1

Gerónimo Bellassai
Ejercicios Espirituales en la Vida Corriente
para laicos

Indicaciones para los Acompañantes
Del ejercitante y el acompañante

a. Los ejercicios espirituales tienen como objetivo ayudar a los ejercitantes a descubrir sus
afectos desordenados para liberarse de ellos, y así poder reconocer y seguir la voluntad de
Dios.
b. Los ejercicios espirituales son un proceso de crecimiento humano del ejercitante en
profunda intimidad y comunicación con Dios, en el que por medio de mociones interiores,
consolaciones y desolaciones va conociéndose a sí mismo y a Dios.
c. El acompañante no es protagonista en este proceso y sólo debe ayudarle a entender lo que
está viviendo, y los distintos momentos por los que va pasando.
d. Debe quedar claro que esto no es una terapia sicológica; aún cuando tenga muchas veces
un gran valor curativo.
e. Es conveniente que el acompañante sea un laico o un sacerdote con mucha experiencia en
trabajar con laicos, especialmente en cuestiones de pareja y familia.
f. El acompañante debe tener buena formación teológica y antropológica, ya que el
ejercitante necesita respuestas serias a muchos interrogantes que surgen.
Del material

g. El material ha sido totalmente reformulado buscando expresar la misma experiencia
interior de San Ignacio a partir de un lenguaje, una antropología, una teología y sicología
acorde a los conocimientos y problemáticas de nuestra época.
h. El material está organizado en “cuatro semanas” respetando la organización inicial de San
Ignacio, aunque no corresponden a semanas calendario.
i. La Primera Semana de San Ignacio se divide aquí en “Principio y Fundamento” y
“Primera Semana”.
j. El “Principio y Fundamento” fue desarrollado en varios ejercicios, y el objetivo
fundamental es que la persona descubra a un Dios que le ama, que se sienta amado por
Dios. Las dificultades a esto son dos: 1- La mayoría tiene una imagen de un Dios exigente
y castigador; 2- Mucha gente tiene muy baja auto estima.
k. Durante la “Primera Semana” el objetivo es que la persona descubra que las “trabas” para
alcanzar “la felicidad que Dios quiere para mi” están fundamentalmente en mí mismo. La
mayor dificultad aquí es el sentimiento de culpa que genera en la gente la palabra
2

l.

m.
n.

o.

“pecado”; y en esto hay que acompañar muy de cerca y aclarar conceptos a los
ejercitantes.
En la “Segunda Semana” se adaptaron las meditaciones clásicas ignacianas: El Llamado,
Las Dos Banderas, Los Tres Binarios y Los Tres Grados de Humildad. Todas ellas se han
reformulado. Comprender claramente el significado de cada una de ellas es fundamental.
Acompañando a estas meditaciones se agregaron las meditaciones para tener
“Conocimiento Interior de Jesucristo” y las “Meditaciones del Reino”.
La “Tercera Semana” y la “Cuarta Semana” siguen la idea básica de la pasión y muerte, y
la resurrección; pero las meditaciones han sido completamente cambiadas y algunas
nuevas agregadas.
Todo el material de “Principio y Fundamento” y de “Primera Semana” viene acompañado
de textos complementarios para ayudar a la meditación.

Del proceso

p. Estos ejercicios espirituales fueron pensados para realizarlos en la vida diaria, por ser la
más accesible a los laicos y porque produce una conversión profunda y duradera, ya que
surgen en la oración las dificultades y afectos de la vida cotidiana.
q. Se entrega al ejercitante un ejercicio a la vez, el cual lo desarrolla durante dos semanas.
En los primeros ejercicios se puede tener una entrevista cada semana si se juzga necesario.
r. El ejercitante empieza con la modalidad de “lectura rezada” que es la más accesible a las
personas para la vida diaria. Luego él podrá ir descubriendo otras formas de oración.
s. Es bueno que se insista en la fidelidad en la oración diaria; realizar al menos 10 a 15
minutos diarios es fundamental. No pretender disponer de media o una hora, y finalmente
no hacer nada por no ser realista.
t. Normalmente, una persona termina las “cuatro semanas” en un año y medio o dos años.
Este material es de distribución gratuita lo que significa que sólo se puede cobrar para recuperar el costo
de reproducción y no por el contenido. Se permite la copia y difusión amplia con la única condición de
citar la fuente.
Lo elaboré en oración para ayudar a las personas a ser felices en esta vida creciendo a Imagen y
Semejanza de nuestro Creador.
Asunción, julio 2006

Gerónimo J. Bellassai B.
3

Principio y Fundamento
Para ordenar mi vida, buscando la voluntad de Dios y no dejándome determinar ni engañar
por ningún afecto desordenado.
Yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y
realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna.
Y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mí y para que me ayuden a
conseguir el fin para el que soy creado.
De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto
he de privarme de ellas cuanto me lo impiden.
Por lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal
manera que no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud,
trabajo, prestigio, amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más
me conduce al fin para el que soy creado.
[EE.EE.23 modificado]
Dicho de otro modo:
Para poder lograr la felicidad, debo fiarme de Dios, mi creador, que me ama y es el único que conoce lo
que realmente necesito para alcanzar esa felicidad.
Oración

“Señor, haz de mí lo que quieras, porque sé que me amas”.
4

1.1 - Oración sobre el Amor de Dios
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene.
Oración
1er. punto

Tomar aquí una de las lecturas. Orar en la modalidad de "lectura rezada".
2do. punto

Considerar que yo soy creado por Dios para ser feliz, creciendo y realizándome como
persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Conversación final

Dirigirse a Dios Padre dándole gracias por mi existencia y por su infinito amor.

Lecturas
1ra. Lectura

Sal 139 - Dios me creó, Dios me conoce.
2da. Lectura

Is 43, 1 - 5a No temas, yo te he creado, tu me perteneces.
3ra. Lectura

Sal 23 - El señor es mi pastor
4ta. Lectura

Mt 6, 25-34 - Consideren la flores del campo

Otras Lecturas
1ra. Lectura

Sal 8 ¿Quien es el hombre para que de él te acuerdes?
2da. Lectura

Sal 84 ¡Que delicia es tu morada Señor!
5

3ra. Lectura

Is 41, 8-20 No temas.
4ta. Lectura

Sal 112 El Justo Confía en el Señor

Otras Lecturas (para quienes repiten los EE.EE.)
1ra. Lectura

Lc 8, 22-25 Jesús calma la tormenta.
2da. Lectura

Is 49, 1-6 Me llamó del seno de mi madre.
3ra. Lectura

Is 44, 1-8 Soy tu creador, el que te formó en el seno materno.
4ta. Lectura

Jer 10, 1 - 16 El hizo la tierra con su poder
5ta. Lectura

Sal 103 - Como un padre se compadece de sus hijos.
6

1.2 - Contemplaciones sobre el Amor de Dios
PRIMERA MEDITACIÓN
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene.
Oración
Primer punto

Es ver con la vista imaginativa a un artista, el cual utiliza toda su vida para pensar en su obra
maestra, sueña con ella, aunque no la ha hecho aún la ve en su imaginación; finalmente, un
día, se decide y empieza su obra, con mucho cariño la va creando parte por parte; y cuando la
termina, la cuida y protege, no sea que alguien venga y se la destruya.
Segundo punto

Ver con la vista imaginativa a Dios, cómo desde la eternidad, desde antes de la creación,
piensa en mí; luego ver cómo crea el universo, la tierra, las cosas, pensando en mí; ver la
alegría de Dios por mi existencia, y cómo me ama, me cuida y sueña en que yo sea
plenamente feliz.
Tercer punto

Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome
como persona.
Conversación final

Dirigirse a Dios Padre, creador, y darle gracias por mi existencia y por su infinito amor.

SEGUNDA MEDITACIÓN
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene.
Oración
Primer punto

Aquí es ver con la vista imaginativa a una madre embarazada, cómo va sintiendo al hijo
crecer en su vientre, y con cuanto amor piensa y sueña en él, y cómo aun sin conocerle daría
7

su vida por la del hijo si fuese necesario; y cuando la criatura nace, lo cuida y alimenta,
soñando en que algún día sea una persona adulta plenamente feliz.
Segundo punto

Ver con la vista imaginativa a Dios, cómo desde la eternidad, desde antes de la creación,
piensa en mí; luego ver como crea el universo, la tierra, las cosas, pensando en mí; ver la
alegría de Dios por mi existencia, y como me ama, me cuida y sueña en que yo sea
plenamente feliz.
Tercer punto

Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome
como persona.
Conversación final

Dirigirse a Dios Madre y darle gracias por mi existencia y por su infinito amor.

Meditaciones sobre el amor de Dios
1ra. Meditación

Jer 1, 4 - 8 Antes que te formaras en el seno de tu madre, ya te conocía.
2da. Meditación

Is 44, 21 - 27 Así habla Yavé, tu redentor, el que te formó desde el seno materno.
3ra. Meditación

Is 49, 13-15 Aunque alguna madre olvidase a su hijo, Yo nunca ...
4ta. Meditación

Jn 10, 1-15 Yo soy el buen pastor.
5ta. Meditación

Rm 8, 28- 39 ¿Quién nos apartará del amor de Dios?
8

Yo soy creado por Dios por Amor
Veamos brevemente lo que hoy sabemos de la creación mediante los avances de los
conocimientos científicos, de cómo comenzó el mundo y cómo fue evolucionando a través de
los tiempos hasta llegar a nosotros los seres humanos, y en particular, hasta llegar a mí.
Sabemos que todo comenzó con una gran explosión llamada “Big Bang” (o “gran pum” en
español), antes de eso no había nada. Cuando decimos “nada” no nos referimos al vacío, ya
que antes del “Big Bang” no había ni siquiera vacío. El universo comenzó con esa gran
explosión, partiendo de dimensiones insignificantes y altísimas temperaturas, fue
expandiéndose y enfriándose, formando primero nubes de átomos que luego fueron
juntándose y formando conglomerados, que luego se convirtieron en estrellas, planetas y
galaxias; hasta llegar, después de quince mil millones de años, a lo que es hoy.
El “Big Bang” da a la noción de creación una base científica. A partir de su descubrimiento el
universo, el hombre y Dios dejan de ser cosas que están ahí en forma inconexa y debemos
considerarlos como parte de un plan que se viene realizando durante millones de años.
«Hawking nota que un segundo después del “Big Bang” la temperatura ya había descendido
alrededor de diez mil millones de grados, y que una diferencia de no más de una cien
billonésima parte habría significado un mundo colapsado o una lejanía de todos los elementos
del universo, ambas cosas, fatales para la existencia del ser humano» .
A esto hay que agregar que, para llegar a la existencia humana, durante todos estos años se
tuvieron que ir dando innumerables situaciones cuyas probabilidades eran ínfimas; y más
improbable aún es la posibilidad de que ocurran todas ellas, como de hecho ocurrieron. Todo
esto nos lleva a concluir, según Hawking, que «el estado inicial del universo tendría que haber
sido elegido verdaderamente con mucho cuidado. Sería muy difícil explicar por qué el
universo debería haber comenzado de esa manera, excepto si lo consideramos como el acto
creador de un Dios que pretendiese crear seres como nosotros»
1

2

Pero dejemos de lado, por un momento, la historia de nuestra creación y detengámonos a
considerar los motivos de Dios para crearnos: «Yo soy creado por Dios, por amor, para ser
feliz y realizarme como persona en esta vida; y ser plenamente feliz en la vida eterna.»
Todos deseamos ser felices, esa es la motivación esencial de toda persona, ya sea que
busquemos el amor, el placer, la diversión, la venganza o cualquier otra idea fuerza que nos
mueva. Todas estas son diferentes maneras de buscar la felicidad, aunque no siempre sean
acertadas.
Es importante considerar, por lo tanto, que precisamente esa es la razón por la que fuimos
creados por Dios. Esa es la razón por la que Yo fui creado por Dios. Es más, todo el
universo fue creado para mí, para que yo exista y para que yo sea feliz.
Hagamos ahora el siguiente ejercicio mental, vamos a recorrer con nuestra imaginación
algunos acontecimientos resaltantes que fueron ocurriendo desde el inicio hasta llegar a
nosotros:
El big bang ocurrió hace ------------------------------------15.000.000.000 años
Nuestro sistema solar se formó hace-------------------------5.000.000.000 años
La tierra hace ---------------------------------------------------4.500.000.000 años
Luego, los primeros seres biológicos------------------------3.000.000.000 años
•
•
•
•
1
2

Segundo, J.L.: ¿Que mundo?, ¿Que hombre, ¿Que Dios?, Editorial Sal Terrae, Montevideo, 1993, p. 344.
346 – 347.
Hawking: Historia del tiempo, Del big bang a los agujeros negros, Ed. Crítica, Barcelona, 1989, p. 61.
Tomado de J.L. Segundo, obra citada.
9

•
•
El homo sapiens, apenas hace ---------------------------------------200.000 años
La agricultura y ganadería----------------------------------------------10.000 años
Grandes culturas y religiones hace sólo -------------------------------5.000 años
•
•
•
•
•
•
Y finalmente, YO --------------------------------------------------------------- Hoy
Considerar que, luego de tanto tiempo, Dios realiza ese impresionante derroche de tiempo y
energía para encontrase conmigo y decirme:
“Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su
casa a comer, yo con él y él conmigo”. (Ap 3, 20)
10

1.3 - Yo me amo, Dios me ama
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento
interior de mi propia persona.
Oración

1er. punto
Mis limitaciones y defectos.
Hacer una lista de mis limitaciones y defectos, tanto físicas como sicológicas (carácter,
capacidad intelectual, etc.) o espirituales. Las cosas que no me agradan o me cuestan aceptar
de mí mismo. Enumerarlas de mayor a menor.
2do. punto
Mis fortalezas y virtudes.
Hacer una lista de mis fortalezas y virtudes, tanto físicas como sicológicas (carácter,
capacidad intelectual, etc.) o espirituales. Las cosas que me agradan o que valoro de mí
mismo. Enumerarlas de mayor a menor.
3er. punto
Leer detenidamente ambas listas con todas mis cualidades, buscando en cada una de mis
virtudes y defectos detectar cual es mi cualidad o característica que en algunos casos se
manifiesta como virtud y en otras como defecto. Escribir al lado de cada virtud el defecto que
le corresponde y al lado de cada defecto la virtud que le corresponde.
4to. punto
Poner, imaginariamente, en una mano mis virtudes y en otra mis defectos y luego, juntando
lentamente las manos, ofrecerlas a Dios diciendo: “Señor, este/a soy yo. Te ofrezco mi
persona, así como soy, con mis limitaciones y defectos, virtudes y cualidades”.
Percibir cómo me siento al ofrecer mi persona a Dios. ¿Me acepto a mí mismo tal como soy?
Considerar que el amor y la estima que Dios tiene por mí es mucho mayor que la estima que
yo me tengo de mí mismo.
5to. punto
Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome
como persona.
Conversación final

Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a quererme como El me quiere.
11

Meditaciones sobre el amor de Dios
OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará el mismo coloquio
final.
1ra. Meditación

1 Cor 1, 26 - 2, 5 Dios nos elige así como somos.
2da. Meditación

Jn 8,1 - 11 La mujer adúltera
3ra. Meditación

Mc 12, 41 - 44 La ofrenda de la viuda pobre.
4ta. Meditación

Lc 19, 1 – 10 Jesús acepta a Zaqueo sin condiciones.
5ta. Meditación

Lc 14, 7 - 11 El que se humilla será ensalzado.
6ta meditación

Mt 8, 1 - 4 Curación de un leproso

Qué es la Autoestima
Raquel Resines Ortiz
Psicóloga clínica
Puede definirse la autoestima como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo,
que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de
nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la
valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la
opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos
impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos.
Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente:
Superan sus problemas o dificultades personales.
Afianzan su personalidad.
Favorecen su creatividad.
Son más independientes.
Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales.
Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes que estás al mando
de tu vida y eres flexible e ingenioso; disfrutas con los desafíos que la vida te presenta;
siempre estás preparado para abordar la vida de frente; te sientes poderoso y creativo y sabes
cómo " hacer que sucedan cosas " en tu vida.
Por el contrario, las personas con una baja autoestima:
Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad.
Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales.
Desciende el rendimiento.
12

-

No se alcanzan las metas propuestas.
Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas
sumisas o muy agresivas).
No se realizan críticas constructivas y positivas.
Sentimiento de culpabilidad.
Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para
participar activamente en las situaciones.

¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA?

Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos
positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué
aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar
determinadas características debe ser realista y alcanzable en el tiempo (por ejemplo, la edad
que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a determinadas edades, etc.).
Es decir, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando
sacar partido y ver su aspecto positivo.
Veamos quince claves para mejorar la autoestima:
1. No idealizar a los demás.
2. Evaluar las cualidades y defectos.
3. Cambiar lo que no guste.
4. Controlar los pensamientos.
5. No buscar la aprobación de los demás.
6. Tomar las riendas de la propia vida.
7. Afrontar los problemas sin demora.
8. Aprender de los errores.
9. Practicar nuevos comportamientos.
10. No exigirse demasiado.
11. Darse permisos.
12. Aceptar el propio cuerpo.
13. Cuidar la salud.
14. Disfrutar del presente.
15. Ser independientes.
AUTOCONCEPTO (Una parte importante de la autoestima)

¿Qué es el autoconcepto? Es el concepto que tenemos de nosotros mismos. ¿De qué depende?
En nuestro autoconcepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí:
la variación de uno, afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal,
por tanto hago actividades negativas y no soluciono el problema).
Nivel cognitivo - intelectual: constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y
el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro autoconcepto en
experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona.
Nivel emocional afectivo: es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales.
Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros.
Nivel conductual: es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento
consecuente.
Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes:
La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras
evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será
importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar
simplemente por la inercia o la ansiedad.
13

-

-

El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las
sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las
relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos.
Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo
adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.).
Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas
sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones
gestuales, reconocimiento social, etc.

AUTOESTIMA PRECISA

Ya sabemos que la autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar personal
y una clave para relacionarnos con el entorno de una forma satisfactoria.
Si nuestra tendencia es a sobrevalorar las dificultades o defectos sin valorar las propias
capacidades o posibilidades, la suma global (la percepción de uno mismo) hace que nos
sintamos insatisfechos. Si esta forma de pensar está generalizada, nuestras actuaciones van a
estar sesgadas o actuaremos con temor y hay más posibilidades que los fallos se repitan en el
futuro.
También podemos tener un pensamiento distorsionado en el sentido contrario, si lo que
tenemos es un sentimiento exagerado de autoestima, nos puede crear problemas, lo cual
ocasionará que no podamos resolver los problemas de forma adecuada.
Aceptación de límites y capacidades

En esta sociedad se nos pide que seamos perfectos, ¡Los mejores!; esto choca frontalmente
con nuestra vivencia. Lo adecuado es en sentir una parte de nosotros como maravillosa,
aquella que se refiere a nuestras capacidades. Somos buenos para unas cosas, tenemos
cualidades que ponemos o no en práctica, hemos conseguido cosas, etc.
La otra parte de nosotros alberga los límites. Si a veces somos odiosos, nos enfadamos, somos
débiles o miedosos, no sabemos qué hacer, e incluso nos equivocamos. La parte de los límites
es la que intentamos esconder, la que nos avergüenza de nosotros mismos. Ponemos tanta
atención en nuestros defectos que no hacemos sino hacerlos más presentes y empeorar las
cosas, por no aceptarlos, cambiar o salir de ellos. Toda esta energía puesta en los límites nos
impide desarrollar las capacidades y superarnos.
Necesitamos aceptarnos como un todo, con límites y capacidades. Querernos sin condiciones.
Sólo así sentiremos el aumento de la autoestima. Necesitamos estimar lo mejor de nosotros y
lo menos bueno.
------------------- --------------------- ------------------

«Debemos aceptarnos a nosotros mismos tal cual somos, para desde allí poder crecer a
Imagen y Semejanza de Dios. Amarme como Dios me ama es aceptar mi persona potenciando
mis virtudes y transformando mis límites.»
Gerónimo Bellassai
14

1.4 - Mi historia personal de relación con Dios
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que ilumine mi memoria para recordar y reconocer su amor a lo
largo de mi vida.
Oración
1er punto

Recordar los momentos de mi historia personal en que Dios estuvo presente. Desde mi
infancia hasta la actualidad. En algunos acontecimientos importantes, o cuando tuve algunos
problemas, etc.
2do. punto

Considerar que yo soy creado por Dios para ser feliz, creciendo y realizándome como
persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Conversación final

Dirigirse a Dios Padre agradeciéndole por su amor y presencia en mi vida.

Mi historia personal de relación con Dios
OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará
conversación final.
1ra. Lectura

Dt 26, 1- 11 La historia de relación de Israel con Dios
2da. Lectura

Ef 1, 3 - 14 Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo.
3ra. Lectura

Ex 3, 1 - 15 La Zarza ardiendo.
4ta. Lectura

1 Re 19, 1 - 14 Dios nos habla como una brisa suave.
5ta. Lectura

1 Sm 1, 1 - 28 La historia de Ana.
Obs: Si lo siente necesario, puede alternar con cualquiera de las lecturas anteriores.

la misma
15

Breve Biografía de San Ignacio de Loyola
Nació Iñigo, como le dicen los españoles a quienes se llaman Ignacio, el onceavo hijo de una
familia de once hermanos. Vio la luz primera en el castillo de sus mayores; situado en
Azpeitia, el corazón del País Vasco español. De familia de hidalgos, Ignacio López de
Loyola, que así se llamaba, vino al mundo un año antes de que Colón descubriera América
cambiando la faz del mundo. Iñigo estaba elegido por Dios a influir en la historia del hombre.
De sus años mozos sólo sabemos que fueron similares a los de los jóvenes de su tiempo y
rango social. Las armas, la vida militar y las mujeres constituían su principal atracción, y fue
creciendo entre amoríos y duelos, cacerías y torneos. Nunca mostró afición a las cosas de la
Iglesia sino a la vida osada, galante y vanidosa de los nobles de su época. Como ese don
Alonso Quijano, personaje famoso de la literatura cervantina, llenaba sus pocas horas libres
leyendo, ensimismado, la vida de los héroes y los libros de Caballería. La vida de El Cid, las
aventuras de Amadís de Gaula, los juegos de los hombres y las historias de mujeres llenaban
sus inquietudes.
La expulsión de los moros, la aparición de América y sus riquezas y el ascenso al trono del
gran Emperador Carlos V, llevan a España a la prosperidad y a la cumbre del dominio de
Europa. Por esta época nuestro personaje fue aceptado como gentilhombre en la poderosa
corte de Don Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera y Virrey de Navarra, quien residía
en Pamplona. Y pocos años después, en 1521, cuando Iñigo cumplía 30 años de edad, se
produce un cambio fundamental en su vida; Navarra que había sido un reino independiente es
anexada a Castilla y gobernada por un virrey; Francisco I de Francia, encabezaba la ambición
de volverle a dar su independencia. Con este fin envió un ejército de 30.000 hombres.
Atacaron la ciudad y Loyola, atrincherado en el castillo, al mando de un puñado de valientes,
defendía su posición dispuesto a entregar su vida. Pero no era sólo esto lo que le iba a deparar
el destino, sino algo peor que lo martirizaría el resto de su vida. Una bala de cañón le pasó por
entre las piernas, destrozándole la rodilla derecha e hiriéndole la izquierda. La plaza cayó en
manos del enemigo y se inició el martirio de Iñigo. Con una de sus piernas rotas y
desangrándose es llevado en camilla por unos 80 kms. hasta ponerlo en manos de los médicos,
quienes resuelven que hay que operar para colocar los huesos en su lugar. Y así lo hacen, sin
un alivio para atenuar esos horribles dolores y sin que nuestro Iñigo dé señal de dolor distinto
a apretar los puños, hasta el punto de sangrarle las palmas de las manos. Pero después
comprendieron que los huesos no habían quedado en su lugar y que se debería repetir la
operación. Digamos, mejor, la sangrienta carnicería, para acomodarlos debidamente, lo que
hicieron sin que Ignacio se quejara ni trascendieran sus terribles dolores.
Durante la larga y penosa recuperación, buscando distracción quiso leer más libros de
caballería, pero sólo encontró La vida de Cristo y la Vida de los Santos. Su lectura le hizo
reflexionar y llegar a comprender y anhelar el vivir una vida de privaciones y sacrificios.
Rumiando estos pensamientos, creció en él el deseo de emular la vida de Jesús y de los santos.
Estas reflexiones fueron conformándose en escritos que más tarde serían la base de sus
Ejercicios Espirituales, que contenían el germen de su gran obra: la Compañía de Jesús. Y
decide imitar la vida de Jesús y se promete que, al sanar, irá a Jerusalén como peregrino.
Cuando tenía 31 años Ignacio se marchó de Loyola con un gran deseo de servir a "Dios
Nuestro Señor". Pasó la noche del 24 de marzo de 1522 en una "vela de armas" en la capilla
de la abadía benedictina en Montserrat. De acá en adelante Ignacio fue ejemplo de una
persona dedicada a Dios. Vivió para Dios. Dios era el centro y la preocupación de las
16

reflexiones de Ignacio, el objeto de su amor especial, y la Persona bien querida por quien
quería hacer todas las acciones en las que consiste el diario vivir. Quería estar ligado
irrevocablemente a Dios, y con este fin, quemaba los puentes que lo pudieran llevar a otros
caminos, a una manera de vivir en la que se interesaría por otras cosas distintas de Dios y de
los hombres por quien Jesús había derramado su sangre.
Poco después de su "vela de armas" en Montserrat, Ignacio fue a Manresa donde se quedó
hasta febrero de 1523. Pasó largos ratos en oración y haciendo penitencia en una cueva que
daba sobre el río Cardoner. Dice san Ignacio que en esa época Dios lo trató como un maestro
trata a un escolar cuando le enseña. Aquí es donde el Maestro Divino, por el don de gracia
mística de tipo bien intensivo, le ayudó a Ignacio a formar su visión del mundo alrededor del
plan divino en la creación y la redención del hombre. Estas experiencias produjeron imágenes
imperfectas que Ignacio trató de describir años más tarde. Enfocaron su devoción
especialmente sobre la Trinidad. Le dieron entendimiento acerca del plan de Dios en la
creación. Le aumentaron su comprensión de la Eucaristía y le dieron un nuevo conocimiento
acerca de Cristo y María, los dos mediadores en el plan divino de la redención. Unieron y
profundizaron su conocimiento previo por un visión intelectual que Dios le concedió al lado
del río Cardoner. En Manresa, Ignacio concibió su apreciación por la "Imitación de Cristo" y
tomó sus primeros pasos para ayudar a los demás. De allí en adelante el esfuerzo apostólico se
hizo parte cada vez más importante de su pensamiento. Cuando se marchó del pequeño pueblo
sus ideas sobre el plan divino, con el papel del hombre y la importancia de dar gloria y
servicio a Dios y ayudar a los hombres, se había formado en sus elementos esenciales. Los
Ejercicios Espirituales son el producto de este proceso de conversión y aprendizaje de san
Ignacio.
Y es así como en la extrema pobreza, viviendo de la caridad, se embarca en Barcelona hacia
Roma, a suplicar al Papa que le conceda permiso de visitar la Tierra Santa. A su regreso a
Barcelona inicia sus estudios sobre Latín, Humanidades, Arte y Filosofía, necesarios para
cumplir con su gran deseo de ordenarse sacerdote. Luego en Salamanca y en la Sorbona
continúa su formación espiritual y es en esta época cuando empieza a rodearse de "amigos en
el Señor", ajustando sus vidas a las normas de sus Ejercicios Espirituales. Pedro Fabro,
notable por su obra en Europa, y Francisco Javier, el gran misionero de las Indias Orientales,
serán sus compañeros de habitación en París y sus primeros compañeros en el grupo de
"amigos en el Señor". Luego se les unen Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás Bobadilla
y Simón Rodríguez, pequeño grupo que se ve aumentado a diez personas con Claudio Jayo,
Pascasio Broet, sacerdotes, y Juan Coduri. La vida que llevan, inspirada en la de Cristo, los
llena de felicidad. Deciden ir a Roma y obtener licencia para volver a Jerusalén y el Papa
Pablo III, complacido, les da además autorización para que un obispo consagre como
sacerdotes a los que aún no lo son. La guerra con los turcos impide el peregrinaje a la Tierra
Santa, por lo que el grupo se reúne y permanece en Venecia, alojándose en hospitales, en
donde alivian a los enfermos sin olvidar los estudios de los Ejercicios Espirituales. Y es en
estos días, el 24 de junio de 1537, cuando sucede el hecho más trascendente en la vida de
Ignacio: es ordenado sacerdote, a la edad de 46 años. Intensifica sus estudios durante un año
más se prepara para decir su primera Misa. La Eucaristía es el lazo que lo une a Dios.
Regresan a Roma a ponerse a las órdenes del Papa y cuando les preguntan que quiénes son
responden, con orgullo, que ellos son la Compañía de Jesús; además de sus votos de castidad,
pobreza y obediencia, hacen otro de sumisión al Vicario de Cristo. Preparan la Fórmula del
Instituto, aprobada por Bula Papal, la que establece que el Superior se llamará General y será
vitalicio, así nace la Orden Religiosa.
Contra su voluntad es elegido General y durante los siguientes 15 años escribe la Constitución
17

de la Orden y dirige a sus compañeros, que se han esparcido por el mundo, cartas sabias,
llenas de consejos y de guías para lograr la mayor Gloria de Dios. San Ignacio recomienda
que debemos orar como si todo dependiera de nosotros y trabajar como si todo dependiera de
Dios.
Orienta en escuelas, enseña y prepara jesuitas en el colegio que se convertiría en la
Universidad Gregoriana y su vida y la de sus seguidores se inspira en la oración. San Ignacio
oraba por los hombres, por la humanidad. Y orando, orando, le entregó su alma al Señor el 31
de julio de 1536.
P. Joseph A. Tetlow s.j.
18

1.5 - Dios se compromete conmigo, hoy
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento
interior de mi propia persona.
Oración
1er. punto

Considerar la historia de Abraham y Sara. Ver a Abraham y Sara con sus necesidades de
tierras, alimentos, hijos, etc.; y cómo Dios se comprometió con ellos y con sus necesidades
concretas.
2do. punto

Mis necesidades
Hacer una lista de mis necesidades, aquellas cosas que me angustian o aquellas con las que
siempre he soñado. Enumerar las necesidades de mayor a menor.
3er. Punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a
conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz.
Conversación final

Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a tener confianza en Su Amor.

Meditaciones sobre mis necesidades
1ra. Lectura

Gn 12, 1 – 9 Dios responde a las necesidades de Abraham y Sara
2da. Lectura

Jos 1, 1 - 7 Dios cumple sus promesas.
3ra. Lectura

Lc 11, 9 - 12 ¿Que padre da a su hijo un escorpión si le pide pan?
4ta. Lectura

Ex 16 1 - 17 Dios nos da el pan que necesitamos.
5ta. Lectura
19

Lc 1, 5 - 25 Dios bendice a Zacarías e Isabel.
6ta Lectura

Is 55, 1 –3 Vengan a tomar agua

Dios responde a las necesidades de Abraham y Sara
1- Introducción.

Estamos acostumbrados a imaginarnos un Dios impersonal, lejano, exigente, que poco o nada
tiene que ver con nuestras necesidades personales. Esto hace que tengamos grandes
dificultades en acercarnos a Dios ya que cada uno de nosotros sentimos las dificultades y
necesidades que tenemos que sobrellevar en nuestro día a día y pensamos que esas cosas no
tiene mayor importancia para los “grandes proyectos de Dios”.
Sin embargo, esto nada tiene que ver con el Dios de la Biblia. Desde Yavé el Dios de
Abraham hasta el Padre de Jesús, Dios se presenta como un “Dios personal” que responde a
las necesidades de aquellos a los que se manifiesta; y los proyectos de Yavé, aunque parezcan
incomprensibles o distintos, siempre tienen por objetivo el crecimiento, la humanización y,
por tanto, la atención de las necesidades profundas de sus mensajeros y de aquellos a quienes
tienen que hablar en su nombre. Precisamente este es el mensaje que deben trasmitir, el
compromiso de Dios con cada persona, no con el pueblo de manera impersonal, sino con
todos y cada uno de manera personal.
Dios se compromete conmigo, así como soy, con mis limitaciones y mis necesidades, no
porque yo sea necesario para su proyecto acerca del mundo, sino por que yo soy su proyecto
y el mundo fue creado para mí. Esta es la experiencia de Abraham y Sara, la experiencia
fundadora de nuestra fe, que presentaremos en los próximos párrafos.
2- Lectura

Gn 12,1 – 9 El llamado de Abraham
Gn 12,1 Yavé dijo a Abram: «Deja tu país, a la gente de tu raza y a la familia de tu padre, y
vete a la tierra que yo te mostraré. 2 Haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré
tu nombre, y tú serás una bendición. 3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes
te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra.»
Gn 12,4 Partió Abram, tal como se lo había dicho Yavé, y Lot se fue también con él. Abram
tenía setenta y cinco años de edad cuando salió de Jarán. 5 Abram tomó a su esposa Saray y a
su sobrino Lot, con toda la fortuna que había acumulado y el personal que había adquirido en
Jarán, y se pusieron en marcha hacia la tierra de Canaán.
Gn 12,6 Entraron en Canaán, y Abram atravesó el país hasta llegar a Siquem, al árbol de
Moré. En aquel entonces los cananeos habitaban en esta tierra. 7 Yavé se apareció a Abram y
le dijo: «Le daré esta tierra a tu descendencia.» Abram edificó allí un altar a Yavé, que se le
había aparecido.
Gn 12,8 Desde allí pasó a la montaña, al oriente de Betel, y plantó su tienda de campaña,
teniendo Betel al oeste y Hay al oriente. También aquí edificó un altar a Yavé e invocó su
Nombre. 9 Luego Abram avanzó por etapas hacia el país de Negueb.
3- El contexto

Vamos a ubicarnos ahora en el contexto histórico, geográfico.
Es fácil ver, fijándose en el mapa, como la cuenca de los ríos de la mesopotamia y el valle de
Canaan, forman un arco de tierra fértil. Dentro de ese arco, existe una región desértica donde
vivían numerosas tribus nómadas. Abrahám y Sara, pertenecían a una tribu de estas tribus.
20

Estas tribus, viajaban constantemente por el desierto, con sus burros (porque en esa época no
se usaban aún los camellos), y vivían fundamentalmente del comercio que realizaban en las
diversas ciudades por las que pasaban.
Además tenían gran envidia por los dueños de las tierras fértiles con las que ellos soñaban.
Uno de los sueños principales de estas personas era el de poseer tierra propia, donde vivir y
criar sus ganados. El otro sueño importante era el de tener hijos, ya que en la concepción de la
época la vida de un hombre se prolongaba a través de su descendencia.
4- La historia

Imaginemos, ahora, una ciudad del desierto, 1.800 años antes de Cristo. A las puertas se
juntan numerosas tribus de beduinos que van llegando para comerciar con pieles traídas de lo
más profundo del desierto.
Un poco más allá, una procesión sube hacia el lugar santo de Mambré, situado sobre una
colina cercana. Al frente del grupo sube un hombre, seguido de criados que llevan ofrendas y
algunos carneros escogidos entre los mejores. Este hombre parece un jefe por su forma de
vestir y el séquito que le rodea. Pero solo es un propietario de ganado, es Abraham.
En ese momento, en medio de la turba, ante el lugar santo, nada parece distinguir
particularmente a Abraham de los demás nómadas que vienen periódicamente.
Luego de lavarse de las impurezas, hombres y bestias entran al lugar santo de Mambré. No es
un lugar cerrado como nuestras iglesias, sino una gran explanada a cielo descubierto. En esa
época los semitas adoraban a varios dioses: Apsum (dios del abismo), Istar (Venus, la estrella
de la mañana), Samas (el sol), Sin (la luna), y otros. Abraham se dirige al altar levantado en
honor a su Dios para realizar el sacrificio del carnero degollado. Este Dios, tenía
características totalmente originales respectos a los demás. Era el único dios "espiritual", que
no estaba ligado a una fuerza de la naturaleza. Era el único que no era representado por medio
de imágenes. Se le llama creador de las criaturas, rey, padre de sabiduría eterna.
5- Las mociones de Abraham y San Ignacio.

Frente al altar Abraham se recoge y realiza su oración. Abraham, como hombre de oración,
conocía, al igual de San Ignacio, como Dios se manifestaba en su interior por medio de
mociones o sentimientos interiores, unas de paz y gozo, otras de turbación. Por medio de esas
mociones, había aprendido que no todas las prácticas rituales de su época agradaban a su
Dios.
Ese día, tiene la experiencia espiritual más importante de su vida. Abraham experimenta en su
interior el llamado de Dios que le dice: «Deja tu país, a la gente de tu raza y a la familia de
tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una gran nación. Te bendeciré
y engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y
maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra.»
Dios le llama a dejar todo lo que tiene, fundamentalmente la seguridad de su tribu. Pero a la
vez se compromete con él. Se compromete a darle tierra e hijos. Es como si hoy nos dijeran
casa, trabajo y salud. Y Abraham, que sabe reconocer el llamado de Dios en su interior, se
arriesga y le sigue.
En ese momento, en medio de la turba, en el lugar santo de Mambré, nada parece distinguir
particularmente a Abraham de los demás nómadas. Sin embargo, por ser un hombre de
oración, que sabía reconocer a Dios en su interior; y por haber confiado absolutamente en
Dios; hoy, casi 4.000 años después, este hombre es el patriarca de las tres religiones más
importante del mundo: la judía, la cristiana y la musulmana.
21

1.6 - El Valor de las Cosas
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento
interior de mi propia persona.
Oración
1er punto

En actitud de oración realizar uno de los ejercicios propuestos
2do. punto

Realizar la lectura elegida
3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a
conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz.
De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de
privarme de ellas cuanto me lo impiden.
Conversación final

Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a tener confianza en Su Amor.

Meditaciones sobre el Valor de las Cosas
1ra. Meditación

Mt 6, 24 Poner la confianza en Dios y no en el dinero
2da. Meditación

Is 44, 13 - 20 El hombre se fabrica ídolos.
3ra. Meditación

Mc 2, 23 - 28 El sábado es para el hombre.
4ta. Meditación

Lc 10, 38 - 42 Marta y María.
5ta. Meditación

Ecl 2, 1 – 11 Los placeres son vanos
22

6ta. Meditación

Ecl 3, 1 –13 Todo a su tiempo

Primer Ejercicio sobre el Valor de las Cosas
1ra. parte

Hacer una lista de las cosas que considero más valiosas para mí, enumerándolas desde las más
importantes a las menos importantes.
1- ................................................................
2- ................................................................
3- ................................................................
2da. parte

Hacer una lista con las cosas que hago normalmente durante la semana, escribiendo al lado el
tiempo aproximado que le dedico a cada una de ellas. Por ejemplo: Mi familia, mis hijos, mis
estudios, mi trabajo, mi descanso, la televisión, el deporte, etc.
Actividad

Tiempo

Actividad

Tiempo

3ra. parte

Comparar la primera lista con la segunda y considerar si le dedico el tiempo suficiente a las
cosas que considero importantes. ¿Hasta que punto valoro esas cosas?. ¿Vivo angustiado
detrás de cosas que no son realmente importante?, ¿Hasta qué punto las cosas que hago, me
impiden ser feliz?.

Segundo Ejercicio sobre el Valor de las Cosas
1er. punto

Para cada una de las cosas importantes para mí, escribir por lo menos tres cosas que hago
semanalmente para lograr o mantener la cosa que valoro. Usar hoja adjunta.
1.1- ......................................................................................................................................
1.2- ......................................................................................................................................
2.1- ......................................................................................................................................
2.2- ......................................................................................................................................
2.3- ......................................................................................................................................
3.1- ......................................................................................................................................
3.2- ......................................................................................................................................
4.1- ......................................................................................................................................
4.2- ......................................................................................................................................
5.1- ......................................................................................................................................
5.2- ......................................................................................................................................
23

2do. punto

Considerar que si no hago al menos tres cosas en forma habitual en función de lo que valoro
significa que en realidad no es un valor para mí sino sólo un ideal.

Tercer Ejercicio sobre el Valor de las Cosas
1er. punto

Leer el material adjunto: “Los Valores”.
2do. punto

Recorriendo mi vida diaria encontrar en qué situaciones las cosas que yo valoro me impiden
ser feliz a mí y a los que me rodean porque las vivo de una manera inadecuada o porque las
coloco por encima de cosas más importantes (se convierten en ídolo)
1-...............................es para mí un ídolo cuando...........................................................................
el valor

la situación

2-...............................es para mí un ídolo cuando...........................................................................
el valor

la situación

3-...............................es para mí un ídolo cuando...........................................................................
el valor

la situación

4-...............................es para mí un ídolo cuando...........................................................................
el valor

la situación

5-...............................es para mí un ídolo cuando...........................................................................
el valor

la situación

Los Valores
La mayoría de nosotros recibimos una educación moralista, en donde ser “bueno” es igual a
cumplir reglas, normas y leyes; y ser malo es infringirlas. Esto tiene una raíz sicológica muy
profunda, ya que la manera en que aprendemos a relacionarnos con el mundo es estableciendo
reglas mentales que se van formando por medio del procedimiento empírico de “prueba y
error”. Cuando nos pinchamos los dedos con una puerta que se cierra establecemos una regla
mental: “si una puerta se cierra hay peligro y se debe retirar la mano”. Cuanto mayor sea el
dolor sentido, mayor será la sensación de peligro que se grava en nuestro inconsciente.
Esto mismo es válido para nuestras relaciones con las personas. Desde que somos niños,
cuando hacemos algo que rompe las relaciones con las personas que queremos y a quienes
necesitamos, sentimos que perdemos su cariño y establecemos en nuestra mente una regla –
que puede ser más o menos consciente – de lo que “es correcto” o “no es correcto”. Ese temor
de perder la estima de los demás, relacionado siempre con el no cumplimiento de alguna regla
explícita o implícita, es lo que produce el sentimiento de culpa.
En este sentido valores juegan el mismo papel de las reglas. De hecho, son reglas genéricas
que nos dan criterios éticos para nuestro actuar cotidiano. Son de vital importancia para una
persona, ya que sin ellos tendría grandes dificultades para tomar decisiones respecto a lo que
24

es bueno o malo para él mismo y para los demás.
Los valores, así como las leyes, sólo tienen sentido en cuanto nos advierten e indican ciertos
límites que al pasarlos nos pueden causar perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo,
ambas cosas nos harían infelices. Entonces las leyes sólo tienen valor y sentido en la medida
en que se refieren al bien de la persona, por eso Jesús nos dice: «el sábado ha sido hecho
para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27).
Cuando los valores se convierten en reglas rígidas, perdiendo de vista la razón de ser de los
mismos, se vuelven en contra de las personas. A esto llamamos “moralismo”. La sociedad
actual ha reaccionado contra el moralismo exagerado que se vivía hasta inicios del siglo XX
yendo al otro extremo, negando la validez de todo tipo de valores y normas, y dejando así a
las personas al arbitrio de sus pasiones y su instintividad. Esta corriente de pensamiento se
denomina el “relativismo moral”.
¿Cómo hacer para no caer en el extremo del “moralismo” ni del “relativismo moral”?. Al
respecto, San Ignacio nos plantea, por un lado, que todas las cosas son un valor: "… [todas
las] cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a
conseguir el fin para el que es creado". Pero también dice que cualquier cosa se puede
volver un antivalor si no le damos el lugar que les corresponde, no dándoles ni más ni menos
importancia que la que tiene para el bien de la persona: "… solamente deseando y eligiendo
lo que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados"
CUANDO ABSOLUTIZAMOS UN VALOR SE CONVIERTE EN UN ÍDOLO.
25

1.7 - Libertad Interior ante todas las cosas
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento
interior de mi propia persona.
Oración
1er. punto

Mis temores.
Hacer una lista de las cosas que temo o me angustian. Por ejemplo: por la salud de mi hijo u
otro familiar, quedarme sin trabajo, no terminar mis estudios, perder mi casa, etc.
Enumerarlos de mayor a menor frecuencia e intensidad.
2do. punto

Mis sentimientos.
Hacer una lista de mis sentimientos habituales, aquellos que me dominan y no los puedo
evitar. Por ejemplo: Enojo, odio, envidia, inseguridad, etc. Enumerarlas de mayor a menor
frecuencia e intensidad.
3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a
conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz.
De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de
privarme de ellas cuanto me lo impiden.
Por lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal manera que
no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud, trabajo, prestigio,
amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más me conduce al fin para el
que soy creado.
Nota

Es importante notar que la mayor parte de las veces son nuestros sentimientos los que no nos
hacen libres ante las cosas. Esos son nuestros afectos desordenados. Como no es posible
cambiar un sentimiento repentinamente ni es razonable negarlo, es necesario tener la voluntad
de alcanzar la libertad interior y pedir al Espíritu Santo la gracia que nos ayudará a cambiar
esos afectos desordenados.
Conversación final

Dirigirse al Espíritu Santo pidiendo la gracia de ser dueño de mis sentimientos, para de esa
forma sentirme libre para seguir la voluntad del Padre.
26

Meditaciones sobre la Libertad Interior
1ra. Meditación

Mt 6, 25 - 34 Consideren las flores del campo
2da. Meditación

Rom 7, 14 - 25 No hago el bien que quiero.
3ra. Meditación

Jon 3,1 – 4,11 El enojo de Jonás
4ta. Meditación

Is 41, 8-20 No temas, pues yo estoy contigo.
5ta. Meditación

Lc 8, 22-25 La barca.
Obs: Alternar con cualquiera de las lecturas anteriores.

Introducción a los Afectos Desordenados
Las Emociones
Introducción

Vamos a dedicar esta parte del taller a conocer más acerca de nuestras emociones y a tomar
conciencia de ellas. Vamos a ver que las emociones están presentes en nuestra vida mucho
más de lo que creemos, y que la mayor parte de las veces determinan nuestro actuar más allá
de lo que dicta nuestra razón.
Por ese motivo es importante que tomemos conciencia de ellas, de modo a conocerlas, saber
como y porqué actúan, y de ese modo comprenderlo que nos más y ser más dueños de
nosotros mismos, ser más libres.
(La mayor parte de lo escrito a continuación fue sacado del libro de Daniel Goleman, “La
inteligencia emocional”; aunque con algunas modificaciones).
El pensamiento

Estamos acostumbrados de decir que el ser humano es un “ser racional”, pero la verdad es que
todo pensamiento está constituido por dos elementos que se entrelazan: pensamiento y
razonamiento. No existe razonamiento que no tenga un sentimiento que lo sustente, y a la
inversa, no existe sentimiento que no tenga un razonamiento que lo justifique.
Estas dos formas fundamentalmente diferentes de conocimiento interactúan para construir
nuestra vida mental. Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos
típicamente conscientes: más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar
y meditar. Pero junto a este existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso,
aunque a veces ilógico: la mente emocional.
La dicotomía emocional/racional se aproxima a la distinción popular entre "corazón" y
"cabeza"; saber que algo está bien "en el corazón de uno" es una clase de convicción diferente
—en cierto modo una clase de certidumbre más profunda— que pensar lo mismo de la mente
racional. Existe un declive constante en el índice del control racional–a–emocional sobre la
mente; cuanto más intenso es el sentimiento, más dominante se vuelve la mente emocional, y
más ineficaz la racional. Las emociones y las intuiciones guían nuestra respuesta instantánea
27

en situaciones en las que nuestra vida está en peligro, y en las que detenerse a reflexionar en
lo que debemos hacer podría costarnos la vida.
La mayoría de las veces los hombres pretendemos ser puramente racionales, pero desconocer
esta realidad no ayuda a entender lo que nos pasa, a comunicarnos adecuadamente y a
encontrar verdadera soluciones a nuestros problemas.
Estas dos mentes, la emocional y la racional, operan en ajustada armonía en su mayor parte,
entrelazando sus diferentes formas de conocimiento para guiarnos por el mundo. Por lo
general existe un equilibrio entre mente emocional y racional, en el que la emoción alimenta e
informa las operaciones de la mente racional, y la mente racional depura y a veces veta la
energía de entrada de las emociones.
u. No hay razonamientos que no se sustente en un sentimiento y,
v. No hay sentimiento que no tenga un razonamiento que lo justifique.
Razonamientos
Sentimientos
Cuando las pasiones aplastan a la razón

Escuchemos esta historia de la vida real.
Fue una sucesión de errores trágicos. Matilda, de catorce años, quiso hacerle una broma a su
padre: salió de un armario dando un salto y gritando "¡Buuu!" mientras sus padres entraban en
casa a la una de la mañana, después de visitar a unos amigos.
Pero Bobby, el padre, y su esposa pensaron que Matilda se quedaba esa noche en casa de unos
amigos. Al oír ruidos mientras entraba en su casa, Bobby buscó su pistola calibre 357 y entró
en el dormitorio de Matilda para investigar. Cuando Matilda salió de un salto del armario,
Bobby le disparó al cuello. Matilda murió doce horas más tarde.
Un legado emocional de la evolución es el temor que nos mueve a proteger a nuestra familia
del peligro; ese fue el impulso que empujó a Bobby Crabtree a buscar su arma y registrar la
casa para encontrar al intruso que él creía que había entrado. El miedo llevó a Bobby a disparar antes de darse cuenta de a dónde disparaba, incluso antes de reconocer la voz de su hija.
Las reacciones automáticas de este tipo han quedado grabadas en nuestro sistema nervioso,
suponen los biólogos evolucionistas, porque durante un período prolongado y crucial de la
prehistoria humana marcaron la diferencia entre supervivencia y muerte. Más importante aún,
intervenían en la principal tarea de la evolución: ser capaz de dar a luz a una descendencia que
presentara estas predisposiciones genéticas... una triste ironía, teniendo en cuenta la tragedia
que se produjo en el hogar de Bobby.
El prolongado período de la evolución en el que estas respuestas emocionales fueron forjadas
se debe sin duda la dura realidad que la mayor parte de los humanos tuvo que soportar como
especie en los albores de la historia. Hubo una época en que pocos niños sobrevivían a la
infancia y pocos adultos vivían hasta los treinta años, cuando los depredadores podían atacar
en cualquier momento, cuando los caprichos de la sequía y las inundaciones marcaban la
diferencia entre inanición y supervivencia. Pero con la llegada de la agricultura e incluso de
las sociedades humanas más rudimentarias, las probabilidades de supervivencia empezaron a
cambiar dramáticamente. En los diez mil últimos años, cuando estos avances se afianzaron en
el mundo entero, las feroces presiones que mantenían a raya a la población humana se
aflojaron de manera continua.
Esas mismas presiones habían hecho que nuestras respuestas emocionales fueran tan valiosas
para la supervivencia; a medida que disminuían, también lo hacía la calidad de la adaptación
de las distintas partes de nuestro repertorio emocional. Mientras en el pasado una ira violenta
puede haber supuesto una ventaja crucial para la supervivencia, el hecho de tener hoy acceso
a armas automáticas a los trece años convierte a la ira en una reacción a menudo desastrosa.
28

Tálamo

RESPUESTA

DE ATAQUE O HUIDA:

El ritmo cardíaco y la presión sanguínea aumentan. Los músculos
grandes se preparan para la acción.
La señal visual va primero de la retina al tálamo, donde es traducida al lenguaje del
cerebro. La mayor parte del mensaje va entonces a la corteza visual, donde es
analizada y evaluada en busca de significado y de respuesta apropiada; si esa
respuesta es emocional, una señal va a la amígdala para activar los centros
emocionales. Pero una porción más pequeña de la señal original va directamente
desde el tálamo a la amígdala en una transmisión más rápida, permitiendo una
respuesta más rápida (aunque menos precisa). Asila amígdala puede desencadenar
una respuesta emocional antes de que los centros corticales hayan comprendido
perfectamente lo que está ocurriendo.
Impulsos para la acción

En esencia, todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para
enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado. La raíz de la palabra emoción es
motere, el verbo latino "mover", además del prefijo "e", que implica "alejarse, lo que sugiere
que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar. Que las emociones conducen a la
acción es muy evidente cuando observamos a niños o animales; sólo es en los adultos
"civilizados" en los que tan a menudo encontramos la gran anomalía del reino animal:
emociones —impulsos arraigados que nos llevan a actuar— divorciadas de la reacción
evidente.
En nuestro repertorio emocional, cada emoción juega un papel importante, y debemos tratar
de comprenderlas. Con nuevos métodos para explorar el cuerpo y el cerebro, los investigadores están descubriendo más detalles fisiológicos acerca de cómo cada emoción
prepara al organismo para una clase distinta de respuesta.
Veamos algunas de las emociones más importantes:
• Con la ira, la sangre fluye a las manos, y así resulta más fácil tomar un arma o golpear a un
enemigo; el ritmo cardíaco se eleva y un aumento de hormonas como la adrenalina genera un
29

ritmo de energía lo suficientemente fuerte para originar una acción vigorosa.
Algunos sentimientos relacionados con la ira: furia, resentimiento, cólera, exasperación,
indignación, acritud, animosidad, fastidio, irritabilidad, hostilidad y como caso extremo
violencia y odio.
• Con el miedo, la sangre va a los músculos esqueléticos grandes, como los de las piernas, y
así resulta más fácil huir, y el rostro queda pálido debido a que la sangre deja de circular por
él (creando la sensación de que la sangre "se hiela"). Al mismo tiempo, el cuerpo se congela,
aunque sólo sea por un instante, tal vez permitiendo que el tiempo determine si esconderse
sería una reacción más adecuada. Los circuitos de los centros emocionales del cerebro
desencadenan un torrente de hormonas que pone al organismo en alerta general, haciendo
que se prepare para la acción, y la atención se fija en la amenaza cercana, lo mejor para
evaluar qué respuesta ofrecer.
Algunos sentimientos relacionados con el miedo: temor, angustia, aprensión, nerviosismo,
preocupación, consternación, inquietud, incertidumbre, pavor, terror, y en un nivel
psicopatológico fobia y pánico.
• Entre los principales cambios biológicos que producen las emociones relacionadas a con el
placer, hay un aumento de la actividad en un centro nervioso que inhibe los sentimientos
negativos y favorece un aumento de la energía disponible, y una disminución de aquellos
que generan pensamientos inquietantes. Pero no hay un cambio determinado de la fisiología
salvo una tranquilidad, que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente del despertar
biológico de las emociones desconcertantes. Esta configuración ofrece al organismo un
descanso general, además de buena disposición y entusiasmo para cualquier tarea que se
presente y para esforzarse por conseguir una gran variedad de objetivos.
Algunos sentimientos relacionados con el placer: alegría, alivio, contento, dicha, deleite,
diversión, orgullo, placer sensual, embeleso, gratificación, satisfacción, euforia, éxtasis, y, en
el extremo manía.
• El amor (en el sentido de atracción personal), los sentimientos de ternura y la satisfacción
sexual dan lugar a un despertar parasimpático: el opuesto fisiológico de la movilización
"lucha o huye" que comparten el miedo y la ira. La pauta parasimpática, también llamada
"respuesta de la relajación", es un conjunto de reacciones de todo el organismo, que genera
un estado general de calma y satisfacción, facilitando la cooperación.
Algunos sentimientos relacionados con el amor: aceptación, simpatía, confianza, amabilidad,
afinidad, devoción, adoración.
• Una función importante de la tristeza es ayudar a adaptarse a una pérdida significativa, como
la muerte de una persona cercana, o una decepción grande. La tristeza produce una caída de
la energía y el entusiasmo por las actividades de la vida, sobre todo por las diversiones y los
placeres y, a medida que se profundiza y se acerca a la depresión, hace más lento el
metabolismo del organismo. Este aislamiento introspectivo crea la oportunidad de llorar por
una pérdida o una esperanza frustrada, de comprender las consecuencias que tendrá en la
vida de cada uno y, mientras se recupera la energía, planificar un nuevo comienzo. Esta
pérdida de energía puede haber obligado a los primeros humanos entristecidos —y
vulnerables— a permanecer cerca de casa, donde estaban más seguros.
Algunos sentimientos relacionados con la tristeza: congoja, pesar, melancolía, pesimismo,
pena, autocompasión, soledad, abatimiento, desesperación, y en casos patológicos
depresión.
Como podemos ver, todas las emociones tienen un objetivo útil y necesario en nuestra vida
cotidiana.
30

Angustia
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor gracia de comprender sus designios y confiar en su fuerza.
Oración
1er. punto

Entrar en mi interior y reconocer como me siento. Descubrir mis temores y descubrir mis
enojos y rabias, mirar de frente al dolor. Hablar con Dios expresándole lo que siento, incluso,
si así lo siento, expresarle mi enojo con él.
2do. punto

Considerar que todo momento de crisis es siempre una oportunidad para crecer. Que debo
encontrar cual es la barrera que me pongo yo mismo, que es eso a lo que me apego tan
fuertemente y no me resigno a perderlo, hasta el punto que me sume en esta fuerte angustia.
Conversación

Pedir al Espíritu Santo que me ilumine para encontrar el sentido de la situación que estoy
viviendo.

Meditaciones sobre la Angustia
Tener en cuenta que al leer el Antiguo Testamento:
1- Cuando se habla de “mi enemigo”, no tengo que identificar, a ese enemigo, con ninguna
persona en particular. Mi enemigo es el mal que está dentro mío y dentro de las personas
que me rodean, ese es el enemigo que debe ser eliminado.
2- Cuando se habla del Pueblo de Israel, Sión, etc.; identificar conmigo mismo.
1ra. meditación

Sal 55, 1 - 15
2da. meditación

Sal 77
3ra. meditación

Sal 70
4ta. meditación

Sal 57
5ta. meditación

Sal 59
31

La angustia
La angustia es un sentimiento que proviene de un temor de algo indefinido o poco definido por ejemplo una situación. Esto que por alguna razón nos causa temor preferimos no
enfrentarlo y por eso permanece indefinido.
La angustia viene porque, ante el sentimiento de miedo nuestra reacción natural debería a ser
en una de dos maneras: atacar o huir. Pero dado el estado de nuestra sociedad, la mayor parte
de las veces, no es adecuada ninguna de esas dos posibilidades, por lo que nos encontramos
en un callejón sin salida (o por lo menos lo percibimos así).
Generalmente compensamos momentáneamente ese sentimiento con algún otro sentimiento
que produce placer: comer, beber, drogarnos, correr en el automóvil, ver televisión, jugar
juegos electrónicos, etc. Estas actividades nos ayudan a evadirnos del sentimiento de angustia
mientras dure el sentimiento compensatorio, pero cuando se acaba, la persona se siente vacía
y la angustia vuelve con más fuerza. Esto hace que se sienta una ansiedad (sed) por el
sentimiento compensatorio y se entra en un circulo vicioso.
La característica de las actividades evasivas es que producen sentimientos fuertes con un
desgaste relativamente pequeño de energía. Incluso se puede recurrir a trabajar o estudiar
compulsivamente si esas actividades producen una mayor recompensa afectiva que enfrentar
el objeto de la angustia.
Sin embargo, esta solución es sólo aparente y el precio que pagamos, a la larga, es que en la
situación no enfrentada el problema crece y se vuelve cada vez más angustiante.
Esto puede derivar en varios tipos de afecciones mentales. Por ejemplo:
• caer en un vicio que me mantiene en una constante situación de evasión y me va
degradando de a poco como persona.
• llegar a una situación tan crítica que mi psicología revienta en un m omento dado dando
una solución impulsiva e inadecuada.
Para combatir estos vicios es necesario:
Tomar conciencia del sentimiento de angustia y tratar de ubicar la causa.
Distinguir entre la angustia (lo que temo) y la ansiedad (lo que busco para evadirme).
Realizar actividades creativas y constructivas que me produzcan satisfacción, ganando así
autoestima.
Enfrentar (al menos en el pensamiento) la causa de la angustia para buscar alternativas.
32

1.8 - El Camino
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento
interior de lo que me hace feliz.
Oración
1er. punto

Ver con los ojos de la imaginación una persona que se compra un auto nuevo. El vendedor le
entrega las llaves junto con un manual de instrucciones donde el fabricante indica los
cuidados que debe tener para que el auto funcione bien. La persona, se olvida de las
indicaciones, no realiza ninguno de los cuidados propios del mantenimiento del auto por lo
que al poco tiempo el motor queda destruido.
2do. punto

Ver ahora otra persona que va a consultar a un médico. Luego de los exámenes, el médico le
indica los cuidados que debe tener para cuidar su salud. No haciendo caso alguno a las
indicaciones, al cabo de un tiempo la persona cae gravemente enferma. Llama entonces al
médico reclamándole absurdamente: “debido a que no te he obedecido, me has echado una
maldición”.
3er. punto

Recordar las actividades que realizo diariamente y durante la semana, hacer un listado
ordenando de acuerdo al tiempo que le dedico a cada cosa. Considerar en qué medida cada
actividad está orientada a servir a la obra de Dios; o en qué medida vivo absorbido por mis
necesidades, o buscando conseguir cosas, o dominado por mis sentimientos, o obsesionado
por mis limitaciones.
4to. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor para ser feliz, creciendo y realizándome
como persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no
dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi
creador que me ama. El sabe como estoy hecho y es el único que conoce lo que realmente
necesito para alcanzar mi felicidad.
Conversación final

Dirigirse al Padre, pidiéndole que me ayude a quitarme mis afecciones desordenadas para, de
ese, modo poder hallar su voluntad y seguirle.
33

Meditaciones sobre El Camino
1ra. Meditación

Sab 9, 1 -18 La sabiduría de Dios.
2da. Meditación

Is 55, 1 - 11 Tus proyectos no son los míos.
3ra. Meditación

Jn 14, 1 - 17 Yo soy el camino.
4ta. Meditación

Mc 8, 34 - 38 El que quiera guardar su vida, la perderá.
5ta. Meditación

Lc 6, 43 - 49 El hombre sensato sigue el camino del Señor.
6ta. Meditación

Dn 13, 1 - 64 La historia de Susana.
7ma. Meditación

Libro de Ester.

