos medios técnicos sólo podrá hacerlo desde un criterio que se acerca de la realidad. Un saber que no se queda en lo físico y busca alcanza con la filosofía, pues la bondad o maldad de los actos huma- esa cara oculta de lo real que no se aprecia con los sentidos, pero que nos son aspectos inmateriales y fuera del alcance de los métodos ex- la inteligencia capta como radicalmente importante. Los hallazgos perimentales de las ciencias. realizados en esa cara oculta han sido siempre decisivos. Veamos al- Todo esto pone de manifiesto la importantísima utilidad de la fi- gunos ejemplos: losofía. Si la dimensión práctica de la ciencia es la técnica, la dimen-
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    24 FILOSOFíA MíNIMA EL CONOCIMIENTO 25 sión práctica de la filosofía es la configuración de la conducta huma- sólo pueden ofrecerse explicaciones más o menos verosímiles. Esta na: de las personas singulares y del colectivo social. Para ello no es situación lleva a grandes científicos a reconocer las limitaciones de la necesario que todos sepan filosofía. El hombre de la calle no es un ex- ciencia. Einstein declara que en la armonía de las leyes que rigen perto en termodinámica ni en electrónica, pero el ordenador, el reloj, la naturaleza «se manifiesta una racionalidad tan grande que, en el ascensor, el televisor o ~l automóvil que usa a diario no han podido comparación con ella, toda la capacidad del pensamiento humano se ser construidos sin un conocimiento riguroso de esas materias. El convierte en insignificante destello». ¿Hasta dónde llega la filosofía? hombre de la calle tampoco es un experto en filosofía, pero el grado Ciertamente, no elabora una concepción exacta del mundo, pero con- de libertad social que posee o de justicia que le ampara, el acuerdo sigue no olvidar el problema del sentido último de la realidad. Porque común sobre los valores que todos deben respetar o el régimen políti- el mundo es, pero no se basta: está ontológicamente mutilado. Y es co en el que vive son cuestiones que sólo han podido ser resueltas tras misión de la filosofía buscar al mundo su integridad. La historia, mu- siglos de reflexión filosófica. Aunque él lo ignore, es así. chas veces, no sabe quién pintó, quién escribió, quién construyo ..., Por tanto, la filosofía configura la vida. No es lo mismo pensar pero afirma la existencia de artistas anónimos. Tampoco la filosofía que la conciencia es un pegote cultural o que, por el contrario, es la sabe quién ha diseñado un mundo a la medida del hombre. No lo brújula que señala un norte invisible pero auténtico: el deber moral. sabe de forma precisa, pero sabe que detrás de esa ignorancia no se En el primer caso, todo estaría permitido; en el segundo, lo que se esconde la nada, sino el secreto fundamento de lo real. Los grandes puede quedaría subordinado a lo que se debe. Esta distinción esencial filósofos han sido hombres obsesionados por esa curiosidad, auténti- hace de la filosofía algo imprescindible, y se suma al célebre argu- cos amantes de la sabiduría. Todas sus soluciones han sido siempre mento que Platón escribió en su Carta VII: provisionales, pero han nacido de una verdad decisiva: la experiencia de la gran ausencia. Pues al salir al mundo y contemplarlo, se les ha Cuanto más conocía yo a los políticos y estudiaba las leyes y las cos- hecho patente lo que Descartes llamaba «el sello del Artista». tumbres, más difícil me parecía administrar bien los asuntos del Esta- En última instancia, la explicación de los límites del conocimiento do. El derecho y la moral se hallaban corrompidos, y aquella situación científico y filosófico puede formularse con estas palabras de Etienne donde todo iba a la deriva me producía vértigo. Entonces me sentí irre- Gilson: «Lo que el conocimiento capta en el objeto es real. Pero lo real sistiblemente movido a cultivar la verdadera filosofía y a proclamar que es inagotable y, aun cuando llegara a discernir todos sus detalles, toda- sólo su luz puede mostrar dónde está la justicia en la vida pública y en la 'LÍale saldría al paso el misterio de su existencia misma.» privada, convencido de que no acabarán las desgracias humanas hasta que filósofos de verdad ocupen los cargos públicos, o hasta que, por una gracia divina, los políticos se conviertan en auténticos filósofos. 8. La filosofía en su historia 7. Alcance del conocimiento filosófico . Filosofar es pensar a fondo. Pero nadie puede lograrlo de verdad sin apoyarse en el pensamiento de los grandes filósofos del pasado. La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá Por ello, en esta introducción a la filosofía, las referencias a la trayec- nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy pa- toria del pensamiento filosófico son necesarias y constantes. rece inexplicable; pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos Los pitagóricos, por ejemplo, en el inicio mismo de la filosofía que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo misterioso. llevan a cabo un descubrimiento trascendental: que los números for- man parte de la esencia de las cosas. Los sonidos y la música podían GREGORIO MARAÑÓN traducirse en magnitudes numéricas, igual que el año, las estaciones, los meses y los días, los ciclos del desarrollo biológico y los distintos Tanto las ciencias como la filosofía llegan a verdades ciertas. fenómenos de la vida. Ahora el elemento principal en la composición Y; cuando no pueden hacerlo, intuyen soluciones más o menos oscu- de la realidad -arjé- ya no será el agua, el aire u otro componente ras. Las incógnitas son patrimonio común: ningún científico se atre- material. El descubrimiento de que todas las cosas reflejan un orden ve a decir en qué consisten exactamente la materia, la energía o la luz, y unas magnitudes que se pueden expresar numéricamente produjo y sobre el origen del universo o la diversificación de especies vivas una impresión extraordinaria y constituyó un paso de gigante en el
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    26 FILOSOFíA MíNIMA desarrollo intelectual de Occidente. El mundo deja de estar domina- do por potencias oscuras e indescifrables, pues el número expresa orden, racionalidad y verdad. Dos mil años más tarde, Galileo repetía y confirmaba la genial intuición pitagórica: que el universo es un gran libro abierto, escrito en el lenguaje de la matemática y de la geo- metría. La reflexión filosófica siempre es hija de su tiempo. En el siglo de Pericles hubiera sido imposible una discusión sobre la experimenta- ción con embriones humanos, pues tal posibilidad ni siquiera existía. Sin embargo, la libertad política real, estrenada por entonces, hizo que Platón y Aristóteles iniciaran en la República y la Política el gran debate sobre la democracia y las demás formas de gobierno. En con- creto, Platón, desengañado por la injusta muerte de Sócrates y por la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso, escribió la República para denunciar los defectos de la democracia. Después de dos mile- nios, al hilo de sus experiencias históricas, Marx escribiría El capital para denunciar los efectos perversos del capitalismo, y Popper La so- ciedad abierta y sus enemigos para denunciar, a su vez, el totalitaris- mo marxista. Especialmente hija de su tiempo es la reflexión filosófica sobre la ambivalencia del progreso científico y tecnológico. Por u!:a parte, co- nocimiento, liberación ybienestan Por otra, bombas atómicas y acci- dentes nucleares, contaminación "masiva, experimentación inhuma- na y tecnologías de la muerte como Auschwitz y el Gulag.
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    Advertencia previa El propósito de este libro es por un lado muy modesto y por otro desmesuradamente ambicioso. Modesto porque se contentaría con servir como lectura inicial para alumnos de bachillerato que deben acercarse por primera -y quizá última- vez a los temas básicos de la filo- sofía occidental, planteados no de forma histórica sino como ';;!:JI' preguntas o problemas vitales. En este sentido, pretende atender fielmente aunque con cierto díscolo sesgo personal a las indicaciones sobre esta asignatura dictadas por las admi- nistraciones educativas. Pero también desmesuradamente ambicioso, puesto que no renuncia a servir como invitación o proemio a la filosofía para cualquier profano interesado en conocer algo de esta ve- nerable tradición intelectual nacida en Grecia. Sobre todo me dirijo a quienes no se preocupan tanto por ella sólo en cuan- to venerable tradición sino como un modo de reflexión aún .:;¡¡; vigente, que puede serles útil en sus perplejidades cotidianas. No se trata primordialmente de saber cómo se las arreglaba Sócrates para vivir mejor en Atenas hace veinticinco siglos, sino cómo podemos nosotros comprender y disfrutar mejor 'f;S!' la existencia en tanto contemporáneos de Internet, del sida y de las tarjetas de crédito.
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    12 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA ADVERTENCIA PREVIA 13 Para ello, sin duda, tendremos que remontamos en oca- Pero ¿no son precisamente esas lecciones lo que cuadra dar siones hasta las lecciones de Sócrates o de otros insignes en el bachillerato? Y ¿acaso no es un gran atrevimiento creer maestros pero sin limitarnos a levantar acta más o menos crí- que uno puede guardar el tono accesible del que pretende ser tica de sus sucesivos descubrimientos. La filosofía no puede comprendido por adolescentes sin dejar por ello de tratarles .?, ser solamente un catálogo de opiniones prestigiosas. Más como iguales y sin renunciar tampoco a ser útil a otros lecto- bien lo contrario, si atendemos por esta vez a la opinión res no menos neófitos pero adultos? Pues tal es mi atrevida «prestigiosa» de Ortega y Gasset: «La filosofía es idealmente pretensión, en efecto. Me reconforto recordando que, según lo contrario de la noticia, de la erudición.»! Desde luego la fi- el poeta surrealista René Crevel, «ningún atrevimiento es #' losofía es un estudio, no un puñado de ocurrencias de tertu- fatal». lia, y por tanto requiere aprendizaje y preparación. Pero pen- ~ sar filosóficamente no es repetir pensamientos ajenos, por mucho que nuestras propias reflexiones estén apoyadas en ellos y sean conscientes de esta deuda necesaria. Ciertas in- troducciones a la filosofía son como tratados de ciclismo que se limitasen a rememorar los nombres y las gestas de los ven- cedores del Tour de Francia. Me propongo intentar aquí en- e" señar a montar en bicicleta y hasta dar ejemplo pedaleando yo mismo, por lejos que estén mis capacidades de las de Eddy Merckx o Miguel Induráin. Pero el lector tiene que intentar pedalear también conmi- go o incluso contra mí. En estas páginas no se ofrece una guía concluyente de pensamientos necesariamente válidos sino un itinerario personal de búsqueda y tanteo. Al final de cada capítulo se propone un memorándum de cuestiones para que el lector repita por sí mismo la indagación que aca- ba de leer, lo que quizá le llevará a conclusiones opuestas. Nada más necesario que este ejercicio, porque la filosofía no es la revelación hecha por quien lo sabe todo al ignorante, sino el diálogo entre iguales que se hacen cómplices en su mutuo sometimiento a la fuerza de la razón y no a la razón' de la fuerza. En una palabra, léase lo que sigue como una invitación a V filosofar y no como un repertorio de lecciones de filosofía. 1. Meditaciones del Quijote, de J. Ortega y Gasset, Alianza Editorial, Madrid.
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    ! I INTRODUCCIÓN El por qué de la filosofía Árbol de sangre, el hombre siente, piensa, florece y da frutos insólitos: palabras. Se enlazan lo sentido y lo pensado, tocamos las ideas: son cuerpos y son húmeros. OCTAVIO PAZ ¿Tiene sentido empeñarse hoy, a finales del siglo xx o co- mienzos del XXI, en mantener la filosofía. como una asignatu- ra más del bachillerato? ¿Se trata de una mera supervivencia del pasado, que los conservadores ensalzan por su prestigio tradicional pero que los progresistas -y lás personas prácticas deben mirar con justificada impaciencia? ¿Pueden los jóve- nes, adolescentes más bien, niños incluso, sacar algo en lim- pio de lo que a su edad debe resultarles un galimatías? ¿No se limitarán en el mejor de los casos a memorizar unas cuantas fórmulas pedantes que luego repetirán como papagayos? Qui- zá la filosofía interese a unos pocos, a los que tienen vocación filosófica, si es que tal cosa aún existe, pero ésos ya tendrán en cualquier caso tiempo de descubrirla más adelante. En- tonces, ¿por qué imponérsela a todos en la educación secun- "~ daria? ¿No es una pérdida de tiempo caprichosa y reacciona- ria, dado lo sobrecargado de los programas actuales de ba- chillerato?
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    16 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 17 Lo curioso es que los primeros adversarios de la filosofía En el fondo los filósofos se empeñan en hablar de lo que no le reprochaban precisamente ser «cosa de niños», adecuada saben: el propio Sócrates lo reconocía así, cuando dijo «sólo como pasatiempo formativo en los primeros años pero im- sé que no sé nada». Si no sabe nada, ¿para qué vamos a es- propia de adultos hechos y derechos. Por ejemplo, Calicles, . cucharle, seamos jóvenes o maduros? Lo que tenemos que que pretende rebatir la opinión de Sócrates de que «es mejor hacer es aprender de los que saben, no de los que no saben. padecer una injusticia que causarla». Según Calicles, lo ver- Sobre todo hoy en día, cuando las ciencias han adelantado daderamente justo, digan lo que quieran las leyes, es que los tanto y ya sabemos cómo funcionan la mayoría de las co- más fuertes se impongan a los débiles, los que valen más a sas... y cómo hacer funcionar otras, inventadas por científi- los que valen menos y los capaces a los incapaces. La ley dirá cos aplicados. que es peor cometer una injusticia que sufrirla pero lo natu- ral es considerar peor sufrirla que cometerla. Lo demás son Así pues, en la época actual, la de los grandes descubri- tiquismiquis filosóficos,para los que guarda el ya adulto Ca- mientos técnicos, en el mundo del microchip y del acelerador licles todo su desprecio: «La filosofía es ciertamente, amigo de partículas, en el reino de Internet y la televisión digital ... Sócrates, una ocupación grata, si uno se dedica a ella con ¿qué información podemos recibir de la filosofía? La única mesura en los años juveniles, pero cuando se atiende a ella respuesta que nos resignaremos a dar es la que hubiera pro-. más tiempo del debido es la ruina de los hornbres.»" Calicles bablemente ofrecido el propio Sócrates: ninguna. Nos infor- no ve nada de malo aparentemente en enseñar filosofía a los man las ciencias de la naturaleza, los técnicos, los periódicos, jóvenes aunque considera el vicio de filosofar un pecado rui- algunos programas de televisión... pero no hay información noso cuando ya se ha crecido. Digo «aparentemente» porque «filosófica». Según señaló Ortega, antes citado, la filosofía es no podemos olvidar que Sócrates fue condenado a beber la incompatible con las noticias y la información está hecha de cicuta acusado de corromper a los jóvenes seduciéndoles con noticias. Muy bien, pero ¿es información lo único que busca- su pensamiento y su palabra. A fin de cuentas, si la filosofía mos para entendernos mejor a nosotros mismos y lo que nos . desapareciese del todo, para chicos y grandes, el enérgico Ca- rodea? Supongamos que recibimos una noticia cualquiera, licles -partidario de la razón del más fuerte- no se llevaría ésta por ejemplo: un número x de personas muere diaria- gran disgusto... . mente de hambre en todo el mundo. Y nosotros, recibida la información, preguntamos (o nos preguntamos) qué debemos Si se quieren resumir todos los reproches contra la filo- pensar de tal suceso. Recabaremos opiniones, algunas de las sofía en cuatro palabras, bastan éstas: no sirve para nada. cuales nos dirán que tales muertes se deben a desajustes en el Los filósofos se empeñan en saber más que nadie de todo lo ciclo macroeconómico global, otras hablarán de la superpo- imaginable aunque en realidad no son más que charlatanes blación del planeta, algunos clamarán contra el injusto repar- amigos de la vacua palabrería. Y entonces, ¿quién sabe de to de los bienes entre posesores y desposeídos, o invocarán la verdad lo que hay que saber sobre el mundo y la sociedad? voluntad de Dios, o la fatalidad del destino ... Y no faltará al- Pues los científicos, los técnicos, los especialistas, los que guna persona sencilla y cándida, nuestro portero o el quios: son capaces de dar informaciones válidas sobre la realidad. quera que nos vende la prensa, para comentar: «iEn que mundo vivimos!»Entonces nosotros, como un eco pero cam- biando la exclamación por la interrogación, nos preguntare- 2. Gorgias, de Platón, 481c a 484d. mos: «Eso: ¿en qué mundo vivimos?»
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    18 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 19 No hay respuesta científica para esta última pregunta, Imaginemos que nos situamos en el museo del Prado frente a porque evidentemente no nos conformaremos con respuestas uno de sus cuadros más célebres, El jardín de las delicias de como «vivimos en el planeta Tierra», «vivimos precisamente Hieronyrnus Bosch, llamado El Bosco. ¿Qué formas de enten- en un mundo en el que x personas mueren diariamente de dimiento podemos tener de esa obra maestra? Cabe en primer hambre», ni siquiera con que se nos diga que «vivimos en un lugar que realicemos un análisis físico-químico de la textura mundo muy injusto» o «un mundo maldito por Dios a causa del lienzo empleado por el pintor, de la composición de los di- de los pecados de los humanos» (¿por qué es injusto lo que versos pigmentos que sobre él se extienden o incluso que uti- pasa?, ¿en qué consiste la maldición divina y quién la certifi- licemos los rayos X para localizar rastros de otras imágenes o ca?, etc.). En una palabra, no queremos más información so- esbozos ocultos bajo la pintura principal. A fin de cuentas, el bre lo que pasa sino saber qué significa la información que te- cuadro es un objeto material, una cosa entre las demás cosas nemos, cómo debemos interpretarla y relacionarla con otras que puede ser pesada, medida, anali~a?a, desmenuzada: etc. informaciones anteriores o simultáneas, qué supone todo ello Pero también es, sin duda, una superficie donde por medio de en la consideración general de la realidad en que vivimos, colores y formas se representan cierto número de figuras. De cómo podemos o debemos comportamos en la situación así modo que para entender el cuadro también cabe realizar el establecida. Éstas son precisamente las preguntas a las que inventario completo de todos los personajes y escenas que atiende lo que vamos a llamar filosofía. Digamos que se dan aparecen en él, sean personas, animales, engendros demonía- tres niveles distintos de entendimiento: cos, vegetales, cosas, etc., así como dejar constancia de su dis- tribución en cada uno de los tres cuerpos del tríptico. Sin em- a) la información, que nos presenta los hechos y los me- bargo, tantos muñecos y maravillas no son meramente gra- canismos primarios de lo que sucede; tuitos ni aparecieron un día porque sí sobre la superficie de la b) el conocimiento, que reflexiona sobre la información tela. Otra manera de entender la obra será dejar constancia recibida, jerarquiza su importancia significativa y busca prin- de que su autor (al que los contemporáneos también se refe- cipios generales para ordenarla; rían con el nombre de Jeroen Van Aeken) nació en 1450 y mu- rió en 1516. Fue un destacado pintor de la escuela flamenca, c) la sabiduría, que vincula el conocimiento con las op- cuyo estilo directo, rápido y de tonos delicados marca el final ciones vitales o valores que podemos elegir, intentando esta- de la pintura medieval. Los temas que representa, sin embar- blecer cómo vivir mejor de acuerdo con lo que sabemos. go, pertenecen al mundo religioso y simbólico de la Edad Me- dia, aunque interpretado con gran libertad subjetiva. Una la- Creo que la ciencia se mueve entre el nivel a) y el b) de co- bor paciente puede desentrañar -o intentar desentrañar- el nocimiento, mientras que la filosofía opera entre el b) y el c). contenido alegórico de muchas de sus imágenes según la De modo que no hay información propiamente filosófica, iconografía de la época; el resto bien podría ser elucidado pero sí puede haber conocimiento filosófico y nos gustaría de acuerdo con la hermenéutica onírica del psicoanálisis de llegar a que hubiese también sabiduría filosófica. ¿Es posible Freud. Por otra parte, El jardín de las delicias es una obra del lograr tal cosa? Sobre todo: ¿se puede enseñar tal cosa? - período medio en la producción del artista, como f:as tenta- ciones de san Antonio conservadas en el Museo de LIsboa, an- Busquemos otra perspectiva a partir de un nuevo ejemplo tes de que cambiase la escala de representación y la disposi- o, por decirlo con más exactitud, utilizando una metáfora. ción de las figuras en sus cuadros posteriores, etc.
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    20 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 21 Aún podríamos imaginar otra vía para entender el cua- cimiento tiene necesariamente un sujeto, un protagonista hu- dro, una perspectiva que no ignorase ni descartase ninguna mano. La ciencia aspira a conocer lo que hay y 10 que sucede; de las antenores pero que pretendiera abarcarlas juntamente la filosofía se pone a reflexionar sobre cómo cuenta para no- en l~ medida de 10 posible, aspirando a comprenderlo en su sotros 10 que sabemos que sucede y 10 que hay. La ciencia totalzdad ...I?esde este punto de vista más ambicioso, El jardín multiplica las perspectivas y las áreas de conocimiento, es de- de las delzczas es un objeto material pero también un testimo- cir fragmenta y especializa el saber; la filosofía se empeña en nio histórico, una lección mitológica, una sátira de las ambi- relacionarlo todo con todo 10 demás, intentando enmarcar los ciones humanas y una expresión plástica de la personalidad saberes en un panorama teórico que sobrevuele la diversidad má~ re.c?nd~ta de su autor. Sobre todo, es algo profundamen- desde esa aventura unitaria que es pensar, o sea ser humanos. te significatívo que nos interpela personalmente a cada uno de La ciencia desmonta las apariencias de 10 real en elementos quienes 10 vemos tantos siglos después de que fuera pintado teóricos invisibles, ondulatorios o corpusculares, matematiza- que se refiere a cuanto sabemos, fantaseamos o deseamos de bles, en elementos abstractos inadvertidos; sin ignorar ni des- la realidad y que nos remite a las demás formas simbólicas o deñar ese análisis, la filosofía rescata la realidad humanamen- artísticas de habitar el mundo, a cuanto nos hace pensar, reír te vital de lo aparente, en la que transcurre la peripecia de o cantar, a la condición vital que compartimos todos los hu- nuestra existencia concreta (v. gr.: la ciencia nos revela que los manos tanto vivos como muertos o aún no nacidos ... Esta úl- árboles y las mesas están compuestos de electrones, neutro- tima perspectiva, que nos lleva desde 10 que es el cuadro a lo nes, etc., pero la filosofía, sin minimizar esa revelación, nos que somos nosotros, y luego a 10 que es la realidad toda para devuelve a una realidad humana entre árboles y mesas). La reto~~r de nuevo al cuadro mismo, será el ángulo de consi- ciencia busca saberes y no meras suposiciones; la filosofía deración qu~ podemos llamar filosófico. Y, claro está, hay quiere saber 10 que supone para nosotros el conjunto de nues- una perspectIva de entendimiento filosófico sobre cada cosa tros saberes ... ¡y hasta si son verdaderos saberes o ignoran- no exclusivamente sobre las obras maestras de la pintura: cias disfrazadas! Porque la filosofía suele preguntarse princi- palmente sobre cuestiones que los científicos (y por supuesto Volvamos otra vez a intentar precisar la diferencia esen- la gente corriente) dan ya por supuestas o evidentes. Lo apun- cial entre ciencia y filosofía. Lo primero que salta a la vista no ta bien Thomas Nagel, actualmente profesor de filosofía en e~ lo que las distingue sino 10 que las asemeja: tanto la cien- una universidad de Nueva York: «La principal ocupación de la cia como la filosofía intentan contestar preguntas suscitadas filosofía es cuestionar y aclarar algunas ideas muy comunes por l~ realida~. De hecho, en sus orígenes, ciencia y filosofía que todos nosotros usamos cada día sin pensar sobre ellas. est~v~eron umdas y sólo a 10 largo de los siglos la física, la Un historiador puede preguntarse qué sucedió en tal momen- química, la astronomía o la psicología se fueron independi- to del pasado, pero un filósofo preguntará: ¿qué es el tiempo? zando de su común matriz filosófica. En la actualidad las Un matemático puede investigar las relaciones entre los nú- ci,encias p~etenden. explicar cómo están hechas las cos~s y meros pero un filósofo preguntará: ¿qué es un número? Un como funcionan, rmentras que la filosofía se centra más bien físico se preguntará de qué están hechos los átomos o qué ex- en 10 que significan para nosotros; la ciencia debe adoptar el plica la gravedad, pero un filósofo preguntará: ¿cómo pode- p~nto de vista impersonal para hablar sobre todos los temas mos saber que hay algo fuera de nuestras mentes? Un psicó- (¡mcluso cuando estudia a las personas misrnasl), mientras logo puede investigar cómo los niños aprenden un lenguaje, que la filosofía siempre permanece consciente de que el cono- pero un filósofo preguntará: ¿por qué una palabra significa }
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    22 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 23 algo? Cualquiera puede preguntarse si está mal colarse en el ponderlas -siempre insatisfactoria:n:ente- es el empeño de cine sin pagar, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una ac- la filosofía. Históricamente ha sucedido que algunas pregun- ción es buena o rnala?»! tas empezaron siendo competencia de la filosofía -la natu- raleza y movimiento de los astros, por ejemplo- y luego pa- En cualquier caso, tanto las ciencias como las filosofías saron a recibir solución científica. En otros casos, cuestiones contestan a preguntas suscitadas por lo real. Pero a tales pre- en apariencia científicamente solventadas volvieron después guntas las ciencias brindan soluciones, es decir, contestacio- a ser tratadas desde nuevas perspectivas científicas, estimula- nes que satisfacen de tal modo la cuestión planteada que la das por dudas filosóficas (el paso de la geometría euclidiana anulan y disuelven. Cuando una contestación científica fun- a las geometrías no euclidianas, por ejemplo). Deslindar qué ciona como tal ya no tiene sentido insistir en la pregunta, que preguntas parecen hoy pertenecer al primero y cuáles al se- deja de ser interesante (una vez establecido que la composi- gundo grupo es una de las tareas críticas más impo~antes de ción del agua es H 20 deja de interesarnos seguir preguntando los filósofos... y de los científicos. Es probable que CIertos as- por la composición del agua y este conocimiento deroga au- pectos de las preguntas a las que hoy atiende la filosofía reci- tomáticamente las otras soluciones propuestas por científicos ban mañana solución científica, y es seguro que las futuras anteriores, aunque abre la posibilidad de nuevos interrogan- soluciones científicas ayudarán decisivamente en el replan- tes). En cambio, la filosofía no brinda soluciones sino res- teamiento de las respuestas filosóficas venideras, así como no puestas, las cuales no anulan las preguntas pero nos permiten sería la primera vez que la tarea de los filósofos haya orienta- convivir racionalmente con ellas aunque sigamos planteándo- do o dado inspiración a algunos científicos. No tiene por qué noslas una y otra vez: por muchas respuestas filosóficas que haber oposición irreductible, ni mucho menos mutuo menos- .conozcamos a la pregunta que inquiere sobre qué es la justi- precio, entre ciencia y filosofía, tal como creen los malos cia o qué es el tiempo, nunca dejaremos de preguntarnos por científicos y los malos filósofos. De 10 único que podemos es- el tiempo o la justicia ni descartaremos como ociosas o «su- tar ciertos es que jamás ni la ciencia ni la filosofía carecerán peradas» las respuestas dadas a esas cuestiones por filósofos de preguntas a las que intentar responder ... anteriores. Las respuestas filosóficas no solucionan las pre- guntas de lo real (aunque a veces algunos filósofos lo hayan Pero hay otra diferencia importante entre ciencia y filoso- creído así...) sino que más bien cultivan la pregunta, resaltan fía, que ya no se refiere a los resultados de ambas sino al 10 esencial de ese preguntar y nos ayudan a seguir pregun- modo de llegar hasta ellos. Un científico puede utilizar las so- tándonos, a preguntar cada vez mejor, a humanizarnos en la luciones halladas por científicos anteriores sin necesidad de convivencia perpetua con la interrogación. Porque, ¿qué es el recorrer por sí mismo todos los razonamientos, cálculos y ex- hombre sino el animal que pregunta y que seguirá preguntan- perimentos que llevaron a descubrirlas; pero cuando alguien do más allá de cualquier respuesta imaginable? quiere filosofar no puede contentars~ con aceptar las respu~s- tas de otros filósofos o citar su autondad como argumento In- Hay preguntas que admiten solución satisfactoria y tales controvertible: ninguna respuesta filosófica sera válida para él preguntas son las que se hace la ciencia; otras creemos impo- si no vuelve a recorrer por sí mismo el camino trazado por sible que lleguen a ser nunca totalmente solucionadas y res- sus antecesores o intenta otro nuevo apoyado en esas pers- pectivas ajenas que habrá debido considerar personalmente. 3. What does it all mean>, de T. Nagel, Oxford University Press, Oxford. En una palabra, el itinerario filosófico tiene que ser pensado
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    24 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 25 individualmente por cada cual, aunque parta de una muy rica expertos no puedan resguardar del vendaval d: n:is interro-· tradición intelectual. Los logros de la ciencia están a disposi- gaciones. No es lo mismo sa?er de veras. que limitarse a re- ción de quien quiera consultarlos, pero los de la filosofía sólo petir lo que comúnment~ se tiene por sab.ldo. Saber que no se sirven a quien se decide a meditarlos por sí mismo. sabe es preferible a considerar como sabido lo que no hemos pensado a fondo nosotros mismos. Una vida sin examen, es Dicho de modo más radical, no sé si excesivamente radi- decir la vida de quien no sopesa las respuestas que se le ofre- cal: los avances científicos tienen como objetivo mejorar cen para las preguntas esenciales ni trata de responderlas nuestro conocimiento colectivo de la realidad, mientras que personalmente, no merece la pena de vivirse.» O sea que la fi- filosofar ayuda a transformar y ampliar la visión personal del losofía, antes de proponer teorías que resuelvan nuestras per- mundo de quien se dedica a esa tarea. Uno puede investigar plejidades, debe quedarse perpleja. Antes de ofrecer las res- científicamente por otro, pero no puede pensar filosófi- puestas verdaderas, debe dejar claro por qué nole convencen camente por otro ... aunque los grandes filósofos tanto nos las respuestas falsas. Una cosa es saber después de haber hayan a todos ayudado a pensar. Quizá podríamos añadir pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes que los descubrimientos de la ciencia hacen más fácil la ta- que nadie discute para no tener qu.e pensar. Antes de llegar a rea de los científicos posteriores, mientras que las aportacio- saber, filosofar es defenderse de quienes creen saber y no ha- nes de los filósofos hacen cada vez más complejo (aunque cen sino repetir errores ajenos. Aún más importante que es- también más rico) el empeño de quienes se ponen a pensar tablecer conocimientos es ser capaz de criticar lo que cono- después que ellos. Por eso probablemente Kant observó que cemos malo no conocemos aunque creamos conocerlo: antes no se puede enseñar filosofía sino sólo a filosofar: porque no de saber por qué afirma lo que afirma, el filósofo debe saber se trata de transmitir un saber ya concluido por otros que al menos por qué duda de lo que afirman los demás o por qué cualquiera puede aprenderse como quien se aprende las ca- no se decide a afirmar a su vez. Y esta función negativa, de- pitales de Europa, sino de un método, es decir un camino fensiva, crítica, ya tiene un valor en sí misma, aunque no va- para el pensamiento, una forma de mirar y de argumentar. yamos más allá y aunque en el mundo de los que creen que saben el filósofo sea el único que acepta no saber pero cono- «Sólo sé que no sé nada», comenta Sócrates, y se trata de ce al menos su ignorancia. una afirmación que hay que tomar -a partir de lo que Platón y Jenofonte contaron acerca de quien la profirió- de modo .Enseñar a filosofar aún, a finales del siglo xx, cuando irónico. «Sólo sé que no sé nada» debe entenderse como: «No tod~ el mundo parece que no quiere más que soluciones in- me satisfacen ninguno de los saberes de los que vosotros es- mediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aven- táis tan contentos. Si saber consiste en eso, yo no debo saber turan hacia lo insoluble resultan tan incómodas? Planteemos nada porque veo objeciones y falta de fundamento en vues- de otro modo la cuestión: ¿acaso no es humanizar de forma tras certezas. Pero por lo menos sé que no sé, es decir que en- plena la principal tarea de la educación?, ¿hay otra dimen- cuentro argumentos para no fiarme de lo que comúnmente se sión más propiamente humana, más necesariamente humana llama saber. Quizá vosotros sepáis verdaderamente tantas co- que la inquietud que desde hace siglos lleva ~ filosofar?, ¿~ue- sas como parece y, si es así, deberíais ser capaces de respon- de la educación prescindir de ella y seguir SIendo humamza- der mis preguntas y aclarar mis dudas. Examinemos juntos lo dora en el sentido libre y antidogmático que necesita la so- que suele llamarse saber y desechemos cuanto los supuestos ciedad democrática en la que queremos vivir?
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    F11oso:f{a Introci cción , INTRODUCCION "1 LA OUE5TIÓ , se pueden cuantificar. Sin embargo, dado DE LA FILOSOFIA que todos los conocemos íntimamente, * La filosofía cODsis~e, en la mayor parte de nosotros sabe qué tipo CURIOSIDAD ~'rmiJ1os muy seDcillos, en ser de pensamientos suele tener. Nos pasamos Necesidad básica del curioso y hacerse pregun~as. Se la mayor parte de nuestra vida pensando, ser humano de saber vieDe hacieDdo filosofía, ~al y ALGUNOS DE NUESTROS PENSAMIE. ro MÁS más acerca de sí como la eD~eDdemos los CIARO SURGEN DE UN CUESTIO AM1ENTO mismo y de su entorno occideD~ales, desde hace UDOS DE NUESTRA PERSONA Y DEL MUNDO QUE PREGUNTAS - 3.000 afics. Pero ¿qué ~ipo de NOS RODE.A... Ideas que guían nuestra preguDtas hao n los filósofos? curiosidad hacia las ¿Cuáles son las res:pues~as que SEXO Y CONSUMO respuestas obtienen y qué tieneD que ver * Las preguntas que nos hacemos a diario oODtigo? Preguntas y más son TAN POCO EXCEPCIONALES que suelen pregunt s. Pues b1eD, empecemos filosofía en forma pasar inadvertidas. Nuestra curiosidad por lo má.s básico. de preguntas innata se ha visto reemplazada en nuestra . . mente por cuestiones ID'" premíanres, como el consumo, el sexo o ambos, Sin HOMO CURIOSUS La caja de andan embargo, si.nos paramos a pensar un instante, nos sorprenderá la cantidad Si bien según la * Las preguntas son una de preguntas que nos hacemos mitología fue la curiosidad de Pan dora los pen amientos parte fundamental de la constantemente. Por ejemplo, en un día la que desencadenó todos son mucho mál> que vida humana. La necesidad cualquiera, nos preguntamos: «¿Qué los males del mundo, monedas: l s on el banco entero 1 , de saber más, de superar las hora es?» o «¿Debena ir a ver hoy 'e cree que no limitaciones de nuestra a mi madre?», o bien puede haber progreso Amantes humano sin un situación presente y explorar «¿Estoy seguro de la sabiduría ("u stlonamiento. el «más allá» desconocido de que quiero ir La palabra filosofía El psicólogo suizo Jean no sólo otorga más a ver a Piaget sostenía que todo se deriva de dos moción e interés a la vida ze.s una mi madre?» La nuestro saber adulto términos griegos: humana, sino también un muleta? lista de sobre el mundo se «filo~. que significa sentido. DE ESTA CURIOSIDAD EMANA lA preguntas basa en una «amar», y «sofía~.. que curiosidad innata por significa ~ablduría)). lAYOR PARTE DE NUESTROS PENSAMlENTOS que se nuestro entorno; por Buscar respuestas COTID1ANOS. De hecho, ccuánro de ellos hace tanto, sin curíostdad los a preguntas filosóficas son preguntas? Evidentemente, es una persona seres humanos equivale a amar imposible saberlo con precisión. Los mientras anda por permanecerían en la la sabiduría. ¿qué pensarnienros, a diferencia del dinero, no la calle es inrerrnínable. hora es? ignorancla. 6 7
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    Fi os o rr a Introducci-ón DIFERENTES TIPOS más compleja que cualquier respuesta a una DE PREGUJlT S preguma relacionada con un animal Antes de proseguir, es preciso doméstico, y por consiguiente la primera se!a1 r que hay preguntas y requerirá mucho más tiempo y esfuerzo que preguntas. Esta distinción la segunda. cuida de tu animal dOllléstico y deja se debe a que las cuestiones que la inflaoión que n~a preocupan no son todas ¿QUIÉN PUEDE se arregle sola ·de la misma índole. La idea de RESPONDER A LAS Las grandes qu.e existen preguntas mucho GRANDES PREGUNTAS? preguntas más importantes que otras * En el actual mercado de preguntas, Parece no haber corresponde a una clasificación me he dejado las relativas a animales domésticos sólo se consenso sobre el modo el reloj eD casa que hemos ido viendo d sde niftos. encuentran en tienduchas, junto con de responder a muchas l1ientr s algunas son realmente preguntas sobre PATATAS FRITAS o lABORES de las grandes sign!fi.cat .•. a, otras no tiene la menor v DE BRICOLATE. Son las preguntas de preguntas del mundo "trascendel3cia. contemporáneo. Est~ baratija del mundo moderno y por tamo significa qu suelen dar no hay una gran demanda de respuestas. lugar a encarnizadas * Bromas aparte, hay que señalar algo disputas entre los importante: Dado que cuesta tanto responder distintos grupos de ECONOMíA a las grandes preguntas de la vida, cuando poder. , FRENTE A HÁMSTERES necesitamos una respuesta solemos recurrir ¿cu.'-~es son las p:reglUltas realmente a quien tiene los recursos para encontrarlas. 'S& no era una pregunta digna * Las grandes preguntas podrían * Lo que impide a la mayoría responder illlportantes? definirse como aquellas que, al requerir a las grandes preguntas del mundo más tiempo, dinero o esfuerzo, nos contemporáneo es una «falta de resultan más gratificames cuando damos información». De hecho, para un con la re puesta. Por ejemplo, la pregunta número creciente de personas, GRANDES· PRECUNTAS ¡<¿Cómodebería el gobierno controlar el «tamaño» de una pregunta .Pn:gunfas que por su la inflad' n?» es una pregunta much mis equivale a su «contenido en envergadura requieren formas ínusuales de importante que «¿Cómo debo cuidar de información». Cuanto más pensar mi hámster?» {(grande>¡es la pregunta, más PEQUEÑAS PRECUNTfS * Ello no significa que t dos deberíamos intensa es la búsqueda de Son las convenciona es PREOCUPARNOS POR LA 1 JFL CIÓ Y OESuro'lR inJomzución necesaria para ql1~ se pueffl;n responder ; NUESTRO f-UMSTER. Lo que quiero decir es responderla, lo cual es un factlmentt" uttltzando el sentido común que cualquier respuesta a la pregunta de factor lmp rtante a la hora cómo dirigir una economía moderna será de clasificar las pregumas. 8 9
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    Piloso:f'ia In"trod1Lcción PREGUNTAS Las preguntas técnicas son EN CONFLICTO PREGUNTAS TECNICAS &que~las cuya respuesta requiere * Hemos hecho una distinción la adquisición de información y importante, que resulta crucial Preguntas cuya respuesta requiere el análisis de la misma. Suelen para comprender la naturaleza la búsqueda ser de tal envergadura que se y el propósito de la filosofía. si ·temática de necesitan ejércitos enteros de SE TRATA DE LA DISTINCIÓN ENTRE información «expertos» para recoger los LO <<tÉCNICO» Y LO «COTIDIANO». INFORMACIóN datos y administrar los También se puede concebir en .Hechos fácilmente cuestionarios. términos de «ciencia frente a codificados en datos ExPERTOS sentido común» o «control frente Personas capacitadas . a libertad» o «Estado frente a para hallar respuestas sociedad civil». Para ¡l. preguntas técnicas' PREGUNTAS COTIDIANAS comprender la filosofía es preciso ver que estas dos clases * Debido a que las grandes de preguntas están, en cierto sentido, ¿seré rico y famoso preguntas son competencia reñidas. algÚn día? de poderosos experto , nuestras preguntas ,LA DIVISIÓN Mundos diferentes cotidianas y mundanas nos EN LA CULTURA Las preguntal> que. surgen parecen insignificantes. MODERNA de nuestras vidas Las preguntas que se pueden * En realidad sólo existen dos tipos cotidianas son totalmente responder sin esa búsqueda exhaustiva básicos de preguntas: las técnicas diferentes de las que se de información podrían consid rarse y las cotidianas. Cualquier pregunta plantean en las ciencias técnicas. De hecho. e! COTlDIAt'JAS. Las preguntas que que no sea técnica es cotidiana, mundo de la cíencta he mencionado con anterioridad y viceversa. Esta división refleja el hecho y el mundo cotidiano sobre la hora, los animales de que el mundo modemo está, de! sentido común son domésticos o las obligaciones sociológícamcnte hablando, dividido antagonistas, y el primero familiares entran en esta categoría. en do culturas antagonistas: la experta siempre ha intentado Son las preguntas que suelen y la «proJana>~. La mayoría de las subsanar las deficiencias del segUlldo. Por ejemplo. acaparar nuestra mente la mayor preguntas cotidianas son «profanas». gracias a la cíencta, ya parte de nuestra vida; por Nos gusta responderlas nosotros m' 'IDOS no creemos que el Sol consiguiente, casi todas las y suele m lestamos que otras personas, gira alrededor de la preguntau grand~s preguntas que nos hacemos sobre roda los expertos, intenten Tierra, a pesar de 1 s y pe qu.eñaa son cotidianas. inmiscuirse. apariencias. 10 11
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    Filoso.fía Introduccián EL PODER DE LOS EXPERTOS .LA TRASCENDENCIA DE LAS * Podríamos decir que la creenci PREGUNTAS COTIDIANAS más signi1'icativa del mundo * Afortunadamente, casi todos creemos moderno es que los expertos, que nuestras preguntas cotidianas son armados con su arsenal de importantes, al menos para nosotros. conocimientos técnicos, pueden EN OCASIONES, ADQUIEREN UNA ENVERGADURA resolver todos los grandes problemas Y UNA TRASCENDENCIA TALES QUE PARECEN de la vida. Esta fe, 001110 cualquier Ai'J"UIAR POR COMPLETO CUALQUIER OTRA el sentido común arx:ojllxá luz otra, pertenece a una casta sacerdotal CUESTIÓN. y, comosucede con todas, ésta tiene ¿se derretirá un credo que le sirve de base. el hielo polar con el calentamiento de la Tierra? MÁS ALLÁ TECNOCRACIA DE LOS. TECNÓCRATl S StJcie acles gohernadas por ¿qué es récntcos y . * Los sumos sacerdotes de la modernidad el.tiempo? administradores creen que las únicas preguntas trascendentales TECNócRATAs de la vida humana son las técnicas. Por eso se * A veces, después de preguntarnos Poderosos técnicos les suele llamar «tecnó raras». qué hora es, sé nos puede ocurrir la y adminé.·úadores Juegos de poder * Este tipo de personas considera que la preguma {(¿Qué es el tiempo?>;. O bien, altamente cualificados responsables de mayoría de las prelruntas cotidianas on tras decidir que deberíamos ir a ver a Numerosos sociólogos tornar las decisiones tan mundanas y triviales que no vale la nuestra madre, podríamos pre ntarnos importantes de las afirman que las sociedades pena examinarlas detenidamente y sólo 1 {{¿Quévida e e "él evar?». EsTAS sociedades modernas modernas son sociedades. de información en las se interesa por aquellas cuestiones i PREGU¡"fA PARECEN CASI BÁSICAS. Son las SENTIDO COMúN que el poder político cotidianas que son lo bastant co 1Pl.EIA5 preguntas fllndamentales de la vida cotidiana. Conoctmrentc «cotídlanoe sobre corresponde a aquellos E lNSTRUC11VAS COMO PARA CONVElmR5E EN Está claro que no se trata de pregumns que poseen los suficientes nosotros mismos PREGUNTAS TÉCNTCAS. técnicas, ya que por mucho datos que recursos económicos y sobre' nuestro rengamos para hallar una respuesta, no entorno e intelectuales para hacer uso de dicha lograremos encon rrarla. PREGUNTAS lnformactorr. Son, por * De hecho, nos hemos planteado COTIDIANAS lo tanto, so íedades U 'A PREGUNTA R.:DlCUvfENTE DISTINTA, Preguntas que surgen de la vida liiaría y S~ preocupadas por que se saje del ámbito técnico del cuestiones técnica . pueden responder tecnócrata y requiere un planteamiento uttlízando el sentid., donde el poder está en inusual para obtener una re'puesta común manos dc los expertos. e~perto~: ¿tienen siempre razón? satisfactoria. 13
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    FilosoXía In~roducción PREGUllTAS ¿QUÉ ES LO Requisitos FIL6s0FIC S QUE NOS HACE del filósofo * Las preguntas que no son HUMANOS? No necesitas ser un competencia de los tecnócratas * ¿CÓMO HA INTENTADO RESPONDER experto para ser filósofo. se pueden llamar preguntas A ESAS PREGUJ¡lAS Desde U F1LOSOFIA? Si bien algunos filósofos una perspectiva histórica, vemos que se consideran expertos filosó~icas. Su objetivo no es en la materia, hacer adqui:dr información sino :más lo ha hecho utilizando sus propios filosofía no requiere bien lo que podríamos llamar métodos y planteamientos. experiencia ni formación sabiduría. Los filósofos son Normalmente, los filósofos se sirven especiales. Sólo se amantes de la sab·dur!a. de un procedimiento que s conoce necesita una mente loo griegos se como reflexión. Esta capacidad de abierta inquisitiva. miraron primero La filosofía es la rcjlexionar sobre la natw'QleZQ del ser ~Q.DOS sQiI10S TODO ES GRI~GO el ombligo humano y de su entorno Se deriva del hecho «dtsclpltna» que se pn913..QFOS dedica al estudio de ele que los seres humanos las preguntas Las preguntas filosÓÚdlS son una * Para la inmensa mayoría de los paseen una «conciencia», que fundamentales de la vida í, como «disciplina~. variante especial de: las filósofos, poseer sabiduría equivale a conocer y dejarse guiar por la «verdad». les permite aspira a ofrecer pregl,l1ltas cotidianas. «distanciarse: de respuestas razonables Son las únicas que" Pero la verdad de los filósofos nada tiene y coherentes a estas aspiran a trascender que ver con la opinión del momento, sus preocupaciones pr~gunlas. Pero estas nuestras preocupaciones con esa «verdad» que se fragua en inmediatas respuestas no pretenden mundanas para que y mirar Su entorno la mente de políticos. periodistas necesariamente veamos el mundo y y académicos, y que va cambiando de una Jonna proporcionar nuestro ser tal como son. libres de los con las circunstancias. De hecho, más serena y información a quienes desapasionada _ las estudian, al menos avatares y prejuicios de el filósofo se opone a los «amantes rei"~exión: mas la vida diaria. Y lo que de las opiniones» si mpre busco * Es como si que una imagen en un e apc j c en la acepción del término. habitual Su objetivo es más importante. ( «filodoxoi», tuviéramos U la verdad es gu rte para que dado que l s preguntas «espejo .interno» que nos como 1 s llamaban llegues a comprenderte filosóficas son también los griegos), permite CONTROUR NUESTROS ACTO-=. mejor a ti mismo y el cotidianas. todos PENSAMIE, TOS y PERCEPCIONES. Para mundo que te rodea. somos filósofos en y considera algtin momento de esas verdades los filósofos, la reflexión es este nuestra vida, como pasajeras como «mirar hacia dentro». no sostiene el filosofo impulsados puI una necesidad de mentiras italiano Anton o consensuada de autocontrol (o vanidad), sino para hallar Crams('j. un determinado respuestas sobre la naturaleza de la vida momento. humana.
