Astarte
( Diosa de la Inspiración)




   a.i. Tawfik Seeman
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                                                                 A vosotros los que vienen,
                                                                       detrás de nosotros,
                                                                      La libertad es amor,
                                                                 Nuestra ancestral patria,
                                                               Libanesa para los libaneses.
Bis millah er-rahman er-rahim

Astarte, recorría los jardines del palacio donde pernoctaban los dioses sagrados, el reino se

alzaba en los cielos del Oriente Medio, donde nace la civilización. La diosa acompañada de

sus odaliscas montando blancos corceles, llegó al abismo que los separaba de la tierra de

los mortales. Observó largamente el universo y sintió deseos de visitar aquel mundo que era

la luz de toda la galaxia de la Vía Láctea, y así fue.

Por la tierra de la ancestral Fenicia, el río Adonis corría entre las campiñas cubiertas de

rojas anémonas, allí estaban sentados sobre la hierba, los poetas y filósofos, quienes

discutían sobre el misterio de la vida y la muerte.

-¿Porque deseáis desenredar, la madeja de la existencia terrenal?- Te pregunto a vos Antar,

que eres el más sabio anciano-

-¡Virtuosa diosa!- siempre estamos en busca de la verdad-

Y agregó: - He aquí la historia, que comenzó ayer, de uno de los nuestros que ha

completado su iniciación, dejando su testimonio:

Anibal, quien había subido a la montaña más alta del Monte Anti-Líbano, teniendo ante el,

la inmensidad del maravilloso paisaje, decía:

-Quisiera y deseo de todo corazón que recuerden siempre lo que nuestro gran poeta escribió

y que hoy con la gracia que Allah me concede, permitiéndome transcribir su pensamiento a

vosotros, mis queridos hermanos:
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“ El amor es la única libertad sublime que no alcanzan las leyes ni las tradiciones de los hombres y

que no dominan las fuerzas de la naturaleza y sus convenciones.

Khalil Gibrar Khalil, (Alas Rotas)

Anibal, siendo un niño, asistía a las enseñanzas que los ancianos impartían en el templo.

Allí lograba exponer pensamientos filosóficos que causaban admiración a sus maestros,

por la profundidad y clara visión de la existencia del hombre.

Sufría el iniciado constantemente, un malestar que lo postraba en cama y en su alta fiebre

se veía galopando, montando un caballo negro con una estrella blanca en su frente,

blandiendo una brillante espada. A orillas de las playas de Tiro, se enfrentaba a los herejes,

rodaban las cabezas, rápidamente estas eran alimento de los cangrejos que aparecían por

doquier.

Al tercer día de su intensa fiebre, el niño caminó a la fuente que rodeaba la escuela de

filosofía y allí se arrodilló. Su rostro se mostró en la cristalina agua, estas se recogieron y

apareció una escalera que llevaba a un nuevo cielo que tenia los colores del arco iris. Bajó

los escalones hasta cruzar a la nueva dimensión…

Se había transformado en un jovencito, el pasado había sido borrado de su mente. Estaba

en el colegio de su pueblo, asistiendo a la clase de historia antigua y debía de exponer.

Pensó unos momentos, miró a través de los grandes ventanales al paisaje y escribió sobre

un pueblito que tenía sus calles cubiertas con piedras redondas del río. Donde sus abuelos,

y tantos emigrantes libaneses se habían asentado allá en América Latina. Cuando llovía en

aquel lugar, se mojaban las calles, estas parecían miles de diamantes brillando y cuando el

sol salía, siempre detrás se dibujaba un arco iris.
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Los ancianos habitantes decían, que al final de estos colores, se podía encontrar una olla

repleta de monedas de oro. Lo imaginaba y se decía para si, que algún encontraría esa

vasija y que daría a los pobres para la compra de alimentos pues el invierno era muy duro

en esa región. Volvía a la realidad al ver a su abuela, servir el desayuno: lemme,

acompañado de aceituna seca, con un poco de aceite de oliva y pan árabe.

       En la clase siguiente, tampoco asistió porque estaba enfermo. El profesor de idioma

árabe, Farik Massa, quien tenía sus ideas políticas de izquierda y era comunista, a veces

solía hablarles de esos temas, le ayudó a trabajar en sus investigaciones durante las clases

siguientes. El profesor fue perseguido por sus ideas y se asilo en Centroamérica, a causa del

golpe militar en Chile el 11 de septiembre de 1973.

       Anibal, escapo también del régimen dictatorial, refugiándose en casas de amigos. Se

había metido a la política, en los años sesenta, fue en la Universidad Técnica del Estado.

-¡“Nido de comunistas”!- solía decir el dictador Pinochet.

Allí en la facultad de filosofía, el joven, ingresó a las filas de la izquierda. Con un grupo de

compañeros trabajaron por los derechos de los trabajadores y oprimidos, contra la

oligarquía que mantenía el poder en todos los ámbitos.

Siendo extranjero, se declaro en la clandestinidad ya que a muchos los habían fusilado sin

asco, en el Estadio Nacional.
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Cruzó al Perú, a través del desierto, subiendo por las lomas arenosas, frente a la localidad

de Poconchile, en Arica, por la noche esquivando las minas terrestres colocadas por el

ejercito chileno, impidiendo el paso a los que trataban de salir del país.

Llegó a Arequipa buscando a unas sobrinas de la abuela que llevaban el apellido Harari.

Allí se enteró que habían fallecido, quedaban solo algunos familiares. Por lo que se dedicó

a recorrer el desierto de Nazca y Chan-Chan, acompañando a los arqueólogos alemanes y

nacionales, que buscaban evidencia del pasado. Luego subió a los Andes en un tren que

recorría tortuosas quebradas entre medio de la selva, al costado, abajo en lo profundo corría

un río. Estuvo en el Cuzco y visitó Machu-Pichu.

Le atraía bastante el lugar, luego de leer al bate Pablo Neruda, sus poemas dedicados a esta

maravilla arqueológica, tan misteriosa como los moai de la isla que llamaban: “Te pito he

henua” o el “Ombligo del Mundo”.

Anibal, tenía una teoría: en que exponía que el quechua era el idioma tan antiguo como el

fenicio. Ambos eran guturales. Y que ambas culturas en algún período milenario, habían

tenido relaciones comerciales y culturales, y que la cultura y los palacios de Tiahuanaco,

rivalizaban con los de la Mesopotamia.