El Pecado de los Ángeles
Extraído del cuento "El Simarillon" de J.R.R. Tolkien

La música de los ACNUR
En el principio era Eru [Dios], el Único, que en Arda [la Tierra] es llamado Ilúvatar; y
primero hizo a los Ainur [ángeles], los Sagrados, que eran vástago de su pensamiento, y
estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de
música; y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos
cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno solo
entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos
en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una
comprensión más profunda, y crecía en unisonancia y armonía.
Y sucedió que Dios convocó a todos los Ángeles, y les comunicó un tema poderoso,
descubriendo para ellos cosas todavía más grandes y más maravillosas que las reveladas hasta
entonces; y la gloria del principio y el esplendor del final asombraron a los Ángeles, de modo
que se inclinaron ante Dios y guardaron silencio.
Entonces les dijo Dios: - Del tema que os he comunicado, quiero ahora que hagáis,
juntos y en armonía, una Gran Música. Y como os he inflamado con la Llama Imperecedera,
mostraréis vuestros poderes en el adorno de este tema mismo, cada cual con sus propios
pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me sentaré y escucharé, y será de mi agrado
que por medio de vosotros una gran belleza despierte en canción.
34

Entonces las voces de los Ángeles, como arpas y laúdes, pínfinos y trompetas, violas y
órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a convertir el tema
de Dios en una gran música; y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas,
entretejidas en una armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas,
rebosando los espacios de la morada de Dios; y al fin la música y el eco de la música
desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío. Nunca desde entonces hicieron los
Ángeles una música como ésta aunque se ha dicho que los coros de los Ángeles y los Hijos de
Ilúvatar [seres humanos] harán ante él una música todavía más grande, después del fin de los
días. Entonces los temas de Dios se tocarán correctamente y tendrán Ser en el momento en
que aparezcan, pues todos entenderán entonces plenamente la intención del Único para cada
una de las partes, y conocerán la comprensión de los demás, y Dios pondrá en los
pensamientos de ellos el fuego secreto.
Pero ahora Dios escuchaba sentado, y durante un largo rato le pareció bien, pues no
había fallos en la música. Pero a medida que el tema prosperaba, nació un deseo en le corazón
de Melkor [Lucifer]: entretejer asuntos de su propia imaginación que no se acordaban con el
tema de Dios, porque intentaba así acrecentar el poder y la gloria de la parte que le había sido
asignada. A Melkor [Lucifer], entre los Ángeles, le habían sido dados los más grandes dones
de poder y conocimiento, y tenía parte en todos los dones de sus hermanos. Con frecuencia
había ido solo a los sitios vacíos en busca de la Llama Imperecedera; porque era grande el
deseo que ardía en él de dar Ser a cosas propias, y le parecía que Dios no se ocupaba del
Vacío, cuya desnudez lo impacientaba. No obstante, no encontró en Fuego, porque el Fuego
está con Dios. Pero hallándose solo, había empezado a tener pensamientos propios, distintos
de los de sus hermanos.
Melkor [Lucifer] entretejió algunos de estos pensamientos en la música, e
inmediatamente una discordancia se alzó en torno, y muchos de los que estaban cerca se
desalentaron, se les confundió el pensamiento, y la música vaciló; pero algunos empezaron a
concertar su música con la de Melkor [Lucifer] más que con el pensamiento que habían tenido
en un principio. Entonces la discordancia de Melkor se extendió todavía más, y las melodías
escuchadas antes naufragaron en un mar de sonido turbulento. Pero Dios continuaba sentado y
escuchaba, hasta que pareció que alrededor del trono había estallado una furiosa tormenta,
como aguas oscuras que batallaran entre sí con una cólera infinita que nunca sería apaciguada.
Entonces Dios se puso de pie y los Ángeles vieron que sonreía; y levantó la mano
izquierda y un nuevo tema nació en medio de la tormenta, parecido al primero y sin embargo
distinto al anterior, y que cobró fuerzas y tenía una nueva belleza. Pero la discordancia de
Melkor se elevó rugiendo y luchó con él, y una vez más hubo una guerra de sonidos más
violenta que antes, hasta que muchos de los Ángeles se desanimaron y no cantaron más, y
Melkor predominó. Otra vez se incorporó Dios, y los Ángeles vieron que estaba serio; y Dios
levanto la mano derecha, y he aquí que un tercer tema brotó de la confusión, y era distinto de
los otros. Porque pareció dulce y suave, un mero murmullo de sonidos leves en delicadas
melodías; pero no pudo ser apagado y adquirió poder y profundidad. Y pareció por último que
dos músicas se desenvolvían a un tiempo ante el asiento de Dios, por completo discordantes.
La una era profunda, vasta y hermosa, pero lenta y mezclada con un dolor sin medida que era
la fuente principal de su belleza. La música de Melkor había alcanzado ahora una unidad
propia; pero era estridente, vana e infinitamente repetida, y poco armónica, pues sonaba como
un clamor de múltiples trompetas que bramaran unas pocas notas, todas al unísono. E intentó
ahogar a la otra música con una voz violenta, pero pareció que la música de Dios se
apoderaba de algún modo de las notas más triunfantes y las entretejía en su propia solemne
estructura.
En medio de esta batalla que sacudía las estancias de Dios y estremecía unos silencios
hasta entonces inmutables, Dios se puso de pie por tercera vez, y era terrible mirarlo a la cara.
35

Levantó entonces ambas manos y en un acorde más profundo que el Abismo, más alto que el
Firmamento, penetrante como la luz de los ojos de Dios, la música cesó.
Entonces Dios habló, y dijo: - Poderosos son los Ángeles, y entre ellos el más poderoso
es Melkor; pero sepan él y todos los Ainur que yo soy Dios; os mostraré las cosas que habéis
cantado y así veréis qué habéis hecho. Y tú, Melkor, verás que ningún tema puede tocarse que
no tenga en mí su fuente más profunda, y que nadie puede alterar la música a mi pesar.
Porque aquel que lo intente probará que es solo mi instrumento para la creación de cosas más
maravillosas todavía, que él no había imaginado.
Entonces los Ángeles tuvieron miedo aunque aún no habían comprendido qué les decía
Dios; y llenóse Melkor [Lucifer] de vergüenza, de la que nació un rencor secreto. Pero Dios
se irguió resplandeciente, y se alejó de las hermosas regiones que había hecho para los
ángeles; y los ángeles lo siguieron.
Pero cuando llegaron al Vacío, Dios les dijo: - ¡Contemplad vuestra música! - Y les
mostró una escena, dándoles vista donde antes había solo oído; y los Ángeles vieron un nuevo
Mundo hecho visible para ellos, y era un globo en el Vacío, y en él se sostenía, aunque no
pertenecía al Vacío. Y mientras lo miraban y se admiraban, este mundo empezó a desplegar
su historia y les pareció que vivía y crecía. Y cuando los Ángeles hubieron mirado un rato en
silencio, volvió a hablar Dios: - ¡Contemplad vuestra música! Este es vuestro canto y cada
uno de vosotros encontrará en él, entre lo que os he propuesto, todas las cosas que en
apariencia habéis inventado o añadido. Y tú, Melkor, descubrirás los pensamientos secretos de
tu propia mente y entenderás que son sólo una parte del todo y tributarios de su gloria.
[ . . . ] Y así fue que mientras esta visión del Mundo se desplegaba ante ellos, los
Ángeles vieron que contenía cosas que no habían pensado antes. Y vieron con asombro la
llegada de los Hijos de Ilúvatar y las estancias preparadas para ellos, y advirtieron que ellos
mismos durante la labor de la música habían estado ocupados en la preparación de esta
morada, pero ignorando que tuviese algún otro propósito que su propia belleza. Porque solo él
había concebido a los Hijos de Ilúvatar; que llegaron con el tercer tema, y estaban en aquel
que Dios había propuesto en un principio, y ninguno de los ángeles había intervenido en esta
creación. Por tanto, mientras los contemplaban, más los amaban, pues eran criaturas distintas
de ellos mismos, extrañas y libres, en las que veían reflejada de nuevo la mente de Dios; y
conocieron aun entonces algo más de la sabiduría de Dios, que de otro modo habría
permanecido oculta aun para los Ángeles.
Ahora bien, los Hijos de Ilúvatar son . . . Hombres [los seres humanos], . . . Y entre
todos los esplendores del Mundo, las vastas salas y los espacios, y los carros de fuego, Dios
escogió como morada un sitio en los Abismos del Tiempo y en medio de las estrellas
innumerables. [ . . . ] Pero cuando los ángeles hubieron contemplado esa morada en una
morada y luego de ver a los Hijos de Ilúvatar que allí aparecían, muchos de ellos se volcaron
en pensamiento y deseo sobre ese sitio. Y de estos Melkor [Lucifer] era el principal, como
también había sido al comienzo el más grande de los ángeles que participaron en la Música. Y
fingió, aun ante sí mismo al comienzo, dominando los torbellinos de calor y frío que lo habían
invadido, que deseaba ir allí y ordenarlo todo para beneficio de los Hijos de Ilúvatar [seres
humanos]. Pero lo que en verdad deseaba era someter . . . a [los] Hombres, pues envidiaba los
dones que Dios les había prometido; y él mismo deseaba tener súbditos y sirvientes, y ser
llamado Señor, y gobernar voluntades.
36

1.9 - Meditación sobre el Pecado
Ponerme en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Consideración previa

Verme con la vista imaginativa a mí mismo, considerando mis deseos de felicidad, de
realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver cómo mis
limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me
impiden lograrlo, y cuántas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor lo que deseo. En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de
mi debilidad y la necesidad que tengo de su ayuda, viendo qué absurdo es no abrirse a su
infinita bondad y amor.
Oración
1er. punto

Contemplar la historia de un joven que yendo a estudiar a otra ciudad tuvo que alejarse
momentáneamente de su familia que gozaba de buena posición económica; sin embargo, su
padre le ayudaba con los gastos de estudio, alimentación, alojamiento, etc. Conoció allí a unos
amigos, quienes le incitaron a probar droga y en poco tiempo sintió adicción. Encontrándose
asustado se dijo: "he defraudado a mi padre, si se entera me quitará toda ayuda económica"; y
pensó: "yo solo entré en esto, yo solo saldré". Se esforzó entonces, pero la presión de los
amigos y la adicción ya adquirida lo fue llevando a una mayor dependencia, degradándose
cada día más como persona, hasta el punto en que era difícil reconocer en él al joven que
había partido de su casa.
2do. punto

Contemplar al padre, quien enterado de la situación de su hijo, por medio de unos buenos
amigos, fue a rescatarlo. Entonces, los que se aprovechaban del hijo robaron y apalearon al
padre, echándolo del lugar. Arriesgando su vida, volvió el padre a buscar a su hijo y
encontrándolo le dijo: "hijo, vuelve a casa y juntos encontraremos la forma de curarte de este
terrible mal". Pero el hijo respondió: "merezco el infierno por lo que he hecho, no es justo que
gastes tu dinero por mi causa, solo entré y solo debo salir". Luego el padre se dijo: "emplearé
toda mi fortuna en la formación de un centro de rehabilitación para drogadictos, y quizá algún
día mi hijo recapacite y pueda ser curado".
3er. punto

Considerar la actitud del hijo, quien por no aceptar su debilidad y su necesidad del padre,
elige vivir en un infierno que nadie merece. Considerar la actitud del padre que arriesga su
vida por amor al hijo, y que siempre lo espera.
4to. punto
Como el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mi mano (Jer 18, 1-6)
Jer 18,1 Palabra que Yavé dirigió a Jeremías. 2 “Levántate y baja a la casa del que trabaja
la greda; allí te haré oír mis palabras.”
37

3 Bajé, pues, donde el alfarero que estaba haciendo un trabajo al torno. 4 Pero el cántaro
que estaba haciendo le salió mal, mientras amoldaba la greda. Lo volvió entonces a empezar,
transformándolo en otro cántaro a su gusto.
5 Yavé, entonces, me dirigió esta palabra:
6 “Yo puedo hacer lo mismo contigo, pueblo de Israel; como el barro en la mano del
alfarero, así eres tú en mi mano.”
5to. punto

Considerar a Dios misericordioso quien, por el amor que nos tiene, no se queda expectante
ante el sufrimiento de la humanidad, y asume en Jesucristo todas nuestras debilidades y
nuestros sufrimientos. Considerar que en Jesucristo, Dios sufre con cada uno de nosotros, con
cada dolor y debilidad nuestra.
Conversación final

Terminar con un coloquio con Jesús en la Cruz pidiéndole perdón por todas las veces en que
he desconfiado de su misericordia y su amor, pretendiendo ser autosuficiente.

Meditaciones sobre el pecado
OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará la misma
conversación final.
1ra. Meditación

Lc 15, 11 – 32 El hijo pródigo
2da. Meditación

Jn 10, 1 – 18 Yo soy el buen pastor
3ra. Meditación

Mt 21, 28 - 32 Parábola de los dos hijos.
4ta. Meditación

Ez 18, 21 – 32 ¿Acaso quiero que el pecador muera?
5ta. Meditación

Sal 103 El Señor es lento en enojarse y generoso en perdonar.
6ta. Meditación

Lc 15, 1 - 10 La oveja perdida.
7ma. Meditación

Ez 34, 11 - 16 Yo mismo cuidare a mis ovejas.
38

Responsabilidad y Culpa
La mayoría de nosotros recibimos una educación moralista, en donde ser “bueno” es igual a
cumplir reglas, normas y leyes; y ser malo es infringirlas. Esto se transfiere a nuestra relación
con Dios y, por tanto, nuestra religión se centra fundamentalmente en el cumplimiento de
normas morales y preceptos de la Iglesia.
Esto tiene una raíz sicológica muy profunda, ya que la manera en que aprendemos a
relacionarnos con el mundo es estableciendo reglas mentales que se van formando por medio
del procedimiento empírico de “prueba y error”. Cuando nos pinchamos los dedos con una
puerta que se cierra establecemos una regla mental: “si una puerta se cierra hay peligro y se
debe retirar la mano”. Cuanto mayor sea el dolor sentido, mayor será la sensación de peligro
que se grava en nuestro inconsciente.
Esto mismo es válido para nuestras relaciones con las personas. Desde que somos niños,
cuando hacemos algo que rompe las relaciones con las personas que queremos y a quienes
necesitamos, sentimos que perdemos su cariño y establecemos en nuestra mente una regla –
que puede ser más o menos consciente – de lo que “es correcto” o “no es correcto”. Ese temor
de perder la estima de los demás, relacionado siempre con el no cumplimiento de alguna regla
explícita o implícita, es lo que produce el sentimiento de culpa.
Al llevar esto a nuestra relación con Dios, establecemos reglas de lo que le agrada o no, de lo
que es pecado o no. De esta manera nos formamos una imagen de un Dios castigador y
arbitrario, que establece una serie de normas que nada tienen que ver con nuestras necesidades
y vida práctica, y que se enoja y nos envía males (nos maldice) cuando no cumplimos con
dichas normas. Muchas imágenes del antiguo testamento corresponden a este “Dios”.
Jesús nos muestra en cambio a un Dios paternal, amoroso y misericordioso; que lejos de
establecer leyes y castigar, busca que todos seamos felices. Las leyes por tanto sólo tienen
sentido en cuanto nos advierten e indican ciertos límites que al pasarlos nos pueden causar
perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo, ambas cosas nos harían infelices. Entonces
las leyes sólo tienen valor y sentido en la medida en que cumplen esto, por eso dice: «el
sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27).
Puesto que fuimos creados por Dios para realizarnos como personas y ser hijos suyos, nos
hizo libres para que seamos cocreadores con Él, no sólo del mundo sino también de nosotros
mismos. Esto significa que podemos elegir, dentro de ciertos límites, lo que nosotros
queremos ser e ir “construyendo” nuestra propia persona. Por ese motivo el ser humano nunca
está satisfecho, siente una gran realización cuando consigue un logro, pero al poco tiempo
vuelve a sentir necesidad de más, porque su vocación es ser hijo de Dios y tiene sed de
infinito .
En ese caso, ¿Qué es el pecado?. El pecado es no hacer uso de nuestra libertad, renunciar a
crecer, ceder a nuestros límites, nuestros impulsos, nuestros apegos. Pablo plantea que siendo
hijos de Dios estamos llamados a ejercer la verdadera libertad, la que nos hace crecer:
«Ustedes hermanos fueron llamados para gozar la libertad; no hablo de esa libertad que
encubre los deseos de la carne;…» (Ga 5, 13)
Dios nos llama a ejercer nuestra responsabilidad: cuando tomamos conciencia de alguna
forma de actuar que nos causa daño, a Él no le interesa el sentimiento de culpa que nos
produce remordimientos, nos ata al pasado y nos aleja de Dios por el temor; sino más bien
Dios quiere el arrepentimiento que produce el gozo de descubrir una posibilidad de mayor
crecimiento y nos hace responder dejando atrás el pasado y convirtiéndonos en personas
nuevas: «Tengo que hacer algo: volveré a la casa de mi padre…» (Lc 15, 18). Al
arrepentirnos no interesa la culpa que mira hacia atrás, sino la responsabilidad que mira hacia
delante: «Vete y no peques más» (Jn 8, 11)
39

Esquema
(Versión modificada. Original de J.M. Valverde S.J.)
Pecado: Es alejarme del fin para el que soy creado.
Arrepentimiento  abrirme a Dios
Amor => responsabilidad => arrepentimiento => redención de Dios => cambio.
Con el Sacramento de la Penitencia => Permanece
Perdón
Misericordia
Sentimientos
Amor
Características
Paz
Alegría
Consecuencias: Encuentro con Dios. Gratitud. ¿Que puedo hacer por Xto?
Ejemplos: David, Pedro, Pablo, Magdalena, Ignacio, ...
Remordimiento  encerrarme en mi “yo”
Ley => culpa => remordimiento => castigo de Dios => encerrarme en mí.
Con el Sacramento de la Penitencia => Desaparece
Culpabilidad
Escrúpulos
Angustia
Tristeza
Consecuencias: Huida de Dios, desesperación.
Ejemplos: Caín, Judas
Sentimientos

Características
40

1.10 - Meditación del Mal en el Mundo
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Consideración previa

Verme con la vista imaginativa a mi mismo, considerando mis deseos de felicidad, de
realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver como mis
limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me
impiden lograrlo, y cuantas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor lo que deseo. En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de
la absurda infelicidad que se vive por no abrirse a su infinita bondad y amor.
Oración
Primer punto

Ver con la imaginación la redondez del mundo, los continentes, los países; ver los campos y
las ciudades; las casas, las fábricas, los ranchos, etc.
Segundo punto

Ver en el mundo a las personas trabajando, corriendo, ansiosas, preocupadas; todas quieren
ser felices pero viven dominadas por sus afectos desordenados. Ver cómo sufren por las
enfermedades, los vicios, las guerras, el egoísmo, la miseria, el engaño. La corrupción de las
instituciones y la deshumanización de las personas. Recordar aquí lugares, hechos y personas
concretas.
Tercer punto

Ver cómo Dios no ha querido desentenderse de nosotros, sus hijos, y ha elegido sufrir con
cada uno de nosotros en la persona del Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
Cuarto punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no
dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi
creador que me ama.
Porque tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo, y
asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así,
librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y,
como tales, partícipes de su felicidad eterna.
Conversación final

Hablar con Jesucristo que comprende el dolor de cada ser humano, dándole gracias por su
amor y pidiéndole que me ayude a comprender el dolor de los demás.
41

Meditaciones sobre el Mal en el Mundo
OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará la misma
conversación final.
1ra. Meditación

Gn 3, 1- 20 El pecado de Adán y Eva.
2da. Meditación

Rom 1, 18 - 32 Los pecados de la humanidad.
3ra. Meditación

2 Sam 11, 1-17 El pecado de David.
4ta. Meditación

Sab 14, 17 - 27 Los frutos de poner algo por encima de Dios (Idolatría).
5ta. Meditación

Sal 12 - Contra el mundo mentiroso.

El Mal en el Mundo
Todos nos preguntamos muchas veces: ¿por qué tanto mal en el mundo?, ¿será que Dios no
pudo hacer un mundo sin mal? Ciertamente el mal en el mundo es un misterio, no en el
sentido de algo absolutamente incomprensible, sino en el sentido de algo a lo que nos
podemos aproximar de a poco mediante la revelación de Dios a lo largo de la historia, pero
nunca terminar de comprenderlo del todo.
Esto es lo que intentaremos realizar aquí, aproximarnos al misterio del mal mediante el
conocimiento que tenemos hoy del Ser humano, de Dios y de Su creación. Tampoco
pretendemos dar aquí una explicación que “justifique” a Dios. Lo que pretendemos es lograr
una comprensión de cómo es este mundo creado por Dios, donde el mal es una realidad, y qué
sentido puede tener para nosotros.
Como hemos visto, Dios quiso crearnos como seres semejantes a él con el fin de compartir
con nosotros su felicidad. Nos hizo semejantes a él, capaces de crear, de ser libres y de amar.
Pero, como puede apreciarse en la expresión: “capaces de…”, nuestra semejanza a él no
constituye una realidad acabada, sino una capacidad o potencialidad de ser.
Por esa razón, Dios nos hizo seres en evolución en un mundo en evolución, seres incompletos
en un mundo incompleto, llamados a ser cocreadores con Dios de ese universo y de nosotros
mismos. Dios, en su omnipotencia, optó por crear seres libres en un mundo donde tengan que
hacer uso de la libertad, dentro de ciertos límites, para elegir cómo ser, para hacerse a sí
mismos en colaboración con él.
Esta opción de Dios, implica su renuncia a todo acto de omnipotencia que impida que seamos
realmente responsables, libres e igualmente dignos frente a él. Esta renuncia, que proveniente
de un acto extremo de amor a nosotros, es conocida como la kenosis, o vaciamiento, de Dios
que llega a su máxima expresión en la encarnación.
El teólogo J.L. Segundo resume esta idea de la siguiente forma: «En efecto, si quería crear
algo fuera de sí mismo, tenía que ser un interlocutor, un agente libre y corresponsable de la
42

creación. Y éste, a su vez, no podía surgir sino de una creación donde mente y azar se
concertaran en esa inmensa serie de tentativas que constituyen primero el tiempo cósmico y
luego la historia humana.» . De hecho, la única forma positiva de enfrentar el riesgo de
nuestra historia, de una vida sin felicidad, es asumir nuestra responsabilidad de amar, de
jugarnos por la felicidad de los demás.
«Pero se dirá, ¿no podría Dios, por lo menos, … , evitar el dolor que viene de fuera, el de la
muerte, el del sufrimiento que tortura, el de las catástrofes que se abaten sobre nosotros?
Reflexionemos. Le exigimos a Dios que cree un mundo de amor donde nadie sea responsable
de algo importante y decisivo. Y donde, a pesar de eso, los seres humanos se necesiten
apasionadamente… ¿No es eso una contradicción?… ¿Cómo excluir el dolor de la libertad sin
quitarle al mismo tiempo toda importancia y valor a sus decisiones? Es decir, ¿sin volverse
indiferente hacia lo que esa persona o grupo puedan decidir?.»
Al respecto G. D. Kaufman nos dice: «Para Dios, … , haber colocado directamente al hombre
en el cielo habría sido fracasar totalmente en crear hombres… Bajo tales condiciones sería
totalmente vacío de sentido hablar de hombres en cuanto agentes libres y responsables» .
La importancia práctica de esto es el hecho que el mundo en que vivimos, tal como es, desafía
nuestra libertad. El mal, el dolor,… son una realidad que exigen una respuesta de nuestra
parte. No podemos ser indiferentes frente a ellos y pretender eludir nuestra responsabilidad no
tomando partido en el juego, porque eso ya es tomar partido por el mal y el dolor. Nos
encontramos entonces con otra faceta de esta realidad que todos experimentamos en forma
radical y dramática: el mal que brota de nuestros actos aunque no lo deseemos.
San Pablo lo expresa en forma bien clara: “No entiendo mis propios actos: no hago lo que
quiero y hago las cosas que detesto. Ahora bien, si hago lo que no quiero, reconozco que la
Ley es buena. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. Bien sé que el
bien no habita en mí, quiero decir, en mi carne. Puedo querer hacer el bien, pero hacerlo, no.
De hecho no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.” (Rm 7, 15 – 19)
Esta experiencia de dificultad para realizar el bien que queremos es universal, la vivimos
todos. Nos preguntamos entonces ¿por qué tenemos esta dificultad?. La persona humana
busca mantenerse en equilibrio, ya que el cambio le produce angustia. Sin embargo, el
universo y nuestra propia naturaleza siempre cambiantes hacen que el equilibrio logrado en un
momento sea inestable y, por lo tanto, efímero.
Los conocimientos científicos de hoy nos enseñan que las fuerzas de la naturaleza tienden a
que todo proceso de cambio implique una degradación de la calidad de la energía (ley de la
entropía). Esta misma ley se puede observar en el ser humano, cuando sale de su equilibrio, la
tendencia natural es a ir hacia un nuevo estado de menor calidad humana. Este camino
aparece como el camino de mayor facilidad. Bajar la pendiente es el camino más natural.
Sin embargo, como el ser humano fue dotado de libertad (aunque restringida) frente a la
naturaleza, puede elegir un camino de construcción. Ir hacia formas más humanas, crecer,
contribuyendo así al trabajo de la Providencia de Dios en la creación y así acercarse “a su
imagen y semejanza”. Este camino, implica un esfuerzo, un gasto de energía. Es subir la
pendiente. La degradación da un placer inicial y una gran frustración cuando se llega al nuevo
equilibrio y se siente la pérdida del "verdadero yo". La construcción del "yo" implica un dolor
inicial, al cual se resiste la naturaleza, pero se logra una gran satisfacción personal al llegar al
nuevo equilibrio más pleno.
A esta "naturaleza" se refiere S. Pablo cuando habla de "el mundo", "la carne", etc. En ese
lenguaje, se refiere al " Espíritu" para hablar de esa capacidad creativa, esa brújula, esa fuerza
interior que nos lleva hacia nuestro verdadero ser. Ese Espíritu es sin duda el Espíritu de Dios
3

4

5

3
4
5

Segundo, J.L.: ¿Que mundo?, ¿Que hombre, ¿Que Dios?, Editorial Sal Terrae, Montevideao, 1993, p. 352.
Ibid., p. 216
Kaufman, G. D. : God the Problem, Harvard Univ. Press., Cambrige (Ma) 1973, 3ra. ed. cap. 8, p. 192
43

que habita en nosotros y que permite que podamos vencer la fuerza natural para hacernos cada
vez más a imagen y semejanza de Dios. Todo esto sin avasallar la libertad humana, es la
persona la que debe elegir.
Es conocida por todos la experiencia de hacer ejercicios físicos. Hacer ejercicios produce
dolor, pero luego sentimos la gran satisfacción de haber crecido, de ser más humano, de ser
más yo. Lo mismo podríamos decir de estudiar y de muchas otras experiencias humanas, el
dolor es una advertencia de peligro al romper el equilibrio en que nos encontramos, pero no
siempre es equivalente al mal. Por el contrario, no se puede conseguir nada bueno sin dolor.
La vida es un parto.
El dolor nos advierte, ya que no todo cambio es bueno de por sí, y el nuevo punto de
equilibrio es siempre desconocido. Debemos salir de lo que “soy hoy” para ir hacia lo
incierto. Pero, la experiencia nos muestra que ceder a lo fácil, seguir esas fuerzas interiores
que nos quitan libertad, es siempre el camino equivocado. Sólo arriesgarse a ser libres, a
romper nuestras ataduras interiores y exteriores nos hace crecer.
Las personas y las sociedades han tratado de ayudar a distinguir entre lo bueno y lo malo
creando leyes, normas y, a un nivel más sutil, valores. Tanto las leyes y normas, así como los
valores, tienen el único sentido de advertirnos e indicarnos ciertos límites que al pasarlos nos
pueden causar perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo. Ambas cosas nos harían
infelices. Por lo tanto, sólo tienen valor en la medida en que nos ayudan a lograr el bien de la
persona, por eso Jesús nos dice: «el sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre
para el sábado» (Mc 2, 27).
Cuando se convierten en reglas rígidas, perdiendo de vista la razón de ser de los mismos, se
vuelven en contra de las personas. A esto llamamos “moralismo”. La sociedad actual ha
reaccionado contra el moralismo exagerado que se vivía hasta inicios del siglo XX yendo al
otro extremo, negando la validez de todo tipo de valores y normas, y dejando así a las
personas al arbitrio de sus pasiones y su instintividad. Esta corriente de pensamiento se
denomina el “relativismo moral”.
Descubrimos una ves más que nada nos puede librar de la responsabilidad de optar, haciendo
uso de nuestra limitada capacidad de ser libres. Ni la rigidez de las normas, ni la facilidad de
seguir nuestros impulsos naturales tal cual vienen. Se pregunta entonces San Pablo: «¡Infeliz
de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, o de esta muerte?.» Y responde de inmediato:
«¡Gracias sean dadas a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor!» (Rm 7,24 - 25). No estamos
solos en esta aventura de ser libres, el Espíritu de Dios que está en nosotros nos acompaña,
nos da la capacidad de decidir y nos ilumina para discernir el camino.
«En Cristo Jesús la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.
Esto no lo podía hacer la Ley, por cuanto la carne era débil y no le respondía. Dios entonces
quiso que su propio Hijo llevara esa carne pecadora; lo envió para enfrentar al pecado, y
condenó el pecado en esa carne» (Rm 8, 2 – 3). En esto consiste la “salvación de
Jesucristo”, en hacer posible que esa fuerza de Dios actúe en nosotros; en hacer posible que
de lo meramente material, de lo natural, surja lo divino: la humanidad a imagen y
semejanza de Dios.
44

1.11 - Dios se Compromete hasta el Final
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Consideración previa

Verme con la vista imaginativa a mi mismo, considerando mis deseos de felicidad, de
realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver como mis
limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me
impiden lograrlo, y cuantas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo.
Gracia a pedir

En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de su infinita bondad y amor.
Oración
1er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mí y para que me ayuden a
conseguir el fin para el que soy creado. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto
me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden.
Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no
dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi
creador que me ama.
2do. punto

¿Quién nos podrá apartar del amor de Dios? (Rm 8, 28 – 39)
Rm 8,28 También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman,
a quienes él ha escogido y llamado. 29 A los que de antemano conoció, también los
predestinó a ser como su Hijo y semejantes a él, a fin de que sea el primogénito en medio de
numerosos hermanos. 30 Así, pues, a los que él eligió, los llamó; a los que llamó, los hizo
justos y santos; a los que hizo justos y santos, les da la Gloria.
31 ¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32
Si ni siquiera perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
va a dar con él todo lo demás? 33 ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios mismo los
declara justos. 34 ¿Quién los condenará? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, más aún,
resucitó y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros?
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la
persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada? 36 Como dice la Escritura:
Por tu causa nos arrastran continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al
matadero.
37 Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó. 38 Yo sé que
ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni
las fuerzas espirituales, 39 ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán
apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
45

3er. punto

Considerar que tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo,
y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así,
librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y,
como tales, partícipes de su felicidad eterna.
Conversación final

Hablar con Jesucristo que comprende el dolor de cada ser humano, dándole gracias pos su
amor y pidiéndole que me ayude con la fuerza de su Espíritu a librarme de mis afectos
desordenados.

Meditaciones sobre Dios se Compromete hasta el Final
OBSERVACIÓN: En cada meditación se remplazará la lectura de Rm 8, 28 – 39 por la
lectura elegida, se pedirá la misma gracia y se hará la misma conversación final.
1ra. Meditación

1 Jn 3, 1 - 3 No solo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos.
2da. Meditación

Fil 2, 1 - 11 El, se rebajó hasta no ser nada.
3ra. Meditación

Mt 21, 33 - 46 Los viñadores asesinos.
4ta. Meditación

Ef 1, 1 - 14 En Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo.
5ta. Meditación

Eclo 2, 1 - 22 Confiar en Dios en las pruebas.
( Tener en cuenta que en el Antiguo Testamento el “temor de Dios” debe ser interpretado
como “respeto de Dios” o “confianza en Dios”).

Dios se hace Hombre
Dios no sólo me ha creado, y ha hecho todo el universo para que yo pueda valerme del mismo
y llegar a ser hijo suyo; sino que también él se juega por nosotros haciéndose igual que
nosotros. Estamos acostumbrados a la idea de que Dios se hizo hombre, tan acostumbrados
que ya no nos sorprende, ya no es un escándalo para nosotros ese acontecimiento. Los judíos
no podían aceptar que Jesús sea Dios, ya que tenían la evidencia – porque vivían, hablaban,
discutían, comían y bebían con él – de que se trataba de un hombre, y siendo hombre no podía
ser Dios (“No te apedreamos por algo bueno que hayas hecho, sino por insultar a Dios; porque
tú, siendo hombre, te haces Dios.” Jn 10, 33).
Actualmente, nosotros hemos resuelto el escándalo por el lado opuesto. Hoy no discutimos
que Jesús sea hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Pero en cambio,
cuando decimos que era hombre pensamos que en realidad no era igual que nosotros.
Aceptamos que era hombre, sí, pero una especie de “super–hombre”, ya que pensamos que
siendo Dios sabía (adivinaba) lo que le pasaría, no tenía nuestras mismas limitaciones o tenía
46

poderes que nosotros no tenemos. Deshumanizar a Jesús es tan falso y peligroso como no
aceptar su divinidad.
Sin entrar en tan corto tiempo a profundizar este aspecto, es fundamental dejar en claro que
Dios se hizo hombre, un ser humano igual que cada uno de nosotros, de otro modo sería
una farsa, una burla, una broma de mal gusto. Dejando de lado cómo es posible ser al mismo
tiempo una y otra cosa sin desmedro de ninguna de las dos, queremos partir de la aceptación
de esta afirmación y profundizar ahora el significado de este hecho tan trascendente.
Dios no sólo nos ha creado a su imagen y semejanza, y ha creado el universo para que
podamos llegar a ser hijos suyos y compartir con nosotros su felicidad; sino que, el
acontecimiento de la Encarnación implica que él mismo se involucra en esa historia hasta
hacerse parte de ella y asume así, en Jesucristo, todas nuestras debilidades y sufrimientos.
El acontecimiento de la “Encarnación de Dios” nos dice que la creación completa es un
proceso donde Él mismo se juega por nosotros, desde el principio de los tiempos,
identificándose con nosotros y “amándonos hasta el extremo”. La creación es un parto de
Dios – «…la creación entera gime y sufre dolores de parto» (Rm 8, 22) – donde nosotros
somos paridos hijos de Dios en Jesús.
Desde ese momento «Dios ya no reside, inmutable e inmóvil, en la cima del universo, en el
origen de las cosas, y ya no es necesario abandonar la historia para ir a Él; surge en el
horizonte de la historia, viene a su encuentro, viene a realizar Él mismo la salvación,
estableciendo entre los hombres su Reinado de justicia y de libertad, de paz y de amor.» . El
acontecimiento de la “Encarnación” nos muestra que Dios nos ama tanto que eligió
jugarse por nosotros haciendo depender “Su Felicidad” de nuestra respuesta: «Mira que
estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y me abre… cenaré con él y él conmigo»
(Ap 3, 20).
6

6

Moingt, J.: El Hombre que venía de Dios, Ediciones Desclée De Brouwer, Bilbao, 1995, Vol. II, p. 158
47

1.12 - Mi Responsabilidad
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que me dé la gracia de tener conocimiento interno de mi
responsabilidad frente a mal.
Oración
1er. Punto

Lectura: Parábola del Sembrador (Mt 13, 1- 9. 18- 23)
Mt 13,1 Ese día Jesús salió de casa y fue a sentarse a orillas del lago. 2 Pero la gente vino a él en
tal cantidad, que subió a una barca y se sentó en ella, mientras toda la gente se quedó en la orilla.
3Jesús les habló de muchas cosas, usando comparaciones o parábolas.
Les decía: “El sembrador salió a sembrar. 4 Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo
del camino: vinieron las aves y se los comieron. 5 Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy
poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. 6 Pero apenas salió el sol, los
quemó y, por falta de raíces, se secaron. 7 Otros cayeron en medio de cardos: éstos crecieron y
los ahogaron. 8 Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el
ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. 9 El que tenga oídos, que escuche.”
2do.punto

Considerar cada una de las cuatro actitudes que tomamos frente a lo que Dios nos propone
para nuestra vida, y de ahí nuestra responsabilidad ante al mal que proviene por no seguir su
palabra:
3- Lo caído a lo largo del camino
Mt 13,18 “Escuchen ahora la parábola del sembrador: 19 Cuando uno oye la Palabra del Reino y
no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo
que cayó a lo largo del camino”.

Esta persona no le presta atención a la palabra de Dios
w. Vive tan ocupado, lleno de tareas, que no tiene tiempo para atender lo que le sucede. Vive
superficialmente.
x. Ni siquiera se percata de que Dios le está hablando por medio de los acontecimientos de la
vida: “Oyen, pero no entienden; miran, pero no ven” (Mt 13, 13- 14)
y. La responsabilidad está en que elige “vivir superficialmente”, lo que impide escuchar a
Dios; por lo tanto es responsable del mal que se deriva de sus actos, aunque no sea
consciente de ello.
4- Lo caído entre espinos
Mt 13,22 “La semilla que cayó entre cardos, es aquel que oye la Palabra, pero luego las
preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta Palabra, y al final no
produce fruto”.

Esta persona oye la palabra de Dios, pero no elige seguir a Dios.
• Oye la palabra de Dios, se da cuenta que Dios le habla.
48

•
•

Pero con su voluntad no elige seguir a Dios. No renuncia a su forma de vida (ni siquiera
en su interior). Confía más en las seguridades materiales de este mundo. Elige otros dioses
(ídolos).
Su responsabilidad está en la opción consciente de lo que realiza, optando por otros
caminos distintos a los que Dios le propone.

5- Lo caído entre piedras
Mt 13,20 “La semilla que cayó en terreno pedregoso, es aquel que oye la Palabra y en seguida la
recibe con alegría. 21 En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada.
Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se
viene abajo”.

Esta persona oye la palabra de Dios, elige seguir a Dios, pero no profundiza en ella con la
oración diaria.
• Se dá cuenta que Dios le habla. Se dá cuenta que son cosas verdaderas las que le propone
(“oye con gusto”), y se propone seguir la voluntad de Dios.
• Pero como no profundiza lo suficiente como para “enfervorizar” su alma, y para que el
Espíritu Santo le dé la suficiente “confianza” en Dios; cuando llegan las dificultades se
acobarda y no tiene fuerzas para seguir a Dios.
• La responsabilidad está en que, habiendo reconocido el valor de lo que Dios le propone,
no pone los medios suficientes para poder seguirla.
6- Lo caído en tierra fértil
Mt 13,23 “La semilla que cayó en tierra buena, es aquel que oye la Palabra y la comprende. Este
ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más.”

Esta persona oye la palabra de Dios, la medita y produce frutos.
• Oye la palabra de Dios, se da cuanta que Dios le habla.
• Elige, opta por seguir la voluntad de Dios.
• Y la medita, profundiza constantemente; de modo a estar preparado para las pruebas.
3er. Punto

Considerar en cual de esas actitudes me encuentro, y cuanto mal para mi, para mis seres
queridos y para otras personas, puede derivar por no meditar diariamente la palabra de Dios
que es la que me da la verdadera libertad interior (“Yo soy la verdad, el camino, y la vida”).
Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es
necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar
ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama.
Conversación final

Tener una conversación final con Dios Padre, que me ha creado por amor, y quiere que yo sea
feliz.

Meditaciones sobre Mi Responsabilidad
1ra Meditación

Mt 24, 42 – 51

Estén alerta

2da. Meditación

Mt 25, 1 – 13

Parábola de las diez jóvenes
49

3ra. Meditación

Mt 25, 14 – 30

Parábola de los talentos

4ta. Meditación

Mt 7, 1 – 14

Entren por la puerta angosta

5ta. Meditación

Mt 7, 15 – 20

El árbol se conoce por sus frutos

6ta. Meditación

Mt 7, 21 – 29

La casa edificada sobre rocas

7ma. Meditación

Mt 13, 44 – 58

El tesoro, la perla, la red

Autoengaño y Responsabilidad
Creo que es un hecho aceptado por todos que cada persona percibe la realidad de una forma
diferente. Sin embargo, pocas personas son conscientes de que tan diferentes podemos
percibir la realidad y, sobre todo, cuanto puede afectar esto nuestra vida.
En efecto, por lo general todos vivimos tomando decisiones en base a las percepciones que
tenemos del mundo que nos rodea y de las personas con quienes nos relacionamos. Confiamos
plenamente en que la realidad es como la vemos, o mejor, como la interpretamos. Esta es una
de las causas por las que nos resulta difícil resolver nuestros conflictos, pues al enfrentarnos
con personas que perciben el problema que nos amenaza de una forma diferente a la nuestra,
tendemos a concluir que miente o actúa de mala fe. Esto es lo que nos proponemos analizar en
este breve trabajo.
Les propongo el siguiente ejercicio. ¿Cuál es el siguiente número que falta en el grupo?
18
16
14
12
__
La mayoría de las personas responderá: 10. Esto ocurre por la simple razón de que nuestra
mente funciona de modo tal que agrega un contexto a la información que recibe (en este caso
se presupone que se trata de una serie aritmética decreciente de dos en dos) con el fin de
poder completar los datos que faltan.
Sin embargo, como podrán ver, esto nos puede conducir a grandes errores. Lo correcto
hubiera sido preguntar a qué corresponden los números presentados. Y muy bien, ¿a que se
refieren esos números? Bueno, esos números son los edades de mis cinco hijos. Mi hijo mayor
tiene actualmente 18 años, el segundo 16, el tercero 14, la siguiente, mi única hija, tiene 12, y
finalmente mi último hijo tiene 11 años ya que nació aproximadamente un año después. Por lo
tanto, la respuesta correcta es 11.
El contexto que se agrega depende de la experiencia previa de las personas, y dado que, en lo
que a números se refiere, toda persona que haya estudiado matemáticas tiene internalizado en
su inconsciente contar de dos en dos en forma creciente o decreciente; por lo que este
contexto es común y explica por qué la respuesta 10 es la más frecuente.
En una sociedad existen experiencias comunes originados por la cultura, la educación, los
medios de comunicación, etc.; capaces de producir interpretaciones similares en una gran
cantidad de casos. Pero la mayoría de nuestros esquemas mentales provienen de experiencias
únicas e irrepetibles, las cuales conforman la conciencia de cada persona.
El error por interpretación equivocada es mucho más frecuente de lo que nos imaginamos en
nuestra vida diaria y es una de las principales causas por las que, cuando enfrentamos un
50

conflicto, no podemos ponernos de acuerdo en el problema mismo. Pero existe otro fenómeno
mucho más sutil que dificulta nuestra comprensión de la realidad: la distorsión que produce
nuestra mente en la percepción misma y no sólo en su interpretación.
El sicólogo D. Goleman, en su libro “La psicología del autoengaño”, explica cómo nuestra
mente nos oculta parte de la realidad cuando esta nos puede producir angustia: «La
percepción es selección. Filtrar la información es, básicamente, algo positivo. Pero la
capacidad que tiene el cerebro humano de cumplir con esta función también lo expone al
peligro de discriminar qué es lo que se permite ingresar en la conciencia y qué es lo
rechazado. […] La atención es gobernada tanto por fuerzas conscientes como inconscientes.
Algunas de estas son inocuas, como los límites a la capacidad fijados por el mecanismo de la
mente. Algunas son cruciales, como la parcialización provocada por aquello que es
preeminente, donde lo que importa en el momento aparece en el primer plano de la
conciencia. […] La principal entre estas fuerzas negativas, es el autoengaño inducido por el
trueque entre angustia y conciencia.»
Este fenómeno de la mente que nos oculta parte de la realidad tiene la finalidad de evitarnos
dolores muy fuertes, como en el caso de ciertas experiencias traumáticas de nuestra infancia,
cuyo recuerdo podría resultar insoportable. El problema se produce en situaciones más
cotidianas, cuando nos evita la angustia de enfrentarnos a ciertos aspectos de la realidad tales
como: no soy aceptado por los demás, no soy buen administrador, no hago bien mi trabajo,
etc. Es en estos casos cuando este mecanismo de defensa de la mente se vuelve en nuestra
contra evitándonos ser objetivos.
Quiero compartir un pensamiento de R. D. Laing que expresa claramente la gravedad de
nuestra dificultad en percibir la realidad:
«El espectro de lo que pensamos y hacemos
está limitado por lo que no percibimos.
Y, dado que no percibimos
lo que no percibimos,
poco podemos hacer
para cambiar
hasta tanto percibamos
como el no percibir
modela nuestros pensamientos y nuestros actos.»
Qué podemos hacer para enfrentar este mecanismo de la mente escapa a los alcances de este
trabajo, pero sin lugar a dudas debemos empezar por tomar consciencia de que no todo es
como lo percibimos, y predisponer nuestro ánimo a descubrir la realidad más allá de lo que
creemos percibir, sobre todo cuando está en juego nuestras relaciones humanas, porque “no
hay más ciego que el que no quiere ver”.
Este es uno de los objetivos principales que se propone San Ignacio con la oración:
“Descubrir poco a poco cuales son aquellos afectos desordenados que me manipulan y me
impiden ver la realidad de modo a ir logrando una mayor libertad interior que me permita lo
que más me conviene para ser feliz y construir el Reino e Dios”.
Ahora bien, podríamos decir entonces: si yo no puedo ver la realidad porque mi inconsciente
me lo oculta y me manipula, no soy responsable de mis actos y no existiría pecado. Esto es
verdad sólo en parte, ya que el verdadero pecado no consiste en hacer o no algún acto
(infringir una ley), sino en elegir no crecer, conformarse con lo que soy, no buscar con
sinceridad lo que hay en mi interior de modo a ser más libre, más persona. Por lo tanto, si no
hago oración, si no tengo una vida interior de relación con Dios, allí está mi
responsabilidad de donde nacen todos los demás males y errores.
51

1.13 - Mis Pecados
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Consideración previa

Verme con la vista imaginativa a mi mismo, considerando mis deseos de felicidad, de
realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver como mis
limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me
impiden lograrlo, y cuantas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo.
Gracia a pedir

Pedir a Dios arrepentimiento de mis pecados, y gracia para recurrir a su misericordia.
Oración
Primer punto

Recordar nuevamente mi historia personal de relación con Dios, considerando ahora las veces
en que yo he sido infiel a los proyectos que El ha tenido para mi.
Segundo punto

Ponderar las consecuencias que han tenido en mi vida, en la vida de las personas a quienes
quiero y de otras personas con quienes he tenido trato, cada una de mis infidelidades al
proyecto de Dios.
Tercer punto

Considerar los motivos que me han llevado a ser infiel a los proyectos de Dios, por ejemplo:
-

Por mi poca autoestima, que me impide creer que Dios me ama verdaderamente, siendo que soy yo mismo el
que no me amo de verdad.
Porque nunca había considerado que Dios tendría algo que ver con las cosas que yo necesito en mi vida.
Por mis limitaciones humanas, que no me permiten realizar las cosas que me propongo.
Porque las cosas que valoro, por buenas que sean, al no desapegarme de ellas, se han convertido en ídolos
por encima de Dios.
Por mis temores, y otros sentimientos como enojo, odio, etc.; que no me permiten poner mi confianza en
Dios.
Porque vivo muy preocupado por mis cosas, y no busco la voluntad de Dios.
Por haberme alejado de Dios, no dejando tiempo de silencio para mi propia intimidad y para mi intimidad
con Dios.

Ir buscando de ese modo otros motivos.
Cuarto punto

Considerar quién es Dios, Creador de todas las cosas, que da vida a todos los seres vivos, que
ya había pensado en mí desde el principio de los tiempos, que tiene contado hasta el último
pelo de mi cabeza y que, con su omnipotencia, conoce mis necesidades mucho más a fondo
que yo mismo y que nadie que haya podido existir.
Quinto punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no
52

dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi
creador que me ama.
Considerar que tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo,
y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así,
librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y,
como tales, partícipes de su felicidad eterna.
Conversación final

Acabar con una conversación dando gracias a Dios nuestro Señor, porque me ha dado vida y
me ama, proponiéndome enmendar con el auxilio de su gracia. Decir un Padrenuestro.

Meditaciones sobre Mis Pecados
OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará
conversación final.
1ra. Meditación

Sal 32 Dichoso el que confiesa su pecado a Dios.
2da. Meditación

1ª Jn 1, 8 - 2, 2 Si decimos que no tenemos pecado mentimos.
3ra. Meditación

Ap 3, 14 - 22 No eres ni frío ni caliente.
4ta. Meditación

Lc 18, 9 -14 El fariseo y el publicano.
5ta. Meditación

Rom 7, 14 - 25 No hago el bien que quiero.
6ta. Meditación

Ez 37, 1 - 14 Dios revive los huesos secos, también me revivirá a mi.

la misma
53

Crecer: Conservar versus Cambiar
Ser YO  Ser DISTINTO
Las otras dos necesidades antinómicas podríamos formularlas así:
2. la necesidad de conservar para mantener mi identidad, mi yo
3. la necesidad de cambiar para poder mejorar
Lo normal en la vida de una persona, así como de un grupo o sociedad, es crecer
constantemente. Nunca llegamos a la perfección, siempre podemos ser mejores. Pero esta
realidad presenta un grave peligro: cambiar y dejar de ser YO.
Todos tenemos un horror existencial a dejar de ser nosotros mismos, es equivalente a la
muerte. Por esa razón no queremos cambiar, nos apegamos a nuestras características
personales y las cosas que poseemos.
Pero por otra parte, sabemos que el universo que nos rodea cambia constantemente, el mundo
en que vivimos no es igual hoy a lo que era ayer. Por lo tanto, no cambiar, significa no
adaptarse; y no adaptarse conlleva el riesgo de no sobrevivir.
Necesito conservar mi YO, mi identidad, pero solo la puedo conservar verdaderamente
si cambio.
Necesito cambiar para mejorar, pero el cambio solo tiene sentido si conservo mi
identidad.
Formas inadecuadas de resolver el antagonismo Cambiar  Conservar

También en este caso podemos caer en formas inadecuadas. Intentar mantenemos tal cual
somos, sin cambiar nada; o intentar adaptamos constantemente a toda circunstancia nueva.
Ambos extremos son altamente despersonalizantes.
Los grupos humanos también pueden sufrir de estas aberraciones. Valorar excesivamente la
costumbre, la tradición, la forma en que venimos haciendo las cosas; porque ya sabemos
como funciona y, aunque tenga muchas falencias, nos hace sentir seguros.
Igualmente peligroso valorar excesivamente la novedad, la moda, cambiar constantemente;
porque pensamos que todo lo nuevo es bueno. Esto da como resultado una falta de identidad y
el riesgo a ser fácilmente manipulado por otros.
La única posición razonable es la conjugación armónica de ambas tendencias, esa es nuestra
vocación. Crecer constantemente siendo siempre YO, y dejando de ser lo que hay en mí y no
pertenece a mi verdadero YO. Y debo ser YO el que decide cuando cambiar y cuando
conservar.
No todo lo nuevo es bueno. No todo lo que tengo es bueno. La pregunta es: ¿nos hace más
humanos?
54

1.14 - Mi Muerte
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tomar conciencia de lo que significa cerrarme a su amor. Pedir
también deseos de abrir mi voluntad a su proyecto, y no cerrarme a su Infinito Amor y la
Felicidad Eterna.
Oración
1er. punto

Verme con los ojos de la imaginación a mí mismo, con mi frágil humanidad. Ver como no
puedo controlar mi salud, cuantas enfermedades que llegan a las personas sin que ellas
quieran, cuantas veces me he enfermado más allá de mi voluntad. Verme como, cada día, me
desplazo en automóvil o ómnibus, voy y vengo; considerar cuantos accidentes ocurren cada
día, ver a tantas personas que planificaban su futuro y de pronto ya no existen. ¿Que me hace
diferentes de ellos?
2do. punto

Verme a mí mismo cada noche al acostarme, con mis esperanzas para el día de mañana, o
quizás temores y angustias. Sin embargo, cierro los ojos y pierdo conciencia de mi persona,
nada me asegura que habrá un mañana, nada me asegura que mañana despertaré.
Irremediablemente, llegará el día en que mi vida se acabará.
3er. punto

Usar mi imaginación para ver mi muerte. Finalmente, estoy frente a El. Mis preocupaciones,
mis necesidades, mis esfuerzos; todo se lo entrego a El, como en una ofrenda final. Veo con
sorpresa, que todas las cosas por las que he luchado, se realizan con plenitud: las relaciones
con mis seres queridos se vuelven plenas, mis obras, se han vuelto bellísimas, incluso aquellas
que no había podido terminarlas, el peso de mis limitaciones desaparece y se transforma en
plenitud.
4to punto

Veo ahora aquellas cosas a las que yo he renunciado, sin esfuerzos; aquellas en las que
pudiendo no hice nada; las cosas que perdí y las relaciones humanas que destruí por ceder a lo
fácil, por no enfrentar mis afectos desordenados. Todo eso desaparece, todo lo que decidí no
ser, con la libertad de mi voluntad, muere definitivamente, porque yo elegí así.
5to. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome
como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna.
Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no
dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi
creador que me ama.
Considerar que tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo,
y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así,
55

librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y,
como tales, partícipes de su felicidad eterna.
Conversación final

Dirigirse a Dios pidiéndole la fuerza de su Espíritu para seguirle, para elegir su camino, que
es el único que me lleva a mi realización humana plena.

