La gente del pueblo rumoreaba que Angélica, una niña huérfana que le gustaba pintar, practicaba brujería. Creían que causaba la muerte de personas mientras dormía. Por miedo, la secuestraron, la ataron y cosieron su boca hasta que murió a los 12 años. Más tarde, una bruja les dijo que el espíritu atormentado de Angélica siempre rondaría el pueblo, y se cree que aún se escuchan sus lamentos y se encuentran sus cuadros debajo de las camas.