Arminda de A galdar
Niños y niñas ,  les voy a contar  una historia.  Ahora cierren sus ojos como yo, e imaginen  a una pequeña niña llamada  Arminda
Esta soy yo,  Arminda , con mis ojos bien abiertos mirando el amanecer en  Agaldar , el lugar donde vivo.
Mi padre, el  Guanarteme   de Agaldar , es el rey de este lugar y me contaba desde muy pequeña historias del mar.  Decía: “mis antepasados, tus abuelos y también los míos, dijeron que venimos de lejos, de una tierra que no se ve desde aquí, que nos trajo el mar para núnca más partir”
Por la noche, recordaba las palabras de mi padre y me despertaba con el mar en mi cabeza, pensando: - “algún día cabalgando con las olas podré viajar allí, para volver contando a mi pueblo lo que ví ”  Yo no quería irme de  Agaldar , dejar a mi playa, a mi volcán, a mi casa,  ni a mi cabrita  Guama , sino tan sólo descubrir, cómo era ese pueblo de donde, como dicen los viejos, venimos.
Salté de mi cama, me vestí con mi  tamarco  de piel agamuzada, mi  bolso de junco  trenzado y mi  colgante de barro  favorito, ese que mis manos habían modelado. Mientras contemplaba el cielo estrellado sentí un ruido, no sé un zumbido.  Tenía miedo. De repente, un gran pájaro alado estaba frente a mí.
El pájaro, era enorme, pero al posarse comprendí que no quería hacerme daño. Y pregunté: - ¿quién eres?.  El pájaro con los ojos muy abiertos me habló: Soy la  Coruja del Malpaís , vengo de la costa, te he visto desde muy arriba y pensé que eras de los  hombres de las antorchas .
¿ Hombres de las antorchas ?  ¿De qué hablas coruja enredadora?.  Pregunté con curiosidad.  He visto hombres esta noche en la orilla de la playa, cerca del poblado que los tuyos llaman  El Agujero . Llevan antorchas y saltan desde sus pequeños barcos. Contestó la coruja.
Arminda, se quedó en silencio, espantó a la coruja con su mano, y contempló a  Ayer : “ !Hombres que vienen del mar!” “ ¿Quiénes serán?”
A la mañana siguiente,  Agaldar  estaba muy tranquilo y no se veía nada en la costa. Como todos los días, no había nadie por fuera de las cuevas, todos estaban haciendo el trabajo diario: pastoreando las cabras, sembrando trigo, haciendo vasijas de barro o tallando piedras para las gentes del poblado. Yo tenía que ir a la  Casa de las Maguadas , a escuchar sus lecciones y hacia allí me encaminé.
Cuando llegué las otras niñas estaban junto a la casa. La Maguada , nuestra maestra, de pié, con los brazos cruzados y con cara de enfadada, me reprochó: -Arminda llegas tarde. Sabes que las lecciones que debes aprender no solo se leen en el cielo. Seguro que has estado otra vez hablando con la luna.
Quizo explicar a la  Maguada  lo que le había ocurrido.  La miró contemplando su cara tatuada con rayas y puntos. En su cuello, colgaba un collar muy antiguo, de lapas unido con fino cuero. Todo su rostro era para  Arminda  señal de su inmenso saber. -Maguada, anoche he estado mirando las estrellas. Pero quiero preguntarte  ¿qué sabes tú de los  “ hombres de las antorchas ”  ? , un pájaro, la  Coruja del Malpaís  los vió llegando a la playa, cerca de  los Túmulos.
La Maguada  contestó: Arminda, por ser hija del  Guanarteme  tu has sido llamada para conducir a nuestro pueblo. Después se sentó frente a ella y añadió: Estos días debes recorrer el poblado… que se grabe en tus ojos, que todo lo que veas sientas, que no se te olvide nada.  Luego, camina, camina durante estos días, que las piedras que pises te quemen en los pies, que sientas el viento cerrar tus oidos tal vez, y … observa, observa  las plantas, los riscos, antes de que todo se vuelva frágil.  Arminda, se dio cuenta que  la Maguada  ocultaba algo sobre los  hombres de las antorchas  y preguntó: - Y el mar, no hablas del mar  Maguada , y ellos vienen de donde venimos nosotros, ¿por qué tanto misterio?  -
-No hay misterio  Arminda , esta escrito, y tú serás la que dentro de algún tiempo debe contarlo.  -En el mar está el comienzo de la nueva historia de nuestro pueblo. Ahora, no ves sino charcos y algas flotando, que no te dejan ver el fondo. Después, el agua se volverá turbia en tus ojos y al final vendrá un agua clara, pero distinta, cuando vivas los nuevos días.  -Ya sabes, no te entretengas preguntando por los  hombres de las antorchas , ya hay otros como, el  Guanarteme de Agaldar , que responderá a esa pregunta. Tú solo tienes que escribir en tu mente lo que ves, lo de ahora y lo de después.