Meditaciones sobre Mi Muerte
1ra. Meditación

Mt 25, 31 - 46 El juicio final.
2da. Meditación

Lc 12, 16 – 21 Esta misma noche te reclaman tu alma.
3ra. Meditación

Lc 16,19 -31 Lázaro y el rico.
4ta. Meditación

Dn 12, 1 - 13 Los que duermen despertarán para la vida eterna.
5ta. Meditación

Ap 21, 1 - 8 El cielo nuevo y la tierra nueva.
Obs.: Para meditar sobre el sentido de nuestra vida podría ser provechoso leer el cuento
«”Hoja”, de Niggle» de J. R. R. Tolkien. En caso de hacerlo, leerlo sin prisa, una parte cada
día y meditarlo en actitud de oración.
56

“Hoja”, de Niggle
(Primera Parte)
Había una vez un pobre hombre llamado Niggle, que tenía que hacer un largo viaje. El no
quería; en realidad, todo aquel asunto le resultaba enojoso, pero no estaba en su mano
evitarlo. Sabía que en cualquier momento tendría que ponerse en camino, y sin embargo no
apresuraba los preparativos.
Niggle era pintor. No muy famoso, en parte porque tenía otras muchas cosas que atender,
la mayoría de las cuales se le antojaban un engorro; pero cuando no podía evitarlas (lo que en
su opinión ocurría con excesiva frecuencia) ponía en ellas todo su empeño. Las leyes del país
eran bastante estrictas. Y existían además otros obstáculos. Algunas veces se sentía un tanto
perezoso y no hacía nada. Por otro lado, era en cierta forma un buenazo. Ya conocen esa clase
de bondad. Con más frecuencia lo hacía sentirse incómodo que obligado a realizar algo. E
incluso cuando pasaba a la acción, ello no era óbice para que gruñese, perdiera la paciencia y
maldijese (la mayor parte de las veces por lo bajo).
En cualquier caso lo llevaba a hacer un montón de chapuzas para su vecino el señor Parish,
que era cojo. A veces incluso echaba una mano a gentes más distantes si acudían a él en busca
de ayuda. Al mismo tiempo, y de cuando en cuando, recordaba su viaje y comenzaba sin
mucha convicción a empaquetar algunas cosillas. En estas ocasiones no pintaba mucho. Tenía
unos cuantos cuadros comenzados, casi todos demasiado grandes y ambiciosos para su
capacidad. Era de esa clase de pintores que hacen mejor las hojas que los árboles. Solía
pasarse infinidad de tiempo con una sola hoja, intentando captar su forma, su brillo y los
reflejos del rocío en sus bordes. Pero su afán era pintar un árbol completo, con todas las hojas
de un mismo estilo y todas distintas.
Había un cuadro en especial que le preocupaba. Había comenzado como una hoja arrastrada
por el viento y se había convertido en un árbol. Y el árbol creció, dando numerosas ramas y
echando las más fantásticas raíces. Llegaron extraños pájaros que se posaron en las ramitas, y
hubo que atenderlos. Después, todo alrededor del árbol y detrás de él, en los espacios que
dejaban las hojas y las ramas, comenzó a crecer un paisaje. Y aparecieron atisbos de un
bosque que avanzaba sobre las tierras de labor y montañas coronadas de nieve. Niggle dejó de
interesarse por sus otras pinturas. O si lo hizo fue para intentar adosarlas a los extremos de su
gran obra. Pronto el lienzo se había ampliado tanto que tuvo que echar mano de una escalera;
y corría, arriba y abajo, dejando una pincelada aquí, borrando allá unos trazos. Cuando
llegaban visitas se portaba con la cortesía exigida, aunque no dejaba de jugar con el lápiz
sobre la mesa. Escuchaba lo que le decían, sí, pero seguía pensando en su gran lienzo, para el
que había levantado un enorme cobertizo en el huerto, sobre una parcela en la que en otro
tiempo cultivara patatas.
No podía evitar ser amable. «Me gustaría tener más carácter», se decía algunas veces,
queriendo expresar su deseo de que los problemas de otras personas no le afectasen. Pasó
algún tiempo sin que le molestaran mucho;
«Cueste lo que cueste», solía decir, «acabaré este cuadro, mi obra maestra, antes de que me
vea obligado a emprender ese maldito viaje». Pero comenzaba a darse cuenta de que no
podría posponerlo indefinidamente. El cuadro tenía que dejar de crecer y había que
terminarlo. Un día Niggle se plantó delante de su obra, un poco alejado, y la contempló con
especial atención y desapasionamiento. No tenía sobre ella una opinión muy definida, y habría
deseado tener algún amigo que le orientase. En realidad no le satisfacía en absoluto, y sin
embargo la encontraba muy hermosa, el único cuadro verdaderamente hermoso del mundo.
En aquellos momentos le hubiera gustado verse a sí mismo entrar en el cobertizo, darse unas
palmaditas en la espalda y decir (con absoluta sinceridad): «¡Realmente magnífico! Para mí
está muy claro lo que te propones. Adelante, y no te preocupes por nada más. Te
57

conseguiremos una subvención oficial para que no tengas problemas.»
Sin embargo, no había subvención. Y él era muy consciente de que necesitaba
concentrarse, trabajar, un trabajo serio e ininterrumpido, si quería terminar el cuadro, incluso
aunque no lo ampliase más. Se arremangó y comenzó a concentrarse. Durante varios días
intentó no preocuparse por otros temas. Pero se vio interrumpido de forma casi continua. En
casa las cosas se torcieron;
tuvo que ir a la ciudad a formar parte de un jurado; un conocido cayó enfermo; el señor Parish
sufrió un ataque de lumbago y no cesaron de llegar visitas. Era primavera y les apetecía un té
gratis en el campo, Niggle vivía en una casita agradable, a varias millas de la ciudad. En su
interior los maldecía, pero no podía negar que él mismo los había invitado tiempo atrás, en el
invierno, cuando a él no le había parecido una interrupción ir de tiendas y tomar el té en la
ciudad con sus amistades. Trató de endurecer su corazón, pero sin resultado. Había muchas
cosas a las que no tenía cara para negarse, las considerase obligaciones o no; y había ciertas
cosas que se veía obligado a hacer, pensase lo que pensase. Algunas de las visitas dieron a
entender que el huerto parecía bastante descuidado y que podría recibir la visita de un
inspector. Desde luego, pocos tenían noticia de su cuadro; pero aunque lo hubiesen sabido,
tampoco habría mucha diferencia. Dudo que hubiesen pensado que era muy importante. Me
atrevería a decir que no era muy bueno, aunque tuviera algunas partes logradas. El árbol,
sobre todo, era curioso. En cierto modo, muy original. Igual que Niggle, aunque él era
también un hombrecillo de lo más común, y bastante simple.
Llegó por fin el momento en que el tiempo de Niggle se volvió sumamente precioso. Sus
amistades, allá lejos en la ciudad, comenzaron a recordar que el pobre hombre debía hacer un
penoso viaje, y algunos calculaban ya cuánto tiempo, como máximo, podría posponerlo. Se
preguntaban quién se quedaría con la casa y si el huerto presentaría un aspecto más cuidado.
Había llegado el otoño, muy húmedo y ventoso. El hombre se encontraba en el cobertizo.
Estaba subido en la escalera tratando de plasmar el reverbero del sol poniente sobre la nevada
cumbre de una montaña que había visualizado justo a la izquierda y al extremo de una "rama
cargada de hojas. Sabía que se vería obligado a marcharse pronto; quizá al comienzo del
nuevo año. Sólo tema tiempo de terminar el cuadro, y aun así no de modo definitivo: había
algunos puntos donde sólo tendría tiempo para esbozar lo que pretendía.
Llamaron a la puerta. «¡Adelante!», dijo con brusquedad, y bajó de la escalera. Era su vecino
Parish el Único cercano, pues el resto vivía a bastante distancia.
No sentía, sin embargo, un aprecio especial por él, porque a menudo se veía en apuros y
precisaba ayuda, y en parte también porque no le interesaba nada la pintura, al tiempo que no
cesaba de criticarle el huerto. Cuando Parish lo contemplaba (lo que ocurría con frecuencia)
veía sobre todo malas hierbas; y cuando miraba los cuadros de Niggle (rara vez) sólo veía
manchas verdes y grises, y líneas negras que se le antojaban completamente sin sentido. No le
importaba hablar de las hierbas (era su deber de vecino), pero se abstenía de dar cualquier
opinión sobre los cuadros. Pensaba que era una postura muy agradable, y no se daba cuenta de
que, aun siéndolo, no resultaba suficiente. Un poco de ayuda con las hierbas (y quizá alguna
alabanza para los cuadros) habría sido mejor.:
«Bien, Parish, ¿qué hay?», dijo Niggle.
«Ya sé que no debería interrumpirle», dijo Parish, sin echar una sola mirada. al cuadro.
«Estará usted ocupadísimo, estoy seguro.» Niggle había pensado decir algo por el estilo, pero
perdió la oportunidad. Todo lo que dijo fue: «Sí.»
«Pero no tengo ningún otro a quien acudir», añadió Parish.
«Así es», dijo Niggle con un suspiro: uno de esos suspiros que son un comentario
personal, pero que en parte dejamos aflorar. «¿En qué puedo ayudarle?»
«Mi mujer lleva ya algunos días enferma y estoy empezando a preocuparme», dijo Parish.
«Y el viento se ha llevado la mitad de las tejas de mi casa y me entra la lluvia en el
58

dormitorio. Creo que debería llamar al doctor y a los albañiles, pero ¡tardan tanto en acudir!
Pensaba si no tendría usted algunas maderas y lienzos que no le hagan falta, aunque sólo sea
para poner un parche y poder tirar un día o dos más.» Fue entonces cuando dirigió la mirada
al cuadro.
«¡Vaya, vaya!», dijo Niggle. «Sí que tiene mala suerte. Espero que lo de su esposa sólo sea
un constipado. En seguida voy y le ayudo a trasladarla al piso bajo.»
«Muchas gracias», dijo Parish con notable frialdad, «pero no es un constipado; es una
calentura. No le hubiera molestado por un simple catarro. Y mi mujer ya guarda cama en el
piso bajo: con esta pierna no puedo andar subiendo y bajando bandejas. Pero ya veo que está
ocupado. Lamento de veras la molestia. Tenía esperanzas de que pudiese perder el tiempo
preciso para ir a avisar al médico, viendo la situación en que me hallo; y al albañil también, si
de verdad no le sobran lienzos».
«No faltaba más», dijo Niggle, aunque otras palabras se le agolpaban en el ánimo, donde
en aquel momento había más debilidad que amabilidad. «Podría ir;
iré, si está tan preocupado.»
«Lo estoy, y mucho. ¡Ojalá no padeciera esta cojera!», dijo Parish.
Así que Niggle fue. Ya veis, aquello resultaba de lo más curioso. Parish era su vecino más
cercano; los demás quedaban bastante lejos. Niggle tenía una bicicleta, y Parish no; ni
siquiera podía montar: era cojo de una pierna, una cojera seria que le causaba muchos
dolores; merecía la pena tenerlo en cuenta, igual que su expresión desabrida y su voz
quejumbrosa. A su vez Niggle tenía un cuadro y apenas tiempo para terminarlo. Parecía lógico que fuese Parish el que tuviese aquello en cuenta, no Niggle. Parish, sin embargo, no se
tomaba en serio la pintura, y Niggle no podía cambiar aquel hecho.
«¡Maldita sea!», rezongó para sí mientras sacaba la bicicleta.
Había humedad y viento, y la luz del día estaba ya desvaneciéndose.
«Hoy se acabó el trabajo para mí», pensó Niggle. Y mientras pedaleaba, no cesó de echar
pestes para sus adentros ni de ver pinceladas en la montaña y en la vegetación inmediata, que,
en un principio, había imaginado primaveral. Sus dedos se crispaban sobre el manillar. Ahora
que ya no estaba en el cobertizo intuyó perfectamente la forma de tratar aquella brillante línea
de hojas que enmarcaba la lejana silueta de la montaña. Pero pesaba en su corazón una
congoja, una especie de temor de que nunca tendría ya la oportunidad de intentarlo.
Niggle encontró al médico, y dejó una nota donde el albañil, que ya había cerrado para irse a
descansar junto al fuego de su chimenea. Niggle se empapó hasta los huesos, y cogió también
él un resfriado. El médico no se dio tanta prisa como Niggle. Llegó al día siguiente, lo que le
resultó mucho más cómodo, pues para entonces ya había, en casas vecinas, dos pacientes a los
que atender. Niggle estaba en cama con fiebre alta, y en su cabeza y en el techo tomaban
forma maravillosos entramados de hojas y ramas. No le fue de ningún consuelo saber que la
señora Parish sólo tenía catarro, y que ya lo estaba superando. Volvió la cara hacia la pared, y
buscó refugio en las hojas.
Permaneció en cama algún tiempo. El viento seguía soplando y se llevó otro buen número de
tejas en casa de Parish, y también algunas en la de Niggle. En el tejado aparecieron goteras. El
albañil seguía sin presentarse. Niggle no se preocupó; al menos, durante un día o dos. Luego
se arrastró fuera de la cama para buscar algo de comer (Niggle no tenía mujer). Parish no
volvió. La humedad se le había metido en la pierna, que le dolía, y su mujer estaba muy
ocupada recogiendo el agua y preguntándose si «ese señor Niggle» no se habría olvidado de
avisar al albañil. Si ella hubiera entrevisto la más mínima posibilidad de pedirle prestado algo
que les fuese útil, habría enviado allí a Parish, le doliese o no la pierna; pero no se le ocurrió
nada, de modo que se olvidaron del vecino.
Al cabo de unos siete días Niggle volvió con pasos inseguros hasta el cobertizo. Intentó
subirse a la escalera, pero la cabeza se le iba. Se sentó y contempló el cuadro; aquel día no
59

había hojas en su imaginación ni vislumbres de montañas. Podía haber pintado un desierto
arenoso que se perdía allá a lo lejos, pero le faltaron energías.
Al día siguiente se sintió mucho mejor. Subió a la escalera y empezó a pintar. Había
comenzado ya a enfrascarse en el trabajo cuando oyó una llamada en la puerta.
« ¡Maldita sea!», dijo Niggle; aunque le hubiera dado igual responder con educación:
«¡Adelante!», porque de todas maneras la puerta se abrió. En esta ocasión entró un hombre de
buena estatura, un perfecto desconocido.
«Esto es un estudio privado», dijo Niggle. «Estoy ocupado, ¡vayase!»
«Soy inspector de inmuebles», dijo el hombre, manteniendo en alto sus credenciales de forma
que Niggle las pudiera ver desde la escalera.
«¡Oh!», dijo.
«La casa de su vecino está muy descuidada», dijo el Inspector.
«Ya lo sé», dijo Niggle. «Les dejé una nota a los albañiles hace bastante tiempo, pero no han
venido. Luego yo caí enfermo.»
«Ya», dijo el Inspector. «Pero ahora no está enfermo.»
«Pero yo no soy el albañil. Parish debió presentar una reclamación al Ayuntamiento y
conseguir ayuda del Servicio de Urgencias.»
«Están ocupados con danos más importantes que cualquiera de éstos», dijo el Inspector.
«Ha habido inundaciones en el valle y numerosas familias se han quedado sin hogar. Usted
debía haber ayudado a su vecino a hacer unos arreglos provisionales y evitar así perjuicios
cuya reparación fuese más costosa. Lo dicta la ley. Tiene aquí cantidad de materiales: lienzo,
madera, pintura impermeable.»
«¿Dónde?», preguntó Niggle indignado.
«Ahí», dijo el Inspector señalando el cuadro.
«¡Mi cuadro!», exclamó Niggle.
«Me temo que sí», dijo el Inspector, «pero primero son las casas. La ley es la ley».
«Pero no puedo...» Niggle no dijo más, porque en aquel momento entró otro hombre. Se
parecía mucho al Inspector, casi como un doble, alto, todo vestido de negro.
«Vamos», dijo. «Soy el chófer.»
Niggle bajó la escalera tambaleándose. Parecía haberle vuelto la fiebre y la cabeza se le iba.
Sintió frío en todo el cuerpo.
«¿Chófer? ¿Chófer?», murmuró. «¿Chófer de qué?»
«Suyo y de su coche», dijo el hombre. «Hace tiempo que el vehículo estaba pedido. Por fin
ha llegado. Le está esperando. Ya sabe usted que hoy sale de viaje.»
«Eso es», dijo el Inspector. «Tiene que marcharse.
Mal comienzo para un viaje, dejar las cosas sin terminar. Pero, en fin, al menos ahora
podremos dar alguna utilidad a este lienzo.»
«¡Dios mío!», dijo el pobre Niggle, echándose a llorar. «Ni siquiera está terminado.»
«¿No lo ha acabado?», dijo el chófer. «Bueno, de cualquier forma, y por lo que a usted
respecta, ya está todo hecho. ¡Vamonos!»
Niggle salió en completo silencio. El chófer no le dio tiempo a hacer las maletas, pues según
él las debía haber preparado antes e iban a perder el tren. Todo lo que Niggle pudo recoger fue
una bolsa en el vestíbulo. Se dio cuenta de que sólo contenía una caja de pinturas y un
cuadernillo con sus propios apuntes: ni comida ni ropas. Llegaron a tiempo para tomar el tren.
Niggle se sentía cansado y adormecido; a duras penas fue consciente de lo que pasaba cuando
lo empujaron dentro de un compartimiento. No le importaba mucho; había olvidado para qué
o hacia dónde se suponía que iba. El tren penetró casi en seguida en un negro túnel.
* * *
60

“Hoja”, de Niggle
(Segunda Parte)
Niggle despertó en una amplia estación, débilmente iluminada. Un maletero iba gritando por
el andén; pero no voceaba el nombre de la estación, sino ¡Niggle!
Niggle bajó a toda prisa y se dio cuenta de que había olvidado el maletín. Dio media vuelta,
pero el tren ya se alejaba.
«¡Ah!», dijo el maletero. «Es usted. ¡Sígame! ¡Cómo! ¿No tiene equipaje? Tendrá que ir al
asilo.»
Niggle se sintió muy enfermo y cayó desmayado en el andén. Le subieron a una ambulancia y
se lo llevaron a la enfermería del asilo. No le gustó nada el tratamiento. La medicación que le
daban era amarga. Los enfermeros y celadores eran fríos, silenciosos y estrictos; y nunca veía
a otras personas, salvo a un médico muy severo que le visitaba de cuando en cuando. Más
parecía encontrarse en una cárcel que en un hospital. Tenía que realizar un trabajo pesado, de
acuerdo con un horario establecido: cavar, carpintería, y pintar de un solo color simples
tableros. Nunca se le permitió salir, y todas las ventanas daban al interior. Le mantenían a
oscuras durante horas y horas, «para que pueda meditar», decían. Perdió la noción del tiempo.
Y no parecía que empezase a mejorar, al menos si por mejorar entendemos encontrar algún
placer en realizar las cosas. Ni siquiera ir a dormir se lo proporcionaba.
Al principio, durante el primer siglo o así (yo me limito simplemente a exponer sus
impresiones) solía preocuparse sin ningún sentido por el pasado. Mientras permanecía echado
en la oscuridad, se repetía una y otra vez lo mismo: «¡Ojalá hubiera visitado a Parish durante
la mañana que siguió al ventarrón! Era mi intención. Hubiera sido fácil volver a colocar las
primeras tejas sueltas. Seguro que entonces la señora Parish no habría cogido aquel catarro. Y
yo tampoco me habría resfriado. Habría dispuesto de una semana más.» Pero con el tiempo
fue olvidando para qué había deseado aquellos siete días. A partir de entonces, si se preocupó
de algo fue de sus tareas en el hospital. Las planeaba con antelación, pensando cuánto tiempo
le llevaría evitar que se resquebrajase aquel tablero, ajustar una puerta o arreglar la pata de la
mesa. Parece fuera de duda que llegó a ser bastante servicial, si bien nadie se lo dijo nunca.
Aunque, claro, no era ésta la razón por la que retuvieron tanto tiempo al pobrecillo. Debían
haber estado esperando a que mejorase, y juzgaban la «mejoría» de acuerdo con un extraño y
peculiar sistema médico.
De todas formas, el pobre Niggle no obtenía ningún placer de aquella vida. Ni siquiera los
que él había aprendido a llamar placeres. No se divertía, desde luego; pero tampoco podía
negarse que comenzaba a experimentar un sentimiento de, digamos, satisfacción: a falta de
pan... Se había acostumbrado a iniciar su trabajo tan pronto como sonaba una campana y a
dejarlo al sonar la siguiente todo recogido y listo para poderlo continuar cuando fuera preciso.
Hacía muchas cosas al cabo del día. Terminaba sus trabajillos con todo primor. No tenía tiempo libre (excepto cuando se encontraba solo en su celda) y, sin embargo, comenzaba a ser
dueño del tiempo; comenzaba a saber qué hacer con él. Allí no existía ninguna sensación de
prisa. Disfrutaba ahora de mayor paz interior, y en los momentos de descanso podía descansar
de verdad.
Entonces, de improviso, le cambiaron todo el horario; casi no le permitían ir a la cama. Lo
apartaron totalmente de la carpintería y lo mantuvieron cavando una jornada tras otra. Lo
aceptó bastante bien: pasó mucho tiempo antes de que intentase rebuscar en el fondo de su
espíritu las maldiciones que casi había olvidado. Estuvo cavando hasta que le dio la impresión
de tener rota la espalda, las manos se le quedaron en carne viva y comprendió que era incapaz
de levantar una palada más de tierra. Nadie le dio las gracias. Pero el médico se acercó y echó
una ojeada.
«¡Basta!», dijo. «Descanso absoluto. A oscuras.»
Niggle yacía en la oscuridad, completamente relajado, y como no había sentido ni pensado
61

nada en absoluto, no podía asegurar si llevaba allí horas o años. Fue entonces cuando oyó
voces; unas voces que nunca había oído antes. Parecía tratarse de un consejo de médicos, o
quizá de un jurado reunido allí al lado, en una habitación inmediata y seguramente con la
puerta abierta, aunque no percibía ninguna luz.
«Ahora el caso Niggle», dijo una Voz severa, más severa que la del doctor.
«¿De qué se trata?», dijo una Segunda Voz, que se podría calificar de amable, aunque no
era suave; era una voz que destilaba autoridad y sonaba a un tiempo esperanzadora y triste.
«¿Qué. le pasa a Niggle? Tenía el corazón en su sitio.»
«Sí, pero no funcionaba bien», dijo la Primera Voz. «Y no tenía la cabeza bien encajada;
pocas veces se detenía a pensar. Fíjese en el tiempo que perdía, y sin siquiera divertirse.
Nunca terminó de prepararse para el viaje. Vivía con cierto desahogo y, sin embargo, llegó
aquí con lo puesto, y hubo que ponerle en el ala de beneficencia. Me temo que es un caso
difícil. Creo que debería quedarse algún tiempo más.»
«Puede que no le sentara mal», dijo la Segunda Voz. «Pero no hay que olvidar que es un
pobre hombre. Jamás se pretendió que de verdad llegase a ser alguien. Y nunca fue muy
fuerte. Vamos a ver los Registros... Sí, Hay algunos puntos a su favor, en efecto.»
«Quizá», dijo la Voz Primera. «Pero pocos de ellos resistirían un análisis exhaustivo.»
«Bueno», contestó la Voz Segunda, «tenemos esto:
era pintor por vocación; de segunda fila, desde luego. Con todo, una hoja pintada por Niggle
posee un encanto propio. Se tomó muchísimo trabajo con las hojas, y sólo por cariño. Nunca
creyó que aquello fuera a hacerlo importante. Tampoco aparece en los Registros que pretendiese, ni siquiera ante sí mismo, excusar con esto su olvido de las leves.»
«Entonces no habría olvidado tantas», dijo la Primera Voz.
«De cualquier modo Niggle respondió a muchísimas llamadas.»
«A un pequeño porcentaje, la mayoría muy fáciles; y las calificaba de "interrupciones". Esa
palabra aparece. por todas partes en los Registros, junto con un montón de quejas e
imprecaciones estúpidas.»
«Cierto. Pero a él, pobre hombre, le parecieron sin duda interrupciones. Por otro lado, jamás
esperaba ninguna recompensa, como tantos de su clase lo llaman. Tenemos el caso de Parish,
por ejemplo, que ingresó después. Era el vecino de Niggle. Nunca movió un dedo por él, y en
rarísimas ocasiones llegó a mostrar alguna gratitud. Sin embargo, nada en los Registros indica
que Niggle esperara la gratitud de Parish. No parece haber pensado en ello.»
«Sí, eso es algo», dijo la Primera Voz, «aunque bastante poco. Lo que ocurre, como podrá
comprobar, es que muchas veces Niggle simplemente lo olvidaba. Borraba de su mente, como
una pesadilla ya pasada, todo lo que había hecho por Parish».
- «Nos queda aún el último informe», dijo la Segunda Voz. «El viaje en bicicleta bajo la lluvia.
Quisiera destacarlo. Parece evidente que fue un auténtico sacrificio:
Niggle sospechaba que estaba echando por la borda su última oportunidad con el cuadro, y
sospechaba, también, que no había razones de peso para la preocupación de Parish.»
«Creo que le da más valor del que tiene», dijo la Voz Primera. «Pero usted tiene la última
palabra. Tarea suya es, desde luego, presentar la mejor interpretación de los hechos. A veces
la tienen. ¿Cuál es su propuesta?»
«Creo que el caso está ahora listo para un tratamiento más amable», dijo la Segunda,
Voz.
Niggle pensó que nunca había oído nada tan generoso. Lo de «tratamiento amable»
hacía pensar en un cúmulo de espléndidos regalos y en la invitación a un festín regio.
En aquel momento Niggle se sintió avergonzado. Oír que se le consideraba digno de un
tratamiento bondadoso le abrumaba y le hizo enrojecer en la oscuridad. Era como ser
galardonado en público, cuando el interesado y todos los presentes saben que el premio
es inmerecido. Niggle ocultó su sonrojo bajo la burda manta.
Hubo un silencio. Luego la Voz Primera, muy cercana, se dirigió a él. «Ha estado
62

escuchando», dijo.
«Sí», respondió.
«Bueno, ¿alguna observación?»
«¿Puede darme noticias de Parish?», dijo Niggle. «Me gustaría volverle a ver. Espero que
no se encuentre muy mal. ¿Pueden curarle la pierna? Le hacía pasar malos ratos. Y, por
favor, no se preocupen por nosotros dos. Era un buen vecino y me proporcionaba patatas excelentes a muy buen precio, ahorrándome mucho tiempo.»
«¿Sí?», dijo la Primera Voz. «Me alegra oírlo.»
Hubo otro silencio. Niggle se dio cuenta de que las voces se alejaban. «Bien, de acuerdo»,
oyó que respondía en la distancia la Primera Voz. «Que comience la segunda fase. Mañana
mismo, si usted quiere.»
Al despertar Niggle encontró que las persianas estaban levantadas y su pequeña celda
inundada de sol. Se levantó, y comprobó que le habían proporcionado ropas cómodas, no el
uniforme del hospital. Después del desayuno el doctor le atendió las manos doloridas,
dándole un ungüento que en seguida se las mejoró. Le dio además unos cuantos consejos y
un frasco de tónico, por si le hacía falta. A media mañana le entregaron una galleta y un vaso
de vino; y luego un billete.
«Ya puede ir a la estación», dijo el médico. «Le acompañará el maletero. Adiós.»
Niggle se escabulló por la puerta principal y parpadeó algo sorprendido. Había un sol
radiante. Además había esperado salir a una gran ciudad, a juzgar por el tamaño de la
estación. Pero no fue así. Se encontró en -la cima de una colina, verde, desnuda, barrida por
un viento vigorizante. No había nadie más por allí. Lejos, al pie de la colina, vio brillar el
tejado de la estación.
Caminó hacia ella colina abajo con paso rápido, pero sin prisa. El maletero lo descubrió en
seguida.
«Por aquí», dijo, y condujo a Niggle a un andén donde se encontraba, listo ya, un tren de
cercanías muy coquetón: un solo coche y una pequeña locomotora, muy relucientes los dos,
limpios y recién pintados. Parecían a punto para un viaje inaugural. Incluso el carril que se
veía ante la locomotora parecía nuevo: brillaban los raíles, los cojinetes estaban pintados de
verde, y las traviesas, al cálido sol, dejaban escapar un delicioso olor a brea fresca. El coche
estaba vacío.
«¿Adonde va este tren, mozo?», preguntó Niggle.
«Creo que no han colocado aún el cartel de destino», dijo el mozo. «Pero lo encontrará
satisfactorio.» Y cerró la puerta.
El tren arrancó al punto. Niggle se recostó en el asiento. La pequeña locomotora avanzaba
entre borbotones de humo por el fondo de un cañón de altas paredes verdes al que un cielo
azul servía de dosel. No parecía haber pasado mucho tiempo, cuando la locomotora dio un
silbido; entraron en acción los frenos y el tren se detuvo. No había estación ni cartel
indicador, sólo un tramo de peldaños que subía por el verde talud. Al final de la escalera se
abría un postigo en un seto muy cuidado. Junto a él estaba su bicicleta: por lo menos parecía
la suya y llevaba una etiqueta amarilla atada al manillar, con la palabra NIGGLE escrita en
grandes letras negras.
Abrió la puerta de la barrera, saltó a la bicicleta y se lanzó colina abajo, acariciado por el
sol primaveral. Pronto comprobó que desaparecía el camino que había venido siguiendo y que
la bicicleta rodaba sobre un césped maravilloso. Era verde y tupido; podía apreciar, sin embargo, cada brizna de hierba. Le parecía recordar que en algún lugar había visto o soñado este
prado. Las ondulaciones del terreno le resultaban en cierta forma familiares. Sí, el terreno se
nivelaba, coincidiendo con sus recuerdos, y después, claro está, comenzaba a ascender de
nuevo. Una gran sombra verde se interpuso entre él y el sol. Niggle levantó la vista y se cayó
de la bicicleta. Ante él se encontraba el Árbol, su Árbol, ya terminado, si tal cosa puede
63

afirmarse de un árbol que está vivo, cuyas hojas nacen y cuyas ramas crecen y se mecen en
aquel aire que Niggle tantas veces había imaginado y que tantas veces había intentado en vano
captar. Miró el Árbol, y lentamente levantó y extendió los brazos.
«Es un don», dijo. Se refería a su arte, y también a la obra pictórica; pero estaba usando la
palabra en su sentido más literal.
Siguió mirando el Árbol. Todas las hojas sobre las que él había trabajado estaban allí, más
como él las había intuido que como había logrado plasmarlas. Y había otras que sólo fueron
brotes en su. imaginación y muchas más que hubieran brotado de haber tenido tiempo. No
había nada escrito en ellas; eran sólo hojas exquisitas; pero todas llevaban una fecha, nítidas
como las de un calendario. Se veía que algunas de las más hermosas y características, las que
mejor reflejaban el estilo de Niggle, habían sido realizadas en colaboración con el señor
Parish: no hay otra forma de decirlo.
Los pájaros hacían sus nidos en el Árbol. Pájaros sorprendentes: ¡qué forma de trinar! Se
apareaban, incubaban, echaban plumas y se internaban gorjeando en el Bosque, incluso
mientras los contemplaba. Entonces se dio cuenta de que el Bosque estaba también allí,
abriéndose a ambos lados y extendiéndose en la distanda. A lo lejos reverberaban los montes.
Después de algún tiempo Niggle se dirigió hacia la espesura. No es que se hubiese cansado ya
del Árbol, pero ahora parecía tenerlo todo claro en su mente, y lo comprendía, y era
consciente de su crecimiento aunque no estuviese contemplándolo. Mientras caminaba descubrió algo curioso: el Bosque era, por supuesto, un bosque lejano, y sin embargo él podía
aproximarse, incluso entrar en él, sin que por ello perdiese su peculiar encanto. Antes no
había conseguido nunca entrar en la distancia sin que ésta se convirtiese en meros alrededores.
Se añadía así un considerable atractivo al hecho de pasear por el campo, porque al andar se
desplegaban ante él nuevas distancias; de modo que ahora se lograban perspectivas dobles,
triples, e incluso cuádruples, y ello con doblado, triplicado o cuadruplicado encanto. Podías
seguir andando hasta lograr reunir todo un horizonte en un jardín, o en un cuadro (si uno
prefería llamarlo así), Podías seguir andando, pero acaso no indefinidamente. Al fondo
estaban las Montañas. Se iban aproximando, muy despacio. No parecían formar parte del
cuadro, o en todo caso sólo como nexo de unión con algo más, algo distinto entrevisto tras los
árboles, una dimensión más, otro paisaje.
Niggle paseaba, pero no se limitaba a vagar. Observaba con detalle el entorno. El Árbol
estaba completo, aunque no terminado. («Justo todo lo contrario de lo que antes ocurría»,
pensó.) Pero en el Bosque había unas cuantas parcelas por concluir, que todavía necesitaban
ideas y trabajo. Ya no era necesario hacer modificaciones, todo estaba bien, pero había que
proseguir hasta lograr el toque definitivo. Y en cada momento Niggle veía la pincelada
precisa.
Se sentó bajo un árbol distante y muy hermoso: una variedad del Gran Árbol, pero con su
propia identidad o a punto de alcanzarla, si recibía un poco más de atención. Y se puso a
hacer cábalas sobre dónde empezar el trabajo y dónde terminarlo y cuánto tiempo le llevaría.
No pudo concluir todo el esquema.
«¡Claro!», dijo. «¡Necesito a Parish! Hay muchas cosas de la tierra, las plantas y los árboles
que él entiende y yo no. No puedo concebir este lugar como mi coto privado. Necesito ayuda
y consejo. ¡Tenía que haberlos pedido antes!»
Se levantó y caminó hasta el lugar en que había decidido comenzar el trabajo. Se quitó la
chaqueta. En aquel momento, medio escondido en una hondonada que le protegía de otras
miradas, vio a un hombre que, con cierto asombro, paseaba la vista en derredor. Se apoyaba
en una pala, pero estaba claro que no sabía qué hacer. Niggle le saludó: «¡Parish!», gritó.
Parish se echó la pala al hombro y vino hacia él. Aún cojeaba un poco. Ninguno habló;
simplemente se saludaron con un movimiento de cabeza, como solían hacer cuando se
cruzaban en el camino; sólo que ahora se pusieron a caminar juntos, tomados del brazo. Sin
64

una sola palabra Niggle y Parish se pusieron de acuerdo sobre el lugar exacto donde levantar
la casita y el jardín que se les antojaban necesarios.
Mientras trabajaban al unísono, se hizo evidente que Niggle era el más capacitado de los
dos a la hora de distribuirse el tiempo y llevar a buen término la tarea. Aunque parezca
extraño fue Niggle el que más se absorbió en la construcción y jardinería, mientras que Parish
se extasiaba en la contemplación de los árboles y especialmente del Árbol.
Un día Niggle estaba atareado plantando un seto; Parish se encontraba muy cerca, echado
sobre la hierba y observando con atención una bella y delicada flor amarilla que crecía entre
el verde césped. Niggle había sembrado hacía algún tiempo un buen número entre las raíces
de su Árbol. De pronto Parish levantó la vista, Su cara resplandecía bajo el sol mientras
sonreía.
«¡Esto es extraordinario!», dijo. «En realidad yo no debía estar aquí: gracias por hablar en
mi favor.»
«¡Bah, tonterías!», dijo Niggle. «No recuerdo lo que dije, pero, de todas formas, no tuvo
importancia.»
«¡Oh, sí!», dijo Parish, «la tiene. Me rescató mucho antes. La Segunda Voz, ya sabes, hizo
que me enviaran aquí. Dijo que tú habías pedido verme. Esto te lo debo a tí.»
«No. Se lo debemos a la Segunda Voz», dijo Niggle. «Los dos.»
Siguieron viviendo y trabajando juntos. No sé por cuánto tiempo. No sirve de nada negar
que al comienzo había ocasiones en que no se entendían, sobre todo cuando estaban cansados.
Porque en un principio, de cuando en cuando, se cansaban. Comprobaron que a ambos les
habían entregado un reconstituyente. Los dos frascos llevaban la misma indicación: «Tomar
unas pocas gotas diluidas en agua del Manantial, antes de descansar.»
Encontraron el Manantial en el corazón del Bosque; sólo una vez, hacía muchísimo
tiempo, había pensado Niggle en él; pero no llegó nunca a dibujarlo. Ahora comprendió que
era el origen del lago que brillaba a lo lejos y la razón de cuanto crecía en los contornos.
Aquellas pocas gotas convertían el agua en un astringente, que, aunque bastante amargo, era
reconfortante y despejaba la cabeza. Después de beber descansaban a solas; luego se
levantaban y las cosas marchaban de maravilla. En tales ocasiones Niggle soñaba con nuevas
y espléndidas flores y plantas, y Parish sabía siempre cómo colocarlas y dónde habían de
quedar mejor. Bastante antes de que se les terminase el tónico, habían dejado de necesitarlo.
También desapareció la cojera de Parish.
A medida que el trabajo progresaba se permitían más y más tiempo para pasear por los
alrededores, contemplando los árboles y las flores, las luces, las sombras y la condición de los
campos. En ocasiones cantaban a una. Pero Niggle se dio cuenta de que comenzaba a volver
los ojos, cada vez con mayor frecuencia, hacia las Montañas.
Pronto tuvieron casi todo terminado: la casa de la hondonada, el césped del bosque, el lago
y todo el paisaje, cada uno en su propio estilo. El Gran Árbol estaba en plena floración.
«Terminaremos al atardecer», dijo Parish un día. «Luego nos iremos a dar un paseo que
esta vez será realmente largo.»
Partieron al día siguiente y cruzaron la distanda hasta llegar al confín. Este no era visible,
por supuesto: no había ninguna línea, valla o muro; pero supieron que habían llegado al
extremo de aquella región. Vieron a un hombre con pintas de pastor. Se dirigía a ellos por los
declives tapizados de hierba que llevaban hacia las Montañas.
«¿Necesitan un guía?», preguntó. «¿Van a seguir adelante?»
Durante unos momentos se extendió una sombra entre Parish y Niggle, porque éste sabía
ahora que sí quería continuar y (en cierto sentido) tenía que hacerlo. Pero Parish no quería
seguir ni estaba aún preparado.
«Tengo que esperar a mi mujer», le dijo a Niggle. «Se encontrará sola. Creí oírles que la
enviarían después de mí en cualquier momento, cuando estuviese lista y yo lo tuviera todo
65

preparado. La casa ya está terminada, e hicimos lo que estaba en nuestras manos. Pero me
gustaría enseñársela. Espero que ella pueda mejorarla, hacerla más hogareña. Y confío que
también le guste el sitio.» Se volvió hacia el pastor, «¿Es usted guía?», preguntó. «¿Puede
decirme cómo se llama este lugar?»
«¿No lo sabe?», dijo el hombre. «Es la Comarca de Niggle. Es el paisaje que Niggle pintó,
o una buena parte de él. El resto se llama ahora el Jardín de Parish.»
«¡El paisaje de Niggle!», dijo Parish asombrado. «¿Imaginaste tú todo esto? Nunca pensé
que fueras tan listo. ¿Por qué no me dijiste nada?»
«Intentó hacerlo hace tiempo», dijo el hombre, «pero usted no prestaba atención. En
aquellos días Sólo tenía el lienzo y los colores, y usted pretendía arreglar el tejado con ellos.
Esto es lo que usted y su mujer solían llamar "el disparate de Niggle", o ese Mamarracho".»
«¡Pero entonces no tenía este aspecto; no parecía real!», dijo Parish.
«No, entonces era sólo un vislumbre», dijo el hombre; «pero usted podía haberlo captado
si hubiera creído que merecía la pena intentarlo».
«Nunca te di muchas facilidades», dijo Niggle. «Jamás intenté darte una explicación. Solía
llamarte Viejo Destripaterrones. Pero, ¡qué importa eso ahora! Hemos vivido y trabajado
juntos últimamente. Las cosas podían haber sido diferentes, pero no mejores. En cualquier
caso, me temo que yo he de seguir adelante. Espero que volvamos a vernos: debe haber
muchas más cosas que podamos hacer juntos. Adiós.»
Estrechó con calor la mano de Parish: una mano que dejaba traslucir bondad, firmeza y
sinceridad. Se volvió y miró un momento hacia atrás. Las flores del Gran Árbol brillaban
como una llama. Los pájaros cruzaban el aire entre trinos. Sonrió, al tiempo que se despedía
de Parish con una inclinación de cabeza, y siguió al pastor.
Iba a aprender a cuidar ovejas y a saber de los pastos altos y a contemplar un cielo más
amplio y caminar siempre más y más en permanente ascensión hacia las Montañas. No
alcanzo a imaginar qué fue de él tras haberlas cruzado. Incluso el infeliz de Niggle podía en
su antiguo hogar vislumbrar las lejanas Montañas, y éstas encontraron un lugar en su cuadro;
pero cómo sean en realidad, o qué pueda haber al otro lado, sólo lo saben quienes han
ascendido a su cima.
*

*

*

“Hoja”, de Niggle
(Tercera Parte)
«Creo que era un pobre estúpido», dijo el Concejal Tompkins. «Desde luego, un inútil. Sin
ningún valor para la sociedad.»
«Bueno, no sé», dijo Atkins que sólo era un maestro, alguien sin mayor importancia. «No
estoy muy seguro. Depende de lo que se entienda por valor.»
«Sin utilidad práctica o económica», dijo Tompkins. «Me atrevería a decir que se podría
haber hecho de él un ser de alguna utilidad si ustedes los maestros supiesen cuál es su
obligación. Pero no la saben. Y así nos encontramos con inútiles como éste. Si yo mandase en
este país, les pondría a él y a los de su clase a trabajar en algo apropiado para ellos, lavando
platos en la cocina comunal o algo por el estilo, y me preocuparía de que lo hiciesen bien. O
los pondría en la calle. Hace tiempo que debí haberlo echado.»
«¿Echarlo? ¿Quiere decir que lo habría obligado a salir de viaje antes de cumplirse el
tiempo?»
«Sí, si usted se empeña en usar esa expresión vacía y anticuada. Empujarlo a través del Túnel
al Gran Vertedero: eso era lo que yo quería decir.»
«Entonces no cree que la pintura valga nada, que no hay por qué conservarla, mejorarla, o aun
utilizarla.»
66

«Claro, la pintura es útil», dijo Tompkins. «Pero no se podía usar la suya. Hay cantidad de
oportunidades para los jóvenes agresivos que no teman las ideas ni los métodos nuevos.
Ninguna para esta vieja morralla. Sólo son ensueños personales. No hubiese sido capaz de. diseñar un buen poster ni aunque lo matasen. Siempre jugueteando con hojas y flores. En cierta
ocasión le pregunté la causa. ¡Me contestó que las encontraba hermosas! ¿Puede creerlo?
¡Dijo hermosas! ¿Qué?, le pregunté yo, ¿los órganos digestivos y genitales de las plantas? Y
no encontró contestación. Pobre majadero.»
«¡Majadero!», suspiró Atkins. «Sí, pobre hombre, nunca terminó nada. Bueno, sus telas han
quedado para "mejores usos" desde que él se marchó. Pero yo no estoy muy seguro,
Tompkins. ¿Recuerda aquella grande que emplearon para reparar la casa vecina después del
ventarrón y las inundaciones? Encontré tirada en el campo una de las esquinas. Estaba
estropeada, pero se podía distinguir el dibujo: la cima de un monte y un grupo de hojas. No
puedo quitármelo de la mente.» «¿De dónde?», dijo Tompkins.
«¿De qué estáis hablando?», terció Perkins, intentando evitar la discusión. Atkins se había
puesto completamente colorado.
«No merece la pena repetir la palabra», dijo Tompkins. «No sé por qué perdemos el tiempo
hablando de esto. El no vivió en la ciudad.»
«No», dijo Atkins. «Pero usted de todas formas ya le había echado el ojo a su casa. Por esa
razón solía visitarlo y burlarse de él mientras se tomaba su té. Bueno, ahora ya ha conseguido
la casa, además de la que tiene en la ciudad. Así que ya no necesita envidiarle. Hablábamos de
Niggle, si le interesa, Perkins.»
«j0h, pobrecillo Niggle!», comentó Perkins. «No sabía que pintase.»
Aquella fue seguramente la última vez que el nombre de Niggle surgió en una conversación.
A pesar de todo, Atkins conservó aquel único retazo de lienzo. La mayor parte de él se echó a
perder, aunque una preciosa hoja permaneció intacta. Atkins la hizo enmarcar. Más tarde la
donó al Museo Municipal, y durante algún tiempo el cuadro titulado «Hoja, de Niggle» estuvo
colgado en un lugar apartado y sólo unos pocos ojos lo contemplaron. Pero luego el Museo
ardió, y el país se olvidó por completo de la hoja y de Niggle.
*

*

*

“Hoja”, de Niggle
(Cuarta Parte)
«Desde luego, está resultando muy útil», dijo la Segunda Voz. «Como lugar de vacaciones y
de descanso. Es magnífico para los convalecientes; y no sólo por eso:
a muchos les resulta la mejor preparación para las Montañas. En algunos casos logra
maravillas. Cada vez envío más gente allí. Rara vez tienen que regresar.»
«Sí, es cierto», dijo la Primera Voz. «Creo que deberíamos dar un nombre a esa comarca.
¿Cuál sugiere?»
«El Maletero se encargó de ello hace ya algún tiempo», dijo la Segunda Voz. «El tren de
Niggle-Parish está a punto de salir: eso es lo que ha venido gritando durante años. NiggleParish. Les envié un mensaje a los dos para comunicárselo.»
«¿Y qué opinaron?»
«Se rieron. Se rieron, y las Montañas resonaron con su risa.»
J. R. R. Tolkien
67

Segunda Semana
2.1 - Contemplación del Llamado de Dios
EL LLAMADO A UNA OBRA EMPRESARIAL AYUDA A CONTEMPLAR EL
LLAMADO A LA OBRA DE DIOS
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de su obra y, de ese modo, escuchar su
llamado.
PRIMERA MEDITACIÓN
Primer punto

Es la composición de lugar. Será aquí ver con la vista de la imaginación un pueblo o una
ciudad, donde escasea el trabajo. Ver en ella la casa de una familia, donde el padre y la madre
se encuentran preocupados por el bienestar y el futuro suyo y de sus hijos.
Segundo punto

Poniéndome ahora en el lugar del padre o de la madre (según el sexo del ejercitante) ver cómo
llega la ciudad de un importante empresario conocido por su honestidad y habilidad para los
negocios, quien me ofrece: «Mi padre desea establecer una empresa en esta ciudad y me ha
enviado a ponerla en marcha. Para ello necesito un socio que sea del lugar y que dedique su
tiempo a este emprendimiento. Nosotros asumimos la inversión y todos los riesgos. Lo único
que necesitamos de tu parte es que pongas tu capacidad y tu esfuerzo; y luego compartiremos
los beneficios».
Tercer punto

Considerar cómo respondería una persona sensata ante esta oferta tan ventajosa y razonable, y
qué insensato sería no confiar en este hombre conocido por su honestidad y habilidad en los
negocios, estando yo sin trabajo y sin posibilidad de sostener a mi familia.
SEGUNDA MEDITACIÓN
La segunda parte de este ejercicio es aplicar el ejemplo anterior de la obra empresarial al
llamado de nuestro Señor Jesucristo a trabajar por la obra del Padre, según los siguientes
puntos:
Primer punto

Es la composición de lugar. Será aquí ver con la vista de la imaginación la redondez de la
tierra, y en ella a tantas personas infelices por no haber descubierto el sentido y fin de su vida,
lo que les lleva a apegarse a las cosas, desviarse y deshumanizarse. Verme a mí mismo, a mi
familia, a mis amigos, etc., con nuestras preocupaciones, angustias y temores.
Segundo punto

Verme a mí frente a Jesucristo quien me dice: «Mi Padre ha visto el sufrimiento de este
68

mundo y me ha enviado a establecer su Reino de justicia, paz y amor. Para ello necesito de tu
ayuda, de modo que si dedicas tu tiempo y esfuerzo a esta obra, dedicando tus capacidades
(«tus cinco panes y dos pescados») mi Padre te recompensará con el ciento por uno en esta
vida; y en la otra vida, la felicidad eterna».
Tercer punto

Considerar cómo respondería una persona sensata ante este llamado; y qué insensato sería no
confiar en Jesucristo, Hijo Único del Padre que me ha creado y ha creado el universo entero
para mi felicidad, por no arriesgar una forma de vivir que de todos modos ni me hace feliz a
mí, ni a mis seres queridos, negándome a colaborar con su obra que responde a mis
necesidades más profundas y las del mundo entero.
Cuarto punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para
mostrarme el camino de la felicidad.
Considerar que Jesús me invita a compartir con él la construcción del Reino del Dios
poniendo sólo mis “cinco panes y dos pescados”.
Quinto punto

Considerar que: “Si te decides a trabajar con Jesucristo, prepárate para la prueba. Sigue su
camino y mantente firme; y en tiempo de adversidad no te inquietes. Apégate al él y no te
alejes, para alcanzar la plenitud en tus últimos días. Todo lo que te suceda, acéptalo y, cuando
te toquen las humillaciones, sé paciente, porque se purifica el oro en el fuego, y los que siguen
a Jesucristo, en el crisol de la humillación. Confía en él, él te cuidará; sigue su camino y
espera en él.” (Adaptado de Eclo 2, 1 – 6)
Conversación final

Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo
me conduzca a servirle en aquello que El crea más conveniente, ya que El conoce profunda e
íntimamente mis necesidades y capacidades.
Los que se sientan llamados a más, incluso le pedirán seguirle lo más cerca suyo posible,
aunque eso signifique pasar dificultades y humillaciones.

Meditaciones sobre el Llamado de Dios
Obs.: Para las lecturas utilizar el esquema siguiente
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de su obra y, de ese modo, escuchar su
llamado.
Oración
Primer punto

Realizar la lectura elegida.
69

Segundo punto

Considerar como respondería una persona sensata ante este llamado; y que insensato sería no
confiar en Jesucristo, Hijo Único del Padre que me ha creado y ha creado el universo entero
para mi felicidad, por no arriesgar una forma de vivir que de todos modos ni me hace feliz a
mi, ni a mis seres queridos, negándome a colaborar con su obra que responde a mis
necesidades más profundas y las del mundo entero.
Tercer punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para
mostrarme el camino de la felicidad.
Considerar que Jesús me invita a compartir con él la construcción del Reino del Dios
poniendo sólo mis “cinco panes y dos pescados”.
Cuarto punto

Considerar que: “Si te decides a trabajar con Jesucristo, prepárate para la prueba. Sigue su
camino y mantente firme; y en tiempo de adversidad no te inquietes. Apégate al él y no te
alejes, para alcanzar la plenitud en tus últimos días. Todo lo que te suceda, acéptalo y, cuando
te toquen las humillaciones, sé paciente, porque se purifica el oro en el fuego, y los que siguen
a Jesucristo, en el horno de la humillación. Confía en él, él te cuidará; sigue su camino y
espera en él.” (Adaptado de Eclo 2, 1 – 6)
Conversación final

Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo
me conduzca a servirle en aquello que El crea más conveniente, ya que El conoce profunda e
íntimamente mis necesidades y capacidades.
Los que se sientan llamados a más, incluso le pedirán seguirle lo más cerca suyo posible,
aunque eso signifique pasar dificultades y humillaciones.

Meditaciones sobre El Llamado
1ra. Meditación

Rm 8, 28- 39 ¿Quién nos apartará del amor de Dios?
2da. Meditación

Mt 4, 17 - 25 Llamado de los apóstoles.
3ra. Meditación

Mc 10, 28- 31 Recibirá cien veces más en esta vida
4ta. Meditación

Mt 20, 1- 16 La paga del Señor no se rige por lo legal, sino por el Amor
5ta. Meditación

Ez 3, 16 – 21 Te he puesto como centinela
6ta. Meditación

Ex 2, 23 - 3, 15 Dios escucha el clamor de su pueblo.
70

2.2 - Contemplación del Misterio de la Encarnación
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir lo que quiero: será aquí pedir conocimiento interno del Señor Jesucristo que por mí se
ha hecho hombre.
Primer punto

Considerar que Dios me crea por amor para compartir conmigo su felicidad. Y tanto me ama
Dios que se hizo hombre, en la persona de su Hijo, Jesús; asumiendo así todas mis debilidades
y sufrimientos, para mostrarme que amar a mi prójimo es el único camino para ser feliz.
Segundo punto

Considerar a María, una mujer joven, con dificultades, sueños y esperanzas igual que
cualquier otro ser humano. Ella es el puente entre Dios y la humanidad. Representa, por un
lado, a la humanidad entera que recibe en su seno a Dios mismo que viene “a su propia casa”
(Jn 1, 11). Por otro lado, representa el rostro materno de Dios que nos ha creado por amor, y
por medio de ella se nos ha concedido ser “hijos de Dios” (Jn 1, 12).
Tercer punto

Considerar que “desde ese momento Dios ya no reside, inmutable e inmóvil, en la cima del
universo, en el origen de las cosas, y ya no es necesario abandonar la historia para ir a El;
surge en el horizonte de la historia, viene a su encuentro, viene a realizar El mismo la
salvación, estableciendo entre los hombres su Reinado de justicia y de libertad, de paz y de
amor”.
Conversación final

Al final tener una conversación con cada una de las tres personas de la Santísima Trinidad, y
con María, pensando lo que quiero decirles a cada uno; pidiendo que me ayuden con su
gracia, según lo que siento en mí, para seguir a Jesús. Decir por último un Padrenuestro.

Otras meditaciones sobre la Encarnación
1ra meditación

Jn 1, 1 - 18 El Verbo se hizo carne.
2da meditación

Is 7, 10 – 17 La Virgen dará a luz.
3ra meditación

Lc 1, 5 - 25 El anuncio del Nacimiento de Juan.
4ta meditación

Lc 1, 26 - 38 La anunciación.
5ta. Meditación

Lc 1, 39 - 56 La visita a Isabel.
71

2.3. Contemplación del Nacimiento
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir lo que quiero: será aquí pedir conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho
hombre.
Oración
Primer punto

Realizar pausadamente la lectura
Segundo punto

Ver las personas; a María, a José y al Niño Jesús recién nacido, imaginándome yo mismo en
el lugar como un espectador (un pastorcito por ej.) mirándolos, contemplándolos y
ayudándoles en lo que necesiten, mirar y escuchar lo que dicen; y después reflexionar en mi
interior. Mirar y considerar lo que hacen, por ejemplo como caminan y trabajan, y como el
Señor nace en suma pobreza y después reflexionar en mi interior.
Tercer punto

Ver al bebé, Jesús. Ver como es un niño igual que otros, débil, indefenso, que necesita los
cuidados de su madre, alimentación, limpieza. Ver como, al igual que cualquier otro bebé, no
tiene conciencia de sí mismo, se ensucia, llora, tiene hambre, etc. Considerar como, al final de
tantos trabajos, pasará hambre y sed, calor y de frío, injurias y afrentas, para finalmente morir
en cruz, y todo esto por mí; y después reflexionar en mi interior.
Cuarto punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús,
para mostrarme el camino de la felicidad.
Conversación final

Al final realizar una conversación, hablando con Jesús, José y María, pidiendo la gracia,
según lo que sienta en mí, para seguir e imitar más a Jesús que acaba de nacer. Decir por
último un Padrenuestro.

Meditaciones sobre el Nacimiento
1ra. meditación

Lc 2, 1 - 20 Nacimiento de Jesús.
2da. meditación

Mt 1, 18 – 25 Nacimiento de Jesús
3ra. meditación

Mt 2, 1- 12 Los tres Reyes Magos.
4ta. meditación
Lc 2, 21 - 40 Presentación de Jesús en el Templo.
5ta. meditación

Is 9, 1 – 6 Un niño ha nacido
72

2.4. Jesús crece en humanidad buscando la Voluntad del Padre
Niñez
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la
humanidad de Jesucristo.
Oración
1er. Punto

Lectura: Lc 2, 41 – 52 Primera iniciativa de Jesús.
2do. Punto

Ver a Jesús cuando fue a Jerusalén con sus padres, ver como él está sujeto a la autoridad de
sus padres. Ver como, en su adolescencia, él descubre el mundo con sus incoherencias e
injusticias; el ambiente religioso de su época, que no da respuestas a las necesidades de la
gente; y se da cuenta que Dios le llama para servirle. Sin embargo, es aún un niño, y debe
aceptar que aún seguirá por mucho tiempo dependiendo de sus padres y madurando como
persona y en su vocación.
3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús,
para mostrarme el camino de la felicidad.
Conversación final

Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me
entiende en mis necesidades.

Jesús crece en humanidad buscando la Voluntad del Padre
Jesús tiene dudas y opta por el Padre
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir
73

Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la
humanidad de Jesucristo.
Oración
1er. Punto

Realizar la lectura elegida.
2do. Punto

Ver a Jesús como busca la voluntad del Padre, en oración, para descubrir su misión como ser
humano. Ver como Jesús dudas y necesita de reflexión y oración constante, igual que cada
uno de nosotros. Jesús en el desierto descubre su vocación de servicio y humildad, los medios
con los que debía realizar su misión y luego recibe una gran consolación (los ángeles le
servían). Obviamente, Jesús pasó por una gran crisis acerca de cómo debía servir a la voluntad
de Dios.
A partir de ahí, el inicia su predicación, proclama públicamente su misión, y se niega a
prestarse a los milagrerismos, aunque eso le cueste el rechazo de su gente. Jesús
constantemente se retiraba a orar. El necesitaba de la oración igual que cualquiera de nosotros
para descubrir la voluntad del Padre.
3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús,
para mostrarme el camino de la felicidad.
Conversación final

Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me
entiende en mis necesidades.

Meditaciones sobre “Jesús busca la Voluntad del Padre”
1ra. meditación

Lc 4, 1 – 28 Jesús descubre su misión
2da. meditación

Mc 1, 35 – 39 Oración nocturna de Jesús.
3ra. meditación

Lc 6, 12 – 16 Jesús elige a los Doce.
4ta. meditación

Mt 14, 22 – 23 Jesús se aparta para orar.
5ta, meditación

Lc 9,18 – 22 Jesús toma conciencia de las implicancias de su misión.
74

2.5 - Meditación de las Dos Banderas,
una de Jesucristo, nuestro buen pastor,
y la otra del príncipe del mal, mortal enemigo de la naturaleza humana
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento de los engaños del mal espíritu; y conocimiento del
camino verdadero que nos muestra Jesús, nuestro buen pastor.
Oración
Primer punto

Es ver con vista imaginativa el mundo, y en ella a los seres humanos trabajando cada uno en
su oficio, buscando el fin para el que han sido creados, la felicidad. Ver a Jesús, buen pastor,
se afana en conducirles por el camino de la felicidad; y como el príncipe del mal busca la
forma de engañarlos.
Ver cómo la verdadera lucha no se produce entre personas “buenas” y “malas”, sino en el
interior de cada persona; de modo que a veces actuamos a favor de Jesús construyendo con él
el Reino del Padre y otras veces actuamos en contra retrasando o incluso destruyendo el
Reino.
Segundo punto

Ver cómo el príncipe del mal establece su cuartel general en una gran empresa, en un alto
edificio de una importante ciudad del mundo. Ver como, utiliza nuestros afectos desordenados
para impedir que descubramos la voluntad de Dios que nos conduce al camino de la
felicidad, y por medio del poder y la influencia trata de persuadirnos sutilmente ofreciéndonos
aquellas cosas que nos reafirman en nuestros afectos desordenados:
1. para que nos apeguemos a las cosas, empezando por las más necesarias y queridas, y siguiendo con las
menos, para depender de ellas y así ir olvidándonos de Dios poco a poco;
2. engañándonos con la satisfacción superficial que producen las cosas vanas, haciéndonos pensar que valemos
en la medida que tenemos esas cosas a las que nos hemos apegado: casa, inteligencia, poder, belleza,
amabilidad, autocompasión, etc.; rodeándonos de personas que alimentan los sentimientos que confirman
nuestra posición;
3. para que finalmente nos volvamos soberbios y autosuficientes, haciéndonos creer que no necesitamos de
Dios (ni a las demás personas) o que no lo merecemos o que ya somos justos, y que a las demás personas
sólo las necesitamos para confirmar nuestra posición.

Con el apego fruto de nuestros afectos desordenados, engañándonos con sentimientos vanos,
nos lleva a la soberbia; y con la soberbia, renunciando por propia voluntad a seguir el camino
de Dios, vienen todos los demás males y perversiones humanas.
Tercer punto

Ver como Jesús se establece en una humilde casa de un barrio pobre de una pequeña ciudad,
en un país subdesarrollado. Ver como, sabiendo que sólo teniendo libertad interior puedo
descubrir la voluntad del Padre que me conduce al camino de la felicidad, dedica su vida a
75

servir y amar a las personas ayudado por discípulos y amigos del barrio, nos enseña:
1. que nos desapeguemos de todas las cosas, aunque sean necesarias para la vida o muy queridas, ya que El
Padre que está en el Cielo nos da todas estas cosas gratuidad, de modo a sentirnos libres frente a ellas para
tomarlas o dejarlas, en tanto cuanto nos ayuden a ser más felices;
2. advirtiéndonos que pasaremos dolor y humillación al renunciar a aquellas cosas en las que hoy ponemos
nuestra seguridad y confianza; para ser auténticos, reconociendo que valemos por lo que somos, criaturas del
Padre que nos ama, que es la auténtica autoestima;
3. para que de ese modo ganemos la humildad de reconocer que necesitamos del Padre (y de los demás) y
pongamos en El nuestra confianza.

Con el desapego a todas las cosas nos va liberando de nuestros afectos desordenados, lo que
nos causa dolor y humillación, y nos lleva a la humildad; y con la humildad, la libertad
interior que nos permite entregarnos para trabajar por la obra de Dios Padre y de ese modo ser
felices.
Cuarto punto

Hacer una lista de las cosas (o personas) de las que siento que dependo o a las que me cuesta
renunciar. Ver cuales son los afectos desordenados de los que soy consciente que están detrás
de esas cosas: sentimientos que me dominan, cosas que temo perder, situaciones que me
quitan la paz interior, justificaciones que me confirman en mi modo de actuar. Luego,
analizarlas para descubrir en qué estado me encuentro respecto a cada uno de ellos, si voy
perdiendo libertad interior yendo hacia la soberbia, o si voy ganando libertad interior yendo
hacia la humildad.
Quinto punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para
mostrarme el camino de la felicidad.
Considerar que Jesús me invita a compartir con él la construcción del Reino del Dios.
Para lo cual debo, primero, tener libertad interior ante todas las cosas, para poder seguir la
voluntad del Padre.
1ra. conversación

Pedir a Jesucristo, Hijo de Dios, que me reciba bajo su bandera concediéndome la libertad
interior necesaria para seguirle quitándome mis afectos desordenados; y si El considera que
será lo mejor para mí, que me quite la cosa a la que estoy apegado. Así también que me dé el
valor de pasar las dificultades por seguir su causa. Decir el «Alma de Cristo»..
2da. conversación

Pedir a María, Madre de Jesús, que me enseñe el camino que lleva a su hijo. Después decir
un Ave María.
3ra. conversación

Pedir al Padre de me conceda fuerza y luz del Espíritu Santo para seguirle, y decir un
Padrenuestro.

Meditaciones sobre las Dos Banderas
1ra. meditación

Mt 6, 19 – 24 Nadie puede servir a dos señores.
2da. meditación
76

Abd 1,1 - 21 La soberbia del corazón es el origen de todos los males.
3ra meditación

Mt 5, 13 - 16 La sal y la luz.
4ta meditación

Mt 7, 15 – 27 El árbol se conoce por los frutos.
5ta meditación

Mt 6, 1- 22 Hacer el bien sólo por Dios (no por vanidad).
6ta meditación

Eclo 2,1 – 18 La humillación purifica a los que siguen al Señor.
77

2.6 - Conocimiento Interior de Jesucristo
Compasión
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la
humanidad de Jesucristo.
Oración
1er. punto

Lecturas (elegir una cada vez):
Mc 6, 30 – 34 Andan como ovejas sin pastor.
Lc 7, 11 - 17 Jesús resucita al hijo de una viuda.
Jn 11, 1 – 44 Resurrección de Lázaro.
Lc 18, 35 – 43 El ciego de Jericó.
2do. punto

Ver como Jesús era muy sensible y perceptivo respecto a los sentimientos de las personas.
Solo una persona consciente de sus propios sentimientos es capaz de percibir los sentimientos
de los demás, es lo que se llama empatía. Jesús tenía una gran capacidad de empatía, de
ponerse en el lugar de los otros, como cuando siente compasión por los que andan
desorientados, se compadece de la mujer viuda, llora por la muerte de su amigo Lázaro, y en
general, se conmueve por los padecimientos de las personas.
3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús,
para mostrarme el camino de la felicidad.
Conversación final

Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me
entiende en mis necesidades.
78

Conocimiento Interior de Jesucristo
Enojo
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la
humanidad de Jesucristo.
Oración
1er. punto

Lecturas (elegir una cada vez):
Jn 2, 13 – 17 Jesús expulsa del Templo a los vendedores
Lc 22, 35 – 38 ¡Basta ya!
Mt 12, 22 – 37 Jesús se impacienta ante la calumnia de los fariseos.
2do. punto

Ver como Jesús se enojaba y impacientaba en algunas situaciones:
Jesús se sintió realmente ofendido y enojado cuando encontró a los mercaderes en el templo,
hasta el punto de que reaccionó con violencia.
En varias ocasiones, cuando los discípulos no le entendían, se impacientaba; como cuando él
les daba sus últimas indicaciones, casi de prisa, ante la inminencia de su apresamiento, pero
ellos no comprendían sus palabras.
A veces, cuando los fariseos le difamaban torciendo las cosas buenas que él hacía para
confundir a la gente, Jesús se sentía profundamente herido y les respondía con vehemencia,
insultándoles y maldiciéndoles.
3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús,
para mostrarme el camino de la felicidad.
Conversación final

Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me
entiende en mis necesidades.
79

Conocimiento Interior de Jesucristo
Astucia
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la
humanidad de Jesucristo.
Oración
1er. punto

Lecturas (elegir una cada vez):
Mt 21, 23 – 27 Jesús responde a las autoridades.
Mt 21, 33 – 46 Los viñadores asesinos.
Mt 22, 15 – 22 El impuesto debido al Cesar.
Mt 22, 41 – 23, 12 No imiten a los maestros de la ley.
Mt 23, 13 – 36 Las maldiciones contra los fariseos
2do. punto

Ver como Jesús se enfrentaba con su enemigos políticos y religiosos. En la sociedad
mediterránea, en tiempos de Jesús «el juego desafío- respuesta constituye un fenómeno
central, algo que debe ser realizado en público. Está formado por un desafío (casi cualquier
palabra, gesto o acción) que trata de socavar el honor de otra persona y una respuesta de igual
calibre o que supera la apuesta. Los desafíos deben ser respondidos si se quiere evitar una
pérdida de prestigio» .
Para ello, Jesús tenía que analizar la situación, los puntos flojos de sus adversarios, las
expectativas del pueblo, etc.; de modo a dar una respuesta clara cuando ellos venían a discutir
con él y a ponerle trampas. Todo esto le debía haber producido tensiones y angustias, lo que
se manifestaba, de vez en cuando, en que perdía la paciencia.
A medida que pasaba el tiempo, el enfrentamiento de Jesús con los fariseos y los maestros de
la ley se hacía más fuerte, y Jesús sabía que eso le costaría caro.
7

3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús,
para mostrarme el camino de la felicidad.
Conversación final

Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me
entiende en mis necesidades.

