La pertenencia a la parroquia se basa en compartir valores, creencias y comportamientos como grupo social. La parroquia es una comunidad cristiana donde las personas pertenecen a un grupo eclesial y son cultivadas para desarrollar un sentido de pertenencia eclesial. Para fortalecer la pertenencia, la parroquia debe trabajar para que cada persona participe activamente, crear servicios que animen la comunión y la misión, y vivir en servicio al mundo como signo de comunión.