Un centro comercial electrónico reúne varios negocios del mismo sector para ampliar su clientela a través de las ventas por internet y llegar a personas lejanas. Gracias a internet y medios de pago como tarjetas de crédito, los clientes pueden comprar productos en cualquier lugar del mundo y recibirlos rápidamente. Los centros comerciales virtuales ponen en una sola página web los productos de sus tiendas asociadas para que los clientes de todo el mundo puedan comprarlos las 24 horas del día.