7

B. J. Malina, R. L. Rohrbaugh, “Los evangelios sinópticos y la cultura mediterránea del siglo I”, Verbo
Divino, 1.996.
80

Conocimiento Interior de Jesucristo
Temores
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la
humanidad de Jesucristo.
Oración
1er. punto

Lecturas (elegir una cada vez):
Lc 4, 14 – 30 Jesús sale de su ciudad cuando lo quieren linchar.
Lc 13, 31 – 33 Jesús huye de Herodes.
Lc 22, 39 – 53 En el huerto Getsemaní.
2do. punto

Ver como Jesús también temía por su vida. Jesús fue viviendo un proceso, en el que fue
tomando conciencia de que los enfrentamientos con las autoridades religiosas ponía en peligro
su vida. Ver como sale su ciudad cuando lo quieren linchar sus compatriotas. Huye de una
ciudad cuando las cosas se ponen difíciles. Poco a poco, se fue dando cuenta de que su muerte
iba a ser inevitable si él seguía su camino de fidelidad al Padre. Ver como sufría cuando su
muerte era inminente (huerto de Getsemaní).
3er. punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús,
para mostrarme el camino de la felicidad.
Conversación final

Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me
entiende en mis necesidades.
81

2.7 - Meditación de los Tres Binarios de Hombres
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor la gracia de tener mayor conocimiento de mí mismo y de mis
afectos desordenados, de modo a ser más libre para trabajar con él en la construcción del
Reino, y de ese modo ser más feliz.
Preámbulo

Considerar la historia de un músico, de buen talento, que anhelaba lograr la fama. Durante
varios años trabajó con un colega y amigo en la composición de una obra. Cuando estaba casi
terminada la obra el amigo muere y él termina solo los últimos detalles. Viendo que la obra
final resultó ser de un gran valor artístico, le entró el temor que la gente pueda atribuir el
mérito de la obra a su amigo, por lo que decidió publicarlo solo a su nombre sin mencionar al
amigo. Con el tiempo se hizo de gran fama, y publicó otras obras, pero le daba vueltas en la
cabeza la duda si debía o no reconocer públicamente la autoría de su amigo respecto a aquella
gran obra.
Nota 1

Hay que considerar aquí dos elementos:
1- el afecto desordenado de esta persona es “su deseo de lograr fama” que lo experimenta
con tanta fuerza que no le permite tener libertad interior ante aquellas cosas que le
permitirían alcanzar esa fama.
2- la cosa a la que está apegado es “la obra musical” debido a su falta de libertad producida
por su afecto desordenado.
Es la falta de libertad interior producida por su afecto desordenado la que le impide discernir
adecuadamente si qué es lo mejor para él: quedarse con la cosa o dejarla. Por lo tanto,
necesitamos renunciar interiormente a la cosa para descubrir y reconocer nuestros afectos
desordenados así poder discernir lo que más me conviene.
Consideraremos tres tipos de actitudes de una persona frente a la cosa a la que pudiera estar
apegado:
Primer binario

El primer tipo de persona, dándose cuenta que le cuesta desprenderse de la cosa (teme
perderla) y querría ser más libre; pero no tiene conciencia plena de su afecto desordenado que
no le hace libre y le da miedo el dolor que implica entrar en su propio interior y la posible
humillación de perder la cosa. Así pasa el tiempo sin profundizar en su interior y ni poner
ningún medio, sufriendo y haciendo sufrir, hasta que llega la hora de su muerte.
Segundo binario

El segundo tipo de persona, dándose cuenta que está apegado a la cosa, busca discernir que es
lo que más le conviene, pero quiere hacerlo de tal forma que no arriesgue perder los
“beneficios” que le trae la cosa; por lo que engañado por su afecto desordenado racionaliza
todos sus sentimientos encontrando argumentos justifiquen su manera de ser y actuar. En
otras palabras, en vez de buscar la voluntad de Dios trata de encontrar la forma de calmar su
82

conciencia construyendo más bien una imagen de Dios a su medida, buscando razones que le
justifiquen; y así sigue por el resto de su vida sufriendo y haciendo sufrir.
Tercer binario

El tercer tipo de persona tiene conciencia de su apego a la cosa por lo que le cuesta discernir
si quedarse o dejar la cosa. Quiere discernir qué es lo que más le conviene para alcanzar el fin
para el que fue creado: “ser feliz siguiendo a Jesús”. Para lo cual no decide de antemano si
dejar o quedarse con la cosa; sino que pone los medios para ser más libre y quitarse sus
afectos desordenados haciendo oración diaria, profundizando en sí mismo y pidiendo ayuda a
Dios. Para ello, mientras elige, hace de cuenta en su interior que ya ha renunciado a todos los
“beneficios” que le trae la cosa, poniendo su voluntad en no querer aquello ni ninguna otra
cosa que no sea lo que más le ayude para seguir a Jesús.
Nota 2

Es importante resaltar que podemos estar apegados a cosas que buenas como ser nuestro
trabajo con el que mantenemos a nuestra familia, alguna obra resultado de nuestra creatividad
y esfuerzo, personas muy queridas como nuestros padres o nuestros hijos, etc. Sin embargo,
en todos los casos el estar apegado es el fruto de nuestros afectos desordenados lo que nos
impide ser libres para actuar de la mejor forma para lograr nuestra felicidad y la felicidad de
los que nos rodean.
Oración
Primer punto

Cada uno deberá descubrir y analizar:
• las cosas que teme perder: pertenencias, prestigio, poder, dinero, trabajo, alguna obra
propia, etc.
• actitudes en las que se identifica o en las pone su seguridad personal (aunque le parezcan
buenas o elogiables)
• personas con las que se relaciona: familiares, amigos, compañeros, etc.
Aplicar a cada una de estas cosas la contemplación de los tres binarios buscando entender en
cual de las tres actitudes se encuentra frente a ellas.
Segundo punto

Buscar descubrir cuales son los afectos desordenados que están detrás de cada apego:
sentimientos que me dominan, situaciones que le quitan la paz interior, preconceptos de mí
mismo, de los demás o de cómo deben ser las cosas, etc.
Tercer punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para
mostrarme el camino de la felicidad.
Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal manera que
no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud, trabajo, prestigio,
amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más me conduce al fin para el
que soy cread, ser feliz siguiendo a Jesús.
Nota 3

Es de notar que cuando nos sentimos apegados a alguna cosa, y no estamos interiormente
libres a tenerla o no tenerla, mucho ayuda pedir a Dios con mi voluntad, aunque vaya en
contra de mis afectos, que el Señor me quite la cosa, si El considera que es lo mejor para mí.
83

1ra. conversación

Pedir a María, Madre de Jesús, que interceda ante su hijo para que me reciba bajo su bandera
concediéndome la libertad espiritual necesaria para seguirle quitándome el afecto
desordenado; y si El considera que será lo mejor para mí, que me quite la cosa a la que estoy
apegado. Después decir un Ave María.
2da. conversación

Pedir a Jesucristo, Hijo de Dios, que me conduzca al Padre (rezar el «Alma de Cristo»); y al
Padre de me conceda fuerza y luz de su Espíritu Santo para seguirle (rezar un Padrenuestro).

Meditaciones de Los Tres Binarios
1ra. Meditación

Mc 10, 17 – 22 El joven rico.
2da. Meditación

Lc 14, 15 – 24 Invitados a la cena.
3ra. Meditación

Ecl 1, 1 - 11 Vanidad de vanidades.
4ta. Meditación

Lc 19, 1 – 10 Zaqueo
5ta. Meditación

Lc 12, 13 - 21 No está la vida en el poseer.
6ta. Meditación

Lc 14, 25 – 35 Lo que cuesta seguir a Jesús.
84

2.8 - El Reino de Dios
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de su obra y, de ese modo, escuchar su
llamado.
Oración
Primer punto

Realizar la lectura elegida.
Segundo punto

Recordar uno a uno los diferentes ambientes en que me desenvuelvo: mi casa, mi trabajo, mi
movimiento, parroquia, partido político, etc.; viendo con los ojos de mi imaginación los
conflictos que vivo en ellos, la actitud de cada una de las personas con quienes me relaciono.
Luego ver mi actitud en cada uno de esos ambientes: ¿construyo el Reino de Dios?, ¿confío
en que la propuesta de Jesús es verdaderamente transformadora?.
Tercer punto
Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para
mostrarme el camino de la felicidad.
Considerar que Jesús me invita a trabajar con él en la construcción del Reino del Dios.
Para lo cual debo, primero, tener libertad interior ante todas las cosas, para poder seguir la
voluntad del Padre.
Conversación final

Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo
me conduzca a servirle en aquello que Él crea más conveniente, ya que Él conoce profunda e
íntimamente mis necesidades y capacidades.

Meditaciones sobre El Reino
1ra. Meditación

Mc 4, 26 – 29 La semilla crece por sí sola
2da. Meditación

Mt 13, 31 – 33 El grano de mostaza y la levadura
3ra. Meditación

Mc 4, 21 – 25 La lámpara y la medida
85

4ta. Meditación

Mt 13 44 – 52 El tesoro, la perla, la red
5ta. Meditación

Mt 18, 1- 14 Volverse como niños
6ta. Meditación

Mt 22, 34 – 40 El mandamiento más importante
86

La Construcción del Reino
Hemos meditado que Dios nos creó por amor, y que Él tiene un hermoso proyecto para cada
uno de nosotros: que seamos hijos suyos, que compartamos con Él su felicidad. Para esto Él
creó el universo, para ser cocreadores con Él del mundo y de nosotros mismos.
También vimos que tenemos limitaciones, pero esas limitaciones no son absolutas, y que para
hacer realidad el proyecto de Dios tenemos que hacer uso de nuestra libertad. Esto implica un
riesgo para cada uno de nosotros, ante el cual Dios no nos deja solos, sino que Él se juega por
entero y envía a su hijo, Jesús, quien viene a ayudarnos en la realización del proyecto del
Padre. A ese proyecto Jesús lo llama: “El Reino de Dios”; y nos invita a trabajar con Él para
que Reine en el mundo la “voluntad del Padre”.
¿Pero cómo se construye el Reino de Dios?. Jesús – a quien no le gustaba establecer normas y
leyes – resume el “cómo” en dos mandamientos, que en realidad son uno solo: «Amarás al
Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor el
primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
(Mt 22,37 – 39)
«El vocablo griego [traducido como “semejante”] tiene una gran fuerza: no significa una
simple similitud, sino la identidad de naturaleza y la igualdad de valor» . Lo que pone de
manifiesto que ambos mandamientos son equivalentes, complementarios, juntos forman un
único mandamiento; es más, constituyen el único mandamiento ya que son el fundamento de
«toda la Ley y los Profetas». (Mt 22, 40)
Esto nos permite establecer claramente en que consiste trabajar por el Reino de Dios. Si yo
amo a Dios buscaré que Reine su voluntad, y su voluntad es que nos amemos unos a otros
como Él nos amó. Desde luego que el Reino de Dios es un reino de paz, de justicia, de
igualdad, etc.; pero ninguna de estas características sería verdadera si no se basa en el amor.
Muchas veces buscamos construir el Reino de Dios desde una posición moralista, viéndolo
como una imposición, como una obligación, y no como el resultado de una convivencia de
personas libres basada en el amor. «En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el
temor, pues el temor mira al castigo. Mientras uno teme no conoce el amor perfecto.
Entonces, amémonos nosotros, ya que él nos amó primero.» (1 Jn 4, 18 – 19)
Juan nos dice a continuación: «El que dice: “Yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un
mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve?» (1
Jn 4, 20). Es fácil amar a un dios lejano, que no representa nada en mi vida concreta y
cotidiana; pues bien, si no amo a mi hermano, a quien tengo cerca, ese dios es falso, es un
ídolo.
En la misma línea de Juan podemos decir: El que dice: “Yo amo a mi prójimo por eso trabajo
en mi parroquia o en mi movimiento de iglesia”; o bien: “trabajo por la justicia, por el cambio
social, por los derechos humanos, etc.”; sería un mentiroso si eso no se reflejara en su vida
cotidiana, en su relación con las personas concretas con quien se relaciona día a día: el
cónyuge, los hijos, el compañero de trabajo, los compañeros de movimiento o grupo, incluso,
aquellas personas que se oponen a su proyecto o le causan dificultades. ¿Cómo puede amar al
prójimo que está lejos, si no ama al hermano que tiene al lado?
Pues bien, el Reino de Dios se construye día a día, empezando por las pequeñas cosas
cotidianas, aparentemente insignificantes. No es necesario salir de nuestras actividades
normales, debemos transformar nuestra familia, nuestro lugar de trabajo, nuestro movimiento,
etc.; eso actuará como la levadura que transforma toda la masa, o como una pequeña semilla
que germina, crece y se convierte en un árbol. Algunos de nosotros tendrán vocación política
o gremial, pero sólo trabajando con la misma actitud sencilla y de servicio, podrán
8

8

Moingt, J.: El Hombre que venía de Dios, Ediciones Desclée De Brouwer, Bilbao, 1995, Vol. II, p. 149
87

transformar lentamente el mundo en el Reino de Dios.
Pero, ¿en qué consiste nuestra dificultad de amar?, ¿por qué cuanto más nos interesan las
personas, más problemas tenemos con ellas?, ¿por qué las personas que me rodean, con las
que tengo que convivir, son precisamente con las que tengo mayores dificultades en
relacionarme? . Sencillamente porque cuanto más interés tengo en alguien, mayor será mi
necesidad de interactuar con él; y cuanto más interactúo con una persona, mayores serán los
conflictos.
Es común pensar que una relación sana es una relación sin conflictos, pero la experiencia nos
dice que eso es una fantasía. La realidad es que en toda relación entre personas hay conflictos,
los que serán mayores en la medida en que más interactuemos. Por lo tanto, lo que diferencia
una familia de otra, un grupo de otro, una institución de otra, un país de otro; no es tener o no
tener conflictos – todos los tienen – sino la manera de resolver sus conflictos.
Cuando una persona abandona sus ámbitos naturales con la excusa de ir a “construir el
Reino”, en realidad está evadiendo su responsabilidad primera y muy probablemente no
tardará en abandonar también ese nuevo ámbito, tan pronto como las interacciones con las
demás personas se intensifiquen y comiencen los conflictos. Entonces abandonará
nuevamente ese ámbito diciendo: “aquí no se puede trabajar”; y buscará otro lugar, y así
sucesivamente.
Amar a una persona es ayudarla a crecer creciendo juntos, ayudarla a ser más persona
haciéndome más persona. Para ello debo estar dispuesto a renunciar a mí mismo si eso le
ayuda a crecer, pero también debo estar dispuesto a ponerle límites si así lo necesita, todo eso
significa conflictos. Cada conflicto es una oportunidad de madurar juntos, de conocerme más
y conocer más a la otra persona, de construir el Reino de Dios.
La verdadera paz no es la ausencia de conflictos, sino la resolución madura de los mismos;
por eso Jesús decía: «¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la tierra?
Les digo que no; más bien he venido a traer división. Pues de ahora en adelante hasta en
una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres. El padre
estará contra del hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la
madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.” (Lc 12,51 – 53).
88

2.9 - Características del Reino
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que me dé la gracia de tomar conciencia del significado del Reino
de Dios.
Oración
1er. Punto

Realizar la lectura elegida.
2do. Punto

Considerar a las personas que me rodean, viendo en mi imaginación a personas concretas en
mi familia, en el trabajo o en el lugar de estudio, en el barrio, etc. Ver que al igual que yo
ellos quieren ser felices; y sin embargo, al igual que yo, tienen muchas dificultades para
alcanzar la felicidad.
3er punto

Considerar ahora a personas que no conozco, andando por las calles, gente con demasiados
bienes y gente pobre no tiene lo mínimo necesario, gente que sufre por enfermedad, miedo,
angustia, soledad, etc. Ver que, al igual que yo, ellos quieren ser felices; y sin embargo, al
igual que yo, tienen muchas dificultades para alcanzar la felicidad.
4to punto

Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad,
creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida
eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para
mostrarme el camino de la felicidad.
Considerar que Jesús me invita a trabajar con él en la construcción del Reino de Dios.
Para lo cual debo, primero, tener libertad interior ante todas las cosas, para poder seguir la
voluntad del Padre.
Conversación final

Hablar con Jesucristo, que por mí se hizo hombre, y que me invita a trabajar con él para ser
feliz.
89

Meditaciones sobre el Anuncio del Reino
1ra. Meditación

Lc 1, 46 – 55 El canto de María
2da. Meditación

Lc 3, 3 – 14 El anuncio de Juan el Bautista.
3ra. Meditación

Lc 4, 14 – 21 Jesús proclama su misión.
4ta. Meditación

Mt 4, 23-5,12. La bienaventuranzas.

Meditaciones sobre Los Milagros
(Dios transforma a toda la persona)
1ra. Meditación

Mc 2,1 – 12 Jesús sana a un paralítico de su pecado y de su enfermedad
2da. Meditación

Mc 3,1 – 6 Curación del hombre de la mano seca
3ra. Meditación

Mt 9, 27 – 38 Otras curaciones
4ta. Meditación

Lc 8, 40 – 55 Jesús resucita a la hija de Jairo

Meditaciones sobre Los Pecadores
(Dios salva a todas las personas)
1ra. Meditación

Mc 2, 13 – 17 He venido a llamar a los pecadores
2da. Meditación

Mc 2, 18 – 28 El sábado es para el hombre.
3ra. Meditación

Lc 15, 1 – 10 La oveja perdida
4ta. Meditación

Lc 15, 11 – 32 El hijo pródigo
90

Meditaciones sobre la Ley del Amor
1ra. Meditación

Lc 6, 27 - 42 Amen a los que les hacen daño
2da. Meditación

Mt 5, 17 – 31 El Amor va más allá de la Ley
3ra. Meditación

Ga 3,23 – 4,11 Ahora somos hijos de Dios (no de la Ley)
4ta. Meditación

Jn 15, 1 – 17 Ámense como yo les he amado.
91

2.10 - Meditación de los Tres Grados de Humildad
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir al Espíritu Santo que me dé la gracia de crecer en amor a Cristo nuestro Señor, para así
poder seguirle en el servicio al Reino del Padre.
Oración

Para crecer en el seguimiento de Cristo nuestro Señor, es muy útil considerar y advertir en
cual de los tres siguientes grados de humildad me encuentro:
Nota 1: Se entiende aquí por Humildad el grado de maduración espiritual que me permite ser
lo suficientemente libre para confiar en Dios y, siendo libre, elegir seguirle para alcanzar mi
realización humana.
1er. Grado de Humildad. El primer grado de humildad consiste en la conciencia de que para
poder realizarme como persona y convivir con los demás es necesario, al menos, respetar las
normas de convivencia humana y de relación con Dios y, por lo tanto, elijo respetarlas. Es el
estado de la Ley.
Nota 2: Es importante subrayar que la ley puede tomar diferentes formas (algunas muy
sutiles) como: leyes de un país, normas morales, normas de un grupo, valores, principios, etc.
Todas estas leyes, en principio, buscan el bien de las personas y sólo son valen en la medida
en que sirven para el bien de las personas («El sábado es para el hombre y no el hombre para
el sábado»)
Nota 3: Las leyes en general dividen a las personas en buenas y malas, justas e injustas,
aceptados por los demás y rechazados, incluidos y excluidos, etc.; resultado la mayor parte de
las veces del lugar donde le tocó nacer, de las posibilidades o de las capacidades personales, y
no de una opción libre por seguir la voluntad de Dios o no. Por ello, a los que cumpliendo “la
ley” se sienten justos y rechazan a los demás Jesús les llama hipócritas que “no entran ni
dejan entrar”; sin embargo, a los que no logran estar dentro de “la ley” Jesús les recibe con
mucho amor y compasión: “vete y no peques más”.
2do. Grado de Humildad. El segundo grado de humildad, es el segundo paso, consiste en
poder tomar distancia de mis propias necesidades y afectos para poder discernir; y haciéndolo,
elegir aquello que más me ayuda para mi realización y la realización de los que me rodean. Es
el estado de la Libertad Interior.
3er. Grado de Humildad. La tercer grado de humildad, es el más perfecto e inagotable, y
consiste en alcanzar la conciencia de que mi verdadera y única felicidad está en buscar la
felicidad de los demás, de modo que elijo servir y amar a Dios en mi prójimo. Es el estado
del Amor.
Nota 4: Para quien desea alcanzar este tercer grado de humildad mucho ayuda pedir a Jesús
que me ayude a amarle más, y considerar que: “Si te decides a trabajar con Jesucristo,
prepárate para la prueba. Sigue su camino y mantente firme; y en tiempo de adversidad no te
inquietes. Apégate a él y no te alejes, para alcanzar la plenitud en tus últimos días. Todo lo
que te suceda, acéptalo y, cuando te toquen las humillaciones, sé paciente, porque se purifica
el oro en el fuego, y los que siguen a Jesucristo, en el crisol de la humillación. Confía en él, él
92

te cuidará; sigue su camino y espera en él.” (Adaptado de Eclo 2, 1 – 6)
Conversación final

Hablar con el Padre que me creó y tanto me ama; con Jesús que me invita a trabajar por su
Reino; y con el Espíritu Santo que habita en mí, que me hace capaz de amar.

Meditaciones sobre los grados de humildad
1ra. Meditación

Rm 3, 21 - 31 Ya no estamos bajo al Ley, sino bajo la Gracia.
2da. Meditación

Lc 6, 17 – 26 El discurso del monte.
3ra. Meditación

Mc 14,32-42 Jesús en Getsemaní.
4ta. Meditación

Mt 5, 38 – 48 Amar a los enemigos.
5ta. Meditación

Mt 10, 17 - 42 Características del seguimiento a Jesús.
Observación

Algunas lecturas son largas, es recomendable realizar "lecturas rezadas" de partes cortas cada
día. Si algo me impacta es conveniente detenerme en esa lectura.
93

2.11 - El Camino del Reino
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del verdadero camino que conduce a la
construcción de su Reino.
Oración
Primer punto

Realizar la lectura elegida.
Segundo punto

Recordar uno a uno los diferentes ambientes en que me desenvuelvo: mi casa, mi trabajo, mi
movimiento, parroquia, partido político, etc.; viendo con los ojos de mi imaginación los
conflictos que vivo en ellos, la actitud de cada una de las personas con quienes me relaciono.
Luego ver mi actitud en cada uno de esos ambientes: ¿construyo el Reino de Dios?, ¿qué
métodos (“armas”) utilizo normalmente para conseguir las cosas que son verdaderamente
importantes para mí?, ¿confío en que la propuesta de Jesús es verdaderamente
transformadora?.
Tercer punto

Considerar que: Nosotros somos creados por Dios, por amor, para trabajar con él en la
construcción de su Reino, y así compartir con nosotros su felicidad, realizándonos como
personas en esta vida, y alcanzando la felicidad plena en la vida eterna.
Considerar que Dios es el creador, Él sabe cómo estamos hechos y lo que necesitamos para
ser felices; y «Yavé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la
batalla está en sus manos.» y solo confiando en Él podré conseguir la libertad interior que
necesito para alcanzar la verdadera realización humana.
Conversación final

Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo
me conduzca a servirle en aquello que Él crea más conveniente, ya que Él conoce profunda e
íntimamente mis necesidades y capacidades.
94

Meditaciones sobre “El Camino del Reino”
1ra. Meditación

1 Sam 17, 4 – 51 David y Goliat
2da. Meditación

Lc 11, 14 – 23 Con Jesús o contra él
3ra. Meditación

Mc 8,34 - 38 El que quiera seguirme, tome su cruz
4ta. Meditación

Lc 9, 57 - 62 Las exigencias del Maestro
5ta. Meditación

Prov 11, 1 - 31 La verdadera sabiduría es confiar en Dios.
6ta. Meditación

Mt 7, 1 – 14 La puerta ancha y la puerta angosta.

La Batalla
El bien y el mal

Reflexionemos ahora acerca de “cómo se construye el Reino de Dios”. San Ignacio presenta,
en la meditación de “Las dos banderas”, el problema de la lucha entre el bien y el mal. San
Ignacio plantea que nuestras acciones no son neutras, si un acto no construye, entonces
destruye; si un acto no ayuda a la construcción del Reino, lo perjudica. Ya Jesús planteaba
esta radicalidad del Reino: «El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge
conmigo, desparrama.» (Lc 11,23)
Nos referimos a una lucha que se da en el interior de cada persona, y no debemos confundir
con una visión maniquea que divide el mundo en personas “buenas” y “malas”. Pero es
importante dejar en claro que, en cada uno de nosotros, hay una lucha, no ingenua, donde
cada bando busca llevarnos a sus filas. Existe, por tanto, una estrategia del bien y una
estrategia del mal. Veremos los rasgos más importante de las dos estrategias.
La estrategia del mal es engañar a las personas, hacer que no seamos libres apegándonos a las
cosas. Cuando estamos apegados a una cosa cualquiera (persona, idea, etc.), no somos libres
frente a ella y, por lo tanto, no podemos discernir correctamente cuando se presenta la
posibilidad – aunque sea lejana – de perderla. Pero ahí está la sutileza, y el poder de engañar
de esta estrategia; en que la cosa a la que estoy apegado puede ser una cosa buena en sí
misma, sin embargo, al no ser libres ante ella recurrimos a cualquier medio con tal de
conseguirla (o no perderla).
Esto nos lleva, poco a poco, a no confiar en los caminos de Dios y a poner nuestra confianza
en nosotros mismos, en los medios que nos presenta el mundo. De esta forma, buscando cosas
buenas actuamos en contra del Reino de Dios y lentamente, nos vamos pervirtiendo y vamos
pervirtiendo a los que nos rodean.
La estrategia del bien es hacer libres a las personas, no apegarnos a ninguna cosa por buena
que sea y, por tanto, confiar en Dios por sobre todas las cosas. Esto requiere de un proceso
personal de interiorización, de contemplación del mundo y de la historia, de hablar con Dios;
o sea, un proceso de oración donde poco a poco voy descubriendo en mi interior las cosas que
95

no me hacen libre, y en los acontecimientos, los signos de los tiempos.
Vamos a profundizar esta reflexión con una vieja historia por medio de la cual el pueblo
hebreo trataba de enseñar estas mismas ideas: la historia de David y Goliat.
Lectura: 1 Sam 17, 4 – 51 David y Goliat
Los personajes

Luego de una detenida lectura vamos a analizar el significado de cada uno de los personajes:
Goliat
Goliat representa los “medios” o los caminos del mundo: confiar en la fuerza, la prepotencia,
jugar sucio, etc. El desafío principal que se presenta a los Israelitas era el que Goliat
insultaba a Dios, ponía en cuestión el poder de Yavé, por eso David dice: «¿quién es ese
filisteo incircunciso que insulta así a los batallones del Dios vivo?». Lo que estaba en cuestión
era el poder del Dios de Israel para dar la victoria a sus seguidores, o sea, estaba en cuestión la
esencia de la fe en ese Dios que había sacado a sus antepasados de la esclavitud de Egipto.
Hoy también se nos presenta el mismo desafío del mundo: ¿Es capaz Dios de vencer frente a
las injusticias, frente a la prepotencia de los poderosos, a pesar de la trampa de los corruptos?
Esta es la misma pregunta que nos hacemos hoy, la que se hicieron los Israelitas y que se
vienen haciendo los hombres de fe de todos los tiempos. Esta es la esencia de nuestra fe.
David
David representa al hombre de fe que se escandaliza frente al poder corrupto y que no acepta
que nadie ponga en cuestión el poder de su Dios. Por eso, su reacción instintiva es atacar a
Goliat ya que no puede quedarse sentado mirando mientras los demás tiemblan de miedo.
La primera tentación es la impotencia frente al mal: «No puedes pelear contra él, pues tú
eres un jovencito y él es un hombre adiestrado para la guerra desde su juventud.»; pero pronto
recuerda su experiencia de Dios y eso le anima a seguir: «Yavé, que me ha librado de las
garras del león y del oso, me librará de las manos de este filisteo.».
La segunda tentación es tomar las armas que los demás le dan, que el mundo le propone.
¿Cómo podría vencer al poderoso Goliat si no es con sus mismas armas?. Esa es nuestra
tentación: ¿Cómo vamos a poder ganar sin hacer trampas, si los demás hacen trampas?,
¿Cómo vamos a poder ganar sin manipular con el poder que tengamos, si los demás utilizan
para sus fines el poder que tienen?. Constantemente pensamos que si el fin que nos
proponemos es bueno los medios no importan. Esos son los medios que nos propone el
mundo para cambiar, pero el engaño está en que antes de poder cambiar al mundo, el mundo
nos cambia a nosotros.
Sin embargo, pronto David comprende que esas armas son inadecuadas para él: «David se
abrochó el cinturón con la espada por sobre la coraza, pero no pudo andar porque no estaba
acostumbrado. Y se deshizo de todas estas cosas. Tomó en cambio su bastón, escogió en el río
cinco piedras lisas y las colocó en su bolsa de pastor». En esta actitud existen dos
componentes que van unidos:
Sencillos como palomas…

Por un lado la confianza absoluta en Dios y en sus medios: «Toda la tierra sabrá que hay un
Dios en Israel, y sabrán todas estas gentes que Yavé no necesita espada o lanza para dar la
victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos».
…y astutos como serpientes.
Pero por otro lado, también David pone de su parte su experiencia y su habilidad, pone lo
mejor de sí mismo: «metió rápidamente su mano en la bolsa, sacó la piedra y se la tiró con la
honda. La piedra alcanzó al filisteo, hundiéndosele en la frente».
Ese es el desafío de hoy y de siempre, confiar que «Yavé no necesita espada o lanza para
dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos.».
96

Tercera semana
3.1 - “El Éxito”
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor gracia de no dejarme seducir por el “éxito” que el mundo me
ofrece.
Oración
1er. Punto

Realizar la lectura elegida.
2do.punto

Considerar como muchas veces el mundo nos ofrece el triunfo fácil, que no pasa por la
dificultad y el dolor. Considerar como estos “éxitos” apuntan a mi vanidad personal, mi causa,
mis apegos, mis temores, etc. Jesús sabe que este aparente “triunfo humano” sería en realidad
el fracaso de la causa de Dios y por lo tanto un fracaso mío.
Conversación

Realizar una conversación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; pidiendo gracia para
discernir su voluntad.

Meditaciones sobre “El Exito”
1ra. meditación

Mt 21, 1 –11 Jesús entra en Jerusalén.
2da. meditación

Ec 4, 13 – 16 La gloria de este mundo es pura vanidad.
3ra. meditación

Lc 14, 7 – 14 Los primeros asientos.
4ta. meditación

Mt 4, 8 – 11 “Te daré todo esto si te incas ante mí y me adoras”.
5ta. meditación

Ap 7,9 – 12 La verdadera Gloria de Jesús.
97

3.2 - Tres Causas del Dolor Humano
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor gracia de crecer en mi capacidad de amar, y así poder seguirle.
Oración

Consideraremos tres causas por las que llega el dolor al ser humano.
Primera causa

La primera causa a considerar es "por mis propios pecados", debido a mi infidelidad a Dios,
por la que yo mismo me causo daño a mi y otras personas. Esto produce un sufrimiento
absurdo, y sin otro fruto que mi propia perversión humana y el mal de otras personas, ya que
yo mismo he elegido apartarme de Dios Nuestro Señor, fuente de todo bien. De este mal sólo
puedo ser librarme tomando conciencia de mi responsabilidad y con arrepintiéndome, buscar
cambiar mediante la gracia mediante la gracia de Jesucristo que murió por mi.
Nota 1: Sólo la persona que ora constantemente puede hacer el camino de tomar conciencia
del mal que produce e ir cambiando de a poco adhiriéndose a la gracia de Jesucristo.
Segunda causa

La segunda causa a considerar es "por el mal en el mundo", del que no tengo yo culpa directa.
Esta causa es un misterio, expresado en nuestra tradición como "una voluntad maligna" que
busca destruir la creación. Frente a este sufrimiento, no buscado, debo tener dos actitudes: la
primera es hacer lo que humanamente sea posible, usando la inteligencia que Dios me dio
para evitarlo y cambiarlo; la segunda es ofrecérselo a Señor Jesús, en solidaridad a su dolor
del que tampoco tuvo culpa, y el de toda la humanidad, de esta forma Dios dará sentido a lo
absurdo para mi provecho personal.
Nota 2: No debemos pensar que por seguir la voluntad de Dios tendremos más problemas de
este tipo que otras personas. Por el contrario, el que ora constantemente está más preparado
que otros para sacar algún provecho en maduración y crecimiento personal y comunitario
frente a las dificultades de la vida.
Tercera causa

La tercera causa a considerar es “por amor”, por el que yo me entrego voluntariamente a la
voluntad del Padre. No deseando ni buscando voluntariamente el sufrimiento sino que
aceptándolo como una consecuencia inevitable de servir a la obra del Padre, amando a mi
prójimo como lo hizo Nuestro Señor Jesucristo. De esta forma me uno a la pasión del Señor
que me redime, haciéndome por su resurrección más plenamente humano y feliz, a mí y a mi
prójimo. “Nunca estamos tan desprotegidos contra el dolor como cuando amamos” Freud.
Nota 3: Notar que este tipo de actitud, más aún que la anterior, me lleva a morir a mis apegos
y afectos desordenados y a resucitar convirtiéndome en una persona más plena a Imagen y
Semejanza de Dios.
Conversación

Realizar una conversación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; pidiendo gracia para
98

discernir su voluntad.

Meditaciones sobre las Tres Causas del Dolor Humano
1ra. meditación

Mt 27, 3 - 10 Muerte de Judas.
2da. meditación

Mt 11, 28 - 30 Mi carga es liviana.
3ra. meditación

Jn 12, 23 - 28 Si el grano de trigo no muere, no da fruto
4ta. meditación

He 5, 27 - 42 Salieron contentos por haber sufrido en nombre de Jesús.
5ta. meditación

2 Mac 6, 18 - 31 Martirio de Eleazar.
6ta. meditación

2Mac 9, 1 – 29 La muerte del perseguidor
99

3.3 - Contemplaciones desde la Última Cena hasta el Huerto
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno del dolor y el sufrimiento de Jesucristo, por
amor a mi acepta la Pasión.
Oración
Primer punto

Es leer el pasaje del evangelio elegido.
Segundo punto

Contemplar la historia considerándome un personaje cualquiera dentro de ella. Ver que dicen
y como actúan las personas; y ver que dice y como actúa Jesús.
Tercer punto

Considerar cómo toda la vida de Jesús de entrega y en pro de la existencia de todo ser humano
culmina naturalmente en su pasión, la que él acepta voluntariamente por amor a nosotros. Ver
cómo le duele la traición de un amigo, dejar a sus amigos (los discípulos), suda sangre por el
temor sentido y pide al Padre que le libre de ese sufrimiento si es posible: «Padre, si es
posible, aparta de mi esta prueba. Pero, que no se haga mi voluntad sino la tuya».
Conversación

Acabar con una conversación con Cristo nuestro Señor; y al final con un Padrenuestro.

Meditaciones desde la Cena hasta el Huerto
1ra. meditación

Lc 22, 1 – 13 La traición de Judas
2da. meditación

Lc 22, 14 – 38 La última cena
3ra. meditación

Jn 13, 1 – 17 Jesús lava los pies a sus discípulos
4ta, meditación

Lc 22, 39 – 53 Jesús en el Huerto de Getsemaní
5ta. Meditación

Jn 16, 16 – 33 La promesa de una nueva presencia.
6ta. meditación

Jn 17, 1 – 26 Oración de Jesús por el nuevo Pueblo Santo.
100

3.4 - Meditación de las Dos Banderas frente al Dolor
una de Jesucristo, nuestro buen pastor,
y la otra del príncipe del mal, mortal enemigo de la naturaleza humana
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento de los engaños del mal espíritu; y conocimiento del
camino verdadero que nos muestra Jesús, nuestro buen pastor.
Oración
1er punto

Es ver con vista imaginativa el mundo, y en ella a los seres humanos trabajando cada uno en
su oficio, buscando el fin para el que han sido creados, la felicidad. Ver a Jesús, buen pastor,
se afana en conducirles por el camino correcto; y como el príncipe del mal busca la forma de
engañarlos.
2do. punto

Ver como el príncipe del mal establece su cuartel general en una gran empresa, en un alto
edificio de una importante ciudad del mundo. Ver como no habiendo logrado persuadir a
muchos con el apego, trata ahora de engañar mediante el dolor humano inevitable:
1. negando la existencia del dolor, con extremo temor; o pretendiendo que podrá lograr la felicidad sin esfuerzo
alguno y siguiendo los caminos "fáciles" de la vida;
2. para que luego busquen evadir el dolor alienándose mediante juegos, drogas, sexo, excesivo trabajo, etc.;
que son todas formas de no enfrentarse consigo mismo y su inevitable dolor;
3. y que finalmente se vuelvan vacías, sufriendo y haciendo sufrir, lejos de la ayuda de Dios; lo que constituye
otra forma de soberbia.

Comenzando por la negación del dolor nos lleva a la evasión y luego a la soberbia; y con la
soberbia, renunciando por propia voluntad a la protección de Dios, vienen todos los demás
males y perversiones humanas.
3er. punto

Ver como Jesús se establece en una humilde casa de un barrio pobre de una pequeña ciudad,
en un país subdesarrollado. Ver como ante el sufrimiento humano se entrega El mismo, para
así enseñarnos:
1. a asumir el dolor, y de ese modo enfrentarlo cara a cara; comprendiendo que toda lo verdaderamente bueno
solo se logra con esfuerzo, y que tras el dolor del parto está la alegría del nacimiento;
2. para discernir la voluntad del Padre que nos ama, utilizando nuestra inteligencia y otros medios de la
creación para buscar soluciones cuando sea posible;
3. y que de ese modo, libres frente al dolor, podemos ofrecer nuestra persona a la voluntad del Padre, por amor
a El y al prójimo, como nuestro Señor Jesucristo lo hizo, que es la forma más perfecta de humildad.

Asumiendo la realidad del dolor nos lleva a discernir la voluntad del Padre y luego a la
humildad, que es la total confianza en el Padre; y con la humildad, nos entregamos a la pasión
si esta viene como consecuencia de seguir su voluntad, de ese modo alcanzamos la
resurrección con Jesucristo.
101

4to. punto

Considerar que: «Yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo la construcción
de su Reino, y así compartir conmigo su felicidad, realizándome como persona en esta vida, y
alcanzando la felicidad plena en la vida eterna.
Y tanto me amó Dios, que se hizo hombre en la persona de su Hijo Unico, Jesús. Y
habiéndome amado hasta el extremo, se entregó a la muerte para ayudarme. Mostrándome
que, para ser feliz, debo trabajar por el Reino de Dios, amando a Dios en la persona de mi
prójimo.
Para lo cual debo, primero, hacerme interiormente libre a todas las cosas, para poder seguir la
voluntad del Padre; y así crecer en amor a Jesucristo y en él a nuestros hermanos. De modo
que, sea capaz de elegir morir a mi mismo para dar felicidad a otros, y así resucitar con Cristo
a una felicidad más plena».
1ra conversación

Pedir a María, Madre de Jesús, que interceda ante su hijo para que me reciba bajo su bandera
concediéndome capacidad para asumir el dolor. Después decir un Ave María.
2da conversación

Pedir a Jesucristo, Hijo de Dios, que me guía hacia la voluntad del Padre, y decir el «Alma de
Cristo».
3ra conversación

Pedir al Padre de me conceda la luz de Espíritu Santo discernir su voluntad, y decir un
Padrenuestro.

Meditaciones sobre las Dos Banderas
1ra. meditación

Lc 9, 22 - 27 Si alguno quiere seguirme...
2da. meditación

Mt 7, 13 - 14 La puerta ancha y la puerta angosta
3ra. meditación

He 20, 16 - 38 Pablo se despide...
4ta. meditación

2 Cor 4, 7 – 15 Si morimos con Jesús, viviremos con él.
5ta. meditación

2 Cor 6, 3 – 10 Las pruebas de un apóstol
6ta. meditación

2 Cor 11, 16 - 33 Las pasiones de Pablo
102

3.5 - Contemplación de la Pasión
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno del sentido de la pasión de Jesús, humano
igual que yo, que sufre tortura y humillación.
Oración
Primer punto

Es leer el pasaje del evangelio elegido.
Segundo punto

“Considerar el silencio del Padre, silencio que nos revela a un Dios que ha ligado su
existencia a la de un condenado, ejecutado por blasfemo. Considerar que Dios se liga en la
cruz de Jesucristo al sufrimiento de los hombres, para liberarlos de todo lo que les somete a la
esclavitud, al dolor y a la muerte” (J. Moingt).
Tercer punto

“Considerar que toda persona que contemple en Jesús a la humanidad víctima del pecado, y
se sienta solidariamente responsable de ese estado de cosas e impotente para liberarse del
mismo, está invitado a escuchar aquí el silencio de Dios que habla en Jesús y a descubrir a un
Dios completamente diferente a sus imágenes, lleno de amor y respeto por los hombres, que
los llama a amarle y a respetarle mediante el respeto y el amor de los unos para con los otros,
a existir para los demás como para Dios mismo” (J. Moingt).
Conversación

Acabar con una conversación con Cristo nuestro Señor; y al final con un Padrenuestro.

Meditaciones de la Pasión
1ra meditación

Lc 22, 54 – 71 Jesús ante la autoridades
2da. meditación

Lc 23, 1 – 25 Jesús ante el gobernador romano.
3ra. Meditación

Lc 23, 26 – 38 Camino de la cruz.
4ta. Meditación

Lc 23, 39 – 56 Muerte de Jesús
5ta. Meditación

Is 52, 13 – 53, 12 El siervo del Señor.
103

3.6 - “El Fracaso”
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una
disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al
Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de
oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno del sentimiento de fracaso de Jesús en la
cruz, abandonado por Dios y por los hombres.
Oración
Primer punto

Hacer la lectura elegida.
Segundo punto

Recordar fracasos importantes que he tenido en mi vida, quizás recientes. Recordar mis
sentimientos, mis pensamiento sobre mí mismo, sobre los demás implicados en mi fracaso y
sobre Dios. Considerar como, en esos momentos, Dios parece estar ausente. Considerar que
Jesús experimentó lo mismo que yo, que Dios se solidariza conmigo hasta el extremo.
Tercer punto

Traer a mi mente a algunas personas que yo conozco y cuya situación de vida puedo
considerar como un fracaso. Personas que andan pidiendo limosna, personas que han quedado
en la calle económica o moralmente, personas pobres que no tienen que comer; ponerme en el
lugar de ellos, como se sienten, que piensan. Considerar cómo, en esas situaciones, Dios
parece estar ausente. Considerar que Jesús tomó el lugar de ellos, que Dios se solidariza con
ellos tomando el lugar del más miserable de los miserables.
Conversación

Acabar con una conversación con Cristo nuestro Señor, pidiéndole que me ayude a entender
mis fracasos, y a solidarizarme con el fracaso de mis hermanos. Terminar con un
Padrenuestro.

Meditaciones sobre “El Fracaso”
1ra meditación

Mt 27, 35 – 50 La muerte de Jesús.
2da. meditación

Salmo 22 Dios mío, ¿por qué me has abandonado?.
3ra. Meditación

2 Mac 7, 1 – 42 El martirio de los siete hermanos
4ta. Meditación

Rm 8, 18 – 27 La creación entera gime y sufre dolores de parto.
5ta. Meditación

2 Cor 1, 3 – 11 Cristo es nuestro consuelo.
104

Cuarta semana
4.1. Contemplación del Misterio de la Pasión y Resurrección
LA CONTEMPLACIÓN DE LA ORUGA AYUDA A CONTEMPLAR EL MISTERIO DE
LA PASIÓN Y RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
PRIMERA MEDITACIÓN
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Oración

Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de los misterios de la pasión.
Primer punto

Ver con la vista imaginativa a una oruga cualquiera que se arrastra por las ramas de un árbol.
Ver como come las hojas durante todo el día, y como pareciera que su vida no tiene ningún
sentido más que comer y algún día morir.
Segundo punto

Ver como llegado un día, la oruga siente el llamado de su destino, y lentamente se va liando y
rodeando de su capullo hasta cerrarse totalmente. Ver como al cabo de unos días el capullo se
abre y sale un nuevo ser, una mariposa.
Tercer punto

Considerar que la oruga se somete al sacrificio, un sacrificio que hará desaparecer a ese ser ya
que esa oruga ya no volverá a existir. Considerar que, sin embargo, la mariposa era el destino
de la oruga, su verdadero ser. La oruga deja de existir para ser más auténticamente ella.
SEGUNDA MEDITACIÓN
La segunda parte de este ejercicio es contemplar la pasión y resurrección de nuestro Señor
Jesucristo, según los siguientes puntos:
Oración
Primer punto

Considerar que Jesús, «por haber vivido para los otros, convirtiéndose en su esclavo, pudo
morir igualmente por ellos, en provecho de ellos, con la certeza de que nos daba su vida de
hijo a cambio de la condición de esclavo que es la nuestra y que él había hecho suya. »[J.
Moingt, s.j.]
Segundo punto

Considerar que Jesús se entrega voluntariamente al sacrificio por amor a nosotros; y
amándonos hasta el extremo aceptó voluntariamente el fracaso humano de su obra, el dolor y
la muerte. Considerar que lo hizo confiando en el Padre, siguiendo su vocación, y de esa
forma, resucita Cristo en la plenitud de su ser de Hijo Unico de Dios.
Tercer punto

Considerar que entregando su vida «Jesús nos salva liberándonos de la muerte eterna, es
decir, del poder que el pecado otorga a la muerte de separar para siempre al hombre de Dios.
105

Jesús, destruyendo el reinado del pecado sobre el hombre, le quita el poder de separar del
amor y de la vida de Dios, el poder de aniquilación que permite a la muerte destruir al hombre
y dominar la historia. Transforma la muerte en simple cambio de ser; la convierte en un
simple paso de este mundo al Reino de Dios. Consigue esta victoria sobre la muerte sufriendo
libremente su mordedura por amor al Padre y a los hombres.» [J. Moingt, s.j.]
Conversación

Dirigirse al Espíritu Santo pidiéndole que me ayude a comprender los misterios de la pasión y
resurrección, y que acreciente en mi la esperanza en la vida eterna.

Meditaciones sobre El Misterio de la Pasión y Resurrección
1ra. meditación

2Cor 1, 3 -7 Bendito sea Dios, del que viene todo consuelo
2da. meditación

Flp 2, 1 - 11 Imiten a Jesús humilde
3ra. meditación

Col 2, 11 - 15 Bautizados y resucitados
4ta. meditación

2Tim 1, 3 - 18 Dios no nos dio un espíritu de timidez
5ta. meditación

Hb 2, 10 - 18 Fue una gracia de Dios que experimentara la muerte por todos.
106

4.2 - Contemplaciones de la Resurrección
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Oración

Pedir a Dios nuestro Señor alegría y paz con Cristo resucitado, conocimiento interno del
significado del triunfo de Cristo para mi persona y para toda la humanidad.
Primer punto

Leer el pasaje del evangelio elegido.
Segundo punto

Considerar que «Dios no solo se ha mostrado humillado por los ultrajes infligidos a su
enviado, sino que se humilla a sí mismo, rehusando intervenir para liberarlo en ese mismo
momento o para vengarlo después, pues ni la resurrección Jesús, que permanece secreta, ni
sus apariciones, reservadas a unos cuantos testigos, pueden equivaler a un acto de
manifestación visible de su poder. Acepta mostrarse desarmado e impotente, se vuelve
imposible de reconocer, invisible, para la multitud de hombres acostumbrados a reconocerle
sólo en los signos de su majestad y únicamente en los estallidos de su cólera. El Dios que está
oculto en Jesús libera, pues, a los hombres de todo temor hacia él, así como de los lazos de
dependencia creados por la codicia de los beneficios; deja a todos la libertad de reconocerle o
no, sin obligarles a ello mediante la amenaza del interés.» (J. Moingt)
Conversación

Acabar con una conversación a Cristo nuestro Señor y al Espíritu Santo; y al final con un
Padrenuestro.

Meditaciones sobre la Resurrección
1ra. Meditación

Mt 27,51 – 66 Después de la muerte de Jesús
2da. Meditación

Mt 28, 1 – 15 Jesús resucitado se aparece a las mujeres
3ra. Meditación

Lc 24, 1 – 12 El Señor ha resucitado
4ta. Meditación

Lc 24, 13 – 35 Los discípulos de Emaús
5ta. Meditación

Lc 24, 36 – 43 Jesús se aparece a los apóstoles
107

4.3 - El Encuentro con Cristo
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intensiones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor gracia de descubrir a Jesús resucitado en nuestra vida.
Oración
1er punto

Realizar la lectura elegida.
2do punto

Considerar que «el que responde a la llamada de Jesús y otorga su fe a la revelación en él del
silencio de Dios, ese se siente liberado del pecado y de la muerte, perdonado. Liberado por el
poder que le da la fe de mantenerse graciosamente ante Dios, como hijo emancipado, y hacer
de su vida un don gratuito a los otros, un servicio de liberación. Perdonado, puesto que el
amor con que se siente amado por Dios le brinda el afán de la responsabilidad de los otros, el
deseo de hacerles justicia y de considerarlos libres de toda deuda respecto a él. Liberado y
perdonado, no solitariamente, sino en virtud del poder que otorga el amor para pedir la ayuda
del otro y ofrecerle la nuestra.» (J. Moingt)
3er punto

Considerar que el encuentro con Cristo nos da una liberación que «no viene a descargarnos de
nuestros actos pasados ni de la herencia del pasado, sino que está vuelta hacia el futuro, es una
fuerza de futuro, proporciona la fuerza de asumir el propio pasado y otorgarle un futuro
diferente, salva el pasado abriéndole un futuro de vida eterna, aunque de una vida a conquistar
en la experiencia cotidiana de la vida.» (J. Moingt)
Conversación

Realizar una conversación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; pidiendo gracia para
discernir su voluntad.

Meditaciones sobre El Encuentro con Cristo
1ra. Meditación

Jn 21, 1 – 25 El encuentro de Pedro con Jesús
2da Meditación

Jn 20, 19 – 28 El encuentro de Tomás con Jesús
3ra Meditación

Hch 9, 1 – 31 El encuentro de Pablo con Jesús
4ta Meditación

Ex 3, 1 – 15 El Espíritu de Jesús llamó también a Moisés.
5ta Meditación

Am 7, 1 – 17 El Espíritu de Jesús llamó también al profeta Amos
108

4.4 - Historia de mis fidelidades a Dios
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor, que ilumine mi memoria para recordar y reconocer su amor a lo
largo de mi vida.
Oración
1er punto

Mi historia personal de fidelidades a Dios.
Recordar los momentos de mi historia personal en que yo he optado por Dios. Recordar mis
dudas y temores: mi "pasión". Recordar las veces que he renunciado a mí mismo: mi
“muerte”.
Ver cómo he crecido, resucitado, cada vez que he asumido y enfrentado las dificultades y
“fracasos” de la vida desde una actitud de oración, guiado por el Espíritu de Dios, cuidado por
el Padre y acompañado por Jesús. Ver las gracias recibidas, en madurez personal, relaciones
humanas más profundas, en felicidad verdadera.
2do. punto

Considerar que Dios no me ha abandonado, aún en aquellos casos en que yo había creído que
estaba solo. Considerar que estando unido a la pasión de Jesucristo siempre estaré unido a su
resurrección.
Conversación

Dirigirse a Dios Padre agradeciéndole por su amor y presencia en mi vida.
A Jesucristo para seguirle siempre en su "pasión", para así obtener con él su "resurrección".
Y al Espíritu Santo pidiéndole la gracia y la luz que necesito.

Meditaciones sobre la Resurrección
1ra. meditación

Rm 4, 1 - 11 Ahora estamos en paz con Dios.
2da. meditación

Rm 6, 1 - 10 Participamos de la muerte y Resurrección de Cristo.
3ra. meditación

2 Cor 12, 1 - 10 Cuando me siento débil, entonces soy fuerte.
4ta. meditación

Ef 1, 1 - 14 Somos hijos adoptivos de Dios por medio de Cristo.
5ta. meditación

Flp 1, 12 - 26 Cristo es mi vida y de la misma muerte saco provecho.
109

4.5 - El Espíritu Santo
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor gracia de tener conocimiento interior de Su presencia en mi vida
por medio de su Espíritu Santo.
Oración
1er. Punto

Realizar la lectura elegida.
2do. Punto

Considerar que de la Cruz de Jesucristo brota su Espíritu, Espíritu de Amor del Hijo al Padre
y de Amor del Padre al Hijo, Espíritu entregado en él a toda la humanidad como fuerza
renovadora que transforma la historia y hace efectiva la resurrección de Jesús en cada uno de
nosotros.
Conversación

Dirigirse al Padre dándole gracias por su Amor.
A Jesucristo pidiéndole me permita seguirle en su entrega al Padre.
Y al Espíritu Santo, para que me dé la gracia de hacer efectivo en mí el amor del Padre por
medio de Jesucristo a toda la humanidad.

Meditaciones sobre El Espíritu Santo
1ra. meditación

Jn 15, 26 – 16, 15 El Espíritu vendrá.
2da. meditación

Lc 24, 44 – 53 Las últimas instrucciones.
3ra. meditación

Mt 28, 16 – 20 Jesús envía a sus apóstoles
4ta. meditación

Hch 1,3 - 11 La Ascensión de Jesús
5ta. meditación

Hch 1,12 - 26 Los discípulos esperan al Espíritu Santo
6ta. meditación

Hch 2,1 - 13 La venida del Espíritu Santo
7ma. meditación

Sab 9, 1 – 18 Oración de Salomón
110

4.6 - La Iglesia crece: El Bautismo
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor gracia de descubrir su presencia en nuestra Iglesia, a través de
cada una de nuestras comunidades.
Oración
1er. punto

Realizar la lectura elegida
2do. punto

Considerar que nuestro Jesús no nos dejó solos, El nos acompaña en la construcción del Reino
y nos da su fuerza transformadora por medio de los Sacramentos y de su Iglesia.
Conversación

Conversar con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, dándole gracias por su amor.

Meditaciones sobre La Iglesia
1ra. meditación

Mc 16, 9 – 20 La Iglesia comienza
2da. meditación

Hch 19, 1 – 20 La gente recibía el Espíritu santo por medio del Bautismo.
3ra. meditación

Rm 6, 1 – 23 Por el bautismo hemos muerto con Cristo
4ta. meditación

1Cor 15, 20 – 34 Cristo nos abrió el camino.
5ta. meditación

Ef 4, 1 - 16 Progresemos hacia el hombre perfecto.
111

4.7 - La Iglesia vive: Eucaristía
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intensiones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor gracia de descubrir su presencia en nuestra Iglesia, a través de
cada una de nuestras comunidades.
Oración
1er. punto

Realizar la lectura elegida
2do. punto

Considerar que nuestro Jesús no nos dejó solos, El nos acompaña en la construcción del Reino
y nos da su fuerza transformadora por medio de los Sacramentos y de su Iglesia.
Conversación

Conversar con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, dándole gracias por su amor.

