El narrador recuerda un encuentro fugaz con Ceci en una playa remota, donde una conexión sutil se desarrolla entre ellos mientras comparten risas y momentos de complicidad. A pesar de la atracción, él se da cuenta de que ella está distraída y no permitirá que la besen, lo que crea una tensión emocional en su interacción. Al final, el narrador reflexiona sobre la imposibilidad de haberla visto de nuevo y deja enterrado el rechazo en la arena de la playa.