Había testimonios en los restos de las ciudades sepultadas por la arena en la costa del Perú,

que al excavar, aparecían joyas y utensilios de metal que se semejaban en la pintura, color y

trazos, tanto en la selva peruana como en el Amazonas en Brasil, a la cultura Fenicia.
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       Estando de turista, visitó las ruinas del “Fuerte de Samaipata”, una obra

arqueológica de las antiguas culturas precolombinas. Ubicada a escasos kilómetros de la

ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Allí también, solía visitar diariamente la

biblioteca de “La Casa de la Cultura” y en la biblioteca de la Universidad Gabriel René

Moreno, conoció a don Hernando Sarabia, un destacado historiador y escritor, quien le

facilitaba antiguos libros sobre los primeros habitantes originarios que habitaron en la

región antes de la llegada de los españoles. Recopilando información sobre la cultura tupi-

guaraní, encontró un libro de poemas y vaya que no logró recordar el titulo, aparecía el

nombre de su profesor de árabe, este había recopilado los mejores versos, dedicados al

amor de Pablo Neruda y de Gibran Khalil Gibran. El estaba trabajando en Centro America

como docente en la Universidad de San José en Costa Rica.

       Un día subió a un barco mercante. Cuyo capitán, era un hombre que le gustaba la

literatura y la poesía, además había estado varias veces en Beirut, siendo primer oficial de

una flota griega. Llegó a Puerto Cabello, Venezuela, donde la comunidad árabe era muy

numerosa. De allí viajó a Panamá, trabajando durante un semestre, dando clases en la

Universidad. Con lo ganado se compró un pasaje en avión con destino a Boston, Estados

Unidos. Allí conoció la casa donde vivió Gibran Khalil Gibrán, y donde este, había fundado

la Liga Árabe en los años 30. Allí escribió artículos para un magazine, sobre la filosofía de

los monjes de los Himalaya, tratando de no imitar al “Tercer Ojo”.

       Cierto día abordó a un tren, mudándose a Nueva York. Allí alquiló un cuarto en la

azotea de un edifico cerca del Central Park. Allí se sentaba días enteros a escribir,
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amontando hojas y mas hojas. Otras veces pintaba en el parque, cuyos cuadros allí mismo

vendía, alcanzándole para pagar sus gastos. O hacia clases de idioma árabe a la comunidad

numerosa que en su mayoría eran comerciantes, actores y profesionales. Su barba creció, y

dejó su pelo al viento, a veces solía peinarlo con sus dedos, era una rebeldía que deseaba

mostrar sin ser tal.

Pasó momentos maravillosos, en esta ciudad tan cosmopolita, que es el centro cultural del

mundo. Disfrutando los sábados por la noche, en una vorágine de bailes y pasiones

desenfrenadas, acompañados de otros intelectuales y artistas que buscaban la fama, costase

lo que costase, cayendo como moscas dependiendo de la droga.

       Ese    día      11   de   septiembre,   estaba   escribiendo   un   poemario   titulado:

“Constelaciones”. Cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas. Al día siguiente, fue

detenido y encarcelado. A cada hora lo llevaban a interrogar. Su rostro y acento árabe lo

hacía un excelente sospechoso. Además era libanés, y eso, era ser más que criminal.

Profesaba también la religión musulmana, mas antecedentes para el curriculum que fichaba

la CIA. Todo una aberración, culpándole por las Siete Plagas de Egipto. Lo torturaron y

flagelaron con discreción. Como en los mejores tiempos de las dictaduras y opresión que le

había tocado vivir en América Latina. Todo por la “Libertad”, “La Igualdad”...se decía para

si y que los medios de comunicación repetían como una droga, a un pueblo cada día mas

desinformado y controlado, hasta en el pensamiento.

       -¿Que es el del Sueño Americano?- ¡Si todos son emigrantes!- Racistas, y se rodean

de negros, para maquillarse como una película de Hollywood. Para luego vender una

imagen al mundo-¡poderoso marketing!- Gritaba, y mascullaba su odio. Pero la fé en Allah,
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le mantenía vivo. Y fue así como el gobierno de George W, Bush lo deportó una

madrugada. Todo gracias a la intervención de los senadores republicanos y demócratas, de

ascendencia libanesa, con la condición que cerrara el pico para siempre. Le subieron en un

avión con rumbo al Cairo, Egipto. Allí, al bajar de la aeronave le esperaban los hermanos

“árabes egipcios”, lo subieron al auto que lo esperaba, con una espectacular custodia. Fue

mantenido en una cárcel por una semana, lo acusaron de espía e infiltrado de los

norteamericanos. Interrogado constantemente, sin dejarlo dormir, aplicando energía

eléctrica, hasta que al darse cuenta que no sacaban nada, lo dejaron libre. Nuevamente fue

deportado, con suerte su destino fue El Líbano.

       Beso la pista del Aeropuerto de Beirut, al desembarcar, volvía a su tierra natal.

       -¡Al final tu tierra es tu tierra!. Un grupo de pacifistas y admiradores le esperaban.

Huyó de ellos y se refugió en una mezquita, donde ayunó y siguió los rituales tan sagrados

para un buen musulmán. A los días se internó en las montañas, y se fue a vivir en una aldea

escondida entre los bosques de cedros, cerca de Bechare.

       Allí, escribió lo que tenia en mente durante tanto tiempo, manuscritamente primero

y luego en una antigua maquina de escribir. Amontó hojas y más hojas sobre una vieja

mesa de madera. Al frente había una ventana que daba a los valles, donde tenia una

magnifica vista panorámica y podía sentir cerca el llamado de la naturaleza y el olor a la

hierba y de las flores.

Por la noche se alumbraba con velas, con una chimenea encendida las veinte y cuatro horas

a causa del frío, producto de las intensas nevadas, tomando café negro insistentemente que
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lo mantenían despierto. En la quietud, lejos del mundanal ruido de las grandes ciudades,

afloraban los recuerdos y rápidamente los atrapaba en el aire para llevarlos al papel. Sentía

que la vida se le escapaba, lo comparaba con el aliento que empañaba los vidrios. Se

mojaba la cara con agua fría, eso le ayudaba a tener la mente lucida: -¡Falta tanto por

escribir aun!-repetía una y otra vez.

       Durante los años, de su niñez; su padre siempre solía contarle los cuentos de las

“Mil y Una noches” , especialmente cuando retornaba en la madrugada desde el Club

Arabe, luego de jugar a las cartas. Dormía solo la mayoría de las veces, en un cuarto de

hotel cuando viajaban vendiendo mercaderías por los pueblos campesinos. En otras el niño

despertaba al escucharle venir, entonces su progenitor le relataba las aventuras de Antar Ibn

Antar Shaddad, héroe de la mitología árabe de los pueblos del desierto.

       Saben, había olvidado tantos detalles, pero la tranquilidad actual, le hace recordar,

sobre todo en la noche en la cual llueve torrencialmente, ya no hay rayos ni relámpagos.