Meditaciones sobre La Iglesia
1ra. meditación

Hch 2, 42 – 47 La primera comunidad.
2da. meditación

Hch 4, 1 – 22 Pedro y Juan son arrestados
3ra. meditación

Hch 3, 1 – 26 Pedro y Juan sanan a un hombre tullido
4ta. meditación

Hch 4, 23 – 37 Unidos y la oración y en los bienes
5ta. meditación

Hch 20, 7 – 16 La Eucaristía de un domingo en Tróade.
6ta. meditación

1Cor 11, 17 – 34 La Cena del Señor
112

4.8 - Contemplación para Alcanzar Amor
Ponerse en presencia de Dios

Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las
intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al
Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración.
Gracia a pedir

Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno de tanto bien recibido, para que tomando
conciencia de la gracia recibida, pueda en todo amar y servir.
Oración
1er. punto

Ver, con los ojos de la imaginación cómo comenzó el universo con una gran explosión
llamada “Big Bang” (o “gran pum” en español), antes de eso no había nada. El universo
comenzó con esa gran explosión, partiendo de dimensiones insignificantes y altísimas
temperaturas, fue expandiéndose y enfriándose, formando primero nubes de átomos que luego
fueron juntándose y formando conglomerados, que luego se convirtieron en estrellas, planetas
y galaxias; hasta llegar, después de quince mil millones de años, a lo que es hoy. Ver cómo
Dios pensó en mí desde el inicio, y creó universo en una inmensidad de tiempo y espacio para
que yo pueda alcanzar mi fin: ser feliz creciendo y realizándome como persona.
2do. punto

Ver cómo Dios respeta mi libertad para hacerme cocreador con él del universo y de mí
mismo. Considerar cómo, viendo el riesgo que supone el uso de mi libertad, me amó hasta el
extremo haciéndose hombre, en Cristo Jesús, y entregándose a la muerte de cruz asumió todas
las limitaciones y dificultades que me impiden ser feliz, y venciéndolas por medio de su
resurrección me adoptó como hijo para que pueda llegar a ser Imagen y Semejanza suya.
3er. punto

Considerar que, por la gracia de la resurrección de Jesucristo, su Espíritu Santo habita en mí
dándome la fe y la capacidad que me permite entregar mi vida por la construcción su Reino,
confiando en el Padre de tal modo que en mi debilidad está su fuerza.
Conversación

“Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad,
todo lo que soy y tengo; Tu me lo diste, a Ti, Señor, lo devuelvo; todo es tuyo, y puedes
disponer según tu voluntad. Dame tu amor y gracia que ésta me basta”.
“Señor, haz de mi lo que quieras, porque sé que me amas”.
“Padre, Hijo y Espíritu Santo, mi vida por tu misión”.
Amen
113

Meditaciones para Alcanzar Amor
1ra. meditación

Jn 1, 1 – 18 La Palabra de Dios se hizo hombre
2da. meditación

Sal 8 ¿Quién es el hombre, para que te acuerdes de él?
3ra. meditación

Rm 8, 28 – 39 ¿Quién nos podrá apartar del amor de Dios?
4ta. meditación

Ef 4, 1 – 16 Progresemos hacia el hombre perfecto
5ta. meditación

1 Jn 4, 1 – 12 Amar como Dios ama
6ta. meditación

Sal 139

El Amor de Dios
“El ser humano es creado por Dios por amor, para ser feliz colaborando con él en la creación.
Pero aún sigue siendo creado por Dios, en un proceso de crecimiento a su imagen y
semejanza; y está llamado a ser cocreador de sí mismo”
Todo comenzó con el big bang. El universo comenzó de dimensiones insignificantes y a
altísimas temperaturas. Fue expandiéndose y enfriándose formándose átomos que se fueron
juntando, formando moléculas, nubes de átomos, conglomerados, estrellas, galaxias y
planetas; para que luego de 15 mil millones de años llegue a ser como lo conocemos ahora.
En una galaxia menor, la Vía Láctea, alrededor de una estrella pequeña con una serie de
planetas girando a su alrededor se formó lo que conocemos como el sistema solar. En él se
formó, hace 4.500 millones de años, nuestro planeta tierra; 3.000 millones los primeros seres
biológicos; y, hace sólo 200 mil años aparece el Homo Sapiens capaz de tomar sus decisiones
independientemente de las fuerzas de la naturaleza.
Desde entonces, el ser humano se fue gestando lentamente. Primero integrado totalmente a la
naturaleza y luego va tomando conciencia de sí mismo y rompiendo la identificación total de
ella. Este rompimiento de su esclavitud absoluta a las leyes naturales es percibido como una
culpa, es el abandono de la seguridad que representa vivir totalmente cobijado por el mundo
natural, y esto se vive con mucha angustia ya que desde ese momento debe tomar sus propias
decisiones y asumir sus propias responsabilidades.
Entonces se integra al clan familiar, grupo y al pueblo al que pertenece, se somete a sus
creencias, normas y leyes recuperando así su identidad, sentido de pertenencia y seguridad.
Esto es una forma de sentirse nuevamente parte de algo que le trasciende y el pecado se
concibe entonces como el rompimiento con la leyes y, por lo tanto, con el grupo.
Pero de a poco, Dios lo va llevando, en un proceso de maduración humana, a crecer a imagen
y semejanza suya ganando capacidad de decidir por sí mismo lo que es bueno y malo. Y
promete que habrá un liberador de la esclavitud y le dará una ley que estará escrita en su
corazón.
114

Entonces, en la plenitud de los tiempos, Dios mismo se hace hombre en la persona de su hijo
único Jesús, para liberarnos de la esclavitud del pecado y darnos la ley del amor que por
gracia de Dios nos hace libres y capaces de reintegrarnos a la naturaleza y a los demás; no por
una ley que nos obliga, sino por nuestra capacidad libre de darnos en una relación de amor.
«Hasta que no llegaran los tiempos de la fe, la Ley nos guardaba bajo llave, a la espera de la
fe que se iba a revelar. La Ley nos conducía al maestro, a Cristo, para que creyéramos, y así
fuéramos justos. Pero al llegar la fe, ya no necesitamos que nos lleven al maestro.» (Gal 3, 23
– 25)
«Ahora yo digo: mientras el hijo del dueño de casa es aún niño, no tiene ninguna ventaja
sobre los esclavos, a pesar de que es dueño de todos ellos. Está sometido a quienes lo cuidan o
se encargan de sus asuntos hasta la fecha fijada por su padre. De igual modo también
nosotros, pasamos por una etapa de niñez, y estuvimos sometidos a las normas y principios
que rigen el mundo. Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que
nació de mujer y fue sometido a la Ley, con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley,
para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos. Ustedes ahora son hijos, por lo cual
Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre:
¡Abbá! o sea: ¡Papá!.» (Ga 4, 1 – 6)
Pero deshacerse de la ley sin la madurez que trae la gracia de Jesucristo por el crecimiento en
la fe sería volver a la esclavitud de las leyes de la naturaleza. «Nuestra vocación, hermanos, es
la libertad. No hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne, sino del amor por el
que nos hacemos esclavos unos de otros. Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás
al prójimo como a ti mismo. Pero si se muerden y se devoran unos a otros, ¡cuidado!, que
llegarán a perderse todos. … Pero dejarse guiar por el Espíritu, no significa someterse a la
Ley.» (Ga 5, 13 – 18)
Jesucristo es Dios y es Hombre. Es Dios que, por amor, elige hacerse como uno más de
nosotros; y es la humanidad a imagen y semejanza de Dios. Por eso es la plenitud de los
tiempos, porque es la razón de toda la creación ya que «en él fueron creadas todas las cosas»
(Col 1, 16). El fin de toda la creación es la existencia del ser humano, imagen y semejanza de
Dios por gracia de Jesucristo, para compartir su felicidad (gloria) y colaborar con Él en su
creación.
Somos creados por Dios por amor, para colaborar con él en la creación. Pero aún
seguimos siendo creados por Dios, en un proceso de crecimiento a su imagen y semejanza; y
estamos llamados a ser cocreadores con Él de nosotros mismos y del mundo, por lo que
ayudar a madurar y crecer a las personas es colaborar con él en su creación.

