Este documento presenta las discusiones de varios participantes sobre la práctica de las salas de cine de cobrar precios elevados por los alimentos vendidos y prohibir el ingreso de alimentos externos. Algunos argumentan que esto no constituye una práctica restrictiva dado que existen varios competidores de cine y los alimentos no son el negocio principal. Otros sostienen que sí puede haber un abuso debido al poder dominante de algunas cadenas de cine y la prohibición limita la libertad del consumidor.