Era la 1 y 30 de la madrugada, en los cristales de la ventana, se dibujaban exóticas

imágenes con las gotas de agua. Seguía siendo un viejo lobo de mar, noctámbulo

empedernido. Quería hablarle a la diosa Astarte, a los fantasmas del pasado y a los espíritus

de sus antecesores... Repetía una y otra vez.: Debo escribir para los que vienen detrás de

nosotros. Así podrán mantener por siempre el amor a la patria. Que el cordón umbilical

nunca se corte. Inculcar las tradiciones y costumbres -.

Somos tantos en Ultramar, más que en nuestra propia tierra, pero debemos mantener          el

momento más sublime del día, para orar a nuestro amado Líbano.
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         Siguió escudriñando como los alquimistas, viejos recuerdos. Los que van pasando

por su mente: rostros de sus amigos, compañeras y amantes, en un constante desfile,

mientras la luz mortecina de la madrugada, va rompiendo la quietud de la noche, con el

canto de los gallos. El trajinar de los coches y el galope de los caballos sobre el empedrado

de la calle. Uno que otro vehículo pasa, rumiando el motor y dando el bocinazo en la

esquina, para despertar a los guardias de la plaza. La vieja victrola, en su eterno rincón, deja

deslizar canciones del folclore libanés.

Entonces, levantándose, recorre las cortinas que ayer eran de color blanco y que ahora se

habían tornado amarillentas por el polvo de los siglos. Allá, en la distancia, sobre el techo

de las casas, de rojas tejas; se recortaba la torre de la iglesia, dejando escapar al aire las

campanas invitando a los fieles a la misa: San Maron y la Santa Rafa, los santos tan querido

por los cristianos libaneses.

Responde el llamado en árabe, desde lo alto de la mezquita, “as salat” la oración a Allah.

                                    “La oración es la llave del paraíso

                                  y la ablución es la llave de la oración”

                “ Cuando alah ama a uno de sus siervos, le abre las puertas de la inspiración “

Maalakat de Antar Ibn Shaddad Antar. Poeta y guerrero que vivió en el siglo VI




Había tenido buenos y malos amigos. Muchos quedaron en el camino en otros países y

lugares. Otros habían muerto, durante la guerra sucia en América Latina o en la Guerra de
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los Seis Días, contra Israel. Otros cayeron en años posteriores en la guerra civil en Beirut.

Unos cuantos en la eterna lucha por la liberación del pueblo palestino. Los fanáticos o

patriotas en el “Ataque de las Torres Gemelas”, en Nueva York.



“ Si mis amigos huyeran de mi, muy infeliz seria, pues de mi huirían todos los tesoros”

Casida (poema) de Mohalhil, poeta árabe del siglo VI




Por lo tanto, si es posible que encuentre un lugar junto a las bellas huríes, allá en el paraíso

que Allah, podrá darle. -¡Hay que darle tiempo al tiempo!- No depende de las fuerzas

terrenas, sino solo de Allah.

En el año 1977, instalado en la cubierta de un velero, cruzó el Canal de Panamá, al otro

lado se alzó ante el un Océano Pacífico con toda su magnitud. Recorriendo toda la costa de

América Latina. Fortaleció su espíritu con los aires marinos, el cielo puro, inmaculado

como la blancura de los Montes Líbano y Anti-Líbano.

Estaba más unido a Allah y sus actos fueron más generosos y pensó en que todavía tenía

una oportunidad más- tal vez la última, había escapado tantas veces de la muerte, esta le

había rondado constantemente y lo dejó seguir.

         Escribir para su tierra ancestral, era su objetivo. La riqueza no estaba en el baúl,

donde se amontonan las monedas de oro. Sino el amor, la paz, la oración y la eterna

búsqueda del yo, era el tesoro más grande que todo ser humano, alcanza, cuando la luz de la
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sabiduría de Allah, coloca en la mente y es otro el cristal que cubren los ojos, para ver un

mundo mejor. Compartir el pan y el conocimiento, es la semilla que será el alimento para

vosotros, los que vienen detrás de nosotros. ¡Ay!- Era un Saladino en un mundo

globalizado, donde el oro era sustituido por la riqueza de la información. El hombre

comenzó a ser solamente un número. ¡Cosas de la vida!- El número árabe, el alfabeto

inventado por su cultura, ahora los Dioses de la Guerra, lo usaban contra ellos. Claman y

justifican en nombre de la libertad, la opresión. Ya no dejan llevar el velo a las mujeres.

Pregonan la igualdad...parece una dura paradoja. La Libertad, la igualdad...meras palabras y

buenos deseos que se los lleva el viento... si ellos, siempre fueron colonialistas para

enriquecerse y levantar fastuosos palacios. La rueda de la carreta gira, hay un nuevo muro,

que divide a un pueblo. Aberración de los que aceptan la criminal actitud y para los que

callan. Nada justifica, lo injustificable.

        Escribió y redactó en cuadernos, todos deshojados por los trajines de los viajes aquí

y allá. Era un errante, tal vez el ultimo de los trovadores. Mas decían de él: Es un juglar,

pues relata la historia de los pueblos que han desaparecido, porque las invasiones de nuevos

reinos, beben la sangre de las vírgenes y de los oprimidos. En las escasas naciones

aborígenes, le esperaban con ansias, era el hambre de saber mas y más. Los caminos

tortuosos, las montañas, los torrentosos ríos, la bravura de los mares, no fue obstáculo para

seguir los llamados de su corazón y hacer escuchar la voz de los desplazados.

        Soñó encontrar un nuevo lugar de paz, sinceramente de todo corazón lo digo- Tener
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la oportunidad de pasar el resto de su vida dedicado a las letras y volcarse a escribir mas,

dejando al tiempo correr vertiginoso como el temporal de la crisis. Eso le pedía a Allah, en

la primera oración, arrodillado con la frente inclinada al este. También oraba a sus padres,

abuelos y por tantos emigrantes derramados por el mundo, a quienes diariamente incluía en

sus alabanzas, teniendo regocijado el pensamiento, con el concierto de las avecillas, que

escuchaba a través de la ventana. Ahora sonaba la sinfonía del agua caer, mientras la

mañana transitaba sin prisa.

        Pasaron unas jovencitas camino a la mezquita: Ellas, exclamaron: ¡Que lindas están

sus flores, la lluvia trae vida”. Como usted maestro, ha traído inspiración sublime al alma

que estaba a punto de estallar por la vorágine, con esos sutiles versos.

                    “El encanto de la vida depende únicamente de las buenas amistades”

Pensamiento de Tarafa, poeta árabe del siglo VI




Agregó, pues ellas ponían especial atención a sus palabras y el, era muy amigo de los

jóvenes:

“La buena amistad es para el hombre como el agua límpida y clara para el sediento beduino”. Versos de

Rabia Abul Akil Ladid de la tribu de Amir-Ibn-Sassoa- contemporáneo de Mahoma, murió en el año 662.

