UNIVERSIDAD ESTATAL DE GUAYAQUIL
                      MODULO DE EPISTEMOLOGIA

LECTURA
Las categorías, puntos de apoyo del conocimiento y la práctica

Para aprender que son las categorías filosóficas hay que abordar, siquiera sea
brevemente, el problema de como se efectúa el proceso cognoscitivo, ya que las
categorías surgen en el curso del conocimiento y la transformación practica de la
naturaleza y sirven de instrumento a la actividad cognoscitiva del hombre.
Esta actividad se propone dotar a los hombres de un conocimiento de la naturaleza que
les permite transformarla prácticamente, sometiendo sus fuerzas a las necesidades y
exigencias de la existencia humana.
El conocimiento es un proceso complejo, que arranca de la percepción sensible, de la
observación de la realidad, de una percepción no pasiva, sino activa, que se realiza
sobre la base de la actividad práctica.
La observación de los fenómenos y procesos de la naturaleza nos proporciona el
material necesario, sin el cual no podríamos juzgar dichos fenómenos y procesos ni
conocer nada acerca de ellos. La percepción sensible constituye una premisa importante
del verdadero conocimiento científico, pero por sí sola no es todavía una captación
profunda de la realidad.
El conocimiento sensible nos proporciona importantes datos acerca de los fenómenos y
los objetos, pero todos estos datos no van, sin embargo, más allá de los aspectos y nexos
superficiales, externos, de la naturaleza. En la imagen sensible de los objetos se hallan
indisolublemente unidos lo esencial y lo inesencial, lo necesario y lo casual, lo general y
lo singular. Ahora bien, la tarea del conocimiento científico consiste precisamente en
conocer los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad como fenómenos necesarios y
sujetos a leyes; sin ello no sería posible actuar prácticamente con éxito sobre las fuerzas
de la naturaleza.
Por consiguiente, el conocimiento sensible, la percepción viva y la observación por
medio de los órganos sensoriales representan sólo el primer grado del complejo proceso
cognoscitivo. Para disponer acertadamente del material que nos proporcionan los
órganos de los sentidos, para descubrir tras lo externo y casual lo esencial y necesario,
lo sujeto a leyes, hay que proseguir el proceso de conocimiento y elevarse, con el
concurso de otros instrumentos cognoscitivos, a un grado más alto. Este grado superior
lo constituyen la abstracción y la generalización que tienen como instrumento el
pensamiento teórico.
Gracias a la actividad abstrayente y generalizadora del cerebro humano se descubren las
leyes por las que se rige el mundo objetivo y se captan los nexos y relaciones internos,
esenciales, que existen entre las cosas. En este sentido, la abstracción y la
generalización son poderosos instrumentos del conocimiento humano. Por medio de la
abstracción eliminamos lo que no tiene una importancia fundamental para conocer un
objeto, y descubrimos y destacamos lo necesario de lo casual, lo esencial de lo
inesencial. La generalización nos permite mostrar el fundamento interno, los nexos, la
unidad de los fenómenos y objetos, sus causas, la ley que los rige.
Sería difícil exagerar el papel que la generalización teórica desempeña en el proceso
cognoscitivo. Debe subrayarse esto, ya que los filósofos idealistas de nuestros días
libran una desesperada batalla contra la abstracción y la generalización científicas, en su
empeño por desarmar al conocimiento humano, por cerrarle el paso en su marcha
victoriosa. Sin la generalización, no hay conocimiento científico. En efecto, el
conocimiento consiste propiamente en pasar de lo particular a lo universal.
La necesidad de elevarse de lo singular a lo universal está determinada por el hecho de
que el estudio de lo singular, es decir, de un objeto o fenómeno aislado, no da ni puede
darnos el conocimiento de la esencia, de las leyes del mundo objetivo. En la realidad
misma no existen objetos aislados los unos de los otros. El hombre individual, por
ejemplo, no existe al margen de sus relaciones con otros seres humanos, como no existe
tampoco un átomo, individualmente considerado, que no se halle en relación con otros
átomos.
Lo singular es parte de lo universal. El hombre individual, su naturaleza biológica y
social, no pueden ser comprendidos sin que medie un análisis de la naturaleza de los
demás hombres, de sus nexos y relaciones. Dé otro modo, sería fácil tomar por esencia
del hombre en general cualquier particularidad casual, puramente individual de un
hombre determinado. Sólo la abstracción de lo inesencial, de lo casual en lo singular, y
la generalización de lo esencial y necesario, de lo que es inherente a una masa de
fenómenos singulares, permite descubrir su fundamento real, con frecuencia
profundamente oculto en ellos.
Los resultados de la generalización se fijan, hallan su expresión, en los conceptos, las
categorías, las leyes, los juicios, etc. Así, por ejemplo, el concepto de "hombre" expresa
los resultados de la generalización de lo que es característico, propio de todos los
hombres. En el concepto de "burguesía" se generaliza lo que es esencial y específico, lo
que caracteriza a esta clase explotadora, a diferencia de otras clases.
Los conceptos, las categorías son, por consiguiente, el resultado de la actividad
abstrayente y generalizadora del hombre, son el resultado de la trayectoria del
pensamiento que va de lo concreto a lo abstracto. Es como si en esos conceptos y
categorías, las propiedades concretas de los objetos singulares se fundieran en lo que es
común, esencial e inherente a todos ellos, en lo que constituye el fundamento, la esencia
de su ser.
Los conceptos y las categorías constituyen condensaciones, "nódulos" del
