Este documento propone la necesidad de un nuevo "contrato social" para la educación que garantice la inclusión, la equidad y los derechos humanos. Argumenta que debido a las múltiples crisis actuales como el cambio climático y las desigualdades, es necesario reimaginar la educación para capacitar a las generaciones futuras y construir futuros compartidos e interdependientes. Ofrece algunas ideas sobre cómo renovar la educación con enfoques como la educación para la ciudadanía mundial.