La oración de Jesús está vinculada a su relación con el Padre y con los necesitados. En dos episodios, Jesús ora antes de curar a un sordomudo y resucitar a Lázaro, mostrando que su compasión por los demás lo lleva a la oración, y su relación con Dios lo impulsa a ayudar a los hombres. La oración debe unir la petición, alabanza y acción de gracias, abandonándonos a la voluntad de Dios aunque no entendamos sus designios.