conocimiento, ya que en ellos y por medio de ellos se manifiestan los rasgos y aspectos
más importantes, esenciales, de los fenómenos y objetos. Con ayuda de los conceptos y
categorías, el conocimiento descubre los nexos internos, la unidad, las relaciones
esenciales que median entre los fenómenos.
Hasta la más simple generalización, significa el conocimiento "cada vez más profundo
de la concatenación universal objetiva" por el hombre. "La formación de los conceptos
(abstractos) y el hecho de operar con ellos implican ya la representación, la convicción,
la conciencia de que los nexos universales objetivos están sujetos a leyes".
Los conceptos y las categorías no son fruto del pensamiento puro; se limitan a
generalizar los fenómenos y las relaciones entre ellos, sobre la base de la transformación
práctica de la naturaleza y en la medida en que el hombre lleva a cabo esa
transformación. Son "condensaciones" no sólo de la actividad teórica, sino también de
la actividad práctica de la humanidad. Cuanto más amplia y rica sea la actividad
humana, tanto más alto será el nivel que alcance el hombre en esa actividad, mayores
serán las posibilidades de descubrir los nexos internos, esenciales, existentes entre los
fenómenos; mayores serán, por tanto, las posibilidades de que se formen nuevos
conceptos y categorías, aún más profundos, y de que se llegue a un conocimiento más
completo de los ya existentes.
En el proceso de formación de las categorías se pone claramente al descubierto uno de
los más importantes pilares de la teoría del conocimiento: la relación orgánica, la unidad
entre la actividad cognoscitiva y la actividad práctica del hombre. A la formación de las
categorías y conceptos se llega a través de un camino lento y difícil a lo largo del cual
aparecen indisolublemente unidos el conocimiento y la práctica y, ante todo, la
actividad productiva del hombre, constituyendo esta última el punto de partida y la base
de la formación de las categorías y conceptos. Para llegar a formular teóricamente una
categoría, y antes de que ello sea posible, hay que recorrer el largo y dificultoso camino
de la asimilación práctica del mundo.
Las categorías y los conceptos tienen un contenido objetivo, pues reflejan el universo
real con los nexos, relaciones y leyes inherentes a él. El pensamiento, el proceso
discursivo acerca de los objetos y sus propiedades sólo surgen como reflejo y
generalización de los esfuerzos prácticos del hombre, encaminados a someter las fuerzas
de la naturaleza a sus propias necesidades y exigencias. Para decirlo en forma plástica:
antes de convertirse en objeto del pensamiento, la naturaleza tiene que pasar por las
manos del hombre, pertrechado con sus instrumentos de trabajo.
El pensamiento coadyuva a que la actividad práctica alcancé los más venturosos
resultados, a la par que recibe de ella el material necesario. Por tanto, en la
interdependencia entre el pensamiento y la práctica, es ésta la que sirve de base.
Las categorías y los conceptos científicos, como productos de determinadas condiciones
históricas, surgen en el curso del desarrollo histórico de la actividad práctica y
cognoscitiva del hombre y son a manera de "cristalizaciones" del conocimiento,
"jalones" fundamentales de éste. Y otro tanto podemos decir de las teorías, hipótesis,
ideas y leyes de la ciencia.
La formación de los conceptos y categorías de la ciencia representa una interrupción de
la gradualidad, un salto en el desarrollo de las ideas científicas, ya que significa el
descubrimiento de nuevas relaciones entre los fenómenos.
Así, en nuestra época, la formación del concepto físico de "energía atómica" es un
grandioso triunfo del pensamiento humano, un enorme salto revolucionario en el
progreso del conocimiento, pues ese concepto expresa las asombrosas conquistas de la
ciencia y de la práctica, al penetrar en los más recónditos secretos de la materia.
La historicidad de los conceptos y categorías estriba no sólo en que surgen en
determinadas épocas históricas, después de madurar las premisas necesarias para ello,
sino también en que están sujetos a desarrollo y cambios, en que va precisándose en el
curso del conocimiento y de la actividad práctica del hombre. Baste comparar, para
convencerse de ello, el contenido del concepto del átomo entre los antiguos filósofos
con el de su concepto actual.
El desarrollo de las categorías y conceptos está sujeto enteramente a la ley general del
conocimiento, que es la ley del progreso del conocer humano hacia la verdad absoluta a
través de una serie de verdades relativas. Cada peldaño histórico recorrido en el
desarrollo del conocimiento precisa, ahonda y concreta aún más nuestros conceptos y
categorías, sumando así al conocimiento nuevas parcelas de la verdad absoluta.
Las categorías y los conceptos científicos, como que son suma y compendio de la
síntesis de los nexos y relaciones esenciales del mundo objetivo, constituyen los puntos
de apoyo de nuestro conocimiento. Nos apoyamos en ellos como en los pilares que nos
permiten abordar con acierto la realidad y llegar a conocerla certeramente.
Hay que distinguir entre los conceptos y categorías con que operan las ciencias
particulares y los conceptos y categorías filosóficos. Toda ciencia maneja una serie de
conceptos fundamentales. La física, por ejemplo, opera con los de "masa", "cuerpo",
"luz", "energía",' "átomo", etc.; la biología emplea los conceptos de "vida", "especie",
"herencia", "variación"; la economía política los de "costo", "producción",
"acumulación", etc.; en estética, existen los conceptos de lo "bello", lo "cómico", lo
"trágico", etc. Estos conceptos fundamentales, los más importantes de cada ciencia,
llámense también las categorías de la ciencia respectiva.

