La LOMCE es una ley que critica la calidad educativa, estableciendo reválidas que crean barreras para los estudiantes y fomentando la privatización de la educación. La ley también excluye a la comunidad educativa en la toma de decisiones, infravalora el trabajo docente y no asegura financiación adecuada para su implementación. A pesar de ciertos intentos de suavizar su lenguaje, el contenido y los efectos negativos de la ley persisten, con un enfoque en la competitividad y la clasificación de centros.