Esa misma tarde comenzó a caminar por el poblado. El primer sitio, las cuevas de las alfareras. Allí estaban las vasijas tendidas secándose al sol. Observó a dos artesanas amasando el barro. -!Arminda!,  -saludó con asombro una de ellas- ¿vienes a buscar alguna olla.? No, -contesto la niña- vengo a mirar lo que hacen.  Quiero saber lo que no he aprendido.  Las alfareras dejaron de amasar, y comenzaron a pintar las vasijas. Con  pinceles  hechos  de pelos de cabra ,  dibujaron triángulos, rayas, círculos … y le mostraron cómo hacer pequeñas  figuras  con formas de  animales fantásticos .
Siguiendo el camino, en las últimas casas del poblado, encontró lo que andaba buscando,las casas en donde se curtían las pieles. -!Eh!, ¿No hay nadie? Preguntó asomada a una de las puertas.  ¿Quién eres? Respondió una voz del interior.  La niña salió corriendo y ya en el exterior se quedó de pié sobre una de las pieles. -! Arminda !, !eres tú  Arminda !, hace mucho tiempo que no te vemos. ¿Qué quieres?, contestó una mujer. He venido porque mi  Maguada , siempre ha admirado como trabajas las pieles. Me ha dicho que las sobas con  callaos de piedra , que las pintas con  almagre  rojo y que con ellas haces nuestros vestidos. Y quiero saber,  quiero saber, lo que no sé .  La mujer, sentándose con ella, le dio  agujas y punzones de hueso  e  hilos de fino cuero  y coció  tamarcos  con ella
Pasados los días,  Arminda  decidió ir a hablar con su amigo  el lagarto Tizón , contándole lo que la  Maguada  le había dicho que hiciera, y le preguntó:  -¿ Tizón , me acompañarías a viajar a conocer los riscos, las plantas y todo los lugares de  Agaldar  ? Todo, todo,… no podrás conocerlo, necesitas muchas vidas para recorrerlo todo, pero puedo ayudarte a encontrar…por lo menos, algo importante de algunos lugares. Respondió  Tizón . - Muy bien, Tizón, sabía que podía contar contigo.
El primer lugar al que llegaron fue al  Drago de Guayedra Arminda , quedó impresionada con aquel drago que se inclinaba ante ella y soñó que le hablaba. - Hola  Arminda  soy el  Drago de Guayedra  quiero que sepas que de mi se cuentan muchas historias, ahora las gentes me hieren, me hacen cortes en mi tronco con cuchillos de piedra y sale un líquido rojo que se vuelve espeso. Es la  “sangre de Drago” , con ella la gente de  Agaldar  pinta sus vestidos y cuando se cortan cicatrizan sus heridas. - ¿Y no mueres cuando te cortan?. Preguntó Arminda -No, me mantengo vivo cientos de años. Pero, cuando muera se que con mi corteza harán escudos para su defensa. Eso es lo que me cuenta la gente de tu poblado.
Continuando con su viaje, Arminda llegó al  Monte de Tamadaba  y Tizón le mostró el árbol más hermoso y viejo del lugar, el  Mocán. !Qué callado estás  Mocán  del bosque! -Yo no callo niña, duermo. Ahora no es tiempo de frutos y mi savia está trabajando para dar las mejores flores. Después, tu gente subirá a verme al monte para coger mis frutos y cantar a mi alrededor diciéndome,  !Arajelben!.  Contestó el mocán. - Y ¿qué hacen con tus frutas? Preguntó Arminda Un licor o una miel que llaman  Chacerquen , que beben y calma muchas dolencias. Pero ahora, tengo que descansar, mi savia debe trabajar.  !Arajelben!  Contestó Arminda
Y así, día tras día,  Tizón  mostró a  Arminda  plantas y riscos que hacían brillar sus ojos y abrir su corazón. El último día, bajando la cumbre, el sol caía en  Agaldar  e iluminaba los bosques lejanos en los riscos de  Tamadaba. Arminda  se  subió a una gran roca y le dijo a Tizón: Ya me queman los pies amigo Tizón. Se que no he terminado de conocer todo lo que no sé, pero así siempre habrá algo que me quede por descubrir. Volvamos a casa.  La niña miró hacia atrás y dijo: ! Arajelben !
