La Corte Constitucional de Colombia consideró varios temas relacionados con tratados internacionales. Determinó que un tratado inexistente o uno sancionado incorrectamente no son válidos. Estableció que los tratados deben ser aprobados por el Congreso y revisados por la Corte para que el país quede internacionalmente obligado. También cambió su jurisprudencia para permitir el control de constitucionalidad de tratados ya perfeccionados a través del examen de las leyes de aprobación.