Gerónimo Bellassai. Ejercicios espirituales en la vida corriente para laicos

  • 1.
    1 Gerónimo Bellassai Ejercicios Espiritualesen la Vida Corriente para laicos Indicaciones para los Acompañantes Del ejercitante y el acompañante a. Los ejercicios espirituales tienen como objetivo ayudar a los ejercitantes a descubrir sus afectos desordenados para liberarse de ellos, y así poder reconocer y seguir la voluntad de Dios. b. Los ejercicios espirituales son un proceso de crecimiento humano del ejercitante en profunda intimidad y comunicación con Dios, en el que por medio de mociones interiores, consolaciones y desolaciones va conociéndose a sí mismo y a Dios. c. El acompañante no es protagonista en este proceso y sólo debe ayudarle a entender lo que está viviendo, y los distintos momentos por los que va pasando. d. Debe quedar claro que esto no es una terapia sicológica; aún cuando tenga muchas veces un gran valor curativo. e. Es conveniente que el acompañante sea un laico o un sacerdote con mucha experiencia en trabajar con laicos, especialmente en cuestiones de pareja y familia. f. El acompañante debe tener buena formación teológica y antropológica, ya que el ejercitante necesita respuestas serias a muchos interrogantes que surgen. Del material g. El material ha sido totalmente reformulado buscando expresar la misma experiencia interior de San Ignacio a partir de un lenguaje, una antropología, una teología y sicología acorde a los conocimientos y problemáticas de nuestra época. h. El material está organizado en “cuatro semanas” respetando la organización inicial de San Ignacio, aunque no corresponden a semanas calendario. i. La Primera Semana de San Ignacio se divide aquí en “Principio y Fundamento” y “Primera Semana”. j. El “Principio y Fundamento” fue desarrollado en varios ejercicios, y el objetivo fundamental es que la persona descubra a un Dios que le ama, que se sienta amado por Dios. Las dificultades a esto son dos: 1- La mayoría tiene una imagen de un Dios exigente y castigador; 2- Mucha gente tiene muy baja auto estima. k. Durante la “Primera Semana” el objetivo es que la persona descubra que las “trabas” para alcanzar “la felicidad que Dios quiere para mi” están fundamentalmente en mí mismo. La mayor dificultad aquí es el sentimiento de culpa que genera en la gente la palabra
  • 2.
    2 l. m. n. o. “pecado”; y enesto hay que acompañar muy de cerca y aclarar conceptos a los ejercitantes. En la “Segunda Semana” se adaptaron las meditaciones clásicas ignacianas: El Llamado, Las Dos Banderas, Los Tres Binarios y Los Tres Grados de Humildad. Todas ellas se han reformulado. Comprender claramente el significado de cada una de ellas es fundamental. Acompañando a estas meditaciones se agregaron las meditaciones para tener “Conocimiento Interior de Jesucristo” y las “Meditaciones del Reino”. La “Tercera Semana” y la “Cuarta Semana” siguen la idea básica de la pasión y muerte, y la resurrección; pero las meditaciones han sido completamente cambiadas y algunas nuevas agregadas. Todo el material de “Principio y Fundamento” y de “Primera Semana” viene acompañado de textos complementarios para ayudar a la meditación. Del proceso p. Estos ejercicios espirituales fueron pensados para realizarlos en la vida diaria, por ser la más accesible a los laicos y porque produce una conversión profunda y duradera, ya que surgen en la oración las dificultades y afectos de la vida cotidiana. q. Se entrega al ejercitante un ejercicio a la vez, el cual lo desarrolla durante dos semanas. En los primeros ejercicios se puede tener una entrevista cada semana si se juzga necesario. r. El ejercitante empieza con la modalidad de “lectura rezada” que es la más accesible a las personas para la vida diaria. Luego él podrá ir descubriendo otras formas de oración. s. Es bueno que se insista en la fidelidad en la oración diaria; realizar al menos 10 a 15 minutos diarios es fundamental. No pretender disponer de media o una hora, y finalmente no hacer nada por no ser realista. t. Normalmente, una persona termina las “cuatro semanas” en un año y medio o dos años. Este material es de distribución gratuita lo que significa que sólo se puede cobrar para recuperar el costo de reproducción y no por el contenido. Se permite la copia y difusión amplia con la única condición de citar la fuente. Lo elaboré en oración para ayudar a las personas a ser felices en esta vida creciendo a Imagen y Semejanza de nuestro Creador. Asunción, julio 2006 Gerónimo J. Bellassai B.
  • 3.
    3 Principio y Fundamento Paraordenar mi vida, buscando la voluntad de Dios y no dejándome determinar ni engañar por ningún afecto desordenado. Yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mí y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden. Por lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal manera que no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud, trabajo, prestigio, amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más me conduce al fin para el que soy creado. [EE.EE.23 modificado] Dicho de otro modo: Para poder lograr la felicidad, debo fiarme de Dios, mi creador, que me ama y es el único que conoce lo que realmente necesito para alcanzar esa felicidad. Oración “Señor, haz de mí lo que quieras, porque sé que me amas”.
  • 4.
    4 1.1 - Oraciónsobre el Amor de Dios Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene. Oración 1er. punto Tomar aquí una de las lecturas. Orar en la modalidad de "lectura rezada". 2do. punto Considerar que yo soy creado por Dios para ser feliz, creciendo y realizándome como persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Conversación final Dirigirse a Dios Padre dándole gracias por mi existencia y por su infinito amor. Lecturas 1ra. Lectura Sal 139 - Dios me creó, Dios me conoce. 2da. Lectura Is 43, 1 - 5a No temas, yo te he creado, tu me perteneces. 3ra. Lectura Sal 23 - El señor es mi pastor 4ta. Lectura Mt 6, 25-34 - Consideren la flores del campo Otras Lecturas 1ra. Lectura Sal 8 ¿Quien es el hombre para que de él te acuerdes? 2da. Lectura Sal 84 ¡Que delicia es tu morada Señor!
  • 5.
    5 3ra. Lectura Is 41,8-20 No temas. 4ta. Lectura Sal 112 El Justo Confía en el Señor Otras Lecturas (para quienes repiten los EE.EE.) 1ra. Lectura Lc 8, 22-25 Jesús calma la tormenta. 2da. Lectura Is 49, 1-6 Me llamó del seno de mi madre. 3ra. Lectura Is 44, 1-8 Soy tu creador, el que te formó en el seno materno. 4ta. Lectura Jer 10, 1 - 16 El hizo la tierra con su poder 5ta. Lectura Sal 103 - Como un padre se compadece de sus hijos.
  • 6.
    6 1.2 - Contemplacionessobre el Amor de Dios PRIMERA MEDITACIÓN Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene. Oración Primer punto Es ver con la vista imaginativa a un artista, el cual utiliza toda su vida para pensar en su obra maestra, sueña con ella, aunque no la ha hecho aún la ve en su imaginación; finalmente, un día, se decide y empieza su obra, con mucho cariño la va creando parte por parte; y cuando la termina, la cuida y protege, no sea que alguien venga y se la destruya. Segundo punto Ver con la vista imaginativa a Dios, cómo desde la eternidad, desde antes de la creación, piensa en mí; luego ver cómo crea el universo, la tierra, las cosas, pensando en mí; ver la alegría de Dios por mi existencia, y cómo me ama, me cuida y sueña en que yo sea plenamente feliz. Tercer punto Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome como persona. Conversación final Dirigirse a Dios Padre, creador, y darle gracias por mi existencia y por su infinito amor. SEGUNDA MEDITACIÓN Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene. Oración Primer punto Aquí es ver con la vista imaginativa a una madre embarazada, cómo va sintiendo al hijo crecer en su vientre, y con cuanto amor piensa y sueña en él, y cómo aun sin conocerle daría
  • 7.
    7 su vida porla del hijo si fuese necesario; y cuando la criatura nace, lo cuida y alimenta, soñando en que algún día sea una persona adulta plenamente feliz. Segundo punto Ver con la vista imaginativa a Dios, cómo desde la eternidad, desde antes de la creación, piensa en mí; luego ver como crea el universo, la tierra, las cosas, pensando en mí; ver la alegría de Dios por mi existencia, y como me ama, me cuida y sueña en que yo sea plenamente feliz. Tercer punto Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome como persona. Conversación final Dirigirse a Dios Madre y darle gracias por mi existencia y por su infinito amor. Meditaciones sobre el amor de Dios 1ra. Meditación Jer 1, 4 - 8 Antes que te formaras en el seno de tu madre, ya te conocía. 2da. Meditación Is 44, 21 - 27 Así habla Yavé, tu redentor, el que te formó desde el seno materno. 3ra. Meditación Is 49, 13-15 Aunque alguna madre olvidase a su hijo, Yo nunca ... 4ta. Meditación Jn 10, 1-15 Yo soy el buen pastor. 5ta. Meditación Rm 8, 28- 39 ¿Quién nos apartará del amor de Dios?
  • 8.
    8 Yo soy creadopor Dios por Amor Veamos brevemente lo que hoy sabemos de la creación mediante los avances de los conocimientos científicos, de cómo comenzó el mundo y cómo fue evolucionando a través de los tiempos hasta llegar a nosotros los seres humanos, y en particular, hasta llegar a mí. Sabemos que todo comenzó con una gran explosión llamada “Big Bang” (o “gran pum” en español), antes de eso no había nada. Cuando decimos “nada” no nos referimos al vacío, ya que antes del “Big Bang” no había ni siquiera vacío. El universo comenzó con esa gran explosión, partiendo de dimensiones insignificantes y altísimas temperaturas, fue expandiéndose y enfriándose, formando primero nubes de átomos que luego fueron juntándose y formando conglomerados, que luego se convirtieron en estrellas, planetas y galaxias; hasta llegar, después de quince mil millones de años, a lo que es hoy. El “Big Bang” da a la noción de creación una base científica. A partir de su descubrimiento el universo, el hombre y Dios dejan de ser cosas que están ahí en forma inconexa y debemos considerarlos como parte de un plan que se viene realizando durante millones de años. «Hawking nota que un segundo después del “Big Bang” la temperatura ya había descendido alrededor de diez mil millones de grados, y que una diferencia de no más de una cien billonésima parte habría significado un mundo colapsado o una lejanía de todos los elementos del universo, ambas cosas, fatales para la existencia del ser humano» . A esto hay que agregar que, para llegar a la existencia humana, durante todos estos años se tuvieron que ir dando innumerables situaciones cuyas probabilidades eran ínfimas; y más improbable aún es la posibilidad de que ocurran todas ellas, como de hecho ocurrieron. Todo esto nos lleva a concluir, según Hawking, que «el estado inicial del universo tendría que haber sido elegido verdaderamente con mucho cuidado. Sería muy difícil explicar por qué el universo debería haber comenzado de esa manera, excepto si lo consideramos como el acto creador de un Dios que pretendiese crear seres como nosotros» 1 2 Pero dejemos de lado, por un momento, la historia de nuestra creación y detengámonos a considerar los motivos de Dios para crearnos: «Yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz y realizarme como persona en esta vida; y ser plenamente feliz en la vida eterna.» Todos deseamos ser felices, esa es la motivación esencial de toda persona, ya sea que busquemos el amor, el placer, la diversión, la venganza o cualquier otra idea fuerza que nos mueva. Todas estas son diferentes maneras de buscar la felicidad, aunque no siempre sean acertadas. Es importante considerar, por lo tanto, que precisamente esa es la razón por la que fuimos creados por Dios. Esa es la razón por la que Yo fui creado por Dios. Es más, todo el universo fue creado para mí, para que yo exista y para que yo sea feliz. Hagamos ahora el siguiente ejercicio mental, vamos a recorrer con nuestra imaginación algunos acontecimientos resaltantes que fueron ocurriendo desde el inicio hasta llegar a nosotros: El big bang ocurrió hace ------------------------------------15.000.000.000 años Nuestro sistema solar se formó hace-------------------------5.000.000.000 años La tierra hace ---------------------------------------------------4.500.000.000 años Luego, los primeros seres biológicos------------------------3.000.000.000 años • • • • 1 2 Segundo, J.L.: ¿Que mundo?, ¿Que hombre, ¿Que Dios?, Editorial Sal Terrae, Montevideo, 1993, p. 344. 346 – 347. Hawking: Historia del tiempo, Del big bang a los agujeros negros, Ed. Crítica, Barcelona, 1989, p. 61. Tomado de J.L. Segundo, obra citada.
  • 9.
    9 • • El homo sapiens,apenas hace ---------------------------------------200.000 años La agricultura y ganadería----------------------------------------------10.000 años Grandes culturas y religiones hace sólo -------------------------------5.000 años • • • • • • Y finalmente, YO --------------------------------------------------------------- Hoy Considerar que, luego de tanto tiempo, Dios realiza ese impresionante derroche de tiempo y energía para encontrase conmigo y decirme: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer, yo con él y él conmigo”. (Ap 3, 20)
  • 10.
    10 1.3 - Yome amo, Dios me ama Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er. punto Mis limitaciones y defectos. Hacer una lista de mis limitaciones y defectos, tanto físicas como sicológicas (carácter, capacidad intelectual, etc.) o espirituales. Las cosas que no me agradan o me cuestan aceptar de mí mismo. Enumerarlas de mayor a menor. 2do. punto Mis fortalezas y virtudes. Hacer una lista de mis fortalezas y virtudes, tanto físicas como sicológicas (carácter, capacidad intelectual, etc.) o espirituales. Las cosas que me agradan o que valoro de mí mismo. Enumerarlas de mayor a menor. 3er. punto Leer detenidamente ambas listas con todas mis cualidades, buscando en cada una de mis virtudes y defectos detectar cual es mi cualidad o característica que en algunos casos se manifiesta como virtud y en otras como defecto. Escribir al lado de cada virtud el defecto que le corresponde y al lado de cada defecto la virtud que le corresponde. 4to. punto Poner, imaginariamente, en una mano mis virtudes y en otra mis defectos y luego, juntando lentamente las manos, ofrecerlas a Dios diciendo: “Señor, este/a soy yo. Te ofrezco mi persona, así como soy, con mis limitaciones y defectos, virtudes y cualidades”. Percibir cómo me siento al ofrecer mi persona a Dios. ¿Me acepto a mí mismo tal como soy? Considerar que el amor y la estima que Dios tiene por mí es mucho mayor que la estima que yo me tengo de mí mismo. 5to. punto Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome como persona. Conversación final Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a quererme como El me quiere.
  • 11.
    11 Meditaciones sobre elamor de Dios OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará el mismo coloquio final. 1ra. Meditación 1 Cor 1, 26 - 2, 5 Dios nos elige así como somos. 2da. Meditación Jn 8,1 - 11 La mujer adúltera 3ra. Meditación Mc 12, 41 - 44 La ofrenda de la viuda pobre. 4ta. Meditación Lc 19, 1 – 10 Jesús acepta a Zaqueo sin condiciones. 5ta. Meditación Lc 14, 7 - 11 El que se humilla será ensalzado. 6ta meditación Mt 8, 1 - 4 Curación de un leproso Qué es la Autoestima Raquel Resines Ortiz Psicóloga clínica Puede definirse la autoestima como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos. Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente: Superan sus problemas o dificultades personales. Afianzan su personalidad. Favorecen su creatividad. Son más independientes. Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales. Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes que estás al mando de tu vida y eres flexible e ingenioso; disfrutas con los desafíos que la vida te presenta; siempre estás preparado para abordar la vida de frente; te sientes poderoso y creativo y sabes cómo " hacer que sucedan cosas " en tu vida. Por el contrario, las personas con una baja autoestima: Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad. Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales. Desciende el rendimiento.
  • 12.
    12 - No se alcanzanlas metas propuestas. Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas sumisas o muy agresivas). No se realizan críticas constructivas y positivas. Sentimiento de culpabilidad. Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones. ¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA? Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable en el tiempo (por ejemplo, la edad que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a determinadas edades, etc.). Es decir, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto positivo. Veamos quince claves para mejorar la autoestima: 1. No idealizar a los demás. 2. Evaluar las cualidades y defectos. 3. Cambiar lo que no guste. 4. Controlar los pensamientos. 5. No buscar la aprobación de los demás. 6. Tomar las riendas de la propia vida. 7. Afrontar los problemas sin demora. 8. Aprender de los errores. 9. Practicar nuevos comportamientos. 10. No exigirse demasiado. 11. Darse permisos. 12. Aceptar el propio cuerpo. 13. Cuidar la salud. 14. Disfrutar del presente. 15. Ser independientes. AUTOCONCEPTO (Una parte importante de la autoestima) ¿Qué es el autoconcepto? Es el concepto que tenemos de nosotros mismos. ¿De qué depende? En nuestro autoconcepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la variación de uno, afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal, por tanto hago actividades negativas y no soluciono el problema). Nivel cognitivo - intelectual: constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro autoconcepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona. Nivel emocional afectivo: es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros. Nivel conductual: es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente. Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes: La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
  • 13.
    13 - - El esquema corporal:supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos. Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.). Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc. AUTOESTIMA PRECISA Ya sabemos que la autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar personal y una clave para relacionarnos con el entorno de una forma satisfactoria. Si nuestra tendencia es a sobrevalorar las dificultades o defectos sin valorar las propias capacidades o posibilidades, la suma global (la percepción de uno mismo) hace que nos sintamos insatisfechos. Si esta forma de pensar está generalizada, nuestras actuaciones van a estar sesgadas o actuaremos con temor y hay más posibilidades que los fallos se repitan en el futuro. También podemos tener un pensamiento distorsionado en el sentido contrario, si lo que tenemos es un sentimiento exagerado de autoestima, nos puede crear problemas, lo cual ocasionará que no podamos resolver los problemas de forma adecuada. Aceptación de límites y capacidades En esta sociedad se nos pide que seamos perfectos, ¡Los mejores!; esto choca frontalmente con nuestra vivencia. Lo adecuado es en sentir una parte de nosotros como maravillosa, aquella que se refiere a nuestras capacidades. Somos buenos para unas cosas, tenemos cualidades que ponemos o no en práctica, hemos conseguido cosas, etc. La otra parte de nosotros alberga los límites. Si a veces somos odiosos, nos enfadamos, somos débiles o miedosos, no sabemos qué hacer, e incluso nos equivocamos. La parte de los límites es la que intentamos esconder, la que nos avergüenza de nosotros mismos. Ponemos tanta atención en nuestros defectos que no hacemos sino hacerlos más presentes y empeorar las cosas, por no aceptarlos, cambiar o salir de ellos. Toda esta energía puesta en los límites nos impide desarrollar las capacidades y superarnos. Necesitamos aceptarnos como un todo, con límites y capacidades. Querernos sin condiciones. Sólo así sentiremos el aumento de la autoestima. Necesitamos estimar lo mejor de nosotros y lo menos bueno. ------------------- --------------------- ------------------ «Debemos aceptarnos a nosotros mismos tal cual somos, para desde allí poder crecer a Imagen y Semejanza de Dios. Amarme como Dios me ama es aceptar mi persona potenciando mis virtudes y transformando mis límites.» Gerónimo Bellassai
  • 14.
    14 1.4 - Mihistoria personal de relación con Dios Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que ilumine mi memoria para recordar y reconocer su amor a lo largo de mi vida. Oración 1er punto Recordar los momentos de mi historia personal en que Dios estuvo presente. Desde mi infancia hasta la actualidad. En algunos acontecimientos importantes, o cuando tuve algunos problemas, etc. 2do. punto Considerar que yo soy creado por Dios para ser feliz, creciendo y realizándome como persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Conversación final Dirigirse a Dios Padre agradeciéndole por su amor y presencia en mi vida. Mi historia personal de relación con Dios OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará conversación final. 1ra. Lectura Dt 26, 1- 11 La historia de relación de Israel con Dios 2da. Lectura Ef 1, 3 - 14 Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo. 3ra. Lectura Ex 3, 1 - 15 La Zarza ardiendo. 4ta. Lectura 1 Re 19, 1 - 14 Dios nos habla como una brisa suave. 5ta. Lectura 1 Sm 1, 1 - 28 La historia de Ana. Obs: Si lo siente necesario, puede alternar con cualquiera de las lecturas anteriores. la misma
  • 15.
    15 Breve Biografía deSan Ignacio de Loyola Nació Iñigo, como le dicen los españoles a quienes se llaman Ignacio, el onceavo hijo de una familia de once hermanos. Vio la luz primera en el castillo de sus mayores; situado en Azpeitia, el corazón del País Vasco español. De familia de hidalgos, Ignacio López de Loyola, que así se llamaba, vino al mundo un año antes de que Colón descubriera América cambiando la faz del mundo. Iñigo estaba elegido por Dios a influir en la historia del hombre. De sus años mozos sólo sabemos que fueron similares a los de los jóvenes de su tiempo y rango social. Las armas, la vida militar y las mujeres constituían su principal atracción, y fue creciendo entre amoríos y duelos, cacerías y torneos. Nunca mostró afición a las cosas de la Iglesia sino a la vida osada, galante y vanidosa de los nobles de su época. Como ese don Alonso Quijano, personaje famoso de la literatura cervantina, llenaba sus pocas horas libres leyendo, ensimismado, la vida de los héroes y los libros de Caballería. La vida de El Cid, las aventuras de Amadís de Gaula, los juegos de los hombres y las historias de mujeres llenaban sus inquietudes. La expulsión de los moros, la aparición de América y sus riquezas y el ascenso al trono del gran Emperador Carlos V, llevan a España a la prosperidad y a la cumbre del dominio de Europa. Por esta época nuestro personaje fue aceptado como gentilhombre en la poderosa corte de Don Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera y Virrey de Navarra, quien residía en Pamplona. Y pocos años después, en 1521, cuando Iñigo cumplía 30 años de edad, se produce un cambio fundamental en su vida; Navarra que había sido un reino independiente es anexada a Castilla y gobernada por un virrey; Francisco I de Francia, encabezaba la ambición de volverle a dar su independencia. Con este fin envió un ejército de 30.000 hombres. Atacaron la ciudad y Loyola, atrincherado en el castillo, al mando de un puñado de valientes, defendía su posición dispuesto a entregar su vida. Pero no era sólo esto lo que le iba a deparar el destino, sino algo peor que lo martirizaría el resto de su vida. Una bala de cañón le pasó por entre las piernas, destrozándole la rodilla derecha e hiriéndole la izquierda. La plaza cayó en manos del enemigo y se inició el martirio de Iñigo. Con una de sus piernas rotas y desangrándose es llevado en camilla por unos 80 kms. hasta ponerlo en manos de los médicos, quienes resuelven que hay que operar para colocar los huesos en su lugar. Y así lo hacen, sin un alivio para atenuar esos horribles dolores y sin que nuestro Iñigo dé señal de dolor distinto a apretar los puños, hasta el punto de sangrarle las palmas de las manos. Pero después comprendieron que los huesos no habían quedado en su lugar y que se debería repetir la operación. Digamos, mejor, la sangrienta carnicería, para acomodarlos debidamente, lo que hicieron sin que Ignacio se quejara ni trascendieran sus terribles dolores. Durante la larga y penosa recuperación, buscando distracción quiso leer más libros de caballería, pero sólo encontró La vida de Cristo y la Vida de los Santos. Su lectura le hizo reflexionar y llegar a comprender y anhelar el vivir una vida de privaciones y sacrificios. Rumiando estos pensamientos, creció en él el deseo de emular la vida de Jesús y de los santos. Estas reflexiones fueron conformándose en escritos que más tarde serían la base de sus Ejercicios Espirituales, que contenían el germen de su gran obra: la Compañía de Jesús. Y decide imitar la vida de Jesús y se promete que, al sanar, irá a Jerusalén como peregrino. Cuando tenía 31 años Ignacio se marchó de Loyola con un gran deseo de servir a "Dios Nuestro Señor". Pasó la noche del 24 de marzo de 1522 en una "vela de armas" en la capilla de la abadía benedictina en Montserrat. De acá en adelante Ignacio fue ejemplo de una persona dedicada a Dios. Vivió para Dios. Dios era el centro y la preocupación de las
  • 16.
    16 reflexiones de Ignacio,el objeto de su amor especial, y la Persona bien querida por quien quería hacer todas las acciones en las que consiste el diario vivir. Quería estar ligado irrevocablemente a Dios, y con este fin, quemaba los puentes que lo pudieran llevar a otros caminos, a una manera de vivir en la que se interesaría por otras cosas distintas de Dios y de los hombres por quien Jesús había derramado su sangre. Poco después de su "vela de armas" en Montserrat, Ignacio fue a Manresa donde se quedó hasta febrero de 1523. Pasó largos ratos en oración y haciendo penitencia en una cueva que daba sobre el río Cardoner. Dice san Ignacio que en esa época Dios lo trató como un maestro trata a un escolar cuando le enseña. Aquí es donde el Maestro Divino, por el don de gracia mística de tipo bien intensivo, le ayudó a Ignacio a formar su visión del mundo alrededor del plan divino en la creación y la redención del hombre. Estas experiencias produjeron imágenes imperfectas que Ignacio trató de describir años más tarde. Enfocaron su devoción especialmente sobre la Trinidad. Le dieron entendimiento acerca del plan de Dios en la creación. Le aumentaron su comprensión de la Eucaristía y le dieron un nuevo conocimiento acerca de Cristo y María, los dos mediadores en el plan divino de la redención. Unieron y profundizaron su conocimiento previo por un visión intelectual que Dios le concedió al lado del río Cardoner. En Manresa, Ignacio concibió su apreciación por la "Imitación de Cristo" y tomó sus primeros pasos para ayudar a los demás. De allí en adelante el esfuerzo apostólico se hizo parte cada vez más importante de su pensamiento. Cuando se marchó del pequeño pueblo sus ideas sobre el plan divino, con el papel del hombre y la importancia de dar gloria y servicio a Dios y ayudar a los hombres, se había formado en sus elementos esenciales. Los Ejercicios Espirituales son el producto de este proceso de conversión y aprendizaje de san Ignacio. Y es así como en la extrema pobreza, viviendo de la caridad, se embarca en Barcelona hacia Roma, a suplicar al Papa que le conceda permiso de visitar la Tierra Santa. A su regreso a Barcelona inicia sus estudios sobre Latín, Humanidades, Arte y Filosofía, necesarios para cumplir con su gran deseo de ordenarse sacerdote. Luego en Salamanca y en la Sorbona continúa su formación espiritual y es en esta época cuando empieza a rodearse de "amigos en el Señor", ajustando sus vidas a las normas de sus Ejercicios Espirituales. Pedro Fabro, notable por su obra en Europa, y Francisco Javier, el gran misionero de las Indias Orientales, serán sus compañeros de habitación en París y sus primeros compañeros en el grupo de "amigos en el Señor". Luego se les unen Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás Bobadilla y Simón Rodríguez, pequeño grupo que se ve aumentado a diez personas con Claudio Jayo, Pascasio Broet, sacerdotes, y Juan Coduri. La vida que llevan, inspirada en la de Cristo, los llena de felicidad. Deciden ir a Roma y obtener licencia para volver a Jerusalén y el Papa Pablo III, complacido, les da además autorización para que un obispo consagre como sacerdotes a los que aún no lo son. La guerra con los turcos impide el peregrinaje a la Tierra Santa, por lo que el grupo se reúne y permanece en Venecia, alojándose en hospitales, en donde alivian a los enfermos sin olvidar los estudios de los Ejercicios Espirituales. Y es en estos días, el 24 de junio de 1537, cuando sucede el hecho más trascendente en la vida de Ignacio: es ordenado sacerdote, a la edad de 46 años. Intensifica sus estudios durante un año más se prepara para decir su primera Misa. La Eucaristía es el lazo que lo une a Dios. Regresan a Roma a ponerse a las órdenes del Papa y cuando les preguntan que quiénes son responden, con orgullo, que ellos son la Compañía de Jesús; además de sus votos de castidad, pobreza y obediencia, hacen otro de sumisión al Vicario de Cristo. Preparan la Fórmula del Instituto, aprobada por Bula Papal, la que establece que el Superior se llamará General y será vitalicio, así nace la Orden Religiosa. Contra su voluntad es elegido General y durante los siguientes 15 años escribe la Constitución
  • 17.
    17 de la Ordeny dirige a sus compañeros, que se han esparcido por el mundo, cartas sabias, llenas de consejos y de guías para lograr la mayor Gloria de Dios. San Ignacio recomienda que debemos orar como si todo dependiera de nosotros y trabajar como si todo dependiera de Dios. Orienta en escuelas, enseña y prepara jesuitas en el colegio que se convertiría en la Universidad Gregoriana y su vida y la de sus seguidores se inspira en la oración. San Ignacio oraba por los hombres, por la humanidad. Y orando, orando, le entregó su alma al Señor el 31 de julio de 1536. P. Joseph A. Tetlow s.j.
  • 18.
    18 1.5 - Diosse compromete conmigo, hoy Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er. punto Considerar la historia de Abraham y Sara. Ver a Abraham y Sara con sus necesidades de tierras, alimentos, hijos, etc.; y cómo Dios se comprometió con ellos y con sus necesidades concretas. 2do. punto Mis necesidades Hacer una lista de mis necesidades, aquellas cosas que me angustian o aquellas con las que siempre he soñado. Enumerar las necesidades de mayor a menor. 3er. Punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz. Conversación final Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a tener confianza en Su Amor. Meditaciones sobre mis necesidades 1ra. Lectura Gn 12, 1 – 9 Dios responde a las necesidades de Abraham y Sara 2da. Lectura Jos 1, 1 - 7 Dios cumple sus promesas. 3ra. Lectura Lc 11, 9 - 12 ¿Que padre da a su hijo un escorpión si le pide pan? 4ta. Lectura Ex 16 1 - 17 Dios nos da el pan que necesitamos. 5ta. Lectura
  • 19.
    19 Lc 1, 5- 25 Dios bendice a Zacarías e Isabel. 6ta Lectura Is 55, 1 –3 Vengan a tomar agua Dios responde a las necesidades de Abraham y Sara 1- Introducción. Estamos acostumbrados a imaginarnos un Dios impersonal, lejano, exigente, que poco o nada tiene que ver con nuestras necesidades personales. Esto hace que tengamos grandes dificultades en acercarnos a Dios ya que cada uno de nosotros sentimos las dificultades y necesidades que tenemos que sobrellevar en nuestro día a día y pensamos que esas cosas no tiene mayor importancia para los “grandes proyectos de Dios”. Sin embargo, esto nada tiene que ver con el Dios de la Biblia. Desde Yavé el Dios de Abraham hasta el Padre de Jesús, Dios se presenta como un “Dios personal” que responde a las necesidades de aquellos a los que se manifiesta; y los proyectos de Yavé, aunque parezcan incomprensibles o distintos, siempre tienen por objetivo el crecimiento, la humanización y, por tanto, la atención de las necesidades profundas de sus mensajeros y de aquellos a quienes tienen que hablar en su nombre. Precisamente este es el mensaje que deben trasmitir, el compromiso de Dios con cada persona, no con el pueblo de manera impersonal, sino con todos y cada uno de manera personal. Dios se compromete conmigo, así como soy, con mis limitaciones y mis necesidades, no porque yo sea necesario para su proyecto acerca del mundo, sino por que yo soy su proyecto y el mundo fue creado para mí. Esta es la experiencia de Abraham y Sara, la experiencia fundadora de nuestra fe, que presentaremos en los próximos párrafos. 2- Lectura Gn 12,1 – 9 El llamado de Abraham Gn 12,1 Yavé dijo a Abram: «Deja tu país, a la gente de tu raza y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. 2 Haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. 3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra.» Gn 12,4 Partió Abram, tal como se lo había dicho Yavé, y Lot se fue también con él. Abram tenía setenta y cinco años de edad cuando salió de Jarán. 5 Abram tomó a su esposa Saray y a su sobrino Lot, con toda la fortuna que había acumulado y el personal que había adquirido en Jarán, y se pusieron en marcha hacia la tierra de Canaán. Gn 12,6 Entraron en Canaán, y Abram atravesó el país hasta llegar a Siquem, al árbol de Moré. En aquel entonces los cananeos habitaban en esta tierra. 7 Yavé se apareció a Abram y le dijo: «Le daré esta tierra a tu descendencia.» Abram edificó allí un altar a Yavé, que se le había aparecido. Gn 12,8 Desde allí pasó a la montaña, al oriente de Betel, y plantó su tienda de campaña, teniendo Betel al oeste y Hay al oriente. También aquí edificó un altar a Yavé e invocó su Nombre. 9 Luego Abram avanzó por etapas hacia el país de Negueb. 3- El contexto Vamos a ubicarnos ahora en el contexto histórico, geográfico. Es fácil ver, fijándose en el mapa, como la cuenca de los ríos de la mesopotamia y el valle de Canaan, forman un arco de tierra fértil. Dentro de ese arco, existe una región desértica donde vivían numerosas tribus nómadas. Abrahám y Sara, pertenecían a una tribu de estas tribus.
  • 20.
    20 Estas tribus, viajabanconstantemente por el desierto, con sus burros (porque en esa época no se usaban aún los camellos), y vivían fundamentalmente del comercio que realizaban en las diversas ciudades por las que pasaban. Además tenían gran envidia por los dueños de las tierras fértiles con las que ellos soñaban. Uno de los sueños principales de estas personas era el de poseer tierra propia, donde vivir y criar sus ganados. El otro sueño importante era el de tener hijos, ya que en la concepción de la época la vida de un hombre se prolongaba a través de su descendencia. 4- La historia Imaginemos, ahora, una ciudad del desierto, 1.800 años antes de Cristo. A las puertas se juntan numerosas tribus de beduinos que van llegando para comerciar con pieles traídas de lo más profundo del desierto. Un poco más allá, una procesión sube hacia el lugar santo de Mambré, situado sobre una colina cercana. Al frente del grupo sube un hombre, seguido de criados que llevan ofrendas y algunos carneros escogidos entre los mejores. Este hombre parece un jefe por su forma de vestir y el séquito que le rodea. Pero solo es un propietario de ganado, es Abraham. En ese momento, en medio de la turba, ante el lugar santo, nada parece distinguir particularmente a Abraham de los demás nómadas que vienen periódicamente. Luego de lavarse de las impurezas, hombres y bestias entran al lugar santo de Mambré. No es un lugar cerrado como nuestras iglesias, sino una gran explanada a cielo descubierto. En esa época los semitas adoraban a varios dioses: Apsum (dios del abismo), Istar (Venus, la estrella de la mañana), Samas (el sol), Sin (la luna), y otros. Abraham se dirige al altar levantado en honor a su Dios para realizar el sacrificio del carnero degollado. Este Dios, tenía características totalmente originales respectos a los demás. Era el único dios "espiritual", que no estaba ligado a una fuerza de la naturaleza. Era el único que no era representado por medio de imágenes. Se le llama creador de las criaturas, rey, padre de sabiduría eterna. 5- Las mociones de Abraham y San Ignacio. Frente al altar Abraham se recoge y realiza su oración. Abraham, como hombre de oración, conocía, al igual de San Ignacio, como Dios se manifestaba en su interior por medio de mociones o sentimientos interiores, unas de paz y gozo, otras de turbación. Por medio de esas mociones, había aprendido que no todas las prácticas rituales de su época agradaban a su Dios. Ese día, tiene la experiencia espiritual más importante de su vida. Abraham experimenta en su interior el llamado de Dios que le dice: «Deja tu país, a la gente de tu raza y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra.» Dios le llama a dejar todo lo que tiene, fundamentalmente la seguridad de su tribu. Pero a la vez se compromete con él. Se compromete a darle tierra e hijos. Es como si hoy nos dijeran casa, trabajo y salud. Y Abraham, que sabe reconocer el llamado de Dios en su interior, se arriesga y le sigue. En ese momento, en medio de la turba, en el lugar santo de Mambré, nada parece distinguir particularmente a Abraham de los demás nómadas. Sin embargo, por ser un hombre de oración, que sabía reconocer a Dios en su interior; y por haber confiado absolutamente en Dios; hoy, casi 4.000 años después, este hombre es el patriarca de las tres religiones más importante del mundo: la judía, la cristiana y la musulmana.
  • 21.
    21 1.6 - ElValor de las Cosas Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er punto En actitud de oración realizar uno de los ejercicios propuestos 2do. punto Realizar la lectura elegida 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden. Conversación final Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a tener confianza en Su Amor. Meditaciones sobre el Valor de las Cosas 1ra. Meditación Mt 6, 24 Poner la confianza en Dios y no en el dinero 2da. Meditación Is 44, 13 - 20 El hombre se fabrica ídolos. 3ra. Meditación Mc 2, 23 - 28 El sábado es para el hombre. 4ta. Meditación Lc 10, 38 - 42 Marta y María. 5ta. Meditación Ecl 2, 1 – 11 Los placeres son vanos
  • 22.
    22 6ta. Meditación Ecl 3,1 –13 Todo a su tiempo Primer Ejercicio sobre el Valor de las Cosas 1ra. parte Hacer una lista de las cosas que considero más valiosas para mí, enumerándolas desde las más importantes a las menos importantes. 1- ................................................................ 2- ................................................................ 3- ................................................................ 2da. parte Hacer una lista con las cosas que hago normalmente durante la semana, escribiendo al lado el tiempo aproximado que le dedico a cada una de ellas. Por ejemplo: Mi familia, mis hijos, mis estudios, mi trabajo, mi descanso, la televisión, el deporte, etc. Actividad Tiempo Actividad Tiempo 3ra. parte Comparar la primera lista con la segunda y considerar si le dedico el tiempo suficiente a las cosas que considero importantes. ¿Hasta que punto valoro esas cosas?. ¿Vivo angustiado detrás de cosas que no son realmente importante?, ¿Hasta qué punto las cosas que hago, me impiden ser feliz?. Segundo Ejercicio sobre el Valor de las Cosas 1er. punto Para cada una de las cosas importantes para mí, escribir por lo menos tres cosas que hago semanalmente para lograr o mantener la cosa que valoro. Usar hoja adjunta. 1.1- ...................................................................................................................................... 1.2- ...................................................................................................................................... 2.1- ...................................................................................................................................... 2.2- ...................................................................................................................................... 2.3- ...................................................................................................................................... 3.1- ...................................................................................................................................... 3.2- ...................................................................................................................................... 4.1- ...................................................................................................................................... 4.2- ...................................................................................................................................... 5.1- ...................................................................................................................................... 5.2- ......................................................................................................................................
  • 23.
    23 2do. punto Considerar quesi no hago al menos tres cosas en forma habitual en función de lo que valoro significa que en realidad no es un valor para mí sino sólo un ideal. Tercer Ejercicio sobre el Valor de las Cosas 1er. punto Leer el material adjunto: “Los Valores”. 2do. punto Recorriendo mi vida diaria encontrar en qué situaciones las cosas que yo valoro me impiden ser feliz a mí y a los que me rodean porque las vivo de una manera inadecuada o porque las coloco por encima de cosas más importantes (se convierten en ídolo) 1-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 2-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 3-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 4-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 5-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación Los Valores La mayoría de nosotros recibimos una educación moralista, en donde ser “bueno” es igual a cumplir reglas, normas y leyes; y ser malo es infringirlas. Esto tiene una raíz sicológica muy profunda, ya que la manera en que aprendemos a relacionarnos con el mundo es estableciendo reglas mentales que se van formando por medio del procedimiento empírico de “prueba y error”. Cuando nos pinchamos los dedos con una puerta que se cierra establecemos una regla mental: “si una puerta se cierra hay peligro y se debe retirar la mano”. Cuanto mayor sea el dolor sentido, mayor será la sensación de peligro que se grava en nuestro inconsciente. Esto mismo es válido para nuestras relaciones con las personas. Desde que somos niños, cuando hacemos algo que rompe las relaciones con las personas que queremos y a quienes necesitamos, sentimos que perdemos su cariño y establecemos en nuestra mente una regla – que puede ser más o menos consciente – de lo que “es correcto” o “no es correcto”. Ese temor de perder la estima de los demás, relacionado siempre con el no cumplimiento de alguna regla explícita o implícita, es lo que produce el sentimiento de culpa. En este sentido valores juegan el mismo papel de las reglas. De hecho, son reglas genéricas que nos dan criterios éticos para nuestro actuar cotidiano. Son de vital importancia para una persona, ya que sin ellos tendría grandes dificultades para tomar decisiones respecto a lo que
  • 24.
    24 es bueno omalo para él mismo y para los demás. Los valores, así como las leyes, sólo tienen sentido en cuanto nos advierten e indican ciertos límites que al pasarlos nos pueden causar perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo, ambas cosas nos harían infelices. Entonces las leyes sólo tienen valor y sentido en la medida en que se refieren al bien de la persona, por eso Jesús nos dice: «el sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27). Cuando los valores se convierten en reglas rígidas, perdiendo de vista la razón de ser de los mismos, se vuelven en contra de las personas. A esto llamamos “moralismo”. La sociedad actual ha reaccionado contra el moralismo exagerado que se vivía hasta inicios del siglo XX yendo al otro extremo, negando la validez de todo tipo de valores y normas, y dejando así a las personas al arbitrio de sus pasiones y su instintividad. Esta corriente de pensamiento se denomina el “relativismo moral”. ¿Cómo hacer para no caer en el extremo del “moralismo” ni del “relativismo moral”?. Al respecto, San Ignacio nos plantea, por un lado, que todas las cosas son un valor: "… [todas las] cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado". Pero también dice que cualquier cosa se puede volver un antivalor si no le damos el lugar que les corresponde, no dándoles ni más ni menos importancia que la que tiene para el bien de la persona: "… solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados" CUANDO ABSOLUTIZAMOS UN VALOR SE CONVIERTE EN UN ÍDOLO.
  • 25.
    25 1.7 - LibertadInterior ante todas las cosas Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er. punto Mis temores. Hacer una lista de las cosas que temo o me angustian. Por ejemplo: por la salud de mi hijo u otro familiar, quedarme sin trabajo, no terminar mis estudios, perder mi casa, etc. Enumerarlos de mayor a menor frecuencia e intensidad. 2do. punto Mis sentimientos. Hacer una lista de mis sentimientos habituales, aquellos que me dominan y no los puedo evitar. Por ejemplo: Enojo, odio, envidia, inseguridad, etc. Enumerarlas de mayor a menor frecuencia e intensidad. 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden. Por lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal manera que no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud, trabajo, prestigio, amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más me conduce al fin para el que soy creado. Nota Es importante notar que la mayor parte de las veces son nuestros sentimientos los que no nos hacen libres ante las cosas. Esos son nuestros afectos desordenados. Como no es posible cambiar un sentimiento repentinamente ni es razonable negarlo, es necesario tener la voluntad de alcanzar la libertad interior y pedir al Espíritu Santo la gracia que nos ayudará a cambiar esos afectos desordenados. Conversación final Dirigirse al Espíritu Santo pidiendo la gracia de ser dueño de mis sentimientos, para de esa forma sentirme libre para seguir la voluntad del Padre.
  • 26.
    26 Meditaciones sobre laLibertad Interior 1ra. Meditación Mt 6, 25 - 34 Consideren las flores del campo 2da. Meditación Rom 7, 14 - 25 No hago el bien que quiero. 3ra. Meditación Jon 3,1 – 4,11 El enojo de Jonás 4ta. Meditación Is 41, 8-20 No temas, pues yo estoy contigo. 5ta. Meditación Lc 8, 22-25 La barca. Obs: Alternar con cualquiera de las lecturas anteriores. Introducción a los Afectos Desordenados Las Emociones Introducción Vamos a dedicar esta parte del taller a conocer más acerca de nuestras emociones y a tomar conciencia de ellas. Vamos a ver que las emociones están presentes en nuestra vida mucho más de lo que creemos, y que la mayor parte de las veces determinan nuestro actuar más allá de lo que dicta nuestra razón. Por ese motivo es importante que tomemos conciencia de ellas, de modo a conocerlas, saber como y porqué actúan, y de ese modo comprenderlo que nos más y ser más dueños de nosotros mismos, ser más libres. (La mayor parte de lo escrito a continuación fue sacado del libro de Daniel Goleman, “La inteligencia emocional”; aunque con algunas modificaciones). El pensamiento Estamos acostumbrados de decir que el ser humano es un “ser racional”, pero la verdad es que todo pensamiento está constituido por dos elementos que se entrelazan: pensamiento y razonamiento. No existe razonamiento que no tenga un sentimiento que lo sustente, y a la inversa, no existe sentimiento que no tenga un razonamiento que lo justifique. Estas dos formas fundamentalmente diferentes de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental. Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a este existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional. La dicotomía emocional/racional se aproxima a la distinción popular entre "corazón" y "cabeza"; saber que algo está bien "en el corazón de uno" es una clase de convicción diferente —en cierto modo una clase de certidumbre más profunda— que pensar lo mismo de la mente racional. Existe un declive constante en el índice del control racional–a–emocional sobre la mente; cuanto más intenso es el sentimiento, más dominante se vuelve la mente emocional, y más ineficaz la racional. Las emociones y las intuiciones guían nuestra respuesta instantánea
  • 27.
    27 en situaciones enlas que nuestra vida está en peligro, y en las que detenerse a reflexionar en lo que debemos hacer podría costarnos la vida. La mayoría de las veces los hombres pretendemos ser puramente racionales, pero desconocer esta realidad no ayuda a entender lo que nos pasa, a comunicarnos adecuadamente y a encontrar verdadera soluciones a nuestros problemas. Estas dos mentes, la emocional y la racional, operan en ajustada armonía en su mayor parte, entrelazando sus diferentes formas de conocimiento para guiarnos por el mundo. Por lo general existe un equilibrio entre mente emocional y racional, en el que la emoción alimenta e informa las operaciones de la mente racional, y la mente racional depura y a veces veta la energía de entrada de las emociones. u. No hay razonamientos que no se sustente en un sentimiento y, v. No hay sentimiento que no tenga un razonamiento que lo justifique. Razonamientos Sentimientos Cuando las pasiones aplastan a la razón Escuchemos esta historia de la vida real. Fue una sucesión de errores trágicos. Matilda, de catorce años, quiso hacerle una broma a su padre: salió de un armario dando un salto y gritando "¡Buuu!" mientras sus padres entraban en casa a la una de la mañana, después de visitar a unos amigos. Pero Bobby, el padre, y su esposa pensaron que Matilda se quedaba esa noche en casa de unos amigos. Al oír ruidos mientras entraba en su casa, Bobby buscó su pistola calibre 357 y entró en el dormitorio de Matilda para investigar. Cuando Matilda salió de un salto del armario, Bobby le disparó al cuello. Matilda murió doce horas más tarde. Un legado emocional de la evolución es el temor que nos mueve a proteger a nuestra familia del peligro; ese fue el impulso que empujó a Bobby Crabtree a buscar su arma y registrar la casa para encontrar al intruso que él creía que había entrado. El miedo llevó a Bobby a disparar antes de darse cuenta de a dónde disparaba, incluso antes de reconocer la voz de su hija. Las reacciones automáticas de este tipo han quedado grabadas en nuestro sistema nervioso, suponen los biólogos evolucionistas, porque durante un período prolongado y crucial de la prehistoria humana marcaron la diferencia entre supervivencia y muerte. Más importante aún, intervenían en la principal tarea de la evolución: ser capaz de dar a luz a una descendencia que presentara estas predisposiciones genéticas... una triste ironía, teniendo en cuenta la tragedia que se produjo en el hogar de Bobby. El prolongado período de la evolución en el que estas respuestas emocionales fueron forjadas se debe sin duda la dura realidad que la mayor parte de los humanos tuvo que soportar como especie en los albores de la historia. Hubo una época en que pocos niños sobrevivían a la infancia y pocos adultos vivían hasta los treinta años, cuando los depredadores podían atacar en cualquier momento, cuando los caprichos de la sequía y las inundaciones marcaban la diferencia entre inanición y supervivencia. Pero con la llegada de la agricultura e incluso de las sociedades humanas más rudimentarias, las probabilidades de supervivencia empezaron a cambiar dramáticamente. En los diez mil últimos años, cuando estos avances se afianzaron en el mundo entero, las feroces presiones que mantenían a raya a la población humana se aflojaron de manera continua. Esas mismas presiones habían hecho que nuestras respuestas emocionales fueran tan valiosas para la supervivencia; a medida que disminuían, también lo hacía la calidad de la adaptación de las distintas partes de nuestro repertorio emocional. Mientras en el pasado una ira violenta puede haber supuesto una ventaja crucial para la supervivencia, el hecho de tener hoy acceso a armas automáticas a los trece años convierte a la ira en una reacción a menudo desastrosa.
  • 28.
    28 Tálamo RESPUESTA DE ATAQUE OHUIDA: El ritmo cardíaco y la presión sanguínea aumentan. Los músculos grandes se preparan para la acción. La señal visual va primero de la retina al tálamo, donde es traducida al lenguaje del cerebro. La mayor parte del mensaje va entonces a la corteza visual, donde es analizada y evaluada en busca de significado y de respuesta apropiada; si esa respuesta es emocional, una señal va a la amígdala para activar los centros emocionales. Pero una porción más pequeña de la señal original va directamente desde el tálamo a la amígdala en una transmisión más rápida, permitiendo una respuesta más rápida (aunque menos precisa). Asila amígdala puede desencadenar una respuesta emocional antes de que los centros corticales hayan comprendido perfectamente lo que está ocurriendo. Impulsos para la acción En esencia, todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado. La raíz de la palabra emoción es motere, el verbo latino "mover", además del prefijo "e", que implica "alejarse, lo que sugiere que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar. Que las emociones conducen a la acción es muy evidente cuando observamos a niños o animales; sólo es en los adultos "civilizados" en los que tan a menudo encontramos la gran anomalía del reino animal: emociones —impulsos arraigados que nos llevan a actuar— divorciadas de la reacción evidente. En nuestro repertorio emocional, cada emoción juega un papel importante, y debemos tratar de comprenderlas. Con nuevos métodos para explorar el cuerpo y el cerebro, los investigadores están descubriendo más detalles fisiológicos acerca de cómo cada emoción prepara al organismo para una clase distinta de respuesta. Veamos algunas de las emociones más importantes: • Con la ira, la sangre fluye a las manos, y así resulta más fácil tomar un arma o golpear a un enemigo; el ritmo cardíaco se eleva y un aumento de hormonas como la adrenalina genera un
  • 29.
    29 ritmo de energíalo suficientemente fuerte para originar una acción vigorosa. Algunos sentimientos relacionados con la ira: furia, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, acritud, animosidad, fastidio, irritabilidad, hostilidad y como caso extremo violencia y odio. • Con el miedo, la sangre va a los músculos esqueléticos grandes, como los de las piernas, y así resulta más fácil huir, y el rostro queda pálido debido a que la sangre deja de circular por él (creando la sensación de que la sangre "se hiela"). Al mismo tiempo, el cuerpo se congela, aunque sólo sea por un instante, tal vez permitiendo que el tiempo determine si esconderse sería una reacción más adecuada. Los circuitos de los centros emocionales del cerebro desencadenan un torrente de hormonas que pone al organismo en alerta general, haciendo que se prepare para la acción, y la atención se fija en la amenaza cercana, lo mejor para evaluar qué respuesta ofrecer. Algunos sentimientos relacionados con el miedo: temor, angustia, aprensión, nerviosismo, preocupación, consternación, inquietud, incertidumbre, pavor, terror, y en un nivel psicopatológico fobia y pánico. • Entre los principales cambios biológicos que producen las emociones relacionadas a con el placer, hay un aumento de la actividad en un centro nervioso que inhibe los sentimientos negativos y favorece un aumento de la energía disponible, y una disminución de aquellos que generan pensamientos inquietantes. Pero no hay un cambio determinado de la fisiología salvo una tranquilidad, que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente del despertar biológico de las emociones desconcertantes. Esta configuración ofrece al organismo un descanso general, además de buena disposición y entusiasmo para cualquier tarea que se presente y para esforzarse por conseguir una gran variedad de objetivos. Algunos sentimientos relacionados con el placer: alegría, alivio, contento, dicha, deleite, diversión, orgullo, placer sensual, embeleso, gratificación, satisfacción, euforia, éxtasis, y, en el extremo manía. • El amor (en el sentido de atracción personal), los sentimientos de ternura y la satisfacción sexual dan lugar a un despertar parasimpático: el opuesto fisiológico de la movilización "lucha o huye" que comparten el miedo y la ira. La pauta parasimpática, también llamada "respuesta de la relajación", es un conjunto de reacciones de todo el organismo, que genera un estado general de calma y satisfacción, facilitando la cooperación. Algunos sentimientos relacionados con el amor: aceptación, simpatía, confianza, amabilidad, afinidad, devoción, adoración. • Una función importante de la tristeza es ayudar a adaptarse a una pérdida significativa, como la muerte de una persona cercana, o una decepción grande. La tristeza produce una caída de la energía y el entusiasmo por las actividades de la vida, sobre todo por las diversiones y los placeres y, a medida que se profundiza y se acerca a la depresión, hace más lento el metabolismo del organismo. Este aislamiento introspectivo crea la oportunidad de llorar por una pérdida o una esperanza frustrada, de comprender las consecuencias que tendrá en la vida de cada uno y, mientras se recupera la energía, planificar un nuevo comienzo. Esta pérdida de energía puede haber obligado a los primeros humanos entristecidos —y vulnerables— a permanecer cerca de casa, donde estaban más seguros. Algunos sentimientos relacionados con la tristeza: congoja, pesar, melancolía, pesimismo, pena, autocompasión, soledad, abatimiento, desesperación, y en casos patológicos depresión. Como podemos ver, todas las emociones tienen un objetivo útil y necesario en nuestra vida cotidiana.
  • 30.
    30 Angustia Ponerse en presenciade Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de comprender sus designios y confiar en su fuerza. Oración 1er. punto Entrar en mi interior y reconocer como me siento. Descubrir mis temores y descubrir mis enojos y rabias, mirar de frente al dolor. Hablar con Dios expresándole lo que siento, incluso, si así lo siento, expresarle mi enojo con él. 2do. punto Considerar que todo momento de crisis es siempre una oportunidad para crecer. Que debo encontrar cual es la barrera que me pongo yo mismo, que es eso a lo que me apego tan fuertemente y no me resigno a perderlo, hasta el punto que me sume en esta fuerte angustia. Conversación Pedir al Espíritu Santo que me ilumine para encontrar el sentido de la situación que estoy viviendo. Meditaciones sobre la Angustia Tener en cuenta que al leer el Antiguo Testamento: 1- Cuando se habla de “mi enemigo”, no tengo que identificar, a ese enemigo, con ninguna persona en particular. Mi enemigo es el mal que está dentro mío y dentro de las personas que me rodean, ese es el enemigo que debe ser eliminado. 2- Cuando se habla del Pueblo de Israel, Sión, etc.; identificar conmigo mismo. 1ra. meditación Sal 55, 1 - 15 2da. meditación Sal 77 3ra. meditación Sal 70 4ta. meditación Sal 57 5ta. meditación Sal 59
  • 31.
    31 La angustia La angustiaes un sentimiento que proviene de un temor de algo indefinido o poco definido por ejemplo una situación. Esto que por alguna razón nos causa temor preferimos no enfrentarlo y por eso permanece indefinido. La angustia viene porque, ante el sentimiento de miedo nuestra reacción natural debería a ser en una de dos maneras: atacar o huir. Pero dado el estado de nuestra sociedad, la mayor parte de las veces, no es adecuada ninguna de esas dos posibilidades, por lo que nos encontramos en un callejón sin salida (o por lo menos lo percibimos así). Generalmente compensamos momentáneamente ese sentimiento con algún otro sentimiento que produce placer: comer, beber, drogarnos, correr en el automóvil, ver televisión, jugar juegos electrónicos, etc. Estas actividades nos ayudan a evadirnos del sentimiento de angustia mientras dure el sentimiento compensatorio, pero cuando se acaba, la persona se siente vacía y la angustia vuelve con más fuerza. Esto hace que se sienta una ansiedad (sed) por el sentimiento compensatorio y se entra en un circulo vicioso. La característica de las actividades evasivas es que producen sentimientos fuertes con un desgaste relativamente pequeño de energía. Incluso se puede recurrir a trabajar o estudiar compulsivamente si esas actividades producen una mayor recompensa afectiva que enfrentar el objeto de la angustia. Sin embargo, esta solución es sólo aparente y el precio que pagamos, a la larga, es que en la situación no enfrentada el problema crece y se vuelve cada vez más angustiante. Esto puede derivar en varios tipos de afecciones mentales. Por ejemplo: • caer en un vicio que me mantiene en una constante situación de evasión y me va degradando de a poco como persona. • llegar a una situación tan crítica que mi psicología revienta en un m omento dado dando una solución impulsiva e inadecuada. Para combatir estos vicios es necesario: Tomar conciencia del sentimiento de angustia y tratar de ubicar la causa. Distinguir entre la angustia (lo que temo) y la ansiedad (lo que busco para evadirme). Realizar actividades creativas y constructivas que me produzcan satisfacción, ganando así autoestima. Enfrentar (al menos en el pensamiento) la causa de la angustia para buscar alternativas.
  • 32.
    32 1.8 - ElCamino Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de lo que me hace feliz. Oración 1er. punto Ver con los ojos de la imaginación una persona que se compra un auto nuevo. El vendedor le entrega las llaves junto con un manual de instrucciones donde el fabricante indica los cuidados que debe tener para que el auto funcione bien. La persona, se olvida de las indicaciones, no realiza ninguno de los cuidados propios del mantenimiento del auto por lo que al poco tiempo el motor queda destruido. 2do. punto Ver ahora otra persona que va a consultar a un médico. Luego de los exámenes, el médico le indica los cuidados que debe tener para cuidar su salud. No haciendo caso alguno a las indicaciones, al cabo de un tiempo la persona cae gravemente enferma. Llama entonces al médico reclamándole absurdamente: “debido a que no te he obedecido, me has echado una maldición”. 3er. punto Recordar las actividades que realizo diariamente y durante la semana, hacer un listado ordenando de acuerdo al tiempo que le dedico a cada cosa. Considerar en qué medida cada actividad está orientada a servir a la obra de Dios; o en qué medida vivo absorbido por mis necesidades, o buscando conseguir cosas, o dominado por mis sentimientos, o obsesionado por mis limitaciones. 4to. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor para ser feliz, creciendo y realizándome como persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. El sabe como estoy hecho y es el único que conoce lo que realmente necesito para alcanzar mi felicidad. Conversación final Dirigirse al Padre, pidiéndole que me ayude a quitarme mis afecciones desordenadas para, de ese, modo poder hallar su voluntad y seguirle.
  • 33.
    33 Meditaciones sobre ElCamino 1ra. Meditación Sab 9, 1 -18 La sabiduría de Dios. 2da. Meditación Is 55, 1 - 11 Tus proyectos no son los míos. 3ra. Meditación Jn 14, 1 - 17 Yo soy el camino. 4ta. Meditación Mc 8, 34 - 38 El que quiera guardar su vida, la perderá. 5ta. Meditación Lc 6, 43 - 49 El hombre sensato sigue el camino del Señor. 6ta. Meditación Dn 13, 1 - 64 La historia de Susana. 7ma. Meditación Libro de Ester. El Pecado de los Ángeles Extraído del cuento "El Simarillon" de J.R.R. Tolkien La música de los ACNUR En el principio era Eru [Dios], el Único, que en Arda [la Tierra] es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur [ángeles], los Sagrados, que eran vástago de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de música; y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno solo entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión más profunda, y crecía en unisonancia y armonía. Y sucedió que Dios convocó a todos los Ángeles, y les comunicó un tema poderoso, descubriendo para ellos cosas todavía más grandes y más maravillosas que las reveladas hasta entonces; y la gloria del principio y el esplendor del final asombraron a los Ángeles, de modo que se inclinaron ante Dios y guardaron silencio. Entonces les dijo Dios: - Del tema que os he comunicado, quiero ahora que hagáis, juntos y en armonía, una Gran Música. Y como os he inflamado con la Llama Imperecedera, mostraréis vuestros poderes en el adorno de este tema mismo, cada cual con sus propios pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me sentaré y escucharé, y será de mi agrado que por medio de vosotros una gran belleza despierte en canción.
  • 34.
    34 Entonces las vocesde los Ángeles, como arpas y laúdes, pínfinos y trompetas, violas y órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a convertir el tema de Dios en una gran música; y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas, entretejidas en una armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas, rebosando los espacios de la morada de Dios; y al fin la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío. Nunca desde entonces hicieron los Ángeles una música como ésta aunque se ha dicho que los coros de los Ángeles y los Hijos de Ilúvatar [seres humanos] harán ante él una música todavía más grande, después del fin de los días. Entonces los temas de Dios se tocarán correctamente y tendrán Ser en el momento en que aparezcan, pues todos entenderán entonces plenamente la intención del Único para cada una de las partes, y conocerán la comprensión de los demás, y Dios pondrá en los pensamientos de ellos el fuego secreto. Pero ahora Dios escuchaba sentado, y durante un largo rato le pareció bien, pues no había fallos en la música. Pero a medida que el tema prosperaba, nació un deseo en le corazón de Melkor [Lucifer]: entretejer asuntos de su propia imaginación que no se acordaban con el tema de Dios, porque intentaba así acrecentar el poder y la gloria de la parte que le había sido asignada. A Melkor [Lucifer], entre los Ángeles, le habían sido dados los más grandes dones de poder y conocimiento, y tenía parte en todos los dones de sus hermanos. Con frecuencia había ido solo a los sitios vacíos en busca de la Llama Imperecedera; porque era grande el deseo que ardía en él de dar Ser a cosas propias, y le parecía que Dios no se ocupaba del Vacío, cuya desnudez lo impacientaba. No obstante, no encontró en Fuego, porque el Fuego está con Dios. Pero hallándose solo, había empezado a tener pensamientos propios, distintos de los de sus hermanos. Melkor [Lucifer] entretejió algunos de estos pensamientos en la música, e inmediatamente una discordancia se alzó en torno, y muchos de los que estaban cerca se desalentaron, se les confundió el pensamiento, y la música vaciló; pero algunos empezaron a concertar su música con la de Melkor [Lucifer] más que con el pensamiento que habían tenido en un principio. Entonces la discordancia de Melkor se extendió todavía más, y las melodías escuchadas antes naufragaron en un mar de sonido turbulento. Pero Dios continuaba sentado y escuchaba, hasta que pareció que alrededor del trono había estallado una furiosa tormenta, como aguas oscuras que batallaran entre sí con una cólera infinita que nunca sería apaciguada. Entonces Dios se puso de pie y los Ángeles vieron que sonreía; y levantó la mano izquierda y un nuevo tema nació en medio de la tormenta, parecido al primero y sin embargo distinto al anterior, y que cobró fuerzas y tenía una nueva belleza. Pero la discordancia de Melkor se elevó rugiendo y luchó con él, y una vez más hubo una guerra de sonidos más violenta que antes, hasta que muchos de los Ángeles se desanimaron y no cantaron más, y Melkor predominó. Otra vez se incorporó Dios, y los Ángeles vieron que estaba serio; y Dios levanto la mano derecha, y he aquí que un tercer tema brotó de la confusión, y era distinto de los otros. Porque pareció dulce y suave, un mero murmullo de sonidos leves en delicadas melodías; pero no pudo ser apagado y adquirió poder y profundidad. Y pareció por último que dos músicas se desenvolvían a un tiempo ante el asiento de Dios, por completo discordantes. La una era profunda, vasta y hermosa, pero lenta y mezclada con un dolor sin medida que era la fuente principal de su belleza. La música de Melkor había alcanzado ahora una unidad propia; pero era estridente, vana e infinitamente repetida, y poco armónica, pues sonaba como un clamor de múltiples trompetas que bramaran unas pocas notas, todas al unísono. E intentó ahogar a la otra música con una voz violenta, pero pareció que la música de Dios se apoderaba de algún modo de las notas más triunfantes y las entretejía en su propia solemne estructura. En medio de esta batalla que sacudía las estancias de Dios y estremecía unos silencios hasta entonces inmutables, Dios se puso de pie por tercera vez, y era terrible mirarlo a la cara.
  • 35.
    35 Levantó entonces ambasmanos y en un acorde más profundo que el Abismo, más alto que el Firmamento, penetrante como la luz de los ojos de Dios, la música cesó. Entonces Dios habló, y dijo: - Poderosos son los Ángeles, y entre ellos el más poderoso es Melkor; pero sepan él y todos los Ainur que yo soy Dios; os mostraré las cosas que habéis cantado y así veréis qué habéis hecho. Y tú, Melkor, verás que ningún tema puede tocarse que no tenga en mí su fuente más profunda, y que nadie puede alterar la música a mi pesar. Porque aquel que lo intente probará que es solo mi instrumento para la creación de cosas más maravillosas todavía, que él no había imaginado. Entonces los Ángeles tuvieron miedo aunque aún no habían comprendido qué les decía Dios; y llenóse Melkor [Lucifer] de vergüenza, de la que nació un rencor secreto. Pero Dios se irguió resplandeciente, y se alejó de las hermosas regiones que había hecho para los ángeles; y los ángeles lo siguieron. Pero cuando llegaron al Vacío, Dios les dijo: - ¡Contemplad vuestra música! - Y les mostró una escena, dándoles vista donde antes había solo oído; y los Ángeles vieron un nuevo Mundo hecho visible para ellos, y era un globo en el Vacío, y en él se sostenía, aunque no pertenecía al Vacío. Y mientras lo miraban y se admiraban, este mundo empezó a desplegar su historia y les pareció que vivía y crecía. Y cuando los Ángeles hubieron mirado un rato en silencio, volvió a hablar Dios: - ¡Contemplad vuestra música! Este es vuestro canto y cada uno de vosotros encontrará en él, entre lo que os he propuesto, todas las cosas que en apariencia habéis inventado o añadido. Y tú, Melkor, descubrirás los pensamientos secretos de tu propia mente y entenderás que son sólo una parte del todo y tributarios de su gloria. [ . . . ] Y así fue que mientras esta visión del Mundo se desplegaba ante ellos, los Ángeles vieron que contenía cosas que no habían pensado antes. Y vieron con asombro la llegada de los Hijos de Ilúvatar y las estancias preparadas para ellos, y advirtieron que ellos mismos durante la labor de la música habían estado ocupados en la preparación de esta morada, pero ignorando que tuviese algún otro propósito que su propia belleza. Porque solo él había concebido a los Hijos de Ilúvatar; que llegaron con el tercer tema, y estaban en aquel que Dios había propuesto en un principio, y ninguno de los ángeles había intervenido en esta creación. Por tanto, mientras los contemplaban, más los amaban, pues eran criaturas distintas de ellos mismos, extrañas y libres, en las que veían reflejada de nuevo la mente de Dios; y conocieron aun entonces algo más de la sabiduría de Dios, que de otro modo habría permanecido oculta aun para los Ángeles. Ahora bien, los Hijos de Ilúvatar son . . . Hombres [los seres humanos], . . . Y entre todos los esplendores del Mundo, las vastas salas y los espacios, y los carros de fuego, Dios escogió como morada un sitio en los Abismos del Tiempo y en medio de las estrellas innumerables. [ . . . ] Pero cuando los ángeles hubieron contemplado esa morada en una morada y luego de ver a los Hijos de Ilúvatar que allí aparecían, muchos de ellos se volcaron en pensamiento y deseo sobre ese sitio. Y de estos Melkor [Lucifer] era el principal, como también había sido al comienzo el más grande de los ángeles que participaron en la Música. Y fingió, aun ante sí mismo al comienzo, dominando los torbellinos de calor y frío que lo habían invadido, que deseaba ir allí y ordenarlo todo para beneficio de los Hijos de Ilúvatar [seres humanos]. Pero lo que en verdad deseaba era someter . . . a [los] Hombres, pues envidiaba los dones que Dios les había prometido; y él mismo deseaba tener súbditos y sirvientes, y ser llamado Señor, y gobernar voluntades.
  • 36.
    36 1.9 - Meditaciónsobre el Pecado Ponerme en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Consideración previa Verme con la vista imaginativa a mí mismo, considerando mis deseos de felicidad, de realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver cómo mis limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me impiden lograrlo, y cuántas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor lo que deseo. En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de mi debilidad y la necesidad que tengo de su ayuda, viendo qué absurdo es no abrirse a su infinita bondad y amor. Oración 1er. punto Contemplar la historia de un joven que yendo a estudiar a otra ciudad tuvo que alejarse momentáneamente de su familia que gozaba de buena posición económica; sin embargo, su padre le ayudaba con los gastos de estudio, alimentación, alojamiento, etc. Conoció allí a unos amigos, quienes le incitaron a probar droga y en poco tiempo sintió adicción. Encontrándose asustado se dijo: "he defraudado a mi padre, si se entera me quitará toda ayuda económica"; y pensó: "yo solo entré en esto, yo solo saldré". Se esforzó entonces, pero la presión de los amigos y la adicción ya adquirida lo fue llevando a una mayor dependencia, degradándose cada día más como persona, hasta el punto en que era difícil reconocer en él al joven que había partido de su casa. 2do. punto Contemplar al padre, quien enterado de la situación de su hijo, por medio de unos buenos amigos, fue a rescatarlo. Entonces, los que se aprovechaban del hijo robaron y apalearon al padre, echándolo del lugar. Arriesgando su vida, volvió el padre a buscar a su hijo y encontrándolo le dijo: "hijo, vuelve a casa y juntos encontraremos la forma de curarte de este terrible mal". Pero el hijo respondió: "merezco el infierno por lo que he hecho, no es justo que gastes tu dinero por mi causa, solo entré y solo debo salir". Luego el padre se dijo: "emplearé toda mi fortuna en la formación de un centro de rehabilitación para drogadictos, y quizá algún día mi hijo recapacite y pueda ser curado". 3er. punto Considerar la actitud del hijo, quien por no aceptar su debilidad y su necesidad del padre, elige vivir en un infierno que nadie merece. Considerar la actitud del padre que arriesga su vida por amor al hijo, y que siempre lo espera. 4to. punto Como el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mi mano (Jer 18, 1-6) Jer 18,1 Palabra que Yavé dirigió a Jeremías. 2 “Levántate y baja a la casa del que trabaja la greda; allí te haré oír mis palabras.”
  • 37.
    37 3 Bajé, pues,donde el alfarero que estaba haciendo un trabajo al torno. 4 Pero el cántaro que estaba haciendo le salió mal, mientras amoldaba la greda. Lo volvió entonces a empezar, transformándolo en otro cántaro a su gusto. 5 Yavé, entonces, me dirigió esta palabra: 6 “Yo puedo hacer lo mismo contigo, pueblo de Israel; como el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mi mano.” 5to. punto Considerar a Dios misericordioso quien, por el amor que nos tiene, no se queda expectante ante el sufrimiento de la humanidad, y asume en Jesucristo todas nuestras debilidades y nuestros sufrimientos. Considerar que en Jesucristo, Dios sufre con cada uno de nosotros, con cada dolor y debilidad nuestra. Conversación final Terminar con un coloquio con Jesús en la Cruz pidiéndole perdón por todas las veces en que he desconfiado de su misericordia y su amor, pretendiendo ser autosuficiente. Meditaciones sobre el pecado OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará la misma conversación final. 1ra. Meditación Lc 15, 11 – 32 El hijo pródigo 2da. Meditación Jn 10, 1 – 18 Yo soy el buen pastor 3ra. Meditación Mt 21, 28 - 32 Parábola de los dos hijos. 4ta. Meditación Ez 18, 21 – 32 ¿Acaso quiero que el pecador muera? 5ta. Meditación Sal 103 El Señor es lento en enojarse y generoso en perdonar. 6ta. Meditación Lc 15, 1 - 10 La oveja perdida. 7ma. Meditación Ez 34, 11 - 16 Yo mismo cuidare a mis ovejas.
  • 38.
    38 Responsabilidad y Culpa Lamayoría de nosotros recibimos una educación moralista, en donde ser “bueno” es igual a cumplir reglas, normas y leyes; y ser malo es infringirlas. Esto se transfiere a nuestra relación con Dios y, por tanto, nuestra religión se centra fundamentalmente en el cumplimiento de normas morales y preceptos de la Iglesia. Esto tiene una raíz sicológica muy profunda, ya que la manera en que aprendemos a relacionarnos con el mundo es estableciendo reglas mentales que se van formando por medio del procedimiento empírico de “prueba y error”. Cuando nos pinchamos los dedos con una puerta que se cierra establecemos una regla mental: “si una puerta se cierra hay peligro y se debe retirar la mano”. Cuanto mayor sea el dolor sentido, mayor será la sensación de peligro que se grava en nuestro inconsciente. Esto mismo es válido para nuestras relaciones con las personas. Desde que somos niños, cuando hacemos algo que rompe las relaciones con las personas que queremos y a quienes necesitamos, sentimos que perdemos su cariño y establecemos en nuestra mente una regla – que puede ser más o menos consciente – de lo que “es correcto” o “no es correcto”. Ese temor de perder la estima de los demás, relacionado siempre con el no cumplimiento de alguna regla explícita o implícita, es lo que produce el sentimiento de culpa. Al llevar esto a nuestra relación con Dios, establecemos reglas de lo que le agrada o no, de lo que es pecado o no. De esta manera nos formamos una imagen de un Dios castigador y arbitrario, que establece una serie de normas que nada tienen que ver con nuestras necesidades y vida práctica, y que se enoja y nos envía males (nos maldice) cuando no cumplimos con dichas normas. Muchas imágenes del antiguo testamento corresponden a este “Dios”. Jesús nos muestra en cambio a un Dios paternal, amoroso y misericordioso; que lejos de establecer leyes y castigar, busca que todos seamos felices. Las leyes por tanto sólo tienen sentido en cuanto nos advierten e indican ciertos límites que al pasarlos nos pueden causar perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo, ambas cosas nos harían infelices. Entonces las leyes sólo tienen valor y sentido en la medida en que cumplen esto, por eso dice: «el sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27). Puesto que fuimos creados por Dios para realizarnos como personas y ser hijos suyos, nos hizo libres para que seamos cocreadores con Él, no sólo del mundo sino también de nosotros mismos. Esto significa que podemos elegir, dentro de ciertos límites, lo que nosotros queremos ser e ir “construyendo” nuestra propia persona. Por ese motivo el ser humano nunca está satisfecho, siente una gran realización cuando consigue un logro, pero al poco tiempo vuelve a sentir necesidad de más, porque su vocación es ser hijo de Dios y tiene sed de infinito . En ese caso, ¿Qué es el pecado?. El pecado es no hacer uso de nuestra libertad, renunciar a crecer, ceder a nuestros límites, nuestros impulsos, nuestros apegos. Pablo plantea que siendo hijos de Dios estamos llamados a ejercer la verdadera libertad, la que nos hace crecer: «Ustedes hermanos fueron llamados para gozar la libertad; no hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne;…» (Ga 5, 13) Dios nos llama a ejercer nuestra responsabilidad: cuando tomamos conciencia de alguna forma de actuar que nos causa daño, a Él no le interesa el sentimiento de culpa que nos produce remordimientos, nos ata al pasado y nos aleja de Dios por el temor; sino más bien Dios quiere el arrepentimiento que produce el gozo de descubrir una posibilidad de mayor crecimiento y nos hace responder dejando atrás el pasado y convirtiéndonos en personas nuevas: «Tengo que hacer algo: volveré a la casa de mi padre…» (Lc 15, 18). Al arrepentirnos no interesa la culpa que mira hacia atrás, sino la responsabilidad que mira hacia delante: «Vete y no peques más» (Jn 8, 11)
  • 39.