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    'F'i.~oso:ria In"t ro d u. e e i 6 n VERDADES FUBDAl1EIlTALES * La reflexión es UIlaforma Independencia de Estados Unidos, «estas verdades son evidentes», yes LA especulativa de pensamiento que REFLEXl.ÓN lo que nos permite hacer busca lo evidente, lo proí'Ulldameme afirmaciones tan contundentes. obvio o, comodicen los filósofos, las características necesarias ~.Ji:¡:_STORI,¡. de la vida humana. La reflexión DE LA FILOSOFh es por consiguiente el t.ipo Este libro es la hIStoria de p nSam1ento que busca de cómo -105 -filósofos aquellas cosas de la vida se han esforzado por humana que d ben ser verdad, alcanzar la sahiduría. los í'UIlda:mentoso presuposiciones Algunos se han vuelto locos. otros se lian ¿dónde está esa esenciales de todas nuestr s formas vista ~rsegurdos y verda.d fUndaJnenta~? de ser cotidianas. otros se han convertida en poderosas e - inflUyentes figuras de PROFUNDAS la .políticiEs la. EVIDENCIAS bueno, por hoy ya hemos tratado el asunto historia d la .•...... d.e la filosof:ía prodigiosa curiosidad * Por ejemplo, si reflexionas unos MÁS ALLÁ DE LA' humana. Si te:sientes lnsa~fedlo ., instantes, tal vez intuirás que EL TIEMPO DEBE INFORMACION deSencantado con la TE ER TRES DlMENSIO FUTURO. ES: PA ADO, PRESENTE y También puede llegar a la * Las preguntas filosóficas figuran entre forma en que el mundo moderno proporcíona las fundamentales de la vida cotidiana. Al conclusión de que U FEL1ClDAD ES EL respuesta' a las no ser técnicas, su respuesta no viene dada grandes prcgun as, v..u PROPÓSITc FlJNDAMEN1AL DE LA VIDA. No se por los e.'.'¡)erros. Son preguntas que surgen bien encamínado para llega a estas verdades tras un trabajo de convertirte en filósofo. de los problemas de la e.'(Ístencia diaria investigación largo y laborioso, y no y pueden parecer tan extrañas y necesitas ser un experto para dar con desconcerrames que escapan a cualquier ellas. Pero una vez has reflexionado obre e.,xplicación. estas cuestiones verás fue has descubierto algo evidente y sin embargo muy profundo. * Con todo, algunas personas han intentado hallar respuestas. Al rellexionar en * Algunas le m esrras acticudcs morales profundidad sobre este tipo de pregunras, bá~icas se Justifican de ste modo. como se han esf rzado por trascender la búsqueda las ideas 'obre los derechos humanos le «mera Información» y perseguir un Como die la Declaración de :filosofía: una nueva estado del ser superior, «más sabio». :forme. de mirar 16 17
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    Filoso:fía Introdacción ~~EJOS/!i~~~ se !l~~i1;I!LP..Jl¡g.!t . -~ambj.!!.X'.J!~!!O HAZ UllA PREGUllTA TOIlTA EL ATAQUE Filisteos 1<.oªb:jJJ,~? * Las preguntas no sólo se deben DE LOS FILISTEOS La palabra «filisteo .• se clasificar según lo importantes o informativas que sean, como * El filisteo considera que 10 originó en la Alemania del siglo XVIII, donde los importante son las preguntas estudiantes llamaban intentan hacer los tecnócratas. prácticas de la vida cotidiana, no las «filisteos» a los ciudadanos ~ambién Se pueden clasificar según lo intelectuales, y acusa al tecnócrata y incultos. Desde entonces se tontas que Sean. Todos hemos hecho y al filósofo de intelectualizar demasiado utilizan para acslgnar a las o!do preguntas muy tontas, que nos y buscar problemas allí donde no personas que carecen de han resultado embara~osas. Algunas los hay. sensibilidad para todo lo ~rsonas (llamémoslas filisteas) * EL FfLlSTEO REZA EN EL ALTA .. ~ relacionado con la C1¡!tU ra. opinan que las pr guntas filosóficas DEL SE:--lTIDO COMÚN. Tanto el tecnócrata pertenecen a esta catesor!a. como el filósofo son considerado unos infieles intelectua es, y es preciso oponerse a ellos para impedir que su basura contamine los pozos de la UN P "RDlDA -existencía diaria. • DE T IMPO ---_ "'""'----- ...•. ¿SON UNOS * Para- el fllhieo, las VAGOS LOS lJregu'ltas filosóficas on FILÓSOFOS? sendllamente ridículas. Son el tipo de. pregunta que haría un * La razón por la cual el filisteo e opone a los filósofos es que, niño pequeño, y cualquiera . a sus ojos, son intelectuales vagos que se pase la vida pensand e inmaduros que se pasan el día en ellas acabará mal. Las pensando y resultan incapaces de actuar. respuestas a las preguntas Para los trabajadores de este mundo, z:o filosóficas no pa~ hay nada peor que la 'holgazanería y la facturas, no rep-aran la veJ.ja futilidad, Y si no' deshiciéramos de ni mejomn nuestra vida esos perezosos, s€:,'ual, ::lsí que ¿par.:t qué el mundo molestamos en buscarlas? mejorana mucho. *, Sóll un estúpido o un niño los r11óso!os ~on pe ore3 qu.e lli1os pe q eñas ¿Qué se puede y tecnócratas malg, sraría su valioso tiempo en algo tan pensar de este inútil. y, a ojos del Iilisteo, el filósofo es h.•cea preguntas '!lÍ.3~llte_ trabll.io un tipo de tontas de......YlU_dlld .• ...Y~g9 ambas cosas. afirmaciones? la 19 •
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    F:l.l~so:ria Introdu. cción CUE5TIOJl'.AJlIEllTO El reino CO~IDIAlfO de la filosofía * El famoso fi16sofo austriaco Hacer filosofía requiere pues cierto Ludwig Wittgenstein escribi6 cuestionamienfo del que «la filosofía com1en¡¡a mundo, una especie con el asombro». y las de asombro preguntas filosóficas tienen permanente antes esas su ori,en en e808 ertra!loB cosas quc:.la gente momeDtoa de la T~da común da por sentadas. Para entrar en el reino cotidiana que pos recuerdan de la filosofía. uno debe a la inocencia de la volverse niño, y es- más ·infancia. fácil que un autobús pase por el ojo de una- cerradura que un ' CURJOSIDAD DE NIÑO tecnócrata o fi!¡ teo entre- en el reino de la- filosofía. Y mucho peor nos filósofos, como el para ellos, dice el amen ano WILLARD VáN ORMAN QVINE filósofo. ( amo veremos más adelante algunos filósofos suelen tener nombres sorprendentes), han comparado, . como los filisteos, las preguntas que hacen los filósofos a las que hacen los niños pequeños. Y hemos de reconocer que existe una SI.MILITUD 5IGNTFlCATNA. *- Todos hemos quedado perplejos alguna vez cuando un niño nos ha preguntado «qué es) esto o lo otro. Preguntas como «Mamá, équé son los UNA IDEA colores?» o «Papá, ¿qué son los ESPERANZADORA sueños?» suden obtener respuestas * Según el filósofo, el mundo es como evasivas y poco convincentes. En este es por alguna razón. Y el hecho de sentida, el filósofo debe darle la razón preguntarnos por qué es así puede damos al filisteo: algunas ideas para mejorarlo. ;1.0
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    Piloso:fia ¡; Introd.ucción 1.~~ ¡.J,~~ '1 ~- TIPOS FILOSÓFIOOS «(¿CÓMO LO SABES?».Si te contestara que Para complicar todavía más las había sollado que un enorme platillo volante cosas, los filósofos se definen aterrizaba en su jardín, harías muy bien en según el tipo de pregunta que remar que está como una cabra. plantean. Exis"ten cuatro clases * Esto se debe a que los sueños ya de preguntas filosóficas y por no se consideran una fuente fidedigna tanto cuatro grupos básicos de de conocimiento, y la epistemología filósofos. estudia precisamente qué tipas de experiencias son auténticas fuentes de los señores conocimiento. , . ertraterr(lstres te invitan a una ¿QUÉ Y CÓMO? barbacoa el. sábado '* Primero están las preguntas sobre M.."TAFtSICA J.&ºCIQ..~ !?~_JIll3T R:IA lanaturaleza básica de las cosas, lo que F11osofiJ que intenta definir y catalogar todo La filosofía se suele son en realidad. Se las llama preguntas aquello que existe dividir en cuatro metafísicas. (T¿Qué es el tiempo?» EPISTEMOLOGíA períodos históricos: sería un buen -ejemplo, pues intenta Filosofía que intenta clásico. medieval, COI ocer la naturaleza del tiempo. mostrar cómo los moderno y * En segundo lugar están las individuos pueden 10 que ¿debemos creer todo 11>que nos dicen o ponerlo en duda? posrnoderno. Se dice preguntas sobre nociones de conocer existe que la filosofía inCA moderna tiene sus conocimiento o creencia. Se llaman Filosofía que define la ÉTICA Y POLÍTICA orígenes eÍI los preguntas' epist~mológicas y no ' se centran en lo que hay naturaleza de una vida virtuosa * En tercer lugar están las preguntas Itlosofos del siglo XVI. René V sobre la naturaleza de una vida buena y . ~. y, (que es una POI1nCA virtuosa. Se las llama preguntas éticas Descartes y Thomas . ,1 ~ •preocupación Estudio de la forma , Hobbes, y la filosofía y se centran en el problema moral de qué '~f:{:,~ ~etafísica) sino en . ideal de So jedad vida deberíamos llevar. La mayoría de posmoderna en las (/:!;t .. ,:".: como podemos h.u:maIla nosotros ya ha considerado alguna vez este tipo ideas radicales que surgieron en las -, 'averiguar cosas sobre lo ele IJreg¡.mta, y pm- tanto ya somos unos contraculturas de la que hay jHósofos moral¡;s bastante competentes. década de 1960. * Por ejemplo, si * Por último están las preguntas obre la alguien dij era que el naturaleza de una sociedad justa, esto es, mundo ha sido invadido cómo deberla organizarse cualquier ¿por qué tengo la por extraterrestres, sociedad humana. Las plantean los cabeza tan grande? podrías preguntarle ¿existo realmente? ftlósofo políticos.
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    ¿hanvisto, ¡;,. este' r'" homb,re? "'
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    " .Filoso:fia v: , .' , -r: ';'¿con in t ro d u ce t.: i1ó ~, -r, .. F --', • :-~ ~. ~li -1.. •. "A f.' r· ,( 'Qui 'lIcis J>EPW .'-i· ?.,:¿~, ;c6riversación'informal y abordarlo de la -«: , , " Vuelve; filosofía EL FUTURO '.,~. 'r' '; " '. ~:?n~~a.forma, abierta y'relajada, conque La filosofia se ha mostrado '~ La liuima ..; parle del libro e _r'l :. " o',: ,- 'd" - antendrías una conversación coti iana , ,pasiva.frente a los' ataques. trata sobre' el presente. El " sufridos, a'lo larg.o de la.~ (con personas, que' tecaenbien). -', .. .' . • " ~ , -ÓÓ; " ," .,' ' historia Y·por eso está a oapítul,oseis; ,«Pase :tinal»" trat~Íi~i es-tado de'la "*, 'Aun así,'la idea de leer. un libro de -. ,;puntQ ~~desapar:cer como _ . ; "filo~~fí~puede de~pertár ciérto'p~v~r Y:. " discip,lina.;Ahora e~ el' '''', fil:osOfía' en el' siglo :xi, ei:hazoülélus~ en las per~ohas de mente, " moment~d~"defén'derse Y' de. ,c '. ,~c~~t:X:'n.idose';;en,aquel~os<' «:-; "" , 'áS.~bÍfrita.Par~,ayudar;~ aquellos' que ',;}, dese~f!l'ass~~ar'~~qu_eJ!as .., < : " -',,'"iif~S,OfO~ iue ~osti~~en que l~, ,~~.~ .. {;n:ten esta' ~si?eci~~,d~ "fobia hacia la." . '" E!1-rso~a.s'<íu~::Cad(ypt~~ ,,', : " fil.osotía 'e~tá to~ando a su fin. " ';, ' . . ' , .. ,-~fihsofíás» qué .i~d'licen~al ¿qué nos depara • _~,. .• : ',.~ .~ ,(f:...- _..... ..•• ;:: -eI :futuro? q~e "fí¡<?'~ofía,,,re.comiendo' se-practiquen : odi~.haciá u~O~iSn~'y - '-';,.J!;l'·O&]jÍ'tUlo. finai, '«Lavidaes ':algunas 'técnicas de relajaciónantes de . hacia I~Vida.·Cu¡¡lquier . ~.IJ!&ra:Villoá"»,,'Consid~r.il~spe.~Sp~otiva~ de fUturo.- ,,¡:~~pezar;Aquí tienes una .." - ", fi!6;ofí~ ~digná'dfser", "" ,cie'¡a:fl~osofía' e inten'ta most~arcómo' er'filosqt.ar " ,,">. i' '., considerada como-taideberta ;. no é~ ~ÓlC?'~~ter~s~nt~,ensí mls,ot,sino' q~'e" " , . libe'r~rnos de esosi~nta;1u"a5 . ":"" o:onstituye:..unaparle vitiÚ de' cualqili'er oultura d'onde . ~~_ . ~ '-:-: '.'. , ' ," .•. I ' ' ..... ~, _.~/ ", . de la era, moderna. el indi"!iduo Pueda llevar una' vida; plena a.e sentido.' .,,'.', " ,-( , -, , ' .UnadlseUlpa ;, PALABRÁS: . , " '>" , -- ~- ..•. , A! ser éste, un Itbro- m~y . _ .1· - _~<~.:. t,. -. ,RE,C;ONFQHTANtES :.:, breve•.no he 'R:rd¡d~',if!duír - PA~¡ 'F:JLO>SOF,O~ICOS a algu~os 'filósofos . ," ' . ,{ , interesantes:' 'fe pído ' , disculpas si, no figura eri.él ,tu Íirósofó 'favorito; pero ' 'mevi obligado ~·'hacér'u,n.a dura se1ección:Así: son las. ' ,dllja que.t-e cuente la)historiá . ' , 'de la :filoso:fia ..••• ' " ,cosas en filosofía. '" _ -41· - "'~<~, Ó. ,/,." -- • /.. ,,: " HELAlAT~... (' , ~'*' úmbate, T cierta lo? ojos y después ve ¿o~céntrándote en' el sonido de tu respiración. Imagínate' que ur: anciano que dice ser filósofo te va , . acontar un cuento. Tras haberte . "- es mi libro imaginado la esseI1a',llevántate y empieza y escribo 'lo que quiero a lee~ este libro.' r: f, ' •• .....:. t ~7 '
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    1. ¿QUE ESEL CONOCIMIENTO? El conocimiento es producto del conocer. Conocer es averiguar, mediante el ejercicio del intelecto, la naturaleza, cualidades y relaoio- nes de las cosas y del propio ser; comprende, a la vez, percibir y en- tender; es una relación entre la mente humana y el ambiente natural y psíquico en que el ser se debate. Si no existiera la vida biológica, no existiría el conocer. Un mundo desprovisto de seres pensantes no ne- cesitaría una teoría del conocer. ¿Qué debe considerarse primero, la teoría del conocimiento o la teoría de 10 real? Wah1 (1) piensa que en primer lugar debe dilucidar. se qué es 10 que constituye la realidad; pero acepta que ambas teorías están muy entrecruzadas, y recuerda que Kant -para quien la teoría " de los límites del conocimiento era 10 primario-- necesitó distinguir el fenómeno del noúmeno, 10 que equivale a postular una teoría de la realidad. En un nivel ingenuo, 10 percibido se considera como real; la men- te no distingue entre el sujeto que percibe y el objeto percibido. A medida que el pensami~nto se toma más sofisticado, el hombre com- prende que no todo 10 percibido es real. En sueños y alucinaciones percibe cosas que no son ciertas. De este modo se hace necesaria una investigación del conocimiento. La teoría del conocimiento, como tal, surge con Locke. Pero toda la filosofía anterior contiene meditacio- nes sobre esta facultad del ser. Los presocráticos asumían' que en el universo rige el orden, y que entre la mente humana y el universo existe una relación de similitud; por la cual el intelecto puede descubrir la razón, del orden en el mun- do. Heráclito dirigió su atención al aspecto cambiante de la realidad; según él, todo está en el flujo constante' del devenir. Los eleáticos desconfiaron de los sentidos físicos; para ellos sólo es real la realidad pensada, y así postularon la unidad entre 10 pensado y 10 real. Sócra- tes buscó, en los primeros diálogos, definiciones perfectas que permitie- ran distinguir la naturaleza de las cosas. A pesar de su constante pes-
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    14 LA NATURALEZA DEL CONOCER ¿QUE ES EL CONOCIMIENTO? 15 quisa, ninguna definición lo satisfizo. Ya el escepticismo tenía raíces La filosofía moderna comienza con René Descartes. En Descartes, en Gorgias, Protágoras y los sofistas. Sócrates las fortaleció. De sus en Spinoza y en Leibniz encontramos un apriorismo pleno, que sirve dudas sobre la definición de las virtudes, la escuela de Megara saca. de fundamento a la correspondencia entre el razonamiento humano y ría la conclusión de que el juicio es imposible. Los atomistas dívidie- ciertos aspectos de la realidad, o sea, entre las categorías del conocí- ron la esfera de Parménides en fragmentos, los átomos; Platón 'la di- miento y las del ser (Hartmann). Estos racionalistas ven en la razón la vidió en múltiples ideas. Protágoras había sostenido que la verdad es fuente principal del conocimiento. En la Reforma del entendimiento, relativa, ya que el hombre es la medida de todas las cosas: todo lo Spinoza distingue tres formas del conocer: primero, la experiencia que parece ser, es. En el Teeteto, Platón lo lleva a aceptar que una vaga que es el conocimiento empírico; segundo, el conocimiento ra- opinión no es más cierta que otra, sino más conveniente. Ya esto es cional, constituido por términos independientes, que se asemeja baso un anticipo del moderno pragmatismo. En el Carmides, Platón sostie- tante a la dianoia platónica, a lo que en Platón constituye el conoci- ne que no existe conocimiento si no hay algo conocido. El conocí- miento científico; y tercero, el conocimiento basado en la unifica. miento es siempre de algo. Con este aserto el filósofo se adelanta a la ción de los términos, algo similar a las noesis de Platón. intencionalidad de los escolásticos y más tarde de Husserl. En el Fe. Frente a los pensadores racionalistas de este primer período de la dón y en el Menón esboza su teoría de la reminiscencia, que es su ma- filosofía moderna surgieron los empiristas. En Descartes y Leibniz el nera de señalar el carácter a priori del conocimiento y, por tanto, la racionalismo descansa en la intuición intelectual, algo similar a las posibilidad de las ideas innatas. También el Fedón muestra cómo las ideas innatas. En cambio, el empirismo parte de los hechos concretos. ideas son sugeridas por la sensación: las sensaciones evocan en el espí- La única fuente del saber humano, dicen, es la experiencia. Su fun- ritu una realidad independiente de la sensación. El habla popular así dador en la época moderna es John Locke (1632-1704), que combate lo reconoce cuando distingue entre "oír y escuchar" o entre "ver y fuertemente la teoría cartesiana de las ideas innatas. El espíritu, para mirar". El conocer no es pasivo; comprende la actividad del espíritu. comenzar, es una tabula rasa que la experiencia va llenando con los A partir del Sofista, Platón define la verdad como la correspondencia trazos de su vivencia; existe una experiencia externa (la sensación) y entre el pensamiento y la realidad. En La República, en el famoso sí- una experiencia interna (la reflexión). Las ideas simples surgen de la mil de la caverna, señala las cuatro etapas por las cuales el ser progre- percepción, y la mente, por asociación, funda las ideas complejas. De sa de las meras opiniones a la verdad verdadera. Es, pues, claro que percepciones simples surgen las representaciones generales, o sea los aunque los antiguos griegos no dejaran una teoría formal del conoci- conceptos. El pensamiento no añade nada a lo percibido, pero en la miento, sus obras tocan diversos aspectos de est~ temática. reflexión une las ideas de la experiencia. Locke admite que algunas Epicuro, fiel a la doctrina de Demócrito, insiste en las emisiones ideas, como la idea de Dios y las ideas básicas de la matemática, son que, procedentes del objeto, llegan al sujeto; los estoicos, en cambio, independientes de la existencia. Al así admitir verdades a priori infrin- postulan las nociones comunes que, siendo anteriores a la experiencia, ge el principio empirista. Hume, que continúa y amplía la tradición nos permiten captarla. Pero lo más importante de los estoicos, en lo empírica, también piensa que las ideas matemáticas son a priori. En . que al conocimiento se refiere, es la afirmación de la voluntad. Un estas limitaciones de los más connotados empíricos, uno compren- juicio implica una afirmación, que es un acto voluntario. de que el principio fundamental de la pura experiencia no es sufi- ciente para fundamentar todo el conocimiento. Pero en su curso San Agustín, al igual que la patrística. de su época, recibió la he. histórico esta escuela filosófica se fue ampliando: Hobbes añadió a la rencia platónica a través del neoplatonismo. No le fue difícil armoni- percepción la asociación de ideas, Locke reconoció que existen ideas zar a Platón con la doctrina religiosa, ya que bastaba con colocar las de reflexión, y Hume, la importancia del hábito, que es un proceso Ideas platónicas en el Espíritu divino, convirtiendo las esencias idea. mental. Los empíricos del siglo XIX añadieron las ideas de la evolu- les en pensamientos de Dios. Santo Tomás, como Platón y Aristóteles, ción y de la herencia, que usaron para justificar la universalidad y ne- afirma que la verdad sólo existe en relación con el entendimiento. cesidad de los conceptos. Las cosas, por sí y en sí, no son ni falsas ni ciertas; la certidumbre o la no certidumbre surge del entendimiento y no de las cosas. La ver. Cuando Hume no pudo justificar el principio de la causalidad, dad es la adecuación de la cosa con el entendimiento. .1 porque no veía que fuese una idea analítica o que se percibiera el nexo de unión entre causa y efecto, Kant despertó de lo que llamó su
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    16 LA NATURALEZA DEL CONOCER ¿QUE ES EL CONOCIMIENTO? 17 "sueño dogmático". Comprendió que la ciencia natural no es posible tos, aun los más inanimados, cuando influyen los unos en los otros, si no se reconoce este principio fundamental. Su filosofía es su con. se conocen. Para Alexander, la única diferencia entre el conocer de testación al problema planteado por Hume. Contrario a los empíricos, los seres vivos y este conocer implícito de la materia inerte es la pre- no considera que lo que está en la mente sea la reproducción de las sencia de la conciencia. El conocer, para el pensador inglés, es un ca. cosas tal como son en sí; en cierto modo, la verdad es creada por no. so de copresencia. Se produce cuando hay copresencia de la concien- sotros. Al poner las percepciones bajo nuestras formas de intuición y cia y de la cosa. Como las últimas investigaciones biológicas demues- bajo las categorías del entendimiento, las transformamos. No conoce- tran que los animales pueden, limitadamente, aprender y recordar, mos jamás el mundo real, el mundo inteligible de Platón el de la cosa- » , surge entonces la posibilidad de cierto grado de conciencia en los ani- en-SI;lo que conocemos es el mundo aparente de la experiencia diaria, males no humanos. transformado y ordenado según nuestra peculiar manera de captarlo Etienne Gilson dijo con razón que "toda justificación del conoci- y asociarlo. Al ordenar los fenómenos, les hemos impuesto una co- miento presupone el conocimiento". Es posible que no exista una so- rrespondencia entre ellos y nuestro espíritu. Frente a la posición kan. lución final y que, como los filósofos presocráticos, tengamos siem- tiana existen tres alternativas o soluciones distintas al problema del pre que partir de unos supuestos que, por ser primeros principios, es- conocimiento. A saber, que el espíritu crea lo percibido (la tesis kan- tán fuera de toda posible derivación. Como bien lo señaló Ortega y tiana), o que la percepción nos revela lo existente real (la tesis empi- Gasset (3), en esto reside, fundamentalmente, la deducción trascen- rista), o que existe una correspondencia entre lo percibido y lo real, dental de Kant. Lo que garantiza la validez de los principios no es que es fundamentalmente la tesis de Spinoza y de Leibniz. una evidencia racional o lógica, sino la íntima intuición de su necesi- Kant investigó la validez lógica del conocimiento. En el acto del dad. No obstante, el estudio cuidadoso de las distintas cuestiones que conocer se enfrentan el sujeto y el objeto. En el sujeto se produce surgen en la teoría del conocimiento enriquecerá nuestra compren. una imagen del objeto. Es en este momento cuando surge la pregunta sión de múltiples problemas filosóficos. crucial: ¿es la imagen una copia fiel del objeto, o ha sido alterada por A muchos pensadores les ha parecido un sueño imposible captar el recipiente? ¿Puede el sujeto aprehender·realmente el objeto? ¿Aca. la realidad o la verdad mediante el despliegue de la facultad intelec- so el sujeto determina el objeto, como creía Kant? En adición al co- tual. Bergson pensaba que el pensamiento "diseca" y destruye la reali- nocimiento racional, que se basa en conceptos y es de naturaleza me- dad, al hacer abstracción de ella; una idea similar es la de Bradley. Es- ,diata, ¿existe también un conocimiento intuitivo, y por lo tanto de tos filósofos alegan que el pensamiento por su propia naturaleza es índole inmediata? ¿En qué sentido el conocimiento es cierto? Si exís- inadecuado para captar la verdad: lo que capta son aspectos y frag- te la verdad, ¿cómo podemos conocerla? ¿Acaso consiste en la con. mentos de la verdad. Para Bradley el pensamiento es de relaciones, y cordancia lógica del pensamiento consigo mismo, y no en su concor- la realidad, por ser un todo, no es de relaciones. Toda relación, estric- dancia con el objeto? Estos son los grandes interrogantes que la teo-' tamente, es una abstracción. Existe un dualismo insuperable entre el ría del conocimiento trata de contestar. pensamiento y la realidad (4): en cualquier cosa coexisten dos aspec- El gran progreso alcanzado por las Ciencias físico·matemáticas en tos distintos, el "eso" y el "qué". El "qué" es el contenido de la cosa; la Edad Moderna alimentó la idea de que la filosofía podía ser tamo el "eso" es la existencia de la cosa. La existencia, Bradley mantiene, bién ciencia. Al calor de esta tendencia la teoría del conocimiento pa- no es una cualidad y por eso no puede resumirse en ideas: de ahí que recía desviarse hacia una forma de psicologismo. Pero ciertos proble- inevitablemente exista una distancia entre pensamiento y realidad. Ni mas en el campo mismo de las ciencias experimentales han afectado el pensamiento ni la realidad pueden por sí mismos darnos la verdad; su status gnoseológico, y han surgido nuevos problemas para la teoría . r la verdad, para Bradley, reside en lo que él llamó "lo absoluto", en del c0n.0cimiento. El desarrollo de las geometrías no-euclidianas y de que se fusionan el pensamiento, la realidad, la voluntad, el deseo y la l~ teona de la relatividad, ¿cómo afecta la concepción kantiana del sensación. Su teoría, como todas las demás concepciones de lo abso- tiempo y el espaci?? Y la psicología de la Gestalt, ¿cambia las viejas luto, no ha gozado de popularidad entre los filósofos de este siglo. Ideas sobre el percibir? Al amparo de estos nuevos problemas han sur- Pero es interesante citarla, al menos como prueba de que en la incer- gido nuevos enfoques. Para Alexander (2) el conocimiento es más tidumbre sobre lo que constituye el saber y el mundo real, ninguna vasto y general que lo que se ha pensado; los objetos, todos los obje- de las antiguas teorías desaparece por completo. Así, el mundo ideal
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    18 . LA NATURALEZA DEL CONOCER r I i ¿QUE ES EL CONOCIMIENTO? 19 del p~ato~~~o. rear,arece en el idealismo extremo de Bradley y en las es buscar la contestación a una pregunta. Por lo tanto, es un proceso. esencias eidéticas de Husserl. Aunque nada de esto contribuye di- Rechazó-la lógica proposicional de Russell por creer que una proposí- r~ctamente a,una definición del conocimiento, la supervivencia de las .ción sólo existe como contestación a una pregunta, que es "cierta" diversas teorías ayuda a situar el problema que nos interesa en su ver- únicamente cuando contesta adecuadamente, es decir, en términos dadera magnitud. que permiten continuar preguntando. Por eso, la "verdad" de una , C?nocer es poseer una creencia justificada como cierta, pero esto proposición es cierta sólo en relación a una pesquisa. De este modo es umcamente una posibilidad, ideal. En la práctica, lo que llamamos difiere de Russell. En su Essay on Metaphysics (1940) niega que la "ver?~" es algo ,muy elusivo, que varía según las circunstancias. La metafísica sea la ciencia del puro ser. Una "última" verdad que no se ap~~~on del espíritu de los muertos es "real" para muchos pueblos funde en alguna cualidad o condición sería vacua, y por lo tanto, no prímítívos, pero es objeto de serias dudas para los hombres de cultu- sería algo: sería la nada. De la nada, nada puede surgir, arguye. La ras más avanzadas. Estas creencias primitivas en cambio permiten a metafísica versa sobre las suposiciones fundamentales en que comien- esos pueblos vivir una vida ordenada. De modo que la diferencia en- za todo conocimiento. tre creer y saber no es absoluta; depende, en gran medida, de las es- Dato curioso en tomo del conocer: todos los conglomerados so- ~cturm: culturales. El ser humano en su largo ascenso a la civiliza- ciales que han existido, .sin excepción, han creído que "sabían", que' c~?n h~ ~do acumulando conocimientos y creencias, útiles para la ac- eran capaces de distinguir el bien del mal, y de hecho, poseían cos- c~ono ~~es para organizar conceptualmente el caos de la experiencia. tumbres, ritos y reglas suficientes para sobrevivir en su ambiente. SI se divide ~l conocimiento entre las ideas que describen la realidad Hoy menospreciamos las creencias de los pueblos primitivos, y sin y las necesanas para manipular la realidad, encontraremos que las pri- embargo, esos pueblos vivieron o viven ordenadamente, de acuerdo meras, ~ueden variar grandemente entre dos culturas distintas, pero con usos ancestrales. Visto .desde este ángulo, el conocimiento es la son válidas dentro de esas culturas porque permiten una visión orde- cultura, y todos esos pueblos están dotados de una cultura propia. Si nada de ~u.mun?~i .mientras que las segundas, que bregan con la reali- . se aceptan estas ideas, desembocamos en un relativismo que también ~ad empmca, dirigidas a la acción, tienden a ser similares en las dis- le cerraría las puertas a la posibilidad de un conocimiento verídico, tintas culturas. Dos culturas diferentes no pueden tener ideas distin- igual en todo tiempo y lugar. Al aproximamos al problema del cono- tas sobre la mejo~ época para sembrar un cultivo, a no ser que se justí- cer, es necesario recordar que entre las numerosas teorías sobre su na- ~quen por condícíones del clima. En cambio, pueden diferir sobre el turaleza está la que afirma la posibilidad de un conocimiento único ntual c~~,que honran a sus muertos, sin que por eso se ponga en peli- como meta del saber, ideal del conocimiento que nos legaron los grie- gro su visión cosmo-religiosa de la existencia. gos del período clásico, y que desde entonces ha co~stituido el hil,o E.l .conocimiento puede ser inferido o no inferido. Si es inferido, de Ariadna con que la civilización occidental se ha onentado a traves .se .o~gma en ~ sensación inmediata; si no es inferido, surge de la in- del aparente caos del mundo y de la historia. Otras civilizaciones han ~l~lOn y, pOSIblemente, de ideas innatas que vienen en el código ge- sido naturalistas: les bastó afrontar la realidad en actitud pragmática. netico. Bertrand Russell ha intentado distinguir entre el conocimien- En los pueblos occidentales ha prevalecido un enfoque intelectual, to po~ familiaridad (acquaintance) y el conocimiento por descripción que los ha llevado a la crítica del propio conocimiento. Hemos vivido tdescripttons; esta distinción es falsa, puesto que la "familiaridad" la angustia de dudar de la validez del propio juicio, actitud escéptica con un objeto o un concepto conlleva la asociación con un patrón que el hombre primitivo nunca ha compartido. El presente ensa~o. es- mental.previo. La familiaridad nunca es simple, sino que depende de tá encaminado a situar el problema del conocer dentro de los límites complejas estruc~as mentales. Respecto. del conocimiento por des- de las posibilidades humanas. De ahí su título: Naturaleza del conocer. cnpcl~n, baste senalar que una descripción nunca es completa; de he- cho, SI fuera comple.ta ten?ria que incluir al universo entero. Colling- wood,. en su Autoblograf¡a (1939), narra cómo rechazó el realismo de quienes como Moore y Cook Wilson condenaban el idealismo de ~~dley y ?e Berkeley, asumiendo o adscribiéndoles a éstos una ver- sion no existente de sus pensamientos. "Conocer", dice Collingwood,
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    13. APARIENCIA YREALIDAD "La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hom- bre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón. " Samuel16, lb. 6-7, 10-13a. La distinción entre lo aparente y lo real es muy difícil de hacer. Consiste en distinguir lo que las cosas parecen ser de lo que en verdad son. La apariencia es el aspecto que ofrece una Cosa de inmediato y está sujeta a los problemas que surgen de la validez de los sentidos y de la naturaleza de la percepción. Los escépticos, desde los tiempos de Carnéades y de Pirrón, han estudiado estos problemas. No hay du- da de que en ocasiones interpretamos erróneamente lo que los sentí- ....;;-dog.revelan. Los tropos de Enesidemo y dé Agripa son válidos, aun- que no aceptemos -como ellos-' que siempre nos equivoquemos. La cuestión de lo "real" va más allá de estos problemas, y se pue- de resumir en una pregunta: si percibiéramos correctamente, ¿estaría- mos percibiendo realmente lo que las cosas son en sí, o únicamente una visión incompleta o defectuosa de lo que en realidad son? La apa- riencia es el fenómeno, lo que captan los sentidos. La verdadera iden- tidad del ser puede ser el conjunto de sus apariencias, o puede ser al- go más allá de esas apariencias. Según Kant, los sentidos sólo captan apariencias; a estos existentes los llamó fenómenos, en contraste con la realidad de la cosa-en-sí, que nunca captamos, y que Kant llamó noumenon, Hemos citado a Kant como ejemplo de esta distinción, pero el problema de la realidad de lo aparente surge también en otros filósofos. En su célebre símil de la caverna, Platón esbozó la situación con claridad. Con esta alegoría el filósofo ilustra las limitaciones de la ex- periencia empírica y del conocimiento humano. Los hombres son, dice, prisioneros de las apariencias; no pueden ver la verdad porque dependen de los sentidos. Por eso el símil comienza: "Y ahora -'dijo Sócrates- oigamos la siguiente parábola sobre la educación y la ígno-
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    86 LA NATURALEZA DEL CONOCER ranc~a co~o. un cuadro de la condición humana. Imagínense a la hu- APARIENCIA y REALIDAD 87: manidad viviendo en una caverna subterránea". Para entender el han- d? significado de esa parábola es necesario conocer lo que sobre el mas superado los límites de la opinión y estamos en la etapa de Día- BIen se expresa en la parte final del libro VI de La República. En esa noia, que en castellano llamaríamos el entendimiento ... En la etapa parte de la discusión, Sócrates describe las etapas que el hombre ha de dianoia el entendimiento trabaja con las cosas sensibles, pero las de recorrer para ascender al Bien y al verdadero conocimiento (Rep considera como meros símbolos de una realidad superior que no es 5.09 d). El símil de l~ caverna (Rep., 514a-521b) describe las limi~: sensible ... El entendimiento (dianoía) razona mediante hipótesis ... En ciones de la percepcion. el más alto grado de mentalidad, el grado cuarto, que Platón llama L?s hombres están encadenados por la nuca y por los pies, en la Noesis y que traducimos como 'razón', ya no se usa la hipótesis". Es oscundad de la caverna, como símbolo del mundo sensual percibido un estado más allá de lo empírico, en el que la mente alcanza el pano- por los ojos (517b). Platón relata las etapas por las cuales la sensuali- rama de las causas incausadas. "En esta etapa las propiedades de un dad debe pasar en un anhelo progresivo por alcanzar "la visión del al- objeto se entenderían en términos de leyes o formas eternas de la na- ma" (ibíd., 519b, 527d, 532b). El prisionero se yergue mueve el cue- turaleza, y el carácter individual de las cosas se desvanecería. El ascen- llo, ve por vez primera la luz, y cada paso que da le es doloroso (ibíd., so en el conocimiento, desde la oscuridad hasta la luz, es, según Pla- ~15c). Cuando p~r f~ se libera de sus cadenas, está confundido y se tón, progreso en la unidad del conocimiento (sinoptikos)". .' s~ente mal. Necesita tiempo para adaptarse a condiciones de vida dis- El conflicto' entre apariencia y realidad afloró temprano entre los tintas. Su malestar es tan grande que al principio le parece que el presocráticos. Heráclito sostuvo el constante devenir de las cosas. To- mund? de cadenas y de oscuridad en donde yacía era preferible. An- do cambia: el día da paso a la noche, la semilla produce un árbol, la tes vela las cosas reflejadas y deformes, en las sombras de la caverna; erosión destruye las montañas, el espíritu siente las variaciones en sus al verlas a la luz del sol, tal cual parecen ser, le es difícil aceptar lo sentimientos. Nada es estable: "En los mismos ríos ingresamos y no q~e ve. Pero en su lento progreso llega a captar la idea del verdadero ingresamos, estamos y no estamos" (frag. 49a); nadie se baña dos ve- BIen. El hombre, nos dice Platón por boca.de Sócrates, está prisioñe- ces en el mismo río (frag., 12). ¿Cuál es la sustancia de las cosas? ¿Es ro en el cerco de sus sentidos físicos. Necesita liberarse de esa visión algo permanente o es algo ilusorio y transitorio? La percepción del . falsa (ibíd., 517b) para poder "ver" la verdad. La búsqueda del cono- cambio y de la permanencia son experiencias contradictorias implíci- cimiento es esta dolorosa marcha de la caverna a la luz: es decir de tas en todas las vivencias que tenemos del mundo. Por una dialéctica las apariencias a la realidad. ' del espíritu, la tesis heracliteana del devenir produjo el sistema opues- . En otro pasaje memorable de La República (509 d], Platón des- to de los eleáticos, que mantenían la teoría de la estabilidad y perma- cnbe los pas~s ~rogresivos de la inteligencia en la búsqueda del ver- nencia del ser. Parménides rechazó la posibilidad del cambio, basán- dadero conocímíento. Describe cuatro etapas de distinto tamaño que dose en argumentos lógicos. Nada puede ser y no ser a un mismo represe~u:n los grados del saber, y en cada una de ellas las cosas' apa- tiempo. En la Metafísica (98Gb, 19-28) Aristóteles dice: "Con respec- recen distmtas a la me?te. El grado más bajo es el de las conjeturas, to a Parménides, parece que habla con un conocímíento más profun- meras sombras ~ ~fleJos de las cosas. Más confiable es el próximo do de las cosas. Persuadido de que fuera del ser, el no ser es nada, ad- grado del ~OnOCImlento,donde se perciben directamente los objetos mite que el ser es necesariamente uno, y que no hay ninguna otra co- y se adquieren creencias basadas en la percepción. Juntas estas dos sa más que el ser". etapas del juicio forman el mundo de la opinión (Doxa). Algunas opi- La teoría atómica de Leucipo y de Demócrito fue un esfuerzo manes pueden tener algo de verdad, pero los objetos de la opinión por conciliar el devenir de Heráclito con la permanente unicidad del son. perecederos y a veces contradictorios: "Forman el constante de- ser postulada por Parménides y sus -eleáticos. Adoptaron la idea jóni-' vemr de las cosas, el proceloso vaivén de lo aparente. El ser, insatisfe- ca de una sola sustancia primaria en el cosmos, pero para evitar el in- cho con este panorama cambiante de las 'cosas, al buscar estabilidad movilismo de los eleáticos postularon la existencia del vacío. Trans- en el mundo de las apariencias, comienza a conocer la necesidad de firieron a cada átomo los predicados del uno de Parménides, pero re- las ~ormas eternas, las Ideas perfectas y fijas. Este es un movimiento conocieron el no-ser (el vacío) para poder explicar la multiplicidad hacía lo real y lo verdadero. Cuando comenzamos a hacer esto , he-' del mundo. De este modo, Leucipo y Demócrito ofrecieron una solu- ción original al problema de la permanencia y del cambio. Su teoría atómica reconoce realidad únicamente a los átomos y a sus desplaza-
