Los disolventes se utilizan ampliamente a pequeña y gran escala en procesos químicos e industriales. Inicialmente, la industria utilizó principalmente hidrocarburos derivados del petróleo y disolventes oxigenados, aunque presentan riesgos para la salud y el medio ambiente. Más recientemente se han planteado alternativas como los clorocarbonados, que son más seguros para su manipulación pero cancerígenos.