    39 Esquema (Versión modificada. Originalde J.M. Valverde S.J.) Pecado: Es alejarme del fin para el que soy creado. Arrepentimiento  abrirme a Dios Amor => responsabilidad => arrepentimiento => redención de Dios => cambio. Con el Sacramento de la Penitencia => Permanece Perdón Misericordia Sentimientos Amor Características Paz Alegría Consecuencias: Encuentro con Dios. Gratitud. ¿Que puedo hacer por Xto? Ejemplos: David, Pedro, Pablo, Magdalena, Ignacio, ... Remordimiento  encerrarme en mi “yo” Ley => culpa => remordimiento => castigo de Dios => encerrarme en mí. Con el Sacramento de la Penitencia => Desaparece Culpabilidad Escrúpulos Angustia Tristeza Consecuencias: Huida de Dios, desesperación. Ejemplos: Caín, Judas Sentimientos Características
  • 40.
    40 1.10 - Meditacióndel Mal en el Mundo Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Consideración previa Verme con la vista imaginativa a mi mismo, considerando mis deseos de felicidad, de realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver como mis limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me impiden lograrlo, y cuantas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor lo que deseo. En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de la absurda infelicidad que se vive por no abrirse a su infinita bondad y amor. Oración Primer punto Ver con la imaginación la redondez del mundo, los continentes, los países; ver los campos y las ciudades; las casas, las fábricas, los ranchos, etc. Segundo punto Ver en el mundo a las personas trabajando, corriendo, ansiosas, preocupadas; todas quieren ser felices pero viven dominadas por sus afectos desordenados. Ver cómo sufren por las enfermedades, los vicios, las guerras, el egoísmo, la miseria, el engaño. La corrupción de las instituciones y la deshumanización de las personas. Recordar aquí lugares, hechos y personas concretas. Tercer punto Ver cómo Dios no ha querido desentenderse de nosotros, sus hijos, y ha elegido sufrir con cada uno de nosotros en la persona del Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Cuarto punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. Porque tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo, y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así, librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y, como tales, partícipes de su felicidad eterna. Conversación final Hablar con Jesucristo que comprende el dolor de cada ser humano, dándole gracias por su amor y pidiéndole que me ayude a comprender el dolor de los demás.
  • 41.
    41 Meditaciones sobre elMal en el Mundo OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará la misma conversación final. 1ra. Meditación Gn 3, 1- 20 El pecado de Adán y Eva. 2da. Meditación Rom 1, 18 - 32 Los pecados de la humanidad. 3ra. Meditación 2 Sam 11, 1-17 El pecado de David. 4ta. Meditación Sab 14, 17 - 27 Los frutos de poner algo por encima de Dios (Idolatría). 5ta. Meditación Sal 12 - Contra el mundo mentiroso. El Mal en el Mundo Todos nos preguntamos muchas veces: ¿por qué tanto mal en el mundo?, ¿será que Dios no pudo hacer un mundo sin mal? Ciertamente el mal en el mundo es un misterio, no en el sentido de algo absolutamente incomprensible, sino en el sentido de algo a lo que nos podemos aproximar de a poco mediante la revelación de Dios a lo largo de la historia, pero nunca terminar de comprenderlo del todo. Esto es lo que intentaremos realizar aquí, aproximarnos al misterio del mal mediante el conocimiento que tenemos hoy del Ser humano, de Dios y de Su creación. Tampoco pretendemos dar aquí una explicación que “justifique” a Dios. Lo que pretendemos es lograr una comprensión de cómo es este mundo creado por Dios, donde el mal es una realidad, y qué sentido puede tener para nosotros. Como hemos visto, Dios quiso crearnos como seres semejantes a él con el fin de compartir con nosotros su felicidad. Nos hizo semejantes a él, capaces de crear, de ser libres y de amar. Pero, como puede apreciarse en la expresión: “capaces de…”, nuestra semejanza a él no constituye una realidad acabada, sino una capacidad o potencialidad de ser. Por esa razón, Dios nos hizo seres en evolución en un mundo en evolución, seres incompletos en un mundo incompleto, llamados a ser cocreadores con Dios de ese universo y de nosotros mismos. Dios, en su omnipotencia, optó por crear seres libres en un mundo donde tengan que hacer uso de la libertad, dentro de ciertos límites, para elegir cómo ser, para hacerse a sí mismos en colaboración con él. Esta opción de Dios, implica su renuncia a todo acto de omnipotencia que impida que seamos realmente responsables, libres e igualmente dignos frente a él. Esta renuncia, que proveniente de un acto extremo de amor a nosotros, es conocida como la kenosis, o vaciamiento, de Dios que llega a su máxima expresión en la encarnación. El teólogo J.L. Segundo resume esta idea de la siguiente forma: «En efecto, si quería crear algo fuera de sí mismo, tenía que ser un interlocutor, un agente libre y corresponsable de la
  • 42.
    42 creación. Y éste,a su vez, no podía surgir sino de una creación donde mente y azar se concertaran en esa inmensa serie de tentativas que constituyen primero el tiempo cósmico y luego la historia humana.» . De hecho, la única forma positiva de enfrentar el riesgo de nuestra historia, de una vida sin felicidad, es asumir nuestra responsabilidad de amar, de jugarnos por la felicidad de los demás. «Pero se dirá, ¿no podría Dios, por lo menos, … , evitar el dolor que viene de fuera, el de la muerte, el del sufrimiento que tortura, el de las catástrofes que se abaten sobre nosotros? Reflexionemos. Le exigimos a Dios que cree un mundo de amor donde nadie sea responsable de algo importante y decisivo. Y donde, a pesar de eso, los seres humanos se necesiten apasionadamente… ¿No es eso una contradicción?… ¿Cómo excluir el dolor de la libertad sin quitarle al mismo tiempo toda importancia y valor a sus decisiones? Es decir, ¿sin volverse indiferente hacia lo que esa persona o grupo puedan decidir?.» Al respecto G. D. Kaufman nos dice: «Para Dios, … , haber colocado directamente al hombre en el cielo habría sido fracasar totalmente en crear hombres… Bajo tales condiciones sería totalmente vacío de sentido hablar de hombres en cuanto agentes libres y responsables» . La importancia práctica de esto es el hecho que el mundo en que vivimos, tal como es, desafía nuestra libertad. El mal, el dolor,… son una realidad que exigen una respuesta de nuestra parte. No podemos ser indiferentes frente a ellos y pretender eludir nuestra responsabilidad no tomando partido en el juego, porque eso ya es tomar partido por el mal y el dolor. Nos encontramos entonces con otra faceta de esta realidad que todos experimentamos en forma radical y dramática: el mal que brota de nuestros actos aunque no lo deseemos. San Pablo lo expresa en forma bien clara: “No entiendo mis propios actos: no hago lo que quiero y hago las cosas que detesto. Ahora bien, si hago lo que no quiero, reconozco que la Ley es buena. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. Bien sé que el bien no habita en mí, quiero decir, en mi carne. Puedo querer hacer el bien, pero hacerlo, no. De hecho no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.” (Rm 7, 15 – 19) Esta experiencia de dificultad para realizar el bien que queremos es universal, la vivimos todos. Nos preguntamos entonces ¿por qué tenemos esta dificultad?. La persona humana busca mantenerse en equilibrio, ya que el cambio le produce angustia. Sin embargo, el universo y nuestra propia naturaleza siempre cambiantes hacen que el equilibrio logrado en un momento sea inestable y, por lo tanto, efímero. Los conocimientos científicos de hoy nos enseñan que las fuerzas de la naturaleza tienden a que todo proceso de cambio implique una degradación de la calidad de la energía (ley de la entropía). Esta misma ley se puede observar en el ser humano, cuando sale de su equilibrio, la tendencia natural es a ir hacia un nuevo estado de menor calidad humana. Este camino aparece como el camino de mayor facilidad. Bajar la pendiente es el camino más natural. Sin embargo, como el ser humano fue dotado de libertad (aunque restringida) frente a la naturaleza, puede elegir un camino de construcción. Ir hacia formas más humanas, crecer, contribuyendo así al trabajo de la Providencia de Dios en la creación y así acercarse “a su imagen y semejanza”. Este camino, implica un esfuerzo, un gasto de energía. Es subir la pendiente. La degradación da un placer inicial y una gran frustración cuando se llega al nuevo equilibrio y se siente la pérdida del "verdadero yo". La construcción del "yo" implica un dolor inicial, al cual se resiste la naturaleza, pero se logra una gran satisfacción personal al llegar al nuevo equilibrio más pleno. A esta "naturaleza" se refiere S. Pablo cuando habla de "el mundo", "la carne", etc. En ese lenguaje, se refiere al " Espíritu" para hablar de esa capacidad creativa, esa brújula, esa fuerza interior que nos lleva hacia nuestro verdadero ser. Ese Espíritu es sin duda el Espíritu de Dios 3 4 5 3 4 5 Segundo, J.L.: ¿Que mundo?, ¿Que hombre, ¿Que Dios?, Editorial Sal Terrae, Montevideao, 1993, p. 352. Ibid., p. 216 Kaufman, G. D. : God the Problem, Harvard Univ. Press., Cambrige (Ma) 1973, 3ra. ed. cap. 8, p. 192
  • 43.
    43 que habita ennosotros y que permite que podamos vencer la fuerza natural para hacernos cada vez más a imagen y semejanza de Dios. Todo esto sin avasallar la libertad humana, es la persona la que debe elegir. Es conocida por todos la experiencia de hacer ejercicios físicos. Hacer ejercicios produce dolor, pero luego sentimos la gran satisfacción de haber crecido, de ser más humano, de ser más yo. Lo mismo podríamos decir de estudiar y de muchas otras experiencias humanas, el dolor es una advertencia de peligro al romper el equilibrio en que nos encontramos, pero no siempre es equivalente al mal. Por el contrario, no se puede conseguir nada bueno sin dolor. La vida es un parto. El dolor nos advierte, ya que no todo cambio es bueno de por sí, y el nuevo punto de equilibrio es siempre desconocido. Debemos salir de lo que “soy hoy” para ir hacia lo incierto. Pero, la experiencia nos muestra que ceder a lo fácil, seguir esas fuerzas interiores que nos quitan libertad, es siempre el camino equivocado. Sólo arriesgarse a ser libres, a romper nuestras ataduras interiores y exteriores nos hace crecer. Las personas y las sociedades han tratado de ayudar a distinguir entre lo bueno y lo malo creando leyes, normas y, a un nivel más sutil, valores. Tanto las leyes y normas, así como los valores, tienen el único sentido de advertirnos e indicarnos ciertos límites que al pasarlos nos pueden causar perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo. Ambas cosas nos harían infelices. Por lo tanto, sólo tienen valor en la medida en que nos ayudan a lograr el bien de la persona, por eso Jesús nos dice: «el sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27). Cuando se convierten en reglas rígidas, perdiendo de vista la razón de ser de los mismos, se vuelven en contra de las personas. A esto llamamos “moralismo”. La sociedad actual ha reaccionado contra el moralismo exagerado que se vivía hasta inicios del siglo XX yendo al otro extremo, negando la validez de todo tipo de valores y normas, y dejando así a las personas al arbitrio de sus pasiones y su instintividad. Esta corriente de pensamiento se denomina el “relativismo moral”. Descubrimos una ves más que nada nos puede librar de la responsabilidad de optar, haciendo uso de nuestra limitada capacidad de ser libres. Ni la rigidez de las normas, ni la facilidad de seguir nuestros impulsos naturales tal cual vienen. Se pregunta entonces San Pablo: «¡Infeliz de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, o de esta muerte?.» Y responde de inmediato: «¡Gracias sean dadas a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor!» (Rm 7,24 - 25). No estamos solos en esta aventura de ser libres, el Espíritu de Dios que está en nosotros nos acompaña, nos da la capacidad de decidir y nos ilumina para discernir el camino. «En Cristo Jesús la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. Esto no lo podía hacer la Ley, por cuanto la carne era débil y no le respondía. Dios entonces quiso que su propio Hijo llevara esa carne pecadora; lo envió para enfrentar al pecado, y condenó el pecado en esa carne» (Rm 8, 2 – 3). En esto consiste la “salvación de Jesucristo”, en hacer posible que esa fuerza de Dios actúe en nosotros; en hacer posible que de lo meramente material, de lo natural, surja lo divino: la humanidad a imagen y semejanza de Dios.
  • 44.
    44 1.11 - Diosse Compromete hasta el Final Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Consideración previa Verme con la vista imaginativa a mi mismo, considerando mis deseos de felicidad, de realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver como mis limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me impiden lograrlo, y cuantas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo. Gracia a pedir En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de su infinita bondad y amor. Oración 1er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mí y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. 2do. punto ¿Quién nos podrá apartar del amor de Dios? (Rm 8, 28 – 39) Rm 8,28 También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a quienes él ha escogido y llamado. 29 A los que de antemano conoció, también los predestinó a ser como su Hijo y semejantes a él, a fin de que sea el primogénito en medio de numerosos hermanos. 30 Así, pues, a los que él eligió, los llamó; a los que llamó, los hizo justos y santos; a los que hizo justos y santos, les da la Gloria. 31 ¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 Si ni siquiera perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos va a dar con él todo lo demás? 33 ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos. 34 ¿Quién los condenará? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros? 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada? 36 Como dice la Escritura: Por tu causa nos arrastran continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al matadero. 37 Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó. 38 Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, 39 ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
  • 45.
    45 3er. punto Considerar quetanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo, y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así, librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y, como tales, partícipes de su felicidad eterna. Conversación final Hablar con Jesucristo que comprende el dolor de cada ser humano, dándole gracias pos su amor y pidiéndole que me ayude con la fuerza de su Espíritu a librarme de mis afectos desordenados. Meditaciones sobre Dios se Compromete hasta el Final OBSERVACIÓN: En cada meditación se remplazará la lectura de Rm 8, 28 – 39 por la lectura elegida, se pedirá la misma gracia y se hará la misma conversación final. 1ra. Meditación 1 Jn 3, 1 - 3 No solo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. 2da. Meditación Fil 2, 1 - 11 El, se rebajó hasta no ser nada. 3ra. Meditación Mt 21, 33 - 46 Los viñadores asesinos. 4ta. Meditación Ef 1, 1 - 14 En Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo. 5ta. Meditación Eclo 2, 1 - 22 Confiar en Dios en las pruebas. ( Tener en cuenta que en el Antiguo Testamento el “temor de Dios” debe ser interpretado como “respeto de Dios” o “confianza en Dios”). Dios se hace Hombre Dios no sólo me ha creado, y ha hecho todo el universo para que yo pueda valerme del mismo y llegar a ser hijo suyo; sino que también él se juega por nosotros haciéndose igual que nosotros. Estamos acostumbrados a la idea de que Dios se hizo hombre, tan acostumbrados que ya no nos sorprende, ya no es un escándalo para nosotros ese acontecimiento. Los judíos no podían aceptar que Jesús sea Dios, ya que tenían la evidencia – porque vivían, hablaban, discutían, comían y bebían con él – de que se trataba de un hombre, y siendo hombre no podía ser Dios (“No te apedreamos por algo bueno que hayas hecho, sino por insultar a Dios; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.” Jn 10, 33). Actualmente, nosotros hemos resuelto el escándalo por el lado opuesto. Hoy no discutimos que Jesús sea hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Pero en cambio, cuando decimos que era hombre pensamos que en realidad no era igual que nosotros. Aceptamos que era hombre, sí, pero una especie de “super–hombre”, ya que pensamos que siendo Dios sabía (adivinaba) lo que le pasaría, no tenía nuestras mismas limitaciones o tenía
  • 46.
    46 poderes que nosotrosno tenemos. Deshumanizar a Jesús es tan falso y peligroso como no aceptar su divinidad. Sin entrar en tan corto tiempo a profundizar este aspecto, es fundamental dejar en claro que Dios se hizo hombre, un ser humano igual que cada uno de nosotros, de otro modo sería una farsa, una burla, una broma de mal gusto. Dejando de lado cómo es posible ser al mismo tiempo una y otra cosa sin desmedro de ninguna de las dos, queremos partir de la aceptación de esta afirmación y profundizar ahora el significado de este hecho tan trascendente. Dios no sólo nos ha creado a su imagen y semejanza, y ha creado el universo para que podamos llegar a ser hijos suyos y compartir con nosotros su felicidad; sino que, el acontecimiento de la Encarnación implica que él mismo se involucra en esa historia hasta hacerse parte de ella y asume así, en Jesucristo, todas nuestras debilidades y sufrimientos. El acontecimiento de la “Encarnación de Dios” nos dice que la creación completa es un proceso donde Él mismo se juega por nosotros, desde el principio de los tiempos, identificándose con nosotros y “amándonos hasta el extremo”. La creación es un parto de Dios – «…la creación entera gime y sufre dolores de parto» (Rm 8, 22) – donde nosotros somos paridos hijos de Dios en Jesús. Desde ese momento «Dios ya no reside, inmutable e inmóvil, en la cima del universo, en el origen de las cosas, y ya no es necesario abandonar la historia para ir a Él; surge en el horizonte de la historia, viene a su encuentro, viene a realizar Él mismo la salvación, estableciendo entre los hombres su Reinado de justicia y de libertad, de paz y de amor.» . El acontecimiento de la “Encarnación” nos muestra que Dios nos ama tanto que eligió jugarse por nosotros haciendo depender “Su Felicidad” de nuestra respuesta: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y me abre… cenaré con él y él conmigo» (Ap 3, 20). 6 6 Moingt, J.: El Hombre que venía de Dios, Ediciones Desclée De Brouwer, Bilbao, 1995, Vol. II, p. 158
  • 47.
    47 1.12 - MiResponsabilidad Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me dé la gracia de tener conocimiento interno de mi responsabilidad frente a mal. Oración 1er. Punto Lectura: Parábola del Sembrador (Mt 13, 1- 9. 18- 23) Mt 13,1 Ese día Jesús salió de casa y fue a sentarse a orillas del lago. 2 Pero la gente vino a él en tal cantidad, que subió a una barca y se sentó en ella, mientras toda la gente se quedó en la orilla. 3Jesús les habló de muchas cosas, usando comparaciones o parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar. 4 Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron. 5 Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. 6 Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron. 7 Otros cayeron en medio de cardos: éstos crecieron y los ahogaron. 8 Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. 9 El que tenga oídos, que escuche.” 2do.punto Considerar cada una de las cuatro actitudes que tomamos frente a lo que Dios nos propone para nuestra vida, y de ahí nuestra responsabilidad ante al mal que proviene por no seguir su palabra: 3- Lo caído a lo largo del camino Mt 13,18 “Escuchen ahora la parábola del sembrador: 19 Cuando uno oye la Palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino”. Esta persona no le presta atención a la palabra de Dios w. Vive tan ocupado, lleno de tareas, que no tiene tiempo para atender lo que le sucede. Vive superficialmente. x. Ni siquiera se percata de que Dios le está hablando por medio de los acontecimientos de la vida: “Oyen, pero no entienden; miran, pero no ven” (Mt 13, 13- 14) y. La responsabilidad está en que elige “vivir superficialmente”, lo que impide escuchar a Dios; por lo tanto es responsable del mal que se deriva de sus actos, aunque no sea consciente de ello. 4- Lo caído entre espinos Mt 13,22 “La semilla que cayó entre cardos, es aquel que oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta Palabra, y al final no produce fruto”. Esta persona oye la palabra de Dios, pero no elige seguir a Dios. • Oye la palabra de Dios, se da cuenta que Dios le habla.
  • 48.
    48 • • Pero con suvoluntad no elige seguir a Dios. No renuncia a su forma de vida (ni siquiera en su interior). Confía más en las seguridades materiales de este mundo. Elige otros dioses (ídolos). Su responsabilidad está en la opción consciente de lo que realiza, optando por otros caminos distintos a los que Dios le propone. 5- Lo caído entre piedras Mt 13,20 “La semilla que cayó en terreno pedregoso, es aquel que oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. 21 En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo”. Esta persona oye la palabra de Dios, elige seguir a Dios, pero no profundiza en ella con la oración diaria. • Se dá cuenta que Dios le habla. Se dá cuenta que son cosas verdaderas las que le propone (“oye con gusto”), y se propone seguir la voluntad de Dios. • Pero como no profundiza lo suficiente como para “enfervorizar” su alma, y para que el Espíritu Santo le dé la suficiente “confianza” en Dios; cuando llegan las dificultades se acobarda y no tiene fuerzas para seguir a Dios. • La responsabilidad está en que, habiendo reconocido el valor de lo que Dios le propone, no pone los medios suficientes para poder seguirla. 6- Lo caído en tierra fértil Mt 13,23 “La semilla que cayó en tierra buena, es aquel que oye la Palabra y la comprende. Este ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más.” Esta persona oye la palabra de Dios, la medita y produce frutos. • Oye la palabra de Dios, se da cuanta que Dios le habla. • Elige, opta por seguir la voluntad de Dios. • Y la medita, profundiza constantemente; de modo a estar preparado para las pruebas. 3er. Punto Considerar en cual de esas actitudes me encuentro, y cuanto mal para mi, para mis seres queridos y para otras personas, puede derivar por no meditar diariamente la palabra de Dios que es la que me da la verdadera libertad interior (“Yo soy la verdad, el camino, y la vida”). Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. Conversación final Tener una conversación final con Dios Padre, que me ha creado por amor, y quiere que yo sea feliz. Meditaciones sobre Mi Responsabilidad 1ra Meditación Mt 24, 42 – 51 Estén alerta 2da. Meditación Mt 25, 1 – 13 Parábola de las diez jóvenes
  • 49.
    49 3ra. Meditación Mt 25,14 – 30 Parábola de los talentos 4ta. Meditación Mt 7, 1 – 14 Entren por la puerta angosta 5ta. Meditación Mt 7, 15 – 20 El árbol se conoce por sus frutos 6ta. Meditación Mt 7, 21 – 29 La casa edificada sobre rocas 7ma. Meditación Mt 13, 44 – 58 El tesoro, la perla, la red Autoengaño y Responsabilidad Creo que es un hecho aceptado por todos que cada persona percibe la realidad de una forma diferente. Sin embargo, pocas personas son conscientes de que tan diferentes podemos percibir la realidad y, sobre todo, cuanto puede afectar esto nuestra vida. En efecto, por lo general todos vivimos tomando decisiones en base a las percepciones que tenemos del mundo que nos rodea y de las personas con quienes nos relacionamos. Confiamos plenamente en que la realidad es como la vemos, o mejor, como la interpretamos. Esta es una de las causas por las que nos resulta difícil resolver nuestros conflictos, pues al enfrentarnos con personas que perciben el problema que nos amenaza de una forma diferente a la nuestra, tendemos a concluir que miente o actúa de mala fe. Esto es lo que nos proponemos analizar en este breve trabajo. Les propongo el siguiente ejercicio. ¿Cuál es el siguiente número que falta en el grupo? 18 16 14 12 __ La mayoría de las personas responderá: 10. Esto ocurre por la simple razón de que nuestra mente funciona de modo tal que agrega un contexto a la información que recibe (en este caso se presupone que se trata de una serie aritmética decreciente de dos en dos) con el fin de poder completar los datos que faltan. Sin embargo, como podrán ver, esto nos puede conducir a grandes errores. Lo correcto hubiera sido preguntar a qué corresponden los números presentados. Y muy bien, ¿a que se refieren esos números? Bueno, esos números son los edades de mis cinco hijos. Mi hijo mayor tiene actualmente 18 años, el segundo 16, el tercero 14, la siguiente, mi única hija, tiene 12, y finalmente mi último hijo tiene 11 años ya que nació aproximadamente un año después. Por lo tanto, la respuesta correcta es 11. El contexto que se agrega depende de la experiencia previa de las personas, y dado que, en lo que a números se refiere, toda persona que haya estudiado matemáticas tiene internalizado en su inconsciente contar de dos en dos en forma creciente o decreciente; por lo que este contexto es común y explica por qué la respuesta 10 es la más frecuente. En una sociedad existen experiencias comunes originados por la cultura, la educación, los medios de comunicación, etc.; capaces de producir interpretaciones similares en una gran cantidad de casos. Pero la mayoría de nuestros esquemas mentales provienen de experiencias únicas e irrepetibles, las cuales conforman la conciencia de cada persona. El error por interpretación equivocada es mucho más frecuente de lo que nos imaginamos en nuestra vida diaria y es una de las principales causas por las que, cuando enfrentamos un
  • 50.
    50 conflicto, no podemosponernos de acuerdo en el problema mismo. Pero existe otro fenómeno mucho más sutil que dificulta nuestra comprensión de la realidad: la distorsión que produce nuestra mente en la percepción misma y no sólo en su interpretación. El sicólogo D. Goleman, en su libro “La psicología del autoengaño”, explica cómo nuestra mente nos oculta parte de la realidad cuando esta nos puede producir angustia: «La percepción es selección. Filtrar la información es, básicamente, algo positivo. Pero la capacidad que tiene el cerebro humano de cumplir con esta función también lo expone al peligro de discriminar qué es lo que se permite ingresar en la conciencia y qué es lo rechazado. […] La atención es gobernada tanto por fuerzas conscientes como inconscientes. Algunas de estas son inocuas, como los límites a la capacidad fijados por el mecanismo de la mente. Algunas son cruciales, como la parcialización provocada por aquello que es preeminente, donde lo que importa en el momento aparece en el primer plano de la conciencia. […] La principal entre estas fuerzas negativas, es el autoengaño inducido por el trueque entre angustia y conciencia.» Este fenómeno de la mente que nos oculta parte de la realidad tiene la finalidad de evitarnos dolores muy fuertes, como en el caso de ciertas experiencias traumáticas de nuestra infancia, cuyo recuerdo podría resultar insoportable. El problema se produce en situaciones más cotidianas, cuando nos evita la angustia de enfrentarnos a ciertos aspectos de la realidad tales como: no soy aceptado por los demás, no soy buen administrador, no hago bien mi trabajo, etc. Es en estos casos cuando este mecanismo de defensa de la mente se vuelve en nuestra contra evitándonos ser objetivos. Quiero compartir un pensamiento de R. D. Laing que expresa claramente la gravedad de nuestra dificultad en percibir la realidad: «El espectro de lo que pensamos y hacemos está limitado por lo que no percibimos. Y, dado que no percibimos lo que no percibimos, poco podemos hacer para cambiar hasta tanto percibamos como el no percibir modela nuestros pensamientos y nuestros actos.» Qué podemos hacer para enfrentar este mecanismo de la mente escapa a los alcances de este trabajo, pero sin lugar a dudas debemos empezar por tomar consciencia de que no todo es como lo percibimos, y predisponer nuestro ánimo a descubrir la realidad más allá de lo que creemos percibir, sobre todo cuando está en juego nuestras relaciones humanas, porque “no hay más ciego que el que no quiere ver”. Este es uno de los objetivos principales que se propone San Ignacio con la oración: “Descubrir poco a poco cuales son aquellos afectos desordenados que me manipulan y me impiden ver la realidad de modo a ir logrando una mayor libertad interior que me permita lo que más me conviene para ser feliz y construir el Reino e Dios”. Ahora bien, podríamos decir entonces: si yo no puedo ver la realidad porque mi inconsciente me lo oculta y me manipula, no soy responsable de mis actos y no existiría pecado. Esto es verdad sólo en parte, ya que el verdadero pecado no consiste en hacer o no algún acto (infringir una ley), sino en elegir no crecer, conformarse con lo que soy, no buscar con sinceridad lo que hay en mi interior de modo a ser más libre, más persona. Por lo tanto, si no hago oración, si no tengo una vida interior de relación con Dios, allí está mi responsabilidad de donde nacen todos los demás males y errores.
  • 51.
    51 1.13 - MisPecados Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Consideración previa Verme con la vista imaginativa a mi mismo, considerando mis deseos de felicidad, de realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver como mis limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me impiden lograrlo, y cuantas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo. Gracia a pedir Pedir a Dios arrepentimiento de mis pecados, y gracia para recurrir a su misericordia. Oración Primer punto Recordar nuevamente mi historia personal de relación con Dios, considerando ahora las veces en que yo he sido infiel a los proyectos que El ha tenido para mi. Segundo punto Ponderar las consecuencias que han tenido en mi vida, en la vida de las personas a quienes quiero y de otras personas con quienes he tenido trato, cada una de mis infidelidades al proyecto de Dios. Tercer punto Considerar los motivos que me han llevado a ser infiel a los proyectos de Dios, por ejemplo: - Por mi poca autoestima, que me impide creer que Dios me ama verdaderamente, siendo que soy yo mismo el que no me amo de verdad. Porque nunca había considerado que Dios tendría algo que ver con las cosas que yo necesito en mi vida. Por mis limitaciones humanas, que no me permiten realizar las cosas que me propongo. Porque las cosas que valoro, por buenas que sean, al no desapegarme de ellas, se han convertido en ídolos por encima de Dios. Por mis temores, y otros sentimientos como enojo, odio, etc.; que no me permiten poner mi confianza en Dios. Porque vivo muy preocupado por mis cosas, y no busco la voluntad de Dios. Por haberme alejado de Dios, no dejando tiempo de silencio para mi propia intimidad y para mi intimidad con Dios. Ir buscando de ese modo otros motivos. Cuarto punto Considerar quién es Dios, Creador de todas las cosas, que da vida a todos los seres vivos, que ya había pensado en mí desde el principio de los tiempos, que tiene contado hasta el último pelo de mi cabeza y que, con su omnipotencia, conoce mis necesidades mucho más a fondo que yo mismo y que nadie que haya podido existir. Quinto punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no
  • 52.
    52 dejarme determinar niengañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. Considerar que tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo, y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así, librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y, como tales, partícipes de su felicidad eterna. Conversación final Acabar con una conversación dando gracias a Dios nuestro Señor, porque me ha dado vida y me ama, proponiéndome enmendar con el auxilio de su gracia. Decir un Padrenuestro. Meditaciones sobre Mis Pecados OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará conversación final. 1ra. Meditación Sal 32 Dichoso el que confiesa su pecado a Dios. 2da. Meditación 1ª Jn 1, 8 - 2, 2 Si decimos que no tenemos pecado mentimos. 3ra. Meditación Ap 3, 14 - 22 No eres ni frío ni caliente. 4ta. Meditación Lc 18, 9 -14 El fariseo y el publicano. 5ta. Meditación Rom 7, 14 - 25 No hago el bien que quiero. 6ta. Meditación Ez 37, 1 - 14 Dios revive los huesos secos, también me revivirá a mi. la misma
  • 53.
    53 Crecer: Conservar versusCambiar Ser YO  Ser DISTINTO Las otras dos necesidades antinómicas podríamos formularlas así: 2. la necesidad de conservar para mantener mi identidad, mi yo 3. la necesidad de cambiar para poder mejorar Lo normal en la vida de una persona, así como de un grupo o sociedad, es crecer constantemente. Nunca llegamos a la perfección, siempre podemos ser mejores. Pero esta realidad presenta un grave peligro: cambiar y dejar de ser YO. Todos tenemos un horror existencial a dejar de ser nosotros mismos, es equivalente a la muerte. Por esa razón no queremos cambiar, nos apegamos a nuestras características personales y las cosas que poseemos. Pero por otra parte, sabemos que el universo que nos rodea cambia constantemente, el mundo en que vivimos no es igual hoy a lo que era ayer. Por lo tanto, no cambiar, significa no adaptarse; y no adaptarse conlleva el riesgo de no sobrevivir. Necesito conservar mi YO, mi identidad, pero solo la puedo conservar verdaderamente si cambio. Necesito cambiar para mejorar, pero el cambio solo tiene sentido si conservo mi identidad. Formas inadecuadas de resolver el antagonismo Cambiar  Conservar También en este caso podemos caer en formas inadecuadas. Intentar mantenemos tal cual somos, sin cambiar nada; o intentar adaptamos constantemente a toda circunstancia nueva. Ambos extremos son altamente despersonalizantes. Los grupos humanos también pueden sufrir de estas aberraciones. Valorar excesivamente la costumbre, la tradición, la forma en que venimos haciendo las cosas; porque ya sabemos como funciona y, aunque tenga muchas falencias, nos hace sentir seguros. Igualmente peligroso valorar excesivamente la novedad, la moda, cambiar constantemente; porque pensamos que todo lo nuevo es bueno. Esto da como resultado una falta de identidad y el riesgo a ser fácilmente manipulado por otros. La única posición razonable es la conjugación armónica de ambas tendencias, esa es nuestra vocación. Crecer constantemente siendo siempre YO, y dejando de ser lo que hay en mí y no pertenece a mi verdadero YO. Y debo ser YO el que decide cuando cambiar y cuando conservar. No todo lo nuevo es bueno. No todo lo que tengo es bueno. La pregunta es: ¿nos hace más humanos?
  • 54.
    54 1.14 - MiMuerte Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tomar conciencia de lo que significa cerrarme a su amor. Pedir también deseos de abrir mi voluntad a su proyecto, y no cerrarme a su Infinito Amor y la Felicidad Eterna. Oración 1er. punto Verme con los ojos de la imaginación a mí mismo, con mi frágil humanidad. Ver como no puedo controlar mi salud, cuantas enfermedades que llegan a las personas sin que ellas quieran, cuantas veces me he enfermado más allá de mi voluntad. Verme como, cada día, me desplazo en automóvil o ómnibus, voy y vengo; considerar cuantos accidentes ocurren cada día, ver a tantas personas que planificaban su futuro y de pronto ya no existen. ¿Que me hace diferentes de ellos? 2do. punto Verme a mí mismo cada noche al acostarme, con mis esperanzas para el día de mañana, o quizás temores y angustias. Sin embargo, cierro los ojos y pierdo conciencia de mi persona, nada me asegura que habrá un mañana, nada me asegura que mañana despertaré. Irremediablemente, llegará el día en que mi vida se acabará. 3er. punto Usar mi imaginación para ver mi muerte. Finalmente, estoy frente a El. Mis preocupaciones, mis necesidades, mis esfuerzos; todo se lo entrego a El, como en una ofrenda final. Veo con sorpresa, que todas las cosas por las que he luchado, se realizan con plenitud: las relaciones con mis seres queridos se vuelven plenas, mis obras, se han vuelto bellísimas, incluso aquellas que no había podido terminarlas, el peso de mis limitaciones desaparece y se transforma en plenitud. 4to punto Veo ahora aquellas cosas a las que yo he renunciado, sin esfuerzos; aquellas en las que pudiendo no hice nada; las cosas que perdí y las relaciones humanas que destruí por ceder a lo fácil, por no enfrentar mis afectos desordenados. Todo eso desaparece, todo lo que decidí no ser, con la libertad de mi voluntad, muere definitivamente, porque yo elegí así. 5to. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. Considerar que tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo, y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así,
  • 55.
    55 librándonos por lafuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y, como tales, partícipes de su felicidad eterna. Conversación final Dirigirse a Dios pidiéndole la fuerza de su Espíritu para seguirle, para elegir su camino, que es el único que me lleva a mi realización humana plena. Meditaciones sobre Mi Muerte 1ra. Meditación Mt 25, 31 - 46 El juicio final. 2da. Meditación Lc 12, 16 – 21 Esta misma noche te reclaman tu alma. 3ra. Meditación Lc 16,19 -31 Lázaro y el rico. 4ta. Meditación Dn 12, 1 - 13 Los que duermen despertarán para la vida eterna. 5ta. Meditación Ap 21, 1 - 8 El cielo nuevo y la tierra nueva. Obs.: Para meditar sobre el sentido de nuestra vida podría ser provechoso leer el cuento «”Hoja”, de Niggle» de J. R. R. Tolkien. En caso de hacerlo, leerlo sin prisa, una parte cada día y meditarlo en actitud de oración.
  • 56.
    56 “Hoja”, de Niggle (PrimeraParte) Había una vez un pobre hombre llamado Niggle, que tenía que hacer un largo viaje. El no quería; en realidad, todo aquel asunto le resultaba enojoso, pero no estaba en su mano evitarlo. Sabía que en cualquier momento tendría que ponerse en camino, y sin embargo no apresuraba los preparativos. Niggle era pintor. No muy famoso, en parte porque tenía otras muchas cosas que atender, la mayoría de las cuales se le antojaban un engorro; pero cuando no podía evitarlas (lo que en su opinión ocurría con excesiva frecuencia) ponía en ellas todo su empeño. Las leyes del país eran bastante estrictas. Y existían además otros obstáculos. Algunas veces se sentía un tanto perezoso y no hacía nada. Por otro lado, era en cierta forma un buenazo. Ya conocen esa clase de bondad. Con más frecuencia lo hacía sentirse incómodo que obligado a realizar algo. E incluso cuando pasaba a la acción, ello no era óbice para que gruñese, perdiera la paciencia y maldijese (la mayor parte de las veces por lo bajo). En cualquier caso lo llevaba a hacer un montón de chapuzas para su vecino el señor Parish, que era cojo. A veces incluso echaba una mano a gentes más distantes si acudían a él en busca de ayuda. Al mismo tiempo, y de cuando en cuando, recordaba su viaje y comenzaba sin mucha convicción a empaquetar algunas cosillas. En estas ocasiones no pintaba mucho. Tenía unos cuantos cuadros comenzados, casi todos demasiado grandes y ambiciosos para su capacidad. Era de esa clase de pintores que hacen mejor las hojas que los árboles. Solía pasarse infinidad de tiempo con una sola hoja, intentando captar su forma, su brillo y los reflejos del rocío en sus bordes. Pero su afán era pintar un árbol completo, con todas las hojas de un mismo estilo y todas distintas. Había un cuadro en especial que le preocupaba. Había comenzado como una hoja arrastrada por el viento y se había convertido en un árbol. Y el árbol creció, dando numerosas ramas y echando las más fantásticas raíces. Llegaron extraños pájaros que se posaron en las ramitas, y hubo que atenderlos. Después, todo alrededor del árbol y detrás de él, en los espacios que dejaban las hojas y las ramas, comenzó a crecer un paisaje. Y aparecieron atisbos de un bosque que avanzaba sobre las tierras de labor y montañas coronadas de nieve. Niggle dejó de interesarse por sus otras pinturas. O si lo hizo fue para intentar adosarlas a los extremos de su gran obra. Pronto el lienzo se había ampliado tanto que tuvo que echar mano de una escalera; y corría, arriba y abajo, dejando una pincelada aquí, borrando allá unos trazos. Cuando llegaban visitas se portaba con la cortesía exigida, aunque no dejaba de jugar con el lápiz sobre la mesa. Escuchaba lo que le decían, sí, pero seguía pensando en su gran lienzo, para el que había levantado un enorme cobertizo en el huerto, sobre una parcela en la que en otro tiempo cultivara patatas. No podía evitar ser amable. «Me gustaría tener más carácter», se decía algunas veces, queriendo expresar su deseo de que los problemas de otras personas no le afectasen. Pasó algún tiempo sin que le molestaran mucho; «Cueste lo que cueste», solía decir, «acabaré este cuadro, mi obra maestra, antes de que me vea obligado a emprender ese maldito viaje». Pero comenzaba a darse cuenta de que no podría posponerlo indefinidamente. El cuadro tenía que dejar de crecer y había que terminarlo. Un día Niggle se plantó delante de su obra, un poco alejado, y la contempló con especial atención y desapasionamiento. No tenía sobre ella una opinión muy definida, y habría deseado tener algún amigo que le orientase. En realidad no le satisfacía en absoluto, y sin embargo la encontraba muy hermosa, el único cuadro verdaderamente hermoso del mundo. En aquellos momentos le hubiera gustado verse a sí mismo entrar en el cobertizo, darse unas palmaditas en la espalda y decir (con absoluta sinceridad): «¡Realmente magnífico! Para mí está muy claro lo que te propones. Adelante, y no te preocupes por nada más. Te
  • 57.
    57 conseguiremos una subvenciónoficial para que no tengas problemas.» Sin embargo, no había subvención. Y él era muy consciente de que necesitaba concentrarse, trabajar, un trabajo serio e ininterrumpido, si quería terminar el cuadro, incluso aunque no lo ampliase más. Se arremangó y comenzó a concentrarse. Durante varios días intentó no preocuparse por otros temas. Pero se vio interrumpido de forma casi continua. En casa las cosas se torcieron; tuvo que ir a la ciudad a formar parte de un jurado; un conocido cayó enfermo; el señor Parish sufrió un ataque de lumbago y no cesaron de llegar visitas. Era primavera y les apetecía un té gratis en el campo, Niggle vivía en una casita agradable, a varias millas de la ciudad. En su interior los maldecía, pero no podía negar que él mismo los había invitado tiempo atrás, en el invierno, cuando a él no le había parecido una interrupción ir de tiendas y tomar el té en la ciudad con sus amistades. Trató de endurecer su corazón, pero sin resultado. Había muchas cosas a las que no tenía cara para negarse, las considerase obligaciones o no; y había ciertas cosas que se veía obligado a hacer, pensase lo que pensase. Algunas de las visitas dieron a entender que el huerto parecía bastante descuidado y que podría recibir la visita de un inspector. Desde luego, pocos tenían noticia de su cuadro; pero aunque lo hubiesen sabido, tampoco habría mucha diferencia. Dudo que hubiesen pensado que era muy importante. Me atrevería a decir que no era muy bueno, aunque tuviera algunas partes logradas. El árbol, sobre todo, era curioso. En cierto modo, muy original. Igual que Niggle, aunque él era también un hombrecillo de lo más común, y bastante simple. Llegó por fin el momento en que el tiempo de Niggle se volvió sumamente precioso. Sus amistades, allá lejos en la ciudad, comenzaron a recordar que el pobre hombre debía hacer un penoso viaje, y algunos calculaban ya cuánto tiempo, como máximo, podría posponerlo. Se preguntaban quién se quedaría con la casa y si el huerto presentaría un aspecto más cuidado. Había llegado el otoño, muy húmedo y ventoso. El hombre se encontraba en el cobertizo. Estaba subido en la escalera tratando de plasmar el reverbero del sol poniente sobre la nevada cumbre de una montaña que había visualizado justo a la izquierda y al extremo de una "rama cargada de hojas. Sabía que se vería obligado a marcharse pronto; quizá al comienzo del nuevo año. Sólo tema tiempo de terminar el cuadro, y aun así no de modo definitivo: había algunos puntos donde sólo tendría tiempo para esbozar lo que pretendía. Llamaron a la puerta. «¡Adelante!», dijo con brusquedad, y bajó de la escalera. Era su vecino Parish el Único cercano, pues el resto vivía a bastante distancia. No sentía, sin embargo, un aprecio especial por él, porque a menudo se veía en apuros y precisaba ayuda, y en parte también porque no le interesaba nada la pintura, al tiempo que no cesaba de criticarle el huerto. Cuando Parish lo contemplaba (lo que ocurría con frecuencia) veía sobre todo malas hierbas; y cuando miraba los cuadros de Niggle (rara vez) sólo veía manchas verdes y grises, y líneas negras que se le antojaban completamente sin sentido. No le importaba hablar de las hierbas (era su deber de vecino), pero se abstenía de dar cualquier opinión sobre los cuadros. Pensaba que era una postura muy agradable, y no se daba cuenta de que, aun siéndolo, no resultaba suficiente. Un poco de ayuda con las hierbas (y quizá alguna alabanza para los cuadros) habría sido mejor.: «Bien, Parish, ¿qué hay?», dijo Niggle. «Ya sé que no debería interrumpirle», dijo Parish, sin echar una sola mirada. al cuadro. «Estará usted ocupadísimo, estoy seguro.» Niggle había pensado decir algo por el estilo, pero perdió la oportunidad. Todo lo que dijo fue: «Sí.» «Pero no tengo ningún otro a quien acudir», añadió Parish. «Así es», dijo Niggle con un suspiro: uno de esos suspiros que son un comentario personal, pero que en parte dejamos aflorar. «¿En qué puedo ayudarle?» «Mi mujer lleva ya algunos días enferma y estoy empezando a preocuparme», dijo Parish. «Y el viento se ha llevado la mitad de las tejas de mi casa y me entra la lluvia en el
  • 58.
    58 dormitorio. Creo quedebería llamar al doctor y a los albañiles, pero ¡tardan tanto en acudir! Pensaba si no tendría usted algunas maderas y lienzos que no le hagan falta, aunque sólo sea para poner un parche y poder tirar un día o dos más.» Fue entonces cuando dirigió la mirada al cuadro. «¡Vaya, vaya!», dijo Niggle. «Sí que tiene mala suerte. Espero que lo de su esposa sólo sea un constipado. En seguida voy y le ayudo a trasladarla al piso bajo.» «Muchas gracias», dijo Parish con notable frialdad, «pero no es un constipado; es una calentura. No le hubiera molestado por un simple catarro. Y mi mujer ya guarda cama en el piso bajo: con esta pierna no puedo andar subiendo y bajando bandejas. Pero ya veo que está ocupado. Lamento de veras la molestia. Tenía esperanzas de que pudiese perder el tiempo preciso para ir a avisar al médico, viendo la situación en que me hallo; y al albañil también, si de verdad no le sobran lienzos». «No faltaba más», dijo Niggle, aunque otras palabras se le agolpaban en el ánimo, donde en aquel momento había más debilidad que amabilidad. «Podría ir; iré, si está tan preocupado.» «Lo estoy, y mucho. ¡Ojalá no padeciera esta cojera!», dijo Parish. Así que Niggle fue. Ya veis, aquello resultaba de lo más curioso. Parish era su vecino más cercano; los demás quedaban bastante lejos. Niggle tenía una bicicleta, y Parish no; ni siquiera podía montar: era cojo de una pierna, una cojera seria que le causaba muchos dolores; merecía la pena tenerlo en cuenta, igual que su expresión desabrida y su voz quejumbrosa. A su vez Niggle tenía un cuadro y apenas tiempo para terminarlo. Parecía lógico que fuese Parish el que tuviese aquello en cuenta, no Niggle. Parish, sin embargo, no se tomaba en serio la pintura, y Niggle no podía cambiar aquel hecho. «¡Maldita sea!», rezongó para sí mientras sacaba la bicicleta. Había humedad y viento, y la luz del día estaba ya desvaneciéndose. «Hoy se acabó el trabajo para mí», pensó Niggle. Y mientras pedaleaba, no cesó de echar pestes para sus adentros ni de ver pinceladas en la montaña y en la vegetación inmediata, que, en un principio, había imaginado primaveral. Sus dedos se crispaban sobre el manillar. Ahora que ya no estaba en el cobertizo intuyó perfectamente la forma de tratar aquella brillante línea de hojas que enmarcaba la lejana silueta de la montaña. Pero pesaba en su corazón una congoja, una especie de temor de que nunca tendría ya la oportunidad de intentarlo. Niggle encontró al médico, y dejó una nota donde el albañil, que ya había cerrado para irse a descansar junto al fuego de su chimenea. Niggle se empapó hasta los huesos, y cogió también él un resfriado. El médico no se dio tanta prisa como Niggle. Llegó al día siguiente, lo que le resultó mucho más cómodo, pues para entonces ya había, en casas vecinas, dos pacientes a los que atender. Niggle estaba en cama con fiebre alta, y en su cabeza y en el techo tomaban forma maravillosos entramados de hojas y ramas. No le fue de ningún consuelo saber que la señora Parish sólo tenía catarro, y que ya lo estaba superando. Volvió la cara hacia la pared, y buscó refugio en las hojas. Permaneció en cama algún tiempo. El viento seguía soplando y se llevó otro buen número de tejas en casa de Parish, y también algunas en la de Niggle. En el tejado aparecieron goteras. El albañil seguía sin presentarse. Niggle no se preocupó; al menos, durante un día o dos. Luego se arrastró fuera de la cama para buscar algo de comer (Niggle no tenía mujer). Parish no volvió. La humedad se le había metido en la pierna, que le dolía, y su mujer estaba muy ocupada recogiendo el agua y preguntándose si «ese señor Niggle» no se habría olvidado de avisar al albañil. Si ella hubiera entrevisto la más mínima posibilidad de pedirle prestado algo que les fuese útil, habría enviado allí a Parish, le doliese o no la pierna; pero no se le ocurrió nada, de modo que se olvidaron del vecino. Al cabo de unos siete días Niggle volvió con pasos inseguros hasta el cobertizo. Intentó subirse a la escalera, pero la cabeza se le iba. Se sentó y contempló el cuadro; aquel día no
  • 59.
    59 había hojas ensu imaginación ni vislumbres de montañas. Podía haber pintado un desierto arenoso que se perdía allá a lo lejos, pero le faltaron energías. Al día siguiente se sintió mucho mejor. Subió a la escalera y empezó a pintar. Había comenzado ya a enfrascarse en el trabajo cuando oyó una llamada en la puerta. « ¡Maldita sea!», dijo Niggle; aunque le hubiera dado igual responder con educación: «¡Adelante!», porque de todas maneras la puerta se abrió. En esta ocasión entró un hombre de buena estatura, un perfecto desconocido. «Esto es un estudio privado», dijo Niggle. «Estoy ocupado, ¡vayase!» «Soy inspector de inmuebles», dijo el hombre, manteniendo en alto sus credenciales de forma que Niggle las pudiera ver desde la escalera. «¡Oh!», dijo. «La casa de su vecino está muy descuidada», dijo el Inspector. «Ya lo sé», dijo Niggle. «Les dejé una nota a los albañiles hace bastante tiempo, pero no han venido. Luego yo caí enfermo.» «Ya», dijo el Inspector. «Pero ahora no está enfermo.» «Pero yo no soy el albañil. Parish debió presentar una reclamación al Ayuntamiento y conseguir ayuda del Servicio de Urgencias.» «Están ocupados con danos más importantes que cualquiera de éstos», dijo el Inspector. «Ha habido inundaciones en el valle y numerosas familias se han quedado sin hogar. Usted debía haber ayudado a su vecino a hacer unos arreglos provisionales y evitar así perjuicios cuya reparación fuese más costosa. Lo dicta la ley. Tiene aquí cantidad de materiales: lienzo, madera, pintura impermeable.» «¿Dónde?», preguntó Niggle indignado. «Ahí», dijo el Inspector señalando el cuadro. «¡Mi cuadro!», exclamó Niggle. «Me temo que sí», dijo el Inspector, «pero primero son las casas. La ley es la ley». «Pero no puedo...» Niggle no dijo más, porque en aquel momento entró otro hombre. Se parecía mucho al Inspector, casi como un doble, alto, todo vestido de negro. «Vamos», dijo. «Soy el chófer.» Niggle bajó la escalera tambaleándose. Parecía haberle vuelto la fiebre y la cabeza se le iba. Sintió frío en todo el cuerpo. «¿Chófer? ¿Chófer?», murmuró. «¿Chófer de qué?» «Suyo y de su coche», dijo el hombre. «Hace tiempo que el vehículo estaba pedido. Por fin ha llegado. Le está esperando. Ya sabe usted que hoy sale de viaje.» «Eso es», dijo el Inspector. «Tiene que marcharse. Mal comienzo para un viaje, dejar las cosas sin terminar. Pero, en fin, al menos ahora podremos dar alguna utilidad a este lienzo.» «¡Dios mío!», dijo el pobre Niggle, echándose a llorar. «Ni siquiera está terminado.» «¿No lo ha acabado?», dijo el chófer. «Bueno, de cualquier forma, y por lo que a usted respecta, ya está todo hecho. ¡Vamonos!» Niggle salió en completo silencio. El chófer no le dio tiempo a hacer las maletas, pues según él las debía haber preparado antes e iban a perder el tren. Todo lo que Niggle pudo recoger fue una bolsa en el vestíbulo. Se dio cuenta de que sólo contenía una caja de pinturas y un cuadernillo con sus propios apuntes: ni comida ni ropas. Llegaron a tiempo para tomar el tren. Niggle se sentía cansado y adormecido; a duras penas fue consciente de lo que pasaba cuando lo empujaron dentro de un compartimiento. No le importaba mucho; había olvidado para qué o hacia dónde se suponía que iba. El tren penetró casi en seguida en un negro túnel. * * *
  • 60.
    60 “Hoja”, de Niggle (SegundaParte) Niggle despertó en una amplia estación, débilmente iluminada. Un maletero iba gritando por el andén; pero no voceaba el nombre de la estación, sino ¡Niggle! Niggle bajó a toda prisa y se dio cuenta de que había olvidado el maletín. Dio media vuelta, pero el tren ya se alejaba. «¡Ah!», dijo el maletero. «Es usted. ¡Sígame! ¡Cómo! ¿No tiene equipaje? Tendrá que ir al asilo.» Niggle se sintió muy enfermo y cayó desmayado en el andén. Le subieron a una ambulancia y se lo llevaron a la enfermería del asilo. No le gustó nada el tratamiento. La medicación que le daban era amarga. Los enfermeros y celadores eran fríos, silenciosos y estrictos; y nunca veía a otras personas, salvo a un médico muy severo que le visitaba de cuando en cuando. Más parecía encontrarse en una cárcel que en un hospital. Tenía que realizar un trabajo pesado, de acuerdo con un horario establecido: cavar, carpintería, y pintar de un solo color simples tableros. Nunca se le permitió salir, y todas las ventanas daban al interior. Le mantenían a oscuras durante horas y horas, «para que pueda meditar», decían. Perdió la noción del tiempo. Y no parecía que empezase a mejorar, al menos si por mejorar entendemos encontrar algún placer en realizar las cosas. Ni siquiera ir a dormir se lo proporcionaba. Al principio, durante el primer siglo o así (yo me limito simplemente a exponer sus impresiones) solía preocuparse sin ningún sentido por el pasado. Mientras permanecía echado en la oscuridad, se repetía una y otra vez lo mismo: «¡Ojalá hubiera visitado a Parish durante la mañana que siguió al ventarrón! Era mi intención. Hubiera sido fácil volver a colocar las primeras tejas sueltas. Seguro que entonces la señora Parish no habría cogido aquel catarro. Y yo tampoco me habría resfriado. Habría dispuesto de una semana más.» Pero con el tiempo fue olvidando para qué había deseado aquellos siete días. A partir de entonces, si se preocupó de algo fue de sus tareas en el hospital. Las planeaba con antelación, pensando cuánto tiempo le llevaría evitar que se resquebrajase aquel tablero, ajustar una puerta o arreglar la pata de la mesa. Parece fuera de duda que llegó a ser bastante servicial, si bien nadie se lo dijo nunca. Aunque, claro, no era ésta la razón por la que retuvieron tanto tiempo al pobrecillo. Debían haber estado esperando a que mejorase, y juzgaban la «mejoría» de acuerdo con un extraño y peculiar sistema médico. De todas formas, el pobre Niggle no obtenía ningún placer de aquella vida. Ni siquiera los que él había aprendido a llamar placeres. No se divertía, desde luego; pero tampoco podía negarse que comenzaba a experimentar un sentimiento de, digamos, satisfacción: a falta de pan... Se había acostumbrado a iniciar su trabajo tan pronto como sonaba una campana y a dejarlo al sonar la siguiente todo recogido y listo para poderlo continuar cuando fuera preciso. Hacía muchas cosas al cabo del día. Terminaba sus trabajillos con todo primor. No tenía tiempo libre (excepto cuando se encontraba solo en su celda) y, sin embargo, comenzaba a ser dueño del tiempo; comenzaba a saber qué hacer con él. Allí no existía ninguna sensación de prisa. Disfrutaba ahora de mayor paz interior, y en los momentos de descanso podía descansar de verdad. Entonces, de improviso, le cambiaron todo el horario; casi no le permitían ir a la cama. Lo apartaron totalmente de la carpintería y lo mantuvieron cavando una jornada tras otra. Lo aceptó bastante bien: pasó mucho tiempo antes de que intentase rebuscar en el fondo de su espíritu las maldiciones que casi había olvidado. Estuvo cavando hasta que le dio la impresión de tener rota la espalda, las manos se le quedaron en carne viva y comprendió que era incapaz de levantar una palada más de tierra. Nadie le dio las gracias. Pero el médico se acercó y echó una ojeada. «¡Basta!», dijo. «Descanso absoluto. A oscuras.» Niggle yacía en la oscuridad, completamente relajado, y como no había sentido ni pensado
  • 61.
    61 nada en absoluto,no podía asegurar si llevaba allí horas o años. Fue entonces cuando oyó voces; unas voces que nunca había oído antes. Parecía tratarse de un consejo de médicos, o quizá de un jurado reunido allí al lado, en una habitación inmediata y seguramente con la puerta abierta, aunque no percibía ninguna luz. «Ahora el caso Niggle», dijo una Voz severa, más severa que la del doctor. «¿De qué se trata?», dijo una Segunda Voz, que se podría calificar de amable, aunque no era suave; era una voz que destilaba autoridad y sonaba a un tiempo esperanzadora y triste. «¿Qué. le pasa a Niggle? Tenía el corazón en su sitio.» «Sí, pero no funcionaba bien», dijo la Primera Voz. «Y no tenía la cabeza bien encajada; pocas veces se detenía a pensar. Fíjese en el tiempo que perdía, y sin siquiera divertirse. Nunca terminó de prepararse para el viaje. Vivía con cierto desahogo y, sin embargo, llegó aquí con lo puesto, y hubo que ponerle en el ala de beneficencia. Me temo que es un caso difícil. Creo que debería quedarse algún tiempo más.» «Puede que no le sentara mal», dijo la Segunda Voz. «Pero no hay que olvidar que es un pobre hombre. Jamás se pretendió que de verdad llegase a ser alguien. Y nunca fue muy fuerte. Vamos a ver los Registros... Sí, Hay algunos puntos a su favor, en efecto.» «Quizá», dijo la Voz Primera. «Pero pocos de ellos resistirían un análisis exhaustivo.» «Bueno», contestó la Voz Segunda, «tenemos esto: era pintor por vocación; de segunda fila, desde luego. Con todo, una hoja pintada por Niggle posee un encanto propio. Se tomó muchísimo trabajo con las hojas, y sólo por cariño. Nunca creyó que aquello fuera a hacerlo importante. Tampoco aparece en los Registros que pretendiese, ni siquiera ante sí mismo, excusar con esto su olvido de las leves.» «Entonces no habría olvidado tantas», dijo la Primera Voz. «De cualquier modo Niggle respondió a muchísimas llamadas.» «A un pequeño porcentaje, la mayoría muy fáciles; y las calificaba de "interrupciones". Esa palabra aparece. por todas partes en los Registros, junto con un montón de quejas e imprecaciones estúpidas.» «Cierto. Pero a él, pobre hombre, le parecieron sin duda interrupciones. Por otro lado, jamás esperaba ninguna recompensa, como tantos de su clase lo llaman. Tenemos el caso de Parish, por ejemplo, que ingresó después. Era el vecino de Niggle. Nunca movió un dedo por él, y en rarísimas ocasiones llegó a mostrar alguna gratitud. Sin embargo, nada en los Registros indica que Niggle esperara la gratitud de Parish. No parece haber pensado en ello.» «Sí, eso es algo», dijo la Primera Voz, «aunque bastante poco. Lo que ocurre, como podrá comprobar, es que muchas veces Niggle simplemente lo olvidaba. Borraba de su mente, como una pesadilla ya pasada, todo lo que había hecho por Parish». - «Nos queda aún el último informe», dijo la Segunda Voz. «El viaje en bicicleta bajo la lluvia. Quisiera destacarlo. Parece evidente que fue un auténtico sacrificio: Niggle sospechaba que estaba echando por la borda su última oportunidad con el cuadro, y sospechaba, también, que no había razones de peso para la preocupación de Parish.» «Creo que le da más valor del que tiene», dijo la Voz Primera. «Pero usted tiene la última palabra. Tarea suya es, desde luego, presentar la mejor interpretación de los hechos. A veces la tienen. ¿Cuál es su propuesta?» «Creo que el caso está ahora listo para un tratamiento más amable», dijo la Segunda, Voz. Niggle pensó que nunca había oído nada tan generoso. Lo de «tratamiento amable» hacía pensar en un cúmulo de espléndidos regalos y en la invitación a un festín regio. En aquel momento Niggle se sintió avergonzado. Oír que se le consideraba digno de un tratamiento bondadoso le abrumaba y le hizo enrojecer en la oscuridad. Era como ser galardonado en público, cuando el interesado y todos los presentes saben que el premio es inmerecido. Niggle ocultó su sonrojo bajo la burda manta. Hubo un silencio. Luego la Voz Primera, muy cercana, se dirigió a él. «Ha estado
  • 62.
    62 escuchando», dijo. «Sí», respondió. «Bueno,¿alguna observación?» «¿Puede darme noticias de Parish?», dijo Niggle. «Me gustaría volverle a ver. Espero que no se encuentre muy mal. ¿Pueden curarle la pierna? Le hacía pasar malos ratos. Y, por favor, no se preocupen por nosotros dos. Era un buen vecino y me proporcionaba patatas excelentes a muy buen precio, ahorrándome mucho tiempo.» «¿Sí?», dijo la Primera Voz. «Me alegra oírlo.» Hubo otro silencio. Niggle se dio cuenta de que las voces se alejaban. «Bien, de acuerdo», oyó que respondía en la distancia la Primera Voz. «Que comience la segunda fase. Mañana mismo, si usted quiere.» Al despertar Niggle encontró que las persianas estaban levantadas y su pequeña celda inundada de sol. Se levantó, y comprobó que le habían proporcionado ropas cómodas, no el uniforme del hospital. Después del desayuno el doctor le atendió las manos doloridas, dándole un ungüento que en seguida se las mejoró. Le dio además unos cuantos consejos y un frasco de tónico, por si le hacía falta. A media mañana le entregaron una galleta y un vaso de vino; y luego un billete. «Ya puede ir a la estación», dijo el médico. «Le acompañará el maletero. Adiós.» Niggle se escabulló por la puerta principal y parpadeó algo sorprendido. Había un sol radiante. Además había esperado salir a una gran ciudad, a juzgar por el tamaño de la estación. Pero no fue así. Se encontró en -la cima de una colina, verde, desnuda, barrida por un viento vigorizante. No había nadie más por allí. Lejos, al pie de la colina, vio brillar el tejado de la estación. Caminó hacia ella colina abajo con paso rápido, pero sin prisa. El maletero lo descubrió en seguida. «Por aquí», dijo, y condujo a Niggle a un andén donde se encontraba, listo ya, un tren de cercanías muy coquetón: un solo coche y una pequeña locomotora, muy relucientes los dos, limpios y recién pintados. Parecían a punto para un viaje inaugural. Incluso el carril que se veía ante la locomotora parecía nuevo: brillaban los raíles, los cojinetes estaban pintados de verde, y las traviesas, al cálido sol, dejaban escapar un delicioso olor a brea fresca. El coche estaba vacío. «¿Adonde va este tren, mozo?», preguntó Niggle. «Creo que no han colocado aún el cartel de destino», dijo el mozo. «Pero lo encontrará satisfactorio.» Y cerró la puerta. El tren arrancó al punto. Niggle se recostó en el asiento. La pequeña locomotora avanzaba entre borbotones de humo por el fondo de un cañón de altas paredes verdes al que un cielo azul servía de dosel. No parecía haber pasado mucho tiempo, cuando la locomotora dio un silbido; entraron en acción los frenos y el tren se detuvo. No había estación ni cartel indicador, sólo un tramo de peldaños que subía por el verde talud. Al final de la escalera se abría un postigo en un seto muy cuidado. Junto a él estaba su bicicleta: por lo menos parecía la suya y llevaba una etiqueta amarilla atada al manillar, con la palabra NIGGLE escrita en grandes letras negras. Abrió la puerta de la barrera, saltó a la bicicleta y se lanzó colina abajo, acariciado por el sol primaveral. Pronto comprobó que desaparecía el camino que había venido siguiendo y que la bicicleta rodaba sobre un césped maravilloso. Era verde y tupido; podía apreciar, sin embargo, cada brizna de hierba. Le parecía recordar que en algún lugar había visto o soñado este prado. Las ondulaciones del terreno le resultaban en cierta forma familiares. Sí, el terreno se nivelaba, coincidiendo con sus recuerdos, y después, claro está, comenzaba a ascender de nuevo. Una gran sombra verde se interpuso entre él y el sol. Niggle levantó la vista y se cayó de la bicicleta. Ante él se encontraba el Árbol, su Árbol, ya terminado, si tal cosa puede
  • 63.
    63 afirmarse de unárbol que está vivo, cuyas hojas nacen y cuyas ramas crecen y se mecen en aquel aire que Niggle tantas veces había imaginado y que tantas veces había intentado en vano captar. Miró el Árbol, y lentamente levantó y extendió los brazos. «Es un don», dijo. Se refería a su arte, y también a la obra pictórica; pero estaba usando la palabra en su sentido más literal. Siguió mirando el Árbol. Todas las hojas sobre las que él había trabajado estaban allí, más como él las había intuido que como había logrado plasmarlas. Y había otras que sólo fueron brotes en su. imaginación y muchas más que hubieran brotado de haber tenido tiempo. No había nada escrito en ellas; eran sólo hojas exquisitas; pero todas llevaban una fecha, nítidas como las de un calendario. Se veía que algunas de las más hermosas y características, las que mejor reflejaban el estilo de Niggle, habían sido realizadas en colaboración con el señor Parish: no hay otra forma de decirlo. Los pájaros hacían sus nidos en el Árbol. Pájaros sorprendentes: ¡qué forma de trinar! Se apareaban, incubaban, echaban plumas y se internaban gorjeando en el Bosque, incluso mientras los contemplaba. Entonces se dio cuenta de que el Bosque estaba también allí, abriéndose a ambos lados y extendiéndose en la distanda. A lo lejos reverberaban los montes. Después de algún tiempo Niggle se dirigió hacia la espesura. No es que se hubiese cansado ya del Árbol, pero ahora parecía tenerlo todo claro en su mente, y lo comprendía, y era consciente de su crecimiento aunque no estuviese contemplándolo. Mientras caminaba descubrió algo curioso: el Bosque era, por supuesto, un bosque lejano, y sin embargo él podía aproximarse, incluso entrar en él, sin que por ello perdiese su peculiar encanto. Antes no había conseguido nunca entrar en la distancia sin que ésta se convirtiese en meros alrededores. Se añadía así un considerable atractivo al hecho de pasear por el campo, porque al andar se desplegaban ante él nuevas distancias; de modo que ahora se lograban perspectivas dobles, triples, e incluso cuádruples, y ello con doblado, triplicado o cuadruplicado encanto. Podías seguir andando hasta lograr reunir todo un horizonte en un jardín, o en un cuadro (si uno prefería llamarlo así), Podías seguir andando, pero acaso no indefinidamente. Al fondo estaban las Montañas. Se iban aproximando, muy despacio. No parecían formar parte del cuadro, o en todo caso sólo como nexo de unión con algo más, algo distinto entrevisto tras los árboles, una dimensión más, otro paisaje. Niggle paseaba, pero no se limitaba a vagar. Observaba con detalle el entorno. El Árbol estaba completo, aunque no terminado. («Justo todo lo contrario de lo que antes ocurría», pensó.) Pero en el Bosque había unas cuantas parcelas por concluir, que todavía necesitaban ideas y trabajo. Ya no era necesario hacer modificaciones, todo estaba bien, pero había que proseguir hasta lograr el toque definitivo. Y en cada momento Niggle veía la pincelada precisa. Se sentó bajo un árbol distante y muy hermoso: una variedad del Gran Árbol, pero con su propia identidad o a punto de alcanzarla, si recibía un poco más de atención. Y se puso a hacer cábalas sobre dónde empezar el trabajo y dónde terminarlo y cuánto tiempo le llevaría. No pudo concluir todo el esquema. «¡Claro!», dijo. «¡Necesito a Parish! Hay muchas cosas de la tierra, las plantas y los árboles que él entiende y yo no. No puedo concebir este lugar como mi coto privado. Necesito ayuda y consejo. ¡Tenía que haberlos pedido antes!» Se levantó y caminó hasta el lugar en que había decidido comenzar el trabajo. Se quitó la chaqueta. En aquel momento, medio escondido en una hondonada que le protegía de otras miradas, vio a un hombre que, con cierto asombro, paseaba la vista en derredor. Se apoyaba en una pala, pero estaba claro que no sabía qué hacer. Niggle le saludó: «¡Parish!», gritó. Parish se echó la pala al hombro y vino hacia él. Aún cojeaba un poco. Ninguno habló; simplemente se saludaron con un movimiento de cabeza, como solían hacer cuando se cruzaban en el camino; sólo que ahora se pusieron a caminar juntos, tomados del brazo. Sin
  • 64.
    64 una sola palabraNiggle y Parish se pusieron de acuerdo sobre el lugar exacto donde levantar la casita y el jardín que se les antojaban necesarios. Mientras trabajaban al unísono, se hizo evidente que Niggle era el más capacitado de los dos a la hora de distribuirse el tiempo y llevar a buen término la tarea. Aunque parezca extraño fue Niggle el que más se absorbió en la construcción y jardinería, mientras que Parish se extasiaba en la contemplación de los árboles y especialmente del Árbol. Un día Niggle estaba atareado plantando un seto; Parish se encontraba muy cerca, echado sobre la hierba y observando con atención una bella y delicada flor amarilla que crecía entre el verde césped. Niggle había sembrado hacía algún tiempo un buen número entre las raíces de su Árbol. De pronto Parish levantó la vista, Su cara resplandecía bajo el sol mientras sonreía. «¡Esto es extraordinario!», dijo. «En realidad yo no debía estar aquí: gracias por hablar en mi favor.» «¡Bah, tonterías!», dijo Niggle. «No recuerdo lo que dije, pero, de todas formas, no tuvo importancia.» «¡Oh, sí!», dijo Parish, «la tiene. Me rescató mucho antes. La Segunda Voz, ya sabes, hizo que me enviaran aquí. Dijo que tú habías pedido verme. Esto te lo debo a tí.» «No. Se lo debemos a la Segunda Voz», dijo Niggle. «Los dos.» Siguieron viviendo y trabajando juntos. No sé por cuánto tiempo. No sirve de nada negar que al comienzo había ocasiones en que no se entendían, sobre todo cuando estaban cansados. Porque en un principio, de cuando en cuando, se cansaban. Comprobaron que a ambos les habían entregado un reconstituyente. Los dos frascos llevaban la misma indicación: «Tomar unas pocas gotas diluidas en agua del Manantial, antes de descansar.» Encontraron el Manantial en el corazón del Bosque; sólo una vez, hacía muchísimo tiempo, había pensado Niggle en él; pero no llegó nunca a dibujarlo. Ahora comprendió que era el origen del lago que brillaba a lo lejos y la razón de cuanto crecía en los contornos. Aquellas pocas gotas convertían el agua en un astringente, que, aunque bastante amargo, era reconfortante y despejaba la cabeza. Después de beber descansaban a solas; luego se levantaban y las cosas marchaban de maravilla. En tales ocasiones Niggle soñaba con nuevas y espléndidas flores y plantas, y Parish sabía siempre cómo colocarlas y dónde habían de quedar mejor. Bastante antes de que se les terminase el tónico, habían dejado de necesitarlo. También desapareció la cojera de Parish. A medida que el trabajo progresaba se permitían más y más tiempo para pasear por los alrededores, contemplando los árboles y las flores, las luces, las sombras y la condición de los campos. En ocasiones cantaban a una. Pero Niggle se dio cuenta de que comenzaba a volver los ojos, cada vez con mayor frecuencia, hacia las Montañas. Pronto tuvieron casi todo terminado: la casa de la hondonada, el césped del bosque, el lago y todo el paisaje, cada uno en su propio estilo. El Gran Árbol estaba en plena floración. «Terminaremos al atardecer», dijo Parish un día. «Luego nos iremos a dar un paseo que esta vez será realmente largo.» Partieron al día siguiente y cruzaron la distanda hasta llegar al confín. Este no era visible, por supuesto: no había ninguna línea, valla o muro; pero supieron que habían llegado al extremo de aquella región. Vieron a un hombre con pintas de pastor. Se dirigía a ellos por los declives tapizados de hierba que llevaban hacia las Montañas. «¿Necesitan un guía?», preguntó. «¿Van a seguir adelante?» Durante unos momentos se extendió una sombra entre Parish y Niggle, porque éste sabía ahora que sí quería continuar y (en cierto sentido) tenía que hacerlo. Pero Parish no quería seguir ni estaba aún preparado. «Tengo que esperar a mi mujer», le dijo a Niggle. «Se encontrará sola. Creí oírles que la enviarían después de mí en cualquier momento, cuando estuviese lista y yo lo tuviera todo
  • 65.
    65 preparado. La casaya está terminada, e hicimos lo que estaba en nuestras manos. Pero me gustaría enseñársela. Espero que ella pueda mejorarla, hacerla más hogareña. Y confío que también le guste el sitio.» Se volvió hacia el pastor, «¿Es usted guía?», preguntó. «¿Puede decirme cómo se llama este lugar?» «¿No lo sabe?», dijo el hombre. «Es la Comarca de Niggle. Es el paisaje que Niggle pintó, o una buena parte de él. El resto se llama ahora el Jardín de Parish.» «¡El paisaje de Niggle!», dijo Parish asombrado. «¿Imaginaste tú todo esto? Nunca pensé que fueras tan listo. ¿Por qué no me dijiste nada?» «Intentó hacerlo hace tiempo», dijo el hombre, «pero usted no prestaba atención. En aquellos días Sólo tenía el lienzo y los colores, y usted pretendía arreglar el tejado con ellos. Esto es lo que usted y su mujer solían llamar "el disparate de Niggle", o ese Mamarracho".» «¡Pero entonces no tenía este aspecto; no parecía real!», dijo Parish. «No, entonces era sólo un vislumbre», dijo el hombre; «pero usted podía haberlo captado si hubiera creído que merecía la pena intentarlo». «Nunca te di muchas facilidades», dijo Niggle. «Jamás intenté darte una explicación. Solía llamarte Viejo Destripaterrones. Pero, ¡qué importa eso ahora! Hemos vivido y trabajado juntos últimamente. Las cosas podían haber sido diferentes, pero no mejores. En cualquier caso, me temo que yo he de seguir adelante. Espero que volvamos a vernos: debe haber muchas más cosas que podamos hacer juntos. Adiós.» Estrechó con calor la mano de Parish: una mano que dejaba traslucir bondad, firmeza y sinceridad. Se volvió y miró un momento hacia atrás. Las flores del Gran Árbol brillaban como una llama. Los pájaros cruzaban el aire entre trinos. Sonrió, al tiempo que se despedía de Parish con una inclinación de cabeza, y siguió al pastor. Iba a aprender a cuidar ovejas y a saber de los pastos altos y a contemplar un cielo más amplio y caminar siempre más y más en permanente ascensión hacia las Montañas. No alcanzo a imaginar qué fue de él tras haberlas cruzado. Incluso el infeliz de Niggle podía en su antiguo hogar vislumbrar las lejanas Montañas, y éstas encontraron un lugar en su cuadro; pero cómo sean en realidad, o qué pueda haber al otro lado, sólo lo saben quienes han ascendido a su cima. * * * “Hoja”, de Niggle (Tercera Parte) «Creo que era un pobre estúpido», dijo el Concejal Tompkins. «Desde luego, un inútil. Sin ningún valor para la sociedad.» «Bueno, no sé», dijo Atkins que sólo era un maestro, alguien sin mayor importancia. «No estoy muy seguro. Depende de lo que se entienda por valor.» «Sin utilidad práctica o económica», dijo Tompkins. «Me atrevería a decir que se podría haber hecho de él un ser de alguna utilidad si ustedes los maestros supiesen cuál es su obligación. Pero no la saben. Y así nos encontramos con inútiles como éste. Si yo mandase en este país, les pondría a él y a los de su clase a trabajar en algo apropiado para ellos, lavando platos en la cocina comunal o algo por el estilo, y me preocuparía de que lo hiciesen bien. O los pondría en la calle. Hace tiempo que debí haberlo echado.» «¿Echarlo? ¿Quiere decir que lo habría obligado a salir de viaje antes de cumplirse el tiempo?» «Sí, si usted se empeña en usar esa expresión vacía y anticuada. Empujarlo a través del Túnel al Gran Vertedero: eso era lo que yo quería decir.» «Entonces no cree que la pintura valga nada, que no hay por qué conservarla, mejorarla, o aun utilizarla.»
  • 66.
    66 «Claro, la pinturaes útil», dijo Tompkins. «Pero no se podía usar la suya. Hay cantidad de oportunidades para los jóvenes agresivos que no teman las ideas ni los métodos nuevos. Ninguna para esta vieja morralla. Sólo son ensueños personales. No hubiese sido capaz de. diseñar un buen poster ni aunque lo matasen. Siempre jugueteando con hojas y flores. En cierta ocasión le pregunté la causa. ¡Me contestó que las encontraba hermosas! ¿Puede creerlo? ¡Dijo hermosas! ¿Qué?, le pregunté yo, ¿los órganos digestivos y genitales de las plantas? Y no encontró contestación. Pobre majadero.» «¡Majadero!», suspiró Atkins. «Sí, pobre hombre, nunca terminó nada. Bueno, sus telas han quedado para "mejores usos" desde que él se marchó. Pero yo no estoy muy seguro, Tompkins. ¿Recuerda aquella grande que emplearon para reparar la casa vecina después del ventarrón y las inundaciones? Encontré tirada en el campo una de las esquinas. Estaba estropeada, pero se podía distinguir el dibujo: la cima de un monte y un grupo de hojas. No puedo quitármelo de la mente.» «¿De dónde?», dijo Tompkins. «¿De qué estáis hablando?», terció Perkins, intentando evitar la discusión. Atkins se había puesto completamente colorado. «No merece la pena repetir la palabra», dijo Tompkins. «No sé por qué perdemos el tiempo hablando de esto. El no vivió en la ciudad.» «No», dijo Atkins. «Pero usted de todas formas ya le había echado el ojo a su casa. Por esa razón solía visitarlo y burlarse de él mientras se tomaba su té. Bueno, ahora ya ha conseguido la casa, además de la que tiene en la ciudad. Así que ya no necesita envidiarle. Hablábamos de Niggle, si le interesa, Perkins.» «j0h, pobrecillo Niggle!», comentó Perkins. «No sabía que pintase.» Aquella fue seguramente la última vez que el nombre de Niggle surgió en una conversación. A pesar de todo, Atkins conservó aquel único retazo de lienzo. La mayor parte de él se echó a perder, aunque una preciosa hoja permaneció intacta. Atkins la hizo enmarcar. Más tarde la donó al Museo Municipal, y durante algún tiempo el cuadro titulado «Hoja, de Niggle» estuvo colgado en un lugar apartado y sólo unos pocos ojos lo contemplaron. Pero luego el Museo ardió, y el país se olvidó por completo de la hoja y de Niggle. * * * “Hoja”, de Niggle (Cuarta Parte) «Desde luego, está resultando muy útil», dijo la Segunda Voz. «Como lugar de vacaciones y de descanso. Es magnífico para los convalecientes; y no sólo por eso: a muchos les resulta la mejor preparación para las Montañas. En algunos casos logra maravillas. Cada vez envío más gente allí. Rara vez tienen que regresar.» «Sí, es cierto», dijo la Primera Voz. «Creo que deberíamos dar un nombre a esa comarca. ¿Cuál sugiere?» «El Maletero se encargó de ello hace ya algún tiempo», dijo la Segunda Voz. «El tren de Niggle-Parish está a punto de salir: eso es lo que ha venido gritando durante años. NiggleParish. Les envié un mensaje a los dos para comunicárselo.» «¿Y qué opinaron?» «Se rieron. Se rieron, y las Montañas resonaron con su risa.» J. R. R. Tolkien
  • 67.
    67 Segunda Semana 2.1 -Contemplación del Llamado de Dios EL LLAMADO A UNA OBRA EMPRESARIAL AYUDA A CONTEMPLAR EL LLAMADO A LA OBRA DE DIOS Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de su obra y, de ese modo, escuchar su llamado. PRIMERA MEDITACIÓN Primer punto Es la composición de lugar. Será aquí ver con la vista de la imaginación un pueblo o una ciudad, donde escasea el trabajo. Ver en ella la casa de una familia, donde el padre y la madre se encuentran preocupados por el bienestar y el futuro suyo y de sus hijos. Segundo punto Poniéndome ahora en el lugar del padre o de la madre (según el sexo del ejercitante) ver cómo llega la ciudad de un importante empresario conocido por su honestidad y habilidad para los negocios, quien me ofrece: «Mi padre desea establecer una empresa en esta ciudad y me ha enviado a ponerla en marcha. Para ello necesito un socio que sea del lugar y que dedique su tiempo a este emprendimiento. Nosotros asumimos la inversión y todos los riesgos. Lo único que necesitamos de tu parte es que pongas tu capacidad y tu esfuerzo; y luego compartiremos los beneficios». Tercer punto Considerar cómo respondería una persona sensata ante esta oferta tan ventajosa y razonable, y qué insensato sería no confiar en este hombre conocido por su honestidad y habilidad en los negocios, estando yo sin trabajo y sin posibilidad de sostener a mi familia. SEGUNDA MEDITACIÓN La segunda parte de este ejercicio es aplicar el ejemplo anterior de la obra empresarial al llamado de nuestro Señor Jesucristo a trabajar por la obra del Padre, según los siguientes puntos: Primer punto Es la composición de lugar. Será aquí ver con la vista de la imaginación la redondez de la tierra, y en ella a tantas personas infelices por no haber descubierto el sentido y fin de su vida, lo que les lleva a apegarse a las cosas, desviarse y deshumanizarse. Verme a mí mismo, a mi familia, a mis amigos, etc., con nuestras preocupaciones, angustias y temores. Segundo punto Verme a mí frente a Jesucristo quien me dice: «Mi Padre ha visto el sufrimiento de este