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    88 LA NATURALEZA DEL CONOCER APARIENCIA y REALIDAD 89 mientas en el vacío; lo que los sentidos perciben, un mundo de cua- lidades diversas, es una apariencia engañosa. Las soluciones propues- facultad de contribuir o transformar lo recibido. Esta es una de las tas por Anaxágoras con sus "semillas" o por EmpédocIes con sus cua- mayores limitaciones de su pensamiento. La función cerebral, lo que tro elementos (tierra, agua, aire y fuego) son, fundamentalmente, llamamos "conciencia de las cosas", no es una mera percepción pasi- muy similares al atomismo; la diferencia consiste en que en vez de va. La conciencia, como bien lo han señalado Brentano y Meinong, es una sola sustancia primaria (el átomo), éstos multiplican el número la percepción de algo distinto de sí misma. Tener una idea, percibir o de sustancias primarias. prever algo, significa ir más allá de la propia conciencia para confron- Platón vivió la dialéctica del cambio y la permanencia. En cierto tar un objeto independiente o una situación distinta. Kant, en su filo- sentido, su Teoría de las Ideas es un esfuerzo por mediar en esta con- sofía crítica postuló la naturaleza activa de la mente, en contraste troversia. Heráclito, con su énfasis en el eterno devenir, había puesto con Locke, y por eso, tan temprano como en la "Introducción" a la Crítica de la razón pura nos anuncia: "oo. bien podría suceder que en duda la posibilidad del conocimiento. Si todo cambia, si nada per- aun nuestro conocimiento de la experiencia fuera una composición manece estable, no es posible una ciencia que permita predecir los de lo que recibimos por impresiones sensibles y de lo que aplicamos procesos de la naturaleza. La ciencia requiere un mundo de leyes y de por nuestra propia facultad de conocer (simplemente excitada por la cualidades estables. Por eso es posible repetir un experimento y espe- impresión sensible) y que no podamos distinguir este hecho hasta que rar los mismos resultados que la vez anterior; si todo consiste en un una larga práctica nos habilite para separar esos dos elementos" (B2). flujo permanente, no es posible una ciencia de leyes fijas, porque en El perceptor, al contribuir a la formación del concepto, evidencia la el flujo constante no subsiste el objeto firme que pueda ser materia función activa del cerebro. de observación y experimento. Platón buscó ansiosamente, en medio El idealista inglés F. H. Bradley, a principios de este siglo, publi- del devenir de las cosas, un objeto fijo que pudiera conocerse. Había ~ó un libro, Appearance and Reality, que aún retiene cierta actuali- aprendido de Sócrates que existen las puras esencias que nunca cam- dad. La obra está dividida en dos libros; en el primero, dedicado a la bian; JOseleáticos le enseñaron que el mundo sensorial es mera apa- apariencia, Bradley discute sus características contradictorias; el se- riencia, que lo permanente y estable está iriás allá del mundo de los gundo se refiere a lo que Bradley entendía por el ab~;>luto. E~ argu- sentidos. Sobre estas bases Platón desarrolló su idealismo: lo aparente mento principal gira alrededor del concepto de relación, que el con- no es lo real; lo que los sentidos captan es únicamente una copia im- perfecta de lo real; lo real está en un mundo trascendente que no se sidera que nos lleva a grandes contradicciones lógicas, por lo .cual "condena la mayoría de las apariencias fenoménicas", ya que el tiem- alcanza mediante los sentidos humanos. Se perciben las apariencias, po, el espacio, la causalidad y el ego implican rela~ione~. E? el segu?- pero sólo la mente puede captar, imperfectamente, las formas eternas. do libro alega que la realidad no puede ser contradictona, smo consis- Esta teoría explica, pero no elimina, la diferencia entre lo real y 10 aparente. tente y armónica. Lo real, que es lo absoluto, debe de ser de tal m~- do que la aparente pluralidad y las aparentes relaciones que se expen- La metafísica ha aspirado a conocer la realidad última de las co- mentan sean únicamente diferencias dentro de una unidad, tal cual sas. A los filósofos les preocupan los conceptos de existencia y de realidad, el "este" y el "qué" de las cosas. Han deseado distinguir la Bradley alega que es la experiencia inmediata con que co~ienza el constitución real en contraste con la apariencia de 10 real. En la per- conocimiento. Como el pensamiento está hecho de abstracciones, lo cepción existe la tendencia a identificar la imagen de la cosa con su absoluto lo trasciende. Sólo en la mente sabemos cómo es 10 real. El significado; es necesario un esfuerzo para separar la imagen, el signifi- sistema de Bradley es un monismo, y como todo monismo, descansa sobre la teoría de las relaciones internas. cado y el objeto. ¿Cómo conocemos los .objetos externos? Para Lo- cke, el conocimiento consiste en las propias ideas y en la percepción De acuerdo con la doctrina de las relaciones internas, ciertas rela- de una coherencia entre estas ideas. De acuerdo con esta filosofía, ciones son internas en el sentido de que si no existieran esas relacio- a nunca se conoce "la realidad", sino 10 más, una imagen mental de nes la cosa no sería 10 que es. Por ejemplo, un marido se encuentra en ia relación de "ser casado"; si no lo estuviera, no sería un marido. esa realidad. Además, como las "ideas" de Locke son la impresión en la mente de lo que se recibe' a través de los sentidos, la función de la Por lo tanto , la relación de "estar casado" es interna a él. En contras- , mente resulta puramente pasiva; Locke no le reconoce al cerebro la te, una relación externa es aquella que si no existiera no afectarla a los términos de la proposición. Otro ejemplo: "Ser publicado antes
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    90 LA NATURALEZA DEL CONOCER de 1550" es interno a ser un incunable; pero que el incunable esté ahora sobre la ,mesa ,es un.a relación externa, porque si no estuviera sobre la mesa aun sena un mcunable . La doctrina de las re 1aClOnesin- . .. temas es .fundamental a c~alqÚer concepción monista del mundo y por eso figura .en la ñlosoffa de Hegel. Si esta teoría es cierta, y ha 'si. 1, do muy debatida, el pluralismo que se observa en la aparí . d 1 mundo es pura ficción. anencia e 14. DE LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA Es difícil definir lo que significa esencia, como término filosófico. La voz tiene connotaciones diversas cuando la emplean distintos pen- sadores y escuelas. En su uso más frecuente, expresa la naturaleza de . las cosas, lo permanente e invariable en ellas, lo que el ser es: equivale al griego oiuna, raíz del verbo €'waL; en sentido metafísico nombra la realidad fundamental detrás de lo aparente. Algunos teólogos usan esencia como sinónimo de sustancia, de aquello por lo cual la cosa subsiste, de lo que constituye su ser. Hobbes afirma que "la esencia 'r de una cosa es aquel accidente por el cual le damos cierto nombre a la cosa, o el accidente que determina su sujeto". Negó que la defini- ción constituya la esencia de una cosa (De corpore, Il, 8, 23). Para él, las definiciones son de los nombres que se dan a las cosas, y no de las cosas mismas, por lo cual no se revelan en ellas las esencias. Locke compartió varias de estas ideas, pero distinguía entre la esencia real y la nominal. La nominal abarca aquellas propiedades que justifican el nombre; la real es a la que se refieren los que opinan que las cosas I I poseen una constitución real pero desconocida, y que de esta consti- I tución surgen las cualidades sensibles que la distinguen: "oo. sólo supo- I nemos la existencia de las esencias reales, sin precisamente saber lo l. que son; pero las esencias nominales son lo que las une a la especie, de las cuales ellas se suponen fundamento y causa" (Ensayo, m, 6,6). Aunque Platón consideró las Ideas como modelos ideales, y pue- de esto tomarse por esencias, fue Aristóteles el primero que distinguió las esencias con claridad. Para él, la esencia es "el qué" de la cosa, que explica lo que la cosa es. También considera que la esencia puede ser el predicado que define la cosa. En el primer caso, la esencia es "real"; en el segundo, "conceptual". Pero no todos los predicados pueden considerarse esenciales: decir que "el perro es bravo", condi- ciona pero no define al perro. En este caso, "bravo" es un predicado accidental, no esencial. Hobbes y Locke acusaron a Aristóteles de confundir el significa-
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    92 LA NATURALEZA DEL CONOCER DE LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA 93 do de ~a expresió? ~on la naturaleza del objeto que esa expresión nente lugar. Para Husserl y sus continuadores en la fenomenología, caractenza. Para Anstoteles la esencia de Un objeto es lo que se ex- las esencias no son realidades metafísicas pero tampoco son coricep. ~resa. ~n el coric~pto del objeto, es decir, el concepto bajo el cual se tos o ideas mentales: "son unidades ideales de significación" que se' identifica ese objeto como lo que es. Lo nominal y lo real no pueden dan a la conciencia, es decir, universales concretos que en vez de reali- separarse por completo. La forma es el elemento necesario de una co- dad poseen idealidad. Su pensamiento desemboca en la idea de que lo sa, en contraste con la materia y su composición. En La metafísica universal tiene un contenido ideal. Avanza hacia lo dado, para descu- (~031a) declara que " ... la definición es la expresión de la misma esen- l· . I brir que cada objeto sensible e individual posee una esencia. El estu- CIa de lo~ seres, y que la esencia es algo propio en exclusividad de las dio de las esencias está constituido por una intuición que Husserl lla- substancias o, al menos, es en máximo grado primera y absolutamen- ma "la visión del eidos". De los continuadores de Husserl el más no- te suyo". En ~stóteles la esencia es sinónimo de la naturaleza de la table ha sido Max Scheler (1874-1928). Scheler considera que existe cosa; esto equivale a identificar la esencia con lo que contesta la pre- el conocimiento a priori; pero, distinto de Kant, lo a priori no son jui- gunta, ¿~ue es es~ cosa? Es obvio que para el Estagirita el ser de las cios sino esencias. Igual que Husserl, Scheler afirmó que las esencias C?sas está contenido en su definición: la definición describe la esen- nos son dadas, por lo cual son realidades objetivas y eternas, no abs- CIa,que equivale a su especie. tracciones del pensamiento humano. Esta actitud concuerda con la Los qu~,creen que la esencia es un universal, la reducen a una me- tesis de Santayana, en la fase tardía de su pensamiento. Para Scheler ra abstracción, y esto no es aceptado por muchos. Los realistas extre- la teoría del conocimiento es parte de una teoría más abarcadora, mos opinan que la esencia es un constitutivo metafísico de la realidad que se ocupa de las "conexiones objetivas entre las' ~sen~ias".. ~sta Temprano, en San Agustín, la esencia se asoció al ser: "esencia se di- teoría entre otras concomitancias, postula una experiencia religiosa ce de aquello que es ser..." (Sobre la Trinidad). Santo Tomás de Aqui- original: lo divino pertenece a las esencias primordiales que se ~~ a no afirma en Sobre el ente y la esencia, que la esencia es aquello por la conciencia humana. La metafísica no puede fundamentar la religión, lo cual y en .10. cu~ la Cosa tiene ser. Santq Tomás es uno de los pri- como quedó demostrado tras los esfuerzos de la Edad Media, pero ~ero,s que dIStinguIeron con precisión entre esencia y existencia. Se- Scheler reconoce lo divino como evidente en las esencias primarias ~n el, una s.ustan~ia es un compuesto; es una esencia a la que le ha que el ser descubre. Sus ideas guardan alguna similitud .co~ la tesis de SIdo.dad~ e~IStencla. Al darle esse a una essentia se obtiene una sus- Otto, en lo que se refiere a la innata naturaleza del sentimiento ~or lo tan~la: Siguiendo esta ?n~a de pensamiento, para Francisco Suarez y divino. Por éstas, entre otras razones, el problema de las esencias ha Christian Wolff los múltiples existentes que constituyen el mundo cobrado actualidad en este siglo. s?n una c.olecci.ónde esencias a las cuales Dios ha conferido existen- La esencia denota la naturaleza básica e invariable de una cosa, o CIa.La exístencía es, pues, contingente. de un sentimiento; su naturaleza real, en contraste con lo que es acci- Duns Escoto afirma que la esencia puede considerarse en tres for- dente, fenómeno o ilusión. Se refiere a lo que una sustancia es, a lo ~as distintas: en sí misma, que es su aspecto metafísico; en lo real que constituye su ser, a aquello por virtud de lo que es. Esta idea de singular que, c?nstituye su estado físico; o en el pensamiento, que es las esencias tiene una larga y accidentada historia. En Aristóteles su su as~ect.o lógico. Para Guillermo de Occam esencia y existencia son Tt eón, su 1'0 Tt ev E tvat , quod quid erat, su quiddity, al igual dos términos que significan la misma cosa, una al modo de un verbo, que sus definiciones y su concepto de la fon;za, son m~eras diversas l~ otra al m?d~ de un nombre. Leibniz enseñaba que toda esencia de denotar esencia. Había heredado de Platon la Teona de las Ideas, tien?~ po~ SI misma a la existencia. En La ciencia de la lógica, Hegel que en forma alterada jamás rechazó. En Platón las formas ideales escn.blO: La esencia es la verdad del ser"·, que ocupa un lugar inter- son puras esencias, y su participación en la materia da origen a t~do medio entre el ser y el concepto: "su movimiento se efectúa del ser al lo existente. En la teoría aristotélica de la potencia y su actualización, c?ncepto". Así se.·f~~a una tríada: ser, esencia, concepto. La esen- la esencia es lo posible que aún no es, y su actualización es lo que CIa se desarrolla dialecticamente en tres fases: primero es esencia sim- crea el existente. Entre los escolásticos ovata y realitas s~ usaron ca- ple, ~ue ~parece como reflexión; luego es esencia que emerge a la exis- mo términos para señalar esencias. Kant en ocasiones uso l~ palabra tencia; fm~men~ se ::evela. omo unidad, antes de pasar al concepto. c realitas en este sentido. Los posibles y los inteligibles de LeIbnIZ son En la filosofla mas recíents el tema de las esencias ocupa promi- esencias. Si nos olvidamos de las nomenclaturas diversas, podemos
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    DE LA ESENCIAY LA EXISTENCIA 95 94 LA NATURALEZA DEL CONOCER espacio y del tiempo. Por lo tanto, la existencia es empírica, mientras decn: que sie,m~,rehay ,':~n eso" ~un quod, un elemento fáctico, y a la que el ser verdadero es noumenal, esa cosa-en-sí que nunca podemos ve~, Junto a el, un que , un quid, que responde como esencia. conocer. En Karl Jaspers la existencia es el universo interno en que senti- ~a distinció? entre esencia y existencia, originalmente hecha por mos una multitud de experiencias que no se pueden reducir a catego- Platon, ha domma~o .el pensamiento occidental desde su principio. rías ni se pueden objetivar; es un paso en el salto trascendental que En ~a.P~eba Ontológica la existencia se deriva de la esencia. Leibniz, hacemos para explorar lo que está más allá de uno; en este sentido, al dividir todas las ~~oposiciones entre verdades de razón y verdades de hecho, comprendió que la existencia no es un predicado ordinario, Jaspers a veces usa existencia como sinónimo de alma. Para Heidegger la existencia consiste en-ser-en-este-mundo. En Jaspers, tanto como pero. n? se dio cuenta cabal de las grandes implicaciones de este des- en Kierkegaard y Marcel, la existencia nos es dada y nos relaciona con c~brumento. Kant" en cambio, sí lo entendió, y sobre esta base rE!'ÍU- un mundo no-categórico, opuesto al mundo del intelecto. to ~aprueba ontologica. Descartes y Hegel la defendieron. En la filo- Jacques Maritaín en La existencia y el existente alega que Santo s?fIa mod~rna, generalments, esencia es algo así como una hípósta- Tomás 'de Aquino fue el primer filósofo existencialista. Su metafísica SIS. e S~bslsten~la, en tanto se le puede considerar como aislada de d trata de explicar la existencia de las cosas y los cambios que sufren. eXISt,enCla. n CIertas filosofías recientes la esencia ha perdido su pri- E Su propósito era conocer a Dios, pero como Dios está fuera de la ex- macI~, como, en Sartr~, quien sostiene que la existencia precede a la periencia humana, sólo lo logramos conocer indirectamente, en tanto esencia, Es ~olo a partir de la fenomenología de Husserl que el asunto de las esencias ha vuelto a ser importante. . comprendamos la relación de los objetos de la experiencia con el fun- damento de su existencia. Por eso su metafísica se centra en el análi- . Exis~ implica tener ser en un tiempo y espacio específico. La sis de la existencia finita. La metafísica debe considerar tanto las esen- e~IS~ncla es .un estado factual; la misma raíz de la palabra, existens, cias como la existencia; y a este respecto Santo Tomás fue más allá de signiñca ~urgrr, aparecer. Por lo tanto, existir es surgir, tener sustan- la posición aristotélica. CIa objetiva. E~ la ~osofía clásica siempre-se asumió que la esen~ia Husserl, como ya se señaló, le ha dado gran importancia a las esen- precede a la eXIStencI~,de modo similar a como el plano de una casa , " cias. Después de la "primera reducción fenomenológica" debemos precede a su construccíón. En ciertas filosofías existenciales, última- realizar otra reducción para descubrir la esencia, o sea, la estructura mente, s~ ha negado esto, y se ha sostenido que el hombre construye que queda después de la primera reducción. Como usa el término ei- sus propias esencias y por eso es responsable de lo que hace. dos para estructura, él llama a esta segunda reducción "la reducción ~on frecuencia se considera que existir es sinónimo de ser pero eidética". Para Husserl estas esencias o formas son los límites que de- lo .cIert~ es. que son distintos, porque generalmente se piensa ~ue la terminan la posible estructura de cualquier existente. existencia tiene su base en algo más primordial que ella misma. Hel- d . . . Una de las posiciones más interesantes es la de George Santayana. e~ger piensa que la existencia surge del no-ser; los escolásticos la atri- En El reino del ser describe cuatro maneras distintas del ser: como buían a causas 'p~evias. Existir es convertir en realidad lo posible. En- materia, como esencia, como verdad y como espíritu. Cree que cuan- tre los neoplatomco~ la existencia es una caída, fuera dellogos y del do se lleva el escepticismo a sus últimas posibilidades, sólo nos queda ~~o. Descartes C~IDl~?Za filosofía con el concepto de existencia: su la creencia en las esencias, o sea, en ciertas cualidades que aunque no .p~e.nso,luego existo icogito ergo sum) ..Leibniz pensaba que la po- se pueda decir que existan, tampoco se pueden negar, porque las sI~ilI~ad no puede P?r SI sola actualizarse en existentes; se necesita comprobamos en nuestra propia inmediata intuición. No se les puede ana?Irle ~g.o, algo asi como cuando la intervención divina le añade la reconocer existencia ya que el escepticismo extremo niega realidad razon sU!I~Iente que la objetiva. Creía que todo está latente en la a las ideas en la mente y a la existencia de la materia como tal, pero mente. divma, pero que únicamente algunas de esas posibilidades se no se puede negar el hecho -estético si se quiere-' del despliegue de ~~tualizan, de acuerdo con sus grados de perfección. Si sólo los posi- ias esencias en la intuición. Las esencias, entonces, quedan como mo- es con mayor grado de perfección se actualizan, la existencia tiene dos primarios e incontestables del ser. El hombre, según Santayana, su fundamen~ en ~ocompleto de su esencia. Kant disintió, al soste- llevado por lo que él llama "fe animal" y partiendo de las esencias, ~er que la ;~IStenCla no es una perfección. Para Kant la existencia es construye su imagen del mundo, que responde a sus necesidades vita- enomenológíea, no real; es la factualidad del ser en el contexto del
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    .~ ,. MENTE Y CUERPO 145 percepciones, que se suceden con inconcebible rapidez, y están en perpetuo flujo y movimiento", pero en el "Apéndice" de esta obra admite que no había logrado explicar "la verdadera sencillez e identi- dad" de la mente. Así ha sido con muchas de las especulaciones en tomo de este problema: terminan sin conseguir una explicación satis- factoria. Se ha pensado, con razón, que la memoria sea el nexo que une los distintos contenidos mentales; pero la memoria en sí presupo- ne la mente, y por eso el involucrar la memoria en cualquier explica- 25. MENTE Y CUERPO ción de la mente resulta en un argumento circular. ¿Qué es en definitiva la mente? Generalmente se consideran co- mo "mentales" las ideas y los sentimientos, tales como nuestras espe- ¿Se puede distinguir entre la mente y el cuerpo? ¿Es la mente un ranzas, los temores que sentimos, las memorias y recuerdos, los actos concepto metafísico, o es un nombre para la actividad cerebral? ¿Cuál de raciocinio y los de evaluar, etc. En fin, una serie de entes privati- es la relación entre la mente y el cerebro? A lo largo de los siglos este vos, no públicos, que se conocen únicamente por medio de la intros- problema ha preocupado a filósofos y teólogos. Desde que Herófilo pección y que no obedecen a las leyes mecanicistas. Ryle ha puesto postuló que la inteligencia es una función del tejido nervioso, se ha en duda que los actos considerados inteligentes, es decir, mentales, especulado mucho sobre la relación entre la mente y el cerebro. Los sean productos de una entidad existente. El cree que son meras pala- argumentos son confusos. Es' cierto que una lesión en determinada bras usadas para describir el comportamiento humano. No obstante, área de la corteza cerebral interfiere con la ideación ordinaria, pero la idea de la mente como entidad distinta del cuerpo es bien antigua. también es cierto que en otros casos con extenso daño en el tejido Ocurre en las mitologías y cosmologías de tribus primitivas y de pue- nervioso las funciones mentales no s~ ven comprometidas. éomo ha blos remotos en el tiempo, en los cuales se postula un ser -mente o hay duda de que existe algún tipo de relación entre el cerebro y la alma- distinto del cuerpo material. Esta idea, en su forma moderna, mente, dos ideas distintas se han ofrecido a modo de explicación. como mente, se remonta a los grandes sistemas de la filosofía griega. Muchos consideran que la mentalidad es un epifenómeno cerebral, y Su versión moderna se concreta en el pensamiento de Descartes, que las ideas son fruto de procesos materiales en el cerebro, aunque quien explicó todo lo existente en función de dos sustancias distintas: en el estado actual del conocimiento no 'sea posible mostrar experi- la sustancia mental que piensa y la sustancia corporal que está exten- mentalmente esa relación. Otros, como William James, ya anterior- dida en el espacio. El ser humano, según él, está compuesto de ambas. mente citado, han sugerido que el cerebro pueda no ser un origina- Creyó que ambas sustancias se intercomunicaban por mediación de la dar de ideas, sino un órgano para captar las ideas que le llegan del ex- glándula pineal. Al rechazarse casi unánimemente esta explicación, terior, tal como una radio capta las ondas del sonido. También, pensa- surgió con toda su fuerza el problema de explicar por qué sucesos tan dores como Spinoza niegan que lo mental y lo físico sean entidades dispares como los mentales y los físicos se pueden afectar mutuamen- distintas. Alegan que son atributos diferentes de una misma sustancia. te. No es factible creer que los eventos físicos y mentales se impli- Por lo tanto, el problema de la mente y del cuerpo resulta un seudo- quen entre sí de tal modo que dado lo uno, lo otro resulte cierto. En problema. . cada persona se producen estados mentales, pero la fisiología no ex- Platón fue el primero en distinguir entre la mente y el cuerpo, al plica a qué se deben. Podría pensarse que un estado mental· ocurre creer que la mente podía existir fuera del cuerpo. Plotino postulaba provocado por otro estado mental, pero esto, aunque sea cierto, no que la mente poseía la facultad de abandonar el cuerpo, y en algunos explica el problema. Queda siempre por explicar el efecto de lo meno casos, volver a él. San Agustín elaboró estas ideas para adaptarlas a su tal sobre el cuerpo, o viceversa. El epifenomenalista sostiene que los concepto del. alma, considerada distinta del cuerpo que la alberga. Pe- fenómenos mentales nunca causan cambios físicos, sino que son úni- ro el primero en ofrecer una teoría sistemática fue Descartes. camente los síntomas de procesos físicos. Esta teoría ignora los esta- Elproblemaesantiguo y profundo. Hume, en el Tratado (1, iv, 6), dos emocionales en que se manifiestan subsíguíéntemente .cambióS'· sostuvo que la mente "no es nada más que una serie de diferentes orgánicos, como, por ejemplo, las muecas ante un dolor o el temblor
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    146 LA NATURALEZA DEL CONOCER MENTE Y CUERPO 147 al sentir miedo. Lo crucial sería conocer el nexo entre uno y otro es- uno se limita a la introspección, le está vedado el estudio de los ani- tado. La dificultad nace de que al estudiar un fenómeno mental no se males, de los niños, de los dementes y aun de otras personas. depende de la evidencia de los sentidos ffsicos sino de algo que se ex- El conductismo, primero con J. B. Watson y luego con psicólo- perimenta dentro del cuerpo. Existen teorías monistas, como la de gos más recientes como B. F. Skinner, asume que los estímulos exter- Spinoza, que consideran lo mental y lo físico como atributos de una nos motivan los cambios de conducta en el organismo. En su forma misma sustancia, es decir, como aspectos de algo que no es ni mental más radical, elimina la mente y reduce la conducta a la relación entre ni físico. Para Spinoza toda la sustancia, su Deus siua natura, posee un estímulo y una respuesta. Cree eliminar la mente, pero no lo logra. ambos atributos. En su época se combatió esta teoría por sus impli- Aun en los casos en que las respuestas parecen estar más directamen- caciones panteístas, pero ha sido revivida en muchas filosofías poste- te ligadas a un estímulo, es posible detectar un proceso mental subya- riores. Spencer, en vez de apelar como Spinoza a Dios, apeló a "lo cente. Por ejemplo, si llueve y busco el paraguas, es obvio que he desconocido". Sostenía que la diferencia entre lo mental y lo físico pensado que me puedo mojar, que el paraguas sirve para evitarlo y es básicamente la de experimentar los datos desde dentro o desde otras ideas por el estilo. Hacia 1960, algunos psicólogos pensaron que afuera del cuerpo. En vista de tan diversas opiniones, es posible pen- la descripción de un fenómeno mental se puede frasear como una hi- sar que los conceptos de "mente" y de "cuerpo" sean conceptos últi- pótesis del tipo "si llueve, busco el paraguas". Esa manera de frasear mos , únicos , imposibles de ser analizados en componentes más sim- , un acto, eliminando la mención de la mente, olvida que una hipótesis ples. De hecho, como señaló Merleau-Ponty, uno percibe mas de lo es ya un proceso mental. El conductismo no explica ni elimina el pro- que ve, más de lo que se puede analizar en términos de ondas de luz blema de la mente y del cuerpo. y de la retina; uno percibe cosas; el acto de ver está lleno de intencio- C. Lloyd Margan (1852-1936) estudió las características mentales nalidad; vemos lo que buscamos, y al buscarlo mostramos conocerlo sin apelar a criterios mecanicistas ni finalistas. No pensaba que los de antemano. El organismo encuentra un medio al que ya ha incorpo- procesos biológicos pudieran explicarse enteramente en términos físi- rado significación. Merleau-Ponty insistía en que toda experiencia co-químicos, o que la fisiología baste para aclarar la conducta animal. perceptiva conlleva referencia a un mun~o que tras~iende la concien- Era enemigo de explicaciones teleológicas. Creía que en cualquier pa- cia y que ese mundo es real, pero que denva su se~tl~o de u~ Lebens- trón de conducta concurren eventos físicos y mentales, pero que és- welt primordial, ignorado por la ciencia de los últimos SIglos, qu~ tos son la manifestación de un proceso natural subyacente de carác- ahora la fenomenología trata de rescatar. Posiblemente, no sea facti- ter evolutivo. Contrario a Darwin, no aceptaba que la evolución fuese ble el análisis exhaustivo de estos conceptos y de ahí se derivan los un proceso continuo. Sostuvo que en ciertos puntos críticos de la problemas que confrontamos. La diversidad de opiniones en tomo de evolución orgánica aparecen, inesperadamente, cualidades nuevas y este asunto es tan grande que C. D. Broad, en un libro importante (1), distintas, que llamó "emergentes". Estas cualidades surgen en lo que menciona diecisiete teorías metafísicas distintas para explicar la rela- ya existe, pero son totalmente nuevas e inesperadas: no pueden pre- ción entre la mente y el cuerpo. decirse ni caen dentro de ninguna ley conocida. La mente es una de Los psicólogos del siglo XIX estudiaron la mente por medio de la estas cualidades emergentes. En su opinión, la evolución se produce introspección, reduciendo así el campo de esta disciplina a observacio- por saltos y no por un desarrollo continuo; estos "saltos" son un mis- nes privativas que no se pueden corroborar por otros observadores. terio sin explicación, a no ser que aceptemos un propósito divino, si James B. Watson (1913) sostuvo que si la psicología aspiraba a ser es que creemos en un Dios. una ciencia verdadera tenía que cambiar sus métodos y estudiar a los El filósofo inglés Samuel Alexander (1859-1938), siguiendo la individuos en función de su comportamiento, que puede ser observa- pauta de Margan, consideró la mente como resultado de un proceso do por investigadores distintos. Para poder constituirse en ciencia, sus emergente en la naturaleza. Afirmó que la materia física, que él llamó datos han de ser objetivos, sujetos a comprobación y cuantificación. "el espacio-tiempo", en el curso de su evolución ascendente, en distin- Por lo tanto, el estudio de la mente no es propio de la psicología. El tos niveles, manüiesta nuevas cualidades que son impredecibles. La conductismo surgió como un esfuerzo por generalizar y objetivar mente es una cualidad nueva que emerge en el reino del espacio-tiem- los estudios de la conducta humana. Además, Watson señaló que si po. Afirmó que cie:t0s procesos conscie~~s ocurren ~n el mismo ~s- pacio y al mismo tiempo que procesos flSICOS complejos del orgams-
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    148 LA NATURALEZA DEL CONOCER mo. La correlación entre mente y cuerpo consiste en que el mismo proceso, considerado subjetivamente, aparece como mental; objetiva- mente, es neurológico; La primera y más sencilla crítica a estas ideas- es que la ciencia no ha podido demostrar la simultaneidad entre la idea y los procesos físicos cerebrales que esta hipótesis requiere. Alexander (2) creía que la relación entre lo conocido y el que co- noce es una de "copresencia". Esta idea de copresencia, considerada en un contexto más amplio, es muy interesante. Cuando en una solu- ción química una molécula reacciona con otra molécula distinta, la conoce. A través de todo el ámbito material, impera el mismo tipo de conocimiento. El árbol que crece recto, buscando el sol necesario pa- ra la fotosíntesis, y dirige sus raíces a la tierra, en busca de agua y de otros nutrientes, también "conoce" sus necesidades y lo que le con- viene. No es necesario postular la emergencia de la mente tan tardía- mente como en la evolución de los primates. Es necesario reformar nuestra visión de las cosas para comprender que la habilidad de cono- cer, el uso ordinario de la mente, es una propiedad general de la ma- teria. La conducta ordenada que se evidencia en la copresencia es un atributo no sólo de la materia viva sino de todo lo inorgánico. Lo que. nos ha sucedido es un error de presunción y de teología. El Horno sa- piens se ha descrito a sí mismo como distinto de todos los de;nás exis- tentes. Ha interpretado el ser "hecho-a semejanza de Dios" en un sen- tido absoluto, no comprendiendo que si él es producto de Dios tamo bién lo son todas las demás cosas y seres que pueblan el universo, y que por lo tanto, no es extraño que en menor o mayor grado, el ser humano comparta ciertas de sus caractenstícas con todos los demás existentes. (
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    EL DESCUBRIMIENTO DEL SER 153 to, se convierte en el nudo gordiano de la filosoffa griega". (1) La uni- dad que los jónicos postulaban era puramente material; en Parméni- des y los eleáticos por primera vez se hace explícita una unidad racio- nal. El precursor, Jenófanes,afirmaba que todo es Uno; el dios y lo creado: todo es Uno. Sobre esta base, Parménides.de Elea escribió su gran obra, Sobre la Naturaleza, de la cual se conservan 19 fragmentos y cerca de 130 versos en hexámetro. En este libro cimero se postula y defiende un monismo de índole racional. Por eso Aristóteles (2) de- clara: "Persuadido de que fuera del ser, el no-ser es nada, admite que 27. EL DESCUBRIMIENTO DEL SER el ser es necesariamente uno, y que no hay ninguna otra cosa más que el ser". El Estagirita se refiere a los fragmentos II y III de Parménides: "Porque no podrías jamás llegar a conocer el no-ser -cosa imposible- En esta cuestión como en tantas otras materias, los antiguos grie- y ni siquiera expresarlo en palabras ... porque el pensar y el ser son gos fueron los primeros. Heredaron los mitos y poemas épicos de un una misma cosa". De este modo Parménides establece la identidad pasado que casi habían olvidado. Poseían una tierra dividida por entre el pensamiento y el ser, y coloca al ser en la región de lo inteli- montañaS en regiones aisladas, en las cuales era posible desarrollar un gible. Este profundo pensamiento inicia un modo nuevo de ver el alto grado de particularismo. Se enfrentaban a culturas mayores, co- mundo, a través de implicaciones lógicas. Establece la ley de contra- mo las de los acadios y los babilonios. Pero privados del sentido his- dicción como fundamento de la lógica. "Su descubrimiento de la on- tórico, vivían a plenitud la fugacidad del presente. Inmersos en este tología del ser debió parecerle a sus contemporáneos algo muy gran- eterno presente, contemplaron el cielo y la tierra; los montes y el mar, de; quizás por eso Sócrates lo consideró augusto y terrible en su gran- la diversidad de las formas de vida y de los útiles que el hombre crea. deza. Pensó que tal vez no lo entendía. Platón dedicó su vida a esta- En la inmediatez de lo múltiple, déspertar~n a la inmensidad del blecer el tema del ser, y así Parménides se convirtió en el primer me- mundo. Sintieron, raro fenómeno, que los diversos entes que los ro- tafísico de la historia". (3) deaban no debían de ser casos aislados de una multiplicidad caótica. 'Aspiraron a encontrar un coínlÍri"denominador; una sustancia básica Parménides postuló la identidad entre el ser y el pensar; como el ser lo incluye todo, este todo no puede ser exterior a uno mismo por- de la cual todo lo existente hubiera surgido, Buscaban la unidad en lo que la evidencia de los sentidos es imita y no alcanza nunca a un to- diverso. Por eso, el problema delser está implícito en toda la especu- lación de los presocráticos. Tales de Mileto, Anaximandro y. Anaxí- do; por lo tanto, la noción del ser permanece interna a uno y de este menes buscaron la sustancia primigenia en su experiencia cotidiana, modo reside en el pensar. Podríamos decir que el origen del ser es Tales creyó que era el agua, "todo está hecho de agua"; Anaximan- una intuición metafísica, que expresa la potencial infinitud de un pensamiento que se actualiza imperfectamente. dro pensó que era el infinito; Anaxímenes consideró que era el aire, y Heráclito, el fuego. En, estos comienzos del pensamiento antiguo late La sola palabra "ser" excluye "la nada". En "el ser es, y el no-ser la búsqueda de un principio primigenio, unificador de lo múltiple en no es" de Parménides reside la esencial raíz del acto metafísico sin lo uno. Aún no lo llamaban "el Ser", pero ante el caos de la experien- . cuya noción los otros actos del pensamiento pierden validez. La no- cia sensible, sentían la necesidad de la unidad que le confiriese senti- ción del ser es la única afirmación que puede enunciarse sin estar uno obligado a poder negarla. do. La escuela itálica, con Pitágoras a su cabeza, creyó hallarla en los números. Finalmente, fueron los eleáticos los que le dieron al proble- ma la nomenclatura con que ha llegado hasta nuestros días. . La escuela de Mileto había introducido en el pensamiento jónico un monismo de base material. "Si todo surge de lo Uno -llámese al ::Dn¡fel'agua,.~t ~iuto: el~o él fuego- ¿cómo es que lo Uno ori- gina la multiplicidad de las formas individuales? El problema de lo uno y de lo'múltiple, del ser y d~l devenir, del reposoy del movimien-
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    ,1 I !, I I ¿QUE ES EL SER? 155 que debe ser. Deviene lo que aún no es; lo que es no necesita devenir. Lo aparente puede no ser real, mientras que lo que es, es. Tanto el devenir como la apariencia pertenecen al existente, no son en sí. Del mismo modo, el ser se manifiesta en el pensamiento pero no es el pensamiento; el pensar nos ofrece una posible representación del ser. El argumento de Heidegger es convincente: el ser no es un concepto vacío, y esto explica la importancia que ha tenido en el quehacer filo- sófico. 28. ¿QUE ES EL SER? Heidegger distingue la esencial düerencia entre "el Ser" y "los se- res". El Ser no es un ser, sino aquello que actualiza a los seres ante el hombre, y a los hombres entre sí. Como comenta Lévinas (Décou- Esta pregunta ha motivado apreciaciones distintas a lo largo de urant l'existence avec Husserl et Heidegger, París, 1967), "El Ser no la historia de la filosofía. Por ejemplo, Martín Heidegger la considera es, porque si existiera sería un ser, cuando en verdad es la fuente de la pregunta fundamental de la metafísica: ¿Por qué existe algo en vez la existencia en todos los seres, l'euénement meme d'étre de tous les de nada?, y concluye su obra Der Satz ocm Grund así: "Esta es la étants", Desde 1929 en adelante, Heidegger señaló cada vez más que pregunta. Esta es la pregunta de alcance mundial para el pensamiento. esconder al Ser detrás de los seres implica la realidad del no-8er; en Su contestación decidirá el futuro de la tierra y de la existencia del último análisis el Ser es lo que emerge como una epifanía de la Nada. hombre sobre la tierra". Por vía de contraste, John Dewey opinó que El descubrimiento del Ser revela la verdad, lo que Heidegger llama la cuestión del ser es sólo el residuo de una vieja dicotomía entre el aletheia. En su filosofía el ser-aquí (Dasein) se descubre a sí mismo mundo sensible y uno suprasensible, libre del desgaste y de la tempo- cuando se enfrenta con lo real. El mundo al cual los seres son lanza- ralidad. También pensó que la práctica de abstraer principios genera- dos estaba ahí antes que ellos, y seguirá después de ellos. Nuestro les de las experiencias diarias ha contribuido a crear el problema del Dasein es inseparable de este mundo que, como Heidegger explica, ser. En Hegel el puro ser "es la pura indeterminación y el vacío", y deriva en parte su significado de nuestro Dasein. Nunca sabremos con por lo tanto, es todo lo existente y a la vez nada. Hegel en su Lógica qué fin hemos sido proyectados a la existencia; únicamente lo entre- afirma: "Por eso, la nada es la misma determinación , es decir , lo mis- vemos en función de nuestra eventual muerte. La temporalidad es el mo que el puro ser" (lII, 78). Al ser, parser el concepto más univer- signüicado primordial del Dasein, ya que es un ser finito, un-ser-haci~- sal, se lo considera como el más vacío de los conceptos, ya que "el la-muerte (Sein-zum-Tode). Morir es algo que solamente cada Dasein ser" de una cosa no especifica nada sobre esa cosa. Apenas le añadi- puede experimentar; nadie le puede quitar la experiencia única de su mos determinaciones que lo enriquezcan, limitamos su extensión ló- muerte. El poeta Rainer Maria Rilke influye sobre Heidegger a través gica, pues si se dice que es rojo no es amarillo ni de ningún otro color , . de Los Cuadernos de Malte Laurids Brigge. Rilke descubre en lo ab- y SI es plano no es redondo, etc. El ser de cada cosa es su estrato ori- soluto de la muerte la nota absoluta del ser, y así, muerte y vida se ginario, desprovisto de las propiedades que lo caracterizan como tal hermanan en el abismo infinito de su angustia. cosa. En este sentido, el ser comprende lo real, lo posible y lo imagi- nario, tanto como el pasado, el presente y el futuro, y lo temporal y lo atemporal. Es lo indüerenciado en la raíz de lo diferenciado, y es- tá por encima de la düerencia entre lo abstracto y lo concreto. El ser es, en verdad, una intuición primaria en la que están comprendidas todas las posibilidades de la experiencia. Estamos, pues, ante una cuestión en que aun los más grandes filó- sofos difieren marcadamente. Pero el ser no es realmente un concep- to tan vacío ya que, como afirma Heidegger, (1) lo podemos distin- guir del devenir y de lo aparente, también del pensamiento y de lo
