El documento presenta el segundo avance de un texto argumentativo sobre la obligatoriedad de enseñar Quechua en el sistema educativo académico y profesional para promover el crecimiento lingüístico y social de las comunidades quechua-hablantes marginadas. El esquema argumentativo incluye un argumento principal que sostiene que la enseñanza obligatoria del Quechua otorgaría mayor importancia y prestigio a la lengua, lo que desarrollaría la autoestima de los hablantes y les permitiría acceder a mejores trabajos y relaciones,