Siguió lloviendo y no quiso ir a dormir. Es que a veces hay una imperiosa necesidad de

hablar consigo mismo. Desnudar sin pena y temor, lo que está en el subconsciente. Decía: -

El conciente nos hace engreído por los halagos y egoísta, calculador, frío...¡No es verdad!-

Es que los poetas y escritores, escribimos al amor, a la amistad... para todos. Y sin embargo

somos huérfanos, aunque estemos rodeados de gente, somos náufragos en el mar de los
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pensamientos, donde las rimas y metáforas son la espuma que lamen los oídos. Golpeando

los sonidos con las olas del pasado, que han dejado profundas cicatrices en el alma, por las

injusticias del poder por el amor al poder.

La nave del olvido, emerge entre la bruma, esta cruzará el horizonte entre la realidad, para

buscar la bahía de la imaginación y anclar para siempre en la isla de la inspiración. Que

fresca noche, y que linda lluvia, esta limpiando mi cuerpo, haciéndome mas puro para

entrar en tantas vidas, que escuchan la voz que el viento del desierto y el susurro del

Mediterráneo, trae como un nuevo día de vida, siendo una oportunidad, ¿más?.

Se abrazan en un solo ser, las aguas del Estrecho de Gibraltar, con las del Océano Atlántico

y este copula con el Océano Pacífico, escurriéndose a través del Estrecho de Magallanes,

amantes sin freno, apasionados, levantando viento y marea. Trágicas y sádicas olas, que

constantemente van estrellándose sin descanso, en las frías rocas cubiertas de nieve e

islotes, allá en el Estrecho de Magallanes.

“Por la gracia, mujer, conquistaste todos los corazones-Tu eres obra sin macula, salida de las manos del

creador”

Omar Khayyan


Quienes somos, nosotros trovadores y juglares de las letras. Buenas noches: espíritus,

huríes, musas, diosas, amantes que visitan este rincón de sueños. Mañana será otro día y

será mejor que el de hoy. Felices sueños. Ya viene la sombra de las tinieblas en su

búsqueda.
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       -¿Tienes miedo? - Pregunta con voz sepulcral el espíritu-quien cubre su cuerpo con

una túnica negra, el rostro escondido entre penumbras e enigmático, sus pupilas brillan

como ascuas, son dos luces rojas, destellando con sarcasmo.

       -¡He vivido tantas guerras!....-¡y la mas dura ha sido conmigo mismo, en busca de

mi yo! Solo se que al cruzar ese túnel, que esta frente de mí veo una brillante luz, donde

hay un anciano con el Libro de la Vida en una mesa de mármol. Alumbrándose con una

gran lámpara de buen aceite, siendo el único faro que guía el paso del puente entre la Tierra

y el Mundo Espiritual.

       ¿Estas preparado, Aníbal El Fenicio?- vuelve a preguntar.

       El anciano, con su blanca caballera que cae sobre sus hombros, camina lentamente.

Lleva una espesa barba cubierta de escarcha y nieve. Mira en rededor el paisaje nocturno de

Beirut, las playas y el Mediterráneo todo iluminado, que se muestra en la ventana izquierda.

La bahía, con el río Paraná, dibujado como una cadena de plata, donde pestañean las luces

de los barcos. Asunción, es bella como una bailarina libanesa en primavera y canta como

un gorrión su arpa.

Entonces, Aníbal abandonando el silencio y sus caros pensamientos, dice:

-¿Extraño? ¡Buenos Aires! La costanera, la peatonal Florida, Avenida de Mayo, Corrientes

esquina Esmeralda, donde te encontré y fuiste mía un verano, escondidos en Mar del Plata,

dulce habibi…

En Santiago, dibujamos nubes de color rosa y las flores de rojo, los fines de semana en el
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Parque Forestal- La monumental marcha con la compañera guerrillera, el último día 4 de

Septiembre de 1973: “Aniversario del triunfo de la Unidad Popular. -Ella ya no esta

conmigo-las balas asesinas de la dictadura, mató su juventud y alegría de conseguir un

mundo mejor-

Calla, camina y trata de aferrarse a la realidad, pero esta en su subconsciente emitiendo

imágenes mudas en blanco y negro. Volviendo la mirada, toma la pluma, escribe: Los de

entonces ya no somos los mismos… pero estáis vosotros los jóvenes el tesoro del presente

y mañana.

En la ventana derecha, estaba el Central Park, su parque favorito, lugar de inspiración

donde escribió sus mas sentidos versos de amor, a una mujer, que nunca le correspondió, y

que fue su amor platónico de por vida. Se emborrachaban caminando por las calles de

Nueva York, pintando el paisaje urbano. Sonrió, observó la fotografía pegada sobre la

pared, donde se le veía joven aún, con sus vaqueros desteñidos, una remera blanca y una

chaqueta de color marrón, con el cabello caído sobre su frente y un cigarrillo pegado a los

labios, imitando a James Dean, en el Puente Manhattan, abrazando a una Marilyn Monroe,

de origen palestino, que le decía al oído:

-¡Ámame tiernamente!-¡Habibi!-

       Entonces el Ángel de la Muerte, abrió la puerta de buena madera de cedro, estilo de

los sarcófagos sidonios, pintada de color oro oscuro, con inscripciones escritas en fenicio

antiguo del otro cielo. Cede el paso al anciano Aníbal, este camina por el puente de oro que

conduce al Mas Allá.
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       Y mientras camina lentamente, escucha suavemente la canción: “My Way”, que

interpretaba Paul Anka:

                                  And now, the end is near

                               And so I face the final curtain

                                 My friend, I'll say it clear

                           I'll state my case, of which I'm certain

                                  I've lived a life that's full

                           I've traveled each and every highway

                               But more, much more than this

                                       I did it my way

                                   Regrets, I've had a few

                             But then again, too few to mention

                                   I did what I had to do

                           And saw it through without exemption

                               I planned each charted course

                             Each careful step along the byway

                               But more, much more than this

                                       I did it my way”

Luego el silencio eterno, al fondo del túnel. Podía divisar al anciano, escribiendo en el gran

“Libro de la Vida”:
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“Hoy en el día veinte y dos de noviembre del año sagrado, ingresa el ciudadano libanés,

conocido como: Aníbal El Fenicio. Quien de buena voluntad, se acoge a las Santas

Escrituras”.

           El longevo secretario de Allah, acompaña al viejo Aníbal El Fenicio, a la nave que

esperaba por el. Sentado en la cubierta, mira por última vez la Tierra que tanto amó. Un

benévolo viento, hincha las velas y comienzan a surcar por el Mar del Olvido. En la otra

orilla, le espera el Mundo Espiritual, una escala antes de entrar al jardín de Astarte, que lo

espera ansiosamente con sus odaliscas, que bailan y entonan viejas melodías del folclore

libanés.