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    SER, EXISTENCIA, REALIDAD 157 ción del ser y de la existencia, de los seres entre sí; establecen la dife- rencia entre mi ser y mi existencia. El tiempo y el espacio son condi- ciones necesarias para actualizar la posibilidad; sin ellos, no cabria ex- plicar el cambio y el devenir. Es en esta posibilidad donde reside la raíz lógica de la libertad. El tiempo fundamenta el porvenir; el espacio permite la vida social. Tanto el espacio como el tiempo requieren el reconocimiento de la Nada. Sin la Nada, sin el vacío entre uno y otro segmento del tiem- po o del espacio, no sería posible la progresión que estos .concept?S 29. SER, EXISTENCIA, REALIDAD implican. Sin embargo, la Nada resulta un concep~ imposible, se~ lo señaló Parménides hace veinticinco siglos. ¿Como es que advem- mas a una idea tan contradictoria, por no decir imposible? Surge en De algún modo resulta necesario distinguir entre el ser, la exis- la objetivación de la experiencia empírica y se convierte en realidad tencia y la realidad. Cualquiera de estas voces implica a las otras dos. metafísica. Mas nunca nos satisface por completo. Ortega y Gasset (7) Cuando hablamos del "ser" pensamos en un absoluto que comprende opina que, históricamente, "el Ser fue s~cado,de la Nada~'. "El hom- el todo, y del cual el "yo" pensante es una de sus múltiples manifes- bre mete en el Universo la Nada que 'no, habla en el Umverso. y al taciones. La "existencia" se refiere a un estado inmerso en la tempo- choque con esta introducción del no-Ente, el Universo de la: co~as se ralidad. La "realidad" nos remite a un dato impuesto desde fuera de transfigura en el Universo de los Entes". Y con sobrada razon anade: la conciencia y que ésta capta. Pero ser, existencia y realidad son vo- "En efecto , la Nada es un monstruo lógico: es un predicado que no . cablos que dirigen la intencionalidad de la conciencia a un absoluto tiene sujeto. Por supuesto el Ente es otro monstruo, porque es un su- que nunca logramos captar en todo lo inmenso de su extensión. El jeto que no tiene auténtico predicado". Pero el "invento" resultó útil. ser es la fuente común de la existencia y de la realidad. La mera exis- Para poder explicar la experiencia de los sentidos, Demócrito intro- tencia nos revela el horizonte del ser. Cuando el "yo" se reconoce in- dujo la noción del Vacío (la Nada). De este modo sus átomos podían merso en el ser del todo, se establece la dualidad de existencia y reali- cambiar de posición. Así justificó la posibilidad del movimiento y del dad. Por el "yo" estamos insertos en la totalidad del ser: descubrimos cambio. . a la vez la finitud e infinitud del ser. . Mientras mi "yo" es subjetivo, la existencia es objetiva y se cum- El ser se nos revela en la experiencia de la existencia. En ella reco- ple en el espacio y en el tiempo. Pero mi existencia no es idéntica a nocemos nuestro ser, y la línea divisoria entre "yo" y el mundo de mi ser; mi ser nunca se realiza por completo, posee una extensión ló- las cosas. El "yo" hunde sus raíces en el ser y hace del ser la sustancia gica más amplia que la existencia, que siempre es una realización par- del propio "yo". En el ser laten todas las posiblidades de la existencia, cial. Lo que los otros seres vivos ven como mi existencia, es únicamen- ya que el ser es el todo. A mi "yo" le corresponde elegir entre esas te una apariencia. Mi verdadero "yo", mi íntimo ser, sólo se actualiza infinitas posiblídadss aquellas que constituirán mi esencia. Esta elec- parcialmente en la esencia que forjo en mi vivir. El poder darme a mí ción no es completamente libre: la herencia, el medio y hasta la casua- mismo una esencia revela la libertad inherente a la vida. Mi ser está lidad intervienen para limitar la libertad de elegir, pero dentro de esas lanzado al mundo en medio de sus propias posibilidades, para que, limitaciones existe mi libertad para escoger. Mientras las esencias de dentro de ciertas limitaciones, yo mismo decida lo que debo ser. La las demás cosas están preformadas porque son naturalezas realizadas, existencia hunde sus raíces en el ser infinito, pero al ser lanzada al mi esencia está siempre -mientras vivo- en proceso de hacerse. El mundo, está inserta en el espacio y en el tiempo, y adviene a la tem- mundo del puro ser es infinito; el mundo de mi ser, de mi existencia, poralidad de la vida y de la muerte. . está limitado por condiciones temporales y espaciales. La realidad es una manifestación parcial del ser: lo manifiesto Por el tiempo, penetramos en el futuro y sus posibilidades; por la que se nos da. Mientras la existencia es un acto de libertad en el que dimensión del espacio, advenimos al reconocimiento de las cosas y de el "yo" elige entre sus posibilidades, la realidad es objetiva, válida pa- los otros seres vivos. El espacio y el tiempo hacen posible la separa- ra mí y para otros, pero limitada a lo dado que observamos y sobre lo
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    158 LA NATURALEZA DEL CONOCER SER, EXISTENCIA, REALIDAD 159 cual "yo" puedo actuar. De.este modo, la existencia encuentra lo real varias razones: 1) al ser eterno e incausado, está ~era del tiempo: La como un límite a su acción. La existencia surge del ser pero se reco- existencia como hemos señalado, es una categoría temporal; 2) SI es- noce a sí misma en su contacto con la realidad. La existencia se reali- tuviera en' el tiempo, es decir, si "existiera", sería una cosa, y lo in~ za en la intimidad - subjetiva del ser y se llama vida; la realidad , en lo . causado está necesariamente fuera de la cadena de las causas, y 3) SI que nos es dado. Aunque el ser es el fundamento tanto de la existen- tuviera existencia, tendría fin y esto contradice la id~a de ~a ca~a cia como de la realidad, la ciencia únicamente se ocupa de lo real es decir, del ser realizado. ' suprema y eterna. El Ser Supremo, pues, no tiene vida, existencia: simple y grandiosamente, es. Da el ser a todas las cosas, lo cual lo ex- La existencia surge del ser pero se reconoce a sí misma en su con- tacto con la realidad. Las grandes posibilidades de la vida mental, cluye del campo de la existencia. .. como el conocer yel querer, son en su origen una potencialidad falta El. ser-en-sí no tiene un contenido que lo diferencie ya que es un todo mí absoluto. Pero al exteriorizarse en el "yo" individual, actua- de contenido, que requiere contacto con lo rea! para actualizarse. La realidad' es siempre la realidad de una cosa, o de una apariencia , o de liza parcialmente lo que es en potencia, dando origen al intelecto y al un fenomeno. Nunca la captamos en todas sus posibilidades; los pro- querer. Toda acción del "yo" compren~e al intelecto y al querer~ en gr~SOSdel conocimiento revelan su espesor infinito; pero, aun con los el intelecto reside un contenido potencial; en el querer, la actualiza- mas avanzados instrumentos de la ciencia, sólo captamos una vista ción de ese contenido. De modo que la axiología resulta de la ontol?- más de ella, nunca todo su espesor. No debe pensarse que la realidad gía. La única diferencia es que las categorías d~ la ontología son te~- sea sólo la realidad física. Los distintos estados mentales y subjetivos ricas mientras que las de la axiología son prácticas. Por tanto, las ~n- son también parte de ella. La realidad, en sus cambiantes formas, es meras conciernen al ser en su interioridad; las segundas, a la actualiza- el horizonte en que el ser se actualiza en la existencia. ción de sus posibilidades. Al distinguir el inte.lect~del querer, parece- mos reconocer un desdoblamiento de la conciencia, En efecto, el des- En todo caso, el ser puro será la causa incausada, eterna; todos doblamiento es la ley fundamental de la conciencia.y lo que ésta en- los demás seres existen únicamente por su participación en ese-princi- tonces nos revela es una identidad profunda entre el intelecto y. l~ vo- pio incausado. Sólo los diversos "yoe~' individuales poseen existen- luntad que se manifiesta en el querer. El ser se nos presenta distinto cia, por su ubicación en el tiempo y en el espacio; y únicamente el del fenómeno y, puesto que no es la cosa-en-sí q~e postuló Kant, que "yo" reconoce al ser dado, es decir, a lo real. El "yo" es partícipe del no puede entrar en los razonamientos de la ~azon pura, debe d~ "" ser infinito en posibilidades; necesita su encuentro con el "otro", que resultado de un acto afirmativo que lo determine. P?r es~ s~ maníñes- es lo real, para conocerse a sí mismo en el espacio y en el tiempo. ta en nuestras vidas como una afirmación de la razon practica: No ol- Con su acción sobre lo real le da contenido a su ser. Así, de este en- videmos que Kant reservó a la razón práctica el reino de l~ libertad. cuentro, surge el arte, el conocimiento y la vida social. En lo perece- Esto nos lleva a concluir que el ser individual es acto, y medianu: este dero de su existencia, el ser individual forja su mundo y sus esencias. acto logra realizar sus posibilidades y definir su esencia. La af~a- La existencia del "yo" y la presencia de la realidad generan el idealis- ción del "yo" resulta un acto de la voluntad, y la voluntad no es Cl~- mo y el materialismo. Pero cada una de estas filosofías es solamente ga como creyó Schopenhauer, sino que responde al querer, es dec~, una visión imperfecta de la ontología del ser. En verdad, el estudio al deseo de lograr un fin. Este fin sólo puede ser el deseo de actuali- y la percepción del ser como tal, da origen a la ontología y a la meta- zar lo que en potencia es el ser. física; el concepto y la naturaleza de la existencia, origina la fenome- nología y la psicología; la realidad se estudia en las ciencias naturales. Desde el punto de vista gramatical, la voz "ser" llena varias fun- Por largo tiempo la teología y la filosofía han debatido sobre la ciones distintas. Es nombre, como cuando se habla del ser ,de las co- existencia de Dios. Las discusiones en' torno de la prueba ontológica sas' es verbo cuando se dice "Dios es" o "Yo soy"; y es la copula que son bien conocidas. Se arguye que en el Ser Perfecto la existencia y la un~ un atributo a un sujeto, por ejemplo, en "Juan es h~:nbre" ..En esencia se confunden obligadamente. Aunque nacida en la teología, su forma intransitiva equivale a "haber" o a "existir". "Ser se entien- Santo Tomás negó esta prueba; igual fue la opinión de Kant, con su de a veces como la esencia, o la existencia, o como un ente, o como famoso ejemplo de los cien thalers, A nuestro modo de ver, el Ser Su- la sustancia. Pero ningún sentido lo agota. Los griegos expres~on premo, la causa incausada, no puede participar de la existencia por "ser" mediante Tó /Jv. Al intentar traducirlo al latín, ~e ~escubno ~o difícil que resulta traducir un nombre por un verbo. Anstoteles habla
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    160 LA NATURALEZA DEL CONOCER SER, EXISTENCIA, REALIDAD 161 señalado la diferencia entre. el ser y el hecho de que algo sea; así sur- ¿Es el ser un predicado? Los predicados se refieren a propiedades gió en el Medioevo, entre los escolásticos; la distinción entre el ser y que permiten distinguir entre dos entes, o compararlos. El ser no es el ente. El ser es lo que hace que el ente sea. Hubo quienes señalaron una propiedad en este sentido porque no es lógicamente posible para que el ser es un concepto tan general que sólo se puede decir de él dos objetos tener o no tener ser; tampoco dos objetos se asemejan que es, tal como Yavé le dice a Moisés: "Yo soy el que soy" (Exodo, por ambos tener ser, ya que la propiedad de existir no se puede com- III). Santo Tomás aceptó de Avicena que el ser es un trascendental, partir entre dos. El ser no es ni género ni propiedad. Santo Tomás así presente en todos los seres y trascendiéndolos; el ser no se reduce ni lo creía. Además, aceptó que lo que las cosas son ;u esencia- es dis- a lo particular ni a lo universal. Los tomistas siguieron la idea aristo- tinto de que sean, su existencia. Por eso rechazó el Argumento Onto- télica de que "el ser se dice de muchas maneras" (tesis de analogía), lógico. Este fue también el criterio de Kant, para quien el ser no es y defendieron la univocidad del ser. Heidegger (1) entiende que las un predicado real. palabras son una revelación de las cosas, y que la esencia y el ser se Aristóteles se preocupó por establecer una suprema ciencia meta- nos descubren por primera vez en la magia del idioma; considera que física que en vez de estudiar las naturalezas diversas de lo múltiple es- la distinción entre "existente" y "ser" es de dudoso valor. La distinción tudie un principio común a todas las naturalezas. Creyó encontrarla se efectúa en el pensamiento, según él; basta conocer al existente que en el estudio del ser. El ser, pensó, no es un atributo que pertenezca a se nos revela de inmediato en el lenguaje. Su método consiste en el todos los entes precisamente del mismo modo. El ser fundamental de análisis etimológico de voces griegas y alemanas, usando unas etimo- todos los seres es la sustancia, y las diversas cosas se diferencian por logías que los lingüistas han considerado muy arbitrarias. estar en relaciones distintas con la sustancia, bien sea por sus cualida- ¿Cómo es que estudiando lo finito hemos de llegar a entender el des sus relaciones, etc. Existen, dijo, tres órdenes distíntos de cosas: Ser? Estamos rodeados de cosas que son, y nos preguntamos el por las que poseen existencias separadas y están sujetas a cambios, las qu~ qué de su ser. Este es el tema perenne de Heidegger. (2) Un concepto están libres de cambios pero existen únicamente como aspectos ven- del ser sólo será posible si en alguna inarticulada pero esencial mane- ficables de lo concreto real, y las que tienen existencias separadas y ra ya entendemos lo que buscamos. :~ Así en la pregunta Tt' Tbv OV están libres de cambios. Estos tres órdenes de cosas se estudian res- (¿Qué son las cosas?) ya lo entendemos". (3) Al preguntar qué es el pectivamente en la física, la matemática y la teología o metafísica. ser estamos bucando definir formalmente lo que "como seres huma- (Met. E, 1). De este modo, fundamentó y justificó la existencia de la nos ya y siempre hemos comprendido". "La voz 'el Ser' es de signi- metafísica como la ciencia del ser qua ser. ficado indefinido pero definitivamente la entendemos 'Ser' resulta Le preocupó también el problema metafísico de si existen sustan- a la vez totalmente indeterminada y tambié~ altamente determinada" cias no-sensibles, como los universales, los entes matemáticos y el ser- (4). Para entender el Ser, hemos de conocer nuestro previo entendi- como-tal. Contrario a Platón, sostuvo que no son sustancias. Unica- miento del ser. En todo pronunciamiento a diario lo añrmamos; es- mente reconoció como sustancia no-sensible a Dios (el motor inmó- tá en la raíz más profunda de nuestra finitud. El programa fundamen- vil), a las inteligencias que mueven las esferas ~l~etarias y. al el~m?~- tal de la metafísica es entender el ser de que se pregunta, que de al- to activo de la inteligencia humana que, segun el, al monr el indivi- guna manera ya sabe lo que es el ser. Esta es la "ontología fundamen- duo, subsiste con vida aparte. Si el ser es un nombre, denota una pro- tal (Fundamentalontologie)" de Heidegger, que se mueve del Ser a la piedad de todo lo que existe; sería el género supremo. Aristóteles sos- finitud, como fundamento del ser humano, y al tiempo como base tuvo que, aunque sea el más general de los conceptos, no .debe,~os . de este fundamento. Este es el programa del cual Sein und Zeit debió considerarlo como el más elevado de los géneros. El ser anstotélico constituir la primera parte. El ser es lo que es permanente. Heidegger puede ser: 1) de todo 10 que es, poseyendo la máxima extensión; 2) lo define como "permanencia presente (Bestandigkeit in Anwesen. o superior a todos los géneros y principio de ellos, en cuyo caso s~ heit)". Pero entre los griegos el problema del ser se movió siempre en trata del ser increado. Si hablamos del ser increado nos, estamos refi- el horizonte del tiempo. Para los griegos oVTwt ov (lo real real) fue lo riendo a Dios. La cuestión del ser, entonces, nos conduce al problema áé ov, lo siempre real, es decir, lo eterno. Sólo por esta razón, de la existencia de Dios. ¿Existe un Ser supremo, libre de limitacio- Heidegger insiste en Sein und Zeit que el tiempo es el concepto fun- nes? En tal caso entre Dios y el mundo existiría un abismo infran- damental.(5) . queable, o una escala descendente de grados de menor perfección. Es-
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    '1 162 LA NATURALEZA DEL CONOCE:R SER. EXISTENCIA. REALIDAD 1~ ta segunda posibilidad fue grandemente desarrollada en la patrística y en la escolástica. El neoplatonismo había postulado las emanaciones el sentido "del ser" está implícito. Queda por dilucidar las funciones generatrices que van de lo Uno a lo múltiple, pero fuemayorniente el Liber de causis, el que influyó en esta interpretación. Este libro, atri- buido a Aristóteles por Alejandro de Hales entre otros, pero que aho- 1 distintas que cumple la cópula en las proposiciones. En el Sofista, Platón hace una crítica cabal del eleaticismo. Afir- mar que algo no es, parece decir que ese algo no existe. Pero en el ra se sabe que es producto de la influencia de Proclo, establece una mero acto de negarle existencia, estamos hablando "como si fuera de escala metafísica entre el Ser increado, eterno y perfecto que es (Dios) algo". Además, si no podemos hablar de lo que no es. nos estamos el Uno y los seres creados, que en el esquema van originándose en los negando hablar del error, de la ilusión y de tantas otras cosas "que no superiores y a su vez comunican el ser a sus inferiores. De este modo son". Es obvio que el dictum de Parménides nos envuelve en contra- toda la. creación se organiza jerárquicamente según grados de perfec- dicciones y problemas, amén de negar el cambio y el movimiento. ción. Platón sostiene que el reposo es, y que el movimiento también es (24ge-25ge). El movimiento es movimiento, pero el movimiento no De la existencia de los seres imperfectos no puede dudarse. La es reposo. "De manera que el movimiento es una cosa y no es otra evidencia de los sentidos lo atestigua; pero, en adición de los múlti- cosa. Al decir que algo no es, no le negamos existencia; únicamente ples entes que pueblan el mundo; ¿existe también un ser-en-sí que señalamos que es algo distinto de lo que es. El no-ser se puede afir- justifique la pregunta qué es el ser? ¿Es el ser una intuición primaria mar de todas las cosas, en cuanto son una cosa y no otra. Platón, del espíritu humano? Si hablamos de entes, ¿cuáles son los entes? Mi. pues, convirtió la distinción entre el ser y el no-ser en un problema ramos a nuestro alrededor y vemos agua y sol, vegetación y animales, t lingüístico ... La conclusión platónica es que hay que distinguir dos sillas y mesas. Todos esos entes, ¿participan del ser? El problema se j usos distintos de la cópula es: el uso afirmativo (lógico) y su uso exis- vuelve más complejo cuando pensamos en los números reales, en el 1 tencial ... El error (6) de Parménides fue usar la cópula sólo en sentido cero, en los números negativos e imaginarios tan útiles en las ciencias existencial". Es obvio lo que comprende su uso existencial; falta acla- exactas. ¿Cuál es el ser de esos entes matemáticos? De hecho ,usamns ~ rar sus otros usos lógicos. Cuando decimos "Einstein es el padre de la el vocablo "ser" para caracterizar entes abstractos, como los números 1 relatividad" la cópula denota identidad; pero existen otras funciones o las posibilidades: "Existen dos posibilidades"; "Dos más dos son que ella cumple. De Margan, en las Transactions de Cambridge, seña- cuatro", etc. Si aplicamos a estos entes la voz "son", estamos sugirien- do que existe un dominio del ser, de lo real, más extenso que el de r la que puede implicar una relación transitiva; por ejemplo, si S es igual a P, y P es igual a Q, entonces S es igual a Q, porque "igualdad" .los existentes empíricos. Los que creen que "el ser" constituye un gé- es una condición transitiva; pero si S ama a P y P ama a Q, no es cíer- nero, incluyen estos entes abstractos en el género; al hacerlo, les reco- to que S ame a Q, porque en este caso "amar" no es una cualidad nocen realidad, a la manera de las ideas platónicas. Pero el obstáculo transitiva. De modo que la relación entre S y P vana según de lo que a considerar "el ser;' como género es grande: buscámos alguna carac- se trate. En resumen, la cúpula puede significar existencia, identidad terística común a todo lo que es, y que, por lo tanto, caracterice al o ser transitiva; como cumple funciones tan diversas, ella conserva una . ser y no a las cosas particulares, y no la hallamos. relación con el ser, pero no es el ser, sino que indica diversos estados del ser. La plenitud del ser no se expresa jamás en ningún postulado: Una proposición generalmente consiste en un sujeto y un atribu- está siempre más allá de lo que los sentidos y el lenguaje pueden cap~ to, unidos por la cópula. En tal caso el ser no es el sujeto, ya que para taro Es un absoluto trascendental. definirlo se necesita algún atributo; no es, tampoco, el atributo por- que éste es siempre un accidente limitado a ciertas cosas. Pero, ¿será entonces la cópula? La cópula es el vínculo de todos los sujetos posi- bles'y de todas las ~tacionesposibles. Puede, quizás, objetarse que la copula no es esencial a una proposición, y que toda proposición puede reducirse a una forma de atribución. Pero a esto contestamos que en esos casos está implícita una afirmación sobre el ser mismo de la acción que se afirma. Así, pues, parece que es en la cópula donde
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    CAPÍTULO DÉCIMO Preguntemos a cualquiera cómo es su vida cotidiana. Qui- zá opte por respondemos enumerando diversas actividades: Perdidos en el tiempo «A las ocho, me levanto; a las ocho y media, desayuno; a las nueve, entro a trabajar, erc.» Otro puede preferir un estilo más impresionista: «¡No tengo tiempo para nada!» Los habrá que prefieran la confidencia: «Salgo desde hace dos meses con una chica y ahora por fin soy feliz.» Seguro que escucha- remos también a algunos nostálgicos: «No hago más que acordarme de cuando éramos pequeños y jugábamos en la playa.» Si el interrogado es un anciano, preparémosnos al suspiro: «Yo ya me tomo la vida sin prisas, porque [para el tiempo que me queda!. .. » Y todo así: «Hace diez años que no me suben el sueldo, desde que murió Franco se respira mejor, ya no somos tan jóvenes como antes, ¡mañana empieza la pri- mavera!, etc.» Nadie logrará hablar de sí mismo, de su vida, de lo que quiere o teme, de lo que le rodea, sin referirse in- mediatamente al tiempo. Sin indicaciones cronológicas de al- gún tipo resultamos ininteligibles e inexpresables. Por tanto se debería suponer que nada nos es tan conoci- do y familiar que el tiempo, del cual echamos mano constan- temente para hablar de nosotros mismos, de lo que hacemos y de lo que nos pasa. Sin embargo, con el tiempo nos ocurre lo mismo que con el ordenador, el fax, el vídeo y tantos otros .-::.. .
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    244 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 245 aparatos que tenemos en casa: sabemos cómo utilizarlos y no tes», «hace un rato». En una palabra, se trata de un viejo podemos ya vivir sin ellos, pero si se nos pregunta por qué «ahora», en el cual sin duda han nacido y han muerto miles funcionan y en qué consisten (qué son) no nos queda otro re- de personas, se han hecho caricias, se han tenido sueños, se medio que encogemos de hombros. Aunque a diferencia de han cruzado promesas, se han adquirido y olvidado conoci- nuestra ignorancia electrodoméstica, el desconcierto sobre el mientos, etc. Fue, pero ya no es: pasó. ¿En qué otro «ahora» tiempo viene de muy antiguo ... ¡como no podía ser menos! podría fijarme? ¿En el que está a punto de llegar? Pero ése Quizá haya sido una mente tan preclara y tan sincera como la aún no está y sería peregrino intentar atraparlo antes de que de san Agustín, allá por los comienzos del siglo v de nuestra llegase. Cuando pretendo «fijar» el tiempo en su «ahora», lo era, quien lo ha expresado de un modo que aún sigue resul- que consigo es conmemorar un «ahora» que ya no es o pre- tando estrictamente válido: «¿Qué es, pues, el tiempo? Sé venir un «ahora» que aún no es. Paradójicamente, el momen- bien lo que es, si no se me pregunta. Pero cuando quiero ex- to pasado que ya no está y el momento futuro que todavía no plicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Pero me atrevo a está parecen más manejables que el instante presente, que se decir que sé con certeza que si nada pasara no habría tiempo desvanece en cuanto se presenta o, mejor dicho, en cuanto in- pasado. Y si nada existiera, no habría tiempo presente» (Con- tento fijarme en él. Al presente lo vemos venir y lo vemos ale- fesiones, XI, 14). jarse pero nunca lo vemos estar. Y ¿cómo podemos determi- nar qué cosa «es» lo que nunca «está»? Dice Agustín de Hipona: si me lo preguntan. Pero en éste como en tantos otros casos de la reflexión filosófica hay que Vamos a intentarlo de nuevo. El tiempo es un potro salva- entender «si me lo pregunto», porque el diálogo con los otros je difícil de montar, porque en cuanto queremos damos cuen- no es más que la ocasión o la provocación a dialogar con uno ta nos descabalga y lo vemos alejarse haciendo corvetas. Pero mismo, es decir a pensar. Dentro de cada uno están todas las no debemos dejarnos engañar por la reducción a lo infinitesi- voces y también es cierto que pensamos entre todos (recuér- mal de la actualidad vivida. Según Zenón de Elea, el veloz dese lo que dijimos ya en el capítulo segundo). Pues bien: re- Aquiles nunca podrá alcanzar a la pausada tortuga, por poca sulta que sé lo que es el tiempo mientras no me lo preguntan ventaja que en la carrera conceda a ésta: si la distancia que ni me lo pregunto, o sea mientras no necesito demostrar que les separa es por ejemplo de veinte centímetros, Aquiles ten- lo sé. Luego empiezan las dificultades y el gran enigma. drá que tardar un brevísimo lapso en recorrerlos; en ese tiem- pecito, la tortuga irá un poco más allá, estableciendo una ¿Qué tiene de «enigmático» el tiempo? ¿Por qué resulta nueva separación entre ambos; también Aquiles la recorrerá tan difícil de pensar? Porque para pensar algo hay que fijarse con celeridad extrema, pero siempre invertirá en tan corto en ello y fijarlo, pero el tiempo no se deja fijar, resulta ina- viaje alguna fracción de tiempo, aprovechado por el obstina- prensible, no hay modo de verlo «quieto» ... ¡ni siquiera ima- do quelonio para alejarse a rastras: tan cerca, tan lejos, el bi- ginariamente! Supongamos que intento fijarme en el tiempo charraco fugitivo permanece lentamente inasequible ... y sin según pasa, deteniendo el momento transitorio tal como el embargo, maldita sea, sabemos que Aquiles atrapa a la tortu- Fausto de Goethe quiso ordenar un día a cierto instante: ga aunque no consigamos explicar convincentemente cómo «[Detentel, ¡eres tan hermoso ...!» Pero ¿en qué momento po- se las arregla para cumplir tal hazaña. De igual modo, sabe- dré fijarme? Pues en este mismo: ¡ahora! Sin embargo, ese mos también que vivimos el presente y que «ahora» es preci- «ahora» está ahora ya pasado, ya no no es «ahora» sino «an- samente ahora, no más pronto ni más tarde. Lo sabemos,
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    246 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 247 desde luego: en cambio «pensarlo» ya resulta más complica- cambio, se resiste a esa determinación, perdiéndose inmedia- do... como reconocía el bueno de san Agustín. tamente cuando pretendo dar cuenta de él. Para fijar tanta movilidad deberé poner en conexión el instante buscado con Es sorprendente, según ya indicó muy bien Hegel, que otro movimiento de tipo distinto que sirva como referencia a aquello de lo que parece que podemos estar más seguros, lo mi interlocutor: «¿Cuándo será ahora?» Respuesta: «Cuando que tenemos más a mano, lo que desafía al escepticismo,lo que yo baje el brazo, cuando la manecilla del reloj llegue a las estamos tentados a denominar como «concreto» -«ahora» doce, cuando avistemos el barco que regresa de Delfos (así se «aquí», «esto»...- se vacía por completo de contenido cuan- determinó el "ahora" de la ejecución de Sócrates), cuando el do intentamos someterlo al pensamiento. Estamos segurísi- caballo cruce aquel poste, cuando la niña tenga su primera mas de estar aquí, pero resulta que todos los «aquí» se pare- menstruación, cuando muera el dictador, etc.» Como ya vio cen tanto que en seguida necesitan alguna precisión más. A la Aristóteles en su Física la noción de tiempo está ligada in- pregunta «¿dónde?» no basta con responder «aquí», pues tal trínsecamente a la del :novimiento de los seres, entendiendo respuesta es un índice subjetivo y -como ya indicamos en el este término en toda su extensión: desplazamiento de un lu- capítulo segundo- la tarea racional consiste en intentar gar a otro, modificación de estado (v. gr.: aumento o dismi- c.ombinar el punto de vista meramente subjetivo con el obje- nución de temperatura, cambios de color), nacimiento y tIVO.Por tanto, tendré que intentar responder algo más: «Es- muerte, envejecimiento, aumento o disminución, etc. El tiem- toy aquí, en mi cuarto, en tal calle de tal ciudad, en tal país, po pasa porque las cosas pasan o a las cosas les pasan otras en tales coordenadas, etc.» Según vaya ganando contenido, la cosas. Donde nada pueda pasar no podrá hablarse de ,«tiem- ampliación de mi «aquí» irá perdiendo certidumbre: quizá po». Por ejemplo, en la aritmética: a la pregunta «¿cuando?» me equivoco de calle o de provincia, de latitud o de longitud, no podemos responder «cuando dos y dos sean cuatro» por- pero nunca puedo equivocarme cuando digo simplemente que tal relación existe siempre, sin que ningún cambio pueda «aquí». Lo mismo ocurre cuando aseguro «esto» mientras, afectarla. ¿Diremos que es eterna? Para evitar esta palabra de por ejemplo, señalo con el dedo o -aún mejor- doy unos linaje teológico, quizá sea mejor decir que es «intemporal». golpecitos en el objeto indicado. No hay duda de que «esto es Las verdades lógicas o matemáticas están «fuera» del tiempo esto»; pero para pensar adecuadamente qué es esto y por qué aunque de ellas nos ocupemos seres con los que el ti~rr;potie- no es aquello otro, debo decir que se trata de una mesa, he- ne muchísimo que ver. Demasiado, como luego se dirá, cha de nogal, acabada hace cincuenta años p'0r un artesano llamado ... etc., una serie de nociones que van llenando «esto» Conscientes del tiempo y de la dificultad para pensarlo, de contenido aunque también aumentando las posibilida- los humanos hemos ingeniado muy diversas ~aneras ~e ~sta- des de duda o error. Nunca fallo si, a fuerza de querer ser blecer ese paso que jamás se detiene. Es deCIr:f?rmas diver- concreto, digo lo más abstracto: «Esto es esto.» Pero cuando sas de medir el tiempo. Pero ¿qué estamos «midiendo» cuan- quiero ser concreto de verdad ·para explicarle lo que tengo de- do medimos el tiempo? 'Cómo «medir» algo que no sabemos <'. • al ' lante a un ausente es cuando me las veo y me las deseo. apenas lo que es? Medir el tiempo equiv e mas o menos a determinar el plazo de los cambios que nos afectan, ~ noso- De todas formas, por lo menos «aquí» o «esto» permane- tros, a nuestras actividades y al mundo en que habIt.amos. cen en su sitio mientras procuro dar el paso desde la mera Pero como tales cambios pueden ser de numerosos t~po~y subjetividad a lo intersubjetiva objetivado. El «ahora», en como las medidas que les aplicamos responden a cntenos
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    248 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 249 muy diferentes, es imposible en realidad hablar de un solo fluviales o de las mareas, hasta desembocar en los actuales «tiempo»: tendremos que resignamos a que haya diversos cronógrafos de precisión. A veces un acontecimiento históri- «tiempos», según los cambios observados y las pautas de me- co (una batalla, el nacimiento de Jesucristo) basta para esta- dición utilizadas. Y también según la urgencia social de con- blecer un signo indicativo en el flujo temporal. Depende de trolar ciertos cambios por encima de todos los restantes. las actividades que el grupo deba llevar a cabo, de la memo- ria compartida que guarde de su pasado o del nivel científico Los filósofos, y junto con ellos la gente común, tendemos de las observaciones que realice en el mundo natural. No ne- a pensar que la intuición del tiempo que pasa es algo «natu- cesita la misma exactitud en la determinación del instante el ral» que se da del mismo modo en todos los seres humanos. campesino o el cazador que el obrero industrial de la socie- Resulta una forma de pensamiento «atemporal», «ahistórica», dad moderna. La medida del tiempo es siempre un punto de que peca precisamente contra el concepto mismo que intenta encuentro social en el que se armonizan los miembros del establecer. Un autor que se ha dedicado profundamente a re- grupo de acuerdo con determinados objetivos compartidos: a flexionar sobre la antropología y sociología de las costumbres, veces basta que florezcan los campos o que vuelvan los pája- Norbert Elias, demuestra convincentemente que solemos ab- ros (lo que no siempre ocurre en plazos idénticos), en otras solutizar como «naturales»las formas de temporalidad que en ocasiones deben establecer recurrencias precisas que tengan realidad corresponden a nuestra cultura y nuestra época his- que ver con mecanismos abstractos y no admitan alteración o tórica." Los grupos humanos se han orientado temporalmente excepciones, como el tiempo de nuestros relojes mecánicos. de manera muy diversa. Establecer los ritmos y plazos del tiempo no responde a una curiosidad meramente teórica, sino En cualquier caso, las formas de medir el tiempo son con- a la necesidad de acotar claramente el momento oportuno de venciones necesarias para establecer determinadas unanimi- realizar ciertas actividades sociales (cosechas, cacerías, ritua- dades socialmente imprescindibles. Sin medidas del tiempo les religiosos) y también al afán de sincronizar tareas que de- comunes (como sin baremos comunes para medir longitudes, bemos llevar a cabo en común con los demás. La red de pre- cantidades o pesos) el funcionamiento del grupo social-ba- cisiones temporales en que hoy nos movemos tiene la malla sado en la cooperación y el intercambio- se hace imposible. muy fina, pero para Aristóteles o'san Agustín no contaban in- Ciertos grupos sólo requieren medidas temporales muy laxas, telectualmente tal cosa como los minutos o los segundos... en otros es de rigor la mayor exactitud; en las sociedades tra- ¡por no mencionar los nanosegundos de la física actual! dicionales lo importante es determinar los momentos de reu- nión de toda la colectividad, en las modernas cuenta sobre A determinados grupos humanos les ha bastado para todo la forma en la que cada cual organiza sus actividades orientarse temporalmente decir «cuando hacía frío»; otros particulares. Desde luego tales pautas de medición caracteri- hablan de «invierno» y después de «enero» o «febrero», de zan el tono peculiar de la relación con el tiempo dentro de un meses, días, etc. Ciertas comunidades se han orientado por grupo. En las sociedades técnicamente desarrolladas, por las fases de la luna (la alternancia «día» y «noche» supongo ejemplo, vivimos en un tiempo de precisión agobiante pero que es la más común y antigua de todas las reglas tempora- también mucho más «privatizado» que en otras colectivida- les), por la llegada de las lluvias, por la crecida de las aguas des. No son tanto los hitos colectivos sino las relaciones entre particulares las que se ven sometidas a horarios estrictos. Por 38. Sobre el tiempo, de N. Elias, Fondo de Cultura Económica, México. lo demás, cada cual se orienta temporalmente a su gusto:
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    250 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 251 cuanto más moderna es una gran ciudad, tanto más fácil por Según ya hemos apuntado al comienzo, el «ahora» que ejemplo resulta comer o hacer compras en cualquier momen- responde a la pregunta «¿cuándo?» puede registrarse en cual- to. Aun así, persisten algunos mojones colectivamente signifi- quiera de las tres grandes zonas que se reparten nuestra com- cativos, como el final del año o el comienzo de las vacaciones prensión del tiempo: pasado, presente y futuro. Pero de las estivales, y ciertas convenciones se cargan de significados tres, dos de ellas -el pasado y el futuro- no tienen más que trascendentes: pensemos en cuántas elucubraciones se están una realidad digamos que «virtual». La vida siempre ocurre haciendo en torno a un avatar del calendario tan fortuito en el presente y fuera del presente nada es del todo real, nada como el próximo cambio de milenio ... tiene efectos directos: no me herirá ninguna de las balas dis- paradas en la segunda guerra mundial ni me puedo broncear Ya adoptemos unas u otras medidas temporales, uno no al sol del verano del año 2005. El guasón de Lewis Carroll in- puede dejar de pensar que existe además y al margen de ellas ventó una rica mermelada que se podía comer cualquier día, un tiempo independiente de cualquier convención humana. menos hoy: eso equivale a dejamos literalmente con la miel Es decir, que ciertos cambios naturales cumplen sus plazos en los labios, porque lo que no puedo comer «hoy» -cual- sea cual fuere nuestra forma de orientarnos socialmente en lo quiera que sea la fecha en el calendario de ese «hoy»- no lo temporal. Los astros tardan un determinado tiempo en reco- podré paladear nunca. ¿Deberíamos, por tanto, desentender- rrer sus órbitas y las células tienen inscrita su propia fecha de nos del pasado y del futuro para concentramos exclusiva- caducidad aunque nadie pueda establecerla precisamente: no mente en el presente? ¿Hacemos mal en llenar nuestro pre- por carecer de una medida exacta del giro de la Tierra en tor- sente de las sombras del pasado y de las promesas del futuro? no al sol logra ningún hombre vivir mil años ... Por arbitrarias Tal es la opinión de Pascal, severo y lúcido moralista: «El pa- que sean nuestras pautas de orientación temporal, en todas sado no debe preocupamos, porque de él no podemos más ellas ciertos acontecimientos preceden siempre e irreversible- que lamentar nuestras faltas. Pero el porvenir nos debe afe~- mente a otros, como el nacimiento de un padre al de sus hi- tar aún menos, porque nada tiene que ver con nosotros y qUI- jos o la siembra a la cosecha. Aunque la cosmología actual re- zá no lleguemos nunca hasta él. El presente es el único tiem- lativice nuestras formas de medir el tiempo a escala cósmica e po verdaderamente nuestro y que debemos usar según man- incluso se hable de una «creación» constante de espacio y da Dios ... Sin embargo, el mundo es tan inquieto que no se tiempo de acuerdo con la expansión del universo, nadie sos- piensa casi nunca en el presente y en el instante que vivimos, tiene a favor de tal perspectiva que la aparición del sol fuese sino en el que viviremos. De modo que siempre estamos em- posterior a la del resto de los planetas o que los mamíferos an- peñados en vivir en lo venidero y nunca ,en vivi: ah?ra.» .(car- tecedan evolutivamente a los dinosaurios. Además del tiempo ta a Koannez, diciembre de 1656). No solo a mvel individual «social», establecido por nuestras necesidades colectivas y las los remordimientos del pasado o la desazón del futuro pue- formas de medición que responden a ellas, debe existir algo den pudrirnos el presente en que efectivamente vivimos: tam- así como otro tiempo «natural» que a veces sirve como orien- bién vemos que pueblos, naciones o colectividades sacrifican tación del primero pero que en todo caso transcurre de modo el presente «ahora» empeñándose en vengar o reparar agra- independiente a las normas humanas. Sólo en fantasías sub- vios pretéritos o sacrifican a las generaciones actuales en versivas como A través del espejo, de Lewis Carroll, sucede nombre del bienestar de las futuras (¿por qué dicho incierto que primero se grite de dolor, luego se empiece a sangrar y fi- bienestar debería ser preferible al de nuestros contemporá- nalmente se sufra el pinchazo en un dedo ... neos?).
