Las viviendas medievales eran simples, construidas con madera, piedra u adobe. Las cabañas campesinas medían entre 2 y 6 metros y alojaban a familias y animales. La nobleza comía abundante carne, verduras, pan, vino y cerveza. Los monjes consumían grandes cantidades de pan, queso, vino y puré de legumbres. La esperanza de vida era baja, entre 30 y 45 años, debido a la malnutrición y enfermedades.