Ya en el poblado, de repente una ráfaga de viento cerró sus oidos.  Comprendió entonces las palabras de su Maguada y pensó: “  Ahora todo lo de antes quedará bien guardado y yo sólo tendré que contarlo un día. Explicar a todos como era mi hermosa Agaldar “. “ Lo que está por pasar,  también tendré que recordar, pero para eso todavía tengo que esperar”
Ahora, Niños y niñas ,  Yo ya he vuelto a abrir mis ojos.  La Historia que han oido es también la mía , porque  yo era  Arminda  .  Después esos  “ hombres de las antorchas “   , cambiaron mis vestidos, mi colgante, mi forma de hablar  y me bautizaron con otro nombre .  A mí me llamaron  Catalina   y a mi pueblo le quitaron  la  A  y se llama hoy  Galdar. Todo ha cambiado. Ya  no soy la pequeña  Arminda  , la heredera  del  Guanartemato de Agaldar. Pero niños y niñas, sigan contando ésta o sus propias historias, pues escribiendo sobre sus vidas haremos que no se olviden.
Ilustraciones extraídas de los cuentos: CAMPOS HERRERO, D.  (2005):  Arajelben (hasta el otro día). Ed.Cabildo de Gran Canaria, Cultura Cueva Pintada. FLORES, P. (2007):  El Tesoro del Mocán.  Ed.Cabildo de Gran Canaria, Cultura Cueva Pintada. Otras ilustraciones:  Fotos de páginas web Adaptación realizada por: Isabel Fco Ortega (Profesora de Francés, Tutora 5º y 6º B) Maica  Arana Melo (Profesora de Inglés) Alumnado de 5º y 6º B (Grupo Mixto) Montaje:  Isabel Fco Ortega Voces y escenificación: Alumnado de 5º y 6º B (Grupo Mixto)

ARMINDA DE AGALDAR

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    Niños y niñas, les voy a contar una historia. Ahora cierren sus ojos como yo, e imaginen a una pequeña niña llamada Arminda
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    Esta soy yo, Arminda , con mis ojos bien abiertos mirando el amanecer en Agaldar , el lugar donde vivo.
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    Mi padre, el Guanarteme de Agaldar , es el rey de este lugar y me contaba desde muy pequeña historias del mar. Decía: “mis antepasados, tus abuelos y también los míos, dijeron que venimos de lejos, de una tierra que no se ve desde aquí, que nos trajo el mar para núnca más partir”
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    Por la noche,recordaba las palabras de mi padre y me despertaba con el mar en mi cabeza, pensando: - “algún día cabalgando con las olas podré viajar allí, para volver contando a mi pueblo lo que ví ” Yo no quería irme de Agaldar , dejar a mi playa, a mi volcán, a mi casa, ni a mi cabrita Guama , sino tan sólo descubrir, cómo era ese pueblo de donde, como dicen los viejos, venimos.
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    Salté de micama, me vestí con mi tamarco de piel agamuzada, mi bolso de junco trenzado y mi colgante de barro favorito, ese que mis manos habían modelado. Mientras contemplaba el cielo estrellado sentí un ruido, no sé un zumbido. Tenía miedo. De repente, un gran pájaro alado estaba frente a mí.
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    El pájaro, eraenorme, pero al posarse comprendí que no quería hacerme daño. Y pregunté: - ¿quién eres?. El pájaro con los ojos muy abiertos me habló: Soy la Coruja del Malpaís , vengo de la costa, te he visto desde muy arriba y pensé que eras de los hombres de las antorchas .
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    ¿ Hombres delas antorchas ? ¿De qué hablas coruja enredadora?. Pregunté con curiosidad. He visto hombres esta noche en la orilla de la playa, cerca del poblado que los tuyos llaman El Agujero . Llevan antorchas y saltan desde sus pequeños barcos. Contestó la coruja.