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    252 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 253 Si el pasado y el futuro abruman de tal modo nuestro pre- mientras que las futuras están envueltas en la oscuridad del sente, quizá debamos pensar que no son tan «pasado» y «fu- misterio, pero admiten y aun exigen para hacerse presentes turo» como parecen. Vamos, que el presente es también la nuestra intervención. Si nuestra condición humana es ante zona temporal donde pasado y futuro son reales, es decir, don- todo activa, parece que el futuro debe contar en nuestro pre- de pueden tener algún tipo de efectos (creo que podemos lla- sente más que el pasado . .mar «real» solamente a lo que afecta de algún modo a otras realidades, nunca a lo que no sabríamos señalar el modo en Contra esta opinión también pueden alzarse reservas: a la que su existencia modifica de hecho a cualquier otra cosa más dogmática la llamaremos doctrina del destino, ya la más existente). De nuevo es san Agustín el que plantea de forma hipotética se la suele denominar teoría de los futuros contin- más competente el asunto: «Tampocose puede decir con exac- gentes. Los creyentes en el destino -los filósofos estoicos, titud que sean tres los tiempos: pasado, presente y futuro. Ha- por ejemplo- sostienen que todos los acontecimientos futu- bría que decir con más propiedad que hay tres tiempos: un ros están rigurosamente determinados desde siempre, tal presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas pre- como lo estuvieron los pasados. Según Crisipo (siglo III a. J.C., sentes y un presente de las cosas futuras. Estas tres cosas exis- citado por Aula Gelio, Noches Áticas, VII), «el destino es una ten de algún modo en el alma, pero no veo que' existan fuera disposición natural de todo, desde la eternidad, de como cada de ella. El presente de las cosas idas es la memoria. El de las cosa sigue y acompaña cada otra cosa, y tal disposición es in- cosas presentes es la percepción o la visión. Y el presente de violable». Por tanto el porvenir «está ya escrito», como suele las cosas futuras la espera.>" Tanto el pasado o el futuro tie- decirse: en realidad no hay futuro, porque no hay novedad ni nen efectos presentes porque están presentes en nuestro pre- incertidumbre en lo que ha de ocurrir, sólo ignorancia por sente. Mutilar el presente del recuerdo del pasado y de la ex- nuestra parte para preverlo. El orden universal se despliega pectativa del futuro es dejarlo sin espesor, sin «sustancia»... como una tela pintada que se va desenrollando paulatina- mente pero donde nada puede aparecer, salvo lo que ya sabe- Sin embargo, nuestra relación con el pasado no es simé- mos que está representado previamente en ella. En ese cua- trica a la que guardamos con el futuro. Más bien diríamos dro que se va desvelando poco a poco estamos también cada que lo ya ocurrido nos afecta en el presente de modo opuesto uno de nosotros, con todos los incidentes que van a ocurrir- a lo que va a ocurrir, siempre que caractericemos el presente como el momento en que sucede la vida y tenemos que ac- . ' nos en la vida: por tanto no ya nuestra libertad sino nuestra misma capacidad de acción (si por «acción» se entiende la tuar. En el pasado se sitúa lo conocido que ya no podemos posibilidad de intervenir en el curso de lo real y no simple- modificar; en el futuro está lo desconocido aún modificable. mente de seguirlo) quedan seriamente en entredicho. Se pue- Ninguna de nuestras acciones puede cambiar el pasado, aun- den aplicar aquí mutatis mutandis algunas de las reflexiones que todas pueden tenerlo en cuenta: en cambio, nada del fu- que hicimos en el capítulo sexto. Señalemos ahora solamente turo podemos dar por descontado, aunque cualquiera de que en cuanto desaparece el futuro -por predeterminado, nuestras acciones influirá en su devenir. Diríamos que las co-. sea quien lo dispone Dios o la Naturaleza- se asfixia la li- sas pasadas ya las tenemos a mano -aunque intangibles~, bertad, que sólo puede respirar aires de porvenir. 39. Confesiones, de Agustín de Hipona, trad. de P, Rodríguez de Santidrián, Más sutil es el planteamiento aristotélico (en el capítu- Alianza Editorial, Madrid. lo IX del tratado De la interpretación), dirigido precisamente
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    254 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 255 a defender la posibilidad de un futuro propiamente tal, es de- zamos» hacia el año 2000, estamos a una «distancia» de dos cir abierto, frente a quienes por razones estrictamente lógicas siglos de -la Ilustración y el poeta Jorge Manrique dijo que se puedan ver inclinados a negarlo. Supongamos que nos ha- «nuestras vidas [es decir, el transcurso temporal de nuestras llamos aparentemente en vísperas de una gran batalla naval, vidas, F. S.] son los ríos que van a ?ar a la mar que es el mo- Sobre tal eventualidad son posibles dos proposiciones: «ma- rir»... La comparación del tiempo con un «río» es particular- ñana habrá una batalla naval» o «mañana no habrá una ba- mente repetida: es habitual referirnos a un «lapso» de tiem- talla naval». Una de estas dos afirmaciones y sólo una es cier- po, palabra cuya etimología nos remite al latín labi, «fluir». ta ya hoy, aunque no sepamos todavía cuál. Pero lo que es Pero el tiempo también puede ser una especie de «viento» verdad es verdad in aeternum, puede recordamos un lógico .que sopla en las velas de la historia para llevamos hacia el fu- implacable (¡hay gente para todol): por tanto, en alguna par- turo; y Walter Benjamin, comentando el cuadro de Paul Klee te debe estar escrito ese futuro que convierte en verdadera -o Angelus novus -que representa a un ángel volando hacia falsa a cada una de las proposiciones. Con un sentido común atrás-, lo imagina más bien como una auténtica tormenta racionalista que produce alivio, Aristóteles sostiene en cam- que «desciende del Paraíso, se arremolina en sus alas y es tan bio que lo único que hoyes verdadero es que «mañana habrá fuerte que el ángel no puede plegarlas. Esta tempestad lo o no habrá una batalla naval», mientras que aún nó puede ser arrastra irremediablemente hacia _ futuro, al cual vuelve las el verdad ni que «mañana habrá una batalla» ni que «mañana espaldas, mientras el cúmulo de las ruinas sube ante él hacia no habrá una batalla»." Es decir, lo verdadero «para maña- el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos -progreso»." La na» es la duda entre dos o más posibilidades, no la certeza concepción judeocristiana del tiempo lo presenta como una profética de una u otra. El futuro es «contingente» -puede flecha que avanza desde el Paraíso al Juicio Final de modo ser así o de otro modo-, no fatal ni necesario. Lo que ocurra irreversible; en la versión laica de ese mito, a la que se refie-- mañana tendrá sin duda sus propias causas, entre las cuales re Benjamin, tal avance es un «progreso», es decir, viaja de lo bien puede estar nuestra efectiva decisión humana de actuar peor a lo mejor; no faltan pesimistas que lo ven como una que sólo intervendrá en lo real cuando la pongamos en prác- perpetua «decadencia» de signo opuesto. tica y nunca antes. Ciertamente, puede haber futuros contin- gentes que para nada dependan de acciones humanas. No nos Muchas otras culturas -y algunos autores dentro de la limitamos pues a «leer»un futuro ya escrito sino que colabo- nuestra, como Giambattista Vico o Nietzsche- han preferido ramos a escribirlo. Gracias, Aristóteles. imaginar un tiempo cíclico, que se desplaza girando como una rueda o que rota permanentemente sobre sí mismo, tra- Quizá estas formas de negación del futuro se deben en yendo una y otra vez lo mismo al escenario del presente. Un 11 1, gran medida a una concepción espacial del tiempo. Cuando río, una flecha, una rueda, una tempestad, siempre algún tipo II intentamos pensar el tiempo. empezamos por «imaginarlo» y de energía motriz que nos traslada desde un punto a otro si- li I! es difícil -¿imposible?- tener «imágenes» que no sean espa- guiendo una trayectoria que se parece demasiado a las que l' ,1, ciales. «Vemos»pasar el tiempo como algo que se traslada en realizamos a través del espacio. Por cierto, la ciencia ficción ';1 ,11' el espacio: el tiempo «corre»,se nos hace muy «largo», «avan- contemporánea se ha tomado literalmente lo de «viajarpor el " " 40. Actualmente es tema de discusión si Aristóteles dice esto o quiere decir 41. Tesis de filosofía de la historia, de W. Benjamin, en Ensayos escogidos, mañana «necesariamente» ... trad. de H. Murena, Ed. Sur, Buenos Aires.
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    256 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL. TIEMPO 257 . tiempo» y ha compuesto diversas novelas sobre el tema, des- punto del espacio sólo cabe talo cual cosa definida, mientras de la estupenda La máquina del tiempo de H. G. Wells hasta que cualquier subdivisión del tiempo, por mínima que sea, las invenciones de Poul Anderson, Ray Bradbury, las películas abarca lo innumerable ... o lo infinito. Desde luego, la veloci- del tipo Regreso al futuro y tantas otras variantes cada vez dad de nuestros viajes por la superficie terráquea nos han más sofisticadas que siguen añadiéndose a la nómina (re- acostumbrado a suponer que en cierta medida nos trasladan cuerdo también una candorosa serie televisiva de mi adoles- también por el tiempo: el avión que parte de Madrid hacia cencia, que me encantaba, protagonizada por David Hedison Nueva York «gana» horas en su trayecto, de modo que cuan- y llamada El túnel del tiempo ... en homenaje privado a la cual do llegamos a la ciudad estadounidense y telefoneamos a he escrito este capítulo, porque para reflexionar sobre el nuestra familia sus relojes marcan varias horas más que el tiempo me parece obligado partir de la memoria). nuestro (recuérdese la sorpresa final de la Vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne, cuando el aventurero Phileas Diversos pensadores han protestado contra esta «espacia- Fogg descubre que después de todo ha logrado ganar su lización» de lo temporal. En el primer tercio de nuestro siglo, apuesta gracias a los cambios horarios debidos a la rotación Henri Bergson contrapuso el tiempo «exteriorizado» de la vi- de la Tierra). Pero tales «ganancias» o «pérdidas» horarias lo sión cientifista y racionalista a la durée, la duración íntima- son solamente en la medición convencional del tiempo, no en mente vivida y continua que se resiste a cualquier fragmenta- el tiempo mismo: el instante que vivo cuando hablo telefóni- ción espacializante. Según Bergson, el «tiempo» de los físicos camente con mi mujer a través del Atlántico es el mismo que es algo parecido al «movimiento» que reproduce el cinemató- vive ella, aunque ... ¿a ojos de quién? Tampoco «viajar» por el grafo: una serie de fotogramas o «instantáneas» sucesivas que tiempo podría ser nunca como trasladarse espacialmente ha- el ojo humano capta como gestos, carreras, explosiones, etc. cia adelante o hacia atrás, por mucho que los escritores de Pero nosotros, que estamos' dentro de la película, sabemos . ciencia ficción nos entretengan ingeniosamente especulando que el movimiento no es verdaderamente una sucesión de con tal posibilidad. El problema no estriba solamente en los instantes estáticos -¡la trampa de Zenón!- sino una «conti- diversos absurdos que se propiciarían (vuelvo al pasado para nuidad» que sólo tras haber sido asesinada puede diseccio- estrangularme en la cuna e impedirme crecer, con lo cual narse como la suma rapidísima de muchas paradas; del mis- nunca llegaría a la edad en que he debido emprender mi via- mo modo, el transcurso del tiempo no recorre una serie de je; o viajo hacia el futuro para encontrarme conmigo mismo estaciones intemporales -aquí, allá y aún más allá, siempre y revelar a mi «yo»del porvenir esa travesía cronológica, que en la misma carretera- sino que fluye sin trayecto previo, " ya debería conocer por haberla efectuado «antes» de llegar a apareciendo en el mismo instante que desaparece a través de tal encuentro, etc.). Todas estas contradicciones demuestran nosotros: no nos transporta sino que nos traspasa. que los sucesivos «lugares» del tiempo no están simplemente yuxtapuestos como los «lugares» del espacio sino que tienen Hay otras muchas diferencias esenciales entre el movi- una concatenación interna que no puede ser invertida sin miento en el espacio y el pasar del tiempo. La más notable es destruir lo propiamente «temporal» del tiempo mismo. Pero que en cada lugar del espacio sólo puede encontrarse un es que, además, cualquier «desplazamiento» temporal impli- cuerpo, mientras que en cada instante del tiempo se hallan caría también un lapso de tiempo, por breve que fuese, que todos los cuerpos contemporáneos, desde la estrella más re- no sabríamos si pertenece al pasado o al futuro ni cómo com- mota a la hormiga que trepa por nuestro zapato. En cada putarlo. Es decir, mientras viajamos por el espacio siempre
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    PERDIDOS EN EL TIEMPO 259 258 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA podemos saber dónde estamos, pero durante el viaje temporal sentido completo e intacto mientras nosotros somos tragados' no estaríamos temporalmente en ningún sitio. Y es que, se- por su remolino. ¿Es el tiempo el fugaz o más bien nosotros gún parece, el tiempo no «está ahí» ya dado, como el espacio, en él? La respuesta del poeta Pierre de Ronsard (s. XVI) certi- para que lo recorramos, sino que más bien lo llevamos pues- fica nuestra más íntima convicción: to. Un poco más adelante volveremos sobre esta cuestión. Le temps s'en va, le temps s'en va, ma Dame, Aún se da otra diferencia importante entre espacio y tiem- Las!, le temps non, mais nous nous en allons. po, en la que insiste el pensador contemporáneo Cornelius Castoriadis. En el espacio se nos ofrece lo distinto, pero es en (El tiempo se va, el tiempo se va, señora, el tiempo donde puede aparecer lo radicalmente otro, la ver- ¡ay!,no el tiempo sino nosotros nos vamos.) dadera alteridad. Abarcadas por el espacio se reproducen las diversas formas de la identidad, pero el espíritu creador ma- Queremos suponer que el tiempo pasa, pero en realidad dura con el paso del tiempo y se yergue de pronto trayendo la sabemos que el tiempo siempre está ahí, fluyendo aunque sin auténtica novedad de lo no-idéntico, de lo literalmente «nun- disminuir ni aumentar: lo que transcurre y decrece incesan- ca visto», trátese de un poema, una herramienta, un hallazgo temente no es el tiempo sino nuestro tiempo. Ahora bien, si científico, una sinfonía, una ley o una revolución. Los anti- lo propio del tiempo es ese pasar irremediable que, cuando lo guos griegos hablaban del kairás, el momento propicio en el consideramos en' términos absolutos, no afecta al tiempo que se puede realizar lo antes imposible y donde aparece por mismo pero en cambio nos atañe más bien 'a nosotros, ¿no obra del ánimo humano la nueva «idea» que antes faltaba en será acaso el tiempo nada más pero tampoco nada menos el mapa del mundo real. Lo que cuenta de veras en la tempo- que nuestra dimensión esencial? Algo así sospechó ya en su ralidad es la siempre abierta 'posibilidad del kairos, el instan- día el clarividente Agustín: «Me parece que el tiempo no es te futuro que rompe con la rutina y lo previsible para inau- otra cosa que una cierta extensión. Pero no sé de qué cosa. gurar una perspectiva inédita de vida consciente en el univer- Me pregunto si no será de la misma alma.» No es que noso- so: el momento en que la imagina.ción se pone en práctica. En tros midamos el tiempo sino que nos medimos a nosotros el espacio podemos explorar lo desconocido y encontrar lo mismos en el tiempo ... ¡ano ser que sea el tiempo el que nos que aún no sabíamos que estaba allí, pero es en el tiempo mide! donde podemos dar a luz aquello que imaginamos en ruptu- Quizá entonces haya que replantear de nuevo la cuestión ra con lo meramente constatable. del tiempo, vinculándolo de forma mucho más directa a E131 de diciembre de 1902, Jules Renard anota en su dia- nuestra condición humana (o al menos a nuestra condición rio: «Año,una rodaja cortada al tiempo y el tiempo sigue en- «humana» tal como la entendemos los occidentales de la mo- tero.» Más allá de las constataciones antropológicas sobre la dernidad). Eso es precisamente lo que hace Martin Heidegger forma de medir el tiempo y el distinto papel de la temporali- en el libro de filosofía más celebrado y discutido del siglo xx, dad en las culturas, más allá de las elucubraciones de los físi- Ser y tiempo (1927). Ya tres años antes de publicar su obra cos sobre el tiempo en el universo, lo que nos pasma viven- máxima, Heidegger concluía una conferencia titulada «El cialmente a los humanos es que el tiempo -ese algo ina- concepto de tiempo» formulando de otro modo la vieja pre- prensible que perpetuamente escapa- permanece en cierto gunta: «¿Qué es el tiempo? se ha convertido en: ¿quién es el
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    260 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 261 tiempo? Más precisamente: ¿somos nosotros mismos el tiem- nunca puede dejarnos indiferentes porque siempre se está po? O aún con mayor precisión: ¿soy yo mi tiempo?» La res- acabando: y el acecho de la muerte vuelve desgarradoramen- puesta de Heidegger es afirmativa: lo que llama Dasein, el te interesante el más insípido de los momentos. existente humano, consiste precisamente en «tiempo», esa in- consistencia transitoria. Su planteamiento coincide en lo sus- Lo que nos ata definitivamente al tiempo y por tanto a la tancial con la formulación a la par poética y reflexiva con la mortalidad es nuestro cuerpo. En sus células se esconde el ve- que Jorge Luis Borges concluye su ensayo titulado significati- neno de relojería que poco a poco nos va corroyendo. Ese vamente Nueva refutación del tiempo (un propósito metafísico mortal tiempo que «somos» podemos suponer fundadamente que desde luego no logra llevar a cabo): «El tiempo es un que resulta un requisito fisiológico de los órganos que evolu- río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me tivamente corresponden a Gadauno de los miembros de nues- destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, tra especie. En cuanto «producto» material, llevamos la fecha pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; de caducidad inscrita en nuestros genes. Así nos lo aseguran yo, desgraciadamente, soy Borges.» los expertos: tengo sobre la mesa, por ejemplo, un estudio científico sobre el proceso de envejecimiento llamado El reloj y de este modo volvemos otra vez a tropezarnos con la de la edad (de John J. Medina, Ed. Crítica), en el cual se ex- realidad insoslayable de la muerte, de la que partimos en el plican los diversos pasos bioquímicos de tal proceso irrever- primer capítulo. Para Heidegger, como para Borges (jpor eso sible. Estamos «programados» .para envejecer y morir. Some- quería refutar el tiempo!), estar hechos de tiempo significa tidos a los achaques del cuerpo, constantemente sentimos estar abocados a la muerte, resbalar sin tregua hacia ella. también miedo, sea un temor vago e inconcreto o apremiante [Qué poco nos importaría el tiempo en ninguna de sus for- (quizá más vago e inconcreto al comienzo de nuestra vida mas o medidas si nos creyésemos inmortales! Nos desenten- consciente, para hacerse más apremiante con los años). Ese deríamos de él como los niños pequeños, que nos dicen «¿te miedo es el eco de la conciencia temporal de nuestro destino acuerdas ayer...?» y se están refiriendo al verano pasado ... ¡O de seres arrastrados hacia su fin, como explica muy bien a esta misma mañana! La temporalidad es la conciencia de Marcel Conche en su obra TIempo y destino: «Un Miedo difu- nuestro tránsito hacia la muerte' y del tránsito hacia su aca- so es el fondo afectivo de nuestro ser, la tonalidad afectiva bamiento o ruina de las cosas que más amamos. Por eso nos fundamental. El miedo siempre está ahí. Una nadería y tene- urge, por eso nos angustia, por eso nos empuja a la melanco- mos miedo, pues esa "nadería", ¿quién sabe?, quizá no es una lía... o al desafío. A este respecto, da igual que vivamos mu- ,. nadería, quizá es ya la muerte.» 42 y como es el cuerpo el que chos o pocos años. Según cuenta Baltasar Gracián en El criti- constantemente nos expone sin resguardo a la muerte por su cón, cierto rey se disponía a construir un gran palacio pero ~. propia naturaleza, en todas las épocas se ha cultivado entre antes de comenzar quiso saber cuánto iba a vivir, para estar los humanos la idea de que hay algo en nosotros no-corporal, seguro de que la inversión merecía la pena. Sus astrólogos le por tanto no-temporal, inalcanzable a las heridas e invulnera- dijeron que viviría mil años y entonces el rey renunció a su ble ante los procesos letales de la biología, algo inextenso, proyecto, diciendo que para tan corto plazo cualquier choza inexpugnable, opuesto en todo a las características corpora- le podía bastar. Ser temporales (sabemos temporales) es les, imperecedero. Y señala Marcel Conche: «La noción de es- siempre vivir «poco», pero también proporciona un sabor fuerte, intenso, a la brevedad vital que paladeamos. La vida 42. Temps et destin, de M. Conche, PUF, París.
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    262 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA PERDIDOS EN EL TIEMPO 263 píritu puro o de alma, como sustancia incorporal, indivisible, en tiempo pasado o en la expectativa del futuro? ¿Por qué re- etcétera, parece fruto del Miedo. El hombre tiene un miedo currimos a movimientos para intentar precisar el instante tem- tan profundo ante la muerte que se ha forjado una idea de sí poral? ¿Son las formas de medir el tiempo algo intrínseco a la mismo como hombre-sin-cuerpo = alma, para escapar a su condición humana o tienen que ver con las diversas culturas y destino, a la muerte.» Así el alma sería consciente del tiempo las situaciones históricas de las sociedades? ¿ Por qué cada so- sólo como algo que le ocurre al cuerpo, aunque mantenién- ciedad establece medidas unánimes del tiempo para todos sus dose ella misma a salvo de su perpetuo desgaste... socios? ¿Por qué el tiempo del hombre actual resulta junta- mente más agobiante y más «privado» que en otras culturas o Sin embargo, ¿puede estar realmente vivo lo que no debe épocas? ¿Puede existir un tiempo más allá de las formas hu- morir? Quizá nacer y morir no son solamente el comienzo y manas de medirlo o de emplearlo socialmente? ¿TIenen la mis- el final de nuestro destino sino un componente que se repite ma «realidad» el pasado y el futuro que el presente? ¿Están incesantemente a lo largo de toda nuestra existencia. En cada también pasado y futuro incluidos en el presente? ¿Son el pa- trayectoria vital la muerte del niño da paso al joven, la pérdi- sado y el futuro lo mismo de relevantes para el hombre en da de un amor o el acabamiento de una tarea nos proyectan cuanto sujeto activo? ¿En qué sentido niega el futuro la teoría hacia nuevas empresas, lo que se va es condición de lo que fatalista del destino? ¿Por qué nuestras «imágenes» del tiempo viene, no podríamos abrirnos a lo inédito -sea terrible o go- son casi todas de tipo espacial? ¿Qué diferencia existe entre los zoso- si no fuésemos despojados de lo antiguo. El futuro se . instantes del tiempo y los lugares del espacio? ¿Podríamos «via- abalanza hacia nosotros trayendo nuestro acabamiento pero jar» a través del tiempo? ¿Es realmente el tiempo mismo lo que también es la provincia desconocida en la que siempre esta- pasa o somos nosotros los que pasamos temporalmente? ¿Está mos entrando como .forzosos exploradores para descubrir el ser humano esencialmente «hecho» de tiempo? ¿Qué relación trampas y tesoros. De nueva recurramos al dictamen de un existe entre nuestro interés por el problema del tiempo y nues- poeta, esos grandes orientadores del pensamiento. Dice Wil- tra preocupación por la muerte? ¿Es el cuerpo la única «parte» liam Butler Yeats que «el hombre vive y muere muchas veces de nosotros sometida al desgaste del tiempo? ¿Influye el miedo entre sus dos eternidades». Esa alternancia de vida y muerte a la muerte en nuestra tendencia a imaginar «algo» incorporal es precisamente aquello a lo que sin .renuncíar a nuestra li- en nosotros? ¿Está realmente vivo lo que no puede morir? ¿De bertad podemos llamar «destino humano», frente a la eterni- qué forma nacimiento y muerte son ingredientes constantes de dad que nos excluye. nuestra existencia temporal? Da que pensar ... ¿ Podríamos dar cuenta -o damos cuenta- de nuestra vida sin recurrir a referencias temporales? ¿Acaso hay algo que nos resulte más «familiar» que el tiempo? Sin embargo, ¿sabe- mos realmente lo que es el tiempo? ¿En qué consiste la dificul- tad para pensar el tiempo? ¿Podemos «fijar» el ahora, el mo- mento presente? ¿Por qué resulta más fácil hablar del «ahora»
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    CAPÍTULO 3 LA LÓGICA En su búsqueda de la verdad, las ciencias y la filosofía deben pro- ceder con lógica. Por ello, después de haber explicado en qué consiste .el conocimiento científico y filosófico, conviene explicar qué son la lógica y la verdad. La lógica es el estudio de los procesos mentales que nos permiten entender la realidad (conceptos, juicios, razonamientos), y de las es- trategias empleadas para conocer de manera ordenada y eficaz la complejidad de lo real (análisis y síntesis, inducción y deducción, de- finición, división y clasificación). La lógica es un arte y una ciencia: el arte de razonar correcta- mente y la ciencia que estudia las reglas y los principios del razona- miento. Por su peculiar cometido, la lógica es el instrumento univer- sal de todas las ciencias y de la filosofía, y equivale a un necesario control de calidad que la inteligencia ejerce sobre sí misma. 1. Sensación y percepción Los sentidos -vista, tacto, oído, gusto y olfato- son nuestras ventanas al mundo. Sentir es captar un estímulo -acústico, visual, olfativo ...- en nuestros circuitos nerviosos. Percibir, en cambio, es la actividad mental que organiza e interpreta las sensaciones. Mientras la sensación es un hecho receptivo y pasivo, la percepción es una res- puesta activa que selecciona e interpreta las sensaciones. En la per- cepción intervienen factores como la atención, la configuración de los estímulos, la memoria y la imaginación. Ante la avalancha de estímulos que excitan constantemente nuestros sentidos, la mente selecciona aquellos que más nos convie-
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    40 FILosOFíA MíNIMA EL CONOCIMIENTO 41 nen en cada momento. Ese proceso de selección recibe el nombre de u oír algo, podemos preguntarnos qué es ese algo. No preguntamos atención. Como es lógico, la atención depende de la intensidad del ~s- por lo que vemos, sino precisamente por lo que no vemos. Pues las tímulo. del estado del propio organismo y de las prioridades ~el s~]e- cosas no se reducen a lo que de ellas se ve, y por eso se hace necesario too Después de seleccionar los estímulos tiene lugar su orgaruzacI~n. distinguir entre ver y entender. Eso explica que un niño, que ve lo La hipótesis asociacionista propuesta por Wundt (1832-192.0) sostie- mismo que su padre, tenga derecho a preguntar ¿qué es eso? Está cla- ne que la percepción de una realidad es la sum~ de sensaciones. En ro que entender no es lo mismo que sentir. Entender el calor no ca- cambio, la Gestalt o «escuela de la forma» considera que la percep- lienta, mientras que sentirlo, sí. Y si lo que entiendo es el fuego, mi ción es una interpretación global que capta la realidad de una mane- entendimiento no arde en llamas ni siente el menor calor. A diferen- ra íntegra y significativa. . cia de lo que les ocurre a nuestras manos, nuestra inteligencia puede La Gestalt estudia la percepción como un proceso complejo, en jugar con fuego sin quemarse. Ello es así porque lo que conoce son el que intervienen cuatro leyes. La ley de la figura? el fondo. -la forma formas conceptuales, y los conceptos son ultrasensoriales, es decir, más elemental de organización de datos sensonales- afirma que la inmateriales. percepción empieza por delimitar una figura que destaca sobre un. fon- Las preguntas sobre el qué no se contestan con los datos capta- do. La ley de la proximidad explica la tendencia a integrar en una rm~ma dos por el ojo o los demás sentidos. Como ya hemos dicho, el ojo ve, imagen o configuración los objetos más próximos. La le,Yde la semejan- pero no es de su incumbencia saber en qué consiste eso que ve. Esa es za expresa la disposición a relacionar elementos semejantes. La ley de incumbencia del entendimiento. La propia etimología latina de la pa- clausura explica la tendencia a ver formas completas y ~ca~a?as donde labra inteligencia nos aclara lo que venimos diciendo, pues intus lege- sólo hav formas incompletas o sugeridas. La ley de la simplicidad cons- re significa leer el interior, conocer en profundidad, saber lo que en el tata la tendencia a distinguir las configuraciones más sencillas. fondo es una cosa. La memoria es la facultad intelectual que retiene y recuerda el Es propio de la materia presentarse ante nuestros ojos formali- pasado. Si la percepción nos permite vivir el presente, la memoria zada: esta combinación de cristal, cuero y metales es un reloj. Nues- trae el pasado al presente en forma de recuerdos. Los recu~rdos son tros sentidos captan los aspectos materiales, pero la inteligencia cap- experiencias y conocimientos que hemos vivido y apre~dIdo, y que ta, por medio del concepto, lo que en realidad tengo delante: una ma- conservamos en forma de imágenes y conceptos. Gracias a la me- quinaria para medir el tiempo. El concepto es la imagen que refleja moria, por comparación con lo ya vivido, podemos interpretar en nuestro interior la exterioridad que nos rodea, pero no refleja la mejor el presente. La memoria es la base del aprendizaje y un ele- materialidad de las cosas, sino su esencia o función. Así, a diferencia mento esencial de la psicología humana, pues nos per;nite con?c~r de cualquier animal, si entiendo lo que es un reloj reconoceré como y conservar nuestra propia identidad: sin ella no sabnamos que h~- tales todas las máquinas o instrumentos que sirvan para medir el cimas ayer, quiénes son nuestros padres, dónde vivimos, q~é ami- tiempo, desde un panel electrónico hasta un reloj de arena. Es paten- gos tenemos, quiénes somos ... La imaginación es la facultad mtele~- te que el modo de ser de los conceptos en el entendimiento es un tual capaz de recordar síntesis sensoriales. También puede combí- modo de ser inmaterial, y por eso decíamos que entender lo que es el nar creativamente imágenes. fuego no quema, y entender lo que es la muerte tampoco mata. De ahí La integración de sensaciones en la percepción no da como. re- se puede concluir que la facultad de elaborar conceptos inmateriales sultado un reflejo fiel de la reali~ad, pues hay otros factores que c~m- ha de ser igualmente inmaterial. dicionan nuestra percepción: la salud y la enfermedad, el c~~sanc~o ~ Lo que acabamos de decir pone de manifiesto que el concepto es la rutina, el hambre y la sed, el estado de ánimo, la educación recibi- una representación mental de una clase de seres u objetos unidos por da, la opinión de los demás, etc.' una característica común. Todo concepto tiene comprensión y exten- sión. Por comprensión entendemos el conjunto de notas que lo inte- gran. El concepto «ser humano» contiene como notas características 2. La formación de conceptos la animalidad, la racionalidad y la sociabilidad. La extensión indica el conjunto de individuos englobados en un concepto. Así, el concepto Conocemos el mundo a través de sensaciones que nos llegan por «ser humano» es más extenso que «francés» y menos extenso que los cinco sentidos. Pero más allá de la sensación que nos permite ver «animal». La abstracción es el proceso mental que nos permite en- . ~ ~::
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    EL CONOCIMIENTO 43 42 FILOSOFÍA MíNIMA derechos, des~rrollad~ con lógica implacable, llevó a Stalin, Hitler y contrar los rasgos, esenciales y comunes a muchos seres, y formar los _Mao a exterminar a millones de seres humanos. La lógica, por tanto conceptos correspondientes. no se justifica por sí misma: ha de respetar la verdad. ' La unión de dos o más conceptos según el esquema sujeto- . La lógica formal. se constituye en ciencia con Aristóteles y los es- verbo-predicado da lugar a un juicio. La unión de juicios o proposi- tOICOS. a Edad Media y la Edad Moderna sistematizaron la herencia L ciones en forma de premisas y conclusión da lugar a un razonamien- clásica. A mediados del siglo XIX, esa lógica tradicional verá nacer la to. Por los conceptos entendemos la realidad, y gracias a los juicios y llamada lógica moderna, caracterizada por una simbolización similar a los razonamientos nuestro conocimiento progresa. -- a la que emplean las matemáticas. Así, la lógica formal tradicional se ha integrado en la lógica moderna, también llamada lógica simbólica y lógica matemática. 3. Lógica formal Todo razonamiento consta de varias premisas y una conclusión 4. Relaciones lógicas que se deriva lógicamente de las premisas: . Así c,o~o e~isten leyes físicas, químicas o biológicas, el pensa- Todohombre es mortal. miento lógico tiene también sus leyes. Las más fundamentales son Sócrates es hombre. los llamados primeros principios, que actúan como base necesaria e Por tanto, Sócrates es mortal. indemostrable de toda demostración. Son el principio de identidad (todo ser es igual a sí mismo), el de no contradicción (nada puede ser Premisas y conclusión son proposiciones enunciativas que pue- y no ser al mismo tiempo y desde el mismo punto de vista), el de ter- den ser verdaderas o falsas. La lógica formal se ocupa únicamente del cero e~cluido (entre el ser y el no ser no existe término medio), el de encadenamiento correcto entre la conclusión y las premisas, y por causalidad (todo efecto tiene una causa) y el de razón suficiente (los eso un razonamiento puede ser lógico y falso al mismo tiempo: efectos son proporcionados a las causas). Aunque un razonamiento puede ser muy complejo, las relacio- Todohombre es francés. ne~ lógicas entre proposic~ones pueden reducirse a cuatro tipos. En Sócrates es hombre. pnmer lugar, podemos afirmar o negar algo: iré a Madrid no iré a Por tanto, Sócrates es francés. • Madrid. La regla de esta relación es la siguiente: si un enunciado es verdadero~ su negación es falsa, y viceversa. En segundo lugar, po- Por la misma razón, un razonamiento puede ser formalmente in- demos umr.dos enunciados: iré a Madrid y pasaré a verte. La regla correcto (sin lógica) aunque la conclusión y las premisas sean verda- correspondiente establece que la conjunción de dos proposiciones deras: . sólo es verdadera si ambas lo son, y es falsa en todos los demás ca- sos. La tercera relación es la disyunción: iré a Madrid o me quedaré Algunos hombres son europeos. en Málaga. Su regla dice que una disyunción es falsa cuando ambos Algunos hombres son franceses. ' términos lo son, y verdadera en los demás casos. La cuarta relación Por tanto, los franceses soh europeos. es .la unión cO,ndicional, también llamada implicación: si voy a Ma- drid te llamare. Su regla establece que una implicación es falsa cun- Los tres juicios anteriores son verdaderos, pero la conclusión no do el antecedente es verdadero y el consecuente falso, y es verdadera se deriva de las premisas. Eso significa que el razonamiento no es vá- en los demás casos. lido, es ilógico: en realidad, no hay razonamiento. Es claro que el pro- Todos los pasos mencionados se apoyan en la lógica básica de los greso en el conocimiento no sólo exige lógica, sino lógica y verdad. Si primeros principios, punto de partida imprescindible e indemostra- falla cualquiera de las dos condiciones, en lugar de conocimiento hay ble de cualquier demostración. ignorancia o error. La lógica sin verdad puede ser cómica, como la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento, pero también puede ser trágica: una idea falsa sobre la dignidad del hombre y sus
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    EL CONOCIMIENTO 45 44 FILOSOFíA MíNIMA 6. Falacias y sofismas 5. Lógica informal Ayerse hizo público que el paro creció en 189.300 personas en el -¿Es vuesa merced, por ventura, ladrón? -Sí -respondió él-, para servir a Dios y a las buenas gentes. primer trimestre de este año, disminuyó la ocupación, se destruyó em- pleo, se creó un total de 342.500 puestos de trabajo y aumentó la pobla- CERVANTES, Rinconete y Cortadillo ción activa, todo ello simultáneamente. LUIS IGNACIO PARADA Si la lógica formal estudia la conexión correcta entre las proposi- ciones o juicios de un razonamiento, la lógica informal entiende y En lógica informal se conoce como falacia toda argumentación acepta esa corrección en un sentido amplio: el que usamos en la vida que parece correcta y no lo es. La falacia se llama sofisma cuando es cotidiana en forma de diálogo argumentativo. Así justifica Aristóteles la lógica informal en su Retórica: «Aunque tengamos la ciencia más intencionada, y paralogismo cuando es involuntaria. Platón describió exacta, no siempre será fácil persuadir a ciertos auditorios. En esos a los sofistas griegos como especialistas en presentar argumentos fal- sos como verdaderos, y argumentos verdaderos como falsos. Desde casos conviene expresarse en lenguaje coloquial.» La lógica informal, propia de la argumentación coloquial, acon- entonces, sofisma ha significado falacia, argumento falso con apa- seja usar premisas admitidas por los demás interlocutores, aclarar el riencia de verdad. Aristóteles los estudió y recogió en un pequeño tra- significado de lo que se dice, no forzar prematuramente la conclu- tado: Argumentos sofísticos. En todo sofisma hay una verdad aparente y un error oculto. Mu- sión, llevar el peso de la pruéba cuando corresponda, no proporcio- nar exceso de información, no mantener a toda costa una opinión sin chos de esos erores están motivados por el significado ambiguo o equí- pruebas suficientes, no cambiar de tema, explicarse con claridad, voco que damos a las palabras. Si digo, por ejemplo, que ~(nosoy libre porque no puedo hacer todo lo que quiero», estoy confundiendo liber- brevedad y orden. Además de las reglas menciondas, el diálogo argurnéntativo usa tad con omnipotencia. Es el mismo equívoco al que recurre Don Qui- jote para conseguir la libertad de un grupo de condenados a galeras: con intención retórica expresiones aseguradoras y protectoras, tér- minos sesgados y definiciones persuasivas. Para presentar como se- gura una opinión, protegerla de la crítica y ahorrarse explicaciones, Quiero rogar a estos señores guardianes y comisario sean servidos se suele aducir que está científicamente probada, que es evidente y de de desataros y dejaros ir en paz; que no faltarán otros que sirvan al rey, sentido común, que casi todo el mundo la comparte ... Los términos en mejores ocasiones; porque me parece duro caso hacer esclavosa los sesgados son palabras cargadas de connotaciones positivas o negati- que Dios y naturaleza hizo libres. vas, según los puntos de vista -y también los prejuicios- de carác- ter social, político o religioso del que los emplea y del que los escu- Una segunda clase de sofismas aparece cuando las premisas no cha. Así, pueden usarse de forma sesgada palabras como nazi, judío, tienen relación con la conclusión, y hacen que ésta sea irrelevante. Es yanqui, indio, creyente, ateo, autoridad, feminismo, izquierdas, dere- el caso del argumento ad horninem, donde se critica una verdad des- chas, militar, insumisión, tolerancia ... Las definiciones persuasivas prestigiando a la persona que la sostiene: los nazis despreciaron el se usan para prestigiar o desprestigiar lo definido: se puede decir que trabajo de Einstein en el terreno de la física tachándolo de «pensa- los teléfonos móviles son «fieles' y rápidos mensajeros de sus due- miento judío». Lo contrario es el argumento de autoridad, que da por ños», pero también se los puede presentar como «las nuevas cadenas válida una argumentación por el prestigio, el poder o la simpatía de de los nuevos esclavos». quien lo expone: un producto comercial se hace pasar por bueno por- La utilización de estas estrategias retóricas está justificada siem- que su publicidad se apoya en la recomendación de un personaje fa- pre que estemos convencidos de su verdad, al tiempo que admitimos moso. El argumento ad ignorantiam pretende la falsedad de un enun- el diálogo con interlocutores que expresan opiniones diferentes. El ciado porque nadie ha conseguido probar su verdad, o bien que un fin de la retórica es convencer sin manipular. enunciado es verdadero porque nadie ha probado que sea falso: exis- ten el monstruo del lago Nes y el Yeti porque nadie ha probado que no existan.
