La arquitectura griega sentó las bases de la arquitectura occidental a través de los siglos. Los griegos desarrollaron tres órdenes arquitectónicos - dórico, jónico y corintio - basados en proporciones humanas que se convertirían en el lenguaje compartido del mundo mediterráneo. El templo griego, concebido como una escultura, era el foco de las ciudades y encarnaba los ideales estéticos de proporción y medida de los griegos.