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    Arminda, se quedóen silencio, espantó a la coruja con su mano, y contempló a Ayer : “ !Hombres que vienen del mar!” “ ¿Quiénes serán?”
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    A la mañanasiguiente, Agaldar estaba muy tranquilo y no se veía nada en la costa. Como todos los días, no había nadie por fuera de las cuevas, todos estaban haciendo el trabajo diario: pastoreando las cabras, sembrando trigo, haciendo vasijas de barro o tallando piedras para las gentes del poblado. Yo tenía que ir a la Casa de las Maguadas , a escuchar sus lecciones y hacia allí me encaminé.
  • 11.
    Cuando llegué lasotras niñas estaban junto a la casa. La Maguada , nuestra maestra, de pié, con los brazos cruzados y con cara de enfadada, me reprochó: -Arminda llegas tarde. Sabes que las lecciones que debes aprender no solo se leen en el cielo. Seguro que has estado otra vez hablando con la luna.
  • 12.
    Quizo explicar ala Maguada lo que le había ocurrido. La miró contemplando su cara tatuada con rayas y puntos. En su cuello, colgaba un collar muy antiguo, de lapas unido con fino cuero. Todo su rostro era para Arminda señal de su inmenso saber. -Maguada, anoche he estado mirando las estrellas. Pero quiero preguntarte ¿qué sabes tú de los “ hombres de las antorchas ” ? , un pájaro, la Coruja del Malpaís los vió llegando a la playa, cerca de los Túmulos.
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    La Maguada contestó: Arminda, por ser hija del Guanarteme tu has sido llamada para conducir a nuestro pueblo. Después se sentó frente a ella y añadió: Estos días debes recorrer el poblado… que se grabe en tus ojos, que todo lo que veas sientas, que no se te olvide nada. Luego, camina, camina durante estos días, que las piedras que pises te quemen en los pies, que sientas el viento cerrar tus oidos tal vez, y … observa, observa las plantas, los riscos, antes de que todo se vuelva frágil. Arminda, se dio cuenta que la Maguada ocultaba algo sobre los hombres de las antorchas y preguntó: - Y el mar, no hablas del mar Maguada , y ellos vienen de donde venimos nosotros, ¿por qué tanto misterio? -
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    -No hay misterio Arminda , esta escrito, y tú serás la que dentro de algún tiempo debe contarlo. -En el mar está el comienzo de la nueva historia de nuestro pueblo. Ahora, no ves sino charcos y algas flotando, que no te dejan ver el fondo. Después, el agua se volverá turbia en tus ojos y al final vendrá un agua clara, pero distinta, cuando vivas los nuevos días. -Ya sabes, no te entretengas preguntando por los hombres de las antorchas , ya hay otros como, el Guanarteme de Agaldar , que responderá a esa pregunta. Tú solo tienes que escribir en tu mente lo que ves, lo de ahora y lo de después.
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    Esa misma tardecomenzó a caminar por el poblado. El primer sitio, las cuevas de las alfareras. Allí estaban las vasijas tendidas secándose al sol. Observó a dos artesanas amasando el barro. -!Arminda!, -saludó con asombro una de ellas- ¿vienes a buscar alguna olla.? No, -contesto la niña- vengo a mirar lo que hacen. Quiero saber lo que no he aprendido. Las alfareras dejaron de amasar, y comenzaron a pintar las vasijas. Con pinceles hechos de pelos de cabra , dibujaron triángulos, rayas, círculos … y le mostraron cómo hacer pequeñas figuras con formas de animales fantásticos .
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    Siguiendo el camino,en las últimas casas del poblado, encontró lo que andaba buscando,las casas en donde se curtían las pieles. -!Eh!, ¿No hay nadie? Preguntó asomada a una de las puertas. ¿Quién eres? Respondió una voz del interior. La niña salió corriendo y ya en el exterior se quedó de pié sobre una de las pieles. -! Arminda !, !eres tú Arminda !, hace mucho tiempo que no te vemos. ¿Qué quieres?, contestó una mujer. He venido porque mi Maguada , siempre ha admirado como trabajas las pieles. Me ha dicho que las sobas con callaos de piedra , que las pintas con almagre rojo y que con ellas haces nuestros vestidos. Y quiero saber, quiero saber, lo que no sé . La mujer, sentándose con ella, le dio agujas y punzones de hueso e hilos de fino cuero y coció tamarcos con ella
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    Pasados los días, Arminda decidió ir a hablar con su amigo el lagarto Tizón , contándole lo que la Maguada le había dicho que hiciera, y le preguntó: -¿ Tizón , me acompañarías a viajar a conocer los riscos, las plantas y todo los lugares de Agaldar ? Todo, todo,… no podrás conocerlo, necesitas muchas vidas para recorrerlo todo, pero puedo ayudarte a encontrar…por lo menos, algo importante de algunos lugares. Respondió Tizón . - Muy bien, Tizón, sabía que podía contar contigo.