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    FILOSOFíA MíNIMA EL CONOCIMIENTO 47 46 en el cielo, que no se descuida de castigar al malo, ni de premiar al bue- El argumento ad populum es demagógico y apela al sentimiento no, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros del público para lograr su asentimiento. Más que la verdad, el dema- hombres, no yéndoles nada en ello. gogo dice lo que el público quiere oír, y así promete en campaña elec- toral conquistas imposibles de cumplir, pan y circo en el caso del ma- La argument~ciónpost hoc, ergo propter hoc, «después de, luego gistrado romano, aprobado general en el caso de un profesor que a causa de», consiste en una falsa atribución de causalidad, al con- quiere pasar por bueno. El argumento ex populo defiende un punto fundir la sucesión temporal con la relación causa-efecto. Así, de la de vista alegando que todo el mundo es de la misma opinión. El.argu- semjanza morfológica entre los fósiles de diferentes especies que se mento ad baculum (al bastón) se apoya en amenazas. Una argumen- suceden en el tiempo, se puede concluir precipitadamente su encade- tación parecida, que se conoce como «pendiente resbaladiza» y se namiento causal. Sin embargo, la sucesión temporal entre dos fenó- basa en el «efecto dominó», es la que amenaza con una probable con- menos A y B es una condición necesaria, pero no suficiente, para po- secuencia mala. Esta retórica falaz la emplean de forma magistral al- der establecer entre ambos un nexo causal. gunos de los personajes de Shakespeare. Aparece, por ejemplo, en los . En te~ce~ l~gar, podemos agrupar los sofismas formados por pre- discursos inolvidables de Bruto y Marco Antonio, tras la muerte de misas no Justificadas. En la petición de principio, al dar por demostra- César. Así justifica Bruto su asesinato: da una premisa que no lo está -«el universo no tiene causa»-, la conclusión queda el su vez sin demostrar: «Dios no existe porque el Si hubiese alguno en esta asamblea que profesara entrañable amis- tad a César, a él le digo que el afecto de Bruto por César no era menor universo no tiene causa.» En el círculo vicioso hay una doble petición que el suyo. Y si entonces ese amigo preguntase por qué Bruto se alzó de principio, pues se pretende que dos afirmaciones se prueben mu- contra César, ésta es mi contestación: «No porque amaba a César me- tuamente: «Los futbolistas brasileños son los mejores porque son nos, sino porque amaba a Roma más.» ¿Preferiríais que César viviera y brasileños.» morir todos esclavos, a que esté muerto César y todos vivir libres? Por- Un sofisma típico es la generalización arbitraria, que pasa de la que César me apreciaba, le lloro; porque fue afortunado, le celebro; comprobación de algunos a la generalización del todos: «Todos los como valiente, le honro; pero p~r ambicioso le maté. Lágrimas hay hombres sois iguales.» La generalización más común es el reduccio- para su afecto, júbilo para su fortuna, honra para su valor, muerte para nismo de tomar la parte por el todo para reducir artificialmente la su ambición. ¿Quién hay aquí tan abyecto que quiera ser esclavo? ¡Si complejidad de una cuestión a la simplicidad de una de sus partes: hay alguno, que hable, pues a él he ofendido! ¿Quién hay aquí tan estú- consta~ar, por ejemplo, los elementos químicos del cuerpo humano, y pido que no quiera ser romano? ¡Si hay alguno, que hable, pues a él he concluir que el hombre es un mero compuesto químico. Viktor ofendido! ¿Quién hay aquí tan vil que no ame a su patria? ¡Si hay algu- Frankl cuenta que su profesor de ciencias naturales, paseando por el no, que hable, pues a él he ofendido! Aguardo una respuesta. aula, les decía: «La vida no es más que un proceso de combustión ..., un fenómeno de oxidación.» Otros argumentos falsos, dentro de este segundo tipo, apelan a la Conviene aclarar que, de suyo, algunas de estas formas de argu- compasión del oyente: es el caso del estudiante que discute una mala mentación informal no son falaces, pero de hecho son las formas que calificación apoyándose en sus difíciles circunstancias familiares. más adoptan las falacias. Así, por ejemplo, el argumento de autori- Antes de ejercer el gobierno de la Ínsula Barataria, Don Quijote daba dad no es necesariamente falaz: no es una falacia decir que «estapá- a Sancho Panza este atinado consejo: «Si alguna mujer hermosa vi- gina del Quijote está bien escrita porque su autor es Cervantes». Ello niere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de manifiesta que cabe un uso limpio de muchos recursos retóricos, y sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide.» Pero también un uso más o menos falaz. el mismo Don Quijote, en el citado episodio de los forzados a galeras, apela falazmente a los sentimientos de los guardias. Tras razonar, a su manera, que «es duro hacer esclavos a los que Dios y naturaleza 7. El método lógico y sus pasos hizo libres», añade: Ya sabemos que la lógica estudia las estrategias que sigue la inte- Cuanto más, señores guardas, que estos pobres no han cometido ligencia para conocer de manera ordenada y eficaz. Esas estrategias nada contra vosotros. Allá se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay
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    48 FILOSOFíA MíNIMA EL CONOCIMIENTO 49 vienen a ser los pasos que dan la filosofía y las ciencias para abrirse ción real puede ser esencial e intrínseca (el hombre es un animal ra- camino en la complejidad de lo real. En griego, camino se dice mé!~- ciona!), ~xtrínseca (un reloj es una máquina para medir el tiempo), do, y sus pasos principales son -como hemos ade!a~t.~do- el.~n~I- descriptiva (el agua es una sustancia incolora, inodora e insípida), sis y la síntesis, la inducción y la deducción, la definición, la división genética (el bronce es una aleación de cobre, cinc y estaño), causal (la y la clasificación. . . Odisea es un poema escrito por Homero). En cualquier caso, la defi- Analizar es dividir un todo en las partes que lo constituyen, para nición debe afectar sólo a lo definido (no puedo definir al hombre so- facilitar su estudio de forma ordenada y minuciosa. Descartes pro- lamente como animal), debe ser más clara que lo definido (no puedo pondrá, entre las reglas básicas del método racional, "dividir todo definir democracia como paradigma y cúspide de la evolución políti- problema que se someta a estudio en tantas partes ~~nores como ~e~ ca), no debe ser negativa (europea es una persona que no es asiática), posible y necesario para resolverlo mejor». La medicina, en su análi- debe ser breve, y lo definido no puede entrar en la definición (culpa- sis del cuerpo humano, realiza un estudio de cada uno de sus órga- ble es quien ha incurrido en culpa). nos. Desde su origen, la filosofía dividió su objeto de estudio en tres grandes campos: el mundo (cosmología filo~ó~ca!, el ~o~b~e (antro- pología filosófica) y Dios (teodicea). Cada dIscI~lma filosofica puede subdividir, a su vez, su propio campo. Así, por ejemplo, la antropolo- gía se convierte en ética cuando estudia la conducta humana, y en psicología cuando analiza la interioridad anímica del ser human~. El análisis se contrapone a la síntesis, que supone la composi- ción o integración de lo que hemos estudiado por separado. La re- ducción analítica de lo complejo a sus elementos simples no es sufi- ciente, pues ofrece un conocimiento fragmentado e ina,:ticulado, sin mostrar la cohesión de la realidad. Por lo tanto, es preCISOrecompo- ner los elementos en que ha sido dividida una realidad compleja. La medicina no entenderá el cuerpo humano si no aprecia la coordina- ción real entre sus órganos. La filosofía no entenderá la complejidad de una acción libre si no es capaz de integrar la diversidad de sus raí- ces intelectuales y volitivas con el condicionamiento biológico, senti- mental, educativo y cultural. . Análisis y síntesis son, con frecuencia, fases complementanas de un mismo método analítico-sintético. Descartes lo expresa con exac- titud: «Es preciso recorrer con un movimiento continuado e ininte- numpido del pensamiento todas las cosas que se refieren a nuestro fin, y abrazarlas mediante una enumeración suficiente y ord~~ada.» A partir del análisis y de la síntesis, la inducción y la deducción son las dos formas fundamentales de razonar, de hacer que nuestro cono- cimiento de la realidad progrese y sea riguroso, tal y como hemos vis- to en el tema anterior. Otra de las tareas fundamentales del método racional, que aspira a la comprensión clara y distinta de la realidad, es la definición. Defi- nir es acotar, delimitar, señalar los límites conceptuales de un ser res- pecto a los demás. La definición puede ser etimológica (~~osofía sig- nifica amor a la sabiduría) o real (filosofía es una reflexión sobre la totalidad de lo que existe, por sus causas más radicales). La definí-
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    f 91 CAPíTULO 12 LA CREACIÓN ARTÍSTICA 1. La estética El sentido de lo bello es un instinto inmortal, profundamente enrai- zado en el espíritu del hombre. Es el que le proporciona delicias en múltiples formas de sonidos, aromas y sentimientos entre los cuales habita. Y así como el lirio se refleja en el lago y los ojos de Amarilis en el espejo, así la mera repetición oral o escrita de esas formas, sonidos, colores, aromas y sentimientos es una duplicada fuente de placer. EDGAR Ar.LAN POE Los seres humanos estamos hechos para la belleza. No sólo para el alimento, el trabajo, el descanso, el conocimiento o el lenguaje. También y muy principalmente para la belleza. Por eso nunca nos cansamos de admirar la primavera y el otoño, ni de contemplar la Vista de Delft o la Piedad de Miguel Ángel, ni de escuchar La flauta má- gica o a Paul MacCartney cantando Hey, Jude. Por estar hechos para la belleza buscamos, siempre y sobre todo, el amor. La llamada de la belleza no es una urgencia fisiológica, ni tiene valor biológico de su- perviviencia, pero es inequívoca y constante, y está estrechamente re- lacionada con la aspiración humana a la plenitud. Stendhal dijo mag- níficamente que «la belleza es una promesa de felicidad». La experiencia estética, tanto en la creación artística como en la contemplación de la belleza, tiene un alto valor ético y pedagógico, pues nos enseña y nos hace mejores. Platón decía que el alma huma- ·na, a través del amor a la belleza, se eleva desde sus carencias e im- perfecciones hasta la plenitud de la verdad y del bien: por eso la belle- za y el amor serán los objetos primeros del filosofar. Ello es posible, de entrada, porque el sentir humano es un sentir estético. La estética
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    LA ACCIÓN HUMANA 183 182 FILOSOFíA MíNIMA Por tanto, no es la belleza lo que marca la diferencia, sino la crea tívi- (del griego aisthesis, sensación) es la reflexión sobre la capacidad hu- dad humana. Al análisis de ambas realidades -belleza y arte- dedi- mana de sentir la belleza, que en su origen es siempre percibida por camos este capítulo . los sentidos. . . El término «estética» lo empleó por primera vez Baumgarten, en el siglo XVIII, con el significado de «teoría de la sensibilidad», confor- 2. La belleza corporal me a su etimología griega. Sin haber llevado ese nombre la estética existe desde la antigüedad como una reflexión sobre el arte y la belle- ¡Oh, Dios, y cuán fermosa za, n;~zcl~da c~n la reflexión filosófica y moral, la historia del arte y viene Doña Endrina por la plaza! la crítica literana. Su estudio se aborda desde diferentes ángulos jus- ¡Qué talle, qué donaire, tamente porque la belleza presenta varias caras. De hecho, se predica qué alto cuello de garza! de forma análoga de lo natural (un bello paisaje), de lo artificial (una Con saetas de amor fiere hermo~a plaza), del cuerpo humano (una bellísima actriz) y de cier- cuando los sus ojos alza. tas acciones humanas (decimos que son hermosos el perdón y otros gestos parecidos). Platón, en el Banquete, nos dice que la belleza engendra el amor, La llamada de la belleza no parece responder a ninguna necesi- que es «deseo de lo bello», De hecho, el ser humano nunca ve a sus dad concreta. Los hombres primitivos hicieron cuencos de arcilla co- semejantes como cuerpos neutros, sino como personas con diverso cida para aplacar con más facilidad su hambre y su sed, y también grado de belleza exterior e interior. Esa belleza de las personas que para conservar y trasladar mejor la comida y la bebida. Lo que no sa- nos rodean ronda constantemente la periferia de nuestra vida. Has-· bemo~ e~ por qué adornaron sus vasijas con una cenefa de figuras ta que un día, cierta belleza sensible nos deslumbra e irrumpe en el ~eo~etnca~. ~s~ decoración no sirve para nada, no cumple ninguna centro mismo de nuestra sensibilidad. Una experiencia que define finalidad biológica, y por eso mismo revela que los hombres no sólo m~y bien Pedro Salinas cuando describe a la mujer como esa corpo- buscan satisfacer sus necesidades, sino lograr también que las cosas reidad mortal y rosa / donde el amor inventa un infinito. Transfigura- sean o parezcan hermosas. Una necesidad, como hemos dicho, que do por la belleza corporal, ese cuerpo que un día se convertirá en tie- no parece tener nada de fisiológica, y sí de espiritual. rra, en polvo, en humo, en sombra, en nada, exhibe un atractivo .Definir la belleza es posible e insatisfactorio al mismo tiempo, extraordinario que da lugar a muchas de las mejores expresiones ar- D~cIr, como se ha dicho, que lo bello se basa en la armonía y la sime- tísticas de la humanidad. La historia de la pintura y de la literartura tría, ? que se tra~a de un sentimiento subjetivo, o que es el resplandor serían muy diferentes si no existiera la inflamación provocada por del bien, es marufestar la indefinición del concepto. En su Crítica del la belleza física: no existiría Cyrano sin Roxana, ni Calixto sin Meli- juicio, Kant afirma que «es bello lo que complace universalmente sin bea, ni Romeo sin Julieta, ni Don Quijote sin Dulcinea, ni Ulises sin concepto». No quiere decir que todos coincidamos en estimar her- Penélope, y el Arcipreste de Hita no hubiera escrito jamás los versos mosas las mismas cosas, sino más bien que sólo llamamos «bello» a que abren este párrafo. lo que sentimos que debe ser considerado así por todo el mundo. Si el El atractivo de la belleza corporal, con ser una experiencia uni- concepto es lo que sirve para identificar y explicar una realidad deter- versal, presenta cierto aspecto misterioso y desconcertante. Con de- minada, afirmar que lo bello «1)0tiene concepto» significa que no masiada frecuencia comprobamos que la conquista de esa belleza tenemos un criterio seguro para identificiar y evalurar la belleza. Po- deja un sabor agridulce. Pedro Salinas, reconocido como el poeta del d~~os identificar conceptualmente un cielo estrellado y un templo amor, escribe que los besos y las caricias se equivocan siempre y no dórico, pero no tenemos una regla o un modelo que nos permita esta- acaban donde dicen, es decir, no dan lo que prometen. En ese mismo blecer si el cielo y el templo son hermosos, ni en qué medida, ni por sentido, afirma Paul Claudel que la mujer es la promesa que no puede qué lo son. . ser cumplida. ¿Por qué? Porque en realidad -nos dice Platón-la be- La estética tiene dos grandes ámbitos de estudio: la naturaleza y lleza es la llamada de otro mundo para despertamos, desperezamos y el arte. En ambos casos, lo que admiramos es la belleza. El arte es un rescatamos de la caverna donde vivimos. En el diálogo Fedro, descri- hecho específico del ser humano. Ni el nido del pájaro ni su bellísimo be así esa especie de éxtasis: canto son obras de arte, porque no responden a su libertad creativa.
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    184 FlLOSOFíA MíNIMA LA ACCIÓN HUMANA 185 Cuando alguien, viendo la hermosura de este mundo y acordándo- El bien en la conducta humana resulta atractivo y da lugar al afecto se de la verdadera, toma alas y,una vez alado, deseando emprender el y a la amistad. El afecto es la primera forma de amar, la más fácil y uni- vuelo y no pudiendo, dirige sus miradas hacia arriba, como un pájaro, versal, pues se reduce a la mera satisfacción de estar junto? La sustan- y descuida las cosas de esta tierra, se le acusa de estar loco. Ésta es, cia del afecto es sencilla: una mirada, un tono de voz, un chiste, unos re- precisamente, la mejor de todas las formas de posesión divina [...], y, cuerdos, una sonrisa, un paseo, una afición compartida. El afecto puede por participar de esta locura, se dice del que ama las cosas bellas que surgir y arraigar sin exigir cualidades brillantes, pero requiere cierta do- está loco de amor. sis de sentido común, imaginación, paciencia y abnegación. El afecto suele ser un condimento obligado de la buena literatura Platón intuye, como ya hemos visto en el capítulo 10, que el amor y del buen cine. En la más célebre de sus novelas, Hemingway nos ha- es la respuesta a las dos grandes preguntas existenciales -de dónde bla de un viejo pescador que salía cada mañana en su bote y llevaba venimos y adónde vamos-, pues nos hace sentir que el Ser Sagrado tres meses sin coger un pez. Un muchacho le había acompañado los tiembla en el ser querido. Así lo expresa Miguel d'Ors en su poema primeros cuarenta días, hasta que sus padres le ordenaron salir en Esposa: otro bote con más fortuna. Pero el viejo había enseñado al muchacho a pescar desde niño, y el muchacho no lo olvidaba. Con tu mirada tibia alguien que no eres tú me está mirando: siento -Yo podría volver con usted. Hemos hecho algún dinero. confundido en el tuyo otro amor indecible. -No -dijo el viejo-. Tú sales en un bote que tiene buena suerte. Alguien me quiere en tus te quiero, alguien Sigue con ellos. acaricia mi vida con tus manos y pone en cada beso tuyo su latido. Entristecía al muchacho ver al viejo regresar todas las tardes con Alguien que está fuera del tiempo, siempre las manos vacías, y siempre bajaba a ayudarle a descargar los apare- detrás del invisible umbral del aire. jos. Un día propuso al viejo tomar una cerveza en el puerto, y estuvie- .~ ron charlando. Platón explica que el auténtico arrebato amoroso transporta por encima del espacio y del tiempo, de tal modo que el conmovido por la -¿Puedo ir a buscarle sardinas para mañana? belleza desearía que el instante fuera eterno, y querría abandonar -No. Vea jugar al béisbol. la vulgaridad del mundo y volar hacia la compañía de los dioses. Por -Si no puedo pescar con usted, me gustaría ayudarle de alguna eso los dioses llaman a Eros «el que proporciona alas». forma. -Me has pagado una cerveza-dijo el viejo-. Yaeres un hombre. 3. La belleza y el bien Después marcharon juntos camino arriba hasta la cabaña d~l viejo, mientras el lector se siente cautivado por la profunda humani- La estética griega, desde Sócrates, no duda en llamar hermosa a dad de ese afecto. la conducta humana buena. Así, de la unión de los adjetivos kalon (hermoso) yagathon (bueno), surge el sustantivo kalokagathía: un -¿Q~é tiene para comer? -preguntó el muchacho al llegar a la ca- término intraducible que identifica los conceptos de lo bello y lo baña. bueno para definir el ideal de conducta, lo que los griegos entienden -Una cazuela de arroz amarillo con pescado. ¿Quieres un poco? por excelencia humana. Si el 'Placer cumple los deseos básicos de -No. Comeré en casa. comida, bebida, cobijo, comodidad o amor, la bondad de una con- ducta no cumple ninguna de esas funciones, pero se nos impone ra- El muchacho sabía que no había ninguna cazuela de arroz ama- cionalmente: no tenemos más remedio que aceptar que la vida hu- rillo con pescado. mana resulta más digna cuando cualquiera de nosotros hace lo que es debido y trata a los demás como personas, no como instrumentos -Déjeme traerle cuatro cebos frescos. manipulables. -Uno -dijo el viejo.
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    186 FILOSOFíA MíNIMA LA ACCIÓN HUMANA 187 -Dos -replicó el muchacho. bres y las cosas está cercano a la felicidad, y que el arte de vivir con- -Dos -aceptó el víejo->. ¿No los habrás robado? siste en descubrir a las personas -siempre pocas- que pueden com- -Lo hubiera hecho. Pero éstos los compré. partir ese placer. Aristóteles lo expresó bellamente: -Gracias -dijo el viejo con sencillez. «Ahora vaya por las sardinas», dijo el muchacho, y añadió: Igual que nos resulta agradable la sensación de vivir;nos resulta «Abríguese, viejo. Recuerde que estamos en septiembre.» Cuando grata la compañía de nuestros amigos; y aquello en lo que ponemos el atractivo de la vida es lo que deseamos compartir con ellos. volvió, el viejo estaba dormido en una silla, a la puerta de la cabaña. El sol se estaba poniendo. El muchacho cogió la frazada del viejo y se la echó sobre los hombros. El periódico yacía sobre sus rodillas y el 4. La mímesis y el teatro peso de sus brazos lo sujetaba allí contra la brisa del atardecer. Hasta aquí, el resumen de las primeras páginas de El viejo y el E~ser ~u~ano es un infatigable forjador de historias. y lo es por mar. Si el lector piensa qué es lo que hace surgir entre un pobre viejo y ser anírnal imitador; que aprende y disfruta imitando lo que oye y lo un muchacho ese entrañable afecto, encontrará en ambos un talante que ve, lo que le admira y atrae. Desde los albores de la humanidad hecho de optimismo, cordialidad y ganas de vivir. En un brevísimo y por transmisión oral, los mayores educan y entretienen a los más jó~ magnífico retrato, Hemingway nos dirá del pescador que «todo en él venes con historias menudas o grandiosas que alumbran el camino y era viejo, salvo sus ojos, y éstos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos». enseñan lo que se debe hacer o evitar. Pueden ser narraciones reales o ficticias, pero verosímiles en todo caso, que imitan la realidad y por De la amistad dice Aristóteles, nada sospechoso de sentimenta- eso mismo son imitables. lismo, que es lo más hermoso y necesario de la vida. La belleza de esa Con la invención de la escritura, lo que sólo se podía contar para peculiar relación humana -tratada ya en el capítulo lO-la pondera ser escuchado por pocos, se escribe para ser leído por muchos. La de manera muy especial Sócrates. Hay en su vida hechos y dichos vi- modalidad más idónea para contar historias llegará a ser la novela. gorosos, pero él mismo nos dice que la amistad es el centro de su Con el teatro, lo que sólo podía ser escuchado o leído, ganará el rea- vida. Y sus amigos le reconocen como el mejor en la amistad, tam- lismo de la representación. Después del teatro vendrá el cine. En to- bién cuando no es fácil tal reconocimiento: en la vejez, en la condena das estas modalidades, desde el poema épico hasta el largometraje, el a muerte, en la cárcel y en la hora de la cicuta. Jenofonte nos cuenta afán de transmitir va unido a la voluntad de hacerlo bellamente: sur- que el sofista Antifón intentó atraerse a-los amigos y alumnos de Só- gen así los diferentes géneros literarios. De todos ellos, el teatro es el crates, manifestando que la vida de éste no podía ser: feliz ni reco- más atípico, pues no cabe en un libro y necesita un escenario: se es- mendable, especialmente a causa de su gran pobreza. Esta fue la res- puesta de Sócrates: cribe para ser representado, es decir, visto y oído. Además, no imita la realidad por medio de un texto, sino real y físicamente por medio de -Antifón, así como a otro hombre le procura placer un buen caba- actores de carne y hueso. Su intenso realismo, que proviene de su llo o un perro o un pájaro, a mí me deparan mayor satisfacción los bue- ímítacíon (mímesis en griego y latín) hace que el espectador viva y nos amigos. Y si encuentro algo bueno se lo enseño a ellos; y los pre- SIenta dentro de la escena, envuelto en una historia que le puede lle- sento unos a otros para que mutuamente salgan beneficiados en la vir- var desde la evasión a la catarsis. Con frecuencia, quien va al teatro a tud. Con mis amigos saboreo los tesoros que los hombres sabios del ver al hombre acaba viéndose a sí mismo. De esta manera, el teatro se pasado dejaron por escrito. Y cuando encontramos algo interesante lo convierte en un acto de responsabilidad social, como lo concibieron recogemos y lo consideramos de gran provecho si puede ayudar a los griegos. Así lo explica García Larca: otros. El teatro es uno de los medios más expresivos, más útiles para edifi- En torno a Sócrates aparecen amigos verdaderos, sin sombra de car un país, el barómetro que registra su grandeza o su declive.Un tea- intereses más bajos. y nosotros atesoramos esa amigable forma tro sensible y bien orientado en todos sus niveles, de la tragedia al vau- de vivir, esa charlatanería culta sobre el gusto común por la excelen- deville, puede transformar en algunos años la sensibilidad de un pue- cia. Sócrates nos dice que el placer de contemplar a fondo los ha m- blo. Mientras que un teatro donde el zueco sustituya a las alas puede 1,:- 'f l',
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    188 FILoSOFíA MíNIMA LA ACCIÓN HUMANA 189 adormecer una nación entera. El teatro es una escuela de lágrimas y de Nofue Zeus quien dio esa orden [...]. Y no creo que tus decretos risa; una tribuna abierta donde se puede defender la moral y hacer per- tengan tanta fuerza que obliguen a transgredir las leyes no escritas e manentes las eternas leyes del corazón y los sentimientos del hombre. inmutables de los dioses, siendo tú mortal. Esas leyes no son de hoyo de ayer, pues siempre han tenido vigencia y nadie sabe cuándo apare- El teatro griego, sobre todo la tragedia, es una de las más altas cieron. Además, por temor a lo que piense un simple hombre no iba yo contribuciones culturales de los helenos. Si nos preguntamos por su a sufrir el castigo divino por su incumplimiento. sabiduria, hemos de reconocer, con asombro, que pone al alcance del En su Poética, Aristóteles dice que la tragedia es la imitación (mí- gran público la profundidad del pensamiento griego. Si nos pregunta- mesis) de una acción humana completa, digna, noble y grandiosa. mos por su belleza, hemos de responder que está asociada a la tensión Debe inspirar en el público, terror ante las desgracias ineludibles del en la que viven unos protagonistas enfrentados a situaciones límite. Destino y compasión por el sufrimiento de nuestros semejantes. Esos Son vidas zarandeadas por grandes pasiones y zozobras: amores y ce- sentimientos logran la verdadera finalidad de la tragedia: la catarsis o los, guerra y devastación, deportación y esclavitud, hospitalidad y de- purificación del espectador. Raymond Bayer lo explica así: samparo, ira y venganza, afán desmedido de poder, traición y lealtad, ensañamiento y compasión, muerte de los hijos y de los padres ... Si en Contrariamente a Platón, quien ve en la tragedia, al igual que en la la exhibición circense o deportiva admiramos las posibilidades ex- música, un ejercicio peligroso de las pasiones, acabando por expulsar traordinarias del cuerpo humano, su evolución en los límites de la ve- a los artistas de su República, Aristóteles ve en las artes, y muy espe- locidad y de la fuerza, con agilidad y coordinación inverosímiles, en la cialmente en la tragedia, un medicamento catártico, un remedio con- tragedia griega admiramos las posibilidades de la libertad humana en tra la demasía y el exceso, y vuelve continuamente sobre ellas como a situaciones donde lo que está en juego es la propia vida. una de las concepciones más prudentes de su filosofía. A su manera, Veamos dos ejemplos. En Hécuba, de Euripides, asistimos a las las artes son elementos moderadores, que logran el justo medio. desgracias de la reina de Troya, convertida en esclava tras la caída de la ciudad. El coro de la obra, formado por otras mujeres esclavizadas, no sólo presta su voz a la reina, sino también a todas las mujeres que 5. La catarsis y el cine sufran ese destino a lo largo de la historia. En gran medida, la gran- deza y el valor de la tragedia griega radican precisamente en la facili- Aunque el arte cinematográfico lleve nombre griego -de kineo dad con la que universaliza sus asuntos. Así dice el lamento del coro: (mover) y grafein (describir)- su invención corresponde al siglo XIX, y su apogeo al xx. Sin embargo, no es aventurado afirmar que la esté- Viento, viento marino que llevas por el mar henchido a las naves rá- tica del cine cumple en nuestros días una función semejante a la que pidas que surcan las olas, ¿adónde me empujarás, desdichada de mí? desempeñó el teatro entre los griegos. Ambas manifestaciones artísti- ¿A qué morada iré para ser esclava? [...]. ¡Ayde míyde mis hijos! ¡Ayde cas, centradas casi por igual en la imitación escénica de la realidad, mis abuelos, que yacen en la tierra de la patria caída entre humo negro, configuran, en sus respectivas épocas de esplendor, lo que hoy deno- presa de la lanza de los argivos! ¡Heme aquí, esclava en tierra extranje- minamos cultura de masas y opinión pública. Si el teatro cumplió en ra, tras dejar el Asia conquistada por Europa, y de cambiar el Hades la Grecia clásica, o en la España del Siglo de Oro, una función sociali- sólo por el lecho de un amo! vadora de primer orden, al popularizar un modo de ser y de entender la vida, el cine actual ha heredado esa función. Hasta tal punto que el De igual manera, la oposición entre el rey Creonte y Antígona refle- análisis aristotélico de la catarsis -la gran virtualidad educativa de ja esa otra oposición, tan frecuente, entre leyes humanas y leyes divinas, la estética teatral- es perfectamene aplicable al cine de calidad. entre la ley y lo que hoy llamaríamos objeción de conciencia. Se resume La tragedia griega era mucho más de lo que hoy entendemos por en unas palabras de Antígona a las que nadie puede negar su altura y su obra de teatro. Allí no se representaban historias entretenidas para valor intemporal. Una vez más, un caso particular sirve para formular, pasar el rato, sino acciones de gran calado, escogidas para conmover definir y resolver una cuestión de alcance universal. Cuando Creonte al espectador, configurar su corazón y hacer de él un ciudadano a la pregunta a Antígona por qué ha desobedecido la orden de no sepultar y medida de la polis. De la tragedia dirá Aristóteles que, mediante el te- rendir honras fúnebres a su hermano, escucha esta respuesta: mor y la compasión que provoca, lleva a cabo la purgación de tales
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    190 FILosoFíA MíNIMA LA ACCIÓN HUMANA 191 sentimientos. Tal purgación puede entenderse como descarga de ten- conduce siempre a la ética, porqué nos habla de ese esfuerzo y de ese sión interior, semejante a la que muchos consiguen haciendo deporte arte de vivir, de lograr una conducta lógica y humana, no inhumana y o animando asu equipo en un estadio, y también riendo o llorando patológica. ante la gran pantalla. Pero hay otro sentido mucho más importante, Nadie duda que la fuerza de la mímesis y de la catarsis puede ser que consiste en poner en su sitio los sentimientos fundamentales. un instrumento de manipulación. De hecho, si Platón desconfía de Para entender este significado de la catarsis -explica Ruiz Rete- los artistas es porque está convencido de su gran capacidad de seduc- gui en su ensayo Pulchrum-« es preciso reconocer que las emociones ción. El placer y el dolor son instrumentos excelentes para la forma- y las pasiones están con frecuencia «revueltas», de modo que los sen- ción social de las personas, y quien controla los mecanismos del pla- timientos que deberían expresar la armonía de la persona con su en- cer -y el arte es uno de ellos- controla en gran parte la educación de torno, resultan en realidad un factor de desorden. Así, por una peli- la ciudadanía. Por eso quería Platón desterrar a los artistas de su Re- grosa inadecuación entre los sentimientos y la realidad, lo bueno pública. Así lo explica Savater: puede parecer malo y lo malo, bueno, o podemos conmovernos por una trivialidad y quedar indiferentes ante algo grave: ¡El fin del mun- Los artistas no le parecen a Platón candidatos idóneos a educado- do y yo con estos pelos! res. Los más peligrosos de todos son quienes se ocupan en describir los Los griegos sabían que la educación, además de amueblar la ca- sentimientos, pasiones y destinos humanos, es decir los poetas épicos beza con conceptos y fortalecer la voluntad con virtudes, ha de llegar o los dramaturgos (sin lugar a dudas hoy Platón incluiría en este rango hasta los sentimientos para configurarlos correctamente. Si el cono- a los novelistas y a los creadores cinematográficos) puesto que nada cimiento requería lecciones y discursos, la sensibilidad necesitaba la ejerce mayor seducción sobre los seres humanos que la representa- tragedia: una historia densa que induce las emociones que realmente ción, por ficticia o caprichosa que sea, del comportamiento vital de corresponden a lo que representa. La tragedia presenta lo vil y lo he- nuestros semejantes. Cualquier persona mínimamente adiestrada en roico como vil y como heroico, y lo hace de tal manera que provoca el uso de la razón puede descubrir los fallos o las trampas de una argu- las reacciones emotivas correspondientes: lo vil resulta despreciable mentación teórica [...], pero en cambio un buen artista puede hacer y lo heroico atractivo, sin ambigüedad ni confusión. De forma pareci- «creíble» y hasta admirable cualquier tipo de vida incluso al más sofis- da, el cine de calidad puede conseguir esos mismos efectos, pues es ticado de los espectadores. un medio privilegiado de representar historias profundamente hu- manas. No sólo historias «edificantes», sino aquellas que muestren la multiforme miseria humana conforme a la dignidad del actor y del 6. La creación literaria espectador: no con realismo fotográfico y morboso, sino de forma que lo corrupto y depravado aparezca como tal, y que provoque la re- Sinbad es alto, robusto, y tiene andar de mucha gravedad, aunque pulsa correspondiente. . tenga la pierna derecha un poco más corta que la izquierda; tiene bar- Decíamos que podemos experimentar los efectos de la catarsis ba blanca muy espesa, sin partir, y casi todos los jueves con la navaja en grandes películas. De hecho, la encontramos en ese canto a la de pulso le hace un redondeo, y para que se le vuelva en la punta, pone amistad que es La fortuna de vivir; en la magnífica figura paterna de por las noches rizadores de palosanto. Gasta siempre turbante de dril tirando a marrón, y es cejijunto, y por debajo de la selva pilosa muestra Matar un ruiseñor; en esos personajes solitarios y anodinos de Italia- el alma por dos grandes ojos negros. Digo que muestra el alma por la no para principiantes, transformados al final por el amor; en la bús- inocencia y el entusiasmo de su mirar, que los ojos suyos no callan queda de la justicia en Vencedores y vencidos; en el respeto a la con- nada, ni burlas ni veras, y se adelantan, cuando Sinbad habla, a las pa- ciencia de Un hombre para la eternidad; en el sentido del dolor y de la labras suyas, alertando, sonriendo, entristando. A veces se pudieran muerte en Tierras de penumbra; en el amor de Cyrano; en la fortaleza ver países en fiesta en sus ojos. Tiene un hablar muy súbito, y va dicien- de Gandhi; en la pasión de Amadeus; en las lágrimas de Ia jovencísi- do seguido y rápido, y se detiene y mete un silencio que puede ser de un ma maestra de Ni uno menos; en la zozobra de ¡Corre, Lola, corre!; cuarto de hora. en la compasión de Charles Chaplin por la chica ciega que vende ÁLVARo CUNQUEIRO, claveles en Luces en la ciudad, con el más intenso y escueto de los fi- Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas nales posibles ... La estética del buen cine, como la tragedia griega, nos
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    192 FILosoFíA MíNIMA LA ACCIÓN HUMANA 193 El ser humano está constitutivamente llamado a conocer, y la li- frasis del 2; el empleo de las tres personas gramaticales: me moriría teratura es una de sus ventanas al mundo. Una ventana con un atrac- (yo), ríete (tú), torpe muchacho (él); la acentuación esdrújula repe- tivo peculiar, pues selecciona y embellece los aspectos más interesan- tida al comienzo de los tres primeros versos. Por último, los dos sig- tes de la realidad. Cumple así una doble función, acuñada en un lema nificados tan distintos del reír: ríete significa reírse de, es decir, no clásico: enseñar deleitando. La selección literaria apunta a los aspec- hacer caso, despreciar; en cambio, tu risa es la manifestación más tos esenciales de la condición humana: la amistad (El viento en los bella de lo que eres tú, y también la metonimia que permite hablar sauces), la libertad (El Señor de los anillos), el amor (Amor en cuatro de ti poéticamente. letras), el sufrimiento (Lazarillo de Tormes), la compasión (El viejo y el La pregunta por la clave de la estética literaria, forzosamente ge- mar), la lucha por la justicia (Mío Cid), la lucha contra la adversidad neral y vaga, podemos concretarla en esta estrofa. ¿Por qué nos gus- (Odisea), el misterio del mal (El Señor de las moscas), la muerte (Cin- tan estos versos? ¿Dónde reside su belleza? De entrada, el amor es co horas con Mario), la conciencia (Crimen y castigo). uno de los aspectos más genuinos y atractivos de la vida humana. Por Además de seleccionar, la literatura embellece. No es lo mismo otra parte, la ordenada distribución de los acentos y la repetición de decir «te quiero mucho» que decir «si tú me dices ven, lo dejo todo»: sonidos y palabras logra un ritmo insistente y pegadizo, aunque el la intensidad y la originalidad marcan la diferencia. Se podría bus- lector tal vez no lo aprecie. A ello se suma el empleo de un léxico sen- car la intensidad diciendo «te quiero muchísimo», pero faltaría la cillo, seleccionado y manejado con mucha habilidad, donde no faltan magia de las palabras, el ropaje literario que hace decir a Neruda: los matices hiperbólicos que pillan al lector desprevenido y despier- tan su atención: ríete de la luna; niégame el pan; me moriría. En la con- Ríete de la luna, del día, de la noche. junción perfecta de fondo y forma -ideas envueltas en la magia del Ríete de este torpe muchacho que te quiere. lenguaje- es donde se logra la belleza literaria. Niégame el aire, el pan, la luz, la primavera ... Pero tu risa nunca, porque me moriría. Para ser más exactos deberíamos hablar de «la difícil conjunción de fondo y forma», porque la creación literaria requiere, además de Frente al «te quiero muchísimo», esto suena mucho mejor. Y ese una intelgencia despierta para leer e interpretar la realidad en pro- sonar mejor tiene dos secretos: la riqueza conceptual y el dominio de fundidad, el dominio nada fácil de los recursos expresivos. Eso es lo los recursos estilísticos. De entrada, el poeta expresa su amor con las que logran en máximo grado los clásicos: escritores que han tratado palabras más sencillas, con un lenguaje nada rebuscado. Todo es co- las grandes cuestiones humanas antes, más y mejor que los demás. tidiano y elemental, y al mismo tiempb imprescindible: la luz, el aire, Todo en la historia humana, salvo los clásicos, envejece, pasa de .I~ el pan, la primavera. Es como si quisiera decirnos que el amor es tam- moda y queda sepultado en el olvido. Ellos permanecen porque dan bién lo más simple y los más importante de la vida. con los problemas y las respuestas realmente universales, y porque La belleza de estos versos se muestra, de forma paradójica y ma- aciertan a expresarse con una belleza esencial. Tarea nada fácil, de- gistral, en la ausencia de adjetivos. Tan sólo uno, y aparentemente an- cíamos. Los sabios de la Grecia clásica pensaban que los poemas ho- tipoético: torpe muchacho. Así se desnuda el texto de todo artificio, méricos representaban una hazaña más que humana de creación in- quizá para evitar que su fuerza se pierda en la retórica. Una fuerza telectual y literaria, inexplicable sin una especial inspiración divina. maravillosamente resaltada por el contraste: el torpe muchacho tal De hecho, la Iliada y la Odisea se cuentan sin discusión entre lo que la vez no tiene nada en la vida, y si'lo tiene estaría dispuesto a perderlo literatura mundial ha producido de más grande y bello. Estos anti- con tal de ganar el amor de la muchacha. La intensidad de su senti- guos cantos, tres veces milenarios, en su profunda humanidad han conmovido a los hombres de todos los tiempos. miento no puede ser mayor: sin ti me moriría, viene a decir. Detrás de su aparente simplicidad, hay en esta estrofa una téc- Hoy nos asombra reflejarnos con nitidez en el espejo de los per- nica consumada. Bastaría señalar que la musicalidad se consigue sonajes homéricos. Tienen tres mil años y, sin embargo, son cultos e por el intencionado predominio de palabras llanas y la repetición de ignorantes, educados y groseros, pacientes y airados, valientes y co- acentos en las sílabas 6, 9 y 13 de cada alejandrino; el paralelismo bardes, astutos y simples, rudos y tiernos. Descubrimos que son de los dos primeros versos; el imperativo de los tres primeros; las como nosotros, pero en realidad es al revés: nosotros somos como enumeraciones paralelas de los versos 1 y 3; la elipsis del 4; la perí- ellos, estamos configurados porsu herencia. Caía el telón sobre la , Prehistoria. Terminaba el primer acto del gran teatro del mundo. !i " t..
