El documento describe la transición en curso en la administración de la seguridad vial de un enfoque pragmático basado en la intuición a un enfoque racional basado en evidencia. Argumenta que los profesionales que planean el transporte carecen de capacitación en seguridad vial y que se necesita más investigación para comprender las consecuencias de las decisiones sobre la seguridad. Finalmente, sostiene que para administrar la seguridad de manera racional se requiere invertir en investigación y formación de recursos humanos.