A diferencia de las categorías de las ciencias particulares, que constituyen una
generalización de un determinado aspecto, relativamente limitado, del mundo objetivo o
del pensamiento, las categorías filosóficas entre ellas las de la dialéctica materialista son
conceptos de la mayor, de la máxima generalidad. Son las categorías de lo universal.

Cada categoría filosófica sintetiza los aspectos y nexos de los fenómenos, los momentos
del movimiento del mundo objetivo, inherentes a todo objeto, a todo proceso, cualquiera
que sea el terreno de la naturaleza o de la sociedad a que correspondan. Así acontece,
por ejemplo, con las categorías de la dialéctica materialista, con las categorías de
contenido, forma, contradicción, cualidad, medida, posibilidad, realidad, etc. Estas
categorías, en virtud de su universalidad, de su aplicación a todos los fenómenos y
procesos de la realidad, son indispensables en todos y cada uno de los campos del
conocimiento.
Las categorías de cada ciencia se proponen descubrir y expresar los nexos y relaciones
concretos del objeto estudiado. Así, con ayuda de las leyes y categorías de la física, se
investiga la estructura de la materia, la composición del átomo, del núcleo atómico, las
partículas elementales de la materia, sus nexos y acciones recíprocas, etc.
Las categorías filosóficas, en cambio, cumplen una función muy distinta. Las categorías
de contenido, forma, causa, casualidad, necesidad, espacio, tiempo u otras, no pueden
explicar por sí mismas la estructura del átomo, ni la cualidad de un elemento químico,
ni la esencia de las relaciones capitalistas o socialistas de producción, etc. No obstante,
si bien es cierto que no pueden pretender y no lo pretenden dar respuesta a las preguntas
de qué sean el átomo, un elemento químico o las relaciones socialistas de producción, es
también indudable que, sin su concurso, resulta difícil concebir cómo puede abordarse
la solución de estos u otros problemas o cuáles sean los principios metodológicos que
presiden su estudio y explicación.