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    194 FILOsoFíA MÍNIMA LA ACCIÓN HUMANA 195 y entonces apareció, totalmente imprevisto y por sorpresa, el primer paz da un arte realista.» La exaltación formalista levanta una artista de la cultura occidental. Homero es el primero en entender a lla q~e ~n:pide ver la realidad: el significante abstracto nos p~a~ta- fondo la complejidad de la vida yen expresarla con una forma litera- del significado realista. o ege ria bellísima. Su gran creación se llama Ulises. El.anhelo de libertad absoluta también condujo a la divinización del artista, y su rep~~a de la realidad tiene una lectura teológica: la naturaleza era tradiCIOnalmente interpretada como obra de D' 7. Claves del arte moderno y la muerte de Dios arrastraba tras sí a la naturaleza. La hist~~S, ?el. arte podía, interpretarse ahora como la evolución del artista~ «He querido establecer el derecho de atreverme a todo», dijo imitador al artista-dios, que se libera de la mímesis y se convierte en Gauguin. La modernidad surge con la idea de autonomía y su fervor creador absoluto. por la libertad. Ése es el marco de la radical innovación que protago- La li,~ertad ~s el aspecto más sugestivo del arte moderno, pero su niza la creación artística en el siglo xx, donde culmina el proceso de plasrnación ha SIdo a menudo problemática. En nombre de la libera- culto por lo nuevo y original iniciado en el Renacimiento. Así, lo que c~on se Impuso el rechaz~ al pasado y a sus técnicas. El artista no po- da sentido a la actividad de artistas como Tzara, Kandinsky, Warhol o dI~ ~star coartado ~or, m~guna educación, y sustituye las técnicas Beuys es la afirmación obsesiva de libertad creativa como valor máxi- clásicas ~or su ~r?pIa tecmca, unipersonal y privada. Marina no pue- mo, y esa libertad desligada de toda norma es una libertad ingeniosa: de ser mas explícito: «En nuestro tiempo, el arteya sólo puede ser un juego», dirá el pintor Francis Bacon. Los artistas, plásticos han incorporado a su arte todas las acciones Pretender una breve explicación del arte moderno roza la impru- que se pueden infligir a un objeto: chorrearlo de pintura, empaquetar- dencia, pues las muchas vanguardias, en su diversidad, hacen difícil lo, amontonarlo, pegarlo, despegarlo, rascarlo, prensarlo, ahumarlo una valoración global. La selva vanguardista poco tiene que ver con sem~r~rlo de bacte~as, a~u~alarlo, acribillarlo, quemarlo, sellarlo: la identidad estética de los grandes estilos clásicos. Siñ embargo, la plastifícarlo. ~o son ~ngemosIdades mías, y bien que lo siento [...). En revolucionaria innovación del arte del siglo xx merece, al menos, un cualqu~er encíclopedía de arte encontrará el lector los nombres técni- intento de explicación en estas páginas. En ese intento viene en nues- cos: dnpp~ng, emp~quetage, assemblage, collage, decollage, gratage, fu- mage, etcetera, etcetera, etcétera. tra ayuda el ensayo Elogio y refutación del ingenio, donde José Anto- nio Marina nos dice que las claves de las vanguardias son la libertad y el formalismo. La primera libertad del artista moderno es su desdén Puesto que la libertad subjetiva es el único valor, ella decide lo por la realidad como modelo y por la técnica de los maestros. Todo que es. arte. Con frase lapidaria dice Schwiter: «Todo lo que escupe está ya pintado y todo está escrito. «He leído todos los libros. Tengo un a~Ista es arte.)~ Duchamp fue el precursor de la devaluación ge- más recuerdos que si tuviera mil años. ¡Yano hay más que decir!», ex- nerahza~a del objeto. estético. Inventó los ready-made, objetos de clama Verlaine. La realidad es tan poderosa y aplastante que es preci- us~ comente convertidos en obras de arte por el gesto gratuito del so devaluarla. «Se trata de desacreditar la realidad», escribió Salva- artista. C?n su obra Fuente, un urinario enviado al Salón de los dor Dalí. : Independientes en Nueva York, en 1917, quería demostrar que el Hasta el siglo xx, la creación artística transformaba la realidad. mar~o -~~ m~seo o una galería de arte-liberaba al objeto de su La belleza era el resplandor de' unas formas que manifestaban la ac- sentido utilitario. ción de la libertad del artista sobre el mundo. Si esto siempre había Estos juegos devaluadores eliminan los criterios artísticos y con- sido así, ¿cómo podía el arte prescindir de la realidad? La respuesta ducen al Pop Art: ya no hay diferencia entre la Gioconda y una botella es la libertad: si el arte consigue fundarse sobre la libertad, la realidad de C~ca-~ola. El artist~ convierte en obra de arte cualquier objeto se convertirá solamente en pretexto para la aparición de la forma des- ~on solo firmarlo: «Yofirmo todo, billetes de banco, tickets de metro vinculada. Esta devaluación de la realidad tiene que ver con su per- incluso un niño nacido en Nueva York. Escribo encima Andy Warhol cepción negativa y problemática, propia de nuestra época. Como dijo p~ra que se convierta en una obra de arte.» Hay que hacer lo nunca Paul Klee: «Cuanto más horripilante es el mundo -y éste es el caso V1~t~,según una retórica del shock, del asombro, del ingenio, de lo hoy día-, el arte se hace más abstracto, mientras que un mundo en atípico, de lo absurdo, de lo anómalo. La dinámica devaluadora nos
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    196 FILosoFíA MíNIMA lleva al e pavera y al art minimal, que llega a ser insignificante en los dos seeeentídos del término: no tiene significación y no tiene sustan- cia. Año~ antes, Ortega había hablado del arte intrascendente. Si el artista no dota de significado a SU obra para no coaccionar al espectassador; si le deja frente a un producto informe que debe inter- pretar a ~u manera, está dando paso a la ambigüedad como catego- ría estétíczzca, La noción de «obra abierta» es otra novedad en la lógica de la libezrrxtad desvinculada, y sólo la mirada del espectador la otor- gará o n~ el carácter de arte. José Antonio Marina afirma que el fin último deeeel arte contemporáneo no es crear belleza, sino libertad, y concluye que el formalismo artístico es la traducción plástica de la ética forn::::::::::J.aI. .1 I
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    10. LAS IDEASINNATAS Y LO A PRIORI ¿Existen las ideas innatas? ¿Posee el hombre conocimientos que no dependen de sus experiencias vividas? La cuestión de si existen o no conocimientos innatos, o a priori, tiene una larga historia. Ya Pla- tón, en su teoría de la reminiscencia, postuló.que obtenemos los tér- minos universales no por vía de los sentidos, sino que la experiencia • únicamente nos ayuda a recordar algo que hemos sabido en otras vi- das. Por lo tanto, el conocimiento de estas cosas es innato, está po- tencialmente en lamente antésde que la experiencia sensual sirva LA NATURALEZA para activarlo. Esto, constituye, en sentido kantiano, un argumento trascendental. N-la "vez, la tesis platónica serviría para explicar por DEL CONOCER qué ideas no derivadas de la experiencia se pueden aplicar a ella. Des- cartesdistínguíó tres clases de ideas en la mente: las que se originan en la experiencia, las que la mente construye con su propia actividad, y las ideas innatas con que Dios equipa a la mente al nacer. Para Des- cartes, las ideas innatas son ideas puras, no imágenes derivadas de la ~ experiencia sensual. Lo consideró obvio en el caso de la idea de Dios, y con su argumento sobre la cera (Meditación II) creyó probar que la PAIDOS STUDIO idea de extensión tampoco se deriva de los sentidos. Pensaba que estas ideas contienen un elemento de lo infinito, de algo que no puede jus- básica' tificarse basándose en sensaciones experimentadas. Creía que la men- te utiliza las ideas innatas para organizar y darle sentido a los datos de la experiencia, aun antes de estar consciente de ellas mediante la reflexión. Lo innato, pues, está implícito en la experiencia ordinaria prerreflexiva. Aun el niño, al nacer, sin saber que las tiene, las usa pa- ra organizar sus primeras impresiones. De este modo, Descartes se adelantó 'a una de las objeciones de Locke. -: Sólo existen dos maneras de determinar la veracidad de una pro- posición: a priori o a posteriori; es decir, antes o después de la expe- riencia que nos llega por los sentidos. El conocimiento a priori es in- dependiente y anterior a la experiencia. Se deduce de proposiciones que parecen ser intuitivamente ciertas, o del análisis de conceptos. En
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    LAS IDEAS INNATASY LO A PRIORI 63 62 LA NATURALEZA DEL CONOCER Kant, en la "Introducción" a la Crítica de la razón pura, dice que el segundo de estos casos, las proposiciones a priori son analíticas, en "no poseemos ningún conocimiento que sea anterior a la experiencia", las cuales el predicado está implícito en el sujeto. Por lo tanto estas y en la experiencia sensible comienza todo el saber, "pero si es ver- proposiciones son tautológicas; no son informativas sobre la realidad dad que todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia, sino sobre el análisis de conceptos: constituyen material de estudio para la lingüística. Las otras proposiciones a priori, las que se dedu- todos, sin embargo, no proceden de ella, pues bien podría suceder que aun nuestro conocimiento empírico fuera una composición de lo ~en de datos que parecen ser intuitivamente ciertos, se refieren a ideas mnatas. que recibimos por impresiones sensibles y de lo que aplicamos por nuestra propia facultad de conocer (simplemente excitada por la im- Las proposiciones. a posteriori son proposiciones de tacto; son un presión sensible) y que no podamos distinguir este hecho hasta que resulta~? de la expenencia, y por lo tanto, informativas; añaden in- una larga práctica nos habilite para separar esos dos elementos" (B2). forma~lOn sobre el sujeto. Conocer algo a posteriori significa conocer- "Es, por tanto, a lo menos una cuestión que exige profundo examen lo s~~n lo. re~elan los sentidos, y es, por tanto, contingente. Así lo y que no podemos resolver a simple vista, la de saber si hay algún co- admitía Leibniz, quien en sus Nuevos ensayos distinguió las "verda- nocimiento de este género independiente de las experiencias y tam- des de h~c~o" que ~on ~ p.oste:!ori, de las "verdades de razón" que bién de toda impresión sensible. Llámase a este conocimiento a priori, son a pnon; es decir, distinguió lo que se sabe por los sentidos de y distínguese del empírico en que las fuentes del último son a poste- lo qu~ no tiene su origen en la experiencia personal (Nuevos ensa- riori, es decir, que las tiene en la experiencia". De este modo, Kant y~~, libro .~V'.cap. 9). La distinción es entre lo empírico y lo no em- sostuvo la distinción entre lo empírico y lo no empírico. En la "Intro- ~mco. L~1:JnlZpostul~ ~o so~amente la existencia de ideas innatas, ducción" afirma que los juicios se pueden dividir entre analíticos y smo también de proposiciones innatas. sintéticos; esta división se asemeja bastante a la distinción entre a Pare~ería, s~perficialmente, que las ideas y conceptos a posteriori priori y a posteriori, aunque no es exactamente igual. Kant se ve for- ~ podnan explicar exclusivamente apelando a los datos de los sen- zado a añadir una tercera clase de juicios: los sintéticos a priori. tidos. Mas esto presenta grandes dificúltades. No es de dudar que pa- ra entender l? a posteriori la experiencia es necesaria: nadie puede En el "Prefacio" (Axvii) de su magna obra, se pregunta: "¿Cuán- to pueden el entendimiento Y la razón saber aparte de toda la expe- conocer el rojo S1no lo ve. Pero, ¿es esto suficiente? ¿Basta enseñar- nos una muestra roja para uno usar el término correctamente? Como riencia? Una proposición a priori, al pensarse, se piensa como 'nece- muy adecuadamente lo explicó el filósofo inglés Charles Dunbar Broad saria' y con 'estricta universalidad' " (B3-4). La experiencia no puede para poder ~bstraer de los objetos una cualidad «-por ejemplo, lo rojo-: darnos necesidad y universalidad. Toda proposición analítica es a tenemos p~ero ~ue poseer la habilidad de reconocer y distinguir los priori, y es cierta independientemente de la experiencia. Kant creyó co~ores. S1 uno solo ve rojo, uno no sabría qué cosa es el rojo. Se re- que existen juicios sintéticos a priori, necesarios para hacer posible la quiere s~ber de antemano que se trata de "color". En este sentido, se experiencia. De este modo, con Kant, la controversia sobre lo a priori puede a;frrmar que se requieren ideas innatas para llegar al concepto entra en una nueva fase. (1) de lo rojo. Como ejemplos de proposiciones innatas (a priori) pueden citarse: " Wittgenstein debió tener en mente algo similar cuando escribió: "De nada, nada puede originarse"; "Dos más dos son cuatro"; "Igua- Uno ha de saber, o de poder hacer algo de antemano, para poder les añadidos a iguales son iguales". El conocimiento científico, al re- pre~ntar. e!, nombre de u~a cosa", (Phil. Invest., I, 30), y más adelan- clamar que es una forma de conocimiento necesario y cierto en todo te afirma: Podemos decír que solo-alguien que ya sepa cómo usar lugar y tiempo, exhibe una universalidad que los sentidos no pueden algo pue?e preguntar su ~ombre" (ibíd., 31). "Y ahora, creo, pode- dar, y constituye, en su raíz, hasta donde sea cierta su alegación, co- mos .decir:_Agustín descnbe el aprendizaje del lenguaje humano co- nocimiento a priori. El principal argumento a favor del innatismo es mo S1~11runo ambara a un país extraño y no entendiera el idioma de que su conocimiento es un prerrequisito para poder aprender más. ese pats; esto es, como si él ya poseyera un idioma, pero no éste. En Esta idea, ~sbozada en lo anteriormente citado, la encontramos tamo otras palabras: como si el niño pudiera ya pensar pero aún no supie- bién en Malebranche, quien al reconocer que los chinos han desarro- ra hablar" (ibíd., 32). ' llado independientemente una aritmética y una geometría similares a
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    64 LA NATURALEZA DEL CONOCER LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI 65 las de los europeos, pensó que la universalidad de los conocimientos de las ideas que tiene de ellas ... ¿Cómo podrá la mente, cuando percí- favorece creer que existen unas ideas comunes, implantadas en todas be únicamente sus propias ideas, saber que ellas concuerdan con las las mentes. cosas mismas?" Si esto es así, entonces no tenemos experiencia inme- Los empiristas británicos del siglo XVII y XVIII negaron la exis- diata de los objetos externos, ni seguridad sobre su existencia. Si no tencia de ideas innatas, es decir, ideas no derivadas de los datos de los existe experiencia efectiva de las cosas, la tesis empirista se debilita: • I sentidos. Locke (2) afirma que las llamadas ideas innatas no tienen sólo podemos tener seguridad sobre nuestras propias ideas. A esta nada de innatas, ya que el infante al nacer no las posee y las tiene que conclusión triste llegaron también Berkeley y Hume. aprender según crece. Locke no tiene dificultad en probar las fallas Leibniz aceptó de Descartes la existencia de ideas innatas, y en de ciertos argumentos que se ofrecen a favor del innatismo; por ejem- sus Nuevos ensayos contesta las objeciones de Locke. Afirmó que plo, es falso que algunas ideas, como la idea de Dios, sean comunes a además de ideas innatas también existen principios innatos. Sostenía todos los hombres, ya que los antropólogos han encontrado pueblos que al confrontarnos con una inferencia del tipo "P, entonces Q", no primitivos que carecen de esta idea. Del mismo modo, el argumento podríamos captar que Q se deriva de P si no tuviéramos ya como ne de que los principios matemáticos y la lógica son innatos está contra- cesaria la proposición "Si P, entonces Q". Para deducir e inferir se dicho por la total ignorancia de los niños al nacer. Los criterios de requieren unas premisas que no son resultado de la experiencia, sino Locke·se basan en la premisa de que la mente no posee nada de lo que la anteceden. Leibniz reconoce que el infante al nacer no posee cual no esté consciente. Hoy sabemos distinto: luego de Freud y del desarrollados los principios innatos, pero csee que trae consigo el me- psicoanálisis se sabe que gran parte del material mental es subcons- canismo para desarrollarlos, de manera que las ideas y los principios ciente o inconsciente. Leibniz, (3) en este sentido, se había adelanta- innatos son una potencialidad al nacer. I do a su época con su doctrina de las percepciones subconscientes. Leibniz distinguió las verdades de razón de las de hecho, las de Locke (4) dice: " ... supongamos, entonces, que la mente sea, co- razón siendo innatas. Hacia el final de su vida se inclinó a creer que mo se dice, un papel en blanco, limpio de toda inscripción, sin ningu- todas las ideas son innatas. A la tesis empirista de que no hay nada en na idea. ¿Cómo llega a tenerlas? ¿De:dónde se hace la mente de ese el intelecto que primero no haya estado en los sentidos, contestó: prodigioso cúmulo que la activa e ilimitada imaginación del hombre "Excepto el intelecto mismo". En otra cita afirma (7) que "todos los ha pintado en ella en una variedad infinita? ¿De dónde recibe todos pensamientos y actos del alma provienen de su propia profundidad, los materiales de la razón y del conocimiento? A esto respondo con sin ninguna posibilidad de que sean producto de los sentidos". En el una sola palabra, de la experiencia. En ella se funda todo nuestro co- Discurso de metafísica (8) expresa que "toda predicación verdadera nocimiento, y de ella es de donde en última instancia se deriva". Cree tiene algún fundamento en la naturaleza de las cosas ... que el predica- que todo nuestro conocimiento se funda y se origina en los datos de do está en el sujeto", de modo que se aproxima a afirmar que todas los sentidos. Según él, las ideas que están en la mente se originan en las proposiciones son analíticas (de razón) y tienen, por tanto, una la experiencia, bien en la experiencia de los sentidos, bien en la re- raíz innata. flexión sobre estos datos; cree que antes de que alguna idea haya sido David Hume continuó la tradición empírica británica. En la intro- transmitida a la mente por estas dos vías de la experiencia, la mente ducción al Tratado (9) declara que "no es posible ir más allá de la ex- es una tabula rasa; o sea, que no hay nada en la mente que no pueda periencia". Locke y Berkeley habían descrito todo el contenido de la atribuirse a esas dos fuentes de información; por lo tanto, no existe mente como "ideas"; Hume las dividió entre "impresiones e ideas". en la mente ninguna idea que pueda considerarse innata. Su tesis Las impresiones son los datos inmediatos de los sentidos y de la in- es clara: en el Ensayo (5) afirma que ."ninguna existencia de ninguna trospección; las ideas son las imágenes en la memoria y la imagina- cosa fuera de nosotros, excepto la idea de Dios, puede conocerse más ción. A las impresiones y a las ideas se las distingue de acuerdo con su allá de lo que informan los sentidos". "fuerza y vivacidad". Todas las ideas simples son copias de una impre- El pensamiento de Locke es un pensamiento incompleto. Creía sión simple, "uno nunca tiene una idea sin previamente haber tenido que las ideas son el único objeto inmediato de percepción, (6) y no el una impresión". En la sección 1 declara: "Todas las percepciones de objeto material que supuestamente las produce: "Es evidente que la la mente humana se resuelven en dos clases distintas, que llamaré im- mente no conoce las cosas directamente, sino sólo por la intervención presiones e ideas ... cada idea simple posee una impresión simple que
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    66 LA NATURALEZA DEL CONOCER se le asemeja, y cada impresión simple su correspondiente idea". " .... LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI 67 las impresiones simples siempre preceden a sus ideas correspondientes, pero nunca aparecen en el orden contrario". Y concluye: "no pode- . Max Scheler negó la posibilidad del conocimiento puro; todo sa- mos formarnos una idea adecuada del sabor de una piña si no la he- ber es pragmático, una forma de adaptación. Según él, existen tres cla- mos realmente probado". Alega que las porciones de cantidad o ses distintas de conocimiento: 1) el conocimiento científico, que es de número son materia de observación directa; ignora por completo conocimiento de particulares, encaminado a lograr el dominio sobre la necesidad de un concepto de número. Para Hume, la aritmética y . la naturaleza; los animales comparten con el ser humano este tipo de el álgebra son a priori porque alega que se pueden deducir estricta- saber, y por eso se adaptan al ambiente y sobreviven; 2) el conoci- mente de verdades conocidas intuitivamente; pero Hume en ninguna miento de las esencias y de las categorías del ser, un conocimiento de parte de sus obras explica lo que entiende por "intuición". Esta es lo universal, algo similar al conocimiento metafísico en Aristóteles, y una de sus muchas lagunas. de lo que Husserl llamó "reducción eidética". Aunque el conocimien- Del campo de la teología nos vienen unas meditaciones muy inte- to de las esencias puede originarse en la contemplación de un objeto resantes. Rudolf atto (10) en su célebre obra Lo santo identifica lo particular, o de una construcción mental, este tipo de conocimiento sagrado con el sentimiento de inquietud y de espanto en que el ser es independiente de la inducción y, por lo tan~~, es a pri~ri. ~onstitu- humano advierte el numen praesens; para este sentimiento, atto acu- ye el conocimiento en que se basa la metafísica y la CIenCIa;no lo ña el término numinoso. La raíz del sentimiento de lo sagrado es este poseen otras criaturas más que el hombre, porque es producto .de la sentimiento irracional, fascinador y portentoso, que unido a concep- razón y constituye la differentia del ser humano; 3) el conocimiento tos que no son expresiones adecuadas del misterio, pero que sirven de la realidad del ser en sí, principio indispensable para entender las para uso metafórico, da origen a las religiones en todos los tiempos últimas cuestiones de la metafísica. Como se nota, a pesar de su prag- y lugares. Las ideas racionales de justicia y de responsabilidad moral matismo Scheler no rechaza totalmente el innatismo. esquematizan lo tremendo del misterio divino. Para atto, los senti- Thomas Reid, en contestación a Hume, sostuvo que la distinción mientos numinosos son también cognoscitivos: nos permiten irituir entre sensación y percepción es importante. Si no se distingue entre una realidad fuera de nosotros. Si esto es así, entonces el espíritu es ambas se oscurece toda discusión sobre esta materia. Las sensaciones autónomo y posee leyes propias, independientes del mundo físico. son los signos naturales de las cualidades percibidas; por eso, las sen- Por lo tanto, puede originar conceptos, principios, intuiciones y valo- saciones sugieren la percepción. Pero la percepción es mucho más rizaciones que no se originan en la experiencia de los Sentidos. Se tra- complicada que la sensación, comprende el. concepto ?el objeto ~ ~a taría de lo inmanente o a priori. Esta obra há sido objeto de intensa creencia en su existencia. Tener una sensacion no equivale a percibir atención. algo, como lo puede constatar quien experimenta .un ~olor. Kant ad- Otra aportación importante es la del filósofo norteamericano Cla- mitió que el conocimiento comienza en la expenencia, pero que la rence Irving Lewis. Pensaba que todo conocimiento a priori se deriva posibilidad de los juicios sintéticos a priori muestra .q~e todo el :ono- fundamentalmente del análisis de conceptos, pero no creía que los jui- cimiento no se origina en la experiencia. El conocimíento comienza cios a priori y analíticos fuesen exclusivamente un asunto lingüístico. en la información de los sentidos pero como comprende la posibili- Opinaba que los conceptos, las relaciones lógicas y las verdades a prio- dad del juicio, no puede consistir únicamente en lo intuitivo: el juicio ri que surgen de ellas son características propias de la mente, en con- requiere conceptos. La ciencia no sería vi~bl~ s~no asumimos l~ exis: traste con los datos crudos de la experiencia que serían ininteligibles tencia del espacio, del tiempo y de los pnncipios que Kant atribuyo sin los criterios a priori de clasificación que la mente provee para ha- al entendimiento puro. Tampoco sería posible sin la confianza ente- cer posible la experiencia. En un sentido kantiano, Lewis pensaba yes fijas de la naturaleza. Ninguno de estos requisitos puede originar- que lo a priori o innato en la mente es necesario para descubrir u or- se en la información que dan los sentidos físicos. La mente, por sus ganizar las cosas que los sentidos parecen captar. La percepción requie- propios mecanismos, es la que coloca a .la natur~eza. ~entro ~e un re la necesaria conexión de conceptos. Las verdades analíticas, lejos plan de reglas y condiciones de su propia de~rmm~clOn. Al fin .de de ser triviales y de mero origen lingüístico, organizan la estructura cuentas, para explicar la inteligencia y su funClOna~I1le~to necesita se del mundo según la experimentamos y conocemos. -+ postular mecanismos mentales anteriores a la expenencia, En tiempos recientes, el problema de cómo el ser humano adquie- re conocimientos válidos se ha enriquecido con el estudio de cómo s~
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    68 LA NATURALEZA DEL CONOCER LAS IDEAS INNATAS Y LO A PRIORI 69 adquiere el lenguaje, que es uno de sus conocimientos más valiosos. En este campo se ha destacado la obra de Noam Chomsky. Chomsky 1 I define "como el sistema de principios, condiciones y reglas que cons- tituyen elementos o propiedades de todas las lenguas naturales, no (11) piensa "en la posibilidad de que el estudio del lenguaje nos per- I por simple casualidad sino por necesidad (por supuesto biológica, no mita descubrir los principios abstractos que gobiernan su estructura y ~ lógica). Así, se puede expresar que GU expresa la esencia del lenguaje su uso, principios que son universales por necesidad biológica y no humano ... Todas las lenguas humanas se conforman a la GU y difie- por un simple accidente histórico, y que derivan de las características . ren las unas de las otras en cuanto a propiedades accidentales. Si fa- mentales de la especie... El lenguaje es un espejo de la mente en un bricásemos una lengua que violara la GU, descubriríamos que no sentido profundo y significativo: es un producto de la inteligencia puede ser aprendida ...". Y concluye: "La teoría lingüística, la teoría humana, creado de nuevo en cada individuo por operaciones que es- de la GU, elaborada en la forma que hemos indicado, es una propie- tán fuera del alcance de la voluntad o la conciencia" (pág. 13). Cree dad innata de la mente" (pág. 48). Llega hasta a añrmar que una hi- que "Un enfoque más fructífero desplaza el peso de la explicación de pótesis útil del innatismo incluirá también un sistema de creencias, la estructura del mundo a la estructura de la mente: lo que podemos expectativas y conocimientos relativo a la naturaleza y al comporta- saber está determinado por 'los modos de concepción en la compren- miento de los objetos y todo lo relacionado con la estructura de la sión', en consecuencia lo que sabemos o lo que llegamos a creer de- acción humana, y que estos sistemas pueden ser en su mayor parte in- pende de las experiencias específicas que evocan en nosotros alguna conscientes y aun fuera del alcance de la introspección consciente parte del sistema cognitivo latente de la mente" (pág. 14). Cita a Cud- (pág. 49). Recientemente se ha documentado la capacidad innata pa- worth quien dijo que la mente tiene "un poder cognitivo innato", y ra reconocer distintos fonemas tScientific American, 1985, vol. 232, por eso, el conocimiento (11) "consiste en despertar y excitar los po- pág. 46). deres activos internos de la mente", la cual "ejercita su propia activi- dad intrínseca" sobre los objetos que los sentidos le presentan y llega Vemos, pues, cómo por distintas vías el pensamiento reciente de este modo a "conocer o entender ... activamente una cosa por me- tiende a rehabilitar las ideas innatas, tan menospreciadas por la tradi- dio de los razonamientos de una razón abstracta, libre y universal''- ción empirista del siglo XVIII. En defensa de la posibilidad de lo a priori, tan importante para evaluar el kantismo, vale anotar algunas (pág. 15). Está de acuerdo con Gregory (12), quien observa que la "velocidad con que los bebés llegan a asociar las propiedades de los ideas. Puede aceptarse que la evolución de la inteligencia muestra, en objetos y aprenden a predecir las propiedades ocultas y acontecimien- nuevos niveles, nuevas capacidades. El estudio de la inteligencia ani- tos futuros sería imposible a menos que una parte de la estructura del mal ha progresado enormemente en los. últimos años, y permite un mundo fuera heredada, incorporada de alguna manera, en forma inna- enfoque más generoso de estos problemas. Los instintos son una ta, al sistema nervioso". forma de memoria genética, constituyen parte obligatoria del código genético. Tanto los animales como los seres humanos poseen este ti- Recuerda que la idea del innatismo, en forma larval, está presente po de memoria. En lo que concierne al otro tipo de memoria, la me- en un empirista tan famoso como Hume, el cual "postuló una teoría moria individual, los animales superiores sólo tienen poca memoria relativa a 'los resortes y principios secretos que ponen en movimiento individual. Esta nueva forma de función intelectual se manifiesta en la mente humana en sus operaciones' y, en su investigación sobre las los animales que conocen a sus amos, o que aprenden a hacer pruebas bases del conocimiento, señaló principios específicos que constituyen en los circos, o a-recordar un reflejo condicionado, como en los expe- 'una clase de instintos naturales' " (pág.' 22). Por eso, Chomsky con- rimentos de Pavlov. En comparación con estos animales, el hombre cluye que "toda teoría del aprendizaje digna de consideración entra- ( posee la memoria individual muchísimo más desarrollada. Vale tam- ña una hipótesis innatista. Así, por ejemplo, la teoría de Hume pro- bién señalar que los animales poseen poca razón, pero que tienen al- pone estructuras innatas específicas de la mente y trata de explicar 'guna. El hombre, en cambio, la tiene mucho más desarrollada. No todo el conocimiento humano sobre la base de dichas estructuras, lle- es absurdo sospechar que así como en un nivel más bajo los instintos gando incluso a postular un conocimiento inconsciente e innato" se transmiten hereditariamente, así también el cerebro humano al .(págs. 23-24). Estas líneas de pensamiento, unidas a sus propias inves- evolucionar a una forma superior, sea capaz de transmitir genética- tigaciones sobre las estructuras profundas del lenguaje, llevan a Choms- mente reglas de estructura más complejas para organizar la experien- ky (pág. 42) a postular la existencia de una Gramática Universal, y la cia. Estas serían las ideas a priori.
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    Fll por FIA Richard H. popkln, Ph. O. Profesor asociado de la Universidad de íowa y - Avrum Stroll, Ph. D. Profesor asociado de la Universidad de la Columbia Británica. UNA PUBLlCACION MINERVA·DOUBLEDAY COMPAÑIA GENERAL DE EDICIONES, S. A .. MEXICO, D. F.
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    SECCION VII FILOSOFIA CONTEMPORANEA En esta sección final, examinaremos algunos de los ningún país del mundo civilizado era la filosofía vista movimientos de la filosot'ía moderna. Con un estudio con menos seriedad que en los Estados Unidos. La selectivo del pragmatismo, varias formas de análisis filosofía les parecía, probablemente, demasiado remo- filosófico y del existencislismo, no estamos, por su- ta para los intereses de la joven y vigorosa nación. puesto, siendo exhaustivos en todas sus posibilidades. Los puntos de vista del siglo XIX de los calvinistas Por otra parte, algunas formas de la filosofía tradicio- de Nueva Inglaterra, por ejemplo, fueron la continua- nal siguen interesando a las filosofías del siglo XX, y ción de una discusión filosófica inglesa, y el objetivo aún tienen seguidores. era la aplicación de esos puntos de vista a los proble- . Ahora bien, las primeras condiciones serán el ocu- mas que prevalecían en la nueva sociedad. Aun el parnos de aquellos adelantos humanos que tuvieron hombre que era tal vez el más original metafísico en efecto decisivo en las actividades filosóficas moder- la historia estadounidense, el gran predicador de Nue- nas. El pragmatismo, por ejemplo, originado en los va Inglaterra, Jonathan Edwards, estaba grandemente Estados Unidos, fue hondamente influenciado por la influenciado por sus contemporáneos europeos como vida intelectual de ese país; el análisis filosófico ori- John Locke, los platonistas de Cambridge, y posible- ginado en Inglaterra y Viena, tuvo gran impacto en el mente, Nicolás Malebrl:Jnche. El siglo XVIII sintió el imperio Británico, y, más recientemente, en los Esta- impacto del iluminismo de los filósofos franceses, y, dos Unidos; el existencietismo que tuvo sus raíces en al comenzar el siglo XI X, la influencia de los románti- varias ideas del siglo XIX, ha tenido una influencia cos alemanes por el final del siglo XVIII, la filosofía relevante en el pensamiento de la Europa continental "académica" había llegado a ser versión estéril y rígi- contemporánea, especialmente en Francia y Alerna- da de las ideas de los realistas escoceses de sentido nia, y, recientemente, ha recibido una considerable común, cuyo propósito era refutar el "peligroso" atención en el mundo de habla inglesá. escepticismo de David Hume. A mediados del siglo XI X hubo una serie de inorca- PRAGMATISMO ciones de un resurgimiento filosófico que repudiaría al exhausto academismo y las tradiciones europeas. Al finalizar el siglo XI X se desarrolló en los Esta- Inmigrantes alemanes (refugiados del fracaso de su dos Unidos un método de filosofía llamado "pragma- revolución, en 1848) discípulos de Hegel que estaban tismo" contra 'la tradición filosófica predominante en- impresionados con las implicaciones de las nuevas teo- tre los filósofos estadounidenses (como William Ja- rías científicas especialmente con la teoría de la evo- mes, Charles Saunders Pierce, John Dewey y E. C. S. lución, proveyeron el especial ímpetu para el resur- Schiler) quienes sentían estéril, así como inútil, la gimiento. metafísica que florecía en Europa. Los pragmáticos Conocidos como los hegelianos de San Luis, fundaron sintieron que su método y teoría podría ser de gran el primer f-eriódico filosófico de los Estados Unidos, utilidad para resolver los problemas intelectuales y el "Journel of Speculative Philosophy" (Periódico de ayudaría mucho al hombre a continuar su progreso. filosofía especulativa), que presentaba traducciones Antecedenres del Pragmatismo. Los Estados Uni· de filósofos europeos contemporáneos, y daba salida dos, en donde este movimiento se desarrolló, estaba y audiencia para filósofos americanos que se aventura- justamente empezando a despertar después de la Gue- ban con nuevos ensayos. rra Civil, su naciente potencial. Por mucho tiempo la Wilfiam James. Entre este fermento intelectual, el actividad de las filosofías estadounidenses fue mera- hombre que contribuye fundamentalmente a este mente reflejo de las influencias europeas. Al empezar nuevo movimiento filosófico, elpragmatismo, y desa- el siglo XI X un astuto observador de la escena esta- rrolló su sistema, fue William James (1842 - 1910) dounidense, Alexandre de Tocqueville, notó que en hermano del gran novelista Henry James, hijos de 96
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    FIL.OSOFfA Henry James, Sr.que fue, a su vez, filósofo y hombre cerían exactamente iguales. y no tendríamos indicios de inmensos conocimientos. Entrenado como f(sico, de cómo resolverlos. En el mejor caso, una creencia enseñó en la Escuela de Medicina de Harvard, pero, metafísica, como la antes mencionada. tal vez nos más tarde, volvió su atención a la psicología, en cuyo haría sentir felices o tristes, pero después de esto no campo llegó a ser uno de los más importantes teóricos tendría casi ningún valor práctico. No habría conse- de su tiempo. De sus estudios de psicología, de hom- cuencias posteriores para evaluar los méritos de tal bre de vida religiosa e intelectual, James se interesó teoría metafísica sobre la última naturaleza del uni- ahora por la filosofía, llegando a ser profesor de filo- verso. Juzgando que la función de la teoría trata con sofía en Harvard, y el más avocado a llegar al pragma- la experiencia los pragmatistas concluyen que una tismo. ¿ Qué es el pragmatismo? Pragmatismo es, teoría es verdadera si funciona. Si preguntamos qué principalmente un método para resolver o evaluar los queremos dar a entender diciendo que una teoría da- problemas intelectuales, y una teorla sobre las clases da o alguna creencia es verdadera, los pragmatistas de conocimiento que somos capaces de adquirir. Wi- contestan que ha sido verificada y que se lleva bien lIiam James compartió su disgusto por la actividad con la experiencia. Por el contrario, la falsedad de intelectual puramente teórica y se preguntó llanamen- ciertas ideas está determinada mostrando o probando te ¿cuál es el punto de teorizar? ¿qué diferencia ofre- que fallan, o que no "funcionan" ante nuestra ex- ce el teorizar? ¿por qué es importante tratar con periencia. problemas intelectuales que preocupan a los teó- Pragmatismo y ciencia. Este criterio de evaluación ricos? de la verdad de las teorías, dicen los pragmatistas, es Valor práctico ("cash value"). Antes de determinar esencialmente científico. Cuando un científico prue- si cualquier declaración filosófica es verdadera James ba una teoría, él escoge un experimento que pruebe si pensó que era necesario determinar el "valor prác- la teoría funciona en condiciones específicas. Así, en tico" de la declaración, esto es qué valor tienen y qué la prueba de la vacuna de Salk contra el polio, el diferencia habría si fuera verdadero. De acuerdo a la método empleado fue ver si la vacuna funcionaba co- teoría pragmática nuestra actividad intelectual, nues- mo preventivo de la enfermedad. El éxito de los expe- tro filosofar, tiene como propósito intentar resolver rimentos fue la base para declarar que la teoría era las dificultades que surgen en el curso de nuestros verdadera. intentos de tratar con la experiencia. El valor práctico El pragmatismo y la filosofía tradicional. Los prag- de nuestras ideas es el encontrarle el uso adecuado máticos como William James se opusieron al tradicio- para el que las ideas nacieron. Mirando cualquier teo- nal punto de vista de que la verdad de las ideas es una ría podemos preguntar ¿qué diferencia habría si la propiedad independiente de la experiencia humana. creyéramos y qué consecuencias' se seguirían de mis Filósofos como Platón, habían sostenido que una teo- actividades si yo actuara conforme a lo que dice la ría era absolutamente verdadera independientemente teoría? Si una teoría no tiene valor práctico, significa de que lo supiera alguien o no. El pragmatismo se que no habría la más ligera diferencia si uno creyera opone a tal teoría de verdad, pues la única razón que que es falsa o verdadera, pues no afectaría nuestras la gente tiene para llamar un punto de vista verdadero acciones. y a otro falso está en relación de cómo el punto de Las teorias como "instrumentos". De acuerdo con vista funciona en la experiencia humana, nunca en James, nuestras teorías son instrumentos que emplea- relación a algunos estándares absolutos, independien- mos para resolver nuestros problemas con nuestra ex- temente de toda experiencia humana. Nuestra única periencia, y así, las teorías pueden ser juzgadas en base para juzgar las verdades absolutas de Platón, términos de su éxito al realizar sus funciones. Si uno Descartes o cualquier otro filósofo racionalista es eva- está caminando en el bosque y pierde el camino, enton- luándolas en razón de su efecto en aspectos concretos ces, de acuerdo al punto de vista pragmático, una de la vida. James sosten/e que la única razón que forma de enfrentar la situación sería a través de la tenemos para asegurar que algo es verdadero es si iun- actividad teórica. Tomando en cuenta datos como la .ciona. Cualquier declaración sobre la independiente, posición del sol, la dirección en la que uno ha estado objetiva y absoluta naturaleza de la verdad no tiene caminando y el propio conocimiento previo del terreo significado, porque no podremos determinarlo por no, uno puede desarrollar una teoría de cómo puede nuestros juicios y experiencia. uno liberarse de este apuro. El valor práctico de la La verdad pragmática. Una consecuencia de la teo- teoría puede ser evaluado en términos de la posible ría pragmática de la verdad es que la verdad es algo diferencia que puede haber si fuera falsa o verdadera. que le sucede a una idea, más que ser una propiedad La teoría sería juzgada de acuerdo a si sirve como una fija que estamos tratando de descubrir. Antes de que forma exitosa de enfrentar el problemaa. uno descubra si una idea, una teoría o una creencia El contraste de tales ejemplos en los que las teorías funciona, no es ni falsa ni verdadera. A través del .tienen obviamente consecuencias posteriores en la ex proceso de probar el punto de vista en términos de periencia, muchas teorías filosóficas clásicas tienen sus consecuencias y su compatibilidad con otras poco o ningún "valor práctico". ¿Qué diferencia ha- creencias, la idea Ilegd a ser falsa o verdadera, o más bría .si uno creyera que el universo es realmente una verdadera o menos verdadera. Así, antes del descu- vasta mente, O si uno creyera que esa teoría es falsa? brimiento de América, el punto de vista de que "hay Los problemas inmediatos que uno enfrenta permane- una gran masa de tierra tocalizada entre Europa . 97
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    RICHARD H. POPKIN Y AVRUM STRDLL Asia", no era ni falsa ni verdadera. Sin embargo, co- puede concluir, por consiguiente, que el robo al ban- mo consecuencia de los descubrimientos de Colón y co para solucionar las dificultades propias es "erró- otros exploradores, esta teoría lleg6 a ser verdadera. neo". Cuando este punto de vista lleg6 a ser verdadero, su El universo pluralista. Correspondiendo a la teoría hegaci6n llegó a ser una falsedad. de la verdad y la bondad, James desarrolló una con- En el transcurso del tiempo, las ideas tienen dife- cepción peculiar del universo. Para comenzar, la ex- rente desarrollo, según sean empleadas en relaci6n a periencia no es un objeto que examinamos, sino que los problemas y dificultades que enfrenta el hombre, es una "confusión zumbadora" fuera de la cual dife- como forma de tratar estas dificultades y problemas, renciamos los varios aspectos que llamamos "nosotros las ideas se vuelven verdaderas hasta donde ellas fun- mismos", "objetos físicos", etcétera. Esas diferencia- cionen, y falsas si no lo hacen. Así, una idea puede ciones se hacen con referencia a los problemas o difi- funcionar por largo tiempo, y entonces ser verdadera; cultades que surgen de la experiencia y que son escul- más tarde puede dejar de dar resultados satisfactorios pidas por la experiencia como formas de resolver los o ser verificada por experimentos posteriores, y así problemas. La organización y selecci6n de los hechos entonces llegar a ser falsa. Varias teorías científicas que suceden en el universo relacionan nuestras necesi- ahora descartadas han tenido una carrera como esta. .dades de resolver satisfactoriamente los obstáculos La teoría química del flogisto funcionó muy bien por con acci6n exitosa. No hay un mundo fijo que sea mucho tiempo, pero después de ciertos experimentos, descubierto a través de la experiencia, sino, más bien, en el siglo XVIII, no volvi6 a dar resultados satis- una continua búsqueda de soluciones posibles a las factorios. dificultades. Ningún concepto aislado del universo La verdad, entonces, no es algo estático e inva- puede tomarse como una respuesta final. En vez de riable sino que crece y se desarrolla con el tiempo. eso, el continuo desarrollo de nuestro conocimiento, Varias veces en la historia del hombre, ciertas teorías representa la idea más comprensible que tenemos del e ideas pueden ser satisfactorias para los problemas mundo natural. Conforme nuevas formas de orqaniza- que estén ocurriendo entonces. Sin embargo, con ex- ción y aspectos selectos de nuestra experiencia son periencias y dificultades posteriores, por las cuales la ensayados emergen nuevos aspectos del universo. verdad se extiende y crece para encontrarse con nue- Ambos, nuestro conocimiento y el mundo, son mira- vas condiciones. Con toda seguridad, nunca se llevará dos como poseedores de una cualidad de crecimiento a cabo la culminaci6n de este proceso que ha sido y y desarrollo en evolución, para encontrar nuevas si- será un continuo proceso de desarrollar nuevas ideas y tuaciones y nuevas necesidades. de enfrentar nuevas situaciones. El intento de los se- Esta nueva concepción del universo está en oposi- res humanos de hacer frente a su universo, puede lle- ción directa a los más rígidos y envolventes esquemas varlo a nuevas indagaciones que, a su vez lo guiarán a metafísicos de los filósofos primitivos. Los materialis- nuevas teorías que serán falsas o verdaderas, más ver- tas, los idealistas y otros, ofrecen un cuadro del uni- daderas o más falsas. En cada etapa del desarrollo sin verso en el cual ciertos hechos determinados se difun- final, lo que nosotros llamamos verdad será un incre- 'den en todo tiempo. En contrate con esto, el pragma- mentarse del siempre creciente grupo de ideas. tismo avizora un universo pluralista con muchas e/a- Pragmatismo y ética. Existe, también, según Ja- ses de caracter/sticas y posibilidades que no pueden mes, una conexión última entre la concepción prag- ser examinadas, ni reveladas de una sola vez sino que mática de la verdad y la noción de lo bueno. Puesto tiene que ser estudiado tentativa mente conforme que la verdad es aquello que funciona o da resultado emerge y se desarrolla. Así como el proceso de la satisfactorios en términos de nuestra experiencia lo naturaleza se devela, también nuestro entendimiento que es verdad en esos términos se convierte ea lo que se desarrolla de manera progresiva. ' es benéfico para nosotros creer o lo que es bueno; por Instrumentalismo. En el siglo XX el punto de vista lo que es una especie de teoría que puede desarro- del pragmatismo prevaleciente fue elaborado por llarse como una teoría pragmática. Una forma de de- John Dewey, que tal vez sea el pensador que ha teni- terminar lo que es bueno y lo que es malo o correcto do mayor influencia en los Estados Unidos en los o erróneo es la misma que la empleada para determi- tiempos recientes, quien desarrolló una teor/a del co- nar si una idea es verdadera o falsa. Así pues, dado un nacimiento esencialmente en términos del papel bio- problema de conducta humana podemos preguntar- lógico V psicológico que juega el proceso del conoci- nos" ¿pueden ciertas acciones ser correctas para resol- miente en los asuntos humanos, y por tanto, tretsn- ver el tal problema?" La respuesta a dicha pregunta do de emplear esta concepción como gu/a para diri- es juzgar en términos de si las acciones dan resultados gir la explicación de las actividades intelectuales hu- satisfactorios en la resolución de la dificultad. Si uno manas en los problemas sociales contemporáneos. pondera si la forma correcta para resolver el problema Concepto de Dewey de la experiencia y del pensa- financiero es robar el banco, la soluci6n es pragmáti- miento. Según Dewey, lo que constituye nuestra ex- ca. Aquí, con seguridad,' una cuidadosa evaluación de periencia bruta es la interacción entre el organismo las posibles consecuencias del robo al banco, puede biológico y su medio ambiente o entorno. La expe- llevar a la conclusión de que la teoría no funciona por riencia no es un objeto conocido, sino, más bien, una todas las desagradables consecuencias para uno, como acción ejecutada. En el transcurso de las actividades el ir a prisión y las consecuencias de insatisfacción. Se de los organismos, se encuentran con situaciones en 98