Escrito en las madrugadas del mes de febrero del año 2004

a.i.Tawfik Seeman
 Derechos Reservados 2009
Beirut, Lebanon
Lebanese Union Overseas S.L.
Lebanese Emigration Research Center
Notre Dame University-Zouk Mosbeh
www.ndu.edu.lb/lerc
lebaneseunionoverseas@gmail.com
tseeman1943@gmail.com

Astarte

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    Astarte ( Diosa dela Inspiración) a.i. Tawfik Seeman
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    2 A vosotros los que vienen, detrás de nosotros, La libertad es amor, Nuestra ancestral patria, Libanesa para los libaneses. Bis millah er-rahman er-rahim Astarte, recorría los jardines del palacio donde pernoctaban los dioses sagrados, el reino se alzaba en los cielos del Oriente Medio, donde nace la civilización. La diosa acompañada de sus odaliscas montando blancos corceles, llegó al abismo que los separaba de la tierra de los mortales. Observó largamente el universo y sintió deseos de visitar aquel mundo que era la luz de toda la galaxia de la Vía Láctea, y así fue. Por la tierra de la ancestral Fenicia, el río Adonis corría entre las campiñas cubiertas de rojas anémonas, allí estaban sentados sobre la hierba, los poetas y filósofos, quienes discutían sobre el misterio de la vida y la muerte. -¿Porque deseáis desenredar, la madeja de la existencia terrenal?- Te pregunto a vos Antar, que eres el más sabio anciano- -¡Virtuosa diosa!- siempre estamos en busca de la verdad- Y agregó: - He aquí la historia, que comenzó ayer, de uno de los nuestros que ha completado su iniciación, dejando su testimonio: Anibal, quien había subido a la montaña más alta del Monte Anti-Líbano, teniendo ante el, la inmensidad del maravilloso paisaje, decía: -Quisiera y deseo de todo corazón que recuerden siempre lo que nuestro gran poeta escribió y que hoy con la gracia que Allah me concede, permitiéndome transcribir su pensamiento a vosotros, mis queridos hermanos:
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    3 “ El amores la única libertad sublime que no alcanzan las leyes ni las tradiciones de los hombres y que no dominan las fuerzas de la naturaleza y sus convenciones. Khalil Gibrar Khalil, (Alas Rotas) Anibal, siendo un niño, asistía a las enseñanzas que los ancianos impartían en el templo. Allí lograba exponer pensamientos filosóficos que causaban admiración a sus maestros, por la profundidad y clara visión de la existencia del hombre. Sufría el iniciado constantemente, un malestar que lo postraba en cama y en su alta fiebre se veía galopando, montando un caballo negro con una estrella blanca en su frente, blandiendo una brillante espada. A orillas de las playas de Tiro, se enfrentaba a los herejes, rodaban las cabezas, rápidamente estas eran alimento de los cangrejos que aparecían por doquier. Al tercer día de su intensa fiebre, el niño caminó a la fuente que rodeaba la escuela de filosofía y allí se arrodilló. Su rostro se mostró en la cristalina agua, estas se recogieron y apareció una escalera que llevaba a un nuevo cielo que tenia los colores del arco iris. Bajó los escalones hasta cruzar a la nueva dimensión… Se había transformado en un jovencito, el pasado había sido borrado de su mente. Estaba en el colegio de su pueblo, asistiendo a la clase de historia antigua y debía de exponer. Pensó unos momentos, miró a través de los grandes ventanales al paisaje y escribió sobre un pueblito que tenía sus calles cubiertas con piedras redondas del río. Donde sus abuelos, y tantos emigrantes libaneses se habían asentado allá en América Latina. Cuando llovía en aquel lugar, se mojaban las calles, estas parecían miles de diamantes brillando y cuando el sol salía, siempre detrás se dibujaba un arco iris.
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    4 Los ancianos habitantesdecían, que al final de estos colores, se podía encontrar una olla repleta de monedas de oro. Lo imaginaba y se decía para si, que algún encontraría esa vasija y que daría a los pobres para la compra de alimentos pues el invierno era muy duro en esa región. Volvía a la realidad al ver a su abuela, servir el desayuno: lemme, acompañado de aceituna seca, con un poco de aceite de oliva y pan árabe. En la clase siguiente, tampoco asistió porque estaba enfermo. El profesor de idioma árabe, Farik Massa, quien tenía sus ideas políticas de izquierda y era comunista, a veces solía hablarles de esos temas, le ayudó a trabajar en sus investigaciones durante las clases siguientes. El profesor fue perseguido por sus ideas y se asilo en Centroamérica, a causa del golpe militar en Chile el 11 de septiembre de 1973. Anibal, escapo también del régimen dictatorial, refugiándose en casas de amigos. Se había metido a la política, en los años sesenta, fue en la Universidad Técnica del Estado. -¡“Nido de comunistas”!- solía decir el dictador Pinochet. Allí en la facultad de filosofía, el joven, ingresó a las filas de la izquierda. Con un grupo de compañeros trabajaron por los derechos de los trabajadores y oprimidos, contra la oligarquía que mantenía el poder en todos los ámbitos. Siendo extranjero, se declaro en la clandestinidad ya que a muchos los habían fusilado sin asco, en el Estadio Nacional.
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    5 Cruzó al Perú,a través del desierto, subiendo por las lomas arenosas, frente a la localidad de Poconchile, en Arica, por la noche esquivando las minas terrestres colocadas por el ejercito chileno, impidiendo el paso a los que trataban de salir del país. Llegó a Arequipa buscando a unas sobrinas de la abuela que llevaban el apellido Harari. Allí se enteró que habían fallecido, quedaban solo algunos familiares. Por lo que se dedicó a recorrer el desierto de Nazca y Chan-Chan, acompañando a los arqueólogos alemanes y nacionales, que buscaban evidencia del pasado. Luego subió a los Andes en un tren que recorría tortuosas quebradas entre medio de la selva, al costado, abajo en lo profundo corría un río. Estuvo en el Cuzco y visitó Machu-Pichu. Le atraía bastante el lugar, luego de leer al bate Pablo Neruda, sus poemas dedicados a esta maravilla arqueológica, tan misteriosa como los moai de la isla que llamaban: “Te pito he henua” o el “Ombligo del Mundo”. Anibal, tenía una teoría: en que exponía que el quechua era el idioma tan antiguo como el fenicio. Ambos eran guturales. Y que ambas culturas en algún período milenario, habían tenido relaciones comerciales y culturales, y que la cultura y los palacios de Tiahuanaco, rivalizaban con los de la Mesopotamia. Había testimonios en los restos de las ciudades sepultadas por la arena en la costa del Perú, que al excavar, aparecían joyas y utensilios de metal que se semejaban en la pintura, color y trazos, tanto en la selva peruana como en el Amazonas en Brasil, a la cultura Fenicia.