Y ello puede comprenderse con facilidad si se tiene presente que cualquier objeto ya lo
estudie la física, la astronomía, la economía política, la biología, la estética o la historia
está condicionado causalmente, tiene su propio contenido y su propia forma, representa
una unidad de contrarios, conjuga en sí rasgos necesarios y accidentales, lleva
implícitas determinaciones cualitativas y cuantitativas, existe en el espacio y en el
tiempo, etc.
En cada objeto se dan los aspectos y las relaciones mutuas, que las categorías y
conceptos filosóficos fijan y expresan.
Veamos, a título de ejemplo, una de estas categorías, la de causalidad. No puede
concebirse científicamente ningún fenómeno, ningún proceso si no se tiene presente que
están determinados, se hallan en relaciones con otros fenómenos y procesos, y se
encuentran condicionados por ellos, y que, en consecuencia, nuestros esfuerzos deben
encaminarse a descubrir sus causas. ¡Cuántas ideas absurdas y anticientíficas derivan de
la negación de este condicionamiento causal de los fenómenos!
Las categorías filosóficas son las categorías del método de conocimiento, de
investigación del mundo objetivo, y en ello radica la gran significación que encierran
para cualquier ciencia, para todo conocimiento y actividad práctica. Son las categorías
de la lógica, las formas del pensamiento lógico, ya que el pensamiento refleja la realidad
y expresa la concatenación y relaciones entre los objetos, que las categorías se encargan
de fijar.
Sin las categorías lógicas, no hay pensamiento posible. En cualquier proposición, en el
más simple juicio, recurrimos a las categorías. Al decir que "Juan es hombre",
utilizamos las categorías de lo singular y lo general, de esencia y fenómeno, etc. Cuando
afirmamos que "el granizo destruyó los sembrados" empleamos las categorías de causa
y efecto, etc.
Y esto debe tenerse en cuenta particularmente en el pensamiento científico. Si en el
pensamiento cotidiano las categorías se aplican, en gran parte, inconscientemente, en la
ciencia, el pensamiento basado en las categorías lógicas constituye una necesidad.
REFLEXIONEMOS
Cuánto se sabe no es casi nada comparable con lo que queda por saber

      La Filosofía es una herramienta metodológica que nos ayuda a saber
conscientemente una cosa después de haberla pensado , discutido y
aplicado antes que adoptar un saber que nadie discute y aplica para no
tener que pensar.

•   ¿Es justo, que ningún ciudadano no sea lo bastante opulento para poder
    comprar a otro y ninguno lo bastante pobre para tener que venderse?

•    ¿Es lo mismo lujos que felicidad?.... , de no ser así ¿por qué
    entonces se tiende a tener más que a vivir bien?

•   ¿ Prefieres enseñar pensamientos o lograr que aprendan a pensar? .
•   ¿Decir no se, es mucho mejor que fingir saber?


• ¿ La mejor forma de conquistar la naturaleza es obedeciéndola”?
•   ¿ Es mejor avanzar poco pero muchos antes que mucho pero pocos?

• ¿Hay que ser no solamente libres sino dignos de serlo?
•   ¿Tienes derecho a exigir que otro haga lo que tú mismo no haces?

• El conocimiento, debe permitirnos dominar la naturaleza y
  modelar la sociedad, en beneficio de todos.

    Confundir: consumismo con desarrollo; felicidad con diversionismo;
patria con



               racismo, gloria con fama; necesidad real con necesidad
ficticia, información con conocimiento o un ser humano con mercancía ,
¿ a dónde nos está conduciendo?.