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    El primer lugaral que llegaron fue al Drago de Guayedra Arminda , quedó impresionada con aquel drago que se inclinaba ante ella y soñó que le hablaba. - Hola Arminda soy el Drago de Guayedra quiero que sepas que de mi se cuentan muchas historias, ahora las gentes me hieren, me hacen cortes en mi tronco con cuchillos de piedra y sale un líquido rojo que se vuelve espeso. Es la “sangre de Drago” , con ella la gente de Agaldar pinta sus vestidos y cuando se cortan cicatrizan sus heridas. - ¿Y no mueres cuando te cortan?. Preguntó Arminda -No, me mantengo vivo cientos de años. Pero, cuando muera se que con mi corteza harán escudos para su defensa. Eso es lo que me cuenta la gente de tu poblado.
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    Continuando con suviaje, Arminda llegó al Monte de Tamadaba y Tizón le mostró el árbol más hermoso y viejo del lugar, el Mocán. !Qué callado estás Mocán del bosque! -Yo no callo niña, duermo. Ahora no es tiempo de frutos y mi savia está trabajando para dar las mejores flores. Después, tu gente subirá a verme al monte para coger mis frutos y cantar a mi alrededor diciéndome, !Arajelben!. Contestó el mocán. - Y ¿qué hacen con tus frutas? Preguntó Arminda Un licor o una miel que llaman Chacerquen , que beben y calma muchas dolencias. Pero ahora, tengo que descansar, mi savia debe trabajar. !Arajelben! Contestó Arminda
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    Y así, díatras día, Tizón mostró a Arminda plantas y riscos que hacían brillar sus ojos y abrir su corazón. El último día, bajando la cumbre, el sol caía en Agaldar e iluminaba los bosques lejanos en los riscos de Tamadaba. Arminda se subió a una gran roca y le dijo a Tizón: Ya me queman los pies amigo Tizón. Se que no he terminado de conocer todo lo que no sé, pero así siempre habrá algo que me quede por descubrir. Volvamos a casa. La niña miró hacia atrás y dijo: ! Arajelben !
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    Ya en elpoblado, de repente una ráfaga de viento cerró sus oidos. Comprendió entonces las palabras de su Maguada y pensó: “ Ahora todo lo de antes quedará bien guardado y yo sólo tendré que contarlo un día. Explicar a todos como era mi hermosa Agaldar “. “ Lo que está por pasar, también tendré que recordar, pero para eso todavía tengo que esperar”
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    Ahora, Niños yniñas , Yo ya he vuelto a abrir mis ojos. La Historia que han oido es también la mía , porque yo era Arminda . Después esos “ hombres de las antorchas “ , cambiaron mis vestidos, mi colgante, mi forma de hablar y me bautizaron con otro nombre . A mí me llamaron Catalina y a mi pueblo le quitaron la A y se llama hoy Galdar. Todo ha cambiado. Ya no soy la pequeña Arminda , la heredera del Guanartemato de Agaldar. Pero niños y niñas, sigan contando ésta o sus propias historias, pues escribiendo sobre sus vidas haremos que no se olviden.
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    Ilustraciones extraídas delos cuentos: CAMPOS HERRERO, D. (2005): Arajelben (hasta el otro día). Ed.Cabildo de Gran Canaria, Cultura Cueva Pintada. FLORES, P. (2007): El Tesoro del Mocán. Ed.Cabildo de Gran Canaria, Cultura Cueva Pintada. Otras ilustraciones: Fotos de páginas web Adaptación realizada por: Isabel Fco Ortega (Profesora de Francés, Tutora 5º y 6º B) Maica Arana Melo (Profesora de Inglés) Alumnado de 5º y 6º B (Grupo Mixto) Montaje: Isabel Fco Ortega Voces y escenificación: Alumnado de 5º y 6º B (Grupo Mixto)