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    FILOSOFIA las cuales nopuede actuar. El pensamiento surge co- mente firme", que era temperamental mente inclinada mo un gula en esas situaciones perturbadoras, para a no creer nada, excepto la evidencia científica. Ellas trabajar con hipótesis o como gula de futuras accio- estaban más interesadas en no arriesgarse sosteniendo nes. Los méritos de esos actos intelectuales es deter- posibles falsas creencias, que en sostener algunas que minar por un criterio práctico, por cuál de los orga- si se volvieran realidad (verdad), serían muy placente- nismos puede ahora funcionar de nuevo satisfactoria- ras, pero para las cuales no había mucha evidencia a mente. El pensamiento, especialmente el pensamiento mano. Por otro lado, había otro grupo, la "gente de cientlfico, es un instrumento para resolver los proble- mente blanda" que quiere creer, y que quiere creer mas. La ocurrencia de conjuntos de problemas de una cosas sobre el mundo que las haga felices ¿cuál grupo reacción en cadena de una actividad mental dirigida es el correcto? Un análisis praqmético, sugiere James, hacia el descubrimiento de una solución funcional de reveló que era cuestión de qué actitud funcionara me- las dificultades que confronta el organismo. joro Si uno puede mirar el problema de la creencia Gran parte de la filosofía primitiva, decía Dewey, fuera de los dogmas esto es, sin preocuparse sobre si es un obstáculo a la tarea de resolver problemas. Sepa- una creencia es verdadera o no, uno puede ver que rando la teoría de la práctica y buscando soluciones para alguna gente, ciertas creencias funcionan, esto es, absolutas a preguntas filosóficas, los filósofos han es- ciertas creencias cuando son aceptadas producen una capado casi completamente de las necesidades huma- vida más satisfactoria. En tanto que estas creencias nas que se elevan ante el pensamiento, han tratado funcionan como guías de la vida o como actitudes también de imponer ciertos esquemas rígidos al peno satisfactorias, entonces. pragmáticamente hablando, samiento humano, y han rehusado permitir nuevas estas creencias son verdaderas para cierta-gente. Así, cfeencias y nuevas soluciones a los asuntos humanos. James sentía, que su análisis pragmático podría solu- Lo que se necesita en nuestros días, insiste Dewey, es cionar cuestiones de moral y creencia religiosa de los campos de la controversia teológica o de las del escru- la reconstrucción de la filosofía en términos de los prohlemas que ahora confrontarnos. En este papel, la tinio científico. filosofía sería muy pronto un objeto obstruido de Dewey y la educación "progresiva". John Dewey poco o ningún valor en la inmediata ocupación de miraba su tipo de pragmatismo como poseedor de nuestros días; pero, en su lugar, sería la fuerza direc- futuras aplicaciones para nuestra sociedad. Un empleo tiva en el desarrollo de una nueva técnica instrumen- de esta teoría estaba en el campo de la educación. tal para ayudar a la organización humana en sus pro- Previas técnicas educacionales. sintió Dewey, fueron blemas con el medio ambiente, y en la construcción dirigidas primeramente a inculcar una masa de infor- de un mundo nuevo en el que algunos de los proble- mación objetiva en los estudiantes, sin darles ningún mas que ahora confrontamos serían gradualmente re- medio de utilizarla. En lugar de esto, él propuso que sueltos. el sistema de educación debería tratar de desarrollar Algunas aplicaciones del pragmatismo. En térmi- métodos para la solución de los problemas. Si el estu- nos del punto de vista más práctico de gran parte de diante aprend ía cómo resolver problemas, posible- la cultura estadounidense, uno puede fácilmente ima- mente estaría mejor preparado para vivir en nuestro ginar el atractivo que el pragmatismo tiene en este siempre cambiante mundo con sus diversas perplej ida- país. Parte de su éxito s: debe a la aplicación de su des. filosofía a ciertos problemas sociales. En general, el Fuera de esta aplicación de la teoría de Dewey "primitivo praqmatisrno'I.de William James fue dirigi- creció el movimiento de la educación progresiva. Me- do hacia la resolución de ciertas cuestiones indivi- jor que entrenar a los niños en varias disciplinas el duales de creencias, mientras que el "posterior instru- niño serta entrenado para ser confrontado con varias rnentalismo" de John Dewey estaba más relacinnado situaciones para las cuales él tendría que desarrollar con las más amplias cuestiones raciales confrontadas métodos para superar las dificultades que lo acosan. por los Estados Unidos en su rápido desarrollo en este Aprendería, también, cómo hacer satisfactorios "ajus- siglo. tes" a su medio ambiente y así desarrollar varias for- Posiblemente, poseyendo esta herencia personal, mas que lo ayudarían a resolver los más grandes pro- James se esforzó mucho en examinar las creencias blemas del mundo social en que tendría que vivir. religiosas en términos pragmáticos. A despecho de los Este tipo de educación entrenaría a la gente para teólogos, que insistían en la verdad de ciertas creen- vivir en una sociedad democrática y fortificaría el cias religiosas y de las personas científicamente in- desenvolvimiento de un tipo de organización social y fluenciadas que insistían en juzgar ciertos puntos de política. Una sociedad democrática es aquella que es- vista religiosos por los últimos descubrimientos cientí- tá en mejor posibilidad de confrontar las nuevas sltua- ficos, James estaba interesado en el "valor práctico" ciones, y de tratar las nuevas soluciones ya que no de cada creencia. ¿Por qué la gente acepta ciertas tiene una ideología rígida c preconcebida. Es esencial- creencias y otras no? y ¿qué influencia tiene en ellos mente un sistema de organización social abierto a la esta creencia? exploración de nuevos medios de enfrentar dificulta- James en la creencia religiosa. En sus estudios, The des. El estudiante entrenado en la solución de proble- Varieties of Religious Experience (Variedades de ex- mas estará en posibilidad de ser un ciudadano activo periencias religiosas) y The Will to Believe (la volun- de esa sociedad, utilizando sus técnicas para tratar tad de creer), James dice que había alguna "gente de con problemas estará en posibilidad de ser un eluda- 99
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    RICHARD H. POPKIN y AVRUM STROLL dano activo de esa sociedad, utilizando sus técnicas veces la idea funcionará con éxito, luego puede fallar para tratar con problemas aún.no resueltos, en coope- y después tener éxito nuevamente. Se tendría que ración' con el rnavor grupo social en su común bús- esperar indefinidamente para estar en posibilidad de queda de formas satisfactorias para tratar las dificul- evaluar las consecuencias de alguna creencia, y, entono tades que obstruyan el mejor funcionamiento de la ces, determinar si funciona o no. sociedad. Además algunos de los críticos sostienen que, al Algunas crttices al pragmatismo. A pesar de la evi- evaluar el funcionamiento de las ideas en términos de dente atracción del punto de vista pragmático que la satisfacción que ciertas creencias proporcionan a la sienten los estadounidenses y su aparente éxito en gente, toda clase de personales idiosincracias y prefe- llegar a ser tal vez la filosoffa dominante en los Esta- rencias llegarían a ser lo normal para juzgar la verdad dos Unidos, algunos filósofos han objetado esta teo- o la falsedad. Alguna gente tal vez goce creyendo que ría. Ellos han atacado la concepción pragmática bási- la Luna está hecha de queso verdad ¿sería esto verdad ca de lo que constituye el verdadero conocimiento, y sólo porque lo creyeran? Los críticos arguyen que los se han preguntado si nosotros podremos realmente pragmatistas están confundiendo los problemas y sen- evaluar las ideas en términos de su funcionamiento' timientos humanos, que a menudo están involucrados práctico. ¿Hasta qué punto, se preguntan, puede uno en nuestra actitud hacia varias ideas, con el mérito de decir si una idea funciona? Si uno considera el ejem- las ideas mismas; y están haciendo, del "ajuste" hu- plo anteriormente ofrecido, del hombre que cree que mano, la última meta de toda investigación, en lugar la forma de resolver sus problemas financieros era ro- de buscar objetivamente el conocimiento puro. bar un banco, esta idea puede funcionar algunas ve- Los pragmatistas, en respuesta a estas objeciones ces. Los pragmáticos insisten en que uno carga en la insisten en que no hay forma de investigar la verdad o cuenta no s610 las consecuencias inmediatas, sino falsedad de las teorías y de las creencias, excepto en también los efectos posteriores. En respuesta, los términos de cómo ellas afectan a los seres humanos; y crIticos hacen notar que uno nunca puede estar segu- que sus críticos están introduciendo oscuros están- ro de si una idea funcionó, hasta saber sus consecuen- dares artificiales que no tienen nada que ver con los cias posteriores que durarían para siempre. Algunas problemas reales de la experiencia humana, BIBLlOGRAFIA DEL PRAGMATISMO Cohen, Morris. R., Studies in Philosophy and Nagel Ernest, Sovereign Resson, Glencoe, IlIinois, Science, New York, 1949, Henry Holt. Contiene algu- 1954, Free Press. Una reciente declaración de la teo- nas interesantes críticas al pragmatismo, especialmen- ría pragmática por uno de sus paladines. te de los puntos de vista de John Dewey. Russell, Bertrand, capítulo sobre John Dewey, en Dewey, John, Inteligence in the Modern World, A History of Western Pñttosophv, Nueva York, 1945, por Joseph Ratner, Nueva York, 1939, Modern libra- Simon and Schuster. Una crítica bastante severa al ry. Selecciones de los escritos de Dewey, y un ensayo pragmatismo por uno de los más conocidos filósofos introductorio del editor. contemporáneos. Dewey, John, Reconstruction in Philosophy, Nue- va York, 1951, Mentor. Una reimpresión de uno de Schneider Herber W. A History of American Philo- los más importantes tratados de la filosofía de sopbv, Nueva York, 1946, Columbia University Press. Dewey. Una excelente perspectiva del desarrollo del pensa- James William, Essays in Pragmatism, Nueva York, miento estadounidense, especialmente el movimiento 1948, Hafner. Una colección de algunas de las más pragmático. famosas exposiciones de James. James William, Pragma.tism. A New Name for So- Wiener, Phillip P. Evolution and Founders of Prag- rne Old Ways of Thinking, Nueva York, 1931, Long- matism. Cambridge, Mass. 1949. Harvard University mans Green. Una de las mejores exposiciones de sus Press. Un imp rtante estudio de los orígenes del prag- puntos de vista. matismo estadoun idense. 100
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    ARNO ANZENBACHER INTRODUCCIÓN A LAFILOSOFÍA BARCELONA EDITORIAL HERDER 1993
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    2.1. Posiciones deorientación fenomenológica El pensamiento fenomenológico lo han expuesto dos ilustres austriacos. F. BRENTANO(1838-1917) lo preparó y E. HUSSERL(1859-1938) se convirtió en su fundador y propulsor. La fenomenología se difundió sobre todo por Ale- mania, Francia y los países del Benelux. Hacia 1960 la fenomenología era la corriente filosófica más importante en esos Estados europeos. Desde entonces su importancia ha ido decreciendo constantemente. Pero muchos de los conoci- mientos, logrados dentro de esa concepción, representan un impulso perma- nente para la filosofía: piénsese, por ejemplo, en el problema hermenéutico o en los grandes análisis de los existencialistas con una orientación fenomenológica. Los principales representantes de la filosofía fenomenológica son: E. HUSSERL, A. PFANDER, M. SCHELER, M. GEIGER, N. HARTMANN, D. VON HILDEBRAND, O. BEC- KER, M. HEIDEGGER, E. STEIN, R. INGARDEN, H.G. GADAMER, 1.P. SARTRE,E. LEVl- !'AS, E. FIN K, M. MERLEAU-PONTY, P. RICOEUR, H. REINER, L. LANDGREBE entre otros. 2.1.1. El método fenomenológico (E. HUSSERL) Las «investigaciones lógicas» (1900-01) de E. HUSSERLse cuentan entre .los libros básicos e innovadores de la filosofía del presente. Con esa su obra HUSSERLse convirtió en el fundador del método fenomenológico, uno de los más importantes de la investigación filosófica. El nombre «fenomenología) procede del griego phainetai (lo que se muestra o aparece). Con ello víene dado a la vez el programa del fenomenólogo: ¡Hay que llegar a las cosas mismas! y analizar lo que aparece. En lugar de las estériles discusiones sobre la teoría del conocimiento, de las últimas décadas del siglo XIX, la filosofía ha de volverse a lo que aparece, a lo que se da sin ninguna duda y que es elfenómeno. La feno- menología es la ciencia de los fenómenos. Fenómeno es, en primer término, todo aquello que aparece en la experien- cia. Puede tratarse de la experiencia externa, en la que se nos dan las cosas «externas» (casas, árboles, coches), y de la experiencia interna, en la que mediante la reflexión percibimos lo que ocurre «en nosotros» (deseos, temores, percepciones, deducciones). En ambos casos se «me da algo fenomenológico». Recordando el triángulo platónico (1.8.2 y 1.8.3), se podria tener una primera impresión de que HUSSERLtiene aquí ante los ojos únicamente lasensibilidad y que pretende entender la fenomenología como una ciencia empírica (cf. 1.4.1.2). Sin embargo no es un empirista (alguien que considera el conoci- miento sensible como el único conocimiento). Más bien reprocha a los empiris- tas el que no tomen los fenómenos lo bastante en serio. En efecto, lo que se manifiesta (phainetai) en los fenómenos no es sólo lo sensible: en el análisis del fenómeno se echa de 'v'erque bajo lo sensible subyace algo no sensible. Vemos que en el pensamiento de HUSSERLprevalece un rasgo platónico. Vamos a intentar exponer la diferencia entre10 sensible y no sensible mediante un ejemplo: veo dos vacas paciendo en un prado,y entonces llega una tercera vaca. ¿En qué sentido veo ahora que dos más una son tres?A todas luces es para mí un dato no sensible ni visible que «2 + 1 = 3» (un contenido matemático evidente). La pura ecua- 102
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    ción i<2 +1 = 3» no depende en modo alguno del hecho de que las vacas estén pacien- do. De hecho unas vacas paciendo son algo empírico, algo real e individual que puede cambiar a discreción, mientras que no es eso de ninguna manera i<2 + 1 = 3». Eso no se percibe, sino que se intuye. Unos actos perceptivos en los que se me dan unas vacas paciendo hacen tal vez que yo vea y comprenda que 2 + 1 son 3. Este i<2 + 1 = 3» se echa sí de ver en la percepción, pero no como algo perceptible. HUSSERL descubre. el fenómeno de lo no sensible (de modo similar a PLATÓN) ante todo en lo puramente for- mal de la lógica y de las matemáticas. Se advierte, pues, la ambivalencia de los fenómenos, que es fundamental para toda la filosofía fenomenológica: o De un lado está el estrato de lo empírico-real, visible en los actos perceptivos de nuestra sensibilidad. Ese estrato es básico (constituye la base de los fenómenos y «sostiene» el estrato segundo). O Del otro lado está el estrato de las esencias y contenidos esenciales. Se designa también como el estrato de los contenidos ideales o como el estrato de lo eidético (del griego eidos: idea, esencia, modelo). Es accesible a los actos espirituales, a las noesis (del griego noesis: conocimiento no sensible) y se capta en la «visión esencial». Esas esencias y contenidos esenciales no sólo se demuestran en el campo de lo lógico y lo matemático. Más bien se echan de ver en todas las experiencias también unas esencias materiales (de contenido). Un ejemplo: tengo un lápiz rojo, que sin duda es un objeto real; el color rojo del mismo me viene dado mediante un acto perceptivo sensible. Sin embargo la visión esencial no capta elrojo que hay ahí, sino la idea «rojo», la pura esencia común a todo lo rojo. Esa visión esencial es tan independiente de este rojo y de su deterrunado tono o matiz, como lo era la ecuación «2+ 1 = 3» de las vacas que pas- taban. N aturalmente que hay esencias de distinto grado. De la idea «rojo» puedo pasar a la de xcolor» y a la idea de «propiedad». Ahora podemos indicar en qué consiste el planteamiento de la filosofía fenomenológica: en la fenomenología se trata de analizar los fenómenos de tal modo que las esencias ideales y los contenidos esenciales se convierten en obje- tos dados. El objetivo de la fenomenología es un sistema puro (formal y mate- rial) de contenidos esenciales, que abarca a todas las disciplinas filosóficas. De ahí que a la filosofía fenomenológica se la denomina filosofia esencial. Las ciencias filosóficas son ciencias eidéticas (ciencias esenciales) en oposición a las ciencias empíricas (ciencias de los hechos). HUSSERL y los primeros fenomenólogo s pensaban que con el método feno- menológico se podía exponer y estudiar el reino de las esencias puras, ideales, supratemporales y ahistóricas. Por ello el método fenomenológico se fue mejo- rando y precisando cada vez más. Tenía que hacer posible una configuración nueva y definitiva de la filosofia. A eso tendían los fenomenólogo s, originaria- mente con tina orientación que no era ni la filosofía del ser (ontología) ni la filo- sofía del yo (filosofía transcendental; cf. 1.8.5). Lo que les interesaba. por ende 103
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    era analizar loeidético-ideal en una dirección, que en cierto modo era una filo- sofía del espíritu. Personalmente HUSSERL realizó pronto el cambio hacia una fenomenología transcendental, mientras que otros fenomenólogos seguían una tendencia más bien ontológica. La' fenomenología logró una gran importancia en el terreno de la filosofía práctica. Ahí contaban estas ideas fundamentales: así corno existe un conoci- miento (un «ver») fenomenológico de las esencias y contenidos esenciales, así también existe un sentir fenomenológico de los valores y de las relaciones de valor. Esencias y valores' constituyen por ello dos campos del ser puro e ideal. A lafilosofia esencial (teórica) se le contrapone lafilosofia axiológica, que se aplica en la ética y la estética. Los eticistas fenomenológicos más importantes fueron M. SCHELER Y N. HARTMANN. El representante principal de la estética fenomenológica fue R. INGARDEN. La posición filosófica de la fenomenología originaría hoy sólo la mantienen muy pocos filósofos. Pese a lo cual, los grandes fenomenólogos han enrique- cido generosamente la filosofía actual: sus múltiples y cuidadosos análisis brin- dan un material abundantísimo a casi todas las disciplinas filosóficas. La exac- titud con que han sabido aplicar su método contribuyó a agudizar la visión del dato fenoménico. 104
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    2 ,2 .3. .;: ncoposinsrno ae 1C'rrcu 1 ue '. lena '-'1 ÑE:0pOS¡r.lIl¡s,,,,,,-, -' o La escuela neopositivista, que en buena parte se formó bajo la influencia del tratado de WITTGENSTEIN, presentó públicamente en 1929 con el escrito Wissenschaftliche se Weltauffassung - Der Wiener Kreis (Concepción cientifica del mundo - el Circulo de Viena). Los representantes más importantes del mismo fueron: M. SCHLICK, O. NEURATH,R. CARNAP,V. KRAFT,H. HAHN,H. REICHENBACH, POPPER,H. FEIGL, K. etcétera. Los neo positivistas son empiristas lógicos. Además son cientiflstas radica- les. Para ellos las ciencias naturales y exactas son las ciencias por antonoma- sia. Todas las demás ciencias tienen que transformarse en la únicaciencia uni- taria en el sentido que señala el método de las ciencias exactas de la naturaleza. Su propósito fundamental es reconstruir el sistema de las ciencias en definitiva con elementos: O vivencias elementales empiricas (sensibles), y sus O conexiones logico-formales f c':. 2.2.2). Sobre la base de su cientifisrno se llaman neopositivistas y muchos de sur. seguidores se denominan filósofos científicos. Dentro por completo de la doctrina de los tres estadios de COMTE(2.2.1) piensan que la verdadera (cientifica) filosofía sólo ahora ha sido posible. Y por eso condena también la mayor parte del quehacer filosófico desde PLATÓN a HEGEL como acientífico. Los grandes méritos del positivismo están, por una parte, en el terreno de la investigación lágico-formal y, por otra, en el de la metodología y la teoría de la ciencia. Seguidamente vamos a mostrar con un ejemplo cómo se ha desarro- llado la filosofía neo positivista. 2.2.3.1. El criterio de sentido Se trata aqui del problema de bajo qué condicionamientos tienen pleno sen- tido científicamente unas afirmaciones. Según WITIGENSTEIN, la significación de una frase está en el método de su verificación. Es decir: la significación (el 105
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    sentido) de unafrase está en el método con el que se puede mostrar cuándo es verdadera y cuándo falsa. Para ello, según WITIGENSTEIN el neopositivismo, y sólo son admisibles unos métodos empíricos. R. CARNAP recoge esa idea y Ia precisa: una frase tiene sentido cuando O no aparecen en ella palabras absurdas, o sea, palabras para las que no pue- den darse unas características empíricas, y O cuando la frase está formada con corrección sintáctica. Así pues, el primer criterio es empírico y el segundo lógico. Por lo que exis- ten dos clases de afirmaciones sin sentido (o lo que es lo mismo, afirmaciones que no pueden ser verdaderas ni falsas). En la primera se trata por consiguiente de que aparecen palabras sin sentido en unas frases de formación sintáctica correcta. CARNAP aduce un ejemplo: alguien utiliza el predicado babig (una palabra que evidentemente carece de todo sentido) y divide las cosas en babig y no babig, Si se le pregunta en qué condiciones puede calificarse de babig una cosa, responde que no lo puede decir, pues que la condición de babig es una propiedad metafisica. Y, según CARNAP, iguales a babig son también palabras como «Dios», lo «absoluto», la «nada», etc., que no tienen sentido. Para las frases, en que aparecen palabras de esa índole, no hay ningún método de verificación. Por otra parte, se puede considerar como perfecta- mente cargada de sentido la frase «en esta nube se sienta Júpiter». En efecto, si el trueno se interpreta como el rugido de Júpiter, tendriamos una nota empírica para «Júpiter». En la clase segunda de afirmaciones absurdas entran las frases formadas de modo contrario a la 'sintaxis, por ejemplo «César es un número primo» o «la nada nadea» (Das Nichts nichtet, HEIDEGGER). Vemos con qué actitud se expresa aquí la actitud fundamental antirnetafisi- ca. CARNAPquiere decir que, naturalmente, existen fuera de la ciencia otra) actividades humanas, como por ejemplo la religión y el arte. Mas tales activida- des no son ciencia ni pueden pretender serlo. El concepto de ciencia está conse- cuentemente determinado por el cientifismo. Para CARNAP metafísica es la expresión de un determinado sentimiento de la vida, que puede manifestarse legítimamente de forma religiosa o artistica (cf. 1.4.2 y 1.4.3). Los metafísicos, sin embargo, mezclan religión y poesía con ciencia, preparando unos productos que cientificamente carecen de sentido y que tanto en el plano religioso como artístico no tienen ningún valor. Son como músicos sin talento musical. Desde luego es una crítica transparente la que el neopositivismo hace de la metafísica: O empieza por establecer de manera acrítica un concepto de ciencia empírico y cientifista; O a partir de ese concepto de ciencia establece un criterio de sentido; O desenmascara como absurdo y sin sentido todo cuanto no responde a ese concepto de ciencia. 106
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    Esa primera concepcióndel criterio empírico de sentido es objeto de crítica por parte de K. POPPER,quien demuestra que sobre la base de ese criterio de sentido habría que consíderar absurdos no sólo los princípios metafísicos sino también muchos de los principíos de las ciencias de la naturaleza. Se recurre con ello a una vieja idea de D. HUME (1711-1776). El contenido esencial de la misma era éste: las ciencias de la naturaleza formulan unas leyes naturales como axiomas universales; ahora bien, unos axiomas universales y empíricos no son verificables. Y si el sentido de un principio es el método de su verifica- ción (empírica), esos principios universales y empíricos resultan absurdos. Un ejemplo: «todo cobre conduce la electricidad» es un principio universal y científico de la naturaleza. ¿Cómo puede verificarse? Que el cobre conduce la electrici- dad es algo que hasta ahora sólo se ha observado en una parte del cobre, mientras que existe otro mucho cobre que todavía no ha sido analizado bajo este aspecto. Es célebre el ejemplo de «todos los cisnes son blancos», cuando pudieron luego descubrirse tam- bién cisnes negros. ¿y cómo distingue POPPER los principios cientifico-naturales de los me- tafisicos? No mediante una posibilidad de verificación empírica, sino mediante lafalsabilidad empírica. Los axiomas científico-naturales (también los axiomas universales) son de tal índole que, mediante la observación, podrian demos- trarse como falsos. En Australia se encontraron cisnes negros; y se podria encontrar cobre que no condujese la electricidad. Sin embargo los principios metafísicos no son empíricamente falsables, por lo que resultan absurdos. Pero tampoco con ello se cerraba la discusión acerca del criterio de sentido, pues que, estando a la teoria de POPPER, todas las hipótesis existenciales serian ab- surdas o metafísicas: por ejemplo, la hipótesis de que existen todavia planetas no identificados. CARNAPensayó una nueva concepción del criterio de sentido sustituyendo la verificabilidad por la posibilidad de confirmación o revisibilídad. Con ello el criterio de sentido se hacia' esencialmente más tolerable. Y podría formularse asi: Para que una afirmación «pueda calificarse empíricamente de sensata. es necesario y suficiente que tal afirmación forme parte integrante de un lenguaje empírico, es decir, de un lenguaje construido con unas reglas precisas de sintaxis, cuyo con- junto de afirmaciones sea capaz de confirmación» (STEGMÜLLER, r. 410). Pero también esta concepción más tolerante hizo necesario un ablanda- miento. Se echó de ver que los denominados «conceptos disposicionales» (por ejemplo, «soluble en agua», «cargado de electricidad», «rornpible») e incluso conceptos como «longitud», «temperatura», «masa», «electrón», «función-e de Schródinger», etc., ofrecen dificultades. No pueden reducirse sin más o no pueden confirmarse con unos predicados básicos observables. G. PATZIGresume la problemática del criterio de sentido en los términos siguientes: 107
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    ••. bien elcriterio empirico de sentido es de por si una proposición absurda, por- 0 que no pertenece a ninguna de las dos clases de proposiciones con sentido, esta- blecidas por el mismo (es decir, que no es una proposición lógica ni tampoco em- pírica -una consecuencia que WITIGENSTEIN redujo valientemente al absurdo en su Tractatus, aplicándola a todos los principios filosóficos, incluyendo los suyos propios [cf. 2.2.2 conclusión]-; o bien es un simple proyecto de regulación del uso lingüístico; en cuyo caso nadie necesitaría regirse por él, si prefiere regirse por otro uso lingüístico, como podría ser el tradicional. Tras el fracaso de ambas concep- ciones quedan todavía otras dos: cabría entender el criterio empirico de sentido cual confirmación del empleo efectivo de las expresiones «proposición con sen- tido», «afirmación científica», etc. En tal caso sería ciertamente una proposición empírica falsa. Finalmente, en el principio de CARNAP podría verse el intento de trazar una linea divisoria clara, que discurre entre unas proposiciones lógico-mate- máticas o empírico-científicas, de un lado, y las proposiciones de la metafísica, del otro. Esta última exposición es la que, a mi entender, más se acerca a las intencio- nes de CARNAP; aunque tampoco en esta interpretación puede que su intento no se considere logrado: primero, porque la frontera por él trazada no discurre por donde con buenas razones cabria suponer; y segundo, porque no basta con haber trazado la frontera para calificar de absurdos unos principios metafísicos. (En 2 CARNAp , 116s.) 108
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    GIOV ANNI REALEY DARlO ANTISERI HISTORIA DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO Y CIENTÍFICO TOMO TERCERO DEL ROMANTICISMO HASTA HOY BARCELONA EDITORIAL HERDER 1992
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    ta: 1) lacentralidad de la existencia como modo de ser del ente finito que es el hombre: 2) la trascendencia del ser (el mundo y/o Dios) con el cual se relaciona la existencia; 3) la posibilidad como modo de ser constitutivo de la existencia, y por lo tanto como categoría insubstituible para el análisis de la existencia misma. ¿Cómo se configura la noción de «existencia» en el interior del existen- cialismo? Lo primero que hay que señalar es que la existencia es algo constitutivo del sujeto que filosofa, y el único sujeto que filosofa es el hombre. Por eso, se trata de algo exclusivo del hombre, ya que el hombre es el único sujeto que filosofa. Además, la existencia es un modo de ser finito; es posibilidad, un «poder ser». La existencia, justamente, no es una esencia, algo dado por naturaleza, una realidad predeterminada e inmodi- ficable. Las cosas y los animales son y continúan siendo lo que son. El hombre, empero, será aquello que él haya decidido ser. Su modo de ser -la existencia- es un «poder ser», un salir fuera -corno escribió Pietro Chiodi- hacia la decisión y la autoplasmación, un ex-sistere. La existencia es un «poder ser», y por ello, es «incertidumbre, problematicidad, riesgo, decisión y empuje hacia delante». Sin embargo ¿empuje hacia dónde? Precisamente aquí, prosigue Chiodi, comienzan a dividirse las distintas tendencias del existencialismo, según las respuestas que ofrezcan a esta pregunta: Dios. el mundo, uno mismo, la libertad, o la nada. Una vez establecidos, aunque de forma sumaria. los precedentes ras- gos conceptuales. hay que dejar sentados unos cuantos elementos: 1) El existencialismo, desde la perspectiva de la historia de las ideas, aparece como una de las manifestaciones de la gran crisis del hegelianis- mo, manifestaciones que se expresan a través del pesimismo de Schopen- hauer, el humanismo de Feuerbach y la filosofía de Nietzsche. Por otro lado, hallan una correspondencia en la obra literaria de Dostoievski y de Kafka, penetradas de una problematicidad humana muy profunda. 2) En la raíz del existencialismo encontramos el pensamiento de Kier- kegaard, hasta el punto de que el existencialismo ha sido presentado como una especie de renacimiento kierkegaardiano. El Comentario de la Carta a los Romanos del teólogo Karl Barth (1886-1968) es de 1919. y fue precisa- mente este escrito el que sirvió para difundir en Alemania ciertos temas kierkegaardianos. poseedores de un sentido enormemente trágico de la existencia y una lúcida conciencia de la radicalidad del maly de la nada. Barth escribió: «Si tengo algún sistema, consiste en tener siempre presen- te, en su significado positivo y negativo, la que Kierkegaard denominó la infinita diferencia cualitativa entre tiempo y eternidad. Dios está en el cielo y tú estás en la tierra. La relación entre este Dios y este hombre. la relación entre este hombre y este Dios. son para mí el único tema .de la Biblia y de la filosofía.» 3) Si Kierkegaard es la raíz remota del existcncialismo , la fenomenolo- gía es su raíz más próxima. El existencialismo se articula mediante un continuado ejercicio de análisis de la existencia y de las relaciones de la existencia humana con el mundo de las cosas y el de los hombres. La humana existencia no puede y no debe ser deducida a priori: por el contra- rio. hay que describirla escrupulosamente tal como se manifiesta a través de las diversas formas de la experiencia humana efectiva. 4) El análisis de la existencia no sólo fue objeto de obras filosóficas. 111
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    CAPÍTULOXXI EL EXISTENCIALISMO 1. PRINCIPIOS GENERALES El existencialismo o filosofía de la existencia es una amplia corriente filosófica contemporánea que se consolida en Europa inmediatamente después de la primera guerra rnundia. se impone en el período que trans- curre entre ambas guerras. y se expande hasta convertirse en una moda durante las dos décadas siguientes a la segunda guerra mundial. Si tene- mos en cuenta el momento en que nació y se desarrolló, de inmediato comprenderemos que el existencialismo expresa y se hace consciente de la situación histórica de una Europa desgarrada física y moralmente por dos guerras; de una humanidad europea que entre ambas guerras experimenta en muchos de sus territorios la pérdida de la libertad, ocasionada por regímenes totalitarios que con signos opuestos la atraviesan desde los Urales hasta el Atlántico. desde el Báltico hasta Sicilia. La época del existencialismo es una época de crisis: la crisis de aquel optimismo rornán- tico que durante todo el siglo XIX y la primera década del xx garantizaba el sentido de la historia, en nombre de la Razón. lo Absoluto. la idea o la humanidad. fundamentaba valores estables y aseguraba un progreso segu- ro e imparable. El idealismo, el positivismo y el marxismo son filosofías optimistas, que se jactan de haber captado el principio específico de la realidad y el sentido progresivo absoluto de la historia. En cambio. el existencialismo considera que el hombre es un ser finito. «arrojado al mundo». que se ve continuamente afectado por situaciones problemáticas o absurdas. El existencialismo se interesa justamente por el hombre. por el hombre en su singularidad. El hombre del existencialismo no es el objeto que sirve de ejemplo a una teoría. el miembro de una clase o un ejemplar de un género reemplazable por cualquier otro ejemplar del mis- mo género. El hombre que toma en consideración la filosofía de la exis- tencia tampoco es un mero instante del proceso de una razón ornnicorn- prensiva o una simple deducción del sistema. La existencia es algo imposi- ble de deducir; la realidad no se identifica con la racionalidad ni se reduce tampoco a ella. La no identificación entre realidad y racionalidad se ve acompañada por otros tres puntos que son característicos del pensamiento existencialis- 110 j
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    Karl Jaspers como enel caso de la analítica existencial que Heidegger lleva a cabo en El ser y el tiempo mediante la aplicación del método fenomenológico, sino también fue tema de una vasta obra literaria (teatro, novela) que sobre todo con Sartre, Camus y Simone de Beauvoir subrayó los rasgos menos nobles, más tristes y más dolorosos de las vicisitudes humanas; y con Gabriel Marcel, los rasgos más positivos de la experiencia de la persona que se constituye mediante la disponibilidad a la trascendencia y la comu- nidad con los otros. 5) Los representantes más prestigiosos del existencialismo son Martin Heidegger (cuyo pensamiento ha sido expuesto en el capítulo anterior) y Karl Jaspers en Alemania; Jean-Paul Sartre, Gabriel Marcel, Maurice Merleau-Ponty y Albert Camus en Francia; Nicola Abbagnano en Italia. 6) Dentro del panorama del existencialismo francés no debemos olvi- dar que pasaron su exilio en París los dos principales representantes del existencialismo ruso: Shestov y Berdiaev. Lev Shestov (1866-1938), en polémica contra las pretensiones de la razón y de la ciencia, defendió la idea de una fe incondicionada. Nikolai Berdiaev (1874-1948) se opuso al colectivismo comunista y al hedonismo individualista burgués, y trató de que prevaleciese la noción de «persona humana» como combinación entre un cristianismo auténtico y un socialismo auténtico. 7) En Francia, asimismo, se dio una especie de renacimiento existen- cialista de Hegel, aquel Hegel que en suFenomenología del espiritu afron- ta los temas de la existencia: la finitud humana, la muerte, la relación con los demás, etc. Los representantes más destacados de este «existencialis- rno hegeliano» son Jean Wahl (nacido en 1888), autor deLa infelicidad de la conciencia en la filosofia de Hegel; Alexandre Kojeve (nacido en 1902), que en su Introducción a la lectura de Hegel (1947) identificó lo absoluto hegeliano con el hombre en el mundo; y Jean Hyppolite (nacido en 1907), que defendió en su Lógica y existencia (1953) que «el hombre existe como el "estar ahí" natural en el que aparece la conciencia de sí universal del ser». 8) El absurdo de la existencia humana se ve expresado de manera apasionante yconmovedora en El mito de Sisifo (1943) de Albert Camus ; ILjI3-1960). Este, en El hombre en rebeldía (1951), auguró la «rebelión metafísica. del hombre que «se yergue contra su propia condición y contra toda la creación». Se trata de una defensa de aquella dignidad humana que «no puede dejar que se envilezca en mí mismo y tampoco en los demás». 112
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    CAPÍTULO XXXIV EL ESTRUCTURALISMO 1. EL USO CIENTÍFICO Y EL USO FILOSÓFICO DEL TÉRMINO «ESTRUCTURA» El término «estructura» circula hoy con normalidad en el seno del lenguaje de las ciencias naturales, las ciencias matemáticas y las ciencias histórico-sociales. Por ejemplo, hablamos de estructuras lógicas y de es- tructuras lingüísticas; hallamos en física la estructura nuclear del átomo, y en astrofísica estudiamos la estructura del universo; en matemática se habla de estructuras de pertenencia (en los conjuntos), de estructuras algebraicas (grupos, anillos, cuerpos, es decir, leyes de composición), y de estructuras espaciales o topológicas. En anatomía tenemos la estructura del cuerpo humano, y los sociólogos y economistas ponen de manifiesto las estructuras sociales y económicas; se estudian las estructuras molecula- res y químicas, y así sucesivamente. En líneas generales, y con la corres- pondiente cautela, podemos afirmar -siguiendo las huellas de Piaget- que una estructura es un sistema de transformaciones que se autorregulan. Una estructura, en esencia, es un conjunto de leyes que definen (e institu- yen) un ámbito de objetos o de entes (matemáticos, psicológicos, jurídi- cos, físicos, económicos, químicos, biológicos, sociales, etc.), establecien- do relaciones entre ellos y especificando sus conductas y/o sus formas de evolución típicas. Esto, en resumen, es lo que cabe decir acerca del uso de la noción de estructura en el interior de las ciencias. Sin embargo, existe también un uso filosófico o un conjunto de usos filosóficos del concepto de estructura. Se trata de los usos elaborados por pensadores como Lévi-Strauss, Althusser, Foucault y Lacan, quienes en- frentándose con el existencialismo, el subjetivismo idealista, el humanis- mo personalista, el historicismo y el empirismo crasamente factualista (y el error que éste manifiesta ante la teoría) dieron origen a un movimiento de pensamiento o mejor dicho a una actitud, precisan ente la actitud es- tructuralista, que propone soluciones muy distintas (a las propuestas por t las filosofías que acabamos de mencionar) a los urgentes problemas filosó- i ficos que hacen referencia al sujeto humano o «yo» (con su presunta libertad, su presunta responsabilidad y su presunto poder de hacer histo- ria) y al desarrollo de la historia humana (y su presunto sentido). En pocas palabras, los estructuralistas quisieron invertir la dirección de avance del , 1 113 j
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    El término «estructura» . saber acerca del hombre: quisieron despojar al sujeto (al «yo»; la concien- . cia o el espíritu) y sus tan celebradas capacidades de libertad, autodeter- minación, autotrascendencia y creatividad, en favor exclusivo de estructu- ras profundas e inconscientes, omnipresentes y omnideterminantes, esto es, de estructuras omnívoras en relación con el «yo». El objetivo persegui- do consiste en convertir las ciencias humanas en científicas .. Lévi-Strauss escribe (en Criterios científicos en las disciplinas sociales y humanas, 1964): «No existen por un lado las ciencias exactas y naturales, y por lo tanto las ciencias sociales y humanas. Hay dos modos de enfoque y sólo uno de ellos posee carácter científico: el de las ciencias exactas y naturales que estudian el mundo, y en el cual las ciencias humanas tratan de inspi- rarse cuando estudian el hombre en la medida en que forma parte del mundo. El otro enfoque, el de las ciencias sociales, emplea sin duda técni- cas procedentes de las ciencias exactas y naturales; pero las relaciones que vinculan las unas a las otras son extrínsecas, no intrínsecas. En compara- ción con las ciencias exactas y naturales, las ciencias sociales se hallan en la condición de clientes, mientras que las ciencias humanas aspiran a conver- tirse en alurnnas.» Sin embargo, cuando crecen estas alumnas que son las ciencias humanas, entonces se ve que éstas «pueden convertirse en ciencias sólo si dejan de ser humanas». Aquí nos encontramos con el punto clave que nos permite identificar con mayor precisión la actitud estructuralista. El estructuralismo, en efecto, no se presenta como un conjunto compacto de doctrinas (no existe una doctrina estructuralista); se caracteriza más bien por una polémica colectiva que los estructuralistas mantienen en contra del subjetivismo, el humanismo, el historicismo y el empirismo. Podríamos decir que el estructuralismo filosófico es un abanico de pro- puestas aisladas que hallan su unidad en una protesta común contra la exaltación del «yo» y la glorificación del finalismo de una historia humana llevada a cabo, guiada o concreada por el hombre y por su esfuerzo. Desarrollada en Francia a partir ,de la década de 1950, la protesta estructuralista tuvo como blanco más inmediato el existencialismo, cuyo ¡ humanismo (junto con el papel primordial que éste atribuye al «yo» con- t denado a ser libre y creador de historia) fue acusado, entre otras cosas, dt no ser científico y de mostrarse completamente refractario ante toda una serie de resultados científicos que de manera inequívoca proclaman 1<: , t 1 falsedad de la imagen del hombre construida por el humanismo existencia lista, propuesta y defendida por todos los espiritualismos y todos los idea- lismos. La lingüística estructural, a partir de Saussure, ha mostrado los com- plejos mecanismos (fonológicos y sintácticos, etc.) de la estructura forma- da por el lenguaje, dentro de cuyas posibilidades se mueve nuestro pen- samiento; la etnolingüística (Sapir y Whorf) nos ha hecho ver cómo y en qué medida nuestra visión del mundo depende del lenguaje que habla- mos. El marxismo ha puesto de relieve el peso de la estructura económica .en.la construcción del individuo. de sus relaciones V de sus ideas. El I 114 J
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    El estructuralismo p.sicoanál~sis sumergió nuest~a mirada ~n la estructura inconsciente qu~ nge ~os ~llos del co,~portamlento consciente del «yo». La antropología y las ciencias etnográficas ponen en evidencia los sistemas compactos de reglas, v!1lores, ideas y mitos que nos conforman desde el nacimiento y nos acornpanan hasta la tumba. Una renovada historiografía, sobre todo bajo el esnmulo ueBacneíard (sun-üciÓn de «ruptura epistemológica» es un . elemento central), nos coloca ante una historia del saber en cuanto des- arrollo discontinuo de estructuras que informan el pensamiento, la praxis y las instituciones de diferentes épocas, y junto con ello, un desarrollo de segmentos culturales diferentes y separados de la historia del hombre. Ante estas cosas, frente a la lúcida conciencia de la presión constituida por la omnipresencia y la omnipotencia de estructuras psicológicas, eco- nómicas, epistémicas o psicológicas, y sociales, seguir hablando de un «sujeto»;. un «yo», una «conciencia» o un «espíritu» libre, responsable, creativo y hacedor de historia, es ignorancia, broma (antela que hay que sonreír) oun engaño procedente de un antiengaño (que hay que desve- lar). De este modo, el estructuralismo se configura como filosofía que pretende alzarse sobre nuevas conciencias científicas (lingüísticas, econó- micas, psicoanalíticas, etc.) y que lleva, a su vez, a ser conscientes de la reducción que padece la libertad en un mundo cada vez más administrado y organizado. Es la conciencia de los condicionamientos que descubre el hombre, y -agregamos nosotros- de los obstáculos que él mismo ha llega- do a crearse y sigue creando en el camino de su iniciativa libre y creadora. Para sintetizar la cuestión, cabe decir que para el estructuralismo filo- sófico la categoría o noción fundamental no es el ser sino la relación, no es el sujeto sino la estructura. Los hombres, al igual que las piezas de ajedrez o las cartas de una baraja, y también del mismo modo que los entes lingüísticos, matemáticos o geométricos, no tienen significados y no exis- I ten fuera de las relaciones que los instituyen, los constituyen y especifican su conducta. Los hombres, los sujetos, son formas y no substancias. El humanismo (y «el existencialismo es un humanismo», había afirmado Sar- tre) exalta al hombre, pero no lo explica. En cambio, el estructuralismo pretende explicarlo. Al explicarlo, empero, el estructuralismo proclama que el hombre ha muerto. Nietzsche afirmó que Dios había muerto, y hoy los estructuralistas afirman que el hombre ha muerto. Le habrían matado las ciencias humanas. La ciencia del hombre no es posible sin cancelar la conciencia del hombre. En El pensamiento salvaje, Lévi-Strauss escribió: «El fin último de las ciencias humanas no consiste en constituir al hombre, sino en disolverlo.» 115