    Como puedes ver Filosofía es algo apasionante, pues nos vuelve inteligentes en
nuestra ignorancia e ignorantes en nuestra inteligencia , ya que para alcanzar sus
cumbres, tenemos que atravesar por muchas escalas del entendimiento Primero, como
dice Juan Mairena entender las cosas o creer que las entendemos; segundo,
entenderlas bien; tercero entenderlas mejor; cuarto, entender que no hay manera de
entenderlas sin mejorar nuestros entendimientos y aquello solo posible con estudio y
practica social.
UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL

            MAESTRIA EN GERENCIA EDUCATIVA

HOJA DE CONTROL DE LECTURA

NOMBRE______________________________________________________________




OPINION PERSONAL

Categoriasdialectica

  • 1.
    UNIVERSIDAD ESTATAL DEGUAYAQUIL MODULO DE EPISTEMOLOGIA LECTURA Las categorías, puntos de apoyo del conocimiento y la práctica Para aprender que son las categorías filosóficas hay que abordar, siquiera sea brevemente, el problema de como se efectúa el proceso cognoscitivo, ya que las categorías surgen en el curso del conocimiento y la transformación practica de la naturaleza y sirven de instrumento a la actividad cognoscitiva del hombre. Esta actividad se propone dotar a los hombres de un conocimiento de la naturaleza que les permite transformarla prácticamente, sometiendo sus fuerzas a las necesidades y exigencias de la existencia humana. El conocimiento es un proceso complejo, que arranca de la percepción sensible, de la observación de la realidad, de una percepción no pasiva, sino activa, que se realiza sobre la base de la actividad práctica. La observación de los fenómenos y procesos de la naturaleza nos proporciona el material necesario, sin el cual no podríamos juzgar dichos fenómenos y procesos ni conocer nada acerca de ellos. La percepción sensible constituye una premisa importante del verdadero conocimiento científico, pero por sí sola no es todavía una captación profunda de la realidad. El conocimiento sensible nos proporciona importantes datos acerca de los fenómenos y los objetos, pero todos estos datos no van, sin embargo, más allá de los aspectos y nexos superficiales, externos, de la naturaleza. En la imagen sensible de los objetos se hallan indisolublemente unidos lo esencial y lo inesencial, lo necesario y lo casual, lo general y lo singular. Ahora bien, la tarea del conocimiento científico consiste precisamente en conocer los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad como fenómenos necesarios y sujetos a leyes; sin ello no sería posible actuar prácticamente con éxito sobre las fuerzas de la naturaleza. Por consiguiente, el conocimiento sensible, la percepción viva y la observación por medio de los órganos sensoriales representan sólo el primer grado del complejo proceso cognoscitivo. Para disponer acertadamente del material que nos proporcionan los órganos de los sentidos, para descubrir tras lo externo y casual lo esencial y necesario, lo sujeto a leyes, hay que proseguir el proceso de conocimiento y elevarse, con el concurso de otros instrumentos cognoscitivos, a un grado más alto. Este grado superior lo constituyen la abstracción y la generalización que tienen como instrumento el pensamiento teórico. Gracias a la actividad abstrayente y generalizadora del cerebro humano se descubren las leyes por las que se rige el mundo objetivo y se captan los nexos y relaciones internos, esenciales, que existen entre las cosas. En este sentido, la abstracción y la generalización son poderosos instrumentos del conocimiento humano. Por medio de la abstracción eliminamos lo que no tiene una importancia fundamental para conocer un objeto, y descubrimos y destacamos lo necesario de lo casual, lo esencial de lo inesencial. La generalización nos permite mostrar el fundamento interno, los nexos, la unidad de los fenómenos y objetos, sus causas, la ley que los rige.
  • 2.
    Sería difícil exagerarel papel que la generalización teórica desempeña en el proceso cognoscitivo. Debe subrayarse esto, ya que los filósofos idealistas de nuestros días libran una desesperada batalla contra la abstracción y la generalización científicas, en su empeño por desarmar al conocimiento humano, por cerrarle el paso en su marcha victoriosa. Sin la generalización, no hay conocimiento científico. En efecto, el conocimiento consiste propiamente en pasar de lo particular a lo universal. La necesidad de elevarse de lo singular a lo universal está determinada por el hecho de que el estudio de lo singular, es decir, de un objeto o fenómeno aislado, no da ni puede darnos el conocimiento