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    6 Estando de turista, visitó las ruinas del “Fuerte de Samaipata”, una obra arqueológica de las antiguas culturas precolombinas. Ubicada a escasos kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Allí también, solía visitar diariamente la biblioteca de “La Casa de la Cultura” y en la biblioteca de la Universidad Gabriel René Moreno, conoció a don Hernando Sarabia, un destacado historiador y escritor, quien le facilitaba antiguos libros sobre los primeros habitantes originarios que habitaron en la región antes de la llegada de los españoles. Recopilando información sobre la cultura tupi- guaraní, encontró un libro de poemas y vaya que no logró recordar el titulo, aparecía el nombre de su profesor de árabe, este había recopilado los mejores versos, dedicados al amor de Pablo Neruda y de Gibran Khalil Gibran. El estaba trabajando en Centro America como docente en la Universidad de San José en Costa Rica. Un día subió a un barco mercante. Cuyo capitán, era un hombre que le gustaba la literatura y la poesía, además había estado varias veces en Beirut, siendo primer oficial de una flota griega. Llegó a Puerto Cabello, Venezuela, donde la comunidad árabe era muy numerosa. De allí viajó a Panamá, trabajando durante un semestre, dando clases en la Universidad. Con lo ganado se compró un pasaje en avión con destino a Boston, Estados Unidos. Allí conoció la casa donde vivió Gibran Khalil Gibrán, y donde este, había fundado la Liga Árabe en los años 30. Allí escribió artículos para un magazine, sobre la filosofía de los monjes de los Himalaya, tratando de no imitar al “Tercer Ojo”. Cierto día abordó a un tren, mudándose a Nueva York. Allí alquiló un cuarto en la azotea de un edifico cerca del Central Park. Allí se sentaba días enteros a escribir,
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    7 amontando hojas ymas hojas. Otras veces pintaba en el parque, cuyos cuadros allí mismo vendía, alcanzándole para pagar sus gastos. O hacia clases de idioma árabe a la comunidad numerosa que en su mayoría eran comerciantes, actores y profesionales. Su barba creció, y dejó su pelo al viento, a veces solía peinarlo con sus dedos, era una rebeldía que deseaba mostrar sin ser tal. Pasó momentos maravillosos, en esta ciudad tan cosmopolita, que es el centro cultural del mundo. Disfrutando los sábados por la noche, en una vorágine de bailes y pasiones desenfrenadas, acompañados de otros intelectuales y artistas que buscaban la fama, costase lo que costase, cayendo como moscas dependiendo de la droga. Ese día 11 de septiembre, estaba escribiendo un poemario titulado: “Constelaciones”. Cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas. Al día siguiente, fue detenido y encarcelado. A cada hora lo llevaban a interrogar. Su rostro y acento árabe lo hacía un excelente sospechoso. Además era libanés, y eso, era ser más que criminal. Profesaba también la religión musulmana, mas antecedentes para el curriculum que fichaba la CIA. Todo una aberración, culpándole por las Siete Plagas de Egipto. Lo torturaron y flagelaron con discreción. Como en los mejores tiempos de las dictaduras y opresión que le había tocado vivir en América Latina. Todo por la “Libertad”, “La Igualdad”...se decía para si y que los medios de comunicación repetían como una droga, a un pueblo cada día mas desinformado y controlado, hasta en el pensamiento. -¿Que es el del Sueño Americano?- ¡Si todos son emigrantes!- Racistas, y se rodean de negros, para maquillarse como una película de Hollywood. Para luego vender una imagen al mundo-¡poderoso marketing!- Gritaba, y mascullaba su odio. Pero la fé en Allah,
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    8 le mantenía vivo.Y fue así como el gobierno de George W, Bush lo deportó una madrugada. Todo gracias a la intervención de los senadores republicanos y demócratas, de ascendencia libanesa, con la condición que cerrara el pico para siempre. Le subieron en un avión con rumbo al Cairo, Egipto. Allí, al bajar de la aeronave le esperaban los hermanos “árabes egipcios”, lo subieron al auto que lo esperaba, con una espectacular custodia. Fue mantenido en una cárcel por una semana, lo acusaron de espía e infiltrado de los norteamericanos. Interrogado constantemente, sin dejarlo dormir, aplicando energía eléctrica, hasta que al darse cuenta que no sacaban nada, lo dejaron libre. Nuevamente fue deportado, con suerte su destino fue El Líbano. Beso la pista del Aeropuerto de Beirut, al desembarcar, volvía a su tierra natal. -¡Al final tu tierra es tu tierra!. Un grupo de pacifistas y admiradores le esperaban. Huyó de ellos y se refugió en una mezquita, donde ayunó y siguió los rituales tan sagrados para un buen musulmán. A los días se internó en las montañas, y se fue a vivir en una aldea escondida entre los bosques de cedros, cerca de Bechare. Allí, escribió lo que tenia en mente durante tanto tiempo, manuscritamente primero y luego en una antigua maquina de escribir. Amontó hojas y más hojas sobre una vieja mesa de madera. Al frente había una ventana que daba a los valles, donde tenia una magnifica vista panorámica y podía sentir cerca el llamado de la naturaleza y el olor a la hierba y de las flores. Por la noche se alumbraba con velas, con una chimenea encendida las veinte y cuatro horas a causa del frío, producto de las intensas nevadas, tomando café negro insistentemente que
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    9 lo mantenían despierto.En la quietud, lejos del mundanal ruido de las grandes ciudades, afloraban los recuerdos y rápidamente los atrapaba en el aire para llevarlos al papel. Sentía que la vida se le escapaba, lo comparaba con el aliento que empañaba los vidrios. Se mojaba la cara con agua fría, eso le ayudaba a tener la mente lucida: -¡Falta tanto por escribir aun!-repetía una y otra vez. Durante los años, de su niñez; su padre siempre solía contarle los cuentos de las “Mil y Una noches” , especialmente cuando retornaba en la madrugada desde el Club Arabe, luego de jugar a las cartas. Dormía solo la mayoría de las veces, en un cuarto de hotel cuando viajaban vendiendo mercaderías por los pueblos campesinos. En otras el niño despertaba al escucharle venir, entonces su progenitor le relataba las aventuras de Antar Ibn Antar Shaddad, héroe de la mitología árabe de los pueblos del desierto. Saben, había olvidado tantos detalles, pero la tranquilidad actual, le hace recordar, sobre todo en la noche en la cual llueve torrencialmente, ya no hay rayos ni relámpagos. Era la 1 y 30 de la madrugada, en los cristales de la ventana, se dibujaban exóticas imágenes con las gotas de agua. Seguía siendo un viejo lobo de mar, noctámbulo empedernido. Quería hablarle a la diosa Astarte, a los fantasmas del pasado y a los espíritus de sus antecesores... Repetía una y otra vez.: Debo escribir para los que vienen detrás de nosotros. Así podrán mantener por siempre el amor a la patria. Que el cordón umbilical nunca se corte. Inculcar las tradiciones y costumbres -. Somos tantos en Ultramar, más que en nuestra propia tierra, pero debemos mantener el momento más sublime del día, para orar a nuestro amado Líbano.