  • 68.
    68 mundo y meha enviado a establecer su Reino de justicia, paz y amor. Para ello necesito de tu ayuda, de modo que si dedicas tu tiempo y esfuerzo a esta obra, dedicando tus capacidades («tus cinco panes y dos pescados») mi Padre te recompensará con el ciento por uno en esta vida; y en la otra vida, la felicidad eterna». Tercer punto Considerar cómo respondería una persona sensata ante este llamado; y qué insensato sería no confiar en Jesucristo, Hijo Único del Padre que me ha creado y ha creado el universo entero para mi felicidad, por no arriesgar una forma de vivir que de todos modos ni me hace feliz a mí, ni a mis seres queridos, negándome a colaborar con su obra que responde a mis necesidades más profundas y las del mundo entero. Cuarto punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Considerar que Jesús me invita a compartir con él la construcción del Reino del Dios poniendo sólo mis “cinco panes y dos pescados”. Quinto punto Considerar que: “Si te decides a trabajar con Jesucristo, prepárate para la prueba. Sigue su camino y mantente firme; y en tiempo de adversidad no te inquietes. Apégate al él y no te alejes, para alcanzar la plenitud en tus últimos días. Todo lo que te suceda, acéptalo y, cuando te toquen las humillaciones, sé paciente, porque se purifica el oro en el fuego, y los que siguen a Jesucristo, en el crisol de la humillación. Confía en él, él te cuidará; sigue su camino y espera en él.” (Adaptado de Eclo 2, 1 – 6) Conversación final Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo me conduzca a servirle en aquello que El crea más conveniente, ya que El conoce profunda e íntimamente mis necesidades y capacidades. Los que se sientan llamados a más, incluso le pedirán seguirle lo más cerca suyo posible, aunque eso signifique pasar dificultades y humillaciones. Meditaciones sobre el Llamado de Dios Obs.: Para las lecturas utilizar el esquema siguiente Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de su obra y, de ese modo, escuchar su llamado. Oración Primer punto Realizar la lectura elegida.
  • 69.
    69 Segundo punto Considerar comorespondería una persona sensata ante este llamado; y que insensato sería no confiar en Jesucristo, Hijo Único del Padre que me ha creado y ha creado el universo entero para mi felicidad, por no arriesgar una forma de vivir que de todos modos ni me hace feliz a mi, ni a mis seres queridos, negándome a colaborar con su obra que responde a mis necesidades más profundas y las del mundo entero. Tercer punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Considerar que Jesús me invita a compartir con él la construcción del Reino del Dios poniendo sólo mis “cinco panes y dos pescados”. Cuarto punto Considerar que: “Si te decides a trabajar con Jesucristo, prepárate para la prueba. Sigue su camino y mantente firme; y en tiempo de adversidad no te inquietes. Apégate al él y no te alejes, para alcanzar la plenitud en tus últimos días. Todo lo que te suceda, acéptalo y, cuando te toquen las humillaciones, sé paciente, porque se purifica el oro en el fuego, y los que siguen a Jesucristo, en el horno de la humillación. Confía en él, él te cuidará; sigue su camino y espera en él.” (Adaptado de Eclo 2, 1 – 6) Conversación final Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo me conduzca a servirle en aquello que El crea más conveniente, ya que El conoce profunda e íntimamente mis necesidades y capacidades. Los que se sientan llamados a más, incluso le pedirán seguirle lo más cerca suyo posible, aunque eso signifique pasar dificultades y humillaciones. Meditaciones sobre El Llamado 1ra. Meditación Rm 8, 28- 39 ¿Quién nos apartará del amor de Dios? 2da. Meditación Mt 4, 17 - 25 Llamado de los apóstoles. 3ra. Meditación Mc 10, 28- 31 Recibirá cien veces más en esta vida 4ta. Meditación Mt 20, 1- 16 La paga del Señor no se rige por lo legal, sino por el Amor 5ta. Meditación Ez 3, 16 – 21 Te he puesto como centinela 6ta. Meditación Ex 2, 23 - 3, 15 Dios escucha el clamor de su pueblo.
  • 70.
    70 2.2 - Contemplacióndel Misterio de la Encarnación Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir lo que quiero: será aquí pedir conocimiento interno del Señor Jesucristo que por mí se ha hecho hombre. Primer punto Considerar que Dios me crea por amor para compartir conmigo su felicidad. Y tanto me ama Dios que se hizo hombre, en la persona de su Hijo, Jesús; asumiendo así todas mis debilidades y sufrimientos, para mostrarme que amar a mi prójimo es el único camino para ser feliz. Segundo punto Considerar a María, una mujer joven, con dificultades, sueños y esperanzas igual que cualquier otro ser humano. Ella es el puente entre Dios y la humanidad. Representa, por un lado, a la humanidad entera que recibe en su seno a Dios mismo que viene “a su propia casa” (Jn 1, 11). Por otro lado, representa el rostro materno de Dios que nos ha creado por amor, y por medio de ella se nos ha concedido ser “hijos de Dios” (Jn 1, 12). Tercer punto Considerar que “desde ese momento Dios ya no reside, inmutable e inmóvil, en la cima del universo, en el origen de las cosas, y ya no es necesario abandonar la historia para ir a El; surge en el horizonte de la historia, viene a su encuentro, viene a realizar El mismo la salvación, estableciendo entre los hombres su Reinado de justicia y de libertad, de paz y de amor”. Conversación final Al final tener una conversación con cada una de las tres personas de la Santísima Trinidad, y con María, pensando lo que quiero decirles a cada uno; pidiendo que me ayuden con su gracia, según lo que siento en mí, para seguir a Jesús. Decir por último un Padrenuestro. Otras meditaciones sobre la Encarnación 1ra meditación Jn 1, 1 - 18 El Verbo se hizo carne. 2da meditación Is 7, 10 – 17 La Virgen dará a luz. 3ra meditación Lc 1, 5 - 25 El anuncio del Nacimiento de Juan. 4ta meditación Lc 1, 26 - 38 La anunciación. 5ta. Meditación Lc 1, 39 - 56 La visita a Isabel.
  • 71.
    71 2.3. Contemplación delNacimiento Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir lo que quiero: será aquí pedir conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre. Oración Primer punto Realizar pausadamente la lectura Segundo punto Ver las personas; a María, a José y al Niño Jesús recién nacido, imaginándome yo mismo en el lugar como un espectador (un pastorcito por ej.) mirándolos, contemplándolos y ayudándoles en lo que necesiten, mirar y escuchar lo que dicen; y después reflexionar en mi interior. Mirar y considerar lo que hacen, por ejemplo como caminan y trabajan, y como el Señor nace en suma pobreza y después reflexionar en mi interior. Tercer punto Ver al bebé, Jesús. Ver como es un niño igual que otros, débil, indefenso, que necesita los cuidados de su madre, alimentación, limpieza. Ver como, al igual que cualquier otro bebé, no tiene conciencia de sí mismo, se ensucia, llora, tiene hambre, etc. Considerar como, al final de tantos trabajos, pasará hambre y sed, calor y de frío, injurias y afrentas, para finalmente morir en cruz, y todo esto por mí; y después reflexionar en mi interior. Cuarto punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Conversación final Al final realizar una conversación, hablando con Jesús, José y María, pidiendo la gracia, según lo que sienta en mí, para seguir e imitar más a Jesús que acaba de nacer. Decir por último un Padrenuestro. Meditaciones sobre el Nacimiento 1ra. meditación Lc 2, 1 - 20 Nacimiento de Jesús. 2da. meditación Mt 1, 18 – 25 Nacimiento de Jesús 3ra. meditación Mt 2, 1- 12 Los tres Reyes Magos. 4ta. meditación Lc 2, 21 - 40 Presentación de Jesús en el Templo. 5ta. meditación Is 9, 1 – 6 Un niño ha nacido
  • 72.
    72 2.4. Jesús creceen humanidad buscando la Voluntad del Padre Niñez Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la humanidad de Jesucristo. Oración 1er. Punto Lectura: Lc 2, 41 – 52 Primera iniciativa de Jesús. 2do. Punto Ver a Jesús cuando fue a Jerusalén con sus padres, ver como él está sujeto a la autoridad de sus padres. Ver como, en su adolescencia, él descubre el mundo con sus incoherencias e injusticias; el ambiente religioso de su época, que no da respuestas a las necesidades de la gente; y se da cuenta que Dios le llama para servirle. Sin embargo, es aún un niño, y debe aceptar que aún seguirá por mucho tiempo dependiendo de sus padres y madurando como persona y en su vocación. 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Conversación final Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me entiende en mis necesidades. Jesús crece en humanidad buscando la Voluntad del Padre Jesús tiene dudas y opta por el Padre Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir
  • 73.
    73 Pedir a Diosnuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la humanidad de Jesucristo. Oración 1er. Punto Realizar la lectura elegida. 2do. Punto Ver a Jesús como busca la voluntad del Padre, en oración, para descubrir su misión como ser humano. Ver como Jesús dudas y necesita de reflexión y oración constante, igual que cada uno de nosotros. Jesús en el desierto descubre su vocación de servicio y humildad, los medios con los que debía realizar su misión y luego recibe una gran consolación (los ángeles le servían). Obviamente, Jesús pasó por una gran crisis acerca de cómo debía servir a la voluntad de Dios. A partir de ahí, el inicia su predicación, proclama públicamente su misión, y se niega a prestarse a los milagrerismos, aunque eso le cueste el rechazo de su gente. Jesús constantemente se retiraba a orar. El necesitaba de la oración igual que cualquiera de nosotros para descubrir la voluntad del Padre. 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Conversación final Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me entiende en mis necesidades. Meditaciones sobre “Jesús busca la Voluntad del Padre” 1ra. meditación Lc 4, 1 – 28 Jesús descubre su misión 2da. meditación Mc 1, 35 – 39 Oración nocturna de Jesús. 3ra. meditación Lc 6, 12 – 16 Jesús elige a los Doce. 4ta. meditación Mt 14, 22 – 23 Jesús se aparta para orar. 5ta, meditación Lc 9,18 – 22 Jesús toma conciencia de las implicancias de su misión.
  • 74.
    74 2.5 - Meditaciónde las Dos Banderas, una de Jesucristo, nuestro buen pastor, y la otra del príncipe del mal, mortal enemigo de la naturaleza humana Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento de los engaños del mal espíritu; y conocimiento del camino verdadero que nos muestra Jesús, nuestro buen pastor. Oración Primer punto Es ver con vista imaginativa el mundo, y en ella a los seres humanos trabajando cada uno en su oficio, buscando el fin para el que han sido creados, la felicidad. Ver a Jesús, buen pastor, se afana en conducirles por el camino de la felicidad; y como el príncipe del mal busca la forma de engañarlos. Ver cómo la verdadera lucha no se produce entre personas “buenas” y “malas”, sino en el interior de cada persona; de modo que a veces actuamos a favor de Jesús construyendo con él el Reino del Padre y otras veces actuamos en contra retrasando o incluso destruyendo el Reino. Segundo punto Ver cómo el príncipe del mal establece su cuartel general en una gran empresa, en un alto edificio de una importante ciudad del mundo. Ver como, utiliza nuestros afectos desordenados para impedir que descubramos la voluntad de Dios que nos conduce al camino de la felicidad, y por medio del poder y la influencia trata de persuadirnos sutilmente ofreciéndonos aquellas cosas que nos reafirman en nuestros afectos desordenados: 1. para que nos apeguemos a las cosas, empezando por las más necesarias y queridas, y siguiendo con las menos, para depender de ellas y así ir olvidándonos de Dios poco a poco; 2. engañándonos con la satisfacción superficial que producen las cosas vanas, haciéndonos pensar que valemos en la medida que tenemos esas cosas a las que nos hemos apegado: casa, inteligencia, poder, belleza, amabilidad, autocompasión, etc.; rodeándonos de personas que alimentan los sentimientos que confirman nuestra posición; 3. para que finalmente nos volvamos soberbios y autosuficientes, haciéndonos creer que no necesitamos de Dios (ni a las demás personas) o que no lo merecemos o que ya somos justos, y que a las demás personas sólo las necesitamos para confirmar nuestra posición. Con el apego fruto de nuestros afectos desordenados, engañándonos con sentimientos vanos, nos lleva a la soberbia; y con la soberbia, renunciando por propia voluntad a seguir el camino de Dios, vienen todos los demás males y perversiones humanas. Tercer punto Ver como Jesús se establece en una humilde casa de un barrio pobre de una pequeña ciudad, en un país subdesarrollado. Ver como, sabiendo que sólo teniendo libertad interior puedo descubrir la voluntad del Padre que me conduce al camino de la felicidad, dedica su vida a
  • 75.
    75 servir y amara las personas ayudado por discípulos y amigos del barrio, nos enseña: 1. que nos desapeguemos de todas las cosas, aunque sean necesarias para la vida o muy queridas, ya que El Padre que está en el Cielo nos da todas estas cosas gratuidad, de modo a sentirnos libres frente a ellas para tomarlas o dejarlas, en tanto cuanto nos ayuden a ser más felices; 2. advirtiéndonos que pasaremos dolor y humillación al renunciar a aquellas cosas en las que hoy ponemos nuestra seguridad y confianza; para ser auténticos, reconociendo que valemos por lo que somos, criaturas del Padre que nos ama, que es la auténtica autoestima; 3. para que de ese modo ganemos la humildad de reconocer que necesitamos del Padre (y de los demás) y pongamos en El nuestra confianza. Con el desapego a todas las cosas nos va liberando de nuestros afectos desordenados, lo que nos causa dolor y humillación, y nos lleva a la humildad; y con la humildad, la libertad interior que nos permite entregarnos para trabajar por la obra de Dios Padre y de ese modo ser felices. Cuarto punto Hacer una lista de las cosas (o personas) de las que siento que dependo o a las que me cuesta renunciar. Ver cuales son los afectos desordenados de los que soy consciente que están detrás de esas cosas: sentimientos que me dominan, cosas que temo perder, situaciones que me quitan la paz interior, justificaciones que me confirman en mi modo de actuar. Luego, analizarlas para descubrir en qué estado me encuentro respecto a cada uno de ellos, si voy perdiendo libertad interior yendo hacia la soberbia, o si voy ganando libertad interior yendo hacia la humildad. Quinto punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Considerar que Jesús me invita a compartir con él la construcción del Reino del Dios. Para lo cual debo, primero, tener libertad interior ante todas las cosas, para poder seguir la voluntad del Padre. 1ra. conversación Pedir a Jesucristo, Hijo de Dios, que me reciba bajo su bandera concediéndome la libertad interior necesaria para seguirle quitándome mis afectos desordenados; y si El considera que será lo mejor para mí, que me quite la cosa a la que estoy apegado. Así también que me dé el valor de pasar las dificultades por seguir su causa. Decir el «Alma de Cristo».. 2da. conversación Pedir a María, Madre de Jesús, que me enseñe el camino que lleva a su hijo. Después decir un Ave María. 3ra. conversación Pedir al Padre de me conceda fuerza y luz del Espíritu Santo para seguirle, y decir un Padrenuestro. Meditaciones sobre las Dos Banderas 1ra. meditación Mt 6, 19 – 24 Nadie puede servir a dos señores. 2da. meditación
  • 76.
    76 Abd 1,1 -21 La soberbia del corazón es el origen de todos los males. 3ra meditación Mt 5, 13 - 16 La sal y la luz. 4ta meditación Mt 7, 15 – 27 El árbol se conoce por los frutos. 5ta meditación Mt 6, 1- 22 Hacer el bien sólo por Dios (no por vanidad). 6ta meditación Eclo 2,1 – 18 La humillación purifica a los que siguen al Señor.
  • 77.
    77 2.6 - ConocimientoInterior de Jesucristo Compasión Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la humanidad de Jesucristo. Oración 1er. punto Lecturas (elegir una cada vez): Mc 6, 30 – 34 Andan como ovejas sin pastor. Lc 7, 11 - 17 Jesús resucita al hijo de una viuda. Jn 11, 1 – 44 Resurrección de Lázaro. Lc 18, 35 – 43 El ciego de Jericó. 2do. punto Ver como Jesús era muy sensible y perceptivo respecto a los sentimientos de las personas. Solo una persona consciente de sus propios sentimientos es capaz de percibir los sentimientos de los demás, es lo que se llama empatía. Jesús tenía una gran capacidad de empatía, de ponerse en el lugar de los otros, como cuando siente compasión por los que andan desorientados, se compadece de la mujer viuda, llora por la muerte de su amigo Lázaro, y en general, se conmueve por los padecimientos de las personas. 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Conversación final Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me entiende en mis necesidades.
  • 78.
    78 Conocimiento Interior deJesucristo Enojo Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la humanidad de Jesucristo. Oración 1er. punto Lecturas (elegir una cada vez): Jn 2, 13 – 17 Jesús expulsa del Templo a los vendedores Lc 22, 35 – 38 ¡Basta ya! Mt 12, 22 – 37 Jesús se impacienta ante la calumnia de los fariseos. 2do. punto Ver como Jesús se enojaba y impacientaba en algunas situaciones: Jesús se sintió realmente ofendido y enojado cuando encontró a los mercaderes en el templo, hasta el punto de que reaccionó con violencia. En varias ocasiones, cuando los discípulos no le entendían, se impacientaba; como cuando él les daba sus últimas indicaciones, casi de prisa, ante la inminencia de su apresamiento, pero ellos no comprendían sus palabras. A veces, cuando los fariseos le difamaban torciendo las cosas buenas que él hacía para confundir a la gente, Jesús se sentía profundamente herido y les respondía con vehemencia, insultándoles y maldiciéndoles. 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Conversación final Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me entiende en mis necesidades.
  • 79.
    79 Conocimiento Interior deJesucristo Astucia Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la humanidad de Jesucristo. Oración 1er. punto Lecturas (elegir una cada vez): Mt 21, 23 – 27 Jesús responde a las autoridades. Mt 21, 33 – 46 Los viñadores asesinos. Mt 22, 15 – 22 El impuesto debido al Cesar. Mt 22, 41 – 23, 12 No imiten a los maestros de la ley. Mt 23, 13 – 36 Las maldiciones contra los fariseos 2do. punto Ver como Jesús se enfrentaba con su enemigos políticos y religiosos. En la sociedad mediterránea, en tiempos de Jesús «el juego desafío- respuesta constituye un fenómeno central, algo que debe ser realizado en público. Está formado por un desafío (casi cualquier palabra, gesto o acción) que trata de socavar el honor de otra persona y una respuesta de igual calibre o que supera la apuesta. Los desafíos deben ser respondidos si se quiere evitar una pérdida de prestigio» . Para ello, Jesús tenía que analizar la situación, los puntos flojos de sus adversarios, las expectativas del pueblo, etc.; de modo a dar una respuesta clara cuando ellos venían a discutir con él y a ponerle trampas. Todo esto le debía haber producido tensiones y angustias, lo que se manifestaba, de vez en cuando, en que perdía la paciencia. A medida que pasaba el tiempo, el enfrentamiento de Jesús con los fariseos y los maestros de la ley se hacía más fuerte, y Jesús sabía que eso le costaría caro. 7 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Conversación final Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me entiende en mis necesidades. 7 B. J. Malina, R. L. Rohrbaugh, “Los evangelios sinópticos y la cultura mediterránea del siglo I”, Verbo Divino, 1.996.
  • 80.
    80 Conocimiento Interior deJesucristo Temores Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que nos de la gracia de tener conocimiento interno de la humanidad de Jesucristo. Oración 1er. punto Lecturas (elegir una cada vez): Lc 4, 14 – 30 Jesús sale de su ciudad cuando lo quieren linchar. Lc 13, 31 – 33 Jesús huye de Herodes. Lc 22, 39 – 53 En el huerto Getsemaní. 2do. punto Ver como Jesús también temía por su vida. Jesús fue viviendo un proceso, en el que fue tomando conciencia de que los enfrentamientos con las autoridades religiosas ponía en peligro su vida. Ver como sale su ciudad cuando lo quieren linchar sus compatriotas. Huye de una ciudad cuando las cosas se ponen difíciles. Poco a poco, se fue dando cuenta de que su muerte iba a ser inevitable si él seguía su camino de fidelidad al Padre. Ver como sufría cuando su muerte era inminente (huerto de Getsemaní). 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Conversación final Hablar con Jesucristo, que por mi se hizo hombre, que siente y sufre como yo, y que me entiende en mis necesidades.
  • 81.
    81 2.7 - Meditaciónde los Tres Binarios de Hombres Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor la gracia de tener mayor conocimiento de mí mismo y de mis afectos desordenados, de modo a ser más libre para trabajar con él en la construcción del Reino, y de ese modo ser más feliz. Preámbulo Considerar la historia de un músico, de buen talento, que anhelaba lograr la fama. Durante varios años trabajó con un colega y amigo en la composición de una obra. Cuando estaba casi terminada la obra el amigo muere y él termina solo los últimos detalles. Viendo que la obra final resultó ser de un gran valor artístico, le entró el temor que la gente pueda atribuir el mérito de la obra a su amigo, por lo que decidió publicarlo solo a su nombre sin mencionar al amigo. Con el tiempo se hizo de gran fama, y publicó otras obras, pero le daba vueltas en la cabeza la duda si debía o no reconocer públicamente la autoría de su amigo respecto a aquella gran obra. Nota 1 Hay que considerar aquí dos elementos: 1- el afecto desordenado de esta persona es “su deseo de lograr fama” que lo experimenta con tanta fuerza que no le permite tener libertad interior ante aquellas cosas que le permitirían alcanzar esa fama. 2- la cosa a la que está apegado es “la obra musical” debido a su falta de libertad producida por su afecto desordenado. Es la falta de libertad interior producida por su afecto desordenado la que le impide discernir adecuadamente si qué es lo mejor para él: quedarse con la cosa o dejarla. Por lo tanto, necesitamos renunciar interiormente a la cosa para descubrir y reconocer nuestros afectos desordenados así poder discernir lo que más me conviene. Consideraremos tres tipos de actitudes de una persona frente a la cosa a la que pudiera estar apegado: Primer binario El primer tipo de persona, dándose cuenta que le cuesta desprenderse de la cosa (teme perderla) y querría ser más libre; pero no tiene conciencia plena de su afecto desordenado que no le hace libre y le da miedo el dolor que implica entrar en su propio interior y la posible humillación de perder la cosa. Así pasa el tiempo sin profundizar en su interior y ni poner ningún medio, sufriendo y haciendo sufrir, hasta que llega la hora de su muerte. Segundo binario El segundo tipo de persona, dándose cuenta que está apegado a la cosa, busca discernir que es lo que más le conviene, pero quiere hacerlo de tal forma que no arriesgue perder los “beneficios” que le trae la cosa; por lo que engañado por su afecto desordenado racionaliza todos sus sentimientos encontrando argumentos justifiquen su manera de ser y actuar. En otras palabras, en vez de buscar la voluntad de Dios trata de encontrar la forma de calmar su
  • 82.
    82 conciencia construyendo másbien una imagen de Dios a su medida, buscando razones que le justifiquen; y así sigue por el resto de su vida sufriendo y haciendo sufrir. Tercer binario El tercer tipo de persona tiene conciencia de su apego a la cosa por lo que le cuesta discernir si quedarse o dejar la cosa. Quiere discernir qué es lo que más le conviene para alcanzar el fin para el que fue creado: “ser feliz siguiendo a Jesús”. Para lo cual no decide de antemano si dejar o quedarse con la cosa; sino que pone los medios para ser más libre y quitarse sus afectos desordenados haciendo oración diaria, profundizando en sí mismo y pidiendo ayuda a Dios. Para ello, mientras elige, hace de cuenta en su interior que ya ha renunciado a todos los “beneficios” que le trae la cosa, poniendo su voluntad en no querer aquello ni ninguna otra cosa que no sea lo que más le ayude para seguir a Jesús. Nota 2 Es importante resaltar que podemos estar apegados a cosas que buenas como ser nuestro trabajo con el que mantenemos a nuestra familia, alguna obra resultado de nuestra creatividad y esfuerzo, personas muy queridas como nuestros padres o nuestros hijos, etc. Sin embargo, en todos los casos el estar apegado es el fruto de nuestros afectos desordenados lo que nos impide ser libres para actuar de la mejor forma para lograr nuestra felicidad y la felicidad de los que nos rodean. Oración Primer punto Cada uno deberá descubrir y analizar: • las cosas que teme perder: pertenencias, prestigio, poder, dinero, trabajo, alguna obra propia, etc. • actitudes en las que se identifica o en las pone su seguridad personal (aunque le parezcan buenas o elogiables) • personas con las que se relaciona: familiares, amigos, compañeros, etc. Aplicar a cada una de estas cosas la contemplación de los tres binarios buscando entender en cual de las tres actitudes se encuentra frente a ellas. Segundo punto Buscar descubrir cuales son los afectos desordenados que están detrás de cada apego: sentimientos que me dominan, situaciones que le quitan la paz interior, preconceptos de mí mismo, de los demás o de cómo deben ser las cosas, etc. Tercer punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal manera que no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud, trabajo, prestigio, amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más me conduce al fin para el que soy cread, ser feliz siguiendo a Jesús. Nota 3 Es de notar que cuando nos sentimos apegados a alguna cosa, y no estamos interiormente libres a tenerla o no tenerla, mucho ayuda pedir a Dios con mi voluntad, aunque vaya en contra de mis afectos, que el Señor me quite la cosa, si El considera que es lo mejor para mí.
  • 83.
    83 1ra. conversación Pedir aMaría, Madre de Jesús, que interceda ante su hijo para que me reciba bajo su bandera concediéndome la libertad espiritual necesaria para seguirle quitándome el afecto desordenado; y si El considera que será lo mejor para mí, que me quite la cosa a la que estoy apegado. Después decir un Ave María. 2da. conversación Pedir a Jesucristo, Hijo de Dios, que me conduzca al Padre (rezar el «Alma de Cristo»); y al Padre de me conceda fuerza y luz de su Espíritu Santo para seguirle (rezar un Padrenuestro). Meditaciones de Los Tres Binarios 1ra. Meditación Mc 10, 17 – 22 El joven rico. 2da. Meditación Lc 14, 15 – 24 Invitados a la cena. 3ra. Meditación Ecl 1, 1 - 11 Vanidad de vanidades. 4ta. Meditación Lc 19, 1 – 10 Zaqueo 5ta. Meditación Lc 12, 13 - 21 No está la vida en el poseer. 6ta. Meditación Lc 14, 25 – 35 Lo que cuesta seguir a Jesús.
  • 84.
    84 2.8 - ElReino de Dios Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de su obra y, de ese modo, escuchar su llamado. Oración Primer punto Realizar la lectura elegida. Segundo punto Recordar uno a uno los diferentes ambientes en que me desenvuelvo: mi casa, mi trabajo, mi movimiento, parroquia, partido político, etc.; viendo con los ojos de mi imaginación los conflictos que vivo en ellos, la actitud de cada una de las personas con quienes me relaciono. Luego ver mi actitud en cada uno de esos ambientes: ¿construyo el Reino de Dios?, ¿confío en que la propuesta de Jesús es verdaderamente transformadora?. Tercer punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Considerar que Jesús me invita a trabajar con él en la construcción del Reino del Dios. Para lo cual debo, primero, tener libertad interior ante todas las cosas, para poder seguir la voluntad del Padre. Conversación final Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo me conduzca a servirle en aquello que Él crea más conveniente, ya que Él conoce profunda e íntimamente mis necesidades y capacidades. Meditaciones sobre El Reino 1ra. Meditación Mc 4, 26 – 29 La semilla crece por sí sola 2da. Meditación Mt 13, 31 – 33 El grano de mostaza y la levadura 3ra. Meditación Mc 4, 21 – 25 La lámpara y la medida
  • 85.
    85 4ta. Meditación Mt 1344 – 52 El tesoro, la perla, la red 5ta. Meditación Mt 18, 1- 14 Volverse como niños 6ta. Meditación Mt 22, 34 – 40 El mandamiento más importante
  • 86.
    86 La Construcción delReino Hemos meditado que Dios nos creó por amor, y que Él tiene un hermoso proyecto para cada uno de nosotros: que seamos hijos suyos, que compartamos con Él su felicidad. Para esto Él creó el universo, para ser cocreadores con Él del mundo y de nosotros mismos. También vimos que tenemos limitaciones, pero esas limitaciones no son absolutas, y que para hacer realidad el proyecto de Dios tenemos que hacer uso de nuestra libertad. Esto implica un riesgo para cada uno de nosotros, ante el cual Dios no nos deja solos, sino que Él se juega por entero y envía a su hijo, Jesús, quien viene a ayudarnos en la realización del proyecto del Padre. A ese proyecto Jesús lo llama: “El Reino de Dios”; y nos invita a trabajar con Él para que Reine en el mundo la “voluntad del Padre”. ¿Pero cómo se construye el Reino de Dios?. Jesús – a quien no le gustaba establecer normas y leyes – resume el “cómo” en dos mandamientos, que en realidad son uno solo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» (Mt 22,37 – 39) «El vocablo griego [traducido como “semejante”] tiene una gran fuerza: no significa una simple similitud, sino la identidad de naturaleza y la igualdad de valor» . Lo que pone de manifiesto que ambos mandamientos son equivalentes, complementarios, juntos forman un único mandamiento; es más, constituyen el único mandamiento ya que son el fundamento de «toda la Ley y los Profetas». (Mt 22, 40) Esto nos permite establecer claramente en que consiste trabajar por el Reino de Dios. Si yo amo a Dios buscaré que Reine su voluntad, y su voluntad es que nos amemos unos a otros como Él nos amó. Desde luego que el Reino de Dios es un reino de paz, de justicia, de igualdad, etc.; pero ninguna de estas características sería verdadera si no se basa en el amor. Muchas veces buscamos construir el Reino de Dios desde una posición moralista, viéndolo como una imposición, como una obligación, y no como el resultado de una convivencia de personas libres basada en el amor. «En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor mira al castigo. Mientras uno teme no conoce el amor perfecto. Entonces, amémonos nosotros, ya que él nos amó primero.» (1 Jn 4, 18 – 19) Juan nos dice a continuación: «El que dice: “Yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve?» (1 Jn 4, 20). Es fácil amar a un dios lejano, que no representa nada en mi vida concreta y cotidiana; pues bien, si no amo a mi hermano, a quien tengo cerca, ese dios es falso, es un ídolo. En la misma línea de Juan podemos decir: El que dice: “Yo amo a mi prójimo por eso trabajo en mi parroquia o en mi movimiento de iglesia”; o bien: “trabajo por la justicia, por el cambio social, por los derechos humanos, etc.”; sería un mentiroso si eso no se reflejara en su vida cotidiana, en su relación con las personas concretas con quien se relaciona día a día: el cónyuge, los hijos, el compañero de trabajo, los compañeros de movimiento o grupo, incluso, aquellas personas que se oponen a su proyecto o le causan dificultades. ¿Cómo puede amar al prójimo que está lejos, si no ama al hermano que tiene al lado? Pues bien, el Reino de Dios se construye día a día, empezando por las pequeñas cosas cotidianas, aparentemente insignificantes. No es necesario salir de nuestras actividades normales, debemos transformar nuestra familia, nuestro lugar de trabajo, nuestro movimiento, etc.; eso actuará como la levadura que transforma toda la masa, o como una pequeña semilla que germina, crece y se convierte en un árbol. Algunos de nosotros tendrán vocación política o gremial, pero sólo trabajando con la misma actitud sencilla y de servicio, podrán 8 8 Moingt, J.: El Hombre que venía de Dios, Ediciones Desclée De Brouwer, Bilbao, 1995, Vol. II, p. 149
  • 87.
    87 transformar lentamente elmundo en el Reino de Dios. Pero, ¿en qué consiste nuestra dificultad de amar?, ¿por qué cuanto más nos interesan las personas, más problemas tenemos con ellas?, ¿por qué las personas que me rodean, con las que tengo que convivir, son precisamente con las que tengo mayores dificultades en relacionarme? . Sencillamente porque cuanto más interés tengo en alguien, mayor será mi necesidad de interactuar con él; y cuanto más interactúo con una persona, mayores serán los conflictos. Es común pensar que una relación sana es una relación sin conflictos, pero la experiencia nos dice que eso es una fantasía. La realidad es que en toda relación entre personas hay conflictos, los que serán mayores en la medida en que más interactuemos. Por lo tanto, lo que diferencia una familia de otra, un grupo de otro, una institución de otra, un país de otro; no es tener o no tener conflictos – todos los tienen – sino la manera de resolver sus conflictos. Cuando una persona abandona sus ámbitos naturales con la excusa de ir a “construir el Reino”, en realidad está evadiendo su responsabilidad primera y muy probablemente no tardará en abandonar también ese nuevo ámbito, tan pronto como las interacciones con las demás personas se intensifiquen y comiencen los conflictos. Entonces abandonará nuevamente ese ámbito diciendo: “aquí no se puede trabajar”; y buscará otro lugar, y así sucesivamente. Amar a una persona es ayudarla a crecer creciendo juntos, ayudarla a ser más persona haciéndome más persona. Para ello debo estar dispuesto a renunciar a mí mismo si eso le ayuda a crecer, pero también debo estar dispuesto a ponerle límites si así lo necesita, todo eso significa conflictos. Cada conflicto es una oportunidad de madurar juntos, de conocerme más y conocer más a la otra persona, de construir el Reino de Dios. La verdadera paz no es la ausencia de conflictos, sino la resolución madura de los mismos; por eso Jesús decía: «¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la tierra? Les digo que no; más bien he venido a traer división. Pues de ahora en adelante hasta en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra del hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.” (Lc 12,51 – 53).
  • 88.
    88 2.9 - Característicasdel Reino Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me dé la gracia de tomar conciencia del significado del Reino de Dios. Oración 1er. Punto Realizar la lectura elegida. 2do. Punto Considerar a las personas que me rodean, viendo en mi imaginación a personas concretas en mi familia, en el trabajo o en el lugar de estudio, en el barrio, etc. Ver que al igual que yo ellos quieren ser felices; y sin embargo, al igual que yo, tienen muchas dificultades para alcanzar la felicidad. 3er punto Considerar ahora a personas que no conozco, andando por las calles, gente con demasiados bienes y gente pobre no tiene lo mínimo necesario, gente que sufre por enfermedad, miedo, angustia, soledad, etc. Ver que, al igual que yo, ellos quieren ser felices; y sin embargo, al igual que yo, tienen muchas dificultades para alcanzar la felicidad. 4to punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que por mí se hizo hombre en la persona de su Hijo, Jesús, para mostrarme el camino de la felicidad. Considerar que Jesús me invita a trabajar con él en la construcción del Reino de Dios. Para lo cual debo, primero, tener libertad interior ante todas las cosas, para poder seguir la voluntad del Padre. Conversación final Hablar con Jesucristo, que por mí se hizo hombre, y que me invita a trabajar con él para ser feliz.
  • 89.
    89 Meditaciones sobre elAnuncio del Reino 1ra. Meditación Lc 1, 46 – 55 El canto de María 2da. Meditación Lc 3, 3 – 14 El anuncio de Juan el Bautista. 3ra. Meditación Lc 4, 14 – 21 Jesús proclama su misión. 4ta. Meditación Mt 4, 23-5,12. La bienaventuranzas. Meditaciones sobre Los Milagros (Dios transforma a toda la persona) 1ra. Meditación Mc 2,1 – 12 Jesús sana a un paralítico de su pecado y de su enfermedad 2da. Meditación Mc 3,1 – 6 Curación del hombre de la mano seca 3ra. Meditación Mt 9, 27 – 38 Otras curaciones 4ta. Meditación Lc 8, 40 – 55 Jesús resucita a la hija de Jairo Meditaciones sobre Los Pecadores (Dios salva a todas las personas) 1ra. Meditación Mc 2, 13 – 17 He venido a llamar a los pecadores 2da. Meditación Mc 2, 18 – 28 El sábado es para el hombre. 3ra. Meditación Lc 15, 1 – 10 La oveja perdida 4ta. Meditación Lc 15, 11 – 32 El hijo pródigo
  • 90.
    90 Meditaciones sobre laLey del Amor 1ra. Meditación Lc 6, 27 - 42 Amen a los que les hacen daño 2da. Meditación Mt 5, 17 – 31 El Amor va más allá de la Ley 3ra. Meditación Ga 3,23 – 4,11 Ahora somos hijos de Dios (no de la Ley) 4ta. Meditación Jn 15, 1 – 17 Ámense como yo les he amado.
  • 91.
    91 2.10 - Meditaciónde los Tres Grados de Humildad Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir al Espíritu Santo que me dé la gracia de crecer en amor a Cristo nuestro Señor, para así poder seguirle en el servicio al Reino del Padre. Oración Para crecer en el seguimiento de Cristo nuestro Señor, es muy útil considerar y advertir en cual de los tres siguientes grados de humildad me encuentro: Nota 1: Se entiende aquí por Humildad el grado de maduración espiritual que me permite ser lo suficientemente libre para confiar en Dios y, siendo libre, elegir seguirle para alcanzar mi realización humana. 1er. Grado de Humildad. El primer grado de humildad consiste en la conciencia de que para poder realizarme como persona y convivir con los demás es necesario, al menos, respetar las normas de convivencia humana y de relación con Dios y, por lo tanto, elijo respetarlas. Es el estado de la Ley. Nota 2: Es importante subrayar que la ley puede tomar diferentes formas (algunas muy sutiles) como: leyes de un país, normas morales, normas de un grupo, valores, principios, etc. Todas estas leyes, en principio, buscan el bien de las personas y sólo son valen en la medida en que sirven para el bien de las personas («El sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado») Nota 3: Las leyes en general dividen a las personas en buenas y malas, justas e injustas, aceptados por los demás y rechazados, incluidos y excluidos, etc.; resultado la mayor parte de las veces del lugar donde le tocó nacer, de las posibilidades o de las capacidades personales, y no de una opción libre por seguir la voluntad de Dios o no. Por ello, a los que cumpliendo “la ley” se sienten justos y rechazan a los demás Jesús les llama hipócritas que “no entran ni dejan entrar”; sin embargo, a los que no logran estar dentro de “la ley” Jesús les recibe con mucho amor y compasión: “vete y no peques más”. 2do. Grado de Humildad. El segundo grado de humildad, es el segundo paso, consiste en poder tomar distancia de mis propias necesidades y afectos para poder discernir; y haciéndolo, elegir aquello que más me ayuda para mi realización y la realización de los que me rodean. Es el estado de la Libertad Interior. 3er. Grado de Humildad. La tercer grado de humildad, es el más perfecto e inagotable, y consiste en alcanzar la conciencia de que mi verdadera y única felicidad está en buscar la felicidad de los demás, de modo que elijo servir y amar a Dios en mi prójimo. Es el estado del Amor. Nota 4: Para quien desea alcanzar este tercer grado de humildad mucho ayuda pedir a Jesús que me ayude a amarle más, y considerar que: “Si te decides a trabajar con Jesucristo, prepárate para la prueba. Sigue su camino y mantente firme; y en tiempo de adversidad no te inquietes. Apégate a él y no te alejes, para alcanzar la plenitud en tus últimos días. Todo lo que te suceda, acéptalo y, cuando te toquen las humillaciones, sé paciente, porque se purifica el oro en el fuego, y los que siguen a Jesucristo, en el crisol de la humillación. Confía en él, él
  • 92.
    92 te cuidará; siguesu camino y espera en él.” (Adaptado de Eclo 2, 1 – 6) Conversación final Hablar con el Padre que me creó y tanto me ama; con Jesús que me invita a trabajar por su Reino; y con el Espíritu Santo que habita en mí, que me hace capaz de amar. Meditaciones sobre los grados de humildad 1ra. Meditación Rm 3, 21 - 31 Ya no estamos bajo al Ley, sino bajo la Gracia. 2da. Meditación Lc 6, 17 – 26 El discurso del monte. 3ra. Meditación Mc 14,32-42 Jesús en Getsemaní. 4ta. Meditación Mt 5, 38 – 48 Amar a los enemigos. 5ta. Meditación Mt 10, 17 - 42 Características del seguimiento a Jesús. Observación Algunas lecturas son largas, es recomendable realizar "lecturas rezadas" de partes cortas cada día. Si algo me impacta es conveniente detenerme en esa lectura.
  • 93.
    93 2.11 - ElCamino del Reino Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del verdadero camino que conduce a la construcción de su Reino. Oración Primer punto Realizar la lectura elegida. Segundo punto Recordar uno a uno los diferentes ambientes en que me desenvuelvo: mi casa, mi trabajo, mi movimiento, parroquia, partido político, etc.; viendo con los ojos de mi imaginación los conflictos que vivo en ellos, la actitud de cada una de las personas con quienes me relaciono. Luego ver mi actitud en cada uno de esos ambientes: ¿construyo el Reino de Dios?, ¿qué métodos (“armas”) utilizo normalmente para conseguir las cosas que son verdaderamente importantes para mí?, ¿confío en que la propuesta de Jesús es verdaderamente transformadora?. Tercer punto Considerar que: Nosotros somos creados por Dios, por amor, para trabajar con él en la construcción de su Reino, y así compartir con nosotros su felicidad, realizándonos como personas en esta vida, y alcanzando la felicidad plena en la vida eterna. Considerar que Dios es el creador, Él sabe cómo estamos hechos y lo que necesitamos para ser felices; y «Yavé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos.» y solo confiando en Él podré conseguir la libertad interior que necesito para alcanzar la verdadera realización humana. Conversación final Dirigirse a Jesucristo ofreciéndome para trabajar por su obra, pidiéndole que el Espíritu Santo me conduzca a servirle en aquello que Él crea más conveniente, ya que Él conoce profunda e íntimamente mis necesidades y capacidades.
  • 94.
    94 Meditaciones sobre “ElCamino del Reino” 1ra. Meditación 1 Sam 17, 4 – 51 David y Goliat 2da. Meditación Lc 11, 14 – 23 Con Jesús o contra él 3ra. Meditación Mc 8,34 - 38 El que quiera seguirme, tome su cruz 4ta. Meditación Lc 9, 57 - 62 Las exigencias del Maestro 5ta. Meditación Prov 11, 1 - 31 La verdadera sabiduría es confiar en Dios. 6ta. Meditación Mt 7, 1 – 14 La puerta ancha y la puerta angosta. La Batalla El bien y el mal Reflexionemos ahora acerca de “cómo se construye el Reino de Dios”. San Ignacio presenta, en la meditación de “Las dos banderas”, el problema de la lucha entre el bien y el mal. San Ignacio plantea que nuestras acciones no son neutras, si un acto no construye, entonces destruye; si un acto no ayuda a la construcción del Reino, lo perjudica. Ya Jesús planteaba esta radicalidad del Reino: «El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.» (Lc 11,23) Nos referimos a una lucha que se da en el interior de cada persona, y no debemos confundir con una visión maniquea que divide el mundo en personas “buenas” y “malas”. Pero es importante dejar en claro que, en cada uno de nosotros, hay una lucha, no ingenua, donde cada bando busca llevarnos a sus filas. Existe, por tanto, una estrategia del bien y una estrategia del mal. Veremos los rasgos más importante de las dos estrategias. La estrategia del mal es engañar a las personas, hacer que no seamos libres apegándonos a las cosas. Cuando estamos apegados a una cosa cualquiera (persona, idea, etc.), no somos libres frente a ella y, por lo tanto, no podemos discernir correctamente cuando se presenta la posibilidad – aunque sea lejana – de perderla. Pero ahí está la sutileza, y el poder de engañar de esta estrategia; en que la cosa a la que estoy apegado puede ser una cosa buena en sí misma, sin embargo, al no ser libres ante ella recurrimos a cualquier medio con tal de conseguirla (o no perderla). Esto nos lleva, poco a poco, a no confiar en los caminos de Dios y a poner nuestra confianza en nosotros mismos, en los medios que nos presenta el mundo. De esta forma, buscando cosas buenas actuamos en contra del Reino de Dios y lentamente, nos vamos pervirtiendo y vamos pervirtiendo a los que nos rodean. La estrategia del bien es hacer libres a las personas, no apegarnos a ninguna cosa por buena que sea y, por tanto, confiar en Dios por sobre todas las cosas. Esto requiere de un proceso personal de interiorización, de contemplación del mundo y de la historia, de hablar con Dios; o sea, un proceso de oración donde poco a poco voy descubriendo en mi interior las cosas que
  • 95.
    95 no me hacenlibre, y en los acontecimientos, los signos de los tiempos. Vamos a profundizar esta reflexión con una vieja historia por medio de la cual el pueblo hebreo trataba de enseñar estas mismas ideas: la historia de David y Goliat. Lectura: 1 Sam 17, 4 – 51 David y Goliat Los personajes Luego de una detenida lectura vamos a analizar el significado de cada uno de los personajes: Goliat Goliat representa los “medios” o los caminos del mundo: confiar en la fuerza, la prepotencia, jugar sucio, etc. El desafío principal que se presenta a los Israelitas era el que Goliat insultaba a Dios, ponía en cuestión el poder de Yavé, por eso David dice: «¿quién es ese filisteo incircunciso que insulta así a los batallones del Dios vivo?». Lo que estaba en cuestión era el poder del Dios de Israel para dar la victoria a sus seguidores, o sea, estaba en cuestión la esencia de la fe en ese Dios que había sacado a sus antepasados de la esclavitud de Egipto. Hoy también se nos presenta el mismo desafío del mundo: ¿Es capaz Dios de vencer frente a las injusticias, frente a la prepotencia de los poderosos, a pesar de la trampa de los corruptos? Esta es la misma pregunta que nos hacemos hoy, la que se hicieron los Israelitas y que se vienen haciendo los hombres de fe de todos los tiempos. Esta es la esencia de nuestra fe. David David representa al hombre de fe que se escandaliza frente al poder corrupto y que no acepta que nadie ponga en cuestión el poder de su Dios. Por eso, su reacción instintiva es atacar a Goliat ya que no puede quedarse sentado mirando mientras los demás tiemblan de miedo. La primera tentación es la impotencia frente al mal: «No puedes pelear contra él, pues tú eres un jovencito y él es un hombre adiestrado para la guerra desde su juventud.»; pero pronto recuerda su experiencia de Dios y eso le anima a seguir: «Yavé, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará de las manos de este filisteo.». La segunda tentación es tomar las armas que los demás le dan, que el mundo le propone. ¿Cómo podría vencer al poderoso Goliat si no es con sus mismas armas?. Esa es nuestra tentación: ¿Cómo vamos a poder ganar sin hacer trampas, si los demás hacen trampas?, ¿Cómo vamos a poder ganar sin manipular con el poder que tengamos, si los demás utilizan para sus fines el poder que tienen?. Constantemente pensamos que si el fin que nos proponemos es bueno los medios no importan. Esos son los medios que nos propone el mundo para cambiar, pero el engaño está en que antes de poder cambiar al mundo, el mundo nos cambia a nosotros. Sin embargo, pronto David comprende que esas armas son inadecuadas para él: «David se abrochó el cinturón con la espada por sobre la coraza, pero no pudo andar porque no estaba acostumbrado. Y se deshizo de todas estas cosas. Tomó en cambio su bastón, escogió en el río cinco piedras lisas y las colocó en su bolsa de pastor». En esta actitud existen dos componentes que van unidos: Sencillos como palomas… Por un lado la confianza absoluta en Dios y en sus medios: «Toda la tierra sabrá que hay un Dios en Israel, y sabrán todas estas gentes que Yavé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos». …y astutos como serpientes. Pero por otro lado, también David pone de su parte su experiencia y su habilidad, pone lo mejor de sí mismo: «metió rápidamente su mano en la bolsa, sacó la piedra y se la tiró con la honda. La piedra alcanzó al filisteo, hundiéndosele en la frente». Ese es el desafío de hoy y de siempre, confiar que «Yavé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos.».
  • 96.
    96 Tercera semana 3.1 -“El Éxito” Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de no dejarme seducir por el “éxito” que el mundo me ofrece. Oración 1er. Punto Realizar la lectura elegida. 2do.punto Considerar como muchas veces el mundo nos ofrece el triunfo fácil, que no pasa por la dificultad y el dolor. Considerar como estos “éxitos” apuntan a mi vanidad personal, mi causa, mis apegos, mis temores, etc. Jesús sabe que este aparente “triunfo humano” sería en realidad el fracaso de la causa de Dios y por lo tanto un fracaso mío. Conversación Realizar una conversación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; pidiendo gracia para discernir su voluntad. Meditaciones sobre “El Exito” 1ra. meditación Mt 21, 1 –11 Jesús entra en Jerusalén. 2da. meditación Ec 4, 13 – 16 La gloria de este mundo es pura vanidad. 3ra. meditación Lc 14, 7 – 14 Los primeros asientos. 4ta. meditación Mt 4, 8 – 11 “Te daré todo esto si te incas ante mí y me adoras”. 5ta. meditación Ap 7,9 – 12 La verdadera Gloria de Jesús.
  • 97.
    97 3.2 - TresCausas del Dolor Humano Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de crecer en mi capacidad de amar, y así poder seguirle. Oración Consideraremos tres causas por las que llega el dolor al ser humano. Primera causa La primera causa a considerar es "por mis propios pecados", debido a mi infidelidad a Dios, por la que yo mismo me causo daño a mi y otras personas. Esto produce un sufrimiento absurdo, y sin otro fruto que mi propia perversión humana y el mal de otras personas, ya que yo mismo he elegido apartarme de Dios Nuestro Señor, fuente de todo bien. De este mal sólo puedo ser librarme tomando conciencia de mi responsabilidad y con arrepintiéndome, buscar cambiar mediante la gracia mediante la gracia de Jesucristo que murió por mi. Nota 1: Sólo la persona que ora constantemente puede hacer el camino de tomar conciencia del mal que produce e ir cambiando de a poco adhiriéndose a la gracia de Jesucristo. Segunda causa La segunda causa a considerar es "por el mal en el mundo", del que no tengo yo culpa directa. Esta causa es un misterio, expresado en nuestra tradición como "una voluntad maligna" que busca destruir la creación. Frente a este sufrimiento, no buscado, debo tener dos actitudes: la primera es hacer lo que humanamente sea posible, usando la inteligencia que Dios me dio para evitarlo y cambiarlo; la segunda es ofrecérselo a Señor Jesús, en solidaridad a su dolor del que tampoco tuvo culpa, y el de toda la humanidad, de esta forma Dios dará sentido a lo absurdo para mi provecho personal. Nota 2: No debemos pensar que por seguir la voluntad de Dios tendremos más problemas de este tipo que otras personas. Por el contrario, el que ora constantemente está más preparado que otros para sacar algún provecho en maduración y crecimiento personal y comunitario frente a las dificultades de la vida. Tercera causa La tercera causa a considerar es “por amor”, por el que yo me entrego voluntariamente a la voluntad del Padre. No deseando ni buscando voluntariamente el sufrimiento sino que aceptándolo como una consecuencia inevitable de servir a la obra del Padre, amando a mi prójimo como lo hizo Nuestro Señor Jesucristo. De esta forma me uno a la pasión del Señor que me redime, haciéndome por su resurrección más plenamente humano y feliz, a mí y a mi prójimo. “Nunca estamos tan desprotegidos contra el dolor como cuando amamos” Freud. Nota 3: Notar que este tipo de actitud, más aún que la anterior, me lleva a morir a mis apegos y afectos desordenados y a resucitar convirtiéndome en una persona más plena a Imagen y Semejanza de Dios. Conversación Realizar una conversación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; pidiendo gracia para
  • 98.
    98 discernir su voluntad. Meditacionessobre las Tres Causas del Dolor Humano 1ra. meditación Mt 27, 3 - 10 Muerte de Judas. 2da. meditación Mt 11, 28 - 30 Mi carga es liviana. 3ra. meditación Jn 12, 23 - 28 Si el grano de trigo no muere, no da fruto 4ta. meditación He 5, 27 - 42 Salieron contentos por haber sufrido en nombre de Jesús. 5ta. meditación 2 Mac 6, 18 - 31 Martirio de Eleazar. 6ta. meditación 2Mac 9, 1 – 29 La muerte del perseguidor
  • 99.
    99 3.3 - Contemplacionesdesde la Última Cena hasta el Huerto Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno del dolor y el sufrimiento de Jesucristo, por amor a mi acepta la Pasión. Oración Primer punto Es leer el pasaje del evangelio elegido. Segundo punto Contemplar la historia considerándome un personaje cualquiera dentro de ella. Ver que dicen y como actúan las personas; y ver que dice y como actúa Jesús. Tercer punto Considerar cómo toda la vida de Jesús de entrega y en pro de la existencia de todo ser humano culmina naturalmente en su pasión, la que él acepta voluntariamente por amor a nosotros. Ver cómo le duele la traición de un amigo, dejar a sus amigos (los discípulos), suda sangre por el temor sentido y pide al Padre que le libre de ese sufrimiento si es posible: «Padre, si es posible, aparta de mi esta prueba. Pero, que no se haga mi voluntad sino la tuya». Conversación Acabar con una conversación con Cristo nuestro Señor; y al final con un Padrenuestro. Meditaciones desde la Cena hasta el Huerto 1ra. meditación Lc 22, 1 – 13 La traición de Judas 2da. meditación Lc 22, 14 – 38 La última cena 3ra. meditación Jn 13, 1 – 17 Jesús lava los pies a sus discípulos 4ta, meditación Lc 22, 39 – 53 Jesús en el Huerto de Getsemaní 5ta. Meditación Jn 16, 16 – 33 La promesa de una nueva presencia. 6ta. meditación Jn 17, 1 – 26 Oración de Jesús por el nuevo Pueblo Santo.
  • 100.
    100 3.4 - Meditaciónde las Dos Banderas frente al Dolor una de Jesucristo, nuestro buen pastor, y la otra del príncipe del mal, mortal enemigo de la naturaleza humana Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento de los engaños del mal espíritu; y conocimiento del camino verdadero que nos muestra Jesús, nuestro buen pastor. Oración 1er punto Es ver con vista imaginativa el mundo, y en ella a los seres humanos trabajando cada uno en su oficio, buscando el fin para el que han sido creados, la felicidad. Ver a Jesús, buen pastor, se afana en conducirles por el camino correcto; y como el príncipe del mal busca la forma de engañarlos. 2do. punto Ver como el príncipe del mal establece su cuartel general en una gran empresa, en un alto edificio de una importante ciudad del mundo. Ver como no habiendo logrado persuadir a muchos con el apego, trata ahora de engañar mediante el dolor humano inevitable: 1. negando la existencia del dolor, con extremo temor; o pretendiendo que podrá lograr la felicidad sin esfuerzo alguno y siguiendo los caminos "fáciles" de la vida; 2. para que luego busquen evadir el dolor alienándose mediante juegos, drogas, sexo, excesivo trabajo, etc.; que son todas formas de no enfrentarse consigo mismo y su inevitable dolor; 3. y que finalmente se vuelvan vacías, sufriendo y haciendo sufrir, lejos de la ayuda de Dios; lo que constituye otra forma de soberbia. Comenzando por la negación del dolor nos lleva a la evasión y luego a la soberbia; y con la soberbia, renunciando por propia voluntad a la protección de Dios, vienen todos los demás males y perversiones humanas. 3er. punto Ver como Jesús se establece en una humilde casa de un barrio pobre de una pequeña ciudad, en un país subdesarrollado. Ver como ante el sufrimiento humano se entrega El mismo, para así enseñarnos: 1. a asumir el dolor, y de ese modo enfrentarlo cara a cara; comprendiendo que toda lo verdaderamente bueno solo se logra con esfuerzo, y que tras el dolor del parto está la alegría del nacimiento; 2. para discernir la voluntad del Padre que nos ama, utilizando nuestra inteligencia y otros medios de la creación para buscar soluciones cuando sea posible; 3. y que de ese modo, libres frente al dolor, podemos ofrecer nuestra persona a la voluntad del Padre, por amor a El y al prójimo, como nuestro Señor Jesucristo lo hizo, que es la forma más perfecta de humildad. Asumiendo la realidad del dolor nos lleva a discernir la voluntad del Padre y luego a la humildad, que es la total confianza en el Padre; y con la humildad, nos entregamos a la pasión si esta viene como consecuencia de seguir su voluntad, de ese modo alcanzamos la resurrección con Jesucristo.
  • 101.
    101 4to. punto Considerar que:«Yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo la construcción de su Reino, y así compartir conmigo su felicidad, realizándome como persona en esta vida, y alcanzando la felicidad plena en la vida eterna. Y tanto me amó Dios, que se hizo hombre en la persona de su Hijo Unico, Jesús. Y habiéndome amado hasta el extremo, se entregó a la muerte para ayudarme. Mostrándome que, para ser feliz, debo trabajar por el Reino de Dios, amando a Dios en la persona de mi prójimo. Para lo cual debo, primero, hacerme interiormente libre a todas las cosas, para poder seguir la voluntad del Padre; y así crecer en amor a Jesucristo y en él a nuestros hermanos. De modo que, sea capaz de elegir morir a mi mismo para dar felicidad a otros, y así resucitar con Cristo a una felicidad más plena». 1ra conversación Pedir a María, Madre de Jesús, que interceda ante su hijo para que me reciba bajo su bandera concediéndome capacidad para asumir el dolor. Después decir un Ave María. 2da conversación Pedir a Jesucristo, Hijo de Dios, que me guía hacia la voluntad del Padre, y decir el «Alma de Cristo». 3ra conversación Pedir al Padre de me conceda la luz de Espíritu Santo discernir su voluntad, y decir un Padrenuestro. Meditaciones sobre las Dos Banderas 1ra. meditación Lc 9, 22 - 27 Si alguno quiere seguirme... 2da. meditación Mt 7, 13 - 14 La puerta ancha y la puerta angosta 3ra. meditación He 20, 16 - 38 Pablo se despide... 4ta. meditación 2 Cor 4, 7 – 15 Si morimos con Jesús, viviremos con él. 5ta. meditación 2 Cor 6, 3 – 10 Las pruebas de un apóstol 6ta. meditación 2 Cor 11, 16 - 33 Las pasiones de Pablo
  • 102.
    102 3.5 - Contemplaciónde la Pasión Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno del sentido de la pasión de Jesús, humano igual que yo, que sufre tortura y humillación. Oración Primer punto Es leer el pasaje del evangelio elegido. Segundo punto “Considerar el silencio del Padre, silencio que nos revela a un Dios que ha ligado su existencia a la de un condenado, ejecutado por blasfemo. Considerar que Dios se liga en la cruz de Jesucristo al sufrimiento de los hombres, para liberarlos de todo lo que les somete a la esclavitud, al dolor y a la muerte” (J. Moingt). Tercer punto “Considerar que toda persona que contemple en Jesús a la humanidad víctima del pecado, y se sienta solidariamente responsable de ese estado de cosas e impotente para liberarse del mismo, está invitado a escuchar aquí el silencio de Dios que habla en Jesús y a descubrir a un Dios completamente diferente a sus imágenes, lleno de amor y respeto por los hombres, que los llama a amarle y a respetarle mediante el respeto y el amor de los unos para con los otros, a existir para los demás como para Dios mismo” (J. Moingt). Conversación Acabar con una conversación con Cristo nuestro Señor; y al final con un Padrenuestro. Meditaciones de la Pasión 1ra meditación Lc 22, 54 – 71 Jesús ante la autoridades 2da. meditación Lc 23, 1 – 25 Jesús ante el gobernador romano. 3ra. Meditación Lc 23, 26 – 38 Camino de la cruz. 4ta. Meditación Lc 23, 39 – 56 Muerte de Jesús 5ta. Meditación Is 52, 13 – 53, 12 El siervo del Señor.
  • 103.
    103 3.6 - “ElFracaso” Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno del sentimiento de fracaso de Jesús en la cruz, abandonado por Dios y por los hombres. Oración Primer punto Hacer la lectura elegida. Segundo punto Recordar fracasos importantes que he tenido en mi vida, quizás recientes. Recordar mis sentimientos, mis pensamiento sobre mí mismo, sobre los demás implicados en mi fracaso y sobre Dios. Considerar como, en esos momentos, Dios parece estar ausente. Considerar que Jesús experimentó lo mismo que yo, que Dios se solidariza conmigo hasta el extremo. Tercer punto Traer a mi mente a algunas personas que yo conozco y cuya situación de vida puedo considerar como un fracaso. Personas que andan pidiendo limosna, personas que han quedado en la calle económica o moralmente, personas pobres que no tienen que comer; ponerme en el lugar de ellos, como se sienten, que piensan. Considerar cómo, en esas situaciones, Dios parece estar ausente. Considerar que Jesús tomó el lugar de ellos, que Dios se solidariza con ellos tomando el lugar del más miserable de los miserables. Conversación Acabar con una conversación con Cristo nuestro Señor, pidiéndole que me ayude a entender mis fracasos, y a solidarizarme con el fracaso de mis hermanos. Terminar con un Padrenuestro. Meditaciones sobre “El Fracaso” 1ra meditación Mt 27, 35 – 50 La muerte de Jesús. 2da. meditación Salmo 22 Dios mío, ¿por qué me has abandonado?. 3ra. Meditación 2 Mac 7, 1 – 42 El martirio de los siete hermanos 4ta. Meditación Rm 8, 18 – 27 La creación entera gime y sufre dolores de parto. 5ta. Meditación 2 Cor 1, 3 – 11 Cristo es nuestro consuelo.
  • 104.
    104 Cuarta semana 4.1. Contemplacióndel Misterio de la Pasión y Resurrección LA CONTEMPLACIÓN DE LA ORUGA AYUDA A CONTEMPLAR EL MISTERIO DE LA PASIÓN Y RESURRECCIÓN DEL SEÑOR PRIMERA MEDITACIÓN Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Oración Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior de los misterios de la pasión. Primer punto Ver con la vista imaginativa a una oruga cualquiera que se arrastra por las ramas de un árbol. Ver como come las hojas durante todo el día, y como pareciera que su vida no tiene ningún sentido más que comer y algún día morir. Segundo punto Ver como llegado un día, la oruga siente el llamado de su destino, y lentamente se va liando y rodeando de su capullo hasta cerrarse totalmente. Ver como al cabo de unos días el capullo se abre y sale un nuevo ser, una mariposa. Tercer punto Considerar que la oruga se somete al sacrificio, un sacrificio que hará desaparecer a ese ser ya que esa oruga ya no volverá a existir. Considerar que, sin embargo, la mariposa era el destino de la oruga, su verdadero ser. La oruga deja de existir para ser más auténticamente ella. SEGUNDA MEDITACIÓN La segunda parte de este ejercicio es contemplar la pasión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, según los siguientes puntos: Oración Primer punto Considerar que Jesús, «por haber vivido para los otros, convirtiéndose en su esclavo, pudo morir igualmente por ellos, en provecho de ellos, con la certeza de que nos daba su vida de hijo a cambio de la condición de esclavo que es la nuestra y que él había hecho suya. »[J. Moingt, s.j.] Segundo punto Considerar que Jesús se entrega voluntariamente al sacrificio por amor a nosotros; y amándonos hasta el extremo aceptó voluntariamente el fracaso humano de su obra, el dolor y la muerte. Considerar que lo hizo confiando en el Padre, siguiendo su vocación, y de esa forma, resucita Cristo en la plenitud de su ser de Hijo Unico de Dios. Tercer punto Considerar que entregando su vida «Jesús nos salva liberándonos de la muerte eterna, es decir, del poder que el pecado otorga a la muerte de separar para siempre al hombre de Dios.
  • 105.
    105 Jesús, destruyendo elreinado del pecado sobre el hombre, le quita el poder de separar del amor y de la vida de Dios, el poder de aniquilación que permite a la muerte destruir al hombre y dominar la historia. Transforma la muerte en simple cambio de ser; la convierte en un simple paso de este mundo al Reino de Dios. Consigue esta victoria sobre la muerte sufriendo libremente su mordedura por amor al Padre y a los hombres.» [J. Moingt, s.j.] Conversación Dirigirse al Espíritu Santo pidiéndole que me ayude a comprender los misterios de la pasión y resurrección, y que acreciente en mi la esperanza en la vida eterna. Meditaciones sobre El Misterio de la Pasión y Resurrección 1ra. meditación 2Cor 1, 3 -7 Bendito sea Dios, del que viene todo consuelo 2da. meditación Flp 2, 1 - 11 Imiten a Jesús humilde 3ra. meditación Col 2, 11 - 15 Bautizados y resucitados 4ta. meditación 2Tim 1, 3 - 18 Dios no nos dio un espíritu de timidez 5ta. meditación Hb 2, 10 - 18 Fue una gracia de Dios que experimentara la muerte por todos.
  • 106.
    106 4.2 - Contemplacionesde la Resurrección Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Oración Pedir a Dios nuestro Señor alegría y paz con Cristo resucitado, conocimiento interno del significado del triunfo de Cristo para mi persona y para toda la humanidad. Primer punto Leer el pasaje del evangelio elegido. Segundo punto Considerar que «Dios no solo se ha mostrado humillado por los ultrajes infligidos a su enviado, sino que se humilla a sí mismo, rehusando intervenir para liberarlo en ese mismo momento o para vengarlo después, pues ni la resurrección Jesús, que permanece secreta, ni sus apariciones, reservadas a unos cuantos testigos, pueden equivaler a un acto de manifestación visible de su poder. Acepta mostrarse desarmado e impotente, se vuelve imposible de reconocer, invisible, para la multitud de hombres acostumbrados a reconocerle sólo en los signos de su majestad y únicamente en los estallidos de su cólera. El Dios que está oculto en Jesús libera, pues, a los hombres de todo temor hacia él, así como de los lazos de dependencia creados por la codicia de los beneficios; deja a todos la libertad de reconocerle o no, sin obligarles a ello mediante la amenaza del interés.» (J. Moingt) Conversación Acabar con una conversación a Cristo nuestro Señor y al Espíritu Santo; y al final con un Padrenuestro. Meditaciones sobre la Resurrección 1ra. Meditación Mt 27,51 – 66 Después de la muerte de Jesús 2da. Meditación Mt 28, 1 – 15 Jesús resucitado se aparece a las mujeres 3ra. Meditación Lc 24, 1 – 12 El Señor ha resucitado 4ta. Meditación Lc 24, 13 – 35 Los discípulos de Emaús 5ta. Meditación Lc 24, 36 – 43 Jesús se aparece a los apóstoles
  • 107.
    107 4.3 - ElEncuentro con Cristo Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intensiones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de descubrir a Jesús resucitado en nuestra vida. Oración 1er punto Realizar la lectura elegida. 2do punto Considerar que «el que responde a la llamada de Jesús y otorga su fe a la revelación en él del silencio de Dios, ese se siente liberado del pecado y de la muerte, perdonado. Liberado por el poder que le da la fe de mantenerse graciosamente ante Dios, como hijo emancipado, y hacer de su vida un don gratuito a los otros, un servicio de liberación. Perdonado, puesto que el amor con que se siente amado por Dios le brinda el afán de la responsabilidad de los otros, el deseo de hacerles justicia y de considerarlos libres de toda deuda respecto a él. Liberado y perdonado, no solitariamente, sino en virtud del poder que otorga el amor para pedir la ayuda del otro y ofrecerle la nuestra.» (J. Moingt) 3er punto Considerar que el encuentro con Cristo nos da una liberación que «no viene a descargarnos de nuestros actos pasados ni de la herencia del pasado, sino que está vuelta hacia el futuro, es una fuerza de futuro, proporciona la fuerza de asumir el propio pasado y otorgarle un futuro diferente, salva el pasado abriéndole un futuro de vida eterna, aunque de una vida a conquistar en la experiencia cotidiana de la vida.» (J. Moingt) Conversación Realizar una conversación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; pidiendo gracia para discernir su voluntad. Meditaciones sobre El Encuentro con Cristo 1ra. Meditación Jn 21, 1 – 25 El encuentro de Pedro con Jesús 2da Meditación Jn 20, 19 – 28 El encuentro de Tomás con Jesús 3ra Meditación Hch 9, 1 – 31 El encuentro de Pablo con Jesús 4ta Meditación Ex 3, 1 – 15 El Espíritu de Jesús llamó también a Moisés. 5ta Meditación Am 7, 1 – 17 El Espíritu de Jesús llamó también al profeta Amos
  • 108.
    108 4.4 - Historiade mis fidelidades a Dios Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que ilumine mi memoria para recordar y reconocer su amor a lo largo de mi vida. Oración 1er punto Mi historia personal de fidelidades a Dios. Recordar los momentos de mi historia personal en que yo he optado por Dios. Recordar mis dudas y temores: mi "pasión". Recordar las veces que he renunciado a mí mismo: mi “muerte”. Ver cómo he crecido, resucitado, cada vez que he asumido y enfrentado las dificultades y “fracasos” de la vida desde una actitud de oración, guiado por el Espíritu de Dios, cuidado por el Padre y acompañado por Jesús. Ver las gracias recibidas, en madurez personal, relaciones humanas más profundas, en felicidad verdadera. 2do. punto Considerar que Dios no me ha abandonado, aún en aquellos casos en que yo había creído que estaba solo. Considerar que estando unido a la pasión de Jesucristo siempre estaré unido a su resurrección. Conversación Dirigirse a Dios Padre agradeciéndole por su amor y presencia en mi vida. A Jesucristo para seguirle siempre en su "pasión", para así obtener con él su "resurrección". Y al Espíritu Santo pidiéndole la gracia y la luz que necesito. Meditaciones sobre la Resurrección 1ra. meditación Rm 4, 1 - 11 Ahora estamos en paz con Dios. 2da. meditación Rm 6, 1 - 10 Participamos de la muerte y Resurrección de Cristo. 3ra. meditación 2 Cor 12, 1 - 10 Cuando me siento débil, entonces soy fuerte. 4ta. meditación Ef 1, 1 - 14 Somos hijos adoptivos de Dios por medio de Cristo. 5ta. meditación Flp 1, 12 - 26 Cristo es mi vida y de la misma muerte saco provecho.
  • 109.
    109 4.5 - ElEspíritu Santo Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de tener conocimiento interior de Su presencia en mi vida por medio de su Espíritu Santo. Oración 1er. Punto Realizar la lectura elegida. 2do. Punto Considerar que de la Cruz de Jesucristo brota su Espíritu, Espíritu de Amor del Hijo al Padre y de Amor del Padre al Hijo, Espíritu entregado en él a toda la humanidad como fuerza renovadora que transforma la historia y hace efectiva la resurrección de Jesús en cada uno de nosotros. Conversación Dirigirse al Padre dándole gracias por su Amor. A Jesucristo pidiéndole me permita seguirle en su entrega al Padre. Y al Espíritu Santo, para que me dé la gracia de hacer efectivo en mí el amor del Padre por medio de Jesucristo a toda la humanidad. Meditaciones sobre El Espíritu Santo 1ra. meditación Jn 15, 26 – 16, 15 El Espíritu vendrá. 2da. meditación Lc 24, 44 – 53 Las últimas instrucciones. 3ra. meditación Mt 28, 16 – 20 Jesús envía a sus apóstoles 4ta. meditación Hch 1,3 - 11 La Ascensión de Jesús 5ta. meditación Hch 1,12 - 26 Los discípulos esperan al Espíritu Santo 6ta. meditación Hch 2,1 - 13 La venida del Espíritu Santo 7ma. meditación Sab 9, 1 – 18 Oración de Salomón
  • 110.
    110 4.6 - LaIglesia crece: El Bautismo Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de descubrir su presencia en nuestra Iglesia, a través de cada una de nuestras comunidades. Oración 1er. punto Realizar la lectura elegida 2do. punto Considerar que nuestro Jesús no nos dejó solos, El nos acompaña en la construcción del Reino y nos da su fuerza transformadora por medio de los Sacramentos y de su Iglesia. Conversación Conversar con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, dándole gracias por su amor. Meditaciones sobre La Iglesia 1ra. meditación Mc 16, 9 – 20 La Iglesia comienza 2da. meditación Hch 19, 1 – 20 La gente recibía el Espíritu santo por medio del Bautismo. 3ra. meditación Rm 6, 1 – 23 Por el bautismo hemos muerto con Cristo 4ta. meditación 1Cor 15, 20 – 34 Cristo nos abrió el camino. 5ta. meditación Ef 4, 1 - 16 Progresemos hacia el hombre perfecto.
  • 111.
    111 4.7 - LaIglesia vive: Eucaristía Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intensiones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de descubrir su presencia en nuestra Iglesia, a través de cada una de nuestras comunidades. Oración 1er. punto Realizar la lectura elegida 2do. punto Considerar que nuestro Jesús no nos dejó solos, El nos acompaña en la construcción del Reino y nos da su fuerza transformadora por medio de los Sacramentos y de su Iglesia. Conversación Conversar con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, dándole gracias por su amor. Meditaciones sobre La Iglesia 1ra. meditación Hch 2, 42 – 47 La primera comunidad. 2da. meditación Hch 4, 1 – 22 Pedro y Juan son arrestados 3ra. meditación Hch 3, 1 – 26 Pedro y Juan sanan a un hombre tullido 4ta. meditación Hch 4, 23 – 37 Unidos y la oración y en los bienes 5ta. meditación Hch 20, 7 – 16 La Eucaristía de un domingo en Tróade. 6ta. meditación 1Cor 11, 17 – 34 La Cena del Señor
  • 112.
    112 4.8 - Contemplaciónpara Alcanzar Amor Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios nuestro Señor, pedirle la gracia necesaria para que las intenciones y acciones de todo mi ser se ordenen puramente según su voluntad. Invocar al Espíritu Santo pidiéndole que me ilumine y conduzca mi experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento interno de tanto bien recibido, para que tomando conciencia de la gracia recibida, pueda en todo amar y servir. Oración 1er. punto Ver, con los ojos de la imaginación cómo comenzó el universo con una gran explosión llamada “Big Bang” (o “gran pum” en español), antes de eso no había nada. El universo comenzó con esa gran explosión, partiendo de dimensiones insignificantes y altísimas temperaturas, fue expandiéndose y enfriándose, formando primero nubes de átomos que luego fueron juntándose y formando conglomerados, que luego se convirtieron en estrellas, planetas y galaxias; hasta llegar, después de quince mil millones de años, a lo que es hoy. Ver cómo Dios pensó en mí desde el inicio, y creó universo en una inmensidad de tiempo y espacio para que yo pueda alcanzar mi fin: ser feliz creciendo y realizándome como persona. 2do. punto Ver cómo Dios respeta mi libertad para hacerme cocreador con él del universo y de mí mismo. Considerar cómo, viendo el riesgo que supone el uso de mi libertad, me amó hasta el extremo haciéndose hombre, en Cristo Jesús, y entregándose a la muerte de cruz asumió todas las limitaciones y dificultades que me impiden ser feliz, y venciéndolas por medio de su resurrección me adoptó como hijo para que pueda llegar a ser Imagen y Semejanza suya. 3er. punto Considerar que, por la gracia de la resurrección de Jesucristo, su Espíritu Santo habita en mí dándome la fe y la capacidad que me permite entregar mi vida por la construcción su Reino, confiando en el Padre de tal modo que en mi debilidad está su fuerza. Conversación “Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo lo que soy y tengo; Tu me lo diste, a Ti, Señor, lo devuelvo; todo es tuyo, y puedes disponer según tu voluntad. Dame tu amor y gracia que ésta me basta”. “Señor, haz de mi lo que quieras, porque sé que me amas”. “Padre, Hijo y Espíritu Santo, mi vida por tu misión”. Amen
  • 113.
    113 Meditaciones para AlcanzarAmor 1ra. meditación Jn 1, 1 – 18 La Palabra de Dios se hizo hombre 2da. meditación Sal 8 ¿Quién es el hombre, para que te acuerdes de él? 3ra. meditación Rm 8, 28 – 39 ¿Quién nos podrá apartar del amor de Dios? 4ta. meditación Ef 4, 1 – 16 Progresemos hacia el hombre perfecto 5ta. meditación 1 Jn 4, 1 – 12 Amar como Dios ama 6ta. meditación Sal 139 El Amor de Dios “El ser humano es creado por Dios por amor, para ser feliz colaborando con él en la creación. Pero aún sigue siendo creado por Dios, en un proceso de crecimiento a su imagen y semejanza; y está llamado a ser cocreador de sí mismo” Todo comenzó con el big bang. El universo comenzó de dimensiones insignificantes y a altísimas temperaturas. Fue expandiéndose y enfriándose formándose átomos que se fueron juntando, formando moléculas, nubes de átomos, conglomerados, estrellas, galaxias y planetas; para que luego de 15 mil millones de años llegue a ser como lo conocemos ahora. En una galaxia menor, la Vía Láctea, alrededor de una estrella pequeña con una serie de planetas girando a su alrededor se formó lo que conocemos como el sistema solar. En él se formó, hace 4.500 millones de años, nuestro planeta tierra; 3.000 millones los primeros seres biológicos; y, hace sólo 200 mil años aparece el Homo Sapiens capaz de tomar sus decisiones independientemente de las fuerzas de la naturaleza. Desde entonces, el ser humano se fue gestando lentamente. Primero integrado totalmente a la naturaleza y luego va tomando conciencia de sí mismo y rompiendo la identificación total de ella. Este rompimiento de su esclavitud absoluta a las leyes naturales es percibido como una culpa, es el abandono de la seguridad que representa vivir totalmente cobijado por el mundo natural, y esto se vive con mucha angustia ya que desde ese momento debe tomar sus propias decisiones y asumir sus propias responsabilidades. Entonces se integra al clan familiar, grupo y al pueblo al que pertenece, se somete a sus creencias, normas y leyes recuperando así su identidad, sentido de pertenencia y seguridad. Esto es una forma de sentirse nuevamente parte de algo que le trasciende y el pecado se concibe entonces como el rompimiento con la leyes y, por lo tanto, con el grupo. Pero de a poco, Dios lo va llevando, en un proceso de maduración humana, a crecer a imagen y semejanza suya ganando capacidad de decidir por sí mismo lo que es bueno y malo. Y promete que habrá un liberador de la esclavitud y le dará una ley que estará escrita en su corazón.
  • 114.
    114 Entonces, en laplenitud de los tiempos, Dios mismo se hace hombre en la persona de su hijo único Jesús, para liberarnos de la esclavitud del pecado y darnos la ley del amor que por gracia de Dios nos hace libres y capaces de reintegrarnos a la naturaleza y a los demás; no por una ley que nos obliga, sino por nuestra capacidad libre de darnos en una relación de amor. «Hasta que no llegaran los tiempos de la fe, la Ley nos guardaba bajo llave, a la espera de la fe que se iba a revelar. La Ley nos conducía al maestro, a Cristo, para que creyéramos, y así fuéramos justos. Pero al llegar la fe, ya no necesitamos que nos lleven al maestro.» (Gal 3, 23 – 25) «Ahora yo digo: mientras el hijo del dueño de casa es aún niño, no tiene ninguna ventaja sobre los esclavos, a pesar de que es dueño de todos ellos. Está sometido a quienes lo cuidan o se encargan de sus asuntos hasta la fecha fijada por su padre. De igual modo también nosotros, pasamos por una etapa de niñez, y estuvimos sometidos a las normas y principios que rigen el mundo. Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley, con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos. Ustedes ahora son hijos, por lo cual Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá! o sea: ¡Papá!.» (Ga 4, 1 – 6) Pero deshacerse de la ley sin la madurez que trae la gracia de Jesucristo por el crecimiento en la fe sería volver a la esclavitud de las leyes de la naturaleza. «Nuestra vocación, hermanos, es la libertad. No hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne, sino del amor por el que nos hacemos esclavos unos de otros. Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás al prójimo como a ti mismo. Pero si se muerden y se devoran unos a otros, ¡cuidado!, que llegarán a perderse todos. … Pero dejarse guiar por el Espíritu, no significa someterse a la Ley.» (Ga 5, 13 – 18) Jesucristo es Dios y es Hombre. Es Dios que, por amor, elige hacerse como uno más de nosotros; y es la humanidad a imagen y semejanza de Dios. Por eso es la plenitud de los tiempos, porque es la razón de toda la creación ya que «en él fueron creadas todas las cosas» (Col 1, 16). El fin de toda la creación es la existencia del ser humano, imagen y semejanza de Dios por gracia de Jesucristo, para compartir su felicidad (gloria) y colaborar con Él en su creación. Somos creados por Dios por amor, para colaborar con él en la creación. Pero aún seguimos siendo creados por Dios, en un proceso de crecimiento a su imagen y semejanza; y estamos llamados a ser cocreadores con Él de nosotros mismos y del mundo, por lo que ayudar a madurar y crecer a las personas es colaborar con él en su creación.