de la esencia, de las leyes del mundo objetivo. En la realidad misma no existen objetos aislados los unos de los otros. El hombre individual, por ejemplo, no existe al margen de sus relaciones con otros seres humanos, como no existe tampoco un átomo, individualmente considerado, que no se halle en relación con otros átomos. Lo singular es parte de lo universal. El hombre individual, su naturaleza biológica y social, no pueden ser comprendidos sin que medie un análisis de la naturaleza de los demás hombres, de sus nexos y relaciones. Dé otro modo, sería fácil tomar por esencia del hombre en general cualquier particularidad casual, puramente individual de un hombre determinado. Sólo la abstracción de lo inesencial, de lo casual en lo singular, y la generalización de lo esencial y necesario, de lo que es inherente a una masa de fenómenos singulares, permite descubrir su fundamento real, con frecuencia profundamente oculto en ellos. Los resultados de la generalización se fijan, hallan su expresión, en los conceptos, las categorías, las leyes, los juicios, etc. Así, por ejemplo, el concepto de "hombre" expresa los resultados de la generalización de lo que es característico, propio de todos los hombres. En el concepto de "burguesía" se generaliza lo que es esencial y específico, lo que caracteriza a esta clase explotadora, a diferencia de otras clases. Los conceptos, las categorías son, por consiguiente, el resultado de la actividad abstrayente y generalizadora del hombre, son el resultado de la trayectoria del pensamiento que va de lo concreto a lo abstracto. Es como si en esos conceptos y categorías, las propiedades concretas de los objetos singulares se fundieran en lo que es común, esencial e inherente a todos ellos, en lo que constituye el fundamento, la esencia de su ser. Los conceptos y las categorías constituyen condensaciones, "nódulos" del conocimiento, ya que en ellos y por medio de ellos se manifiestan los rasgos y aspectos más importantes, esenciales, de los fenómenos y objetos. Con ayuda de los conceptos y categorías, el conocimiento descubre los nexos internos, la unidad, las relaciones esenciales que median entre los fenómenos. Hasta la más simple generalización, significa el conocimiento "cada vez más profundo de la concatenación universal objetiva" por el hombre. "La formación de los conceptos (abstractos) y el hecho de operar con ellos implican ya la representación, la convicción, la conciencia de que los nexos universales objetivos están sujetos a leyes". Los conceptos y las categorías no son fruto del pensamiento puro; se limitan a generalizar los fenómenos y las relaciones entre ellos, sobre la base de la transformación práctica de la naturaleza y en la medida en que el hombre lleva a cabo esa transformación. Son "condensaciones" no sólo de la actividad teórica, sino también de la actividad práctica de la humanidad. Cuanto más amplia y rica sea la actividad humana, tanto más alto será el nivel que alcance el hombre en esa actividad, mayores serán las posibilidades de descubrir los nexos internos, esenciales, existentes entre los fenómenos; mayores serán, por tanto, las posibilidades de que se formen nuevos
  • 3.
    conceptos y categorías,aún más profundos, y de que se llegue a un conocimiento más completo de los ya existentes. En el proceso de formación de las categorías se pone claramente al descubierto uno de los más importantes pilares de la teoría del conocimiento: la relación orgánica, la unidad entre la actividad cognoscitiva y la actividad práctica del hombre. A la formación de las categorías y conceptos se llega a través de un camino lento y difícil a lo largo del cual aparecen indisolublemente unidos el conocimiento y la práctica y, ante todo, la actividad productiva del hombre, constituyendo esta última el punto de partida y la base de la formación de las categorías y conceptos. Para llegar a formular teóricamente una categoría, y antes de que ello sea posible, hay que recorrer el largo y dificultoso camino de la asimilación práctica del mundo. Las categorías y los conceptos tienen un contenido objetivo, pues reflejan el universo real con los nexos, relaciones y leyes inherentes a él. El pensamiento, el proceso discursivo acerca de los objetos y sus propiedades sólo surgen como reflejo y generalización de los esfuerzos prácticos del hombre, encaminados a someter las fuerzas de la naturaleza a sus propias necesidades y exigencias. Para decirlo en forma plástica: antes de convertirse en objeto del pensamiento, la naturaleza tiene que pasar por las manos del hombre, pertrechado con sus instrumentos