El arte prehistórico se divide en tres etapas: paleolítico, neolítico y la edad de los metales, cada una con características artísticas y sociales distintas. Durante el paleolítico, el hombre desarrolló grabados y pinturas rupestres, mientras que en el neolítico surgieron la cerámica y el urbanismo. La edad de los metales dio paso al uso de metales como el bronce y el hierro, afectando tanto la producción artística como la arquitectura funeraria y habitacional.