El documento analiza cómo la globalización ha llevado a una pérdida de soberanía alimentaria y una desterritorialización del consumo y cultivo de alimentos. También examina cómo los hábitos alimentarios son construcciones sociales que varían entre contextos socioculturales y cómo forman parte de la identidad y diferenciación social. Finalmente, discute los efectos contradictorios de la globalización en la homogenización de las dietas versus la búsqueda de diversidad alimentaria.