de trabajo. El pensamiento coadyuva a que la actividad práctica alcancé los más venturosos resultados, a la par que recibe de ella el material necesario. Por tanto, en la interdependencia entre el pensamiento y la práctica, es ésta la que sirve de base. Las categorías y los conceptos científicos, como productos de determinadas condiciones históricas, surgen en el curso del desarrollo histórico de la actividad práctica y cognoscitiva del hombre y son a manera de "cristalizaciones" del conocimiento, "jalones" fundamentales de éste. Y otro tanto podemos decir de las teorías, hipótesis, ideas y leyes de la ciencia. La formación de los conceptos y categorías de la ciencia representa una interrupción de la gradualidad, un salto en el desarrollo de las ideas científicas, ya que significa el descubrimiento de nuevas relaciones entre los fenómenos. Así, en nuestra época, la formación del concepto físico de "energía atómica" es un grandioso triunfo del pensamiento humano, un enorme salto revolucionario en el progreso del conocimiento, pues ese concepto expresa las asombrosas conquistas de la ciencia y de la práctica, al penetrar en los más recónditos secretos de la materia. La historicidad de los conceptos y categorías estriba no sólo en que surgen en determinadas épocas históricas, después de madurar las premisas necesarias para ello, sino también en que están sujetos a desarrollo y cambios, en que va precisándose en el curso del conocimiento y de la actividad práctica del hombre. Baste comparar, para convencerse de ello, el contenido del concepto del átomo entre los antiguos filósofos con el de su concepto actual. El desarrollo de las categorías y conceptos está sujeto enteramente a la ley general del conocimiento, que es la ley del progreso del conocer humano hacia la verdad absoluta a través de una serie de verdades relativas. Cada peldaño histórico recorrido en el desarrollo del conocimiento precisa, ahonda y concreta aún más nuestros conceptos y categorías, sumando así al conocimiento nuevas parcelas de la verdad absoluta. Las categorías y los conceptos científicos, como que son suma y compendio de la síntesis de los nexos y relaciones esenciales del mundo objetivo, constituyen los puntos de apoyo de nuestro conocimiento. Nos apoyamos en ellos como en los pilares que nos permiten abordar con acierto la realidad y llegar a conocerla certeramente.
  • 4.
    Hay que distinguirentre los conceptos y categorías con que operan las ciencias particulares y los conceptos y categorías filosóficos. Toda ciencia maneja una serie de conceptos fundamentales. La física, por ejemplo, opera con los de "masa", "cuerpo", "luz", "energía",' "átomo", etc.; la biología emplea los conceptos de "vida", "especie", "herencia", "variación"; la economía política los de "costo", "producción", "acumulación", etc.; en estética, existen los conceptos de lo "bello", lo "cómico", lo "trágico", etc. Estos conceptos fundamentales, los más importantes de cada ciencia, llámense también las categorías de la ciencia respectiva. A diferencia de las categorías de las ciencias particulares, que constituyen una generalización de un determinado aspecto, relativamente limitado, del mundo objetivo o del pensamiento, las categorías filosóficas entre ellas las de la dialéctica materialista son conceptos de la mayor, de la máxima generalidad. Son las categorías de lo universal. Cada categoría filosófica sintetiza los aspectos y nexos de los fenómenos, los momentos del movimiento del mundo objetivo, inherentes a todo objeto, a todo proceso, cualquiera que sea el terreno de la naturaleza o de la sociedad a que correspondan. Así acontece, por ejemplo, con las categorías de la dialéctica materialista, con las categorías de contenido, forma, contradicción, cualidad, medida, posibilidad, realidad, etc. Estas categorías, en virtud de su universalidad, de su aplicación a todos los fenómenos y procesos de la realidad, son indispensables en todos y cada uno de los campos del conocimiento. Las categorías de cada ciencia se proponen descubrir y expresar los nexos y relaciones concretos del objeto estudiado. Así, con ayuda de las leyes y categorías de la física, se investiga la estructura de la materia, la composición del átomo, del núcleo atómico, las partículas elementales de la materia, sus nexos y acciones recíprocas, etc. Las categorías filosóficas, en cambio, cumplen una función muy distinta. Las categorías de contenido, forma, causa, casualidad, necesidad, espacio, tiempo u otras, no pueden explicar por sí mismas la estructura del átomo, ni la cualidad de un elemento