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    10 Siguió escudriñando como los alquimistas, viejos recuerdos. Los que van pasando por su mente: rostros de sus amigos, compañeras y amantes, en un constante desfile, mientras la luz mortecina de la madrugada, va rompiendo la quietud de la noche, con el canto de los gallos. El trajinar de los coches y el galope de los caballos sobre el empedrado de la calle. Uno que otro vehículo pasa, rumiando el motor y dando el bocinazo en la esquina, para despertar a los guardias de la plaza. La vieja victrola, en su eterno rincón, deja deslizar canciones del folclore libanés. Entonces, levantándose, recorre las cortinas que ayer eran de color blanco y que ahora se habían tornado amarillentas por el polvo de los siglos. Allá, en la distancia, sobre el techo de las casas, de rojas tejas; se recortaba la torre de la iglesia, dejando escapar al aire las campanas invitando a los fieles a la misa: San Maron y la Santa Rafa, los santos tan querido por los cristianos libaneses. Responde el llamado en árabe, desde lo alto de la mezquita, “as salat” la oración a Allah. “La oración es la llave del paraíso y la ablución es la llave de la oración” “ Cuando alah ama a uno de sus siervos, le abre las puertas de la inspiración “ Maalakat de Antar Ibn Shaddad Antar. Poeta y guerrero que vivió en el siglo VI Había tenido buenos y malos amigos. Muchos quedaron en el camino en otros países y lugares. Otros habían muerto, durante la guerra sucia en América Latina o en la Guerra de
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    11 los Seis Días,contra Israel. Otros cayeron en años posteriores en la guerra civil en Beirut. Unos cuantos en la eterna lucha por la liberación del pueblo palestino. Los fanáticos o patriotas en el “Ataque de las Torres Gemelas”, en Nueva York. “ Si mis amigos huyeran de mi, muy infeliz seria, pues de mi huirían todos los tesoros” Casida (poema) de Mohalhil, poeta árabe del siglo VI Por lo tanto, si es posible que encuentre un lugar junto a las bellas huríes, allá en el paraíso que Allah, podrá darle. -¡Hay que darle tiempo al tiempo!- No depende de las fuerzas terrenas, sino solo de Allah. En el año 1977, instalado en la cubierta de un velero, cruzó el Canal de Panamá, al otro lado se alzó ante el un Océano Pacífico con toda su magnitud. Recorriendo toda la costa de América Latina. Fortaleció su espíritu con los aires marinos, el cielo puro, inmaculado como la blancura de los Montes Líbano y Anti-Líbano. Estaba más unido a Allah y sus actos fueron más generosos y pensó en que todavía tenía una oportunidad más- tal vez la última, había escapado tantas veces de la muerte, esta le había rondado constantemente y lo dejó seguir. Escribir para su tierra ancestral, era su objetivo. La riqueza no estaba en el baúl, donde se amontonan las monedas de oro. Sino el amor, la paz, la oración y la eterna búsqueda del yo, era el tesoro más grande que todo ser humano, alcanza, cuando la luz de la
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    12 sabiduría de Allah,coloca en la mente y es otro el cristal que cubren los ojos, para ver un mundo mejor. Compartir el pan y el conocimiento, es la semilla que será el alimento para vosotros, los que vienen detrás de nosotros. ¡Ay!- Era un Saladino en un mundo globalizado, donde el oro era sustituido por la riqueza de la información. El hombre comenzó a ser solamente un número. ¡Cosas de la vida!- El número árabe, el alfabeto inventado por su cultura, ahora los Dioses de la Guerra, lo usaban contra ellos. Claman y justifican en nombre de la libertad, la opresión. Ya no dejan llevar el velo a las mujeres. Pregonan la igualdad...parece una dura paradoja. La Libertad, la igualdad...meras palabras y buenos deseos que se los lleva el viento... si ellos, siempre fueron colonialistas para enriquecerse y levantar fastuosos palacios. La rueda de la carreta gira, hay un nuevo muro, que divide a un pueblo. Aberración de los que aceptan la criminal actitud y para los que callan. Nada justifica, lo injustificable. Escribió y redactó en cuadernos, todos deshojados por los trajines de los viajes aquí y allá. Era un errante, tal vez el ultimo de los trovadores. Mas decían de él: Es un juglar, pues relata la historia de los pueblos que han desaparecido, porque las invasiones de nuevos reinos, beben la sangre de las vírgenes y de los oprimidos. En las escasas naciones aborígenes, le esperaban con ansias, era el hambre de saber mas y más. Los caminos tortuosos, las montañas, los torrentosos ríos, la bravura de los mares, no fue obstáculo para seguir los llamados de su corazón y hacer escuchar la voz de los desplazados. Soñó encontrar un nuevo lugar de paz, sinceramente de todo corazón lo digo- Tener
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    13 la oportunidad depasar el resto de su vida dedicado a las letras y volcarse a escribir mas, dejando al tiempo correr vertiginoso como el temporal de la crisis. Eso le pedía a Allah, en la primera oración, arrodillado con la frente inclinada al este. También oraba a sus padres, abuelos y por tantos emigrantes derramados por el mundo, a quienes diariamente incluía en sus alabanzas, teniendo regocijado el pensamiento, con el concierto de las avecillas, que escuchaba a través de la ventana. Ahora sonaba la sinfonía del agua caer, mientras la mañana transitaba sin prisa. Pasaron unas jovencitas camino a la mezquita: Ellas, exclamaron: ¡Que lindas están sus flores, la lluvia trae vida”. Como usted maestro, ha traído inspiración sublime al alma que estaba a punto de estallar por la vorágine, con esos sutiles versos. “El encanto de la vida depende únicamente de las buenas amistades” Pensamiento de Tarafa, poeta árabe del siglo VI Agregó, pues ellas ponían especial atención a sus palabras y el, era muy amigo de los jóvenes: “La buena amistad es para el hombre como el agua límpida y clara para el sediento beduino”. Versos de Rabia Abul Akil Ladid de la tribu de Amir-Ibn-Sassoa- contemporáneo de Mahoma, murió en el año 662. Siguió lloviendo y no quiso ir a dormir. Es que a veces hay una imperiosa necesidad de hablar consigo mismo. Desnudar sin pena y temor, lo que está en el subconsciente. Decía: - El conciente nos hace engreído por los halagos y egoísta, calculador, frío...¡No es verdad!- Es que los poetas y escritores, escribimos al amor, a la amistad... para todos. Y sin embargo somos huérfanos, aunque estemos rodeados de gente, somos náufragos en el mar de los