químico, ni la esencia de las relaciones capitalistas o socialistas de producción, etc. No obstante, si bien es cierto que no pueden pretender y no lo pretenden dar respuesta a las preguntas de qué sean el átomo, un elemento químico o las relaciones socialistas de producción, es también indudable que, sin su concurso, resulta difícil concebir cómo puede abordarse la solución de estos u otros problemas o cuáles sean los principios metodológicos que presiden su estudio y explicación. Y ello puede comprenderse con facilidad si se tiene presente que cualquier objeto ya lo estudie la física, la astronomía, la economía política, la biología, la estética o la historia está condicionado causalmente, tiene su propio contenido y su propia forma, representa una unidad de contrarios, conjuga en sí rasgos necesarios y accidentales, lleva implícitas determinaciones cualitativas y cuantitativas, existe en el espacio y en el tiempo, etc. En cada objeto se dan los aspectos y las relaciones mutuas, que las categorías y conceptos filosóficos fijan y expresan. Veamos, a título de ejemplo, una de estas categorías, la de causalidad. No puede concebirse científicamente ningún fenómeno, ningún proceso si no se tiene presente que están determinados, se hallan en relaciones con otros fenómenos y procesos, y se encuentran condicionados por ellos, y que, en consecuencia, nuestros esfuerzos deben encaminarse a descubrir sus causas. ¡Cuántas ideas absurdas y anticientíficas derivan de la negación de este condicionamiento causal de los fenómenos!
  • 5.
    Las categorías filosóficasson las categorías del método de conocimiento, de investigación del mundo objetivo, y en ello radica la gran significación que encierran para cualquier ciencia, para todo conocimiento y actividad práctica. Son las categorías de la lógica, las formas del pensamiento lógico, ya que el pensamiento refleja la realidad y expresa la concatenación y relaciones entre los objetos, que las categorías se encargan de fijar. Sin las categorías lógicas, no hay pensamiento posible. En cualquier proposición, en el más simple juicio, recurrimos a las categorías. Al decir que "Juan es hombre", utilizamos las categorías de lo singular y lo general, de esencia y fenómeno, etc. Cuando afirmamos que "el granizo destruyó los sembrados" empleamos las categorías de causa y efecto, etc. Y esto debe tenerse en cuenta particularmente en el pensamiento científico. Si en el pensamiento cotidiano las categorías se aplican, en gran parte, inconscientemente, en la ciencia, el pensamiento basado en las categorías lógicas constituye una necesidad.
  • 6.
    REFLEXIONEMOS Cuánto se sabeno es casi nada comparable con lo que queda por saber La Filosofía es una herramienta metodológica que nos ayuda a saber conscientemente una cosa después de haberla pensado , discutido y aplicado antes que adoptar un saber que nadie discute y aplica para no tener que pensar. • ¿Es justo, que ningún ciudadano no sea lo bastante opulento para poder comprar a otro y ninguno lo bastante pobre para tener que venderse? • ¿Es lo mismo lujos que felicidad?.... , de no ser así ¿por qué entonces se tiende a tener más que a vivir bien? • ¿ Prefieres enseñar pensamientos o lograr que aprendan a pensar? . • ¿Decir no se, es mucho mejor que fingir saber? • ¿ La mejor forma de conquistar la naturaleza es obedeciéndola”? • ¿ Es mejor avanzar poco pero muchos antes que mucho pero pocos? • ¿Hay que ser no solamente libres sino dignos de serlo? • ¿Tienes derecho a exigir que otro haga lo que tú mismo no haces? • El conocimiento, debe permitirnos dominar la naturaleza y modelar la sociedad, en beneficio de todos. Confundir: consumismo con desarrollo; felicidad con diversionismo; patria con racismo, gloria con fama; necesidad real con necesidad ficticia, información con conocimiento o un ser humano con mercancía , ¿ a dónde nos está conduciendo?. Como puedes ver Filosofía es algo apasionante, pues nos vuelve inteligentes en nuestra ignorancia e ignorantes en nuestra inteligencia , ya que para alcanzar sus cumbres, tenemos que atravesar por muchas escalas del entendimiento Primero, como dice Juan Mairena entender las cosas o creer que las entendemos; segundo, entenderlas bien; tercero entenderlas mejor; cuarto, entender que no hay manera de entenderlas sin mejorar nuestros entendimientos y aquello solo posible con estudio y practica social.
  • 7.
    UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL MAESTRIA EN GERENCIA EDUCATIVA HOJA DE CONTROL DE LECTURA NOMBRE______________________________________________________________ OPINION PERSONAL