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    14 pensamientos, donde lasrimas y metáforas son la espuma que lamen los oídos. Golpeando los sonidos con las olas del pasado, que han dejado profundas cicatrices en el alma, por las injusticias del poder por el amor al poder. La nave del olvido, emerge entre la bruma, esta cruzará el horizonte entre la realidad, para buscar la bahía de la imaginación y anclar para siempre en la isla de la inspiración. Que fresca noche, y que linda lluvia, esta limpiando mi cuerpo, haciéndome mas puro para entrar en tantas vidas, que escuchan la voz que el viento del desierto y el susurro del Mediterráneo, trae como un nuevo día de vida, siendo una oportunidad, ¿más?. Se abrazan en un solo ser, las aguas del Estrecho de Gibraltar, con las del Océano Atlántico y este copula con el Océano Pacífico, escurriéndose a través del Estrecho de Magallanes, amantes sin freno, apasionados, levantando viento y marea. Trágicas y sádicas olas, que constantemente van estrellándose sin descanso, en las frías rocas cubiertas de nieve e islotes, allá en el Estrecho de Magallanes. “Por la gracia, mujer, conquistaste todos los corazones-Tu eres obra sin macula, salida de las manos del creador” Omar Khayyan Quienes somos, nosotros trovadores y juglares de las letras. Buenas noches: espíritus, huríes, musas, diosas, amantes que visitan este rincón de sueños. Mañana será otro día y será mejor que el de hoy. Felices sueños. Ya viene la sombra de las tinieblas en su búsqueda.
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    15 -¿Tienes miedo? - Pregunta con voz sepulcral el espíritu-quien cubre su cuerpo con una túnica negra, el rostro escondido entre penumbras e enigmático, sus pupilas brillan como ascuas, son dos luces rojas, destellando con sarcasmo. -¡He vivido tantas guerras!....-¡y la mas dura ha sido conmigo mismo, en busca de mi yo! Solo se que al cruzar ese túnel, que esta frente de mí veo una brillante luz, donde hay un anciano con el Libro de la Vida en una mesa de mármol. Alumbrándose con una gran lámpara de buen aceite, siendo el único faro que guía el paso del puente entre la Tierra y el Mundo Espiritual. ¿Estas preparado, Aníbal El Fenicio?- vuelve a preguntar. El anciano, con su blanca caballera que cae sobre sus hombros, camina lentamente. Lleva una espesa barba cubierta de escarcha y nieve. Mira en rededor el paisaje nocturno de Beirut, las playas y el Mediterráneo todo iluminado, que se muestra en la ventana izquierda. La bahía, con el río Paraná, dibujado como una cadena de plata, donde pestañean las luces de los barcos. Asunción, es bella como una bailarina libanesa en primavera y canta como un gorrión su arpa. Entonces, Aníbal abandonando el silencio y sus caros pensamientos, dice: -¿Extraño? ¡Buenos Aires! La costanera, la peatonal Florida, Avenida de Mayo, Corrientes esquina Esmeralda, donde te encontré y fuiste mía un verano, escondidos en Mar del Plata, dulce habibi… En Santiago, dibujamos nubes de color rosa y las flores de rojo, los fines de semana en el
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    16 Parque Forestal- Lamonumental marcha con la compañera guerrillera, el último día 4 de Septiembre de 1973: “Aniversario del triunfo de la Unidad Popular. -Ella ya no esta conmigo-las balas asesinas de la dictadura, mató su juventud y alegría de conseguir un mundo mejor- Calla, camina y trata de aferrarse a la realidad, pero esta en su subconsciente emitiendo imágenes mudas en blanco y negro. Volviendo la mirada, toma la pluma, escribe: Los de entonces ya no somos los mismos… pero estáis vosotros los jóvenes el tesoro del presente y mañana. En la ventana derecha, estaba el Central Park, su parque favorito, lugar de inspiración donde escribió sus mas sentidos versos de amor, a una mujer, que nunca le correspondió, y que fue su amor platónico de por vida. Se emborrachaban caminando por las calles de Nueva York, pintando el paisaje urbano. Sonrió, observó la fotografía pegada sobre la pared, donde se le veía joven aún, con sus vaqueros desteñidos, una remera blanca y una chaqueta de color marrón, con el cabello caído sobre su frente y un cigarrillo pegado a los labios, imitando a James Dean, en el Puente Manhattan, abrazando a una Marilyn Monroe, de origen palestino, que le decía al oído: -¡Ámame tiernamente!-¡Habibi!- Entonces el Ángel de la Muerte, abrió la puerta de buena madera de cedro, estilo de los sarcófagos sidonios, pintada de color oro oscuro, con inscripciones escritas en fenicio antiguo del otro cielo. Cede el paso al anciano Aníbal, este camina por el puente de oro que conduce al Mas Allá.
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    17 Y mientras camina lentamente, escucha suavemente la canción: “My Way”, que interpretaba Paul Anka: And now, the end is near And so I face the final curtain My friend, I'll say it clear I'll state my case, of which I'm certain I've lived a life that's full I've traveled each and every highway But more, much more than this I did it my way Regrets, I've had a few But then again, too few to mention I did what I had to do And saw it through without exemption I planned each charted course Each careful step along the byway But more, much more than this I did it my way” Luego el silencio eterno, al fondo del túnel. Podía divisar al anciano, escribiendo en el gran “Libro de la Vida”:
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    18 “Hoy en eldía veinte y dos de noviembre del año sagrado, ingresa el ciudadano libanés, conocido como: Aníbal El Fenicio. Quien de buena voluntad, se acoge a las Santas Escrituras”. El longevo secretario de Allah, acompaña al viejo Aníbal El Fenicio, a la nave que esperaba por el. Sentado en la cubierta, mira por última vez la Tierra que tanto amó. Un benévolo viento, hincha las velas y comienzan a surcar por el Mar del Olvido. En la otra orilla, le espera el Mundo Espiritual, una escala antes de entrar al jardín de Astarte, que lo espera ansiosamente con sus odaliscas, que bailan y entonan viejas melodías del folclore libanés. Escrito en las madrugadas del mes de febrero del año 2004 a.i.Tawfik Seeman  Derechos Reservados 2009 Beirut, Lebanon Lebanese Union Overseas S.L. Lebanese Emigration Research Center Notre Dame University-Zouk Mosbeh www.ndu.edu.lb/lerc lebaneseunionoverseas@gmail.com tseeman1943@gmail.com